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Full text of "Articulos escogidos: Historia--viajes--literatura--costumbres--estadística--novelas, etc"

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ARTICULOS 



ESCOGIDOS 



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■ ■ 

fflSTORIA ^VlAJfiS — LiTERATURA CoSTUM- 

BRES ESXADISTICA — NovELA», ETC, 



Edicion del Ifl'onicor Repul>l*.cano 



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«• * » 



MEXICO 

Vp, de V. G. Toms, calle do San Juan de Lotrtut n6m. 3. 

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ARTICULOS 



ESCOGIDOS 



I ■ ' ■ • 

HiSTORIA ^VlAJfiS — LiTERATURA CoSTUM- 

BRES ESXADISTICA — NoVBLAg, ETC. 



^dicion del ITlonitor fiepublncano 



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BIEXICO 

Wp. de V. Gt Torres, calle de San Juan de Lotran n(im. 3. 



* , » 






' *ooio de Trueba*.** ••..••..••• 157 

Lt jnujer..... ••• ••••.... 180 

Cartas de un americnno sobre la civiiizacion An- 
gio-Franeesa en Londres 7 Paria 189 

Literatura. « , , 203 

Un duelo. , 209 

Afeites del tocador 223 

Asesinato del vizconde Oseri. — Cstracto del pro- 
eeso criminal, seguidb en el di§trito de la Li« 
bertad (Trujilio) i los homicidas del vizconde 

de Oseri, en 1847 i . . . 229 

El cura p^rroco. . « 243 

Apuntes de un viajerQ.— La reirgion marltima. — 
La ciudad de Brujas, aspecto general. — Monu« 
mentos 6 institutos di7er808.^0bjetos de arte 
y pricticas reHgio^as. — O^tende; su panorama; 
8U8 baTIos; su sociedad. — El comercio y la pes- 

ca de los befgas • • • • • 258 

De Ostende k Paris. — El No^-oeste de Bfilgica — 
Courtray y la fronrera.-^-La ciudad de Lila.-^ 

Douay. — Arras, . • • . 275 

Antigiiedad de ia especie humana 291 

Regtamentabilidad • 294 

La mujer 298 

El que de ageno se vista, etc 305 

Leyenda del judio errante «»••»••••*• ^^^ 

Exposicion Universal de ld62.^^Aihaja8 y pren 

das precio8H8.» , « . • 311 

Embriaguez, ...•.••.•..• 327 

De la educacion en general.. 330 

Los naipes r • • 341 

La paioma por Alejandro Dumas , • • 345 

La exposicion universal de Londres. 510 

El palacio d^ 1862 524 

Go^pe de vista general 536 

Productos estranjeros 539 

Paria y Londres. ^^Goraparapiones tobre au as* \ 

f>eeto. moral, y nocial 560 

La'8 marea9* « ^ 605 

EI.K^atado^ ej preaeete^ ••.••. •.*••.... 618 

Aap^etQ material de.Pari* • • • .•••••«• 630 



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1 . • •' '1 



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UNA VISITA 



A yS ROINAS DE MENDOM. 



c • 



Coando el viajero que se dirije a Meu** 
doza del lado Naciente, divisa desd6 una 
distancia de sesenta leguas las altas cum- 
bres de los Andes, clava con curioso interes 
sns ojos en esas colosales montanad, coro** 
nadas de nieve sempiterna, que prescntan 
contrastes'tan singiilares con las vastas lla- 
naras de la Pampa, tan plana cbmo ef mar 
eh tA\)tbh, Y cwyo hDrizohte se aldjatlinto 
ctranto alcanza la viftta^ del hbnibr^. 

El insiinto del orguMo hos mueve & llevar 



nuestros'p^isos & esas eleVadatrregkiiieB, co- 
me 81 fiiefarndd mas gfraifde^i por colotarnoB 
en mayorets alturas. Parece, en efecto, isfae 

m 

de9de ellas^ 9e;aproxunam mas ^ Dio.n/y 
pudiera el rey de la naturaleza conteoiplar 
con ma« grata aati^faccioh la e^^tent^ion y la 
belieza^Jel mnndo, formado por el Creador 
para cita morad^. Bolivar tiropo el Chimbo* 
r&zo, Gumo &i hi^biera querido abrazar cori 
una sola mirada la America qne <;mancip6 
coa SQ espada: como si las nabes pudieran 
S(4o .c>(n*onar dignarnpute lasfi^iefie^ del glo- 
rirao libertador, y (uernn las nieve^ la.al- 
fombra m:a^i blanda para sua pies, fatigndos 
de \j8Mo andar en los eaminoif^ de la victoria. 
£i noble e ilustre general Saa Martin 
nunca haiapafecido mas grande^ a los oj,Q9 
de la imagiiiacipo. pofmlar, que cuaado es*^ 
calo los Andes con los sqldados^ qu^ desn 
pues de haber combatido con tanto brio en 
todas partes por la causa de la independen-* 
cia^ lleyaron hasta el Ecuador las banderas 
confiadas a su bravura. 

Oscuros viajerosi nosotros acabamos de 
atravesar los desiertos de lalPantpa con mw 
modestas intepciones. Ibamos.con el cora- 



- *• 



zoa enliil;ia<d9j no a remoatar las cordiU^rfui* t 
siao 6 viditar una ciudad riiuerta al pi^ de 
ellasi. ' 

Cuando la tierra tiemblat el rey de la na* 
toraleza se sietite impelido 4 hdmiilar fa •; 
frente, despojada de toda corona, ante el 
Dios qtiele dio.la existenciay creo las lla- 
nnras y las montanas. Recuerda entonces - 
que esas nioves de las cimas que ei sol no 
qaema, suelen verse derretidas por el fuego 
de )os volcanes; comprende que la humildad 
conviehe mas que ei orgullo a. la dignidad 
del hobbre, y que debajo del cielo todos los 
terrenos son bajos para su alma inmortal. 

Desde alguna^ leguas antes de Mendoza 
empezaron '^' pr^aejitarse las casas destrui- 
das» nos aperdibimos de que penetrabamos * 
en fa region de }as ruihas, y descubrimos con 
relTgtoso respeto nuestra cabeza para reci^ 
bit el polvo de los se{>uicro«. 

Llegarnos por fin S la ciudad caida. No^ 
parecio que la noche era la hora mas pro- 
pia para visitar d los muertos, y que el (t^ 
nebre ^speetAculo solo podia ser bien exa- 
nuQado.a la luz de la luna, 

Bfi ba /dicho, con rdzon, que la luna es 1^ 



CQc^pafiera del boinhre* Bpfiqa y diil^ eom- 
panera, en efecto, puesto qae ella despierUl 
en el alma los afectos generosos jr tiernoQf 
y el recuerdo de laa dichas perdidas como 
la esp^ranza del bien qne aphelamoa. La 
luna nos acompana en las moniiQntos mk 
que cesan los rnidos del mundo, del qne noB 
xonvida & alejarnos para con tar en la sole^ 
dad y silencio todos esos astros del delo 
que narran las glorias del SeSor y sirven 
de pedestal ^ so trono. La melancolfa es 
el sentimiento que se apedera de todo nues 
tro corazon en esas horas calladas de la no* 
che; ella nos ensena a la vez nuestro origea 
y naestro destino: nos dice por qu^ cnlpas 
perdio el hombre el Paraiso en que Dios le 
crio; y cuSles son las virtudes que ban de 
abrirle las del Paraiso qoe no se pierde* La 
melancolia no es la. alegrfa^ pero es el dolor 
consolado, es la mas natural de las afeccdon 
nes humanas; cuando ella domina sa dnis 
mo^ el hombre recnerda y espera» est^ en 
plena posesion de si mismo. 

Y al que qnisiera observer el niundoinip* 
ra}^^ que no sa yk desde la altura delf Topuo- 
gate, le aconsejariamos visitara en Meadow 



zaiiM raina'Sy bajo l^ cuales dencadsaii tao« 
tu8 milea d« hermanod nuedtros, cuaiido aiw 
roja aobr6 ellaa ana rdaplaiidorea la reina dt 

Pq6 eo una ooche de lQna» cuando irisi* 
taooa la destmida ciudad, penetxando per . 
e^tn^ loa daconibrad coa el recoginrietito con 
qua ae aiancha dobra las tumba§« [Como 
deadribir aquel horrible espectdcula? iQn6 
patabra puede baBtar a hacer condebir al 
hombfe lo que su^ ojos do ban viBto? 

Ranunciemos a una descripcion imposi** 
btei per (o menoa para noaotros; y en ve2 
de pintar el aspecto material de aquel caa9| 
hablemos aolo de los recuerdos y las imd^ 
genes que asaltaban uuestra inenfe, abatida 
eii preaencia de cuadro tan aflig^nte. 

Imaginaos una ciudad eo que todo estd 
en moviEniento, todo ^on vida. Era el uN 
timo dia de la estacioa del verario, i laa 
Biete y laedia de una hermosa noche; y na- 
die soapechaba por ciejrto que un instante 
despuefSi el frio de la muerte habia de apas 
gar la exiatencia de casi todos los habitant 
tes de la ciuaad. .Los unos, descaniiando 
de )aa tareas del dia% acariciaban tranquiloa 



& BXi$ hijas en el seno die la ftimHiarotyM 
conv-eranban trislemente en medio de Jos 
amigo«8obre4a8 reciontes calantidadee q^e 
habian consternado k todo ei pais; las M* 
nofas aprovechaban la clafidad de la noche 
para visitar las^^tieudas; las gentes piadasas 
se retiraban en gran numero del temple, en 
que un padre jesuita acababadeprediearles 
la palabra evang61ica, y de exhortaHas d 
cnmplir el deber de la penitencia, para asis- 
tif con la conciencia sin mancba en los dias 
Santos qne se acercabah, & adorar al Salva- 
dor mtiriendo en la cra^, Apenas se habian 
cerrado los l^bios de las que habtan^ pedido 
a la Virgen Inmacniada en sua braeiones 
rOgara^ & t)io9 por eltos en la hor^ de la 
muerte, qde^ignoraban \ky\ estuvtera - tan 
' cercana, ctfando la mcierte se present6 de 
improvisO'j cdatro degundos despues laciu^ 
dad no existia. 

El trneno subterraneo resono al tiempo 
mismo que ella se debplomaba. El movi-« 
miento de la tierra fue tan violento, qne no 
era posible mantenerse en pi6 ni marchat 
sobre ella. Los que tograron andar algunas 
varas para llegar a la calle, boscaban sure- 



fl8» W:[»lii«g»f prQc^fH^nto ^^[isfffir, 
pa%rdspu«» Ifia.^piiMefl al d^rrmnhain^: ae 
craxfibah aobra i^t aeiitio de.ia^M^liaa.iniB** 



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1 1 



. I^ (9iidiicio i^erdfKieram^nte.s&piilcrali inr 
terfjajupido aQ^apocel ^hoUidci lejfiao, de Jqs 
per/os» aiguio al ei^paotQso teiublor* l^Q^^ 
Dubed^Di^ d^ pofvo sp levaatd de la^ juU 
m» ]/; ciibrip Ja fa^ de la luaa con un maotq 
negro* En la qallu .principal estallo el ins 
ceodiQ, cujrp.humo se confundia con .el.pol- 
vo ea el aim; y ciiyaailaxnas, .al tiempQ que 
(ie9p3flian.au& lucres ttiuiestras sobre la cia- 
dad h^qh^hes^Qoibrosi ^formaban como una 
nmnf^lia . inipenetrable . de fuego,. dentro de 
la, call i^er^ci^rpRabrarzadas tnuchas perao- 
na^i e^tre V^U^ (Ugunoa> j^venes de laa fa-, 
miliaai maai i^tistinguidas. Las pocas gent^i 
que bqJbian logfad^i ^Ivar se, agrpparon en 
la alamada y la plaza, habiendb dejado los 
m&^f principaimente las mojeres, si^s veati- 
dog en loll escombroa. Muchos de aquellos 
iufeliees tenian coto algun miembro de ail 
caarpo, y todoa e||os deapedazado el cora- 
Z009 p^f jgnprar Ja auecte qpe habiacabidp 
i «Q^ pAdrai#c.aaa, . e^poaoat ajGta bijoa. Vn 



& AgVegitt lbs ^tifHiikiaM66 frsicbs 6, las ati^ 
giistms mdfecibleW del eapf rita. 

No eran ellos, sin embargOi los que pa- 
dedAti fei rtiafyor tormento. Un A^mero ttiny 
considerable siii doda de los habitanrtes de 
la ciudad estaban enterrados en vida; res- 
pifando apenas, hacian los esfnerzos de la 
desesperficioH para hacer salir sus clamores 
ftfera de la tierra que los cubria. A eada 
nti^to sacudimietito, noe han conta^do varios 
de ellos, los escombros sennian, los estre- 
cfrdban cada vez rnas^ y babian caido de tal 
itieiiiera, qne ney podian ha'cer neo de las 
manos para apf^rtarlos. Los padres bnsca- 
bfari gritand6& stis hijos, las mtrjeres ^ s«s 
es^dsos; perb la tiefra guftrdaba el secreto 
3^tas tilmbas, y el llantii de te& rtradr^a'rto 
feasfkba & arrancarle la revfelacion quieirti- 

pjorabaft. 

Lbs qrie estaban faera rfe }k tierra' f con 
viH^ Clahrtfebah inisericordrti' f hffcten m a^- 
(b d*e cbntridon, ci^eyendO' aq«g| no dote et 
vHiixho ditt de sti i^da, sirib ^\ del nitttido. 
dtros fitti^ti dfe^Vdfldot'd^ Itt'ciudaKl^stt^ 
saber ftScia rfbhde ettc^aiilirtiDrf 8iir|i*«»fir. Arf 



se pM6 ft^elki iioche# en ()uo la lana fM 
mndo testigo de lacalamidad decretada por 
la ka de Diotr. 0nm4& etb se ocalt6/apa«< 
reei6 e( sol pani fdamft^fir la iiliqQidad de 
Io8 bombres. 

Loa qde & la distancia de la cindad ha- 
bian sentido el gran terretnoto*. que derrib6 
sus NabitacioneSy suponian que ella debia 
haber sufrido considerables estragos, pero 
no todos se imaginaban su ruina total. jBki 
las tiehdas abundaban las bombas y loa 
cohetes voladores, que tantp sirven en nues- 
tros paises para las demostraciones del re- 
gocijo publico. 

AJL Ciir de .lejos el estniendo producido en 
las UoQfibfts por el incendio, y al ver los cohe* 
tes qpe cruzabaii el aire, algunos de edos 
vecinos del .^ampo petisaron que alguna 
fiesta habia en la ciudad. Los paisanos acu- 
dieroji en tropel de todas partes, impacien^ 
tes ,po)r ^aiber lo que habia sucedido en la 
capital. 

Pitotitb feiOf>iefan qijf^ 1A ttttiybt* parte de 
sM^lvabim'AtiBa httbia periscido; y que de Ub 
vWoirMMMii^ Kerido« m^ebciiv^ a>ie^ritdbj^ to- 



.44^ 



AiVM 



lop a^diikQafifte& (l^galpiaiib 4 sttB^^^MM^y <pa¥ 

' Lo«( iadifOBesi estaban 8ordo9.y continon* 
ban fauscando debajo de tierra> rq hpmbroa 
que:v()4ver fi la vida« i^ino &m biaiies . ^06- 
mo pintar laafliceion d« Iob que^iritabaM>eni 
vano 6 etos b^rbaro^, y eomo concebir que 
a tai piintD de< fierezay de inhumanidad 
piiedanliegar log s^res mas en?ilebidoay de 
gradadas? Los animals mismoa hacian 
mas jadticta a nue&tro Urilije, pues ate?^Qri^ 
zados por el temblor inces^nte da la tierra, 
se arrimaban porfiadahierrte k io^'hombres, 
como^gri' kDls conakl^rAva»ii'6b)igtLdoa'6 ^pres^ 
tari^ (sti ppoteccidiiJ i ' * ^^ '■:,•' 

Este heelio^noii^iia sido relbridot ptir mU 
gunoa haMtafites de'la campafia;'3r 6t mnes^ 
tra d^^sgrtKctadamente que hay oeaiiibiies en 
que los^tigres riiiamos son menos crueies 
que los s^res de nuestra especie. 

JSn loa^ anales del cnmeo, la republica Ar- 
gef ttina^^ .lo cpnibsafnos eon robafy ^heabAa 
aventajado quiza a todoa iOf» fniebio»|i9^acw 



D08i.3UBnfiMTisto f» BMestru gnerraQ ci^Nl 

Ie8 degollados a los hombres por centeha*' 
resvkeMvov "viatb fnsilados attosmente &h*« 
cmnpdr; mctfeiisiveay sacerdotea venerablea j - ' 
hasta una joven en cinta; argentiiio por fin' 
68 Rosafif, el maa execrable y sanguinario 
tirand de coantos han podido .alormentat a ^ 
la humanidad en lostiempos modermis. Lo * 
decimos, ain embat'go, con proflindo pe-^' 
sar, nadk ha lastimado maa profurularocnte 
Duesiro amolr patrio que esod pdisnnos fines- 
trosy Goyendo de todaa partes confo Airio^as . 
avesde k'apioaisobre ios escotnbrbs de Men^ 
dozaipttoa fobair 4 los agoniEaDteSy deji&B<« 
dolos' fxerecel* sin piodad. 

8q ha.dichd ainfundamento que'tniicbos - 
de ^Qs ae pboi^n de rodrUas^coanda la Uei^ 
ra temblaba, y se levantaban ea aegmda 
pafa coii|inaar iku .obra infcua^ c^iisagrando 
asi ttsai MtacioQ k la oracion j otra alrobo. ^ 
Egto-iio ha aido cterto^ ni paede serlo. Esq 
ha ftdo inveatado por la capriehosa fantaaftt 
de Io8 que quieren hacer pesar sobre ia re-» 
ligioti la reaponsabilidad de ios crffneoes 
coi&eiidos per los que violan sus manda^ . 
mieotosi primeroa. 



Entre los Balteadores figfurardn aiguoos 
estranjeros de pais mas civilizado que e\ 
niiestro, que no qaeremos nombFari y que 
robaron con preferencia & sob propiM pat* 
sanos. VerdaderoB apesirios poedbn llamar- 
Be l<» que dejaron morir 6 lod que implora^ 
ron en vano' Ba amparo; pero los ladrones 
de que ahora hablamoa, lo fueron de oira 
manera tambien, y fosilaron Bobte las ruii* 
nas fi un compatriota siiyo, con el prete^to 
de cadtigarle^ pero con la inteiicioh en rea^ 
lidad de apropiarse loa objetos del que !o8 
habia precedido. 

Cuentase que un individao del mismo 
pais, agobiado por la embriagtiez, habia que- 
dadi' dormidoi y de^^rtq saidudido por el 
temblor. Atiirdido por tal^saceBOt caando 
los v^iporeB del virio aun no ae babian disU 
pado en su mente^. no reconociendo el lu«^ 
gar en cpxe estaba, puea no vera laciiidad 
delaniede sf, y solo herian su vista las Ha- 
rass que levaniaba el incendioi sostenia to- 
nazmente qtie habia mueitfi^ la nocha ante^ 
rior y que sehaliaba en. el infiemo en aqnel 
memento. Si no era ese el infieriio en efec* 
to^ e»io deito qae hubo h^mbrea qoe.obrar 



rem alU coino ai fperaii'Vffdad^rM demo* 

4par|eaim la vista con horror de estoa 
actxMi de ^Mfb^ie, y reconoascaioios que no- 
faltaioa'eD aMdio de aqaellas etM^enaa de 
dwokb^Mif aJmaa caritotivas para laa que 
na podifei, I)u«ear8a bajo la ti^rra teaoro ,maif 
pirao8i»^iqu0.1a vida' de ua bombpe. Hare- 
cibidpr^4 «te I9, preosa un tributo pOblico de 
adourftcieD y de BJmpatia ese birlochero^ 
que antea de acudir en anxilio de au propia 
faoulia^ .119 quise ser sordo al llamamieDto 
de ana voz fiialida de entre las ruinas, le 
vauta^das per ^I hasta aacar con vi^a al. que 
estftba. pro^imp 4 espirar b^jo el peso de 
eUas^ Asi ful salvade per eae hombre hon- 
rado D^.Dojuingo de Oro; jr sabemos la yi- 
Ya eiotoifibn de placer cqq que fu6 recibida , 
eu laiepablica toda, la, noticift de hab^r so* . 
bre^^ido & la qat^strofe un compati;iota tan 
eminente con^o respetado per cuantos ban . 
teaylo la 4icha y el honor de tratarle. 

La^iiktovia de eada familia aa iia> lastWi 

« 

mogp ; drama^ y la imajgiaacioa del^p^ola 
maaif fecQiido oip. Ueg9K^ JaOMU) 4 idear oia^. 
droa tan lugobree, coim) lee que foeroa eti 






-14— 

• • . " • 

Mendoza una dolorosa realidad en la triste 
noche del 30 de ftlarzo^ que serd asunto de 
las leyendas populates en las edades veni- 
deras: y ;ojala que para mayor provecho de 
elias que lo ha sido de la presentc! 

Una pobre muger nos conto en el hospi- 
tal (le Mendoza que al.ti^mpo de caer, ca- 
yo sobre ella misma otra criada de la casa 
en que servia, rauerta por el goipe de un ti- 
rante en la cabeza. Luego fueron ambas 
cubiertas por ios escombro^ y aquella infe- 
liz paso toda la noche sin poder hacer el 
menor movimiento para desasirse del cada- 
fer que la opriraia. Hubo madre que corrio 
con el hijo en Ios brazos, y cayo sobre el sin 
poder levantar el peso que la forzo a dar la 
muerte al ser salido de sus entranas. M n** 
chos padresy arrastrados por el instinto de 
la conservacion, huyeron del liigar del pe** 
ligro al sentir el temblor; pero despues de 
verse salvos, volvieron en busca de sus hi- 
jos, al lado de cuya cama hallaron su pro- 
pia turhba. Asi muri6 el ilnstrado Dr. D. 
Martin Zapata, . 

No refe'riremos las procesidn^s de fas ia«» 
niflias que, orando en alta Voz, precedidas 



-16- 

por varios sacerdotes y llevando eu sns ma- 
D08 algaoaa imagenes de so devociou, se 
alejaioD en varias dicecciones en ios dias 
sigoientes al de la cataatrofe, buscanJo uii 
abrigo bajo los arbolea y nn logar eu que ia 
tierra temblara menos. Se ha die ho tarn^ 
bien que losjesoitas habiaii querido ateiao* 
rizar d esas desgraciadas familias, hacieu- 
doles creer que iba a abrirse y tragarlas Ui 
tierra. Poede asegurarse que cerca de todo 
jesuita esta la calumnia, que io sigue conio 
su sombra. El que fue c^bjeto de iuculpa*- 
cion tan grosera, ha contesiado modes ui- 
raente que no habia podido docir tal cosa, 
pues no le habia hecho Dio3 depositario de 
sns secretes. .Los verdaderos autores de tal 
rumor no pudieron ser otros que los la^ 
drones de ]a ciudad, interesados en alejar 
de ella la poblacion que habia sobrevivido^ 
para continaar cbinetiendo impnnemcnte 
auB drimenes* 

Todas esas escenas .espantosas^ horrn 

bleSy que conociamos ai visitar las ruinas de 

Mendoza, y de las que hemos hecho una 

p4lida y breve reseiia,' se preseutaban ^ 

nneatra imaginacion con sas coloridos mas 

2 



— 16— • 

• ■ 

viv68, y haiidn fen ella una I'mpresioa tanto . 
mas intehsa> cuanto que nos hall^bamos en 
el teatro mismo de tatr graiide calamidad, 
Cada casa caida, y todas lo estaban, nos 
traia^! recuerdo de'niia familia,' cuya ma- 
yor parte esta alii «ephltada, y los otros 
miemb^os abnimadoi^ bajo' el p^;s6 deF dolor 
y de fe rriisrVrm. idikritas Koras dbro la 
agonfa del gran riurnerd d6 eVos difuntos, 
citatndo han salrdo ron V?rta vahos fndivis 
dubs de entf* l^oa eacombros, cinco,' seis, y 
hasia echo di^s deis^pucs? jOuAntos desgra- 
ciaddA bb^arcin jnfiiihMeittti eP cadaver de 
8(1 padr^ VVsiresposo, pHi-a [>oSeer a lo me-, 
nos; ctiando todo lo' fiabian f/erdido,' Hiria 
ttttnba c|ue ^^nardara Ids restoa.delobjeto de 

< If 

su'tetnurfeif jOuai1tb& bti'os Vinieroa dllievar 
sa ropa y algunos tnuebles, y hallaron todo 

robado? ^' ■' ^ ' 

Llam^ba nueetri atencion en tquell^'fto- 
che que tia dejado en nuestra merhoria 
ioiperecederos recuerdos, el aspecto majes- 
tuoso k imponeilte de las riiinas de loa tern- 
plos, alumbradas por las antorchas del cielo 
que habian reemplaza'do d. las del'saiittiario. 
' Menos las torre^, la mayor pafte del fren- 



—17 - 



tedeellos haquedadp en pie. y grijn^^... 
trozos de Jos muros cle costadpa. LaMa- 
triz, ban t rancisco, i^anto Dorpingo. Saa 
Agustin'yla Merced eran te^pi,os eapapio; . 
808 J elevadoi?, cuales sabiaii construirlos 
lo8 espafioles en tiempo de la colonia. 

£q l0$ atrioa de ellos voiamos muchas 
tuinbas, recientemente cerradas, sobre las 
cuales habia cruces sencillas, formadaa de 
simpler cams las .mas de ellas. Nos parece 
que las preces qup se eleven 6 Dios, dedde 
esas tninlias y delante de aquellas iglesias 
caidasi ban de hallar en el cielo acogida 
mas favorable, y que con la tierra humede- 
cida por tanta9 l^grio^as han de erigirse ma^s 
tarde otrosi santuarios, predilectos para la 
piedad de Iqdj^($l^,eii aquellos jngmreacon- 
sagri^dos^ppFte^ inforiuqip, y en log qna ea^ 
de esperar que la^ misericordia de Dio9*ha 

deao^der un dia & los fallqs 4^ si) justicia. 
En San Nicolas, no leios de la ciudad, 

existl^ una quinta Normal, a la sombra.dei, 

cuyds Srbojes buscaron un refugiq lasfami% 

lias qae.no puclieron aJeiarse i mayoi: cjia . 

tancia. Alii se forma el. bospUal en ires. 

grandqs galpon^s, cop )of preciosps y ffiuy 



—18- 

oport«no8 auxilios enviados de Chile. AHi 
86 improviso un hamilde rancho tambien, 
donde se establecio un altar para la cele- 
bracion de los divinos oficios. 

Cincoenta personas & lo mas calMiaii en 
k\f Y '^ mayor parte de las familias de ioa 
fielesy vestidas todas de Into, asistian de 
afuera d la misa y a las novenas^ entrado 
ya el invierno. Np era posible contemplar 
sin un sentimiento de la mas reli^Osa sim- 
patia d esas desdichadas. familias, que aca-* 
baban de paaar por tan dura prneba, y qne 
despues de haber agotado todas las .I%ri^ 
mas (ie sus ojos, iban a orar por los muertos 
y & encopendarse a Dios en sa desventnra. 

No menos edificante espectaculo ofrecia 
la sala de mujeres en el hospital, acompa^ 
iiando desde sus lechos al sacerdote en sus 
plegariasy y pidiendo a Dios les prodigara 
una vida que tan dificilmente habian con- 
servado. Cuando la tierra se estremecia de 
nuevo, y parecia que el angel de la muerte 
sacudia el lecho de sus dolores, aterraba a 
esas infelices la Imogen de otro terrerhoto, 
que hiciera caer eobre su mutilado cuerpo 



—19— 

♦ -^ - a 

I 

el tecbo mismo, bajo el caal habian haltado 
nn abrigo. 

Poco antes de mi visita nocturna & las 
niinasy se habia oido nn espantoso estruen 
do en las cordilleras, producido, segon se 
Hijo, por la caida de un aereolito que habia 
atravQ$ado el aire coo an fatidica luz antes 
del e^tallido No se como sueoa el cafifto 
en las grandes batailas; pero ea imposible 
coucebir una detonacion mas aterrante qne 
aquella^ a. la que sigui^ el sacudinfiiento de 
'a tierra. Sea que, el oido del hombre sea 
mas. sensible cnando est^ la imaginacion . 
espaotada, p qqe Iqs ecoa de las montanaa 
hacraq. mas horribIerr)ente sonoros aquellos 
trnenos, todo el mundo corrio a mirar hacia 
a la Cordillera, como si liubiera de rebelar 
ella a los ojos atonitps los misterios que en^ 
cierra en sns senos de fiiego. 

En mis paseos solitarios por las calles de 
la desierta ciudad, me parecia que el Eco 
de los Andes repetia otro ruido mas ingrato 
aun, y que lastimafia mas» vivamente mis 
oidos y el corazon Era, la voz del clarin 
q"e llamabri a los argentinos a las armas al 
siguiente de la horrorosa catastrofe; aso- 



ciandose asi en mi inenioria, afligida por ios 
recuerdos de la redent^ c^lamidad, laimaN 
gen de la Rep6biica en giici;rra d lade at|oe^ 
lla ciadad en Viiiiras. ^ 

Habiamos creido en nnesiro candor que, 
ya <jtie no el teihor de Dies, el piid6r por lo 
menos, debio Hacer sentir & todos la nece^ 
sidftd de la tregna, sino dc la paz> en Ios 
momentoH amargos en qne era teatro nne^^ 
tro pais de una catdstrofe qne debia escitar 
cri^tianas y generalea simpatfas en el mnn- 
do ci?iiizado. Pens^bamos que no podia 
convenir d nuestro decoro, al tietripo qne Ios 
hombres • fijaban en nosotro« la' viata, obli*- 
garios & volvernos horrorissados la espalda, 
at vernOa desenvainar las arnias de Cain, 
cuandd no estaban hdadds atin Ios cad&ve-* 
res, sepultado^ bajo las minas queprdfana- 
ba nneslra impiedad. 

No queremo9 hablar de poliiica en edto 
momento; diremos solo que no ighoramo» 
qniSnes fueron Ios primeros en dar la Serial 
de la anarqnia d la republics toda al si 
gniente dia de la destruccion de Mendoza. 
No hemos esperado a verlos vencidos pard 
deciria verdad d Ios quo constder&bamos 



— ai^ 

« 

Lo cierto e% q^ieJa iac^anjSiiaU6 ^amuy 
trkteoca^on, y i^ue aunnOp. h^ ti^nMflyido^ 
ConocemQs la logical rde/los: fMbrtMk^ft«: 

meniQia:lQ»>€AiJpaUQa (bhinaK' Ci|aii4o.et 
mal' e» la.guQrra civil y cufti^^ eUfi ^ pro^ . 
loRgaippr (nQciio'^^iglOk* aossparec^ iiTipoM 
siUia qo^ liniparlido ctifTgue con. ((mIab laai 
vigft^ y a*"^ »qIq 8^ veaA Uj^jj^^s^pajapi pn lot, 
ojoH.del,partido,.cw!limriu. Entre.el ^rrQr.y, 
el cri«ijiie«.hf^ye.ppre;qjLe«cp n3ias..^sire<;^ia.d#l, 
Viti!^,i*>ippye g^necaUn/^ot^: y. cii^mlq, rJ, 
e^^tft.jrQMoUjpi«i)fiq^:.iati:odgQe Ia PQrx;npr, 

jar 4fei)QS^^QW^ 44. )i«4QWWPTy rauphp que. 

Para hablar unicamQ{^t^,dt'793 .quei,^an 
b#, c|q ^aq^e^r .cjeipweft; d^l tprr^flfi^t^ la 
cip4ft4 de;Mendp55a,,si.fiieramqs al?pg9.do/^ 
no$. ^s^brija^etOB eyncai:gad<o.tal FW de. di^fc^Q;^ 
der a kNtg^at^^^y habriamos culpacto 4^ 
igiiar«k(i<iia y el embruteciraienio p» qq^ 9^ 
hallaii .4 im ^seiiom^ de Jaa ai tc^ ^ aregietie4 
qw :^^ ircsbwii^lita jiiKN auift P€| ban. t^midr? 



/ -22- 

ti/0xnpo de echicar n\ pueblo ddhtkatto. Bes 

habriamos ppeguntado si' e^ eierto, eomoiii^ 

ceti> q^e ei era etiviado por )a caridad 4lel 

estranj^ro pata ourar Ids brazda f tospieK 

rotaa de loa que aobfeviTierao & la deegraeia 

de Marzo» ha,si4oetnpleaido en pagarlaide- 

trails con qim debiaadestTozapse ios miem^ 

bro» de los argentinos sanos en Icis eampofi* 

de bataJia, Y un it & boscaririieatr^^ tastes 

en los codigosi para. con veaeeiri^ Joa j^ecea^ 

habriamos ballado, en la coacjenciade todo 

hombre honrado argunientos baatante lami- 

noaos para probar qae hay a|go mas aagra^ 

do todavia que el dkiero de loa rauertoa: ea 

el dinero de los pobres! Pero no hablemos 

mas sobre eato; tenemoe verguenza de ser 

"leidos'y comprendidc^s fuera de ni^eatro pais. 

Puerto que 4a tierra S'igue tembtando en 

Mendozaj por pudor, lo' repetimos, y por 

amor de *la patriae ya que no de Dios, h«- 

gamoa la pnz. La humildad sienta bten a 

todos, inclusos los 4161*066. El presidentedo 

los Estados Unidos acababa de-dirigir una 

nueva proclama a su.*^ compatnotan^ fij^n^ 

dolea up dia de penitenciavde oracioaea y 

ayj^i^QSy y en, eila daolara que los laalos sur 



firidbs porJa Union sen jtisto c^tigo de las 
d^aciertM y los crimene^ do todos. 

*^No liod atrevemos iiosoiros & recomendar 
el*flyiHio & R«iestro8 compatrtotais. jNi c^mo 
8C«si0q«i!lo & aqti^iio^ <{ire en^eaentran tan 
sabroilas at paiecfair la carfie d^< Ian vacas 
ajenn^i y aaben n digeriria sin dolor ea de la 
eoaciaiicia!' 

No* hafelar^nrtm • de >rriiUg^ro6 e«ita rez i, 
los^que, por haiber espntBado de bus toncien- 
cias ^ Dfos, pretenden que la tierra 'flo de^ 
beei^tade stibbrdiDada tampoco. Bolo la re- 
Toltctoion hace milagros en el tiernpo presen- 
te; H^moi 1^ido en ^1 DidHo de los Debet-- 
^ify/la'tedrfa de'nn sSbio sdbprt lbs temblor- 
nBfife Ua ^ey nataiml lo esplica todo, Desea^ 
riaitios shr cflnbargo, sabw cualeiseMegis^ 
ladof'qne dictb tal ley, y cua'l la: oficma: m\ 
qne: l^^ n^turalez* fnfe fabricada. En titem- 
pO0en qu'etoda rebelioti se deflende, ^cdmo 
Bj^tranar ^e los s^bios hayan invehtado- 
aidfuna teorfa, en virtnd de la cnafl se nos 
pruebft qne la naturale^'a misma ptl^dfe loi'^ 
pn»*iemeht^ desdbedecei* a! Criador?' ' ■*' " 

Dx^^moi ^in' «^nlba!*go qiie'*heiiifoS"v1^sty>' 
cott iiuhj«foii»^ti^>(j4oMi 6jo^, y pafri satfsiar> 

I 



capilla en p{4^n Menclossa, una gViiafle .y^ 
hfrrmosa capiila de tres naves; y quo a^ta 
iid cay6| aiinqae el terreinoto haebi&rtO' U 
tierra y ha formado el ctiuce de tin nfievo ■ 
rio a diez cuadras del liigar en-qde fest&si'^ 
tnada. Eii elta se han refugiado tas mocrjaSi 
y atll se reunen tambien los miembrosde una 
de las dbs conferencias^de San Vicetits de 
Paul, r'ecieniemente fuiidadas en aquella 
provincia. 

Esias Santas reiigiosaa han pagada an tri- 
buto al infortunio comuh: pereci6 grtn ii«i*« 
mero de c^llas y deltas jovenes enya itistroct- 
cion'les estaba confkda< Oontin^aOi aia 
embargo educdadose e^i lofd i^entimF^nt^s re- 
ligib^os*, qae haddtr toda la dignidad dela 
muger> & las niBas que e^caparon de l6uoa«» 
tdetrofe; y entonandp edos c&ntioos cnyas 
dulces armoniab conmueten el atrifia, y »ii 
ben*a{ cielo como ia pnra offenda dei dolor 
rosignadd. 

jBaMar6n las agaas que brotan aHl del 
fondo die la tterra para borrar tas manchas 
de sangm qaeafean su saperficiet jBasfar^ 
tpdh ftsa agua pnra apagar el inceiidio pro« 

r 



diKado en I09 coraxonea por el volcan revo« 
lucioiiBriiO? Hecordamos una celebre paU- 
brfi.|»roi)i:)(t<;iada en las pripfieros jdias de ja , 

deM>»* r\w QQ bwtajp> ^lli^ i^^cesiiw i^ del 
mw para apagar eaos fuegoet. 

La.desgracia noblemente soportada real- 
za qI VAlgr mox^l clel homjbre, y le l»ace al^ 
cajiz^rXpd^ la dignidi^d del cristianp. 

El mal .que^soifriinQ^ y que Dios nos en« 
via, es el crisol en que ae prueba nuestra 
virtud; y tios qa perniitido apelar dc la jua^ 
ticia a la mi^eucordi/i. diviua: pero el mal, 
que>^aoanu)«^ ^l n^al d& qae.somo^ 4 la.vea;, 
aQteresiyitvlctittiastfdegrftd^ alhpiobre y le 
eoaJMa!iQda}#iinpatia, ^ . 

Y •tsie mal permaqente que nos ccnanme 
eaa gaerra civjl interminable, hace que )a, 
r«rf4ucjkMf).G«^rejca!da dianiaa, vigor, y q^e. 
sob ac arraigacn y cre^can en juueatro paia 
abodado el suefo con la saagre de aua pro-^ 
pios hijos, I08 ^rboles que producen los frn- 
toa prehibidoa, lop frntos que matan el alma 
del iadivadiio y lacivilizacion de laaocie^il^id^ 

Taltfe eraajaa e^s^Qcionea que esf)arii9»e#^ 
109 mietro eorazoa^ y las reflexionea qu9 



—26— 

ntiestro espfritu hacia, pn preseiicta del sonii^ 
brio y lugubre caadro alumbrado poi* la pd- 
liditruzdela liini. 1 ^ ^ 

AUi*fu6 coriiptt^firCo eStt atrtfttlilb, qftteftfcS* ' 
laditi»t!>s hoy^al p^j^eH ftiti'd^conocet mib^- 
trairfh^brlidad para ^ntar eon cotores pro- 
piosflaii^raoi^ay total ruina de una ciadad. 
Bogsti« solo'que blevaba sn sublime el6 
cu^ciahagta^lasaltasregiones en que Viie- 
lan lo« (!:6ndbi^g, habria pddido prohiniciaf 
una oracion funebre dijyrna de la cindad 
mue/ia aLpia^de los^ Ande9:jy bajcen oom- 
prgn^er ^ Iqei pueblos, que sonios rayesdel 
dia, la aantidad de semejante infortunio y 
el deber del teraor de Dios impucsto porei 
k todo' cristiauo. i .. : . ; . 

'Efi medio 'do tatita^del^v^ntiira' ttos cfaeda 
un consnelo, pehr& consaelo por cierto; el 
mundo civilizado nf)&i imita, y ya no somos 
solos los americanos del Sur los que revoK 
cambs-en et fango de lasmalas pasiones iV)s 
priticipios/ias iR«tituciones, ias leyes de la 
moral y^de la justicia. ^' . ; 

Lft re^uMiea modelo no ofrece ya al Nut^- 
vo Mundo esas lecqiones persuasiva^ y se- 
ductorasdol buen«ejeraplo. La gran nacion 
se ha eclipsado y ha empanado fel bHllo de 
sua- esrrelhiijj. Se irata de sab^r alfl hi Ids 
negt-bfe'i^m humbrcgr. Para uVeTiLniftrlo, los 
blancbs sematari, la& [frimeras victorias etu; 
piezan a dar la razon a* los t]tte, los tienen 



— a?— 

por beptias, mientras el Czar da todfta la« 
Rusfas da la libertad & sus sienrqs^ 

La £Qropa misma se haee anoericaiiA. 
Loft iQre^ jQglasea eaUm plagiando iioeatras 
dQct^afi. jr se dwlaran partidarioB de lc8 
prmunciatimntast popular es; intFodu^ado 
asi.QB el.der^bQ publico da las ntonai^qofas 
este pripQJpip nuesltrQ^ qae no habia faei-eK. • 
cido,«Ln);iQa d^ abora el bo^or de ¥ei8e aqtii- 
ciooadp porJa ^Ita an^topmaia dfS: la Gmn 
Breljet^ua^ .\ , .. • , 

Loa piMe^tantes, cansados de tbtito'exte- ' 
minar 4p8 184^08 de la Biblia, erapiezftn'fi 
(iespeda^ar 8iis'p/»ginad. El capellan d^ la 
reina y los doctores de la uhiversidad d« 
Oxford estan probando que Jesucriato no 
^^Qi^t al^mi^iWOitiampQ quealgnno8*reyoB 
catQiiQp^. 96 tt^fiqi^j^^an eii demefitrar^ por 
mediQidA^fi^ps^ntor^a y sus miniBbPos/que ; 
el Papa «o deb^ ^f rey. ' :. 

Mi^ando.aisi dpn impio rnciunalismo.laB^ 
t)ageaide. t^da^reli^ion revelada, ^O/eacritOB* 
con que pndiera construirse >un panteoQ dig^ 
no de i^npe^rnar las comzm. de Jf u*«i J^ttobo 
Rousseau y de, Voltaire, el prptestantismoae. 
coloca A.la ypj^iguardja de la revolucioriy'^emn 
pefiac^fi eji h«cer temblar la tierra w qne de^- . 
^aosala piedra fundamental deJa IgMi^ii Car . 
tolica^je^ pi^4f?^ jq.i?e, 9eg^n M divi^ap prp- 
'"^?^8,'» ,na J)a de,mpyer pii^gup ,^^ifr,^mpt(x. . h 

En el viqjo mundo, que empieza 6 hacer- 



1 



_ 28 _ 

se decr^pito, todo crimen se jusitifica <jon 
tirf cfiie i&fekTehV, j Ids fietth'6A'*coViBAfnAd6s 
absuelvefr'deMaviolai^ion d^ todb derecKo, 
Mfeirtras los gaochod robnn ett Attierica 
les Uendas del moribnndo. to^i'rcyes roban 
en Enroj^ya (i ioB'ptieblos su'independdtldia, 
a tes cindaidanfos sii Hbettad,y para la dcT- 
fensa del dererho no se h^lla mas Tortdl^za 
qn^ \fk conciaiJcia de u^ Papa i • i 

iLir>:<nnrM')iiarca^'ir^ han fecbnciti^dcrtdn'ia 
revolircion que los arrfij^raen pos de'Bi; no 
ya v^ncidos^ siwo complices de ens fiirores y 
sua loouras. Estamo^ en mperastai ve% de 
vor 4- la misma rev^ylucioo cdebrafsos' "fifes* 
tat teatral^Hj'cnine) et gmn Napoleon,* ante 
una platea de reye$« - f 

* Y ert pt-ebeurlfiL de todo esto,! uh graii jii- 
rii!6cnoBiilio fitiocfes pretendb* iqne la Provi^ 
dfencia pas^n k \k 6rderi'del dla. Aguardad, 
seRor; qaei los di^s de'ld Ptp^idencid'son 
rtas largos que los qufe el hombre conoce, y 
no irivoqiieis en vano el hombre de'Dios, 
qiHs snele borrar oh la noche lo que erhom** 
brfe edifica 6 la Kiz del sol. ' 

Pedimos perdon al lector ppr hkb^rlo ale- 
jfldo taiito de la ciudad de Mendoza; pero 
noB ha sido imposible olvidar alli nnestras 
divcordias y las qu^ en este siglo destrozan 
al mutido todo ^' 

Np hi^inoB podido olvidar tamp6co 4 ese 
santd yvettefradb pontffice, contrlstado hoy 



Q9 



on « 



por f{^ , tnbulaciom)9» quQ en . ot^Q, ti^pO % 
pas^ cpipo d^J<co|locido vUguro por J^^jin^t. . 
daid^^^y» desaparicioM ha d^t^i^o nte^Qtej^Bu 
coxjai^ifxi p^t,^niaii; puQs > a^at)a cio.miviar.^ 
Ja8 eqlQiadas: fanvlias de aqu^Ha de9dicha^.. 
da pravincia arg^ntina: ^1 6bol9.,pj:eciq4o.,46. 
8u caridad . ..i. ., .» . 

Camplamos, antes de condmr, itatt el^gra- 
to^deber de recordur y, tlrbutaMiM' Immenb- 
je de:gratiiud a laa manifestaciona!» hechtm 
por la ca^'idad de ios gobiernos y las cindaM- 
datjos de loa ptrod paisai$» en favor de 'las 
vicuHias .del terremoto .de^ Marzo. En Chi 
ley, el. Peru, la-^l-eppbliea Oriental, -el Para** 
raguay y el Brasil, en Inglaterra^y en Fran*-. 
cia^ se.jmn hecho ifUiscriciones* en obseqwo 
de aaUenas ^dt^agraciadus famifias. 3Pip IX,. 
corao acabamos d^ decjHo, y Ntipolpon III 
bari unfdosus donatives a los de todas ee*as 
persohcjs de biicnk voluntad,. conriaavid^? 
por la rip.ticja de fa catastrofe. Ni en Mpn*- 
dozanien la republic'a Argei)tina se olvitja** 
ran jamas tales derpostraciones dagenerosa 
simpatfa. Las republicas del .Urngnay y de 
Chiie'se rian diking^uido por su solicitud y 
presteza para tender la ma no a esos argen- 
tinos reducidos ^ estado tan lamentable. La 
llama de la caridad no se ha apagado pot;, 
lo menos en el cora;^n de los hombres^ £1 
Rio de Ta Plata y el mar mismo no son bas* 
tante anchos, ni los Andes bastante altos pa- ' 



ra Beptrar A las nactones cuando qniereti 
estreohar esos lasos de ia fraterdidad que 
bacen de todos los criatianos una sola faKni** 
lia. Y mientraa la ctTilizacion pueda pren»« 
de^ en esa Hama ens luces, na rennnciemos 
A la Mperanza, y ccmfiernos en ^1 porrenir 
de la hnmanidad. 

Terminarendos este escrito repitiendo las 
palabras del Apocalipsis, que pasirnos a! 
freute de ^1: 

**Y en aquella hora fue hecho un grande 
terremoto, y cayo la d^cinia parte de la ciu- 
dad; y en el terremoto fueron muertos los 
nombreq de siete mil hombres: y ]o». demas 
fueron atemorizados, y dieron gloria a Dios 
del cielo." 

Record^remo^ a ni^eatros .eompatriotas 
que no ha caido en Mendoza la decima parte 
de la ciudad, sino la ciudad tod^. entera: y 
que el numcro de los muertos es por lo menos 
el doble de los que espresa en su rolacion 
el Apostol. 

Y osareroos advertiries tambien, que no 
ea en los campos de batalla, en que se ma- 
tan los tfijos del misrao pais, donde paedan 
mostrarse atemorizados y dando gloria at 
Dios delcielo. 









FIN. 



♦ ' I 



; I ' -. 



<t 



CUADROS 



DE C08TUMBRES. 



MIS HVESPEDES. 

»Et nombre del primero que abrio nn es- 
tablecimieftto publico para alojar a log via- 
jeros en las poblaciones, debiera estar cscrito 
en letrfts de oro en ei catalogo de los bien 
htchoreiEi de^la humanidad. Y sin embargo, 
apMtariei yo doble contra sencillo & que la 
posteridad de^graciada ha olvidado qui^n 
fo6 ese filantropico, cuya est^tua habria de 
adornar laa fachadas de todas las casas de 
hospedaje; desde el elegante hotel hasta el 
meson modesto! Nada estraiio sera, porque 



la ^vm^moriadel corazon." @e<«ajbi6;s$ga*« 

ram^ite quien invento la p6lvora, las pass 

quixies, ios period icosi los canoues rayados 

y otras coaas igualmeiite mortiferas^ y aa- 

die trata de averignar quieni, fne el priitieno 

que cuido de evitar d les partieulares^l ea^ 

gorro de aloj^r en ^ns c^sas a 2o8 pa«ajero6« 

Entre nosotr^** ha conienzado 4 haber 

hotele& de pocoa^ afios a ^ata parte; y come 

debe 8iipon^rae# estan todavia du^tanf^s de 

la perfecciou 6 qrte paoden<aapirar. Tales 

caales son aup» eso.s e^tabl^cmi^ntus sjrven 

de mucho^ y ioa descQnteniadjzos no tieaen 

ma^ que ve^r lo que son nueslroB ;»ntiguos 

ineaoQea5 ^niaas. easaa de Ji0iji(^edaje!>(}ae 

antes, se cpnocmi^? pi^ra,f adv^tirn^ni^isef^ira 

a^^lamapdo poco ^ poco ^u. t^o> cqkxio^^h 

ptras niuchas.Cjpsc^vNa babieftdp.aqw lii^a 

^ratide all^enciM.de. yiajt^j^ofi, i>o. pnadii ha- 

bqr ;tampQCo vescab^^cimiontos que exigeii 

gastos considerables, y por.otr:a pafte(;i>debe 

.<jpp,Yenir«e tarabien en quejafalia d^estos 

rotrae a nrnqhosdeyisitar la 9i»p|l4ltQWi m^s 

.freA«^Giav Sucede,.pues» .^n e|itf*|,i#v!q»e 

Te9f;pcto.a^le?t9r^a y escriipreSfdpQi^ ^4g»- 



t :> 



rotrfto hay hoteies porqae no hay viajeros; 
y ti& hajr vikffero's porqne tib ' hay hotetea. 

Algtinodxte'ios qu^'vieneii de losDepar* 
tainidtito^S esfa capitaf, es|)eciafmeiite enan* 
do ha? iieatas, soeleti, per no apearse, como 

• • * • » • , 

«e dice, en uri hotel, arrostrar la^ incomoidR- 
dades que trae consigo ct pbner casa para 
onos pocos dias, 6 bien aeeptanla hoepita- 
lidad 4e algnn amigo. Giiaiido las alojadas 
8on una, dos 6 aun trea personas, y el hu6s- 
ped poaee ur»a habitacton amplia y adeciia- 
da^ Mos inconveniente^ del hospedaje son 
ineigntficatites y ^e sobreilev^n con gu^o, 
aisendido d qhe causa ta presencia de ami^ 
goa 7 porientes a qoienea se ve tal vez de 
tiirde et) tard^. ^Pewctiando es ana fami-> 
Ha ente?a» corrio snele suceder, !a que s^ 
ifistala ennue^tra casa, se nos haiie sirfrir 
ntf tMiiiM^ ^h quo ho'tieneu idea ios que 
nd hhyan stdo viMimas de sernejante chas* 
eo, comojo fuf yo en la Bemana Santa que 
aic<^ba de pasar. 

Alg^nod demis lectores habrSn oido men- 
tar ^ duda A utiSt.D.'SnectiAhteportam 
2i|tmam i^olHn y Revolbrio, estante y habi*- 
tftut^ di^ uiiA de las prhici paled poblaciones 



Eft bombre^nitty ri<joy cqp xxf^famifunt jgRie 

Neva trazasde copvertime ^i1.Crib^,^£:j|9e 

podria 0er una base muy I'egplar paya la co- 

- lonisacioii de aJguno de nuestros teri;enos 

deshabitadoflu Ti^na sob bumillpa de bi4|l- 

go, y ^uarda cuidadomnneDte unoa perga- 

miBos viejos, por los cualea comta qq^ dea- 

ciende de ids coDquUtadorea^ y qu^. iin Po^ 

Hid ftiryio no a^ que de^tioq Jmpqrtante 

(pregooero creo) en uno d^ los prirqeros 

cabildos de ia prioiitiva ciudad de Santiago 

de los caballeros de Guatemala* El Pollin 

actual es un excelente eujeto, y si i^e le qui- 

tasen las preteosioaes nobiiiarias, qs^qi no 

habria en. sa caracter Jadp a.lgupp que no 

fttese serio y respeti^ble. Las g^ntQS.dB su 

tierra, que s^egun el dice, sun algo iguala-* 

daSf SG olvidan con mas fre^uenci^. .dfi la 

que el quisiera de lailustreascand^,ncia.<iel 

Sr. D, Juan, y porignorancia 6 por ipalicia, 

han dado en llamarle . 8impleaien|:f^^ .p^ Ti^ 

porta, haciendp la mas e9);rana y caprichosa 

abteviauira del Ante-^prtam q^e fprjofi^par- 

te de su oombre de bautfsn[y>, j , . , 

. Hwck ' uum trece 6 qatorce anos». e^tnye 



ed^lkviila natal de este vfMfkgb de una ra- 
sa de Wroea; y una carta de reoooiBDdaiCibn 
^aei pc^rlst ^I Itevaba, hiso tneofreoiefie eoaa 
easa la mas franca hospital tdad^de que tn<» 
ve k\ Honor de disfrutar durante euatro dias. 
Desde entoucea llevo cori D^ Juan Ante-- 
portam latmam una corr^spondencia tan 
aegtiida Oomo lo permite mi fHoaofica peres 
za; J harS nnos diez anos iamenoa que mi 
amigo me esta amenazando con devolverme 
la visitQy pues es hombre que no acostum- 
bra quedarse con nada de nadie. Visto que 
hahia transenrrido tanto tiempo ain que Ida 
ahiagos Uegasen a realizarse, ya habiaapla^ 
zado nueatras vistas hasta el valle de Josa«^ 
fat, pued eso de que yo haya de volver por 
aquejlos mundos, es pen^^ar en la escusado. 
£1 sdbado de Ramos estaba en mi balcon, 
tranquilo y de^cnidado, como nos sorpren** 
den siempre los grandes infortunios, ocupa- 
d6 en rer si podia peacar entre ios pasean- 
tes algunos tipos para mis articulos de cos- 
tttihbres, coando me llamo la atencion el 
rdidiS de u(i gran tropel de caballos. Vuel- 
vo la cabeza hacia la parte de ia calle de 
'donde>enia el alboroto, y reo unacomitiva 



MXOB y edade«. Sanoms en arittguo^ siilo*^ 
had detablitaf trayendo paragii%s por. qui- 
tasoles; ^enores. montados jen excelentes 

* % ' • * • 

mqlas; criatura^ que vmi^n.ppr delii^nte; 
GiwIoB^ ^Cv ^ «tG. — lEa . alguna femilia,4e 
faera qae viefne a paaar aqui la^S^mana 
Santa,— dije , para mi, y no fije ya la aten- 

*cioii en la comitiva* Pero ;cu6l «.eria mi 
sorpre&a al ver que aqualla legion de cami - 
nantes fie iba entrando poc las puertas de 
mi ca8a]4— fee han equivocada, pense, y han 
tornado mi habjtacion por uri hotel, — @algo 
al corredor, y jd^venturado de mi! veo que 
era D. Tiporta, con m mujer^ su snegra, 
BUB dos hijas cas.adas, lOtras dos^ qoe rabian 
por oa^arao, bus yeruod, sets nietosde dife< 
rentes edades y cuatro 6 ciiic^ criadpB^ qtie 
86 me venian eaeinna cdjno un ejercito que*- 
migo que cao de improviso SQbra una po- 
blacion indefensa y descuidada. — Al fini mi 
amigOy v.enimoB k reciblr el favor de vd« por 
echo 6 diez dias,— me dijo el esctarecido 

.PoUin abraz^ndome, mientras hv\b yetmos 
apeafaan A lbs muchaGbo^.-^Muchaa gra- 
ciasrje contaate; el fai^orQcicto soy yc^~-y 



ofiflrioB, graiKkm y obioos^ compc^ndi todo 
al'hbfMr da miHtaaeion. 
^La suegra ^m mia segom 73a grandly . 00- 

Mire pecho ;y Ix^riha, el giiegiispbo j nms 
fr64i^80» qu6 en mi vidia ho vi«lx>« N^veann 
gil^g^eebO' de ntta sola piesn, ^ino q«e «e 
e<>nlpond de cuatm w'k-mco pOTtes de diver- 
80^ tnmiiSDS y>figura«,ilo que It)tda>Ja' afaa- 
Tibiftciade-un^bcmifioido frutero. La Yoz^itft* 
trnt^ltnenfe'saitla ai salir de Ui^s robnatos 
paUii^ri^S'di^ Dwa JBrigida, /sufre iaiimitas 
im^dnlaeioinea'ial paaar /por eatre la^t siouo- 
sid^deside aqaelf etuiritie bodoyComoeX ai- 
rd qUe^aafle^pdr kibn^a- de . uria- coroeta 6 
piaimi^ despiies»de htk^r dailo va^eUa 4 las 
ftifittiptedk roscaa d^l inatnumento* CuaAdo 
£>^« Br%ida;8e tillera y grita^ cvaridQ Mt^ 
alegre^'y-ae rie> 6 euando aufro y. Ilora, au 
vio^ ra^unDrganio al que ae haa soJCado to- 
dw td9 i^giairp$ y caai ao hay ^iiqpanQ.)^- 
manroqiie piieda Ddsiatir aqueUos. apiijidios |il- 
;lQfii«tivanlleBt^-^ravas y agBdb«[» ppro aifpa- 
ipt0 ntf onadcma 6 iiqisiilribteab; > La eaipoaa de 



do ' fti() eoma io angm la atendoB^ 4t^uyv^ 
4dbvlai & Imjar dehckhMo, M^noa soblBiflnia 
eon todoel peep deain siefte «rroibas)iy 'tio 
piaiQ^Tki tesijBcirioy cai de «apahiite^y)i)iietfi^ 
^Mbajtt ide oqiiel Koleaii'da aguaierm dtn^no^ 
res de muger. — ;Santo Dio^li^giritp tljoAa 
K»igida dende el fbndo d^'SUigiteguocho. 
Las tniiias acudieroii aaii^i^dfft^.Q aj^udf^f 16 
ioa^ yeniesrya tPaUin^t qu^ cop «ii8Xua$ro 
eviadM yuno de mi ca^a^nl fiii jograron le^ 
iratitor aquel zixvroD de gcana en tra<^ fe-^ 
m<diiino« — No ha sido nada^-^dijeyQt'y 
saMeojeando y con un bnaizo -magniladO) a 
^fsponer d6ode. habia; de ooomodar aquel « 
ej6rcito de hn^dpedes.. 

Las hijasi que la llevan de fran^aa f que 
to que* tienen en reahdad es ^ eaa , Haneza 
q«ve acoHipafia casi siemprera la lasuala edu^ 
^eat ion, eomtiizaron) a registrar la'Casa haata 
• sns uhimos rincoaes^ y se instalaron por . si 
y ante si en unas piezas qaetienen'balcoH 
'ne8"fi1a caile, pues^decian qoe qnerianTer 
4oH(h1i^.'Lxi^ gnzt)^|>iros de losyernosateti- 
Hlnin^ia coiocajcion d^' los baales y los ^a^ 



-cofneB^anMitii maBosear loa nmebtea ooH 
wfaatiiieurioatdad* Na4ifi ae aeonioipor ho 
proptef «he» iae faieatias^ qae qnadaron por an 
doema/fiiasgeea. el patio y t jdeatrttjraroa 
eti wi Quartoik hura mi jardin, forma^Qctw 

* 

M>'poco'6dmeroy irabajo:. — i .: / 

No fii^'da meno^ et qne me cwtQ .^ 
tritmrr cotiv^nreatemente ^ loa-Foitines ea 
has habitaciones, oolocando do deaendoa^ 
los adatto8> y a \qb parvuloa de trea en trea> 
acompaaada eada aeccion de una de las doa 
eolleraa -empedemidas. EKofia Bri^ida qae- 
do* en un .aposetito tabiqne de por medio con 
el'Uaiooy pequend ouarto ^ ^qoe hobe de 
reducirme, y para comedor ae deatioo pro-- 
visoriati^eiiie uno de los corredcH^^, 

F^cilmente 66 podra imaginar que dias 
y qpnenocbes me.dieron aqueUos (x^ndeaa- 
dos. La suegra hacia retumbar la>ea8a con 
sua r^nquidos, y a cada «laque de tdd qne 
ia a^ometia, creiayo qae era Uegadoauiubi 
dmo ' momenio, esperando ppr inatantes ta 
nocicUi de queJe<habte$e reYeritado laeoor-' 
fOe cofntim^larai Me fne fxredno^acoifipa'^ 



'^^mana S^nta; para lo caat elte y «Hi[>»*ie 
vistieron' de la tnanera mas ridiciila, con 
ttag66 tal^s eomo ' pe ijrdaban* hace^ veinta 6 
Weintd alios r Las damds la^ltevftbtttt^ sd- 
mejaiites i lis qtie '♦ertjo* pmtadds^ en aU 
gunos'platos aiutgUbs; cstrdcht^s/^ebajlfidos 
de escoie y con la chitura'cerca de-la gar-* 
ganta. Lrts cfrictii^Mersn onfesestraftas mi- 
niaturas d^ lbs gr&nd^s, pues no vestian 
*con la s^neillez propia de eu edad.* No-^s 

' necesario decir que aquella' i*afa cbtniti^, 
que parecia mas bien d^Carnavfiil que de 
S^imana Santa, y en nieidfo dc la^coal tiive 
que andar de Anal^ k Caiffis^y d6 Her6dfes 
d Pilat(:>Sj dio nriucho que reir en et?os dias. 
Ello:*, ddmo lib adverllab la ttdvedatl '<jne 
causdban, recorriiin ifnpdTidofs ta^i«dirf de 
arriba abajo, y declanaxm mti^ tAle^t& la Se- 
mana Santa. • ' ^ ' 

Mi casa ae volvid una Babitonid. Los 

wdiicod, ctiando no estaban en- la calle, se 
bctiptfbari; con otrbs'de las vecitidades eon 
'qiiten^s^' Iti^go frat^rniearon y seatiiefoni 
lin reprbdticir ta^ ptocesionto que veianpor 
las cailed, y ialganas de \M cekisttoiiias ^qne 



? f 



iiabiiin» prea^ciad^ w la^, igle^sfis. Tenia 
JO, ^8,4^11 I09 corcedorea cuffiruch^s^Qqn 
§UB correspondientes pitoa y tamboces, cs^ 
cuadrone^f penkeates^ proceaiopes en jtoda 
{b^ipfi. con tropa ei^ ininiatara y una l^an^a 
de lausica formada cyn trQipptetillas,^ acor*^ 
diones, chinchine^» tamburea. v otros inptru- 

• * « 

mentos que fionando todp^ , 4 i^n misnio 
tieinpo, formaban la mas inaguantahla or- - 
questa. £1 buenad^ T^portat su muger, la 
snegra y )o9 deroa:^ l^e^la familia relebra^ 
ban la^ ociirrencia^s de loa muchachoa y se 
divertian 4 mas.no.poder. Yo er^ el unico 
que esta^a mohino y malhuoiorado. Algu- 
no8 .(||e mis.papeles ^nteret^anies ae convir- 
tieron en (;hacQS y^ kepis de aquellos oficia- 
les y Boldados improyisados, y para fidor- 
narioa^i me dcspluniaron quatro herpioaos 
qdet^es que tenia en la sala. Las mesas 
Servian de andas en las procesiones y las 
carpet^ii de palios* En fin, todo andaba ro- 
dandu y la iC^sa era un iufierno. Lo que 
acabo ^de dar al traste con la paciencia que 
me qued^ba,.fu§ que ocurria a acjuetlos bc- 
lures hacor un Judas de trapo, y al efecto 
ech^ron Juapo del mejoi* de mi^s fraq^iiiea, de 



mis pieititalones^ de mis betas y d^ttii som- 
brero; y relleriando el mhneco con ia'tbjia 
de ihi cama, el Jtievies Santo amatieci 66l- 
gado eh efigie sobre el tejado de mi casa. 
La broma tne parecio pesada y mand6 ba- 
jistr elhianiqiii inmediatamente. ' Fn6 susti- 
tuida con otrb, aiunqiie ya no con mis ves^ 
tidos, y los doj6" hacer, resueltd como estaba 
& aguaniarhasta que Dios fuese servidb de 
remediarlo. El Sdbiado Santo tre|)6 al teja- 
do la turba multa de diablitos, y descolgan- 
do d Judas, sin qiie yo lo advirtiera lo mbn- 
taron y lo atarbn bien' en mi caballo, que 
qniero como' a las nlfias de mis ojos, y lee 
largaron a la calle, donde la comitiva ae 
erigroso estrabrdinariamente. Cuando ad**- 
verif la travesnra, era ya tarde para reme- 
diarla. El pbbre animalrecbrria la ciudad 
seguido y acosadb .per ceritenares de ver- 
daderos Judas, y no pudo liacerlo volver 
sino cnatro horas despue's, maltra.tado y me- 
dio muerto de fatiga. Los Tiportas reian 
hasia desganitarse, y yo me encerr6 en nrii 
cuatio bajo de llav^, me finji enfermo y me 
propuse no volver a salir hasta qne la ca^^a 
estiiviese libre de aquellos Satanases. 



. J^l mrcc^ idi^ idlo Pascim levant el (^m- 
pq^I^ ^lrba intolerable. Yo entreabrl la 
puert^ jr sin asoniar la cabesai recibf la de«- 
pedjda y ias giracias de D« Juan^ de la sne^ 
gra^jde ^^ esposa, de las hijas y de los yer- 
&0S, qoe no acababan de ponderar lo coi}- 
teotps que habian estado, y ine. aseguraban 
que eq Dic^mbre v^nfir^n otra vez ^ re- 
cibir mi favor, y que dilatarian algunos 
dias mas que ahora, que habian venido muy 
de paso*— Corrientey les coi^tedte, los espe- 
ro~resuelto y muy resuelto & emigrar de 
la ciudad si tal cpsa lljsga 4 suceder, antes 
que vojv^r d recibir a tan molestos hi;e/9«« 
pedes* Yease, pues, con cuanta razon benx 
digo las casas de hospedaje. Si yo fuera dic- 
tador, daria .inmediatamehte una disposi'^ 
cion,para que ningun pasajero pudiese alo- 
jarse en casa particular. Me lo agradecerian 
los duenos de hoteles y mesone?^, y todos los 
ciudadanos pacificos, mientras hay a en el 
mundo Tiportas y Pollines. 



* • » 



& * 



LA VERDAD EN POESIA. 



La poesia ha sido llamada el campo de 
la ifiv^eneion» Los poetas dieron ua alma 
nueva a la naturaleza cnando la pdbflaron 
de ci<>n divinidadeB amabks. ' £1 mando 
fantastico se eRriqxieci6 coto el pineal de Igb 
inspirados cantores, con la invencion del 
cnrao 4el sol, de la cintura d6f Vi3nus, de lit 
urna de las Ndyades^ dej rayo de Jupiter, 
del tridente de Neptuno, y del arco y fle- 
chas del ampr, con la pinttira que hizo el 
poeta latino de la dfoaa de la hermosura tt- 
rada por palomas amorbsas, y con la invo^ 
cacion qne dtrige el poeta oriental 4 las 
eandidas Houris qoe estan letozande en el 
ijaidin de las rosaa. 



— 1§— 

Tambien se eoriqoeci6 el mundo fantis- 
tico con los esforzados campeones de la l£s<« 
caodinavia que beben el hidromiei en las 
espaciosas salas de-Odin, con los bardos de 
Caledonia que yen caminar por encima de 
las nabes las sorabras de los heroes falleci^^ 
dos en la guerra. 

En la parte mas.eleyada de la monti^nai 
sobre 'la coat restd feituaxla al jteinpip de la 
Yerdad; en la parte mas riaaena del collado 
cerca de los bosquecillos de las musas, en 
doodeisi viajefo refri^eralf. sed ooq laspn- 
raH agiias^.de las-sagratlas (fuentes,iy.ae re- 
go^a con el oanto y con el ' : dulce soiiido 
de Jas arpas, . Aikia . liguro el.catnpo do In 
fieejon^ reyestido de flpres silvestres . que 
crecw con ^ibuind^flcia y derraiuan suaji^isi 
mos^cdoreSf y^asulado el oscuro lenguaje 
de la 4legoria tinpregoado artificiosaniente 
de tanta claridad y sombra, que el sol sobre 
elzenit no tiene mas faerza queja.dulpey 
p^lida luzdel astra apacible da. (p. ppQhf* 
Sobre la cu^pide de la niontana se e^^eao- 
rea el genio, joven de una- belleza altiva y 
virik stis narradag estan llenasde fqejaoc an 
voz tierna y nnonioaa jie. eieasa y jseididaia 



eMM el tifgrnki »c^re la akam idii'lM kMVi^ 
tei; 0igaeii ia0 donofas aliijackift' 40'Akmkm^ 
QMMria efitfe l«Ni Mtidarw tortueaiD^^ laflAri- 
(Mit&aa tfombtaa de la ficeion.^y todoas raft'^ 
mma y vmfiea con loa Mg^<os fnarndtel 
j#6iiiaav I 

Pero se ha dicho» y coin raason, (foef el 
tempo de las fic^ciones e^st^ ya cegado en el 
I dia; qne no convietie af siglb de lair luces y 
A la filosoffa; que el espfritu humano ha 
ilegado a uu panto que no gnsta de iiiisio^ 
nes; y que no desean im&gerres sino ideas. 
Lo que se inventa no gusta & menos'qne no 
sea verosimil. 

Rien n^est hecu que le vrai le vrdi seul est 
aimahle. 

La verite doit triompker rmme dans la 
fable.* 

El hombre aborrece el error, y con todo 

parece que lo busca; lo cual consiste en que 

,Ioama no como error sino como verdad 

preciosa y peregrrina La misma verosimili- 

' tud no es mas que uh tribute ^e la verdad. 



» • • 



r 



* Naita 69 belfo y amablH nino Fa ? erdad. 
"' Jibti cTli fti IStMiUi dM)^ triuttfar aqueBa'd^dadk 



7 fir vMffl m t11tiwd9.cafiio.loqm pat- 

dtftef cono Jt <qiie. €# en ctali4a4» 

Jkm em Its ohru do fawaisNia sa debt ver 
7 ttiiitfoer . va pointo de milidad real; pero (a 
vdrtadtra giiia del g^nio eg la^faa de la ver« 
dad! iQn6 son en Virgiiio las afsquerataa 
arplaa 7 . las nifaSw .eanibkd{(a ao naves, 
cooqMuradaa coh la desesperacioo pg^Uivajf 
oataral de la amorpsa reina? 

iQpfeaoB an Jyiilton aquellaa iMtilleriaa 
celeiHialas . puastas en cotejo con las flor^ 
del Kdan. y oon \qb ^m^r^a sagradoa de los 
pFimarbs. padres de los hombres? 

^Qa6 figura dice el auior de la Uenriada, 
habria hecho Cespr en los campos^ de Far- 
salia si Iris se hnbiese aparecido.a Iltvarle 
la espada; 6 si Venus hubiejra bajado on 
una nube de oro & socorrer a sa hijo? 

Son tan poco necesarias estas divinida'^ 
des, que el trpzo mas hermoso dq la Far-<» 
salia de Lucano y acaso de todo otro poe** 
mai es el discqrso de Caton, en el cual este 
severo eatoicoj enemigo de la fibula, se des- 
dena da ir 4 consultar el or^ciilo de Jupiter 
Aoian. Laa guenraf civiles :eran de.pia/or 
QoUaaa^y;jtaYedad«qve la^ peleas fabulosaa 






I 



deios dioe'es y'de'fos gi^an<ei*V -PoW^i^fd?.'- 
Caton, C^saV y'tShtWo' son'mti^ g¥ahd<»r«' 
masmag^Mtiofeos qne r«i* fiflfeAtt d*v}«Mad*ii i 
de la hilt^lb^Wf las pa»iorffta WB^laS'^ftfia*' 
mak t^tVrble*^ 'y '«» h^gw ' &i?feb# ^sst^^-'ijw «* - 
cdiizoxi tie *<»« Wombres » " " • ' -^ ". ' , ^ : 

Kl' Sh Gredffrtiy, en «! «ritica 4© la Jtru* 
salem Ubertdda, cblt)Ca est* pdew» tti lagtr 
m«v inferibf al dfe la lliaida y -Odiifett; y fto • 
dat su opinion en que la verdadei*a Migit^ii 
invocada p6r Tttfeb es" sfibrte, Ktrtltttdik'^y 
poco pdetica, al jbaso ^jiie la dtl-HdrweriJ es 
uri campo iniheiisa de imag^AfeS 6 inv^Kl^ifd^ 
nes. Empero' ^ri toVitra He esta dpihfon, 
dice CliAt6aiibnand' que' los defected t}*4 
Tasso y la frialdad qnfe aparet^eenJilgdno^ 
de sua cantos, se iiebe mas bferi a id dm-*" 
peno en* recai^ar la V^ewad: ebfl ddtttaSfaCHi 
fabula:' diitido excfSaWo podefi&'ltts tierti©* 
nios, 4 los'inAgos, S loi>^ftpif^it:<f» rdti«^ttoti»> 
y"& Ids encahtOB. A^d* q\^ potfia^feibttf: 
Wbddo nias partidode ltt'fil«ntetttigA8t« d^j- 
la '^eaU4iad,'68pUeaiid<y!fi«Tnf«fnt« iida^'^^ificPi 
pfo'd 'd^f f«Iatn?ilHio',' pintjeLnli&Hkni'ii^vfusm^Sii 
cdfituttibres d^XM^Hte d^ t^gla (KI, yi ha^ 
bICHdbse abM^ifldb de4brliti|r:««l^tteMiM(0* 



-I ^ ^ 



m4i)tii;m^ La relurion del verdadero Diofi 
nocpo hombre, y,el campo de las accioues 
qua cefeqai podia haberlo ^nriqiiecida con 
u^^te^rQ ra:>8 pr^cipso 99. ideas. ^ de re^^ 
coerdos. ;Caanta veutaja np habria podido 
sacar del sepulcro del Red^ittgr^ G|el, jujj^ar 
en qu^ jaacio Ja Itt^ d^ la verdad^, j do uqa 
tierra tan celebr? ^por los prodigies qi^e obrp 
el .,^pr SiiprpiQo^ pai;a la salad del,, ^6119^1:0^ 

humapp! . . ^ ., . .. ,..,; ^, ^. 

. iCflfpo.oo .^p tfe.tPYo la ii^upa dp. 'ifprjCu?^,-;^ 
to ep^el |>amj?,9 ;;errepal,. en p\ e^pijqsanto^ 
Siaa^i, en el mpnte Qlivete^.en (a ^iuda'd dp. 
lasJE^ftljl^as y de. los pdpriferos cedrqs del^ 
Lal^qol iComo npjecojrrio, la luz divina. 
del .Tabor^ y al Angel que aparecio d Moi-. 
Be^.qobrej^el i:p»on(e Oreb; al hombre que 
doipefAilip .de las fegiopes ardientes con la 
frentP:aclpivi4da,4e,dqf^ rayoa de fuego jr^^[ 
wi9blai)tQ rg9plan4i9ciqn|e con lap. g\ori^^ 
d^ .^nprt J iCapio no, ha epcoptr.ado jji^a^ 
t9J»l«.d9 fa !^y, cppio no ha dado pq f^pper*^ 
dp.^.^s.wipbras.jdQ lQR,pfofe<a|i, c.9flf,9 ..^^q^ 
ImeM^etodp lp9 llantps del tqrn^nte Qp^xffff^, 

y.teairq1<>tjfa!^larpad© A^vW^^ .» ift 



ei Mbp eir Im nubM y en Iqs Tienfofif, dq ne 
h&n f^odo mfts bbn en el alma del nnivespf 
f:em el graii Mitaria de los muqdoat Ha 
eido j[iorque hail corrida eieoipre en. pos 4^ 
dfarittidadea fant^eticaf^ y de brillantas aqen 
no8, habiitidMe defeic^idado de eleyarse 4 
la sublime filosofia, y de descender con y\^ 
^or & Ids proftmdos abismos del corazon^ 
por<;iiya causa no llegaron & percibir en to- 
da sa estenaion las bellezas de la natara«- 
leza. Habiendo la mitologfa poblado el uni-« 
versb de brillaut^s fantasmas, quit6 a la 
dreaclon su grandezai comprimio la^ palpi- 
taciones del corazon, y circunscribio el.vae^ 
lo del pensamiento. 

Fn^ todavia peer, que de la ficcion se 
'didscendiese k la falsedad, porque acostum- 
brados los poetas ^ Hngir, aprendieron tam'>« 
bienel arte d^ mentir. Se atrevieron por lo 
tanto & aumentar el niimero de las divinida. 
des mitblogicas, & ofrecer incienso a los infa- 
mes IdoloB, y & canonizar los monstmos que 
dbVastaron el mundo, 

' Ell vez de ser los poetas los historiadq- 
res'de las naciones, los instructores d€|l g4- 



• 



biki HiiattM^y k)8 as^tea ilaiM iiialmdiN(* 
m Ht ie emplnar la hdgiia aagraAtde km 
dibses para d^Iamw coatra )& iiqivticia j 
cra^ttid, se dedicaron 4 addriiair las meDtii^ 
^d Ksongeras coil ecftHo floridb, & terakaf^ 
86 eb el fango de' la adotaaiefi, y 4 ctfvii^ 
cer6i]^ftM>fiiding6Aia ^ • 'f./. I.: 

Lm alabanzas soti hermosaa y Imfiran al 
objeto de ellas cnando emanaa de 1^ ¥ar<- 
dad de los hechos, y coaiido son una re«^ 
compensa y no an lisonjero homenaJ6« Ma 
siento inspirada pdr las musas, decia Cori^ 
nai no cuandb una felis cotnbinacion de sU 
labas armoniosas suenan & mis oidoa, y ai 
cnando elevada nii almaoon generosos sen- 
timientos contempla con desprecio las mez- 
qninas accidnes de tos hombresy y con ad> 
miracion sos virCtides. 

Hay todavia una cosa mas hermosa que 
la gloria, decia Alfieri; y es el celebrar con 
britlahte estilo la noble virtud; pe^d las mu- 
sas retiran sua favores ^ los que hacen an 
nso profane de sus dones celestiales, a los 
qne envitecen sus alai^ de fuego y de^iibu^ 
mh ertis sublihies piiicelos. 



N 



• 



i ( 



EL PENSAMIENTO DEL SICLO. 



Ow 



La humftHidad estd en rilarbha. 'Su Ben*- 
da el pmgreso; sa arma, el derecho; bu ban^ 
^erai la civilizacion; bu pensamientOi la li^ 
bertad, su cohquista, la paz; sii esperanza, 
la justicia; 8u porvenir, la fraternidad; y el 
evangelio su corona. 

Diez y nueve siglos la esperan, ahom, de 
an infhncia de tinieblas, de BangrientoB sa« 
crificioB eii los altares de piedra de sas did* 
ses; is. gnerrai on<nipotencia del aoldado, j 
dd la esdavitud del pensamiento, pedestal 
de todas las tiranfas. — Donde termina erf 
reimido de Tiberioi comietiza el de Crigrto, 
im^iando desdd su SQplicio una inmenM 
li»& que cae. como el fuego del cielo, sdbre Ik 
frente siniestra de todos ies opresorai de In 



haoianidad Deade entooces, cada siglo 
que se hande lleva & la eternidad una pala- 
bra; una idea, an sfmbolo; y esa idea, esa 
palabra, es^ 8imlioIo;ea ana naeya verdad 
on noevo paso bficio adelante y cayas hue« 
lias han quedado profnndamente impresas 
en cadap&gina de ia historia. 

Desde e^e punto, la hnmanidad realiza 
constantemente an moyimiento perpetab de 
impulsion hacia an fin opaco, dc^^onocidOf 
qne soadea el fiiosofo con la mirada pro- 
funda de su e^pirito, y qne la conci^ncia 
universal presientOi cercano & la actualidad, 
naas alia del horizonte, al trav^s de la brn- 
ma. interr,Qgando con avidos ojos las sole- 
dades infinitas del espacio 

Ahorn bien. — Aquel puerto sin borras- 
casy aquella cima alumbrabada por an rayo 
derpocyeniry.esa cuspida, ese faro k que 4a 
hwasaji^jdad camina incansable, A veces casi 
ioBf^bil & la mirada snperficial^ otraa & pa- 
ao Ifinto e insegnro que teme el abismo^ y 
eit ocasipiiea aolemnea*— *il78%— *r4pidai 
arxafi^i^i^ndo y destruyendo todo; bnUieiosa, 
Jinfneantef yomkando fuego y terrible, come 
s\ itioftstfUQ de bierro y agua hirviendo que 



ffliuante qoa «e eleva para el. peooa^r ewi d 
eLfoiid^ aofllbiw del porraair, la <|iie toAo 
eapirilti pitemeiita dende lejod^ comt) la pcexiK * 
pBiA9iA^' la;iiajrora» to que todo hoialira ^ de. ! 
f6 .efper^,; el pt^ihteina ique ae agita jpn tfiik>« • 
loB'^at^bfDSyr la hora de >recleti€iaii qae^todioei - 
agQQ^4^99 6l pQnsamiento, en fio, de la bo-i* 
manidad today al enal se aoerca, ds^^com* 
plato defTombamiento del edificio del pa!- 
sadO| co^strnido sobre la credolidad e iguo^ - 
rancia de Iob pueblosi -^dosapariciqn t^tal 
deLdomiaio del sable con todos log horro 
res: y crimeiies de la conqnista d mano ar«. 
madaH-^estincion de la guerta civil entre fos 
pueblos hermanps de la gran familia qpe 
ocnpa Ja tierra:-t-de^triiccion de todas ias 
inmunidades, todos los despotismos, todas 
las cadenas y todas las coronasi-^reinado 
tranquilo y sublime de la paz, de la . ley y 
del derechQ:-— abolicion de todo servilismo^ 
supresion de toda injustieia: — la libertad de 
todo pe;}sa{tiie;ito, la toleranqia de todo e^s 
ror:— en una palabra— Ei amor universal— 
La.RQp6bli<;a. 
I^^Republica es evidenteinenta. el pen^ 



.t 



blr3pQi(rMar4^^t(id(>q kMrpudMni;.'/ '>t'n.' (k 

Avta ^-toirlofoff de lo8 h^tnbmi'^qike rio 
pieiBai|e8 7«iri6ifolet'cikta(, pal^dbits, to 04* 
diKr^idaclr'dk lo8 iwonntg; efeM tablaS'fiM'MM^^ 
de ierciiKpelff^ como' io» liiiiMfeii ^ el 'gmmie 
hoffiliFe^ el ofykrso qoe tieiia poif bam laii-Pi»- 
rafnideij, yiq^ine^tiabia '^(^onjitrBripjel Mpiyitu 
de Dov.edad que P66orria ei iBivndb.- • ' ' ■• •- 

Eoe eisipfriiii de novedad^ era Mimbeaoc 
era ki revbliicioft iraDcesa: eras tii| ^Rep&N 
blica2 tu> jsubKflie, libertad! 

£1 gigantede la gnerra^ gloridsa yultimfei 
persoHificacion del pasado, en premnciade 
la Eiiropa atoaita, desplego ra tienda de 
campafia en d camino deK porreair!**— La 
hamamdad hito alto, eomd de&<umbrada por 
el espleudnr de tanto g^nio y tanta gloria. 

Ahora es difer(5ntf5:'^i^el siglo cofre 6«^bre 
dos rielfes, la rmprenta, el tel^grafo. 

Los que amati ei parade sorr Kvs hijor di^' 
las linieblab^ 16s que temeti la Inty \oB'((at 
buscan pncbfo^ para «U8 c<Sronad y cordhiid 
pam AI78 despotisrmosyiostirafio^ que noca- ' 
ben en Europa y quiereii hallar'atgnn jial-^ 
niQ de lierraf d6adi8 pon^r dti pldntll/ ^^V6 



el progreso. La aureola ^^ , la, ft^berjUfila 
popi)l4f> 09 aia«i esp)«ii4eiM^ y ^XVM vglc^iMa 
qm «iii9aapi9ntp JftiUfil: d?Ja: j^ictMmrm { 
W.*»hittgtQn §i^jnw grande qoe.44i^|f^fW?sJ.; 

f{^ VfMP ^ii^nea, ain,.e,inl])ar«p, qntJ e$.. 
pomble apriaif^nar ^}i aire de la Ub(Q(t4diq«i& 
reftpira el nmndp^ de 5^olon; My quien cr^e^ 
qip^v 4iajfa;$ 4el figla inm gr^i^d^ d^la 
hi#itQri9> efg( poaible.e«ca4^par« aujetari oprj- 
mir y anonadar ^ an pueblo lihrey y aseai- 
iiftr a l)i Am^fic^ ' coP9.(>^ s^ bA. ajse^i^loado A 
la.PolpniA! i : 

,E}^|^ten eapii;itua /cnedrosoQ^ jd^pocrataa 
a^ufitadizoa.que d^ buena fe pre^n, que .el 
brazo de lui de^pota, que uu tiraa<>9 cualr 
quier^ que aaa^ su|tan» caiifa, rey, president 
te 6 papa^.puede detener e) cur^jenio pero 
caaimuo de la bAioianidad; que puede.ppo- 
D^le lin. dique die brpuce sin que s^lte Mbre 
^ 946 ipuefle. bfLf:Qr rebrogr^^r eius.^ip, 
V9»§rj^ pi^ i|acrl|egp e» elmmino deja 
civilizacion y del progrQf^Q^ y d^k al Uk 

iBDUp )9i^§^VA9P 4e l^^ ide^s:— "AUoalti 
T^^u|fc ppqfift. txfize^r& la JmfPinjjdf^d u^9 






eterflii f iMi pUyft» y tobre esa aretm le** 
vantar' an solio, y sobre eee 'soiio dominar 

el «imido! 

Hay {)oeias, sonaddrea eo politica que 
pteiiaaa que la humanidad Vetrograda en 
Kattipa en ei momento que esto escribimes. 
B9 Bti error producido por la distancia; es 
aoa ihiaioo do optica y nada mas.-^ 

Mirnd al horizonte. Lejoe detras de una 
oorttha azai y tradparenle, ^izaae una blan^ 
ca vela, OQiiko el* ala' eatoi imperceptible de 
una '^atiota di^taate. 'Es una naTe. La 
veid- intttdbil, 6s parece que edta iSja, que 
retrocede, que se aleja tal vez; pero ella 
avatiza, avanza siem^re, buscandb unica* 
meote la r&faga de viento, el soplo de Dio^ 
que necesita para henchir sus lonas. 

L^ttdad ei quereis del pasado; dadad del 
presenie; pero tlo dudeis delporvenir. 

JjtO, nave de la humanidad se acerea in- 
setistbiemente, impelida siempre por la fuer* 
ra de UD brazo poderoso, iifivisible, h&cia la 
playa de promision que la Provfdencia le se- 
nala.— La Rdpablica. 

Honiljres del pasado! escarniscedy clavad, 
^tteifiead it la libertad'entre dols reyes^ y al 



X.J 



tercer aia rompera la piedra de su sepulcro 
y sa ^levara trasngaradai naevamente tna*^ 
gestaosn, trianfante y eterDa'comb el eap(-' 
ritu de Digs!., • • •• 

* i: r I'i I , •'*!'. T, .. .'J ^ . > * ,( 

HERMOBURA, GRA€U Y BOND AD; 



' <«». 



cW . -i - ^• 



Cu6ntase que una gran dama imprimio 
un beso en los labios del filoso Chartier 
7 mientras dormia; y no se crea que fuese 
este un beso impudico y profeno, Bino un 
beso de encusiasmo como tribulo (Jestinado 

& aquella noble parte, de la que, como de 

I.I 

una fuente para, manaban de contirmo me- 
lildnas palabras, eiicantadoras agudezas, y 
nuida doctrina. 

jCreeis decla Pontenelle, qiie los ambres 
y sus dulces movimientos sean crodncidos 
por linos oios grandes, per nno boca peque 
fia 6 pbr un fino sonrosac^ol No. Lo que 



m|M iQQQinaeTe 7 embeLma m la eapresion 
del alAia j Itf Tiyeza deT espfrito, i>rniante8 
car^cteres que van impresos en el semblah- 
te, que ae pintan en las miradas y w conin« 
nican por el condacto de palabras encanta- 
doras. 

JLas gracias y la hermosura residen mas 
bien en el alma qne en el rostro. Una tin- 
da cara se manifiesta de no goipe sin que 
deje nada odalto. £1 espfritu no se descn^ 
bre sino poco k pocd, coando quiere, cuanto ^ 
qtiierjj y como qniere« La belleza ep siem** 
pre la misma, el espiritu es siempre nuevo; 
y aunque diga hoy las mismas cosas que 
ayer, las dice de divereo mode, y por lo .tan- 
to nnnca cansan. 

\ ■ 

La hermosura pasa con los anos; las jen- 
fernaedades^ Ips trabajos, las desgracias, I9 
tristeza y el dolor oscurecen su yaga luz, y 
marchitan es^ j9or delicada. El espfritu es 
de todas edades,. crece con los anos. se for* 
tifica con la refleccion y con el ejerciciq; 
sobrevive &. l^s devastaciones del tiempo y 
a ias ruinas de la hermosura; reemplaza to- 
das las perdidasi y es el consuelo mas bal- 
samicQ para los reveses y contrastes. 



1 



cara; pero. tuvo . todayi* piay.w.nA^erQ dft 
adoradores; dpe^de q^e ifpap inal^gqgB vjrijS- 
lag la privaroo de toda an bqlle^a, jB^np^.qQ. 
la del alma y del entefidtmieivtp. ^ Eei Job 
prim^rvi dia9.de iu copvatescen^ia jio sa 
presentanm sua itmigQS esperandp ,q\m el 
tiempo borrasQ las hqr/ibles aianph^s ^ue 
aquel mal deja en' el paciente eomorecuer- 
do indeleble de aQrinvasiaii. Eata iptem^ 
pestira e impolitica reserva.caudd la roayi)r 
acnargura en el corazoii de esia senora, la 
caal no pudo . meaos de eaclanfar, .^piiea 
quCy mi espiritUi. antes tan ceiebradpi ba pa- 
decido tambien laa viruelas? 

. EI espiritu no, solo rqpara la p^rdida de 
' la hermosura, sino que puede suplirla en 
gran maner^. Las dptea eateriores aon de 
poca irnportancia si algunas de las imerio'*^ 
res no se constituyen en finas companer^ui* 
Hay onA gritn diferencia entre qna bellfisa 
sosa^yun semblante animndo aunqoe loar^ 
rezjca de bermoaura fiaica, puesto que q1 
genio le proporciona otra iiitelectuaK 



mM n/ifM^}^ pettetmntedt'y brillmi soi^p b\ 
reMtti^goM|tie 'precede #1 traeno de 1^ pa»* 
labterea^uMb ^rtinbtiidora #u iK>nrt0a» ftoaoa 
mtts'ttnlee '#11- vo% a( eik|or]rfti>fi palabms. 
8aleif'{|iatai>tiadiii»tron'deH(5aBda0 Bales.' * 

Lai berfilosa«7' «)^gaiit#s se> iit»o»gean 
dobletfieMe cOn la i^oiMiuinta 4e nn hombre . 
de taljeiif6:<elita' es'la. maytfir gtom y so 
trifonfo tiftifir '€te€kr6cid<K Son- ma^^finiia f 
maa deiteadae las gafanterias (fcie recibeo; 
el ftiego' qoe respiran sos requiabrosi la 
aiMWi^darf' de<0U convevsaekHii ladiscreeion 
de SOS 'Canary la fluidetK de bus veraqs-da 
on eierto lustre y eelt^bridad ai objeto de 
estais' aleaeidbes. Deem algunu eon este^ 
motivo que aquenadama qive habi^ iiispirado 
tan ImilitadoiS^ v^ysos al Cfsne ingles doctor 
Swift, y q«e babia podido amar con tante 
eafea^liasnM 4 on honlbm feo'y viejo coal era 
esle^ pdeta^ debia ser tnuy caprichf>aa; & io' 
ciial^eOfit0ii^^SteUa;^<Nasabe vd> qoe aquel 
ikistte' litemto aabe eseribir (as iiosas toBM 
g«aciMM4eI MandtO'en el iiabo de wia g'ra^ 
nadad^' •/■!:» «^ • I- . 1 .iw *., f. .» -."^ '\ 

£1 qde^emd 4iKad0^'de graitde iiiganio b« 



HiHii 90 0I 4Mtflo>d6 aprm^ar OMi^ri^l li^dlih; 
jeto que ad^ca, mqic' qua m^ #» CMfnmi4» 
y 9^ ptopftga del' nikmio moiloiqiia} ^umm^ 
Kiido de vna cfoenfai m^ aotiMda ^da ii«/pmob 
to 6, Giro pot TifauraeiM. ^Epes t6 amban^Q 
aromal dacia oasabio de OriealeoA mi vil 
vasode barro. — No soy iiia9 que barro; paro 
he Ilevado por moebo tiempo dentni daiiili 
vientre el delicado e«pfriui de las rosai% 

Una muger gracioaa escnchaadii & im 
hombr^ de genio^se decia k ai misma: Yo 
no lo amo pero lo admiro: no me enainora^ 
pero me recrea; no estSn conniovidoa mis 
sentidos, pero Be deleita mi aln^a. Los hoffi- 
bresy dice madama Vannoz, est^n celosos 
del talento de las mogeres, y algunos lo re- 
putan casi for delito, porqoe e» el nnejar 

preservative' de) corazon contra sos «eduo« 
Clones. 

Finalmentey tan solo las personas de ea«« 
pf ritu coft la gracia y de]irade2a que ae re- 
quiere, saben dar al amor uaa ekgante re* 
finacion^ desarrollar mi alma et4raa y ofea^ 
ccr nn noble incienso sobre el altar de 1« 
belleza adorada. Los necios ni aman ai 
saben amar, deeta una senora de fiiilsiaao 



lhM»^ oiM>0tr, €«itar j dmdiwp «t^ ob$«H> 

fflOfl km sefittmieDto cekatml. ^ 

Hk barta aitiar siniplenMita, es preci»^ 
anittr con gracia y con agrado. Kb basta 
decif te amo, ea necesario decirlo con en- 
canto. Deeia uVi sabio galante que no ae de^ 
biera bablar sino en verso a los dioses^ a 
lo8 reyes y ^ las hermosas. Aqoel amante 
ser^* sii^napi'e Mias grato que sea 'mas in^e 
niosot et amor no es materift, es un senti^ 
mien to espiritnal. Si qoereis, oh tiernas mn- 
geres, ifateresar k los hombres, y someter-* 
los k voestro delicioso yugo, procorad que 
k la hermosnra de vuestro serablante Vayan 
reotiidos toa adornos del es^pfritu. 

Con este magico talisman conseguireis 
ad solflr agradar, sino tambien nncir el sexo 
fooYte al carro de vnestra glorili. La seBor^a 
Dc Llianay, qae fuC* luego madama Stag), 
teiiia en an compafifa una sobrina que se 
halkba en la flor de la edad, y dotada cie 
ran herhioswai cuyas dps ^^irconsitancias 

litffaiaii muchos adoradores renHidos g sus 

6 



f^n f>^ra(,iiu m>bri|ia Sofia, la cpiUiri^aeion 
f)e e|jyB^>9^rpajra mi.<. .\ .. . .^ 



. 1 



UN MES EN SICILIA. 

. . • ■ .J.»843] : , . 

FOR. M. F. BOURQPELOT.. 



I ' 



LLEOADA A SICILIA. PALERMO Y SUS UABITAN- 

TES. MONHEALE. 

I • • 

Habieodo salido de Nappies el. 4 d^ ^- 
tiembre de 1843, noeatro vapor el, Etn^^^e 
acjQrca rapidamente & las coataa de Sicilia. 

,Ten0mois a Falermo delante de noaptros. 

. Al traiK^ de la pura transparencia de la at^ 
mosfera contemplamos la capital de la Si - 

jcUi^d qWsa a8|ti0odcif€on graciaeo elffodo 



de ma. ^oHil Ijos im? €9 del mA ^pm 
em el hahxomta «e desiisaii por encima de 
las cammm j donn los campanarioe de las 
igirnian j 1<« pabelloues de los paladoa. En 
loDfaeapga aparecea mootafias iDdeciaaa, 
en tanto que al Oeste el monte Pellegriao^ 
ooo SUB arisuia derechaa y sns flancos pela- 
d(M y ae^eros, contraata Tsgorosamente con 
la verde riqoeza del valle qne domina. 

LiOs adnaoeros acaban de terciar desa-« 
gradablein^'Dte en estas primeraa impresio* 
nee. A^i qpp ban ronclaido au faatidiosa 
tarea, 8(*llo a una iancha que me conduce 
hacia Ja parte de la ciadad qnetermina una 
paerta moniimental, la porta Felice^ nom- 
bre de feliz angnrio. De alii me marcho 4 
pie al hotel de Francia. Gomo los negocioa 
son antes que los placeres, voy al consula«« 
do y Iqego distribuyo aqui y alld mis cartas 
de recbmendacion; en esto dan las tres do * 
la tarde, y la sopa estS en la mesa. Ni los 
manjares ni los convidados me inspiran nn 
gf an inter^; Iq que deseo es recorrer la ciu- 
dad, y antes de acabar de comer me pongo 
eq marcha. 

El anpecto genera) do Palermo as mas' 



''a1>Hgadopd^'tih iHiibU^ ^tf^'sef ad^Atoila mbs 

' i;4ab metrbV'at'Sar y «0O'tf Ofesfe; 'fedin- 

i)6iiesc ^e ctair6 h&rt'ibi sepaYatfo^pOr Hos 

"grande'a vias: leLdel'Cetssdi'O 8 mifo de'To* 

ledo 6 Corso, qnebaja en Ifdea rectdHid^ia 

el mar; fa Strada MacqiiSda 8 !N\Kftkl que 

cort'a el Cassard en Sn^ulo recto. En el 

punto de interseccioh estd la plazk llamada 

de los Quattro Cantoni, rodea'da de pala-- 

cios sinii^tricos y adornactk'de fnerrt^s y de 

est^tuas. 

Las calles dfel Oassaro j Mttcqueda 'son, 
si no tan animadas, al meiios rnas limpiHd y 
regiilares que la famosa calle de'Tdledode 
,Napoles. Comb en 'muchas poblacibries de . 

• • 1 ' 

Italia, los presidarios son los qbd las bai^fcn. 
De distancia en distahcia se ehcnentran 
fiientes, algunas de ellds de ' propc/^ciories 
coiosales. Todas las casas tienen balcories; 

^^ en* la calfe de Tblerfor y eii la plaza preto 
riania los hay que tienen rejas y'iobtipferf^o- 

"""^'^a ra'khchur& de' la^ ca^ks eii"^ |)isd mtf 



ciiHtos^(9«aa» urn ^B\4m . wiif^iflfl^ mfOB 

'M^9^^ 9NN.€H»frMan 4ttj espeoticalo de 
4«i iAiwtM jn^d^ laft frrooMbiied iolemnes. 
! |bO»fKft}etimtiiii«9 {laMn casi toda au vida 
tl ;aife Kbre; loanQgocioa^ el trabajo, loa 
pkK^veHf toda tieneingar eH la ealle; caai se 
fM^'d#cir que se daerme en las caliesr al 
?erta^t9B grupoa de kombres teadidos por 
la m>che en las acerass en laa gradas de los 
palaqios y en los porticos de los temples. 
Arte^anos de diyersos oficios trabajan en 
to8 t)QlconeS| 6 por la nocbe delante de sus 
talleres a la Inz de su Idmpara. Las casas 
00 pn^den tener fiias comanicacion de la 
qu^ tien^en con el aire exterior; el ojo pene^ 
tra sin ob^iicnlo en las tiendas y en los ga« 
bmetes de negocios; de manera que todo se 
poede observar, hasia el 'escrrbano sentado 
asn bufete entre sos tegajos, dictando a su 
unit^o pasante y conrersando odn sus raros 
dk^mes. 

No e# exageracion li> que $a 'ha dlicho 
aoercade la s^rb^iednd de lossi^lianos: pan 
y^agma para Ids tarn fyof^r^esi a%u«Faa» fruias 



.ilMifaios/fioM^ e9iio^isi0ta6to# rfYa^nMbvi^ii^l 

^loie8aanr«i»9pi^duto^ Ift^ bi^m tamaffiifiiM^ 

"tunt^i turn ^ her tM)»9! el . campet : Los \mrgo& 

'J- 'SQcolentow faetioes son -^buefiM' > par9 Jos 

pujeblos det'Nortey«oviiettoiM en susitriates 

' Los.plilerttiitaiiOd son uluy alegred y* <ie 
car^tlter f tvo; parecen or^^llosos, pc^cien-- 

iCieros y desconflados. Tddas las paeitas 
tienen ventanillas, por las C4iales> examinan 

^t^ntameffte k los (]4ie (taman antes deabrir. 
La fisonomia rte casi (odos h)s habitaates 
es muy espreska; ian mujeres sa distingiien 
por cieria eldganeia muy agradabie. 

La^ distraccioh prinqipai 46 los fialermi- 
tanos es el paseo qpe dan por latarde^en 
el moelie qne llamati la Marina^ que se es- 
tiende k lo lejos a la dereotia saiiendo 'por 
la pueria Felice, y que es s^^gurameute un 
sitio delicioBO. Durante tree meyea delaSo 
hay coBcierto. Otros paseantes prefieren la 
calle de Toledo y el camino de Mooraale. 
Lod cafes son de humilda apariencia. 
Sirveo el caff^ cpn leche en el estadq de pre 

jf^aracion masadelauiado; los dos Uqiudos 



—69 — 

''mum&uAm^ de ftM«ftiaiio r«' tasoSk f mmn 

«l szoear te^ pdifoy il pHo cortado en «pd- 

'dHiitoaj ^ Hay. sorbeoed' bnenoi» y variajdos 

oo sole »eti Ids CK£§9y siaa ^n itnas tieodeei^ 

-IIb» tie? ag^uUolh qne bo eon ambulainteft c<h> 

BMiasde f*f4paie(9^^8iiio fiadieiitarias. . * 

Lp« circulos formados por suBCfioioA, 
^MMiie^ 0^ leeii pariodicos^' se juega y seiha- 
b]a..de>nog^cio8 entre ioa comerci&ol68| oe 
haJJaju on ioa piBoa bajos y edtan.abierfeos 
comoioa oali^^ - 

Ltfoa . taatros Ca roli aa^ de Sa n ia Caci i ia y 
San ^eidifiando C8t4n bastame frecitenta^ 
do9,y la$ locaUdades no son caras. Se en 
tra f^qilmedtei »e circuia con toda comodi- 
dadf isinaropMarae de codos y rodillasi co^ 
m^itiKsede an Pat*is» que ea ia uoica capital 
de :ta Eiirppa donde hay que aufrir mil mtr- 
tii|io8 611 eKteatro. 

Palermo ha aido ancetfivamente una cia"*! 
dad gH^ga, caitaginesa, romana^ drabe 
norroanda, eapanoia. etc. En ana nionu*i 
mentoa se pueden ver ens diveraas aventu^ 
raa bistoricaa. 

J)e ia aifligiiedad griega y romana ha 
Gonaervado toa reatoa de un batio bajo *Ui 



, 1 



Sfl4<H .^^^ Me. tmm's, adgwilt:; tMitma* 

^izaji in Gwar y Jl^^mr^i^t edifi^^iofi^eoa^n- 
deft f^ejdras y. adorimdas <lft Qgivaft, «e<mer^ 
dam el p€^FiQ|do sarraceua%. Kl riMiat bmiito 
de Ids tres^ la. Zi%a (fjuie quiene dep.r.j|or 
iiacioDte^ en arabe) estd situado %\ Noroeste 
de la ciudad* Una puerta grande, flanqa(^a-« 
da de columnasi da acceso a un vestabolo 
donde se ven grabadas inscripcioaes cuficas 
y espafiolas; despues se abre un salon oua- 
drado^ abovedado en forma d^ panal de 
miely y revestido de mosaicos. En el fondo 
una fuente derrama, en unas gradas de mar- 
fidol blancoy su agua cristalina, que pasa 
graciosamente a un canal y a unos estan« 

^ qu^s de igual blancura. La techumbre* 
aplastadai est^ rodeada d^ un parapeto« ca^ 
yas.piedras tieneu una inscripcion en Cftc^c^ 
terea cu6<?o3. 

Los principales monumentps,de la dQmi- 

oacion Dorniand^ son; el ptienle d^i .AJniw 

.raptei arrojado ^pbraf^l Oi^«|tm^i<>]T«h|(sni* 






•J 



liHilft tfbii^ ^ Aiailoqtife^ la i^lQiik ^^ la 
^IfaltgiiMtir OQMthttda por el caueitter Mat- 
imitii iitflefaat la iglema de fibn Oiamnni 
dtgli Eremitif ftmdnda pot dI coada Roger; 
lmA&&tnCaialda, San Saimtore, San 
^Htmtnm'dH Leptbsiy la Catedral, el Pata- 
oio^Reet y'la igdesia de la Martoraba. 

ffif Pdack) Real Aehe 4 Roberto Guis- 
card," 4 Roj^fer, k Ids dos'Guillermos, k ^em 
dciicD II y k su hijo Maitifroi sa fandacion 
f dus priiAferoff ensanches. Pocos restoa de 
la constraccion primitiva qaedari hoy en^pi6; 
los mas rioiabies son: la torre de Santa 
Nimfa' una de las cuatro qne habia en los 
SngnloB del palacio y la capiila Itamada Pa- 
laiina. Esjie iiltimo edificio se compone de 
tres naves cuyas bovedas estdn sostenidas 
pof columnas de granito con capiteles dora- 
dos. Las muraUas, la cupula que se eleva 
sobre la interseccion de los brazbs de la 
txuz, las b6vedas y los techos de las nares 
esti adorhados, en toda sn estension, de pla- 
oat de marmot bianco y de p6rfido, de pie- 
dvto duras, de mosSicds con fondo derado 
y de prhtuiras^de colored brHlantes. cnypeon 
|QMl$'.pt^entatiif .efe^o desluxniiritdar. En 



it«niiloiporiCokifnna» astnitiiM, rni gffM oafr- 
'^lallro^dermannol.UaneAr i);»a^tieii^(iH»06 
ttodnes^'f >i]n tttmdo para el asteiito r^^ioul 

Ld9 apoientcM nkel Fnlozzd Mmle ^eonties 

nbn mtriStGis dd euerfj^o enteroideflosrcreyii^s 

jrda lo8 gofaernadores de>ka Siciiia, fr^se^is 

ejecutadoa por Yelaz^UQz, y doe cano^Kra 

dn bronco de uq< trabajo hermoBtBimo^iqiie 

•provieoendela antigna S^nracUsa^ doridie>es- 

taban eok>cado8 eti nna torre mtil ^aUa, d«6- 

de k edal daban sonidos^ segun dieeo>' al 

^floplo de^t vientO) que indicaban k lbs nlsive^ 

ghnte& el eistado de la atmodlfera. El obsier- 

vatorio, constroido er> 1791 por el abate 

'Piazziy de$de el cual ese astrononK^ deson^ 

brio el planeta Ceres, ea una de leis curio 

eidades delPatacio Real. 

La Catedral se halla poco distante de ee- 
te palacio^ con el que comunicaba primitiva- 
mente por un camitio cubierto. Construida 
por el arzobifipo 6. Offamilio y conaagrada 
< 6n 1185, ha sido reediflcada en casi todas 
sus imrtes en 6pocas posteriores. 
'^ Cada dtrdad de SiciHa ha addptado tin 



WQott}Bmkm peiigrosiy.einklB cml^iiikbiiap, 

ii«lo»M^7'6a j^eeeiM^s. FakmMDhft ek^ 

do^4SaiUniBiH)itUii. iBegufi ifttradicJKHiiMBfi 
'Diift'iu)bri«a ^ei jrey DOi^oiftiidiai&aillQccio el 
fin^e, que irenunoiftndo 4 k( v»dft tituiida^ 
na, ae retko^A -tiojfc grula tsoHtef ia del mof- 
ta ii^Uagidbo^ donde.'ae oonsa^ro &>lai feoa- 
tefiipiaok)!!' >y lla plegaria; .i^o'ciierfio^tieki'- 
eabieP(OieDrl624rfae transportadc^ 6 J^ler- 
lao HfiasilaraiB uaapeateidieamaba a la oiu- 
dadr^yda peate^cpfliQ al inatanie* .La igrata 
dQiiid^.(ba.;viMi(J$if. jr jquat la piedad ^papular 
hf^ tr$ia.i^or<r»$^q,Qi^ capijiai es ubjetoide u^a 
roineria Hmy eele]i)r^ i^ilJkista anual,.i()iie 
pruMUpi9(]hacia ^1 JLQ de Jaiic^ y ique 4\iia, 
cimo 4ia99:e8 una e^rie da c^ri^tiQoiHafi;: de 
procesiones de trl^i)fo9,, de.carreraa.de ca<- 
baU0a liibi:^% de ilao^inaciones y\ de faegos 
artific>a)es que ponen contentiainioe. a ips 
habiiantev y atraen a uaa muUitud de fo- 
raaieros. La eatatiia de la santa atravi^a 
la calle del CaasacQ Bobce pn carro.colo^ali 
de mas develntitrea metres d^ajtura y de 
veiptiseis metco::} de.lacgo, tirado ||ar t)ue^ 



;;|ii^ iglmn del jnomnterb deSiihiA.^Sfa- 
Efa di Maitomna h^ fundada, b^ck lft4@, 
|MiKieliilfi^iffiote J«»rje ddAtitioqiifa; i£ii ella 
•e TO uaoMHl&ioa que nefM^^etfiabfti ai> rej 
Rbgerio f>roirteritadovd£l«»te de^.fai Virgen, 
4JaiQiie Maba de emregitr oaa oaita que 
.tiane en la mj^no; otro moa^ioo fapreft^nta 
al miioio rey, con trage bizanfiao y la dtil- 
m6|iea, rectbienda de Jesus ta corona real. 

JNo 0lvjrdemo^ que Palermo posee uo Ittu- 
•po, de escditura que cfdetiene prMiosoa l^es- 
toa de ^.ntigtbdades, una colecebn geologic 
ca,<y vaiW9 bifalioteoas. 
^^ Monreate e&l6 a cnalro millas al Sudoes^ 
tff d^ Palermo. ^Qui^n no ha oiclo bablar 
de 8U C&tedral! Yo sail una manana ^or la 
Pbrta Nuova ^n Un eahsso de a|qtitler. El 
i^arari)io que conduce d Moureaie, por lEiYias 
cueM^d saave^ en la verii^tttd de las nton- 
(aJ|%6^ no paede der mas hiEJrtnt^so: estS adbr- 
'HAd^rfi^n baatpa^i ftent^y'Unii cid*6 de 



'laiterdiiiade los aioeB y ds loB^djdtkiijfbt 
-'4k otturse'Mti^e MTvUte^ enftiQitv coa^m- 

cMro^iiy 'con 'PttibvittO' yita* taw ciitiMMiii- 

' Li citidad' d^ MmiMafe itevii^ imia' pobtk^ 
' kHou' de mad 4^ ^8,000 hi^fbitantedj 1^ ^ at#i- 
btiyen dn origen sarraoeho; «tid codttimMes 
8&n iiifercirte^ de' his de los patt^mitarxrai 

. E> cotirerrto de btr Denedicti^os Ilfttii6'al 
idstante tni at^fhcion. "En la ^scr^terd hay 
lienseos de Vela^quezly d6 Pietto N*dviSllL 
El claubtro ea'de una hermfodtak^a fncornpa-' 
rftble. Una^ galerfAs diipuestds en ctiadro, 
que dan Ann jardin, aftecen a la' vista una 
serie de arcos ogivados de tin corte 6rf€?n% 
tai ()u^ G^ostienen'SlO'cdltimnais de dos en 
dbs, de forhia^ tariddas at infihifo y addr«< 
iiadas la taitad de eHas con nios^icod. fCn 
ei jarditi intefriofhiay hermosas faentes con 
[Atones dfe m&fmoK Cdii el cielby el ilcf) de 
laSiciliaV'el efettta es adttnirablfef graAtftea 
d^ conjatitUi 'rfegantfa de deMltei- arfediiia 
&&M^mt^htet^y tie la ot)ra 'Htttett^,'t6do 



m enc^eIltraT^u^^ eft <3se cl^ostro; ctotf- 
do a. la piedad de Guillermo cl Buepo (h&- 

• «iaJL174.) . . .'i . 

La vi^ta de. la igieaia ^e Mpnreaje no do- 

. ffio, mi antiigiaanio* No habia|-e del esterior; 
upa sola torr^e^ en lugar de dos> adorna hOy 
la fachada, que sfe didtingu6 sobre todo por 
las hermosag puert^s de bronce dd c^lebre 
Bonaono de Fisa. Pei:o el interior es da ana 
jnagn,ifice,ncia^ estraordinaria. Diez y seis 
columnar de granito oriental dividen la igte- 
sia en tres naves; estas coloranas se apoyan 
en bases de. rnarmol bianco y en zocaloB 
cnadrados de m^rmol negro; sus capiteles 
de marmol bianco mny labrado y revestidos 
de moB^icos en la parte ^superior, sostienen 
nnos arcos dispuestos en Oj^ivas entrantes. 

^ El pavimeuio esia formado de cirtulos de 
porfido y de s^pentino, de arabescos en 
mosaico y'de orlas de m&rmol bianco. Las 
tres naves estan terminadas por medias c(i- 
pulas. No hay bovedas, y techos modernoa 
de madera han reempiazado las /]ue exis- 

. tian antes del incendio de 181L Todo lo 

4 

restante del edificio estd cubierto de mod&i- 
cos com fopdo de oro con representaciones 



tmijr..varia4as, la fignr& ooloBal de Jeans, 
,ut)f, ai^lti{pd de Bantoa^ iiguraa siinhdticfs 
y alegoricas, inacripcionee, y encima de ios 
ai?ien]t.08 del rey y del arzobiapo^ el rey Goi- 
IJ^rmo II recibieiido la corona de Je8ucri8<^ 
to,yel mismo principe ofreciendo 6. la Vir»* 
gen sentarJa el plano^del tempio qne la coq- 
sagra. Los per8oi;iagea lleva«i el trage grie- 
go, y la mayor parte de las inacripciones 
estan en lengua y escritura griegas. Ks pro-* 
bable que la decoracion interior es debida k 
arti^ta» bizantinos. La iglesia de Monreale 
posee.un altaf de plata ricamente escuipi-* 

m I - k * 

I do, y entre sus monumentos funebres nna 
urna qub contiene nna parte d^ los restos 
deJ gran rey San Luis. 

SaU.deslnmbrado de la igleaia de Modrea- 
le, nn^ d^ las mas belias muestras de un 
genero de decoracion cuyo brillo no fu6 tan 
estrajiQ, cumo antes se ha creido a las C0'« 
marcas sententrionales de la Francia. Be 
estaba preparando una fiesta para aqualla 
tarde, y estaban cubriendp las parades con 
colgadnraadeoroy de plata, al mismo tieni^ 
po que fSfuspendian de las bpvcdas una mui«« 
titud de arafias pequenas. 



\ • 



r* I • '. 



fiHrtin poM Mnia qoci ocapArmtf "iki (Mtlar 
k9 gaecB4M)aecemriM pwii c<mlriii«l* iiii 
Munmo por )a» outu y pore! iifteriofidif la 
SiciUa. 



DB PAI.BRMQ JL TRAPANI.^^PAtKTBNIOO«— ^ALOA- 

MO. CALATAFIMI. — RUINA8 PB SEGJ^USXA. 



La mayor parte de las viajeros toman el 
•mar y desembarcan en las poblaciones prin- 

cipalcs del litoral, en Trdpaiti, Oirgenti, Si 
iMcnaa, Catania, etc.; pero en este case no 

ven los campos y sns habitantes. Yo prefe^ 
'dt viajarpor tierra, & pesar de la ausencia 

6.del..niial estado *de los caminos, 6 peaar 
ide las dificaUades de la aiimentacion y la 
««eeesidftd de haeerse acompanar por merce- 
•«iimiaBj-^MLadiatite el caneiiler deleonmilado 

de firancia, conclui con im steiliano llamafdo 



I^igi Raod60i lin tmladb t}ue «Me %rm6 
KOQ wa emz^ y eo cujra f irtsd oe ie nftm*** 
. braba jfafe de la pequena oaratana orgini- 
a;ad(|, para el viaje* Lmgi se comprometia a 
acompafiarme en mi escursion, 6 'cotdar» 
mientras durase, de tres mnlas: una para 
mf, otra para €\ y otra para los equipajes y 
el arriero; & proporoionarme cama en lag 
mejores 'posadas, & darme tre8 comidas al 
dia, desayano, almnerzo y comida, todo ello 
por la suma de 20 francos diarios. 

El 11 de Setiembre, al levantarme, hall^ 
a la puerta de la fonda al guia Luigi con el 
arriero y las tres mulas. Ademas de mi 
equipage, cargaron las provisiones d^ boca, 
los platos, los vasos, las cuchillos y los te- 
nedores* Luigi dio ua abrazo ^ su inujcr 
y otro 4 sa hijo, y nos pusimos en camhio 
en direccion de TrSpani. Un pellejo de car*- 
Bero me servia de silla, y an cordel hacia el 
papel de rienda; felizmente la carretera de 
P^ermo & Trapani es muy hermosa, cosa 
rara en Sicilia. 

De nuevo atravesamos Monreale. Paaa- 

da esta cindady el pais, montanbso y drido, 

DO ofrece mas que rgcas pardas 6 enoarha* 

6 



^ t.i,<^a^n,j9(iirt^.reputociQa qu,e .^iQ^^^jft ^e po- 

.^tirresto vnaiiio; Itts ixtt^ntaftttB ; aft emiiea- 
brifiMn7'nQn!deian{m vev ql ;(toUbde Caste- 
ilflnmre y eliiwmofio vaUe eatloncie «e .balla, 
migaia Largi^ inquietorj tr^mnloidesde que 
habiamos vista* a4if 11 na^ McopatQ»i4<a^en- 
• -trada de la posada d^r IJT?b&mi fc^m^HZo a 

' ' ^^E'stamos\salradbs, escliarh^, y ahbra que 
; heinos atVav"^sacl8 el mal paib, podembs'idbn- 
tar con uri fenz viaje. 

iEran sinceros y teuian algija fundaraen- 
to aquellos terfores que no se reAova^pji 4 
menudo? Hasla eptonces lo igapraba; {Jtero 
el caso es que estabaf) oijuy .d^ acuerdo con 

if W 9 • ^ til 

, los j^pjnorQjB que yg hc^bia oido eiji Palteiraio. 
Al atravesar la aldea de Borghetto, eoppn^ 
tre 6. UQQS viajeros prudqntes que ae habian 
propprcionado una escdta de gendarmes, y 

j^^n^^artepjcQ, doijde pRsaajjO? If, ripphe^ un 



'i6^flkiA'^'%e la 

^ibi«^«Hfittldftl m-Hcoti§di(t' fLfHl^eMetite 

' 4l««teteb »Jf^ateMcoV fefl^^ 
bio de apariettcte'ttSserabW/'ffoiiaerliis' ikrs 

' ^Alblyti'ilf£|,f^p^Mrfie4M t«8taiR<:iaBidel 
cupiUmy fOdeatja Idaravana fMtrti0 mn^escolta. 

•EirallerleiCasteUiainare me hizoolvidar - 
agrddftbieOM^nte k^Bombrios paisajes dd la 
vtap^^fsfr; la vegetaolpr) 'tieoe aili una'varie- 
dad y nna forma prodigiosa. De Ciehfipo en 
tiempo s^ distingue el mar^ y en lontananza 
asom.^ ^} pequeno cabo llamado Mura di 
Carinip doride se elevo antiguamente la ciu- , 
dad de Icari, destruida por NiciaS; la patria 
d6 libeHa Liiii/ 'Si h ^embargo, la cottiarca 
nd 4i)a cbngret vado eMij[)o grie^o, sino el dra- 
ttev fjascetdantts'db Alcamb y aun AJca- 
iri^'pric/Bla de 16,000 alnias, recuerdan de 
todd panto el Africa por fa disposicion de 
ia*B h)9ibftttcl6t)^9, por el semblaiite, el cutis 
y lit tfaiK^delod horhbreg, Ins mujeres y Ids 
nStfo&i' Bite pueblecilfo no es* mas quedna 
gfttn caH^e bolViglesias y convehtos/rodeada 



con razon.6 ain fllftnfiwffftp ftsm4%mll/f^^' 
)muQicacuMi e^ik todw w qq la .9d«d me- 



dia. 



« • I 



. J^e viftjja 4.urante a^uQ tiempq^ppi una 

, avapida; de{ aIi^Q^|qi(^ a)gariK>bos y oUv^as^ 

refre^adft jde. trecilji^ eqj.traplM) ,por yo^s 

faaotes^ cu]^a0 ^gi^as. r^ui^en en qbacca^ pa^ 

• rat que pued^u beb^r, lap;njipjaB; luegp.ee en- 

. lira otra vez en las monta&as; lo^ 4rl)fll6# (jle^ 

. .sapareceni, una y^rba^goatft^a 6 laa.r^gras 

cenizas de p^jas incpudiada^ para seFvidr^lle 

abono. cubren.lati^rra; el.f^^me^JFreddp.&e 

halla completamante en aeoo, y ;aqlio al Jle^ 

gar 4 Calatafipjij ^e vaelvei^ ^ ye^r. vifiw y 

drbolee frutalea. 

, A poca. dif ti^cia de, , Calat^tiinl ; ^|. notice, 

^sobre uoa colipa, se el^4,;!i9ttgflftfnPBlej;Ja 
^,piudad d?,%«^. p ^pgefit^t. .till tr«^A$ipn 
. ajribuye sq,fnndjicipp,4iJSi?i^6ii»ftjW9da 



<|dflb#i'eltdi*itiforme«. ^^ i-u i^u 

'^torit^^sflftdd^ «^i<<^'%P^^) ««'>tf2eft'iHll}es- 
taosainente el tem|>lo'de Segedta, ' » , 
'' Bute t4ltip1o) d^^klen do^iea/tiend la for- 
ma de tin paraleI6gmmo de* 10ni€itH)8 de 
'\A¥go ««>b!#S4 dfe'&ilchbi dnreetetb se com'- 
^ftfe'*fr tr^htay seis'^Wiirtras (8<?ltf fettica- 
da^alio^e lot litddti infei'ld^fes); ^ * eftpacios 
dfefeigtlaleir en fel irrtSribr la yerbd iirece sin 
dbStSetifoy Idfi^atiiihales'^Fan'fi ctym^rra fi la 
sombra de las columnas. En esd e^tad^ el 
tempio de Segesta produce el efecto mas 
impondnte. Esa raina cotosal^ solitaria, si- 
leneiosa; esaa montafias peladas y sin drbo- 
lea que la rodean y la dominan; esas colum- 
nas rojizas y medio corroid as por el tiempoi 
ese d^Io de un a2Ui profundo, ese sot que 
derk^aitia BOhre toda la natura^za una luz 
dedl^irnbradora, tien^n nna arinonuvqne de- 



ja 90 In memoria va etoraa rMiattdo de 
admiracion. 

Pe^ ha li€|[4Mlo la noebe y es preciflo en- 
trar ^w CiaJatafiiiii. Este pnebloi de niav de 
8,000 habitantea, ea al unico, con Sperti^ga 
dpode pada safriefon los franceaes con el 
degiieliq de las Vfaperaa Sicilianas^ £Iq la 
posada, el brigadier de gendarmeria *me 
cooto tantaa aveDturas desagradablea acae- 
cidas Clitimaniapto ^ losviajeros enaquellas 
inmediaciones, que al fin me didcidi 4 tomar 
ana escolta. 

^,aaibargo» not se ha preimitadix ningun 
aaltaador; '4^jiM(K>s ^ mMslroai gArtdflKtnes 
an kis .CftDolottiyy continnamos paeiiica*- 
mente nn^atro oamiao haatn Tr£pa!nirCayos 
poaotwlevadiaoa.atravesamoacon onaiber- 
ia lloiaa. 



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i > * . 



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f . -■ t ' .J .• • . ■ \ .ft* 



PUCHINOa. — ^EL MONTE ERYX^ 

I • •• • . • '^ ' 

' Em Trapaitt {prBpaiio^^ guaclaficr^ hoz,) 
Vingilio bacetnorir a Anq^aide* La pobla*^ 
jeiofiisevetetaadualnpieiite d ooroada 85)0Q0 
afaxiask £I:pBBfto ea cQinad& y.eatd^baatan- 
>iB. frecaeitfad0. li^» nmellcsa eaidn aikirna<^ 
doa con edt&tuas. Unahermosa eallei lutope- 
drada como todas las demas, con tosaa res*^ 
baladizasi atraviesa casi todo el pueblo; en 
esta calle estan el palacio aenatorial, la qua^ 
dreria muaeo de pinturas, que encierra lien** 
Z08 del Dominiquinoy de LOcas Giordanoi 
de Carlo Maratta, etc.; loscaf(§s mas elegan- 
tes, esto eSf los mas limpios y clarosi y las 
tiendas prineipalesy entre otras aquellas 



donde se venden los objetos menndos de n6- 
car, ^.mbar y coral, que produce la industria 
local. La poblacion, may laboriosa, ae en- 
trega 6, la pesca del atun, d la fabricacion 
de la sal y al comercio de la sosa y del vino. 

Trdparu posee, como Palermo, un con- 

vento de capuchinos donde se conservan los 

caddveres al aire libre. Estd situado fuera 

de la ciudad, y yo entre en el habiendo vis- 

t^^abterWis te^^tiettas. ^ Un^ henfea^ ^es 

pnes de Kaberme ensenado la iglesia, los or 

natos de los monjes y las reliquias, me con- 

V liujo 4 iwa «ala donde^distinguS 4 los ulti^ 

.K«Q8.>rayos del aol^ loda. una poblacian in^ 

. .mobil: y> muda> da bombrea. y; mngeres dife«^ 

.rentement^ vastidos, cnyas manos crfsp^das^ 

. ..noatpoa/fejooa.y medio i^idos p<nr los ^gnsa-o 

\iVim%ipte$eiU^n el liarrible seUe de la)m^tferte 

i iospirftn no refifpetosinoxepug^iianciii. En- 

t oioiftvde cada.'pir8f)iiaje una-iinsGsipcton en 

s:|^eiml iMiw el4»ombi^;.<fae tuvo en vida. 

,. ,]£|r hieivmanQ pie jesfiliisQ c6mi> . GODwgiTdl>an 

. ^aqu^Hos. i^tos hbmaiios; medijo que cada 

>f^iia€^ldia4e los' diiS^nto^ ios\pirifehtBs y 

»t wiig^.po4i8^n^ tferlosymaiafiir 4 Ja^iHasaivyf.oir 

. i f^\f9/9f!W9 #« iA bo vedai mpotcra L 



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DB TfifAPANI A aiHaBKTI.-^LA 1BTTIGA.W*-CAS- 
TBLVBTRAN9.— RUIKAS DB SEJLINOIfTE. 

SCIACCA. ' 

I 

Se va 4 Agrfgente pot el catniiio de las 
costas 6 jyor Cftstelvetrand, qjue tea mfts cor- 
t(r. Dda^siciMtoos hbspedados corao yo en 
la locand^ deiT'IltiliUj me acoilsejaron que 
tdttiaise' el camlno db Castelvetrano, ofre- 
t^hdome haista esta piblacion el bbri^ficio 
de 8^ corkipaiifa. « ' r • 

?<ruestm peijtiefia (iaravana se puso'en ca- 
mino {)ues, Uevando ademas 'deidd anterio* 
retf hitfdhis de' frasjporte y otr&s mul&s, una 
frtffeo', erto fes, an dBiirrtiii^e kin rUeclas(,que 
sef^^^^ga'gdtyire'dos mufas una dfelarite y dtra 
^ei»tlfl^y qiie'^ptifetfe cnm'uhf A 'rfo« vlaglfefroa 
qtie se deftlrcttra^Otta rAnlB'tftt^^1B[ niar^ 



toa. i^atei c^rrpage e^itanO) que m t)i ;4gQ- 
jra^o en 9J£im9s.in&nuicrito»/rancM0ft del 
aiglo.XiVi vamuy l^tameinie; adMoas tie- 
(iQ la contra 4e qoe. se rncltna 4 lo. largo 
,8^un l<>s accidentes del caminot y lascam- 
panillaa de la9 mulaa hai^en ' un riudp que 
aturd?«. ' 

El camino no tiene interns hasta Gaatel- 
vetrariOt pueblo edificado eobre on penon & 
9Qi« ^ij^tmetrod 4^1 mart y menps pobtado, 
^ni^qtte. maB.graniJe qait^ Tr^pani- 
^ Antea de Uegar a las ruinas de ja antigua 
^(^Jin^tpi las m^s iniportanlQa de la Sicilia, 
cqtk ia^ 4e S^g^iita* A^rigaate^ Sii^acasa y 
Taorminai y,9y A ;yisitar en compania del 
cai^eltan Vivianoy anticuaiio inatruido y. muy 
aj^able, la cftntera de doade se ban sacado 
laa columnasi de los templos de Selinqnte. 
£ncaentran9e alii gxaodes uozos de eoliini-^ 
na^que^tieaen (naa de tree matroa da did- 
m^tjrp^ . Lppi ,unoa eatan a^beridda aun i^ la 
jgef^s I otfps eat&Q ialacips; algujioa que 
y.f^ .t?4bifM^ .fi9jne|i2Ado i a^rrais^ar b^cia Se- 



yaon^ili eorM> tmtks^ dd in > Qimteia • • 
; 8diiiMit#9 dm ¥ec4s devMtadft por los 
^^t0ftvdo Cartago^ no se levantd de sus 
jnHaasw^'8cd>foti na <^oIina ql^e ocap6 en otro 
tienpo^ el Acr6poliS| se ▼en testos de indra- 
lias, de puertag, de atifiteatrod, de es^aleras, 
que bajan a) mar que ba obstrmdfo et pner- 
to doii una arena movediza, detinnbas y de 
temples qne aun conservan las sefJaies de 
{Hnttaras antig^oaei tSbbft*^ una metoeta; sepa- 
niSa del Ai;r4polid po^ el* i\b Beltci, habia 
titeb' temp\im dispnefttbs enUneas paralelas 
a poea ^itftancia tinia db otra; hoy e«itan hun- 
yiHtSSf' p^ormlg^B,W6b\\imnii& qire dvibsisten 
en^i^ y tai^iaii^metidpafl'ha^fodfli^ieisrlA'^er- 
lav' it«8tigata^$us> i^sacb cuiplendor. Bi ttias 
gpti^adpi>qiieiliei»e IMmei^os de larg<) y 49 
defW&chOii^nll oo\^mmm de ladoy 8-& 
deicara^:e»onci»de l^M-mad-vastosde la'an- 
tigiiedad grie||a; y inerece^ eii eftcto. el 
nombpe de PiUi$ridd Gigantiqnedw» los 
aldeanoa al tempio SeliiKKite. La playa es% 
ta desolada por la mal'aria; inna torrecono- 
cida eon el nooibre} T^rre Pfdci.y iliias 
iiii8erable& ehoaaai eon laa ftnicas habifeacio- 



BKs companeros me dejaron en el puen<* 
te del Belici y yo continue mi jcammo en 
direction A Sciacca^ ora por Ta^ montanasi 
ora por las orillas .del n\ar^ ^ veces al trav^s 
de los cantones cybiertos de vinas, de ro*« 
bles, almendroa, plivos y algarrobos. 

. Sciacca se eleya en .uo cerro abaadante 
de aguaa jterqoales soifariosMy que d^HSsin^ 
el puerto e|i em el aiismo sitio que ocapaw 
ban las Thermce SeUmmmuB^ la patria de 
AgfttQcleB. AHi se f^bripan CQcti^(^rf;99; de 
ufia tierra ligera y porqea que refrqsQigLB. ilos 
^qui<;^]ia^iCPW^iM falfifurriiaa^ «Q9pft$0^ 

En nn dia eal?^ la^dlfiNian^iw de IS millas 

- me sola para eon^r en la miierabt^' tlfilea 
deMomallegro^Se lamina altern^tiviiitlen- 

' te sobre ia arena 6 8o))re los gnijaifM d^ la 
phtya y ,poi^ tierras deiierta^ 6 dridos iB4)n« 

. tea. Pero el mar^ que k metiadd apa^lse k 

>laviiristav es siempriB herm<M9Q,4o mwMb^^ue 
el ciQlo;!de tiemfip^en tiempo ae BuoiMMran 

r aiBCkzaiea Med idt inQndikddB^ i »iuilh9 ly J«i««d es 



d Calata BdattOyeX Platnni y un lago que 
tietfe el nombre de Gui^o di Mamc0. 
. Al caer la larde entramos en Girgeatv 



•• / 



:• • • ..' t 

ELsitio.qae ocurpa; Girgpentt no « Dxacta- 
taiQ^iitSB el miani0 que oeap^ en otro liem*^ 
(K) Agcifente La oiddad afitig»m fandada 
562 anos-antea de Jeracfisto, y cuya nam* 
bf e griego ,^ra^4»t pertenece & noa^e las 
do8 eorrientes de agoa que baSaban. el ter-« 
ritqriQfc ^t§lm 49dU)oada en qo paotq menos 
altCl y. W^ pr^fno al mar. La pobiaeion 
iq94f^pa« quQ cu^^ta ISfOOOibabitantas, ^es 
aae»a»JMl6jnQal.eQn8triiida.y mal ;empfidi*a^ 
.^KiIa aaUe^iqnfiiA atiaTiasa.iiidade.ttnimo^ 



/ 



»** 



y - 



4rd^d f^t^m60. ^iM bMg^ffMx\^i se 

qiie Ifk-Hrii^craeiA'ncr sale 6 ukie dn carrua- 
ge,) ese&n mat vemidas; nttiguna ''de Bllas 
me ha parecide hermosa. Dejati su cabe- 
Hera en iibertad, denrpues de habcrfo corta- 
do, Y estai crine« eerpesas 6 iircnitas no tie* 
nen hafda de agradabted*. Su pie! rurtida y 
cobriza Be aja antes de tiempo. Llevan 
mantas como en lo dem^s de la, SicHia, y 
regnterrhetate son cortaa y de color bianco. 

JLi^kr poblacion de Girgenti se coilfiporfe en 
gmii pafte de' prbpietarios de tierrad, Mbra^ 
dfCM^esy^jomalei^d.' Los agt4gentfnos llevan 
una vffda muy relirada, resando mncbo, gas- 
UEfido ppeo^y no aprendiendo nuoca gran 
coBa Su ignoraneia es proYorbial* 

Gifgemi posee 46'igle0ia6| l&monaste- 
rios y 17 oofradias. 

La catedral, colocada en una altura, pa^ 
aa por haber sido construida con la^ picdras 
de dn tempio de Minerva. Atlf v! doa lien^ 
ssos airibuidos al Guido, mna'tumba antigua 
fiin inderipcrones nieticnitafaa^ uti tile^nte 



■ v3'1B»?yfcBft*'«WP»o.a«'CoTajgo.ft«9 «rw,hoy 

> .iSfBtPllff?*^ drama de la muert^. d.^. Hip6Jito. 

.nA-,i^9^m^ ^» ia^^Ijigp* 4grig<?pte,^t6n 

«(iI>f^yc^^o$Jpl9.c l<»fifiipj^q.,JP«jca.vjeiita.dos, 

par ^129 bpaitci o^mino a qua dan ^Qmbra ios 
ojiivG^j; Ios a)|n.Qj|;i(iroa; ^tfrftyesanioSfCfimpoB 
jfl^y fqrp.ce^, y «^ cabo^de media horai de 
nticvcha eatabamos en medio de las tiimbas 
y de I08 teo^plos. 

..^ EI t^p^plo d§ Jwo Lucia.^-.d^^cansa en 
ifff^ ,i(pc,ei ^leyadia; de lasi 24 coluoinas de 
Qrde^ dorjco (lueje rodeaban^^olo algunas 
aubaiateo mas 9 menus ^ompletasi. £d la 
rpca : fhe \ vi$n abiqrtafi bavedas .aeputcrales 
qae aprovechaa I09 habitaates para poner 
al abrigo &U9 copQohaa^ 4 

A ano!4 400 pa^on se eleva el templo lla^ 
mado de la Concordia^ uno de Ios mejor 
conaervados que hay enSicilia. En la edad 
media le habian convertido en una capilla 
cristiana dedicada a San Gregorio; y solo 
a fines del siglo ultimo, le devoivieron al 
culto de las artes* Es un monumento admi«> 



rable por la elegancia y nobleza de sds pro- 
porcionet. 

Yendo de nn templo & otro se encuentran 
ifragmentos mas 6 menos considerables de 
las murallas de Agrigente; ban abierto se^ 
pulcros en so masa calc^rea & diferentes al- 
taras, y ordinariamente en forma de boca 
de horno. 

£1 templo de Herenles que se v6 despues 
iSfe1*3elA*X36ncbfdia' no'& itias que un mdn^ 
ton derninas;.nn^^ol^corumnaha quedado 
en pi6. 

A P0C08 , pasoB,, se qlevaba el templo 
de Jupiter Oiimpico que.seguo D16dprQ, 
^ era ei mas grande de la ^icilia. Nunqa ae 
concluyo. 



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ZSTXA.---<;AST&OGIOTANNi.--^BL LAOO PSmaU- ' ' 



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Ef 22 de setienibre, a1 iBLrpan^cer, saH de 
Girgenti fcc/jras afderai embellecidafl j)or ta 
TarifatfaVerdbra Ae\ cacttu, los granadosi los 
olivoB y los almendroB estabaoi llenas' de 
campesinos que acadian k la poblacion» los 
UDos k pi6» los otros en mala con volumino- 
80S pilones de azufre, y otros en unos car** 
ricoches descubiertos adornados con pinta^ 

ras muy relucientes. ' 

* » I « ♦ • 

Mas alf& de la dXAe^idelle Grotte esa fres- 

cura y esa vida desaparecen; y se antra en 

im pais ^rido y montarazi caya principal 

muustria es el laboreo de las minas de sal 

y aznfre, 

7 



Deepues d^ hdber taimotimAo e$imoJbm:^ 
dae^ bastante auck> del (MiebleeHid de B^*^^ 
galn^tttOy atraveMtnos Gatticmtti odytt {h>w^ 
btaciM no tieee baetia fatna, yitegi^om^ 
Serra^ Faleo, donde reoibo vm tiMtintoiini0> 
de aqudllaB vfitiidea Itospitalariaa qM Dlii 
tietiipos antfgaos hotfraban tanto & losaitii^ 
llihoi." '-^ --^^^^ 

HinoB a<)ui eti OaftafiietdmK* Ei^ tmli {kk'* 
W^dttiff'ite l?jt)0& babittAfH^-^qtie ^e-x^ren 
dcnpa el ii)tsm<^4mio de^^a aMigoi Nknu 
Etv Bim temptba sehftttatt Ias'4m6g»nes en*-" 
sangrentadas de Jeswy de l6a£Qiideoflif|f»is 
rt)dei|(kMi ie lian^sjf qup son tan ooonories 
^ todln ia &f<^lta4 Gahttiii^setta.poM8agaML 
mkiemlesf y |ius hftbitatitea hacea an-gisaii^ 
comeit^io de mI y de asofire. Su territorM 
abtiiddtii €11 vitloity gtanosi a€^tos,aiineiidra8r 
y^piMaisl|9«i Una earreteim de 14 miliBa de 
eMensioD cle Oattani^^etta, y ^npaltna eMi, 
la qi26 line & Palermo con Mesma. . 

Lftirgb tiempo se diatingue Castrogiofaii* 
Hi antes de llegar a 6l\ es preoiao a^raveaur 
mochas montanas y muchoa arrbyosvaniOK 
d»^ittbk- ta eoesta qoeeoBdowserpeiiteiftli- 
<hr^ la cambre donde ae htinde eeta i^iiicbd^j 



Iftti^tigaaBEiifta^ fd panto clnfatico dd la 
ciUS. aSo |tobl«eioQ, q^e act paia de 18^00 
&lm(i9iylienQ iHA acqpecto bwttuite miserable^ 
tmifmef^t^^yhn galliiias ciroiilaa por laa 
CMiltw ci9»' toda tibertart. Lo8 mendigoii^ 
bomWos y mnjoree, apanaa ast^D cabiartof; 
coil 408 harapoa. Ml traje de laa penoima 
acomodadas tiene cierto car^cter; los hpoit; 
bvff Haiaa catoonxtorto y unas calzaa 8aja« 
t«a con corrwa^de cnaro; las mujaraa «o( 
cafaraii ya jpoda laliQAnta negra qae tia di^, 
veri ma^qaa^Ba .itoau^ ya oaa la maatiilK 
AegMi6lde> caldrdBQuea^ ? ^ i . ;w5h 
- iiai^oaftedmlr ea parte g6uda y aft pattai 
oBM^sda^ ap ia '^poea del Raaaeimiafitoi mh 
lttiy%a«BteQnfaL«i eLiaferiw par QQlBmiMfti 
daalakxaoatrimegf moo artuticaiaante adi^i^j 
nuii«i t^,Mviai,i^irun oi|iidelabra antj^atir} 
(k< BE&MiDl blaacar .praa(daotd, aagtin aaf -^^ 
Swan^ jodal' jlaaiplo de Q^rai; aai coiau iii^^ 
inscripcioa^ i%aa 'ttiaocioaa al m^tir PriuQ%| 
uaw h^nnaaai aiilaa de corp da madera iel 
sig^a '3[¥I» 430 crista de. Cimabaa y variof^ 
oradfoa d^ FiamlQingo. : . : , 

fia daa^car^uiiaa de filaaat aabcelaa iQ^fL 
gteteideblagal^argaaf hoy Pergoaa^ al im^ 



i —98--:. • 

de ibs infi'ernos arrefcato'alaliTjadeC^res.^'^ 
Los aldeanos ensenan\iha grii'ta que, segln *""' 
dicen^es la abertura infernalV'por dondef^fu*- *f 
ton se lanzo 5 la tierrd para sbi^f eri^eV ti^^^ 
joren diosa. ^ 

«•> '■ • • I *•■•« •• » ' .. . #;• -tit \ \t jiibi'lj .0.0 
,'* '•( •• • \ '/•• '►♦ I. t i>»i -y.-i^uJj lit? 

I ■ • '. . - • J • ■ «. I «.' '^1 J •v'^ /'** * jj80 Jj 

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NB. — VEZZINI. 



IK 



« < 



Despues de haber dado la vneita al lago 
Pergusa volvi a tomar el cammo que por 
Piazza y Calatagirone debia conducirrtie^ k ^ 

foiicldlocl* 

Piazza se llamaba en la antiguedfad iPZii-'' 
tea 6 Plutiaj en razon a la 'riqueza 3e Vu 
territorio. Sus habitantes pasari por desC * ' 
cendientes de los franceses que permane- 
cieron alli cuando la dommacion angevina. 
Sus cajmpinas, sobre todo por ertado "de '*' 
Calatagirone, merecen aun en el dia el epi- 



— 9»— 

teW^e opuUntimmas que recibierob d6 los 
antigaos, Los montes y valles que hay que 
atntvejspar .e^&n alf<>iiibrados de hermosa y 
fresea yerba^ y guarnecidos de vinas, caiias 
Y arboles del unite y del mediodia; elcaiui- 
DO, jdaAfrtado de^grandes encinas que forman 
sobre 6( tina b6veda oscnra^ que de trecho 
en trecha bajan de las cumbres, ea unoMe 
los mas^ deli^oisos que he visto eurmi vtda* 
Mas aU^tl^la aidea de Maecare, donde me 
codt6 nmeho trabajo hallar de almorzar en 
la sdki' de ati fondaeo, que forma a la vez 
dokiDitorio, cefnedor, bodegay etc. volvf, & , 
eneotmur 4is ^gr ufta^ sepukml^s fttH^rtas* en <^ 
las rocas. ^ 

Oalatagirone, situado en una altura coni,- 
ca, es on pueblo de ,22,000 habitantes. He 
fisto'ensus iglesias, cuadros del siciFiaho ' 
Nebronei frescos v lienzos de Paladino. una 
hermosa Vfrgen de Gagini, etc. 

Las iriiias^ liiuy abundantes hasta Ramdc^ 
cAter^, defifaparecen y se atraviesa nn pals * 
Yolcanico, en medib del cual se alza/ sobre 
QD escarpado penon, cl pueblo de Vizziiii,' ' 
que sold es^ accesibfe por unos estrechos 
senclefros trabajosamente practicados cerca . 

88St503A 



dotilMsbarfindeoar y^doQdQ^.B|^.vitfjaroiiisaifa»:^ 
con gi!%n dificaitad. ub albecgve^ ) Sin om^^ 
bai^Qiidfioierra lB,i09(^ liabitaotWf yientsnuati 
iglesias he iristo cuadros, entre otroa^algn:*'; 
nos del Tintoreto y de Paladioo. 

Mas bM&, caminando hacia Sortiao p|or 
Bocchieri, el aspecto del pais se hace mas 
y mas sombrfo, 

Un bosquecillo que ha brptado no se sa«« 
be como sobre las crestas y las rocasj anun- 
cia la proximidad de Sortino, aldea misera 
ble elevada tambien eocima de una cumbre 

que parece inaccesible. ^o sin embargOi 
Ilegu6 a ella despues de haber gniado lo 

Cuando mp b9li^ip8$jl|lfffl« «» waftpllfiSfcl 
h^bia j?ido pJbjQtp enstQjia#;l^,jl<9W|i(kdcpv 

mmde^ fl4 quarta HP forre^ljoijt j»ft8,qjje 9^ 

^^^^0>^ J^^^^i^^: qi^,tnF6i qne iQQefMiriirtH»s 
paia.J^tt^rarme d® las miro|j#^ di^A^. ;iM«^ri> 
4qp|M;e ip^isQ^^ta.^^iii. e«ib«4sgp,>qi MP4^t# 



c<BUefldoi£^aujdeMia pll68^8obfe eLsvdiV 
ainie <Ae obafirvalovio 4 Iob ^ m och ac hw ^m^ 
hiAtminap9cmohm 0UOB para oontemplar mi 

, w. ♦ 

1 ' ' * ^ » 



• f • • ► • — I 

*M. ••. ,.* < * «« 

* ^ . 8IRACVSA. 

tttMtmtt|>^8^ diiliiigue Mfe^ (egaatie' 

tierra que'fiie a^diyita ea Iha vIm, txna cin- * 
dad qiitf # ^eii^ )kiina ^traeusa. 

-up-^lioliMiM esolaoia' ORO alpettetrarpor 
y»Uxd^ pwAim \wBdlzo9 en uaa peqiiefia* 
plaiMir d# gtustraaf^da del catttiaeBte y ra-^t 
diMda^ ^e "^foitifieaeiotiea 4t la modeMa, ^ek* 
eiMU iSifttoflMf i ^Gti i}u6 ,ha venido ^frlparair^ 
alf«^lhi^<:kfdad pod6ro#a'qcie«ee9ti^a£6 ati^ 
otM<iMnpaatlbii6 ttn Mpacio do aiete ^dgftracr 
di^<t%^iMii(ai qae'^ieeran pondera * como la^ 



mayor de toffintidad^s gtiegas y la ^sum ber^ ^ 
mosaxkr todas Ieb cindades? ^ i" i 

jAyi La mayor parte de la antigua Sira- ! 
cusa no es otra cosa que un terreno solttarlo 
y eubierto de restos; lo dema0> ^icajonftdbt 
en la iela de Ostigiai es un modesto pueUe'- 
ciUO) donde una ppbiacion de 17|000 habi- : 
tanteft pareoe complacerse en an estado de .< 
ap6tioa miseria. 

La piedad ignorante y tosca de ios mo- * 
denlos siracasanos no merece otro nombre 
qne el de idolatria. Tienen madonas de 
plata que eubren d^ pii^jdfpp preciosas y de 
diamantasy y llevan con mucba solemnidad 
y :^nQoho» rmd^y^d ¥imtar''6 otras mddb»a».^ 
SuB^anoii^Srttna irez ^(fiie'ee d^spiertaii y *- 
Be hallan escrtadas por el 'terror, seihaeen^ 
fnrioaas y sMtfaioarfas 0Miae« l<8ft7;i' '- 

- Las ^nnqerea de la ctaae* aeomedadai tm« 
neo pdca libertad; jmiIbd rara vez y^ na^se' 
presentan en heua callea ein ocultac bi^O'fos i 
{dieguea de sns mantes unos rostros en qtie 
80 faalliin algunas seiiales da la betlezagrii- 
gai rMn cuantO'd las mnjeres del pnefaiov** 
cptBim braeetran ocapadas en lavar ropa enr* 
lait iqpaa de>la<fii^tite Areiusa^isn eu^carw' 



ii&mf afcdd y Btt cnerpo apenas x^nbierta con 
vestidos haraposos, no despieVtan ni traen A » 
la meftiotta ningun eentimiento poetico. 

La eatedrai, sitnada en un pnnto calmi- 
na^: de la islfi> ha tomado^et puesto del 
tempRode Minerva, adornado ^ti otro tieih* 
po con pintufaa^de batallas j con retratos 
de'reyBS'siracasHnoB, y chfo fronton estafaa^^ 
coronado con nn escudo dorado. Entre las ^ 
columnar anti^iias que ae conserVan« on<ie 
hML quedatio ftn parte incruatadas en loa 
muroB lateralas deini^vo edificioi y las otras .. 
cartan eai'dos la lerdera nave. La faohada 
eijde biien^ efeeto; en el interior hay aigu^^ 
noecfnacbrasrpeeciosof, y un hermoso jarron 
da wukuBoit bianco que airve de pila de ba«^ 

tlMHO^ 

Dos coliinmas eatcaidas^ incrustadaa en la 
paM^d'de'ttiKS cttsa cerca deia catedral» for- 
nmrou* parte de^ un tempio de Diana, donde 
Arquimedes trazo la Iliiea de los equinoc*^ 
ctoa. 

£i rauroo eontiene vasijas antiguas, jar^ 
rocied k' instramentos de brbnce^ algunas; 
inseripciones^ una cabeza de Jtfpiter Ollm** 
picov'uoa esl^tua de JSgcnlapra^ y ana fignra 



de V^DM) mutitfida dMgraciftdaiMiit*, qd0 
pttda y. con razoii* por una de las buenaa pro^ 
ducciones del einoel griego. 

El su^lo de SiracQsa) ha aido tnncba mt- 
noaikvorecido qae el de Agrigente^ en cuan^ 
ta 4 la eoasenraoion de loa monomcMOtoB de 
la antigiiedad. NoobalantOi ami ae ofrecen 
4 la tieneracioii d^l ^ajero restoa tan pvecior 
8oa' eooM innpoaMtea^ y.caym descmpcion 
exigiria un largo espacio. 



: ^ M 



/ -1 



• 'i-.' 



/ " . • 



ViM'&W^tMA A €iyimNIif**HL£K¥tHli^*^A4idnB(i« 



De Siraciaaa i Catania ao encaentran las 
riiiBaa de Hybla*-Megara, loa montes Hy* 
Uenaea, famoaos en otro iiempo por la*eaN 
celBBte calidad dean oiieI».la peninaola de.. 
Mafapv la ciadad ide Acoate, lade MellilU 
dandet ae ^qiltnrd aotignamaMa con biiei> 



Leotini) el mayor dQ.to5Jaifi.i8lau .. 

La ciQilad de Lentioi (Lcontium$) situt- 
dft m imas cvestas, pasa por la mas anti- 
goii de la Sieiliak Su poblacicm aflefl»ide.& 
nooa 7,000 habitaotm. Las grotas aappkna 
lea eon alii may c<*iDttQe8« Bn Lentini mofjh . 
J6D trigo^ aoaa y pala dulca, y haieofi on r 
buen vino. 

Despues del paso del fiume della Oiav'^ 
retta, ei antiguo Simeto, cuyo cauce, en sa 
embocadnrai abuiida en ^mbar amarillo, se 
eucaentra una llanura inmensa que el mar 
limita por un lado, y que dominan por el otro 
los conos de los monti Rossi y del Etna* 

Entre el volcan y las olas se eleva Ca* 
tania. 

.j^a^KQUijlidad.id. f^tAft b|L tidQ QPU»pba».i 
veces funesta k la ciudad. *E1 terremoto de 
16ea eanao.ali^ 18JD00. victjuitts;. y . bs. de 
17^ y. 18SI8 arruiaafon IdsJiabitacioBesiy-} 
loajedlficiqap^ublicciBL- Pon fiRo.Cat^AiiaiedvV 
da., una xegal^ridAd per£Betti;^e8t6. oortadia ) 
ca.dbstttapait^a.iifl^uales por^aUeBidJH^^ 



casasf est^n bien constraid^s, y enlas' viad 
principales se ha segcrido un pltfri unifbrme* 



A0CSNSIO9I 0SL BTNA. 



Caando yo sati para snbir el Ktna/hada 
todayf a mtfcho calor, aunque era el 5 'He 
Odtabr^. La hermosa calle SUncorea h 'Ei-- 
;i^a conduce en dclrech^rai la regione pie^ 
tnontana, coyBis ciiestas moderadad forihan 
la primera de las tres regionea de la m6h< 
tafia; es un verdadel*o jardiiii Despires d? 
haber atravesado variisiGf afdead, llegoe & W^- 
colosi/ pueblo de cerca de SjOOO'klmaSi ele- 
vado Bobre el vertiente del Etna, 6 -cerca d^ ' 

« 

cuati^o Idguas d^ Catania, y que tooa la fal' 
da de lbs monfiJSi^^^/conos' formados por 
la enlpcron de 1669s. Alif install para qike 
pasaran la ndche & Xiugi coa el^ arrtero y* la»^ 



mi%i%ri'MrcM'&''eQ6 de las ocM^aJ^lT'^- 
noM^6titiipktiddc{'d6\ iimk Salvatore: ^ ^ '- 

£n un principio segiiimoa nn camihb 
practicando sobre la corriente de un rio de 
lavas escori^ceas, y llegamos en breve dia 
segiinda region, que es la de los bosques, 
regione selvosa. Salvo en aquetloa sitios que 
ban vuelto a cubfir lavas mas recientes, el 
snelo, formado de una tierra pedregosa y 
cenicienta, est^' pobtadb de ^ucinas^, hayas, 
higueras negras, ciruelos silvestrei^, y en las 

fti^^M^Mk^Ui 'd^ 'Mi6k plri\)S*y ^VaAiD^; 

chos, maivas, mus^os, etc. 
D^cans£rtnoii''un1nstkiiW''eh^uHif{ bhofea' 

a PtfyrfBr^ttielo.'*" '"--"■•- ' ' '• * '-'-'* « 
i m^io^^aikU 'i'p'ene'frhfrrfer'Silvii'^ 
tore*'feitio="nn poco 'ae"lQr\ibre;'Hi^ cdbr?(5cdH'' 
otra*'eVfi,y' Volviriios^^^al^V P^""* ^t*atiam- ■ 
trav'e8ia'36 fa fegioii 'deTas 's'elva*. ' " ' ' '"' 
D%" repeiite toda vegfetacion 'c^s6'yW&'' 
halffe'%n meBlo deVih deSiertb fel!encibsd''y»M 
8oAW{b;-'d0n# tio se oiariias qU d ptfi» '* 
de^AiM/a' mAras; y'dbtide iio se didfirf^ifi"' 



I 



I 



Io«JiMPeg0 pelftdod y \m rudias a;Ei«fi#d^rliii 
t<Mjpprr ?llaiilp.d#l i»an.y fjqa wnm«B^ib4«b 

8iifoy>toMtalfiQiQiiignQ^ ^ nmnaoai tti^cediK > 
pone de algunos cimientos dAlmal|n>df iam 

»>£UiJb CkisaJoflMa^ ctai8lirpidft»t«ttij 
pott .km ofitfialeB ' ^iugleMisb, • fcicMBaB mnfasl^ao^ 
segntidaipafiida, y dtyMSM* iiiieatrtbif non^i 
tama» {101^116 to fostatite 4m If ascunAdii hajri: 
qua. haMrto 4 pfi6. r Una yen qflehabiatco^ 
tomado ua poco da attmeiMo f descaraaadd^. 
QD ratOi ilegamoa por una canftda da la?lia:j. 
daitgaalea;y movetdimaal pii& d^ coba ail^ . 
peiior >del voleaxi, anajo eCcnem <^ >ada * 
empwm moidifica; alevii 6 d0itmy0'alllaffi& 
nMiyamaBfta. Dmd^ aate pnnto jqaaAjJbaaiii 



sittpci#n meCrog que sobir por ana cnettttt 

mhytir^kla; no iasistire en las diftcultadefli 

ItiCitigas y aim ios^peligroa do ese trayec^ 

t€^4^<^o tfirinioo Hegti& con grah irabajp; 

ea^fibi lo cietto es que pode sentacnie r^n* 

didtf y^«8X&iiimer .pero orgatlofio como tim 

v^iiMdor, sobre tm panto del cireulo d6Kdo 

qM^«»rmiDa .^ Etna. Bntoncee eaKa^ el mi.^ 

To t«hi4 6 mllado el hnmo que despedia 

el er^Cer/ por defraa una profundfdad es** 

piaMdM f loB negfoaflaneoa de la mofitafia/ 

jr for delantB* el horror disiscaiittno qu^aca'^ 

boba da rBooraep y laa*ti||nemrdadea de?^ la^ 

laair ^«d^l tfiftlo^ » -.. . 

El panorama no tiene por todaa partea 
olridiuIiflHtag qmel eiea»ai da-la vi(Bla4ae 
cakidaieBtiBaade'S>fiOQ miHaaia cireonfe*' 
renoia dahiioriBOBie<^oeei o|a fMedatabra*^ 
zuui slm.mat f aaaiataa origan M fliaysur 
paarts'do 3a «8C6Da; h Sicilk preaeirta por 
eiiseatn^ 6 laa mivadaa, an aoperfide trian^ 
gidairi fie diatdagnen ei lago de Lentini, el 
cance del Siai0<i<% laa mcaitafiaii de Mado>- 
nia»/C/ataiiitt» Mestna. TdLpani y Palenno 
laadla aiiTadto en b^niebku E\ mifm^Eit* 
ML ifvaveoe oomo an mmido; ana verdea^ 



. ^ji^o de nn cerror f se halla abierto ^t* par- 
te en la roca viva. Podia contener 25»000 
personaa. Aunque esl^ completatpente des* 
maqit^ladu^ produce^ un gran efecto. De^de 
9US graderia^^e di9&atade una vista adinisa*- 
bl^f el mar ^zulado y las graeiosa;^ oadi^ia- 
doaes de sus costas; las jjannras verdoft y 

^ a^mbradaa de aldaa^ que se eatiendea has- 

ta las oiaa; Giardini y Taprmtuia alzando 

* * 

e{pi§^ j^.en ,1q$( fla9Cos.di^l;Tiaurus bu% caaas, 

sus ig^ealas y sua antiguas torres, y sofare 

^yi^fiOf 4pi3pftnaB^c4^ to<io» J^ .msff» giga»ies»* 

. ,fl|4^9<^ jT A9" jfr9c.{}enejia to«i al .man - 
^., ,A jCJyerl^^^f^AniQia: da Mew 
.. y» •* |M[Wlnida4^d^erW^a. graa ciiidttd,^ > ^ 
. P^pu^^.enaj^fite#^(ii§abfe,laMaM:(^^ 

,iia,estxecho brazo de ijaai; aepAra de la ba^ 

]||i,a,. cQi^^trqida np^vaniao^ y po^j^dil Mn 
. unoa IOO^DOO.habiiaq(ea»MealnaparaQeaer 

una ciadad agradable* ./ 
/. , Dps grandes cajles pfuraiel^s al moellBi el 

^prso y.lAt»9 jP^^r^fin^o^antla dividenc^e 



Jll— 



4 < 



TAORMINA. ^MESINA^ ^RBaHESO A NAPOtSS*' 



Maa'alf&'de loii Gi&ite el camino- aigue* 
coustantemente la orjilla del mar. Le atra^ 
viesa ^1 no di Ccdtztobiano; :lnego se cl«ja»n 
lo8 terreno^yolcanicos que rodean al Etna, 
J 86 tlega 6. Qiardinif aldea modepna dhUa- 
da & la falda del monte Taurus, en cavas 
pendienteseataia antigua Taormina, (Tdu- 
romenium;). dG»truida par los terremotosi y 
que se halla reducidn a una poblacion de 
3^000 habitantes. Le quedan ^tis rtiihas 
acueductos, recept^culos, naumaquias, tirm- 
has, temples, y los vestigios de un teatrOi 
nno do (os mas hermosos( de \a antigiiedad*^ 
El teatro e8t& sitnado fuera delos muros- 

fortifiaidos de latrindad modeftia, en el es- 

8 



—114— 

* i^iife' (Rc^h perteneci6 6 fa Vtrgen Maria; y 
'^^tfnrf tradiiCciort en latin de la famdsa carta 

•^^'^bS'ase^arftri el3cribi6 & \(ik de'Mesina, Car- 
"^ ta de i\ixe pbsee unacopia Pttlerrao, como 

^^a^ he dWhd antes. ^ • ' ' "^ . 

*"' 'La pldfeal'^dbrniida de edificibs regula-*. 

res, esta adornada con una est^tna ecuestre 

' 'd^' C&rlos II en brovice, y con una fuente 

' bten dispnesta y' escalpida en 1547, per 

' fray 'Giovanni 'Angelo, deFlofchcia. 

* '- '^'En Me>iha se celeord el 15 de Agosto la 

* fiesta de la Vara, donde las procesioneei, los 
^ *carros gigahtesco9,1as representaciorieg, to- 

das mezcladas de la Virgen, los santos, las 
divinidades pagahas, los principes ^'arrace^ 
nos y normandos y las ilnminrtciones, poncii 
al pueblo loco de alegria. La fiesta de la 
'^'^ Sagra tjeitere, el 5 de Jiinio, es tambien 
muy celebraHa. 

OS de Mesina pasan por bastante igno^ 

* rantes en general; la pesca, y sobre todo la 
del espadon^ es una de sus indnstrias^ favo 

*] nieis/ La amhicion tie la siipremacia, que 
' cootc'Sian, a Palermo, ha escitado en elloa 
'^**un odio tenaz^ los palermitano« 
»i <: ^'Per^'hiS' aqui que habia tra«a^rrido ya 



-116— 

el tiempo fijado para mi permanencia en &\^ 
^ilia; despnes de haberqae separado amisto- 
B^i^ente de mi. guia y mi arriero, me em'4 
Imrqu^ eu un vapor qpe debia Ilevarme & 
Na poles. Niiestro buque, obligado por una 
lormeqia a volver al pnerto de Mesina a po 
CO de haber t^alidoye navego en fin sin acci« 
clerite entre el golfo albprotado de Canbdis 
V et temido penon de Escila; dej^mos a la 
izquierda las islas Lipari, de las ciiales la 
principal, Stromboli» se anuncia de lejos por 
lai$ llamas 6. el hnmo de su volcan, j ej(\ la 
riianana del 13 de Octubre entramos en la 
magnifica.rada de N^poJes., . ., . ./ 



: / 



1 » < 



« 



LITEEATURA., 



• r 



Vna de aqueilat« fiorea que ^par^cen de 
cuando e^.cuando en los c^mpop liter^rios 
para no marchitajrsei jamas ha perfumado 
-en estos dins nuortro horizotite ppetico: los / 



/ 



demos menos que al. tributarle Queatifa ad-r I 
miracioa iratar d^ exarninarla> ^Serji ^icil 

. consegair csf^ objeto? He ^qai ^1 probleqia 
que vamoB k resolv^* Sabeoio^ pecf^^i^- 

^ i^entc qpj^ 861 necasita un tal^nto aippierior 
al .n.ues^o para aaali;(^r laa subUmps pco^ 

. duc(;i.9Qes del pencil de la inteligeuota; coqi- 
prendernqs in^uy bieq qm de Q^a tnrea gb- 
riosa d.el^ encargaf^e un g^pio; pero tani'^ 

y P^99fi^ oculta a iiu^tr^ vista que lo beilo^o 
lo miblimie es cooQcido dq^ 8u propoi; natu- 
ral^za, no necepitando poc.lp. pu^mo. fie i^"- 

, comendacioQ alguna, y fiqvfiQ #p ,€|9t6 c^o 

^ se halla VM moqENC^A;^po^I»a lm<fo 
QUQ ha pQaipqesl;Q Ja recooiendptble pci^^a 
eapappljas aenor^ . pona Maria Axr^yp, 4e 
Ltore^te dando aai una pruabade qn? |a 

. poei^ia. sentimeptiil avap^a cqjf. P4^iPP fi- 
gantescoad su engraode^imientOy qoQ.iaiiy 
poco trabajo hareinpsyer que el eslUa ele- 
gante y floridoi la brillante flnidez, her^iiQ- 
snra y armonia de Iqs valientea versos de la 
composicion referida, ^u plan perf^ctaaM*- 
te cpnil;>inadoy la gran significacion moral 
qQ^.ppnuene y. la yariedad de oietroa an i|^ 



I 



X f 



IWl IM 



^ , 



-i«pti(iedteriiOf haden ilel cUfitD e^ne- tiaii ocupa» 
i«iv lA^forAia y en elfondo, iitiA pieza iltei^a- 
liil qtte'konra dabre timttera 6l g^hero'S qae 
fp0ta»i€K^, 7 mas aun eLndmbre de^Ia intto** 
i%<$iit^ jr otoileflta antora. ' ' 

Qtisd^ c|«e-en ''El Ghalaco-' litimero 464 

«^l0itiiD9 iififf y dtrar re^/i- coii la ftsistiiiiacion 

>y '^aCfii^admo que se apoderd del espiritii 

QSQaiidd cfdmplrende \m grapdiosod ^ehti^ 

- ^liH^iitos :de ^n tiobld corazon, la]» bellfsim&s 

astrofad qae la sefiora Arroyo dirige k ga 

'ptecii^fi bija/ dctde eiitonced dectmosy se 

ap^erft de^niike^tWl irh^Ht^ Iditiy de jdzgar- 

hte, f hoy jJaifeiilbisi ^ Id' ' ejidcitcmn de ieste 

' jjygifeaMmMo, 'puniehdo^ los meritos itidnes^ 

^^t^aA>l«d')3^ 1a pbetfsft ante el falto de^ nues- 

-i^a'ctiiticfenda; Peto arltes de dar una ojea- 

^^dd'M baEntd de que habfa'moa, adveKirSmbs 

4e^^mb^ qWsob nos impele & revistarlo el 

<d6sdd'de contribtiir con el pequefio 6boIo de 

ntieatra escasa inteligencia al desenvolvin 

*tBldiltt> f conserracion d^el buen gUsto iite- 

^^raite'^i niieBtfa patria, elogiando lo que 

ttMi^M ififHT elogiada, depritntendo lo que 

•ii# #st^^dotifer me coir ^ ientido comun, j 

aiptBaAdd^d^Mperabrdo lo que pdr ihonl^trtio 



r-. 



{. 



««aino traereeea in aubtlw hdnoniii ^iia^re^ 

. CoMgaador ya estM iiiilispotf talkies 

-m|Minle8,'eiitratnos en aiaeeria|diwcoiiflMl4ido 

> siempre de nuestro pooo coaocimieato, pe- 

ro lentendo iBi»apoyo iiiiresira'iimcha impar- 

cialidarf y buena ft. 

— Sio 8at>er que admirar ma»f b\ la gran 

familiartdad cDf^ el Ifeng^ftje ckstellano poe- 

tico 6 la dulzum que revelan eetos prim^roa 

versos de la introduccion: 

, . . . • 

** Belj^nilla4jue.\oj^anji .. , 
" de la vida en el Abril 
'* cruzas leve, v-aporosa * ' 
" derrarhando gracias mil, 
** e»te mundo, sombra vana. 
•' de la bella irfeacion '' 
* * ** que no altferfir^en su ibcf^mencia '•* 

^^ la^iftoctedn • * • * 

*' de ttt p<|ro GOi^asoili 



I > *• ' »i - 



. f 



pasaui024 it ocu par 110a de otros,. qoe.daiksttn 
interesanto eonsejo ^ la inocente nina^ipuim 

.m que Gjonocieiido rliki pruloiptds 6b iw vida 
r Mfra nal varies, aaliendio airosiei'7> trilMifatite 

«4eltfl(iied6f iqae se^iMtidKn^^«<i>be(dad^ 



que ftigoeD el eam^limieiilo Huatodebsite- 
k^rar.nttleriiide0('iK» tambiesilielias^eairo- 
A^OiiomdelodefafittQgiMlBi; Hekura^it 

' ****Sgoe Ytigaz y Hbda m'ariposa, 
^ $9rem e! tenfmsoicoo taa alas kvtB* 
*' mas huye de la llama j>erplcic^a 
'* porque te quemaras si en ella bebes; 
" Que esa laz preciosa y dealurobraote 
" doDde.la mariposa gira j rouepr^,.,, . 
*^ el Gel remedo del amor punzante 
** que finge el hombre y sin piedad dos hiere. 

Cambiando de metro dice la poetisa:— 

" Yo te aconsejo que sigds, ' 
" Tuela, voela sibcesar 
'^ mas sin posarte en las Qores, 
" pues muy acerbos dqlores 
" pueden brin^artQ al pasar. . 

Eate ac&pite ea digno de figa^ar entro las 

ojbms de C^attnfjoamor. Cnltnta'tielturaHdad! 

eo^ta flaide2 '^ terrrara encierran^Ios eihco 

atltertot^a Terso^tisolahifeiftenHel ihadre eo-. 

tiM^ la aeJQora Arroyo pndo componerfos,' y 

solamente un &ngei'ti)(iid A^g%stin& Wpi- 

rarloa! " 

Mas adelaRte faaHamm tii¥a odA; en eila 

me pr^gttfita & la silfa'd tjuien.M dedicada, 

81 Juf vi$UfMlg^m^\^MiiiM\Qimdfda€ntuiena 



de hlancura'titohltLiitwiMj qwt 90 dhtanU sub 
helleza^ se dqblega mudia y de$aparece en* 
tre la niebla, si no resiste los impetus del 
vimUOf 86 le iaciarro^ paes, (mas 6 m^os 
como llevamos dicho) con el objeto de ha- 
cerla comprendM por mc^ta de esta linda 
composicion: <^ft*-^' ' 



I • t 



". . . .es asi la raujer: — cruza lozana 



.(1 



** oBttfnf ^'ndo' sHis galas y primot^es,' 

'< e«al rosA .alejaDdriha ans colores . 

*^ demuestra ^atisfedha j mujr ufaaa; , 

^* mas si el hombre la topa en su camino 

"halla la plaota bella, 

** w?aKw:es i^lfj? e^. e|la^ 

** y iuego, li ;^bdpdQna 6 su d,^><^! 



Vemos en la precedente silva una verdad 
presentada como lo exijen las inflexibles re- 
glas d^I art^^^ dsaber:-- itustrariijo el enten*^ 
dimiento por tfln^dio^ ide jftna i»encilla, y por 
lo mismp h^rmosa comparacion, y dejaiido 
grabada pajuae^alm^ yirginfil I9, mas sala- 
dable y lierna m6ximfi part que aun caan- 
do siga esa ilor tan pura 

'* a! arrullo 

' f>^ de i» brisa aoeantadaf a ' i 

" al demostrar sus pnmeros 






f ' tema del sol los ttceSfOS^ 

^ pues sus besos 
*' niarcbiUrto sus colores 



t . • ' • ^ 



por qtte es ella 

, " la flor preciAsa 
jr olorosa 

'*• cuyo'p^lalo cerradd, 

** aan el aura no rosado. 

Creyendo inutil hablar de la melodia de 
los anteripres oviUejos, diremoo^q'ia'ios ter- 
flos que formafil <el m^iente duaff eto, hoa 
parecen miiy buenba: ' ' ' 

" Huye del fngta^ amer 

»* del hombre )r so fuiigb {ni|mto, 
*^ que sru aliettto dfe segufo 
, ^ «« te quemara abrasadon 

Y aun mejores eatos Qtrbs: 

. • . . ' /f Sigue feliz en e! suelo . 
<>' disfrutando paz y calntia, 
,( ^ iifiy-.<^cMtiido- libra lUlAtotf »M inn. M'i. 

*' euvuelta en su casto velo, 
' ''' -^' ^ te iiiilat§^ enla>fiisencia " ' 
>- ;i(^^ c(Di0g^ y jguOmnipeteacia 

<* lugarte darfi en el cieW ( 

No perdamos de vista que la unidad re- 
comendada por todoa loa autores (y espe- 
cialment;j&,por el ilustre Martinez fie la Rosa 
en su ^^ Arte po4uca ^apaQola '') la onidad, / 






» 

que es segun la esprei^on dql Sr. Gil y Zd- 
rate (consignada en sa Manual) *^ el alma 
de toda obra del arte 6 la literatura," se 
cpnserva en esta, Qomp lo hemos visto pal- 
pablemente en lo qne Il^vamos inserto, y 
como lo veremos tambien mas adelante: has- 
ta aqui la encontramos pue^ sin trabajo aU 
guno de nuestria parte, por que ella ha se- 
^uido todos y cada uno de los giros del 
, penuramieatp y del metro: mejor dicho; en el 
prQsente qanto no se pierde ni pen* \m mo- 
mento la idea pfincip^li al .ep,ntrari(V la ha^ 
llamos' siempney y eiigtilitnada mnclias veces 
con otras accesoriaa. 

Sigomos analizando,— Tres ciiartetos en- 
decasilaboay dps veffep;^ pafeados, corrobo-^ 
ran el pensamiento Ciltimo que hemos co^ 
piado entrc comillas. Aun cuandb en las es- 
trofas que al^pr^.QOs ocupan» se encueotra 
una misticapf^rraQipn.qpe jip^fai*, moy breve, 
pero siendo necesario hacer ver a una vir^ 
tuosa hijay hablandole de Dios, que — 

'* pues tanto 1^1 sufrid por el pecado 

*'ha de ^alvarja i ella que lo da amado, 

es indispensable, re!petiiiboi^,que senote algo 

_ vepar^Qidp e« este cnadro el^ tjnte re^fgioso, 

tanto rnasjt cuantp que jesa agjpmeracipn de 

Meas conspira al fin de dar mas fiierza y 

^ ttiergffii 'al 6ltimo pehsamiehto que admi^ 

:*'»fc*iBOgl •"' 

FIN. 



— 123— 



• I 



.f 



.' i 



1 < 



I ► « '• 



TEORIA DEL fflPUESTO 



POR 



P. J. PROUDHON. 



Hace pocoma^ de* uti elfio que el Cbhse- 
jo de Estftdo del canton de Vaiid, uno de 

« 

lod mas deraocraticos y mejor gobernados 

• • * » 

de la Confederacion suiza^ provoc6 k todos 

los economistas de Europa a someterle en 

concurso memorias que propasiesen la teo- 

ria urns completa del impaeBto y los medios 

pr^cticos de realizaria que fuesen mas ade* 

'ouados'&'la situacion particolar de aquel 

'canton. Mas de cuarenta escritores toma- 

ron parte en el concurso; y entre ellos, por 

9 



HW fsifegsiw fi<^cepeioa que J^ft dlAgilita^ 

el : prqmioy y lai praffuroiicia *to>nMiooa(i(>|»cd- 
$^mii4a por Mr. jProadh€4i« •>>« ..r^ 

. JR^iarp^epf^ente el autor, ap^Iando abt^la 
;opimoii del falip.adJirarao de los catQdr^ti^ 
c^«»r da QCQAQ^^'a^ i^oHtioBt h9k pi;tblii)acb m 

to/' aiunemtada coa fiom^de ^nott^bte fim^ 
portapcia, , .Aimque,las ideas gatieralea <le 
M^-Prondhon SQU tnncomicidaaf sa unevo 
ViktQ bayprqdupido/li^^Ple ^^n^qiQu^rtiea 
;ppi: la importan^iii pe^rnafiente.telel laflPfitOi 
i^qa: por el valpr mdi^putabia dd laimfiaiite 
^.e^ecitor^ a^ porqu^ ?xi el mdniieiHd actual 
la opinion' pMbliaa.senniesti^ HHta quejioAh 
ea pcaoQUpuda i^fim Ifi^aciiaati^filiB ecMtoinir 
.oa9) paitipt)Iftrme9tj^)8n ;FeaiidiaMi£8to: mie 
baca c»eer jaQ,ae teer4,ain .^pi^iieajie^aa^ wa^ 
da analiaia del libro d€i J^r< Prdudboft^ bhro 
qua> ai bien trat^ principalmaate la ¥631 a) y 
Cfimplicada cuestiqn ^el impueatOr €fB only 
4igop de At69(cio&ibajo eiipitnto.de vi8la>p(H 
Utico y filoaoficQi. , i; 

.: £n. efectO),iio es ipoaihle ocQpafflet^del 
ijprablema d^Lioipmrto, ain» .plrescindiendo 



eo^ d':e0tt]<fk^ cto la fiWfetof^ ppUtica. Em fib 
lp%QMMaii»4d«k^d«0clio iodi, colaMivo 

que .Dfice IpgloMd^nte \h idea y }a aecesi- 
.ac)ad4^i]ti 6rd^ de ba^ho9.80oial6d 6 e^ono- 

4A^m» et^ ddi jmodo de oomprender la natu- 
^e^ de. Us relaoioneis etitre e^ indmduo y 
;^ £#tad6>qne-jB&4eriva la teoHa determl- 
naatAtdeiJan MndictofieB del impuesto* 

jSata giiimde y smioiUa verdad, la intima 

f akciofi eotre el def^eho pplitico.y la teorfa 

tdel 'ifiipiie»to*^ha aido nmy general 6 caai 

iliiii/^eidftlmc^ate descbiiocida per los gobier- 

jjioa^y de^qtii viefye <}ue mieutras ei * mvLXX** 

•4io'.mo^kit^a -ha heeho tan magni(ko9 pro- 

:^eaiM<en4iii;icbo8 otrM ramosMle la polfticay 

vda laeiincia y del arte, los pueblos perma* 

^eeien estactoa^irioa en lo^reiativo^ laa cue«- 

Oidne® fisbales, sin qae uingun gobierno.ha^ 

ya eftcontFadQ todavia la solncion apeted^ 

da*' Larev^ndon firancesa de 1789, y las 

que en este y oteos paises ban sido gas co- 

rolariosrhan consagrado, es verdad, como 

oaaeonfluiata de gran valor, al principip de 

la. igualdad anU el imp^c$tOf^ y en tporiya tafi 



}6!,gaede cpMiderar Gomo un axi^n^ nnU 
versalmente aceptado. 

Esto es mcicbo, sin dada, puesto qtie nn 
principio comun y no disputado es ep tadio 
^caso un s6ndo pnnto de partida. Pero el 
principio no basta: la cueetion^de derecbo 
ha desaparecido; pero le. cuestion de hecho 
contin6a sin solacion, y esta es tanto mas 
dificil cuanto que espiritus tan audaces^ sin- 
ceros y convencidos como el de Mr; Proud- 
hon, reconocen paladinamentQ qae es una 
quimera pretender la absoluta ignaldad proi- 
porciolial en el gravamen del impuesto, per 
la sencilla razon de que jamas existira en el 
mundo la igualdad de fortunaa, de fuerzas 
productoras y de necesidades y medios de 
consume. Asi, en materia de impuesto es 
preciso resignarse 6 no exigir la absoluta 
justicia, sino apenas la que, dada una situa- 
cion social, se acerque mas k la justicia, es 
decir, A la igualdad proporcional. 

Desde luego que las doctrines del ilustre 
escrltor tienen que ser dpriori, muy sospe- 
chosas para los economistas ortodoxos y pa- 
ra el vulgo de rutineros, que, contentos con 
Iq malo, renuncian sin pena & la inyestjga- 



cion aeio tnejor, esp^ntados al peiifiar en la 




W. t^rbudhon deben 'ser leidas con profaA- 
3a^ atelicionV cualqaiera que isean ansescen- 
wfcidffiides; ya porque ese piensador es tin 
pdderoso escritor que conio tal tieiie raros 
ri'vales en el mnndo, ya porque (a smceridad 
e vidente de sus concepciohes (fe da un ' tftu- 
to indisputable ^ la oonsideraaon. Por nii 
parte dire qiie el reciente libro de JVIr; 
PrOudho'n me ha probado que eri codo espfri- 
til poderoso y original hay siempre algo Iqiie 
ilumina y convenice y algo que'suele fascinar 
y estraviar. fin lia Teoria del impuesto hkj 
grandes ideas que contiene la verdad, al la- 
do de errores 6 contradicciones que me pa- 
recen graves; verdades y erroreis que el au- 
tor espone con una fuerza de diccion admi^ 
rable, con fe robusta y decision, pero que 
acompana tambien de paradojas seducto- 
rass, presentadas con eea originalidad vigo 
roSJi que hace de Mr. Proudhon uno de los 
A'c^nnibVes mas Tuertes y mas dignos de aten- 
'clori de Ta 6poca presente. 
' "*-Kf autof coniienza por buscarMa base de 



fill teofik en la an&lims de ia natQTale^ 
liiidma'del nnpuesto, ^omoforthula dela vi 
dp, polftica J Mdial; ^iia de tomar por piitt- 
t'6' de partida fa definicion exactjEii del itn^ 
pnestOy hace desde iuego la comparacion 
' 3fer tmpuesto segun el dericTio dimno 6 jhis* 
l^rico, y etlimpuesto confornie at derecko 
pioclernon^ Be sbfereentieiide que en todo 
tlempb y bajo ctialqnidr reffimen anterior d 
la revolricion, el impaesto ha sido una ne* 
c&idad scclalr condiciori forzcsa de la exid» 
tencia del estado. Pero, si en las formas ha 
podido' continnar cierta analogia entre el 
ifrtpiiesto del antiguo tegimen y el de la 
€poca revolucionaria, ts evrdente que sii 
principio fundatnental ha variado sustan'". 
aalmente. 

' ten lefeclo Mr. Proodhon deihuestra con 
daridad y concision que el impueisto del de- 
recho divino.reposaba en la nocion de la 
Boberanfa absolata del gefb 6 representan^ 
te del estadoy y por lo mismo en este prin- 
cipio: El plebeyo le debe at soberano todo 
elfnito de su trabaja, sin mas escepcion qae 
lo puramente necesario para la manuten- 
eioii de aqael. I^sto implicaba, en definiti-i 



^dad individual en el contribQj(Wl^^4^,;^eg)iip 
AMPf«cb*>*Wie^^^ 8pbpTO»o;fiift eJ piiapi«- 
.|<iiri^.,j^wiv«;il..HMHa4^^ el.»tw^ftiQ y jia 
/o,rttt^^,(jliB} #|a^dita cpsa ^vsra,. propw- 

4f^drmli4&^ndQ\Q' apienasi lo iadi^qpeosabte 
,para.»0|Bip^imedQ.liafnfibr6.y .wguir ;if0g§« 

. ,Kl.d^r^c|lQl»Qdel»p,.f^^^adp|^^ w^ 

.^iKJi^-^ar^ay s^ciUe^i^ Mr^/Fwudhoo^ an 
illi,pri^|;ipiq efitexan^nte apu^Ov^. afd^r: 
que el hombre e& dueno de bu tr^hB^QhjTffdkl 

iiPrpc|flf^o 4«; ht^ f ^H? el ,^»t^^-«p, I jliene 
.dprp(rtiO:$,.Q»yjW^, pjpr.via^4e impWrttftfifti* 

. dalp eji^triqtan^snt^ ,npfl^^Q^ para ilKtewiii^ 
3AX Ips sf^rvicioa .qu^ el }Qdi¥idi}o.i;^y(^ibe^dal 

lesjLadp* ,^De doqde proyiene fi9ia profiii|i4a 

o^odificacion del prii\cipio Coud^Q^ie.ntA) .del 

impu^tol P^ U modificacion nom^qps 

^pFpfimda qme, pe )ici pper/Gulo ea el pr^iM^ipio 

^c^^tituMro,de;lfi aqciedad .p4>liiica^ ^Siegun 



• r 



bia todo. £1 individoo era nuloi'^teeie:^ 
todo dorecho; pingon^qtilibrio podia hMi)er 

mire Ja i^utopidad deJ £«tailOjr J^ ei der&cjs^ 

jPera conforine 4 )a^doctrinaire?oltteJ0iiaT 
ria, ^ JSstadO'ha^eaado d»«er soberaao, 4e' 
-eer uh ppdar abeolnto, convirti^n^se em 
una as^eiiadon ccm derecbos y deberes pi^- 
pios; en tanto que eHndividua ha couqiii^- 
tado una poeicioq bi^ deteroiinadaien pria- 
cipio. Tip ese.niodoy en v^z del soberanoy 
el 96bditQ> la rQirolucion ha puesto en pm- 
aeiicia doa entidadei^ 6 pptencia^ i^nalmevte 
reapetabl^w elestado, armado del derecho 
CQl^ctivo, q«e 68 la autoridad^ y el tiudft- 
daiio wnftatlo del derecho individual^qae es 
la-ti^^^* Eb de la armonia de esas dos 
potencias representantes de doa ordenes de 
derechos, y por ip mismo de deber es que 
nace ej 6rden social, 6 por otro nombre, la 
justicia poUtica. Por eno, todo lo que vul- 
•nera el derecho individual en beneficio del 
Estado abaorbente, es tan injusto, tan per- 
nicioso, tan an^rquico<^ tffastornador»'como 



—til— 

t 

^ ^Baj5 d1 p«iiltb de Vnita det detethb aiiti 

|fOi^*^e»' ^vidente (jiik ei iflfipoesto nbeXl^lfia 

como tal: su verdadero nombre'efa eV'de 

€6iyn^iiHitfn* no hdhia contnbupenth'f Mno 

VB ptopv&terro esdtiiiiyo; arbitmt'io, *propie- 

tario'tie hochii, tjne decia: "todbed mio.'*' 

jCu£tl es ef verdadero ^darabtek-'d^fimpuesto 

ttiod^rnoi se6! diredto 6 indlrecto, proporcio^ 

nAl 6 pVogi^eisivo, uhito 6 totnpleto, pero ien 

todb.eafeb reducidd'S las (Jroporcio'nes'maB 

equitativasy a la rtocion de la igualdad po- 

mb]e1 Urtbs feconomi^tas 16 ban llarnado 

compensaUon 6 indemmzacion de los seirvi- 

cioB del Estado; otros, cuotapagada poir el 

ciudadfeno y ^exigiUa por el Estado para 

-BXend^t & los"gastos coiiiunes; Mr. Emilio 

de Girardin ha dicho: "'El impneato es un 

a^gtDro que el individuo le paga al Estado 

para que le garantice su propiedad y demas 

dcrcchos." Mr. Boitdhon, en mi concepto, 

hft acertado con la verdadera definicion. El 

DOS dicJo rotunda yMaconicarhente: ^ETim- 

pnesto es un camhio.^^ 



.Wfra.pi^eftnQp,j{le,pjijaI^rasI,,,%-t<j^ 

■%SW ft'?®' P"^. <5®:'^4WfJ''^.h^cia ,ui^ ffir- 

ouffftp^ui^!^ c(mpensaciafi, ^.ac.erca.U9 poco 
,4 la^ verd^.(^, parqyp Ji^ idm f/p.,9.Qi»ficinsa- 
ciop dntrana la, idea de ia equidad:,peco..e8. 
bastapte yaga, es, %<?asp f^^e3ta^ porqi|^j4as 
ja. el campp abierto a la jnd^fini4a p^fj^fl- 
sion del Estado de ing^rirse en todQ., 4^ 
p^ecer s^rvicios que. np gon .D9pe?wips^4e 
8u parte ni se le piden^ y pqr lo mUin^o /de 
exigir indefinidainente l^a compeo^acior^^s 
equivalentes. 

La definicion que califica al impue^to de 
cuota exigida y pagada por los serviqiog de 
la administracion^ adolece del mismq vicio, 
y no tlene siquiera la cualidad de pil^^up.o^ 
ner la equidad pomo oo^dicion del jn^es- 



—wa- 
ller. En fin, la deftnicicm de Mr. de Girar- 
^(1(D es todavii^ peon un asegtiro. ^Asegoro 
db:qn6? De la prQp,ieda4 J los demas de* 
n^diod? /A efito es fdcil olyetar:!? Qae 
ai. el impoesto es aaegnro, dehe eer vqIqd* 
tada, pnesto que el iudividuo debe set UD 
Inez libre ' de resolver si le conviene 6 oo 
asegttrar sns bienes contra ciialquier rieago. 
El impuestd dejaria entonces de ser im- 
pnesto, puesto que una de sus condiciones 
esencTales es la d6 ser obligatorio, como un 
deber social: 2 9 Que si et impuesto fneae 
un as^guro no deburia exi8tir> toda vez que 
es materialraente iniposible que el Estado 
le d€ garantlas positivas y seguras at ludK 
viduo contra tc^ia injusticia, inden^nizSndo** 
le realmente cualquier dano cau^ado por 
otro indi viduo 6 por la sociedad entera; S ^ 
Que el vinculo social no tiene por objeto 
unico la proteccion de la prdpUdad 6 los 
intereses tangibles de todos y cada uno^ sl- 
nox tambien de los intereses morales, inte- 
lectuales, artislicos, religiosos , — interests 
que, no teniendo forma va/uaiZ^^ no pueden 
ser materia de aseguro. 

La deiinicion de Mr. Proudhon, al con- 



jjitititraasacoiaD: dqy.fiSff^t^tM 4ife*" .^ „^ ..-. 
[■CI^MV^praodidp asi el rimpu^to, su toQria, 
|iui^ada.4e soiisipajSfHale d^la pegion de 
la metafiusica del absolatiamo y del socialise 
mo.^ara entrar al torreno limjmi de.lasver*- 
dades practicas, de los he.chos que nadie 
jpuede negar, £1 impuesto eg asi uo iiecho 
claro y perfectameiite apreciable, que repo^ 

^a .en ?.rpff ocipip de^ ,4areq^9 .P9ppla!y en 
la necesidad imperiosa de la^Cf)ft^r.y^ci^n 
BpcmUj fin la «|r,?a9fti%gu(?. (^^Jjci^r^ar^n. 
tre ,laa ^prpwgftHvas^^el,.^;?^^ y._MM 
Cipdadana. . ..^, , ^^,.,... ,._ ^ , ^, 
Veamos ahora cq^I^b sou las coaaecu^|i«» 
pifUB j^Q ^^p., Pcovu^oO; deduce jt^gjiq^un^nte 
^e^a^opia de que el impu^sto es ^p.^o)- 
bio;,i<i^/]i;qa^ t^rnunos anaJizay QOQQLbaj;^ las 
8}B{efnaa ,de impaeatos conQcido£|^ y cu^i es 
elplai) qpQ,prppone para reatizar su leoria. 
iiqui veremou al gran es|4ritu de Mr. Proud- 
lu^eu Cjpntrafliccion qooaigo, nr)i£(qiQ; ¥Qre« 



— isr— 

oiitiosodMliicealgttnoii coMl&rkMi muf ett6* 
gtt«B^<«ii^b)Mncid(»'y'Aifsrf«l i^h^kdor. ban 

V , , . 1 1 ♦ • 1 1 1 . • ; I ♦ J 



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XitOBJA DBL IMPUBSTO. 

Mi-. Ptoiidfhon estabtece perentoriaiuente 
escos axiomas! 

" 'El ihi^ufc'sto no 6g iin trtbutdl porq^e la 
idea del'tHbtito es ithcdtnpatible con la de 
la libertad individual y la soberanfa del pue*« 

Wdr ' ••''■• *' '■ •' • ' " '^^ "^ " ' "' 

No es tin cettsoy pbrque la sitoacibn del 
ci\!idadano re«pecto del Estado, no es asi'« 
inilabi^ & la del derto I'especto de su s^nor. 

No es xxn arriendoy pbrque siendo el Es- 
tadb igual al CiudaiclaDo, su conterhpbrdrieo 
aiite el detecho, sin nlnguha propiedad an» 
tetic/t 6 'preconstlttiida, no es'ercasbde apli- 
e«!r ^I'Vliejib printrpio d'el (iferechd diviho. 



^—138*— 



No 68 un honorapQ. jporqae eii la t^oria 

'ct^rderecho moderno el priiicipe n&n^ata- 

no no es lo prtnctpal, no es gobiei^n(^>,mBo 

apenas uno de los in0);ramentos mulUpIea 

del gobierno. ^ r 

No es ofrenda u ohlacion^ porque esto 
lieria generalizar la escepcion reconocida 
en otro tiempo respecto de un cuerpp priiri- 
*'legiadb: el clero. 

No eb aisegurOf por las razones dntes emi- 
tidas. ■* 

^Qoe es/ pues, el impnesto? 
?' Ed siinplemento iin cambio. Y como tkl, 
Mr. Proudhon le asigna las condiciones si- 
* guientes: ^ * 

1 ^ 'Que el Estado debe ofrecer sus ser- 
vicios unicaniiBnte al precio de costo, sin 
ninguna comision, beneficio 6 recargo con- 
tra el ciudadano. 
'2 ^ Que tales servicios deben ser repro- 
" ductiVos de utilidad — unos de uiilidad di- 
recta como las vias de comunicacion — ^ptros 
de ntifidad indirecta, como la administracion 
de justicia; lo que escluye todo gasto de pu- 
ro favor^ de pura ostentacion 9 d€( lujo esie^ 
rit. Por tantOy el impuesto no debe esceder 



la 8om^ necesaria para cubrii; el prestipuea* 
to de gastos, f esie debe« reducirse 6 la ctB« 
trictamente necesariu para los qbjotos d^ 
dlilidad comun, 

Despues de esplicar estaa primera« cqn^ 
diciones, el escriter eDtra en el exdnkao de 
la cuestion de la base del ii^pqqatp* A e^e 
fin examina 8uce/9iv9.ment9 la natqrafe.?^ de 
las relaciones qne el derep^io . mod9raQ ha 
establecido entro. eji Estadq y 1^ I^it^ertad^ 
el cardcter de las funciones y los atril^tos 
del Estadoi y l^a^aplicacioQ quplas^inci- 
pios de ese derecho moderpodeben tener 
respecto de la teorla del irrj^aestp. ^El co- 
rolario natural de tales principios es; que si 
el iinpuesto es un cambio, debe ser votado 
6nicamente por los representantes 6 apude- 
rados del cambista que lo paga — el carnbis- 
ta — contribuyente— y dis^cutido con el cam- 
bista que lo cobra y lo invierte — ei cambista 
Gobierno: siu que sea permitido esceder la 
base determinada. 

Mr* Proudhon condensa bus principios 

acerca del establecimiento 6 fijacipn, assiet'^ 

te del impaesto, en las siguientes reglam; 

1 ^ due si en una asociacion puramen- 

10 



-P-140— 
te parional, ^1 impueefto, sie^dii^.tajRfibjfii^ 

dad que abraza a la vez las per^^paf yj.l?^ 

ottH feti*>az<SW de s6 inditidUatidad y der Su^ 
fXekittiidik^^pot ^}a ttjhV)Bi ithpo^tion de^ 
be'*ttyfhrii»^a!tetriiativaTnefrte'la forltla d^ "^as 
pWiriToii 6 ^(^rvi^io perSOHal^'y te' dt^ gmvi«* 
itt6h-*80tt'e la 'rit^he^za'v^ii, ei di^at 6 ia 
t»nidf *^' ' ' " ■"' " •'» ' " • i ' ' 

S?*'*(ine desde que el impneato excede 
la coridiciori do personal, viniendd' a ser 
inuiiiple, no pueoe tener nnidad, y esta nc- 
ticia, smo mediante el pago en moneda y la 
generalizacioM (jue no es sino una ficcion 
fiscal. 

^ 4? Qqe (lesignado ^1 num^rarlo qpo^p 
instrumento de pago del impuesto, le ^b 
iixip^dibie al Eetado descubrir, en Ifi; rp^yor 
parte, .do .k>8>C4fiiM^» qwi^n. ^a elv^rdadero 
prapidtfirio sobre qiueo dobq pesar^Qn juati- 
ciit.el imj^uf^t^) y*^iitgw$e9i^l;.pi:obIama jde 
la igualdad del impuesto es insoluble, sea 



r- 4- 

^xtfi t^ngft ■ 1^ fpiimi^ (je ^nifo, eea que apa 
re^CH multiple. 

5? Que di el impue^to es un cambio, 
y.en elprei^i^puesto de gastoa todos lossei^ 
vicios se diHtingueti • y denen sus ruentaa 
respectivas de gastos*, deberia eslablecerse 
^J9re^po.ndf|;lC^ intiioLa en^r^ ia ^ distinciop 
4^ lod. ga^q^ y ia 4^.1?^ i^eut^s, lo que ofref« 
Cfi^ VQntaju9,do percepcion y tiscaiizacion. 
* ^,5?. iUve.SjiQndo lp9. servicios del Jby^fac^ 
de do0 ordened: npos que aprovechaji a to*^ 
do eKiimodpi quieraae 6 no, y otros.que 
solo favorccen a lo« que directamente ioa 
solicitan, ja justiciar exige que haya sept^ra- 
ciQu en el impuqsto, creaiidose una clase 
unifornie para alender a tos servidos comuN 
H^es^y otra de impuestos que no graven t^mo 
& Jos one consqmen el servicio. 

7? Que todo impuesto pesa sobre ef 
producto anual bruto, del paii?, y este no de- 
be gravar su capital. Pero en deAnilJva to- 
do impuesto so reduce a un gravamen sbbre 
Ids consumos. 

De aqui deduce el autor, 6, proposito de 
la cuota del impuesto, que, al reves de la 
antigcja: i^acerle producir todo lo posibfe al 



lidpuesio/et ^Vincipft^ rfidddmB b%-46i«l'^ 
delareduccion ilirnitada d'e fe^'tadtlA dW^t. 
pos/cion.'*^*Con iesie'm6ttVb| Mrl' Proiidlftliiji 
estima que'et motii& total del ithpa\i§tb^tf^ 
Hebe' exceder de la d^cima parte ddl prd^ 
ducto anual de an pafa; y hace hotnr qUe ^H 
Franciai cuya prodncciorf antiat es(^ 6IAticu^ 
lada en unos 10,000 millbnes de francos^ eB^ 
tk gravadacon un presiipuesto dfe gafitt>9l d^ 
S,000 millonesi 6 sea la qidnta parte d* Ja 
renta bruta 6 produccion. ' 

Segun Mr.. Prbudhort, el impnesto debe 
tener por reglas: 1? La fijacion'de uh 
maximum, susceptibles'solode dimihncibn: 
2 ? La dcfinicion exacta yla descentrafiastf- 
cion de los servicios publicos: 8? La abuf- 
tencion de todb empr6stito: 4"? La cesa- 
. cion del estado de guerra, sea la de cornba* 
tes, sea la de presnpuestos y armamentos: 
5 ? La siipresion de toda clase de peilsro- 
nes, dotaciones, listas civiles y otros gastos 
fastuoso 6 de privilegios: 6 ? La publicidad 
completa y la verificacion, como medios' de 
Bscalizar la fnversion de lbs candales pubin 



j 

COS. 

ji 



Apropositode la quinta>egla,*Mr.' Pt^adu 



jloni isaipbiWotW' con .idgDrata iro«f a el ^depfp* 
jp)Me^oiitr««tafq]ie presenian los prenopaev^ 
tKNi'de Fifincm y de algonos ealados septen- 
IfidiiaioB >d6 la Umon americatia. En estofe 
^ /fame de instruccion p6blica aUsorbe una 
<««ifirmB / parte del preanpueeio^ de gastoa; 
intantraa que en Frai»cia» doude loa gacftofi 
lOilitiirefl conaomoR nincho mas de la caarta 
ftirte de laa rentas, y el de dotaciones per- 
aonales y de' lujo centenares de millonea 
tarobien, el ramo de instruccion publica no 
figara aino ea seis rnilloues de francos en el 
presupuesto nacioBal de gastos. 

En el capitulo tercero de su interesanie 
obra^ Mr. Froudhon golicitalei aplicacionde 
la0 premisas anteriores a la ardua repdirti- 
cKhi del impuesto; siti di:<imularse las gra- 
ven di^ticnltades del probtema. riiando se 
quiere que el impuesto sea a! misnio tiem- 
po libre y juato. Roconocitjndo como pritt% 
cipio esent:ial del impuesto *\^ proporciona 
lidad^ en raaon de ia persona y do las fa- 
eultades, es decir de la existencia en sucie^ 
da^l^ por una, parte, y de la importancia de 
la prodnccion 6 los consnmos de cada cual, 
. por otra, Mr. Pi'oadhon Hega, despues de 



:IHII 

doloipfta, ^caao en apariencia no. mas* Baa 
<3onelo8ia»i csa: qiie siend^ y thAiietid<i: aalr 
jdcKigu&les laa Cbrtunasy lo&Hnddibs de p«of 
4tt€ciQn y ioa coh&^moa^ jr hdbiehdo ea Ift 
8aci^da4 una ten^^deocia donstanter d la<deai- 
gnaldad.de las fuerzaB indiyidaalesi que es 
la obra de la libertad, no sera posible jamas 
obtener justicJa cbnipleta 6 proporcionalida^ 
exacta en la reparticion del inipoestOi por 
mas qiie en apariencia haya igunldad pro- 
porcional en las cuotas percibidas ^or ei Es-^ 
tado. Y asi es, en efecto, puesto que si la 
]ey fija ostensiblemepte la proporcionalidad, 
es el movimiento social, compuesiQ de mil 
fenomenos de cambio y mutualidad suma* 
mente complicado:^, el que verifica, en defi- 
nitiva^: la reparticion material- de lascargas 
del impuesto entre los productores y conso- 
midores. Asi Mr. Proud hon^ resignandose 
k reconocer la imposibilidad practica de la 
justicia absoluta en materia de impuesto^ 
solo exige que el sistema de imposicion se 
accrque lo mas posible al ideal de la justi»- 
cia absoluta. 

w 

. Yendo . ei» solicitud de^^se mas posihle 



—146— 

Mr« Proudhon analiza sucesivamenie todoji 
los modus de irnpo.*iicion actnalmente cono^^ 
cidos, tomando por base principal de exa« 
meii el sistema trances y los mas notables / 
que ban propucsto alg^unos economistas 6 
pubficistas/ La critica de Mr, rroudhon, , 
siempre vifforosa, cortante y aspera, ires 
cuenteraente llena de aniarga irqnia, no^e 
desmiente en laValificacion de esos modo9 
y sistemas de imposicion. Sucesivamente 
se esfuerza por deniostrar, con bnen exito 
en casi todos los casos, que el impuesto 
unico es inaceptable, sea sobre el capital 
como lo ha prropnesto Mr. de Girardin, sea 
sobre la renta, como mnchos economistas 
prefieren y esta practicado;— ora tenga el 
caracter de jTogresivo, ora el ,de simp^jB'* 
inente proporcioiiaL El ilustre publicista 
insiste muy particularnientQ en sostener,que 
los impuestos, progresivos existentes en 
Francia, Alemania, Suiza etc.^ no lo soi^en 
realidad sino en razon directa de la pobre- 
za, y que para ser ju!!itos y no sofisticos, 
deberian fijar una progresion de^cendente 
en favor del pobre. 

Paede decirse que todo lo que existe 6 



iinpue8ti6''t^(tit(ir!^), ' impueiiitbft rantbnfM^c 
dereetiofl d^Tegistro y sobre las suceiioij'^y 
tittibre, atlasinas interiores y eitertorM^ pa* - 
t^ntea, impiiesto sobre laa habitaciones.6.1oa * 
aiti^fidos, de poertaa y ventanas^' monop^ii^ 
lios ^c. etc. ^on ft los ojoa del eacritor in*, 
jaatificablea a riciogos en maydr 6 tneiior 
gradol En Tista de eaa ioiplacable critical 
et lector agimrda nataralmenie uo sblenut 
enteramente noero, una combinacioii que no 
eat6 snjeta a lao censuras ininnciodameQta 
formuladas por Mr; Proudhon, con sociibra, 
de jiisticia en la majnar parte de los loa* 

Mr. Prondhon, tomando (larte en el con<> 
dnreo abierto per el Con^ejo de fistado del 
Cabci^n do Valid, debia proponer an plau 
de Jmposicion'prftciico. Veamoa como ha 
llenado esa parte de sn labor, la inaa deii^ 
cada y dif icil no obstante la ventaja obteni 
da con la Incidez de la andlisJB critica* E» 
H(\ni donde Mr. Proudhon so revela cohih 
pletatneht^, con toda ia originalidad de bu 
espiWtd y sn fnerte per«ohalidad, insivStien-^ 
do en el fondo de «U8 antignast teoriaa siAire 



.^ 






6feiteiftl€# 4e li% ?Ula politlca y social. , 

,^Mr« Pr0adhon es on. Gomunista siogolari!. 
9ui^neri$f qua aada tiane de coooyan jQoa 
fas coBiunistas Vfilgaref • Kl mira ooa ig^i^l 
deaden 4 loa sooialiataa y \o9 6GonQmis(9#>v 
a: ioa abtolotistas y loa compnistas euemi- ' 
gos del ordeu, y si eii ei jfouda de aua idaaa 
raina ana doetrina reaitnente comitnistais? 
vebien qoe eUa m noble, sincera, de0iiite<« 
reaadi^ y elevada, y que ri0 se raiiera a to< 
daa lag eosas apropradas 6 apropiablea, ni & 
todbalos actos socialea, sino, apenas a la 
tieira'y a cierto orden de s rvicios qua Mr,, 
Froudhon considera debon ser esclusiva^ 
mente orgaaii^adoa por el Blvtado, 6 al tOa- 
HOB coDJubtamente con loa parti culares, sin, 
perjuicio de su libertad. Altrav&s dc todas 
8U(9 concepciones lo que Mr. Proudhon deja 
ver claramehte es, una compr;enaio» vicio8a« 
en mi concepio, de ia naturalt^za de las fun- 
ciones legitimas del Gobierno, acordandole 
ai Estadoy a la sociedad colecticaj mucho 
mas de lo que le curesponde en detriniettto 
de la Libenad 6 la iniciativa individual . 
Una vez sentado por el autor qii^ li uni- 



- ■ . « — 
- 148- 



dad del iifipue&to B^t'm la peor reforina^— 
que.debe fijarse un maximum y descentra 
lizarse el impuesto— que los gastos haii de 
ser iQs estrictanalente necesarios— qiie Vib. 
debe liafcer emprestitos, ni dotaciones ae 
privilegio— que la deuda se ha de amorti^ 
zar y que no haferd gnefras — cosas todas 
escelentes, pero de mny dificil realizacion 
alffunas, una vez sentadas esas premisan, 
Mr, rroudhon supone que el presupuesto de 
gastos delPrancia, por ejemplo; seria de 50Q 
millones de francos. ^Como llenarlo.con ei 
impuestot Ho aqui el terreno en que Mr, 
rroudhon exhibe su teoria en lo mas posin 
tivo. 

Eil escritor comienza por proponer que se 
le constituya una dotacion al Estado, sobre 
la renta de la tierra. En su opinion no hay 
realmente pro|»iedad mdividual sobre el sue- 
?o, como no la hay sobre el aire, la luz y 
los demas agentes naturales que concurrent 
con la industria humana a hacer que la tier- 
ra fructifique. La verdadera propiedacj, pa.** 
ra Mr. rroudhon, no estd en ese elernento 
comun que la Providencia ha creado-^el 
suelo terrestre — que segun el antor no le 



tale^ artificidti^a.P areadw^ppf .f^l. pMOT^QI 
de Ja tierm, y en loe( mlocqs r^fdlitnt^ de 
laaplicacion de la industria ^qLi|[VW%r,^ la 
agripnltof«, ^or tf^>.Mr% Proudbo«>^ree 
que el Estadodebe-li^i^er c^iia^o dotacionipier- 
manente la qninta pfifte ppr lo roenoa de la 
renta agricola, deducidoa |f>* v^Uirf s rQpre- 
sentaotes del interns de loa capitalea inver*^ 
tidos en hacer fructificar la tierm y delftra** 
l^^jp cpnscagrado a apoyar la accion de esop 
•^apitalea* 

,y el autor va tan lejgs en sq eonvicpipQ. 
que cree que no habria inconvenience eq.qu^ 
el Est^doy en caao necesariu, absorbieae ,t(!i- 
do el prodncto de la ti^^ra, dedacjdo^ Sii^fn- 
prQ intj&rea y aftlarios^ pqesto qqe aun a^^e 
respetaria la verdadera rique^ ^ocialj^ su^ 
puesjto que 1^ tierra no es riqueza« 

Despues de estabtecida la ^:Mptacion dpi 
Estado/' en lacuat encuentra M. Proudhon 
la hasp de muchos millones (2U0) para su 
presupuesto/ entra a clasificar los aerv^qiQS 
del Eatado, que le parecen necesario^y le 
ofrec^n al mismo tiempo e^ementpei de 6r- 
()ep 80Qifil y d^ imposiqion. Tc^lea ^{^n; 



"' LaiS ¥iVinasi : '= '^" . ••» n'Mtn -. a. •.t 

Lo« e&r¥eo^y tdigrafos) 

h^& nitron f las pdhe^ras. 

De todos ^108 Mrvteios pi^edcindii^ dcr 
examirfar algmibs B! rfe c/nreoSj no ^6 
Cirestianftble; ni eMe Ids teUgmfds, QOti*%k\ 
qtie ia prestacion de eeos >erviciog no b«f« 
xiti nfionbpoKo, sino qoe ee deje a toe parti- 
culares en Itbertad de estaWecer coantos 
qniei^n y soatener la competencia. Mr. 
Pl'andiion JMtifica ^\ monopdlio de'las p^*^ 
vofas, per razones de seguridad y dfe poll- 
' tica; pero eg clara qne esas razonei^' se- 
rian tambien aplicable-^ a la fabrieacidn-de 
aUnas, sustancias qui micas Busceptibles 
de esplnsion y miichas otras, de modo ntie 
ei Estado lendria que hacer&e-fabricantei^n 
may va^ta escala. 

'Los pnnto^ en que Mr, Pmndhoh revefa 
el fohdb'de du sistema, sow princfpalmente 
los i^iAto prtmerbs ^nunciados^. *8eguM ^^^ 



^t-'Vfffdita n nba ' fimctotf 6«feli6Aeiitf del 
organiamo Mciftl qQ6 debe Bte orgfttiiMNlt 
por el EsUidt), ya i^nmo elemettto ie bvu$ 
propias operacioties, ya como ui^ medio de 
estahlecer eta las trantoiHsioaes la regla ide 
justicia, y a en fin coipo ba^ de mi indues 
to. Segnn el plan de M^ Proodhon, el Ea- 
tado, sin perjuicio de la libertad iadiiridiial 
en materia de bancos y comereio^ debe crear 
nn Banco verdadaramente nadenai^ coo ca 
pttal del Bstado^ garantia del fistado y ea 
provecho solo de las aaociadoB y del Estado 
Galcula el auto^ en an 4 del ! por ciemo el 
gasto qne ocasionaria la administjraeion del 
Ba6co nacibnal. El Estado fijaria el 1 por 
ciento con^(» tasa del interes 6 descaento en 
el 'Banco; y de ese modo la diferencia de 4 ae* 
ria en realidad un impuesta sobre las transaCi"- 
Clones SQciales. 

Es evidc nte qne esa tasa de descuento 
seria, 6 la legitima reiribncion de los gas^ 
tos deadmlnistracion y del interes del di^ 
nero, 6 moy inferior al valor legitimo libre*- 
mente fijado por el iomercio. 8i lo pritnero 
(cfiiefK) esadmisfble, pues los hechod praer* 
bkn to Tdntrario) el Banee^ nacicmat »erki 



9iH^aM(AUCi9 nftpionftl en s^tipiti^djderi^iai (Ur 

tar qU«^ Ips estr^oj^ros cpRcjirripgeq iadir 
»e1i?td0U3nte' y los nA/;ional?^ iSo]iqita»?ein dir» 
h^ro para etopresafe estraoj'e;[a{$, os clarp qi^p 
el Bapta nacional frances i^Kkda que pfo- 
¥eer de jdi^^ro al m»ndo .^tfcjcp, so petta de 
ioterrilmpii! S118 operacioneso Ja'Car al de** 
hkt dd r^euibol^ar SU8 billetes, ^Y de donde 
saidiiian los jfondos) para a^mejatite iiecesi- 
tiadl' Aqai se y6 io que hay de imaginario 
en la concepcion atr^ylda de JVlr Prondho*!- 
Segun su plan, el Estado debe rescatar 
todbs lod ferrocarriles y deinas vias de tr^»,- 
porte y crear las* qne fallen, por euanto. e$e 
serviciD es de interes general bajo ua aae 
pecto, si bien no es consnmido directumen^ 
te sino por los que viajan 6 hacen traspor- 
tar valores. Pascimos por alto la cuestion 
del reacate, que exige enormes valores, y la 
del gasto de capitales para nuevas via^> que 
sppone un fuerte acr^centamiento del pre^ 
io^pue^tOi. no.calculado por Mr» Proudho^. 



. —163— 

Ej^qree^ue el f^f\a\jo po debe hace^ ga^ja^^ 
eliJR^f^ rfe] papiUl jnyertido ^n^ofifa^^^.p^^K^ 

serv^ciOj^ y adpinistracicjn, d.el^ i.inpnesto., 
Af ji^ pi AUtar fjrQp^ne: e| Eptado^ cqtjr^ra;ppr. 
pfgc^q.(ie tra^pprte .M^peiUe M p^f jfif j^fji, , 
representante 4^1 §ap^Q,de .e^pUjt^ipri dfi^ 
cftda .yiaj(supoag^mq?,jq[ueiaean^ (j^t vos 
por pex^oxia y .por cadft,Ijfil6rnetro en un jTer- 
r^parijil,) y.adeaiaj? deijp?/). simple indem»i^ 
zjEtciao dpi strviqio una pqqqfina adicion ppif ' 
YXa^dQ.iw^ueHo. . ., , . . .^, ;, 

r^s^fff^ Mf. Kroi^fjhqn f|,uiere que sep.el J^s- 
t4f:)a.^|:t Uiiico prppietario;^5,qfue..encqffliQade 
lOf .^plotacion^ a cqmpa^ia^.dt^obre.rosj cju,^ 
io9 prp^iiQtm ler^eao, Vj^udix^xp^.^l pnblipo al 
PfcfiU) 4? fi?«j(!p. y.n^d^ ,111^8, ep.de^cir^ dedv^f 
qidojg^ Iqq salario§ p.^astos de esplotacioif ; y 
qu^ fiji :£sta4oi por ese a^st^^aif^t 69 h^fi 
Qippx^a^io de irrigaiaibA9;^9 deamontefiy 4ir- 
QB^ajQijQQ de tierras pantanu^ps, ,plapitaciqj;i 
4e. bpsques etq. No pie^o^o que i^s^ ^s^te^a, 
dpb^ aer cqudeuado d^'pn ,i^o<do ai;)sp!ujl;9^t 
pwr Iji.i^Qia razofl c)e que t#d,o gobiexno^^gj 
mal empresarioy pues en realidad hay de 



^ \ « 



-185^ 



•fr; 



*: •< :.iip,'r 



moderacion, les pide recnrsos. para 911 pre- 
sapdesto a1 monopolio de tabjacbs^ al'dere^ 

^'cho sbbre la sal, (as'patenteSy Iks.aduahas, 
los derechos de registro y soBre las snce^ 
aVories, los impuestos sobre las casas y has- 
ta "sobre perros* Dp este raotfo, todo to que, 

i,cotno critico le parece radicalmente nialo a 
Mr* rro|*abop,' como Ifeffwlador ocreador 
de un presupnesto de rentas y gastos, o sea 

. del itnpuesto prddtico, le parece en el fojido 

'may acepUbls. : o. 

Asi, el libro recietite de Mr,. Prouciaon 

*" mer^iee: dos ^isdidas titHfiial^iAnBi* Como 
obra de filosoffa y critica es proftindamento 
verdadero y luminpso, en geaoTal, y deter^ 
mina los principios fundamentales del im- 
puesto con muy notable fiierza, ^faridad y 
I6gica, Qomo obra.de aplicafipn es muy 
avonturado en parte, casi irrealizpble; y en 
lo que tiene de practico es contradiqtorio 
con las pvemi^as de la primora parte* For 
lo demas, el admirable estilo <)e la-obra, es 
digno de Iv^ robusta pluma del autor* 



ir. 



—167— 

ti ' ' 



ii '•"; • » ;» 



LOS TRES eONSEJOS 

;, .. . :> ; ./■ ■ " " ■ • ••. \? : ^ 

CUENTO POPULAR ' n 

• t . ^ '• '•'' '" ' ^•'- • •''(»•' VI "t , .i/.im 
'*• •• '^iQxWse ofrefce, seSoK Anton?''^' -^^'i 

' ' — Ort) mblirfd qtie fiietA". ' P*fo ^ii6, jse 
♦a'usted & mfeter ft cocineto? V ' ^' <>^ 

— C&; ho sefior^: esT qn^ riie f/j^ l^kifMlf^ra- 
do en la calle dn cnerrto ba^taitte wuMp, j 
voy d ver 8i le sazono tin poco. ' - 



,-.- J , 






Ikn^ wa pwn b q«e BeUf ahi tiano ditiid> 7 
si bacd falta mas ; . » . ■ ^ ■■: 

-^Moohat graciaB Teciiifif ; ^ ^ 
/~No hay de qii^fiaria8» aesor Anton. 



'f..^\''ii.'- " \i \ '. r ^f h' -I.' 



>w« * --^a^^ .^ 



''\ ' 'V •'. ' 



Pues sefior, este ^ra nii soldado 6 quien 
ilamabair Juan Cavila, no porqoe eavilase 
mncho, sino porqne vienda qne no cavilaba 
nada, el capitan de sn compaiiia con quien 
e8tabar4e aaistente, y que le queria muchoi 
1 la eetfilsa oei)perreando siempre: 
—"Joan, cavila!" 
.Juan Gavit^ tonid la lieencia y .ae diapn*- 
80 & volver ^ ^q^pueblot que estaba muy le- 
-;409#;niuy l€yios,y donde tenia d «u muger^ 
^ tpwq^iQ.^ !d^* advertjr qqe* como sienipre 
fu6 poco ai)iciop^do dxayjlafi^se eas^ mny 
j6ven con la hija del/sacristan do su pueblo, 



^^^ tdltfade f ptt84r<6l'f tfii^ niitger»'4»:jpena 

' ^Jo«B^MMai)A4to'g0M(|idr 4dhM 4«^^ la 

primera, porqa^ilui A^ver & ra mi}ger» (qne 

> oo hi(bia'«iMo4iaici[a'atete :aJlo8,if k aegan- 

Jida 'pov«}lie:if i»tvia^34 ibui tientii coid Irefntftihiil 

reales. . . 

IJI ^M JiMQ^diviqra. 'HingcHT 'tto^ iiMcesita 

^ficiimeMe; pera'^iiC[:n6 tuvi^ra /treiBtarjiiil 

'fealesiBf 4|tCe- Ian It6ce8ita> po? que itcpiola^mil 

't^t^ali^ilfaiBra^cfionwtraii^oonifinatft faoilidad 

Eietbba JitaQ^iooii«Ti Mmp»»la daVguar- 
liieioii* ' an J<Mavy .imaiii^a^ di eapiialiflejen- 
i^tfidiil 'Pirinoo eoamna'Cacta para un i»jicial 
de'6arabifiei6»:^fi lUicMUMbvpor alU^-. . .; 
— Pero sefior, dijo Juaa,«ni6>vo]risupjdrder 
'* eB^iaqwetiaS'iloladade^ pofqua im se. lel ca- 
••' mino. ' • ' i. .'','■ r. 

^ :> : v-i^Shi^ppde^qnwr^* qtia /oefea,^ >hastii Jio^ >que 
t .yierea, l^ contci4t6i8tF.ani]iMr; <« • j.^ 






.' ' i fbv6 qae oa loiimba por Ja AHiwt: iUff¥ftf|4€| ^e 
la rieiida doft caba^lerias cargadas* >\^ 

ft^i ;.H.>^4^X>MHlV4qfiiierasf|U9ifti«it9| tuifi il^ que 
>9i0iMpnw dqiiTfim ca|Nl«f » irVm qja6^a4|^el 

* arriero va pbr.rla cumbra del ii^>iite y por 
•cdDsigiiiente por alii debo ir yo^ dijo (mra »i 
Joan, y totno cuestacirriba mieiara*^ el ar^ 
riero desaparecia al otro lado deia raoiiiana. 
A! llegar a la cuiobre e ir a descender 
per la ladera optiesta, jse enContro de ina^ 
MOB & boca con el arriiero de las do:;! cnba- 
llerias, qae estabadoscansarido k la 6ombra 
de unos arboles. 

-if £1 arriero^ q«© vio dj^ r^peiita asoiriar un 
Boldado & seis pasod de distaiicia, dejo, las 

^«M>caliaUeriaa y echo, a.correr oi»paniailo por 
aquellos matorraljea abajo. 

•e M> rJban'cayd en la;tMieiiia de qae el fugado 

^n^^fH wviBontrabatidwM^ryiteiimiida de 4a otieti- 



ellas Imsta dar -qcni 4I -ffififU 4» «|||r^|iii|M- 

' ' Lis bflbttHeHtHi ««laJbii|i oasgachMb dt ri^ 
qnfaimas telas dft eontrabando, y.Juanae 
AmbolBDi poiros -dia* -d^^pns Ipt terpen par < 
te del yalor de 1a*^pr4ra> .^^Jk ley, d^fitjna 

ht apt^ktMMt,' tti 

U6 «t|uf ;d6 ddode pxocedian J09 ireiata 
mil reateid qive iMia- Joan C|ivt|i^rW .poder 
tle'^u^eapiUn ewitic)o tcfmo ia li^nyia. . 



,{ 






:'4 



• • 



• * I 



II 



K Jaan Gavila ha tro(^ado el chopo por ana 
▼ara de idem, el correaje por una cinta de 
'Seda, y la cartuchera ^r un canoto de ho** 
jalata* . . , . 

HiHe qiie» eatre tri^e 7 alegrei w 6, des- 
' pedthre de so capiti^n^f.triate^ porqw 



iii^ldla, ^S^ifijifft ^<Miti> dBwirbM 

" do S(^ ite^e^a 'tiaiia'*4ftri • ■• *^ '•• • ' ■. « 
— Mi capitan, si ine dienkaglMdk^iir.doa- 
p&iida. dos 6 treii ^ombjod d«i|o8 boetios, 
*^&^Haaa liSt^ hwiflbre. 



i» ■ / - 



— Vamos 6 ver, iqti§*Vidrt*p}erittisri|ft>lia. 
cer en tu pueblot 

— Vivir como Dios manda, contei muger 
y con mi suegro. 

— jTu suegro es hornbre que sabe vivir? 
— jQufe se yo que le diga & usted, mi ca- 
pitan! Estudio pHra cnra, y cuando estaba 
ya para ordenarse, se corto la cabeza, ca- 
sandose, como yo, con una chiquilla que se 
miirio cuando nacio mi muger. Como le ti- 
rabala iglesia, de ttiso sacristan <]el'p»eblo; 
'"perd debb knldar'i^1a-caaita>i|»egDiit«^ por- 
"''qt^M "i6m& dkte'tli adagi(Hj;btjdiiiero,xiei«a- 
cristan, cantando se viene y (antaadojwfva. 
a;.i) ujg in'kov/^^iinve eowaa padi*!- - 



— Nosenor. .. •.:.!,. ,.„. ^, ,., 

>~Pn«i.^nf, ino t?, §8^jbe} ,. 

-^£k. jamas, aii capiuin. , _ , 

— jY c6mo es esot 

^^^^forqup dencfe que tom6 el chopo no 
sabe por donde aodo. 
^ -^^Y jf&t qii6 no U has eserttol* ^ 

-^Pero hombre, cualqui^ra te* hubiese 
lieehoj^l fftvof .^ . • • • 
rrK-Si| sefioti mi capitmiu'; pero .cqoip para 
, ..<2^r 4a» <c«Lrta8 ba^r^jqinQ uavil^r .; . - * 

~ |Juan, cBFila^ que si no .area, hombre 
perdido! 

— Mi capital),. cqn\o pej ,^}^tvi fisted un 
iuiPW>r.4f ;PftP^Q]op de l(?y,^yo ,i?y,e inaxLampa. 
nearia como cu6,udo.qogi qI C9ntrabaudp de' 

nero* • ) u i 

• r-SSaJo a6'9 mi.capuitn, quie el .iH>^ me 
dio uaied ep Jacavnia traiio itn^la unil vf/^ a- 

ft^Riiiea»l«»gaiaQs^<MQiUrato« /Yuita^dare un 
consejo bueno; pero me bas de dw:4iw. ^I 






aiez mU Vratlei #^ e^^ te 



*.rrt" 



tengo guaraados. •' "* 

-— CanariOt mi capitan, mncho es diez 
mil reales 






perder el dinqro y cjui^^ J^.vj^^- ^,^^. .^,, ,, 

— TieQ0 stated r^raspn^ ? Cla»9 ii^tgd al 
OQwejo,. y rebaje ustedloskdiesi^^^Lreales. 

' — No se me otvidara e^^e consejo, mi ce- 
pita^^ Si me diara'ut^i^daiqiatera otro. .». . 
— *No terigo inconveniente, peso le cuqs- 
ta otros diez mil reales. 

— Es mny caro mi capitan. 

— Ya sabes que mis con^ejos prodacen 
treinta mil reales cada uno. 

— Verdad es. Venga otro consejillo, y 
qu6dese asted con otros diez mil reales, si 
no puede ser menos. 

— El segundo consejo es este: en lo que 
no te importay la lengua muy carta. 

— Valiente consejo es ese, mi capital! "Lo 
menos me vale cien veces mas de 16 qae me 
cnefita. 



f * 



completamente aviado, 

rr^Ya:|ppdia us^d darvielo cfe anadidara. 

--i-fj|o;iqua i&4arede aiiiadidiira ^ me das 

por 41 q1 dipeffo que t^ qtieda^ ser^ : una on- 

, 2ft de drt> paca et eHmiao, y irea tortaamuy 

Maa para K^e.iaactimafl' coo tn wijger y tu 

Miegro'aifttqaa Wfiguf^ a .iiaa%. .«>.. . 

-^E^o «i <fne* no, nir'caipitan: qdadarttte, 
Como qiiienidice; tin v/n*tialej^^ ^i^n^a-pro- 
pietmio 4ie tTemta'*niitrealea/ no tne^hifco 
til in ^' •• 

-^jNo has bidb'ilfeeir'tfi^qae'alas tfes va 
1ave*iaa. - ' ^' -^ •' 

— Si qne !o he oi^o 
— Pues aplica el cuento. 

— Caiiario!.. ». I'ero v^inos^ mi capitan, 
qije iH» ha de tener usted paliabra de rey. 

— Mira, Juan, no seas tonto: el dinero de 
nada te sirve, p rque con la.cabeza que lu 
tieneiFt, te lo roban, lo pierdes 6 lo malgas*- 
tas antes de Uegar a tu pueblo, y los conse-^ 
jos no te los pueden robar, ni los puedes 
naalgastar, ni los puedes perder. 

— gso, canario, tambien os cierto. Deme 



el dinero que me qti^di9i. ' ' 

^'hai^ Oadet wtuHita t&n la ahMb^da: 

^'%(ijo, ]5(!fr<|Qe de '9egm¥t4>n^'pDdria ttmo^ni 

— Hombre, no^ htt&r^d^ mmeii^\ ^nmjo 

item al pie4e la rl6tm« ^Q«ierei>d:eiGir, que 

'ttfiles d« decMir»f)#M€oaii»ihipKirt4nt6rcmno 

> por eiempla, viengarfUMitoftiiats i^M^^iien 
mticho. 

.r--¥a, ya lo :Wl4,,jiii jcepitan; • * 

-— Ea/pnes ahi tienes una ooeitia ,(Je-0ro 

para el eatnino y estas tveSj riqnisimas tor- 

taa que no has de empezar hasta que llegues 

k to casa, para que las conies entre tu, tu 

" >fiinger y t^t'stiegro,^ torla*por*barba. 

V I .-^G^acia^v ml ^pitan/ y <^u^de os^d^con 

' ©iofir. * • - 

;^'H-*J«an, cAvite', eavila/y>»*^biien7viaje4 



•'l . • 



,. !•'• V » .'r • ' ; ► if 



* .? * . » y . ' .■ * >..'• • 






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' . • ^* ' ' * -* • • ' . ■* * , • 1 • . •. • , . * '. V « M ' . 4 * ? 

JaanCavila>apena3parti6,tom6 an (^mn- 
to de sovfibra ex\ ona galem qu^ se ^icigia k 
0ii*|>aiB,.y<€amuiaha, caminaba pop m mor- 
rral A la ei^ldAf iy cin la memor^ su tesoro 
de eoosejosy resodto <a poner estp eo pr^c* 
tioa cuantaB veces se \% presentase ocasion. 

Al Uegar al pie de naa larga cueata por 
donde subiala carre^ra dando rodeos, Juan 
recordo cl consejo si hallas un atajo/d& al 
camino un tajo, y vio Ilegado el mpmento 
de ponerle en practica. 

— Hasta luego, que yo me voy por aqui, 
dijo al ordinario. 

' '^ ' . ' > ' • '•'it 

— Mire usted que ni las catras pueden 
«tibir por ahi. 



•» < . ■( 



n3' 



~J68 

— No hay atajo' sin trabajo: 
/ (K; IfDiii.iyeipii. tcepa pdrjublanQdAsalio 

iHa#Yftmeote 4 tacarrelera J9^ f^^tOrndk la 

oi9lla!4a'e8tapaitt eiarperar &fla^[al€irsy^dfes- 

> Dja galdra terdaba mmhoiiylimn&nmm- 
ciaba ya ^ esperarki^ coaride^ U tf6 atrfin 



venir, y espero. V* •' ^ ^ ^^^ — 

Pero, cu61 no fue su sorpwaaalstfieHlegar 

ill itoaybral eoti el rostre ensangrontijdo, al 
'■■ .zagalicon an bra2q|*otOiy d!-)o8-<riajer€lS![^Ie- 
. .lOOa de pontesionefi^ y lamBnlaodofiH'm&^o- 

ral, zagm y viajero^' del percaisrce'^qnHilea 
;''r habia oourrido! -*»?".» :^vl 

/'JJI petcance eWqae, etila reviidha^del 
; jcaniina, 1es habian saWdo uhoB tedk»<mi^i^'led 

haibian apaleado y jdg habian r5bil(!ft)'^rtMi to 

llevaiwn. - , ; . u;,, 

Juaa Cavila lloro pensaudo en siiCHpitan, 
cuyo consejo le habia salvado de arjUePter- 
rible percanc^, y contimio su caniiiio. 

Goino echara por todos los atejos' qWe a 

» BU pasp se ofrecian, so adelanto muchfsirno 

& la galera, y ealcniaudo mal el tiempo pa^ 

ra llegar el k una buena posada, le cOgio la 

' tioche en un despoblado. 

^ ■«»••/ 4 

V 



-169— 



tr.' 



'A n 



Ti^n^, tmn ^ la f^nerta del H^6bK>r¥ttlo, y 
tiit^iitiilil#e mad efrei^ ton 

iJuan: pasoty ee seiit6 ^ib'ortfili^iiel^io* 
j^an dobdp^v«iitEro^ftiweatptooo»a:<]p^ 
ItceDcmdiif vdiamtt ia veatav^tbb^ 

Jnan tavo intenciones de preguntai^ al 

ovfidterobxatho vivia solo co aquel degiertOy 

. ^ p^m^fe acprdp dbl COQ86JO tfen loq^ie m^ te 

i(a)poi!ta la lengim mily Qort»fV,jr8% UiuHq a 

preguntarle si ppdria darle algo.qoeciJijar. 

.. ,-— Qe«aremQ8 janto^.e^ta liebre, pany 

vino, conte^iQ ^1. vejntero. 

Cuando la liebre estdvo guisada, el ven^ 
tero . puso una mesita junto al hogarV fu6 a 
on rincon de la cocina, levanto unatrainpa, 
y grit6 en tono imperio^o: 

— TjSube! 

Aunque Juan era valiente, rdmo (odod los 
brutoSy los peloi se le erizaron al ver y oir 









I.» 



V ■ M , , 



' ;<)«♦.. »W*r m^. ^iMf!»r4i MM ^ ^ i WI » 1>« 

'iqoe acftbaba dfe abHn i«K<rft<i^(%m(;^Mi' 

drajoB, y cayb^tmnSidorojt^l^^^^ihflA- 

^1 esqneleto era uiia mug^r, qim da ae^r^ 
T(ie6 c6in6daaieiite cerca (fe la trtopat < 

Juan Cavila iba ya k preguntar a1 vente^ 

' ro qui6n era at]uella desVentarada muger y 

;. por qne se hallaba re. ?icida i tan mmerat)le 

sltnacion; pero recordo el conseji de dti ca-* 

J./ |)itan, y se callo la boquila. 

Ventero y licenciado se pusierbn^a cenar, 
' el primero tranquilo, el segun3o sobresalta- 
do, y ambos sin hablar palabra. 

El ventero arroiaba de vez en cuando al 

ii ) ;^nueleio 111^ mendru^ (j^^pan y un hueso, 

que el esqueleto devornbc^ con apsiji* .,^ 

At terminar la cena, el ventpr^i^e. levan* 

iKv\)f4:.«?pjat.^^ Wemp^ll9^,e| <|sqftp|^(^,6 la 



,C(pipc;iadp p(^g6 los ojos..en,a^9el]a.,^che^ 
con e\ <cei;o];^ qae tenia aobre ^u aUnal i Las 
nariQCs pegaria! 

jFuan Cavita, por primera vez de su vida, 
paso la noche cavilando. . ' " ' 

Asi que Dio8 anianeci6 pag6, y tomando 
el hatillo se dispuso d partir. * 

— Conqne iqu6 tal ha pasado usted la 
noche! le pregunt6 el ventero. 

— Tan ricaraente. 
<— Va nated contento de mi cacia? 

^Vaya si voy! 

-ro-^No le ha i^ooado & osted ningona 
covat' 

— ^^iQniere ostc^dcaJbr, bombret r. . . 

' Bt * irentero >8e a^roj& 1^ iimn ^ QaviU . con 

* I «i iMldoB:4liiAftM^y Juan Gw'^^nUoee- 
1 12 



^ iltf taiitqmife*forV^He«*tffflti se'd^*«Wl(fcar 

^, no llegaba S cdmprertderv'ehii'c&tti* el 
"iifaita'"f)6dido salvar i"ki' hiftteftftftrdr pero 
no tardo el ventetd/'fen'disJfiair'sasiddWaa. 
o«"iilMi tnHT'AfeV y tA VMArtitM'^n pafc y en 
racia de DfOi?'eniin prtet>lo ceHlliffo, cttan- 
^^.'^^pof iti'ezdiirse los VyciH'6s"feVi^'*imestros 
Muntos, edl^e^Wios 9'deSSv6nfrn<»8-y'fi te- 
ner cada dia una peli^iftta tjtfe i^- hmidia la 
ca«a."De'd^JI^6»6tfeW's t^tfh4 ^rfenni niu- 
ger me fu6 abt»rrecieii^O/ y «t| -diiHe sor- 

" "'Ifendt a64 carti de 'la iftte ;te«4lBaba que 
estaba pf6xiraa 6 serine infiel. fitttflUces, 
medio hictTde wfl»a, ^jurfe t»iig*n;ie de mi 

if'^^^d^r'y^Wkttia^ Stbfde d>que t»weiMat6 en 

f 



liiiiMlPiliiMi Mil Afltdfciriifliiii/fl ttifiiin tTifiif^ff 
ipirmaiiMido. nit^, y he wata^o y entqrraao 

,prggi^4nde,9ie|b,gne p<) l^, iinijort^b^,; „ 
. .X i^ifiKraa J,t»^H.|^erma^ecia comp.e8t&- 
tico entre> el horror que Ip ingpireba-aqoel 
hornbrQ) y,«l peligro dp qp.e le habia aalva- 
da el consejo de su capitao^ el ventQrc^ cpr- 
rip al^tranipa, Ja abrip, y grUoponcariiio- 
ao aqento: 

— tiube^ querida,,8ube, que yq, estasper- 
donada; que ya han concluido tus penas y 
l^s mias; que ya estuy libre de rni jurarnen- 
lo. qu.e ya vas 4 dejar para eierapre tu cas 

. laboK^ V tu^ harapps; que ya ups varpps & 

..pa^tr^ ^ermoaa casa del ppeblo,. y que ya 
Y^y ia pegar f^ego a esta casa. maldita. 
X f?l psftectro salio de la cueva lloriindo 

AP-i\H&i^9 y/$) ventero, deapues de sacar 




i^r flblVdd'rtin' d^^ties^toto y W^tA^ 

' perdid d^'Visdt^d tettt(i>WOt^M'ia i^HflaW&s 

y an horabre y uiia' itlh^^r, apo3^tfd^se* la 

pneblo, ctiyo campan&rid 66 diviaaba eA\k & 
lolejos. ^'' • • ' '" :" 



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IV 

* Jaaii CavWa, estremeciendose dd'gozo, 

descubrio al fin el carripaharib, y 6y6 tticar 

la oracion a las camp'ahas'de sir pneblo. 

^ Et antor de este cuento 'sabe por |iropia 

eiipenencia ro qne se siente al ver trts utia 



in- 



< de Ures.al ciiftitai, qim fa Je ha cotsagmdo 
h tBi SQCa Jet Joan GavHa Bexirio;|lW]^^ll^n- 

na del amor de un hQtnbre de bieRl ^ <^. 

Ksta ultima dada le taatimo mas que la 
primera. 

Ah! qi]6 egoista y ({ue arc^iegoidtA ^9 la 
picara hnmamdad!, 






««il?lft'K P.«*rt« rtft»«B %5hada,jwo9Jp«!tl.,<<.aba & 






ohmf)ki$tepefltb4lifrift€l1ii4>8€raftfM tt^a- 

iriMM6»0lrinitlHftrna$iiri^ 4fii9)*:0fflb6zteiii£MiiBn 

80 capaf^dijofflN-i^oMmcmt^^twi^iitirtiger: 

Jnan echo maiMy^uit)kviWi^j]d»d«Tfmi«tle» 

JWtf ^qtife eViemitr6 «pas*dd fet i?<*ii«ib}rtb'Ven- 
lorrillo; 'yVttdJ6i^ft»^(*5^eHpH«l6t(i ^ ribva 
jrfda^^'ctTi^a'frfi gfd rnngier; perb rf^'repen- 
te se acordo del consejo d(j su capiiah "an- ' 
' tes'd-ii'fi^br'rtada, (orisiVlfa dofi'la almoha- 
da," y se detiivo, resiielto 6 no compfSKder 
negocio tbn grave corno la veng^nnza de su 
honra, hasta el dia signiente. 

Para no malo^rar sii esj>eranza necesita- 
ba disimnlar 

Sa mnger bajo A abHr, y t^cotiodfiWHole 
■iiiMe'rfiataih^nte, sh abrttz6= a '6i'(Ai^iohdo 



\ > 



r-trntsa— 

*»>il^ftiiw%fi<)^^^ftu«9t. ! •. : iM. .■ fii< i •(•((•> 1',- 
, •:t*£DI<^ mi[f» .fee lieojh^a,, , . > .... 
. . ^— Paea pof^fitHQB.,^ .^1; i^oj^r^. ;,^, Juan 

—Que graciosos soii^i^a inofee^|.>-,p, 
.,, . ~A.fJont|e «e l^all.e.. .„ ., ,> „ _, ,,^ ., 

— Ehi, que gracioso! |TfrbQr4fi g^na 

de cenar, noie»:v|eE^d! i .. . 

•'^En onatfto venga-padre^ GiBoaiftmil*. 
LaimugerideiJ^ian, qii^^ era mfi(f joven 
'- aaor aoabo de wreglar -ia cena^y. puso la 

£ii aquel kistaiite'llaiiii^TOit^^la vpuprta, 
y la JQven tomo el emdiii dicieiM)qgr^ ^^eerS 



w t * ^t< 



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cnra que le parecid el mmmaqMrhahia mm- 
to Mlir Tin oiArttf ^ trnt^^mMMi i^ r* • 

repente lanzo un grita^^alegtia, j'Kfrfljtiiii- 
do a! BTielo fi^Hli^'jiJ,«drri&1ft''eMrechar en 
8U8 brazos al recien Tenidd.* ' • : - 

El recien venido era su sucJ^, fet* anti 
^rid' »4(*H9lani *ljiie «fe Habta ofdenadt) dii- 
rante sti 'AiWeYrcm; - • 

Seritftfbffsfe iodbs & Is nitsa p&ra ceiiar, 
y Juan saco las tres tbrta's qtie le'tiabia re- 
galado su capitan, y se puso & contar lo de 
los consejosi que le habian costado treinta 
mi) reales. 

A. KU suegro no ie pareoieron del to do 

caros los consejoSy pero a su muger se la 

Ueuaron los dtaiitre^ al saber que^ pudiend<> 

traer- treinta mil reales no traia un cuarto. 

-"Yaja listed a hacor comprender ciertas 

co^as H Ia?< seiioras rnugeres! 

..'(8in eml»rgitfv<*J^fi senoras mugeres no tioo 

• ncD/^lo db tbntas* 

— Ilia, dijo Juanvi|i('obeiitf>:9 est^as tertitas 



^ii¥ id<«r.ft>4patrtir.la spya.^ enitwftrd 4^9^ 
im diet ml reftles «n oro! 

Su muger y i9a snegro m aprewraron k 
p5ctir tada Glial an tortai y ca<l^ caal vi6 
brilfar en aas pianos diez. roil realms en oro 
tanibiefu 

. \m\A 90. d^i^r.qfif la cena fu6 alegre, sa- 
brosa^ sazonada 

Lo que nq estS sazonado, Ic que sigue 
tan sosUo como lo enrontre en la cade, es 

este cuento, porque . ah, qu6 cabeza la 

foi\^y.^^^ ee.jggup ba olvidfi^(lo.ec!^%rlp.la sal 
jjUq.TOj^rfio.l^y^cina. . 



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Liwoieii 



Miicb(i ^fe^%a 'e»(*rito «f6bre; la- muger y 
mucho resta r|ne deerr todavia^ se^uiti otl^er- 
va COB ju9ticia el jnveti escritor espanolque 
rcqieutemente ha eiiri.qnecido 1^ historic. del 
bellu ^ej;Q con uu volumen precioiso dadi^i 
caHo esclusivauieate h sq estudio No en<^ 
tra, sin embargo, en nuestro ^nimo la idea 
de acompanar al senor </atalina por el vas- 
to campo de su filc^sofica esploracion, ni la 
de pre^tarle nueyqs y des^conocidos datos 
para ensanche y apoyo de sua hermonas teo- 
rfaB* Vanno9 simpleinente a echar una mi- 
rada 9obre los anteredei.tes de la muger 
r^i^pecto a la religion; esto es, al papel que 






"^(htifMnM'y'M^riOAida. 



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II 



'Concedetnos sin la nienor repasnaocia 
' Vfiife'feft lS'da^liak(I*(¥ue constitiiy^'llfafestfaes. 
' ' '^cre; bl KoHibre V^b'6 de la" nalu'raieJili la 
■"'istJ^feWd«d^d'ay'filel-za ffsiW, ym'tittn t^^ue- 

• 'retfabs di^ptttarfe la taiydV pOteWciH' intefec* 

* • ttial;qa'e c6h p6cd'rfiod'd8<m= h^ ad|niif}ca. 
" Nb^ bfj^ta; Fa dieclarditiriSi slnceritoii^M hos 
"' Ha6tff"fa'i5biltldclbfi de que nadieipaei^el-^de 
' 'fttf^na' ftnegar S nive#tr6 sexdla {japriiiia- 

cta eti los afectos, los tlttilo'a'de su sobcra- 
' nfaeii la ihmensa edf^ra^dersentimient6. 

* ' **Las arma^ gi^aride^— fm dirho un^ "poe- 
' 't^l— aspiraA 'd' (feScenderl^ no por fdxitnd, 

sino por instinto de la verdadera etefat?ron, 

'tjtie consiste en el sacrificio.'* Tal es preci- 



aqoel instinto del. anproato /hariHomo ^e 
hace 86 coixiplazca descendiendo; qae hace 
se glorifique sametUnaose; que hace, en fin» 
qoe conBagre su corazon, altar secreto de 
holocau8to8 continnos. Pero no temais, no, 
que ese gran coraz^n en que se apo8entan 
Io8 inmensos afectos de hija, de edpo8a, de 
madre, exigiendo triple triun&'de abnega- 
clones ignoradas, se poMro 6 se roinpa por 
qq ser bastf^nte*^ conlenerlos. - Pe^b^rdan, 
ea^ verdad, aqqellos.sa^ttlnientP^ y.^^/ij^t'^ 
J r^Jli^ y se estiendeii pprel liinP<ion»|ysro 
» M j^ara s^rVir de b^laamD ^.todon.jhifi.ulce*^ 
ita» t|uo to Mrroen: es para. Iwrn^f ^esas ins- 
^ ivtueioneis aubliiiijes de.ben^iicenciA, qit^to- 
-. das tieiien 4 la mnger por fiindadort^ q iitu*- 
• tekr. ;Ok! ella no es madre spUw^eij^tQ en 
el aentido materiai die ia paiabr«; \», neuter 
nidad de an raUna comprende al mii verso. 
La Prpyic(encia misnia \o indico a^i ^1 ha- 
. ^loer x)ive oactera del seno virginai.de .IViUria 
r .ei jdlfiT^no (Represents nte di^l muodo r^gene- 






,^»-p Hr^»* .*»*i;} . iwt .Sll . *' ' Oi !»'- kU' • <Mi»Mij 

Fir.trf <^ <•?!* . ' "^ • »* '.' »*^ «•' J-^ \ ♦»♦ i L'. '/''}'\\ 

I 

''>^pfe^ttla» mdnir de loda8»iavttiidre8^^ 

*-fed»^)ei]^ d« la m^^et^ pfeoitentar'^ safHtBi 

'- "^n^^atf n§a)a angtiatit^) aacrificio: la rewte 

^I -wicf^ridocio mm BaUiine delam^iv 4Ph! 

' laif t ]^ay lldraodo la^sdairitad die sqs hijos, 

6^hftdod>at -mnndb cob dolbrea de^as eatra«« 

'Sa^r Maria reiseatandolos, tiambteii can aus 

MgtiFfima^ y :&bri6iidoles laa paettas del cie«^ 

t^ can dolores de em alma» aintetizan^ di^ 

gfimoslo asif toda la hiatoria de au aexo« 

' jSiempre el sacrificiQ, haal^a en ei^ triunfo! 

t)e este modo la muger ae aiza reina por 

derediO'divino: reiffa cemo primera ^n el 

dolor expiatorio: reina como prifnerft^n el 

dolor glorioso de la victoria. 



Notadio bien, vosotro^ ios qae recordaU 
sin ct^sar la flaquez^ de ia phmera madre, 
poni6adola como elerna eatigma sobre la 
frente del sexo; notad qne Maria fa6 sala^ 
dada llena de grada, por el mengtigero ce^ 
teste, ^ntea de qne la gracia ge hubiese en* 
earnado en el hombre. Notad tambien qne 
Adan delinqnio coa^Eva, y con ella produ* 
Jo descendencia corrompida; pero Maria 
^^fMm^^iii^, .JiBftiiiT«»^v«ll?Wlt>rie ftingnn 
- ' f^#fif I (piro(iN^ ^wVw^eUti A djh^iim^ rI#rg|o- 
ha( diriManft 4lorr6 y ist)brt^t«»a.:mBpl'mtdo- 

>ia^alAdM!tt!(?fKlai!^itde^un 'Hombt?^ {^^(os 



r .T 



'i»<j>prafterfrefiar«idA ^ f - 



:»»! •• \i nfl ».i • * . 'Mir • 
Vf *'. o: h Hi.* ■ It M',i.';<. , ^ ' •*# 

El mundo» A, /p^ar 4t« Ins vul^Mldades 

*. I|iia li^ioouliMi poiS)»o^Befii^*6n/€i0lfac«i6li del 

aKSo>fejii9ni«ovi 00 'h« podido rafofliiHrler los 

'oditqiiitattdM^ d^ fe8te..bQai0Q^)e' eon , Ua~ 
ntarlo tambien debil. A|>liir^4^^;mvVQ^i4'Si>t 
embargo, si le exigieflenibs'iiofi probase la 
JQSticia de iBBta ultima calrfidacioii recorrien- 
do elinmenso efeitdlogo de I08 Tntirtires de 
In fe, con la- oaitiofia vergonzosa' en (pie en 
contteae al sesLb en aqiiMlaiir'p^ginas »an^ 
grientas del heroismo reiigioso; ;¥ ecu que 
las mugeres noaprendeii a ser fiiertes y k 
de^preotar la vidal . 

Macho tambieiiiiabria de costarie el en- 
>oohtfaH «cil la'thidtoria 'delas iimeioilB^' un 
pueblo, an aiglo que no le sanavimbasen 



ejeiniploa gloriosos da mogeret magn&ni- 
mas, iiufltradas por hecbos estraordioackMi 
de patriotisrno que les hao mwedrdQ de ia 
|>08teridad el tituio de heroioaa* 

jT eso que la m^uger no e$t6 tdfliitkia j& 
tomar parte en los lotereseg p6l>liciMi» ni hfa 

t^iiid.o janifis ^in Capitoliai : 

No ^ alli tampfiieo donde <}ueremo8 bM«> 
oarla, porque no esjLda alli los tiiuios mas 
^bdlios.dc^.sa graiidtca« .^.viuii « 

Voired, iKiived los ojos d aqpoello* dias 
sefialados por el mae graiidede todoi los 
sucesos del pvbe: a aqiH^llos diasen<)iie4>ri- 
116 la lu2 taoto tiempo esperadsfdifiiiidteii- 
do sas resplaiidares hasta los que yaeian- d 
la samhra de la rmierjte* • 

£1 Redentor recorre la Judea dando^^voz 
a Io0i:ioudo8» rttovimiento 4 los.parahftcos, 
vista & 'los. ciegos, salad a los . enferrnoiB, y 
ammciando el Evangelio d U$ pabres, se^ 
gun sas mismas palal>ras. 

Los doetores de la ley le persignen acu- 

sandolo de perturbadordel 6r4eti pvblico. 

]• Lto.'Riiig^es ig»onantease van eii pos 

sojra^tiottdiei^ndo el etentre donde fn6 con« 

Ce)lldi$k; ■ i n .• {-• ' 



/liioiip^eicritli por el trso. J' 

La mngtir pecftdorei llega sWaHe fife 
-pidb^ptl >ii» MgritalM, y i& eiijd^aVseloft ton 

.Pilato, debil aii^t^^ de^"fliit>t' t^fe lbs 
Bo^iiaDos 7 sw^dotas qticf*!^ pideh ^ dtingre 
laooeritey la hace saltar baj6 Ib^- golpes del 
Idtigo, y abandona e) Mesms al Wckrnio de 
gito wI<Mm.- .• .— • ';'^ . 

iA imager det g^bernadot" iomano salta 

d^ Wi 4edio pertuHMida ^or niisteriosos' pr^« 

seiltmteiitM de . sU eor&i^an, y despaoba* 

. mMBEgero^ que le supiiqued vivamente ho 

permita sea derramada I^ iS&i^gre de aquel 

Y Pllatd, f Ids sacerdoies, y ios doctoresA 
yim ttoeianOfl, y el pueblo, todos condenao 
ibA bijo dei Dio8, totio6 le envian al suplicio 
cargado con la Oru2S. 

Lia[# ti^ifs de Jemsialen le siguen gimiea- 
do xstefa^do cos sns I^grimaa laia ultimM 
biae^i»1i6l maftir divino. 



' * - 



18 



-188— 



jOh! mirari tevantada ia Cruz entre el 
cielo y la tierra, que utie con sus brazos san- 
grientos. La vietima ^anta, enctavada en 
aqiiel madera (que de iristrnrnentdde itit<^- 
te>queda carivertidx> 4: sa cohtacto en dfhn- 
boio de vida), t4ende sus th6ribnhdas mirk- 
das en torno de ten letho de agonfa. .', .... 
[Ctu6 se han hechotantos discipulos bohfa- 
dos con su amor, ilu^trados con dii doctn- 
nal {D6nde estdn aquellos hombres pfiv^- 
tegiados esrogidos por 61 para mfnisterio 
augusto; revestidos por 61 de potestad con- 



tra* el infierno! ;Uno soioestd alif! 



una solo! Pero en cambio hay tries 

/ mugeres. Ninguna de ellas se hallo preseri^ 
te & la gloria del Tabor: todas acndfehii 
participar del sacrificio del Golgota. ' 



aAIW-- 



CARTAS DE UN AMERfCANO SOBRE LA CIVILI- 
ZACION ANGLO-FHANCESA EN LOINDR^S 

Y PARIS. ■ 

Nadaesmas digno de interes que el gran- 
dio«!0 espectaculo que ofrecen a la contem* 
placion del estranjcro las dos nacione& mau 
considerables del mundo,— **Inglaterrft y 
Francia,— grandrs por^in genio, an hi^tQrilay 
8Q riqueza y su8 fuerzas f progreaos de to- 
do geriero, pero grandes de muy distin^o 
modo. Si bien e^ cierto que Italia es liji re- 
presentante per escelericia del mori mien^o 
Iirico y artfstico de la civilizaciors asi como 
Alefpaiiia lo es del movimieuto ideatista 6 
fifosofieo, fuerza es reconocer que Frai)€ia 
y ^a Gran Bretana resumeri lodo lo que hay 
de ixiib en6rgico y poderoso, de mas f^itoi 
fecundo y avanzado en tag manife^taciones 
del pro^greso to6rico y pr&ctico de la litimpf- 



nidad, bajo el punto de vista geoeral da la 
civilizacion. 

Hi ha humanidad, 6 para reducir la esfera 
de apreciacion, si la Europa fuera soiamen- 
te francesa, su civilizacion seria muy incom- 
pleta, gravemente defectnosa bajo alganos 
aspectos. Si, al contrario, fuera esencial^ 
mente hrit^nicai la aituacion, roodi/icaiidoae 
maebo, Ao dejaria por eso de ser viciosa. 
Pero amoldada & la doblcf infloencia de los 
do^ grjandes pueblo$, seria iafinitaiiieatQ su^ 
parlor. Cadauno de ellos posee ua conjuB- 
to de cualidades erainentes y otro degrades 
d^fectos; y los dos caracteres son de ftal 
manera opuestos, Ciae precisaodtente los 4e* 
.feotios del uno corresponden a la^ .cualida- 
dsfiidel flUo, y viceverf^? ; |Cpsft siogular! 
QStds dos pueblos iiustres, . ^que ejerceaJi^n 
pod^oipa iDfl()^Qcia sobre la civili^Qiau. ep 
tara, son profi^ndainente aniip^ticos . eiptre 
si> viven en permanente rivalidad» procedpn 
de may^liverso m^doen el inepaai9poQ.;iwi- 

. YPfaal del progre^o, y sin embar^ est^P len 
^1 maa inumo ^^onta^Qto^ bo p^deK)||y^§VA^ir 

.^VP oiantenec.eaii sit»ac«in,:y ^ pc^fti; (t^^fns 



I 

flisTO^ tiCTd«o cptis^iiteinmte, ppr la Iqer- 
Zfr de l^fl cojsaa,;^ cprjregir/sie recfprocamimr 
te, &perfeecipnaf^e por m^dio de fuijfacipnefi 
Hfiutuas mas 6 menoa intensas. 

^C6mo esplicar ero^ fenomeno^! La es- 
plicacion que me parece raciooal es esta: es 
que ambos pueblos aspiran al ideal de ia 
perfeccioa politica, moral, social j material^ 
Y que la realizacion de ese ideal no estd, no 
puede estar sioo en una combinacion mara- 
villoma de las mas conspicuas facultades de 
esos niismos pueblos. Por desgracia, am«« 
bosestan rauy lejos todavm de alcanzar al- 
go que se aproxime inucho h ese iieal. 

Entretanto j^cuai es et interes de los pue- 
blos atrasados en la via que recorren Ingla- 
terray Francia llevando la vanguardia? Es- 
tadiarlos atentamente y sin preocupacion, 
para, comprender lo que hay de fecundo 6 
de vicioso en su organizacion; yestudiarse 
k sf misruoSy sin vanidad ni orgullo, k fin de 
dOirse caenta de su^ propias fuerz^s y apti- 
todes/y d^ la elastjcidad de que pueden eer 
Sysceptibles en ia obra de asimilacion y de- 
''}^^f<A\p.k que est6n destir^ndas. 



~199-- 

I 

* • ' 

' ^ Hay^^'iais socieditded'failspamH-Brniericaiif 
has una dobte tendencta que hasta nhom lib 
ha gabido cdnciiiarse para bien de la civili- 
zacion. Por un lado se ve una resi<tencia 
tenaz: rei^pecto de) progreso efite^ior^ ik^ es* 
piritu de inmpviibilidady aitsIanH^ntoque/pf:- 
zosanriipnte contraria la aceioq de lag idQa£f 
y Ia8 institucionea depiocraticast, Por ,ot^p 
se manifiesta un estpiriiudBciega imitaciqn 
de tpdo lu.estranjero,^ sin considerar pi lap 
Gondiciones propias de nuestras eqciedades 
ias adaptan a todas las formas y rnanifestaT 
eiones de la (*avilizaciqn europea. En uno 
y otco.caso, el criterio falta, y la ubra dp 
nuestra prosperidad tiene quo tropezar, 6 
con la poiencia irresistible del progreso, 6 
con las dificultades iiivencibles deunaapli^ 
cacion desacertada. El espiritu de ioiita^ 
cion es uno de los mas poderosos resortes 
de la organizacion humana, pero no es fe- 
cundo en.suaccion sino cuando tiene en 
mira un objeto claro y practicable, apoyado 
por solidos elementos de asimilacion. Sin 
eso, en vez de una asimilacion provechosa 
de las creaciones agenas, los hombres y los 
pueblo? no producen sino plagiod; su obra 



—193— 

BO ea encoDces la iin&gen siuo la caricatara 
del progre80. 

Y es preeino recoiiocer qne Fraocia y la 
Gran Bret&na, 6 en otros terminos, Fieu'is j 
LdndreSj ejercen sobre el Nnevo Mundo 
mas que sobre el antiguo una inmensa 6 ir- 
resistible fascinacion^ que puede ser y es 
tan benefica como perniciosta. No, me equi- 
voco: la fascinacron nnnca puede ser bene<« 
fica, porque escluye la critica severa y el ra- 
zonamiento. Y ;c6ino no hnn de ser fasci<*« 
nadoras paraMiuestras soriedades ,ado1es- 
' centes ^ estas dos potencias qne dirigen en 
gran parte la politica del mundo; que son 
los arbitros de la paz y la guerra; que do*« 
minan los mares con sus flutas militares, y 
en ias mercantes llevan a todas las regiones 
del mundo sus variadisimos productos; que 
ban realizado las mas grandes revolucionea 
enropec^s de Ids tiempos modernos; que ban 
levantado la ciencia, la literatura, las artes, 
la industria y el comorcio hasta una aitura 
portentosa; que pesan enormemente con sus 
capitalesy sus deudas, sus ej^rcitos y sus 
combinaciones sobre eP cr^dito, la confian*^ 
sa y el bienastar de tantos pueblos; y que. 



-194 - 

i|o ^oDtentaa con gov {uiinilivqs t^rntorios, 
han afianzado so soberania aobre tantiii 
cpmarcas diferentes en las seis partes del 
globo! 

Y Qflifnismo ;c6nio no han de ejercer una 
fa^Qinacion poderosa estas enormes capita- 
les: Londres^ coyos bancos reunen maa dn 
nero que ios demas bancos del mundo: cu-* 
yi poblacioH es igual 6 superior d la de Id 
mas poblada de nuestras republicas del Sur; 
euya prensa comercial y pqlitiica pesa tan 
&e^temente on ]o$ destines del mundo; cui 
yos puertos y di(|ne:^ dan asilo al comercio 
y Ios buques de todas Ia» regiones conocU 
deifii — y Paris, metropoli universal de la 
ciencia,, ,de la li^eratura, de la elegftncia y 
las modas, de las placeres facjios y la vida 
encantada» de Ios bellos monurneptos y ]os 
espeotSculos inauditos; Paris, en cuyo seno 
se han producido tanuis revoluciones tras^ 
cendent^Ies, y donde el refinamiento de la 
civilizacion ha rennido todas las tentacione^ 
quepueden sedurir al mi^mo tierapo al pan- 
sador ansior^p de luz, al necio dfilirante por 

la ^sQitisfaccion de lodas las vaqidades. al 

- ' ' ' • . 

fibarita sqdiento de emociones voli^ptuosas. 



y ml cabullero de indlucitrta' qqe nye coq la 
eq[>lotacion del vicio y de la nqcedad! 

T bien: c;sa fagcinacion que ejercen Lodh 
dres y Paris desaparece^ 6 al menos pierdQ 
fliiucho da su poder, cuando se estudia y 
Gompara atentamante el modo de ser inti^ 
ino de las' dos cs^pitalea. Mieotra« mas se 
las analiza mas resalta el vaior de sua ver-^ 
daderas cualidades, mas se percibe la feaN 
dad de sos defectos, y mas se reconoce la 
necesidad de hcicer conocer en Hispano- 
Americft las ^nas j los otros, k fin de que 
86 ettat^lezca en nuestras apreciaciones un 
criterio salndable que nos permita rechazar 
\o malo y uMmilarnos en io posibie io bue- 
no, 6 al menos admirarlo y aplaudirlo con 
toda coitciencia. Tal es el objeto de este 
r&pido estudio, que me propbngo dividir en 
una serie die diez 6 doce .cartas. Espero 
que el lector haliarA imparciales mis apre- 
ciaciones, y*que si esta labor, que conside- 
ro enteramente nneva (puesto que hasta 
fthcra ningnn escritor ha hecho el parangon 
complete de las dos grar^les capitale^) que 

si esta labor, digo, u^ pareciese estimable 
bl^ ef punio de vista iiterario, al m^nodr^e 



-rI96— 

6ncontrar4 en ella aoa intencion 'honrada; 
un deseo sincero de encontrar la verdad ea 
lascomparacionesyhaciendo jiisticia al mid* 
mo tiempo al cardcler y la civiliiacion de 
los dod'maa grandes paeblos de Europa. ' 
Pefo acaso se dir6: [Por que escojer a 
Londfes y Paris como unicos terminos de' 
comparkcion? i Acaso hay razon para decir 
que '^PaHs es la Prancia y Londres la 
6rdh\Bretanat Esta aflrmacion, seria, en 
eftfCto, iBvidentemonte erronea respecto de 
Londres; en cuanto & Paris, por mas que 
sea fundada en gran parte la fainoia frase 
tradicional que supone la oulid^d de la na- 
cion francesa ante sii capital, ia observacion 

• 

me ha probadp que hay en eso banante exa* 
^eraciou, cotpo lo hare ver. Pero es evidefi- 
te que Paris y L6ndre8 (como toda gran ca- 
pital de un pais unitario, fuertemente consti- 
tuido y de tradiciones antiguas) concentran 
y representan las mas poderosas fuerzas y 
las enerjicas manifestaciones de los dos pud^ 
blos-^8U g^nio, sus tendencias, su modo de 
ser politico y sociali su vitalidad econ6mtbd 
y 8U mfluencia en el mundo. 

Verdad es que la inmen«a preponderant 



- 197— 

V 



cia Kie Faris es mucho mas artificial que 
natdrai, at contrario de la de Londres; que 
81 Paris tiene algun coutrapeso en Lyon y 
Marsella, Burdeos y Ruan, es casi pura** 
mente ind'ustrial y comercial, may d^bii en 
politica y nulo en literatura, artjes y ciencias; 
mteni-tas^ que en la Gran Bretf^fia, no soIq 
hay tin equitibrio librc, nataral y visible, ba^« 
}0 el a^pecto econ6inic*o y politico,' entre 
Londres^ por una parte, y por otra Birminn 
g]|am» Manchester, Liverpol, Glasgow, 

Newcastle, Leeds, Bheiield, BrWtol y de-i 
ma»\^rtnde8 ciudades manufactureras y co- 
mesc'iale&s eiao que tambien bajo el punto 
de vista literario y cientifico, Londres tiene 
su contrape:?o en Edimbnrgo, Dublin, Ox^ 
"ford'y otras ciudades que representan la 
fuerza inteleclual de la nacion. 

Pero en realidad, lo repito, las dos gran'^ 
des capitales son, cosa muy natural, Ja r^% 
presentacion viva de las dos pueMos, en sus 
dos grandes riasgos caracU3irfsticos; y^ es 
precisamente alii donde so les debe estudiat 
con mas atencion (sin desatender por eso 
la provincias), d fin de comprender los maa 
importantes fenomenos, Por to. demas, ihib 




reflexionea no se limitar&n sola 4 fte don 
capitaiea: frecuantemente habr6 de const* 
detar los caractdres generates ^e lad^doi 
naqion^s y los bechos que son tiotorios ea 
^s^royipcias, nie servirdn para explicar al- 
g)2pos delos f^n6meno8 observadps on Ldn- 
df^ep y Paris. # 

Para que ^st|) r^pido estudiq sea f6cil y 
fructuoso^ importa de^de luego dasembara- 
zarlOf par. una.: pajste, ,d^ trivialidadg^ y dea- 
cripciones minnciosas, y ppr otra cla^\fic%r 
metodicam^nte los objeto.s Todo el niun** 
do sabe mas 6 menos lo que es Paris, como 
. ciudad elegante y magnifica, Ilena de atrac- 
tivo para el estrangero, y por tatitOy cual- 
quiera descripcion i^ ese respecto seria inu 
til y fastidiosa. Eri cuanto 6 Londresf, ca- 
pital cuya residencia es rauy poco sifnpati^ 
ca para los Hispano-Araericanod, ya he 
desrrito en otro estudio sns mas notables 
rasgos raateriales. Lo que importa, lo que 
j)U6de ser do vtsrdadera utilidad, es la in-* 
Ypstigacion del car^cier social qne se reye- 
la en lai^ dos capitales, bajo diversas fases, 
y en eso fijar6 mi atencion. Asinriismo, creo 
necesario ^vitar* toda consideNrJon r^lfitivja 



-^rr^ 



iUKMi de SOS cortes. De este modo Ia9 prp^ 
cupaciones da la politica no pe|*tDrbardp la 
ser^nidad dc la jnyestigacion^ y no habrd 
motivo para que'ningun lector ingI6s 6 fran- 
c^s sienta interesada sd sasceptibilidad. 

L6ndre8 y Paris deben ser edtudiados ba^- 
jo cuatro ai^pectos distintos perointimanien* 
te relacionados entre si: ' 

' El material 6 fisico, qne caracterisa las 
tendencias res^pectivas; 

El moral 6 rigorosamente social; 
El intelectual 6 literario y cientifico, y 
.. £)! pplltipa 6.,realaiei^1;e naqonaU ^ 

' Gonsideradas las dos capUfd^s Iw^uel 
primer a^p^ctq ^ .uada mas ri^ttural (i^e^una 
comparacion r^^ef^^o de: , 

( I^a estc^ctifra genej:al de jas ciu^d^ljes; 

:^ carai;|i;er de iBU3 mpnumai^tPSy pa^qi^Q^, 
l^lagfts J ,p3^eos.p^blicos; 

lia ,distr:bucion de la poblaciop .^fi los 
Jbi^frips, t^eg^un i^ clasej^ 6 indu^trij^s; 

,E1 aspecto del Tdmesis y d^\ Si^f^ffA 
. El fljft^rijoiieflip d?. Ip^^^ jferrocarrjle^, tel6* 



Xa'iiaturaiezWy proporciones de la(i^ ft* 
bricas; 

Lps establecimientos de credicPi ^cono«^ 

^ 

mia, prevision y comercio; 

Los dft instraccion y recreo (museos, bi- 
bliotecas jardines cientificos;) 

Bajo el panto de vista moral 6 social: 
La composicion de las dos sociedades, y 
su modo particular de concentracion. 

El tipo del Parisiense y del Londii:ense, 
en lo8 dos sexos; 

La mager y la familia en las dos capita- 
les; 

La religion, los cultos y las congrega- 
ciones: 

Lob teairos, bailes y conciertos, los res- 
tauradores y la vida flotarfte; 

Las cosLumbres y escenas de la calle: 
saltimbanqnis, mendigos, gentes perdidas, 
vagamundos, farsantes y caballeros de in« 
dustria: 

La beneficencia y sus modos de accion; 

£1 jaego de Bolsa; 

Los clubs y gabinetes de lectura; 

La policfa y lo8 que la f^jercen; 



I 



— i4oi 

- BAJcf't)!' aspect6 fnteliechjal Ilamftn la 
atencion: " * * 

'*''La pnen8a'|)eri6dica y las inyprenttis; 

Los libros y lad librerlas; ^ 

'^ Iiras academias y iiniTersidadeS) y loi co*« 
legios libres; ' -^ 

Las gociedades cientificas y literariafi. 

Las conferencias 6 lecturas publicas; 

La Hteratura rooianesca y dram^tica; 

EI genio artistico de los dus pueblos y el 
moviiniento de sus bellas artes; 

La criiica y los criticos 

iP'or ultimo, ai considerar la faz politica 
exiffen mucha atencion: 

Ef caradter parlament^frio y las formas 
generales de la oratoria; 

La Indole poluica-— los meentig 6 reunio- 
nes accidentales; 

Las tendencias y preocnpaciones nacio- 
nales; 

La organizacion militar en tados sus ra^ 
mos. 

EI regimen municipal y electoral. 

Tales son los objetos que se prestan a 
coniponer el cuadro erninentemente varia** 
do^ interesantisimo de la vida social de Lon- 



t 



teoria funesta no se ve en todo lo creadp 
tnaa que una fuerza ciega y sin virtud que 
carece por lo mismo de provincia y libertad. 
Para los sectarios de la escuela que procla- 
ma tan falsos principios no existen los con<^ 
suelos de la religion, porque no esperan las 
recompensas que promete, tSegun ellos, to- 
do, todo se de8ir4i)/e y solo queda del hom* 
bre despues d^i su rapida existencia un po«< 
CO de ceniza^qvu.cpncurre a ia reproduceion 
de la naturalezai— tte aqui el materialis- 

I o i Biiteni nfenti; oonjLraria a €^a:dei0coii3pl(i« 
'ilorai' teoria;^teneiino8 una dot irtfia M^btiSfej 
i->bai«g*ueBtt^y feittztquevpnc^faUi >>e(%Acil»viks 
''iitt&i)aM:rubBa;3:Consecuenma$(|elniHteriaji^ 
'4iiia jdbctriria :v:€cdadi^ra(inferit(^ -filos^fica lO^e 
Mite: no esvi^dad.que el espdritu-no aobre^ 
' itiyin ^ la niatericVt es^falaot.qu^ deotro un 
( moffw!) mottaj mo pxista «i]^ alma ininfate- 
' <»iai 6 inrifiortal: :ei buea s^ntEda deltodos los 
' illidttibres dp ^todootlos taemfioaJa^dice^ y :el 
''iti^sCteMnio undiidable* ^ itrefisitblB^e.r'la 
' <iiiwei&iietanor<d(iriiia^> Greer jerfi(;q <ybfdad 
<Hi^^4rli§^WMnapMle^r)deiflrf)i0Bi«b^^ 



t.. . 



• • • . I 



I .1 



- . .' . I .Jr., * • • .♦ . • »\\ \ 



U4 • • • 



LltfiRATUitA 



Exiate nna doctrina filosofica que ikiIo 
^ttilm en la naiaraleM/^coerpaa y^6vgilnos. 
El peneamtento, eserajFO laminoso qn^iftcia- 
riindolo todo pienetra en. loa dttiiert^A tdel 
espacio, los puebla de inDQiiMmUmtiniiP- 
d^s y geometricaimiUe los mide. Elpenaa- 
mientOi esa maravilla mil veces masr graiHie 
que el universaHiaterial, no es maa «ag«n 
esta doctrina4|iic una pora (^rodacciopi. Mia 
mcva obra del organismd cerehrali es an 00^ 
ntdo iriaa 6 oienos aFoidoioso que solo vibtra 
iin)kistfeinte poraer ^eddoliiostramestoirorM 
madD paam que exi8ta.iiui.dia<. . LO0 ahawdos 
que dbrajqoi ae dednaen cooioi}Qfft>|firjwt» 
fmtiaQiii . 8(m > minchidimoa: Bigf»i«fido, ^ejula 

14 



ril^tgi|gi)ftiitJi|itMMM^ tqilMll^ 4ft mMV^- 
eion. Rendido este jugonof t f riitAftflft, . 

Todos |o8 veraos en que el dificil metro 

deloB do8 dltiihamente Copiados Raiitan en 

''La inocencia/^ son valieDtes 7 armoniosos 

A renglon seguido se encuentifTcMttlit dtitlr- 

teta: 

**Eret cual fergonzota ftentitira 
**quf 4^^cida 4^1 viento al b|ando aijciiflp, 
''de la mirada hiiniAna Biempre eiouira 
**muere al menor contacto su capiiDo/'^ 

..Gittiviene advertinque anteriormente se 
ha dicho 

'*Tu alieoto>exba)ii:graia amferosfa . 
**cual ia vioieta modesta flor, 
''que aunqpue sii irista causa ate^rln 
''■leitipre eacondida muestra do olor.'* 

pflfa hacer ver 

*'Que 81 la azucf*na muere 
''y mue-e la ieDlitirn 

**y la fiolf ta no quiere 

•' ' * . ■ ' 

**qu^ la miren y se esnuiva,'* 



• i 






**puef ella •iempre confer? a 
*'8u hermosara f lucideK 



• • / 



... . •;q^o.d4.bor)[?bre j «u prot^r?a ,; 

"garra In libra al traires." 

S . • . • » ■ J I . 

TapilKiHaote co^p^racion . hft en^pleado 
^nftni^ amorpsa me^dre>i|;^ra decir , d »i| bm^a 
. hija 

**iY pues Dios atSndro al ruego 
^^'4« mi cf^m^son piaJo»<> 
. 1 **jr.jen ti jto h» eticnrtdklp el fiiego ^ y' 

. Vd^'l amor y cii^reposo 

**jamaii«,a(terado Hh sido 



• Huye del hdm^r^ *?ri»ifiifif)8o, 
^Mnfeliz Ifl que en 61 6a. 
'*pue8 perder4 in aMgrlu 
•'el contento j el rppono. 
'•Reruerdrt la*8«*niitivii 
'*jr coiiserva tu pureza 
'*iin«tan !« la firmeza 
'■'^ ' **de *i< hermosa ii>efnpfeviva.** 



>,. 



inocenciaf ' habiendo visto cf^ \rAfa matfA^a 
analftica, las bellezas^q^e cOBytiena/t^stanos 
ahora sinteticaifH^nUer objetb' m^rat, estilo 
floridoy unidatl jr buengusta son ias* exigen- 
cias prescritas por Moratin para ioda com^ 
posicion en verso; las mismas exifi^e Sanchez 
aunque en distiBt()s.'i6rittinoe>:<y.la8*lnlsnias 
exigiran los trata^^istas que no h<imod leido, 
pnes antes qde elios/las ha prescrifo la ra- 
zon: son estas las exigencias necesarias pa^ 
rft C0ff]fjronef nn t^^o brillante; Ja senora 
Arroyo las ha lleiradoj In^go Blitt hn bom^ 
puesto un canto brillante.-^ Una paiabra 
mas. — Damos. la aohprgbuena a la'poetisa 
que ha sabido cenirse 4iua corona da gloria; 
alia es felizy mil voces desventarado el que 
ha pcrdido para siempre la edperanza de 
alcanzar la codiciada palma del saber, j el 
lauro inmarcesible d^i poeta. . . i. 






I 1 1 



.1 I. 



~JJ^b9^— 






I 



I 



• I 



I 



.4- J« ' 



, .,. : .... J • • . : • . . >?»5' . i 

UN DUICLO 

, . . . . » • ■ > •»» 

Niiestra rica lehgna cadtellfitR^, eoyabj^ti- 

' kn(na ha phsado ya en- autoridad de -ddsa 

jirzgadat por locoal me guardar^de p6tr6r- 

la en dtida como de meterme a 1lo{)alteto, 

tiene de vez en caando ciertos as6'm6fil j 

barruntod de pobre, que provbcan k muchos 
a darla limosna;'8€ntimiento caritativo que 
ha dado origen k raas de cujitro neoTo^is^ 
mos, con iescandalo de los purisias. Una 
misma voz suele servir para espresar ideas 
tan diferentes, que con freciVencia sc incur- 
re por esto en errores gravea, tomando tina 
cosa pbr otra que la e& enteramente cbnlira* 
ria.' ]9iremo8, pued,' que huestrd idiomk es 



nn seiior muy rico; pero que, 4 semejanasa 
de mochas gentes acaudaladasi se porta en 
io major como un mendigo, goardando sua 
esoros bnjo de slete llavea. 

Ocurrieronrne estaa reflexiones al escri*- 
bir la palabra que sirve de encabezamieato 
4 e^te articulo; temiendo que el doble 6 tri- 
ple significado de la voz duelo, pneda ha»* 
cer creer 4 algunos que voy 4 tratar de on 
asunto muy diferente cfel que me propongo* 
En efecto; ^qci^n igi^ora que dnelo«>signifis 
ca en casteliaho el combate entre dos per^ 
.:,9pp9s;^l ^Qlpr, la afliGciorii el ^'f^^itii^erito^ 

^..J^i^su^eninidjad; funeral y ejconcurso. 4^ Ids 
:fff:^9 ^cpocltfida esta, paaan a ,vi^itar/iJas 
.^p^^aqnfis q^ie hap perdido a|gun doudo? 

, Q^xyantes, en el cppiinlo 1 ?. del.Quijote, 
HabJa de '^duelosy quebrantos;" y segiin uiio 
de \q^ comeniadoriv's de aqu(3i librQ inmt>rfal> 
gie llamaba asi ei» la Maocha luua csfjecie de 
oUa coinnuesta de las QBUemjdadi's de lus 
huesos* quebrantadQa de k^. ob^das que se 
moriajj. ^.T^^^jjj^^m^s, pue8, tres 6 cmaro.big^ 

^^^i^^^<ja<tq^ (iiHertiate^ .dejl£pal^l(),ry dufjlcj?, ya 



/WWP^P artfcttlo? 

...Parft 3acarlp9 d^ una.yez de dudiMijtea 
•4^ff fl^^ ,00 lUSQ la palabra daelo.en pci«fi^- 
. \q d^ GQinbAte» (c|ae, eqtre par^ntesvii op.es 
^9 aiiamo que de^afia;) y esoi entre.^Qtffis 
i[fi;^nes, pprque talp dueloa bqu .pla^tas 
^f^Qiicaa que.no han padidQ acIirnaCaraHaben- 
tre uosotros. El que se considera aqui agra* 
viadpy ^ lo liev^ enarpor de Qioa, 6 .py^ne ja 
detnanda; que eso de' aodar^se & bajazos y k 
estoca^asy*, np es para los que somc^B quita- 
doii de oca^ipne^ como cierto gallo cuya in- 
dole pacificase ha hecho proverbial, l^idtpa- 
lo de que voy 4 tratar e^ la aolemnidad fu** 
nebra que sigue 4 la inuerte de algurji^a per- 
^na;y corao me reliero a un a^unto de 9uyo 
triftv y lacrimos(i, me disipen^ara el lector si 
ni^ le doy, un cuadro tan divertido como el 

aq^so lo querria. 
. Y uQjpprque entre pospiro;? ^odo lo .f^ne- 
. Jif Q. sea; preqiaanii^jite triste. Por aca jjH^<^ 

, jn;ii)s.bftsft% cpp Iqa roperto* fliKanlo, si no, 
algunos epi|^tiQ%i|Qf¥ A^ri^n capac&s. de iba^ 
c^)fi^K' ^/lo^.quq.lostiqnen en cirna,, s) los 



! td-|><yfare ^«6rto W hiii^e> d6''Mia ^eiidt«. 
A prop6sito de esto, ya qt^iiiWsietitb'biy 

4 1 "I ' * 

^ v'etta tie mc softif, Mdi?6- qdft apetiaB hay 
'tftit^e las C(i&tumbres Ha nuedtro 'pneblo otra 
que me horriptle mas qnt esa die bebe'r,riiirf 
^^antar,' bailftr, etc ^en pre^eltcra dfe' iirt Ca- 
d^vet, adn (;uaii(lo e^ie' sea el de un^So. 
Ese despojo frio del fa mnerte jiresMfendo 
a la^i'b&cahalc? de los vivos, tiene afgo ^e 
espahtosamenie rbrhdntico, digno de ^er 
descrito por la'plitma de nii Byron. ^Qne 
especie de sentimiento es el qu'e revela esa 
asociacion estiafia de dos ideas tan cotitra^ 
dictoria-? j^Se pretende aho|jar la pesadum- 
bre entre la escitacion de la orgia? jEs 
ihdolencia! ^Es el vicio con sus peort's ins- 
tintos que basca pretestos para darse rien- 
da y los encneiitra acaso.en aquello misrno 
que debiera servirle de poderoso correctivo? 
Todo eso puede ser; y sin embargo, si se 
va a preguntar a muchas gentes lo que sig- 
tiifica tan e^trana practice, contestar&n con 
tina palabrd may comoda, por cierto, pero 
que nada espiica: la eb^tutvhre.. 

-'^ Perd6neseme la drgresiimy y vamos al 



^213^ 



' objeto del preterite artiHuldV'qtie^es'tifi (Sae- 
Ibtar'cohnio suele hacerse enlre nufekrk'clk- 
se distinginda. Algnno dira que esa es una 
tJosa verdaderameiue seria'y estranafa^tal 
vez que la tome cortio asmUd de un articu** 
lo de esta especie. Liibreme Dios de hacer 
objelo de burlas 16 qiie es realmente sagraN 
do y respetatleV fel verdadero dolor, cuyos 

' caracteres son tan marrados e inequivocos, 
es digno de toda consideracion. ilJesgt-as 
ciado de aquel que no lo ha espenrnentado 
alguna vez! Lse, o no tiene en torno suyo 
s^res queridos, 6 si los liene, debera Jlofar 
afgian dia sii perdida, Pero el diielo que es- 
td solaraente en las esterioridades y no lle«- 
ffa al alma, el dnclb de convenciort, tiene 
miicho de comico'y' j3e presta al ridicalo, 
(ibrno otra ficfcion cnalqaiera. Haracosade 

'caitiro mese^ redbf una esqnel^ de muerto, 
en la forina acoatumbrada y con el corres** 
Jioridiente cui/o en elultimo rencjion, en que 
8€5 liitj invitaba S concurrif al entiefro de 
Dona Lupercia Costales, sefiora respetabloi 
qurf vivio y murio eri el e.nado honesto, con 
menos gusto suyo prbbablemente qulB de su 
ftmilia,'S qfiiieri i(Dgi(T al p*nr^ir'de este fnun-* 



ni\ifi^dQ^nef^^j^^^^ an «|lfiia, 

^ llQij^^da hered^ra por .1^ forma. Una ||^^ 

i.^aoA say a ca8^4ft9 ;e| .^:9f|^P <^^ ^^^A 9P^ 
hal^ia ^^dido esperas, esper^ndo. que Dqna 
Lfipercia se resolvterft al fin & sacarlo de 
aparoS; y las hijas de este matrimonio^ tres 
nmas mny guapas y elegantes, iban & entrar 
en pbse&ion de los bienes de la difunta.. & 
qaien en vida no. habian ({uerido mncho; 
pero yk mnerta era otra cosa. No se veia 

ma^ que la herencia digo la^ virtudes, 

de.Dona Lapercia: y de consigniente^ aque« 
lla infeliz familia estaba entregada al mas, 
acerbo dolor 

ponqlqido el funeral^, pasamos a casa de 
)a,finada a darel p^sarpe, y penetramos con 

[dificiiltad por entrc una ina^a de mendigos 
que ocupaban el zagniin. La sala estaba 
enl^^tada c/ni ^in panp jtiegro, (muj suqio y 

. cfiorreado de cera,p(ir rnaip sepias,) y sq ha- 

jbifi rf^tjrarlo 6 t^padc; tpdo adorno it^prppio 
dj^^aspec^o.lagnhre qiie^^ebi/^ presea^ar la 

^j)^e;Ba. ISn. iina cabecera del sof^, e$t^l)a, 

Vje^tldo de n^^roi sln,.a(«rit>*r^e.. cahizbajo y 

. abrumadp por. la pat^ don Eleiiterio (^r- 



\ 



jpi^B^, pp#iidepi08| (jn pie ,tpd« siijfiw^^^afA- , 
,roS«^^e,^ip94fppali^ps,p9r vur^pr^ftQQ^|ta, 
,^u^9a ipfi^fido DHQ .tr(i8 qUf) por^ ^eji^te 
. 4e dan l^jauterio, jr d.afidol^,nif,,espjcefl|yo 
. apretqii df <mano|9|: m^rqtfirSl^faaw .ei|tre 
.^i^tes : algujfiap .frasea iiiin|:qligjb^i, tales 
cqmQ^aco^^nq a u$Ud,^ • « - ; fi^to i^fif^i- 
to.^^.i df^Agmcia^ •; . • ; .jpfmflupfJbfre.. . ». ^ •» • 
^tc« El . infeji^ tenia sin diida^nn undo en 
la garge^ata; piies apeciae acertaba a contes- 
tar^ ^ Jn¥oIautariaaieqt«^ seile s^ltabfi|n las 
l%rimas. Asi termino la parte que podia 
I[axna,r:^e. oficial.de la pf^remonia.. ^a|imos 
^ CQi;redor».y aiiexitras encendijamos losjfu- 
rost ppde air uimp.. cuantas. ^b:*eryiiciones 
ipipy ppco canitatiyfjia.sobsre la,di(antaj so- 
,brp, Iqsi doll jite«>, ^ ios misipQf qo,^ ac£fba- 

JKjn jni qftji^ad fl® ^in^ig^Min^^^ 
«a^ pW|4je:^^J6g»id«» ,6.tft,h^J;^J!l^^ 

, ,;l|p^ra^i par^.flaiiw ,#i#e«Bie. ,,Pefgj:nfiia. 

, !.4MB!Wtte.^a.afft li^K4fj,,|iq.|»a!jjfti^:j^e8^jdo 



■^iirida^eA la ^eslb; ESx6^ 'M^'i^r Wk^ 

"'^k (I'uiyffe'qtTe toy'ifaai^, y ddfii8m'M^6 

■'^tttisqti^^S tJentd^'una' 8i»i' tttV6 -la 'ftWiitta 

^'Be entdntraria y rhc colocjti^ en ella sin xte- 

'"^iir pBlilfmi Pdcb'S pbcb tee ftii lu^bsuim- 

"^ Mn^b ^&ia bsc^ridad, 'pod^ '^istiiigbiV' lbs 

objetoia; y vf - qne adctnas cM la ' s^nora de 

* -Oarraitiierte y de'flirs*hrja^,'habin tinasdiez 

6 doce'personas de fuera, la 'mayor parte 

del se:td (]|\i0 lo;^ hombres li^os cofiVeii^ilo 

en Ilamarbello Una de Vantas, ta mas'ihii 

ger de todas, sitt cfada, rotnpio alflri c^ si!- 

fertfelo, ys'e entablo en el adto una conver* 

' sacion general, interrnttipidi pof so^Hozos y 

''pbf un repetidc>'sonaraientb*de naribes. 

— i-[C6ttio hasfdo^esto, nina; jVDios, di- 
JGl lii p^egantiinta a la maroi^. " ;E8taba tan 
entei*a 3^ tan rblmteta! Un gran 'giJSK) Heve 
eista m^fi^tiacoaado, antes de desavnnar^ 

< 

'' mey entro don.Anadeto Malasnnema, y^sin 

'tnas HC^'ni mA^ alM; me isnca]6 la 'rrolicia, 

que teabffba 'dd liaberla' por un '^e^pleado 

•de*6tft)fecmk. que^byo el doble y pregunt6 



& otro, y este le<dijo<t|oetbiiJprtfqi)ifQ)'ieatn 
panero ie conto^ qiie'ieBa'iefiiitoidasaidonde 

ill ni)4MliaK>£iiligi4a^U)ilia%Diiteiit6 6tiic«iiieti- 
i0 ^(^saMdeiBedrgfei con^lnidos^qpe (MUteoiin 
arrancados do las telad del corazon; y et)h- 

r-TiQu^ e^ad tenia lajsenaral 
. -?-»Qiacp^nta. y. r^uevQ anoa, onae nseae^ y 
TemtiDn^vedi^^ ...... ! ^ ; ^ 

— Yo que sabia que rayaha en,lo8 wteu^ 
ta, dije para .m(. . , 

r-^J^ peaaduiribrQ ha traatoriji^do la t^e^ 
mbria. a esta«. po^birecitas. , 

Ijiuego anadio la dp U\ p^cguot^ 

-^iJi5Sii3, liina, todos nstedes loiiOostal^s 

» 

ban mu^rto jovenesi 

« 

— -jAy! SI, todos hemos muerto en la flor 
*de la edad, dijo la de Garrafuerte, y^ se sor- 
hio de uii trago media jicara de chocolate; 
pu'e^'habiayt) otvidado decir que estaba tb- 
tn^ndolo, nunqtie asegnrando qti^ no le pa- 
saba nada. ; ^ . » . . i 

•MjiTiS qu6 anal fo^ pi>r.ihi£<il=ij<i»otratfaima. 
;kb ^»^<^anoy-^«i>hte8t6tiuia»deild9 m^nn. 
rMalfinal eB ese,»-^replic6 o^»^' ^ «^' 



H^El doctor TisaiuiA ::r>( 

— ;Ah! con rMonje muri^f;* at eM mdttL4 
ilodoa loft ^ne cural ^Pur • <}iie na rieron & 
LioAM, qpe .!« tiMQi..acenteffc>-y lan-firiiBO^^ 

two! , ../. •. . . 

— Todoa son igaales, nifia; y conid n^die 
86 muere la'tfspera, f ii6 hliy qrie t^erle 
miedb ia! tayo sino & lit raya, ya veisi'que lo 
mismo hnbiera sacedido (5bn cnalqiriera. 

Me admir6 al oir que, a pesar de esas 
observaciones medio fatalistns, la re?peta»* 
ble asambica cbncluyoy por unanimidad, que 
los medicos habian matado a nana Perckuy 
que asi Ilamaban familiarmente a Dona 
Lnpercia. 

En eso entro un eclesiastico ancianoy ba- 
Jito de cuerpo, que habia aiixilia^o a la fi« 
pada en el ultimo trance., V^rlc^^ y.ronjper 
en gritp^ y esclaqiaciones, f^e lodo, uno; 
pues ^u presencia^vivo la pesadufT{l^f]e. de 

la atribulada famiiia. 

* • ' • » 

pjfo qwria. yp seri^ di>o lai^fenqFa. 
T^tYo ti»!p^rQ',b)>toiBta;.MGlAiu6 Vfta de 
las niq»^ 



/•If 1% 



U.I ) 



—219 — 

■ 

— Yo no, porque esto me va & costar la 
vida, grito otra. 
Y laego la tercera: 

— Pues yo si, porque ei habia de «er tar- 
de, que sea temprano. 

Con esto se entablo un jaego de canas 
de yo si y yo no^ quo daro un cuarto de ho- 
ra largo; hasta qae aerenandoae ia borra$ca, 
se despidieron dos de las amigas. Pude oir 
que, al marcharse, preguntaron en voz baja 
a una de las senoritas Garrafoerte de que 
forma queria el talle del trage de duelo, y 
la contestacion de la doliente, erizada dd 
terminos tecnicos de la ciencia de la moda. 
Poco despues aparecio otra seiiora, que, d 
tientas, fue saludando con el abrazo de cos^ 
tombre & todas las que en el duelo estaban. 
Como la oscuridad era completa, tomo al 
eclesidstico por persona de su mismo sexo, 
enganada por la estatura y por el trage, y le 
echo los brazos sin ceremonia. El pobre pa- 
dre retrocedio todo amostazado, y yo tuve 
qne advert! ria su error. 

— '{Ave Marfa! dijo, como vengo encandi- 
lada, J esto esta conio i)dca de lobo! jVaya 
una e$curana!- 

15 



- 220 -- 

Sentose la nueva pesamiaia e hizo ta cor- 
respondiente descarga do pre^untas: 

— ^Como fue estot ^De qiie muri6T[Ciui6n 
la viot [CuShtos anbs teniat etc, etc. 

La familia tnvo que repetir la misma Kis- 
toria pbr lacentefsima vez'en'ef dia,'con \h 
conclusion obligada de que los ni6dic6s hk- 
bian desp£icha<1o f\ la pobre se?iora. ' Una 
de las gefioritas pidi6 una luz, y mieritras'la 
Uevabain, entro en aquella mazmorra don 
Anastasio Tarambana, el homb're mas nef- 
vioso y atemperatado de las cinco Pepubli- 
cas de lia America Central. En medio del 
dia y con sol claro, tropieza Oo'ti las Rentes 
y con l6*s mumbles, no ve donde be sifenta y 
rompe cnahto tcma en las mano^. ^Qcie 
hara en la oscuridad? 

— No veo nada, dijo, y se laazo imp'6- 
vido. 

— Por aqui;— por alii; — por aca; — por 
alia; — le decian, e iba aturdido de uri lado 
6. otro, emptijando k este, dandose con aquel, 
derribando un tra?^tb y haciendo otroa'desa- 
guiaados,1iasta qiie di6 con una silla, ^e 
deio caer en ella, sin advertir que' estalba 

, ' " ^ ' CI «1 ''i 

ocupada por Turco, el perro favorifo de uha 



—221 

de j^9 9eAOj;Ua9, que, al sentir ei ina9hiu;Qi)> 
se lev^pto flirioso j clavo sn^ die^ites aiil^N 
do9^^ala parie del.cuerpo.d^ Tarambana 
que se, puso eiicontacto incn^diato pon el. 
El ^om^re dio un salto y fue & c^ex sobre 
I09 .callo^d^l^padre, que Ianz6 ^n grito da 
dolor* , . . , 

. *;— U^ted^drapeDse, dijp Tajamba^; pero 
eee c^pfl^aado chucho. . ..,-rry P*s6 ^ $^m* 
tarse. preci^araenfe gobre la eeiiora dp Qar- 
rafuerte, que teoii^ auu uphre Jas r.Qdillaa,un 
azafate con \a jic^ara del ^chocolate y Ips ad- 
(niniculos cqn que lo acotnp^ixa,ba« 

T-TiMe rompe los trastos! — ^grito la ae^Q- 
ra, y epopujai^do con. .todas bus fuerzaa. al 
ateijfiperatado, lo hizp ca^r de bracks en oi^- 
dio del cuarto. En e&o euXro la.criad^.cqn 
una vela y, puso termino c^ aqnella ridicula 
escena. 

Cansado de oir suspiros y gemidos, y los 
lugares comunes acostumbrados de: |hubo 
mucha gente en el enlierro? jfue Carlos? 

jestuvo Federico? icurgo Enrique? pre- 

guntas que hacian las sobrinitas de la di- 
funta, con voz gangosu y acatarrada, me 
despedi de la afligida familia, dejando i - 



-•SB— 

Dies y aitiempo el caidado de prbporcio** 
naHaalgari conisuielo. Ntieve dias despues 
volvl k visithrldd, y todo habia caiUbiado. 
La'ale^ria r6?naba de huisvb en itquelia ca- 
sa. Garrafuerte contaba dinero, t^l dineit) 
de la ya olvidada Dbiia Lupercia. La se^ 
iiora atendia a sus quehaceres ordinarios; 
lad niSas conversaban con Carlos, con Fe<^ 
deriGO y con Enrique; recibian tdrtak'as de 
almendra, merengdes y otras golosinas, y 
reian como nnas locas, recordando el abra^ 
zo del padre y la mordida que di6 Turco a 
Tarambana. Eso sf^ estaba de luto rignro* 
so; no tocaban el piano ni abrian las ven ta- 
nas. Yo bendtje & aquel qi¥0 ^'4^. la llaga 
y proporoiona la medicina," y volvi 6 irii ca- 
samasy mas convencido quenunca, deqne 
los *^daelos cdn pan son buenos." ' 



• • ( • 






i ' 



' ». 



AFEITES DEL TOCADOR 



Habiendose preguntado a LordChester- 
fietdcn^i era sn opinion aeeroci de Ibs ma- 
g\^^ <le Paris, respondio *^que 61 no enten- 
dia de pinturas." 

^^En'd6tide9 dijo un^^ damaal piiitor ^tie 
la estaba retrataado, en donde oumpra a«* 
ted u8tos cofores? 

"Probabiemente^ eoute^to ei artista, en )a 
mitima tienda en que usted compra los an^ 
yes." 

^Puede hah&T cosa rmae horrible que pin* 
tarae.iacara cotno lobaoenlos pa«Uo8>ml- 
vajea! : ^Pnede Mr ^L^eoante aftisfaol^EavKiEa* 
ble k la belleza? [No ha de ser por el^wn- 
tfiiib un) deBtmrtor de ia fri^aeiira de la tez^ 



QB agente poderoso de laa arrugas, y las 
feas y apergaminadas faccionesl 

AcQS^ndose una dama de dar^e algun 
coIoretO) le pregunto el confesor la cauaa de 
ugar aqiiel adorno, y ella contesto lugenaa- 
mente, ^'que Bu objeto era el de parecetiiaas 
hermosa y de agradar mas a los boenos 
mozfos*" Despues de haberle afeado su pa- 
dre esipiritQal aquel vicio, la dijo: ^'Permiio 
d U8ted que siga pintandose la earn, porque 
el efecto ha de ser total mente contrario a 



9US miras." 



La marquesa de Beauveau teaia enear** 
gado que le enviasen toc(os los nuevoiUfem'- 
plastos y secretes que se faesen descubried- 
do para embellecer y alisar su cara, tanto 
de Parid como de todos ios paises en que se 
ejerce este ramo de charlataneria; con efee- 
to los recibia con frecuencia, porque esta 
• empirica constancia ha abundado en . todos 
tiemposvy por lo cual un caballero discrete 
y socarron le dijo tin dia por m.de cumpli- 
inEiiento festive yadulatorio: ^^Madilnmy cada 
dia. ddsetifaro en ustetl una nueva heehjce*' 



Wft. 



V 



£1 cif>kN»te o pano d>efV^u8| el albayal- 



dii y \u cbscarilta, que son fos ires agentes 
prediiectos del tocador (le* las inugeres, tie- 
lito una densidad que endurece el xrCitis, 
desfigura la fisonomia ^ impide que las pa- 
iriones aparezi^an al somblante con susrer- 
dftderod matices. El temor de que «e des* 
compongan estos eihplastos conlkne Ids 
fnovimientCB ndtuVat'es'dlsi aijna, y qnitatON 
da la gracia petutiar de la perstma. No 
hay coquetena mas hnmlllarite ni nfias'mez- 
quiria que esta. La dama que usa de tales 
afeites estd en continuo sobresaltb de ser 
Borprendida y descobietta <:ou sas botes^ 
polvos 7 elixiresy y de perder en uo instante 
la mezquina Uusion que cren haber podido 
crearcon artificiales eneantos. 

Los moralist^i^ condenati el eolorete cc^ 
nio nn engaiio y ulta faisedad; dicen que 
tas mugeres no se pintarran * ta cara si fue 
den capace8 de nn sbnrojo virtaoeo; y que 
si tuviesen un asomo de sinoeridad no se 
pondrikti aqueUa mascara. San Vicente 
Ferrer desahogo desdb el pulpito sutra sa- 
grkda comta este iicio en los t^rmifros si- 
guiehtes: 

*^6iiaHdo OS* presenteis, oh mirgereit, al 



supremo tribunal, bs dir4 el severo Jnez: 
Vosotras no bo\s mis gjriatura^: yo o» di una 
cara blanca, y vosotras la habeis piiesto en- 
carnc^da. [pon que derecho hajbeis osado re- 
tocar un herniqso cuadro hecho por mano 
mt^BstjcaU |Creeis que yo no && pintar, y que 
QecQait9.de vu^tras lecciones? ^Puede la 
mano que os ha pinta<lo manejar el pincel 
mejor que yo? Id, pues, a.ese pintor; yo no 
OS quiero; no os reconozco; vosotras no sols 
mugeres sino hijas del averno." 

Dospuei^ de. haber descargado esta ntiisti- 
ca invectiva contra los afeites femeniles^ 
pa^aremos.a hacer la apologia ,gaianie de 
los ntis-mosi para que el resultado de esta 
pol6niica critica sea el de establecer un jus- 
to medio q-ue evile los vicios estremos* de' 
o(>inio^es tan opuestjas 

No es de modo alguno escandaloso ni 
chocantc el q^e una Ugera tinta de color s.e 
6Stienda sobre dcs biaricas m^jilias ^ la ma 
,nera de.iM^a nubeqilla puigp^iroa que su do* 
bla deJtQ^Qrte del sol: es ji>^ce9ario un poco de 
art^|)|wa6pibi^Qcer.la:iiatui:ale;((^; un Hgero 
relieve artificial no es una falsed^d posi- 
tiva La verd|id» dicie .Q^ia,ve4o^ no deb^ en- 



227— 

senarse desnuda, sino enviielta en su bian- 
CO ropaje. 

No debe por lo tanto ciilparse a una qin 
ger por copiar el purp6reo color de la mo- 
dtistiai el t^mido sonrosado del pudor, y el 
brillante fuego de la yirtud ultrajada. Los 
Uu^trea conquistadores roin<']i.iios> al subir al 
capitolio a recibir las C( ronas por sus tv'uins 
foe, se pintaban la cara de arrebol 

Este mi^mo arte de que se valen las rnu- 
geriss fiara hacer resaltar sus encantusi 6 pa- 
racjr^ar otros iiueyos, es un.compjobante de 
m humildad, y el mejor testimonio de que no 
se creen suficienterneote favorecidas por la 
imtui-aleza. El color de rosa es e! mas vivo 
y el mas hermoso de todos; e& el color de 
la juvc^utudy de la frescura y de la salud; es 
el color consagrado aj placer y 6 la felici* 
d^d. 

Las flores^ las frutas y hasia ol firmament 
to.estan revestidos de purpura; este mismo 
cojor lo tpma la uube de Occidente^cuandq 
la hi^xe suaveroente ^1 ultimo rayo del sol: 
a la^ belli aurora ia Uaman los poetas la 
diosa de los dedos ro^ados; y la, fresca y 
fragante reina ,de \t^s flores, que da nombre 



--228— 

a ese hermoso color^ esta tenida con la san^ 
gre pura de la diosa del amor. 

Cuando el cielo quiere anunciar al inun^ 
do un dia risaefio, tanto al ponerse el sol en 
el anterior, romo al despuntar la aurora^ da 
^ las nubes una ^raciosa tinta de color pnr^ 
pureo. Tales y tan gen^rales son las belle- 
zas del color rosado, que pueden dejarla 
justificada, 6 por lo menos disculpada, la 
aficion del bello sexo al colorete. 

{Pero oomo acordar opiniones tan encon^ 
tradast [Como satisfacer a los anatemati- 
zadores de estos afibiies de Venus? Toman- 
do el justo medio. Una dama, que se veia 
combatida por la devocion y la gatanterfa, 
(rara combinacion que se ve sin embargo 
con frecuencia), dijo al famoso Mr. La Mo** 
the, obispo de Amiens: Ilustrisimo sie'Bor, 
me hallo en un grande apuro; [podre sin te^ 
mor de pecar usar de alguii colorete? Unos 
me dicen que no debo tener escrupulo, y 
otrod me ponen ciento; 6 que me debo ate*^ 
ner! lil arzobispo le contesto con bonda- 
dosa condescendencia y discrecion: **Adop- 
temos el camino del medio; pintese usted con 
alguna gotita y nada mas." ^ - 



ASESINATO DEL VIZCONDE OsERI.— l5sTRAC 
TO DEL PR0CB80 CRIMINAL, SB6UIDO EN EL 
PIiE(TRIXO DE LA LIBERTAD (TrUJILLO) A 
LOS HOAIICIDAS DEL YIZCONDE DE OsEBI, 

EN 1847. 

Heino9 emprendido estetrabajo por la ca- 
lidftd de la victima, por los cnadro» intere- 
sautes que maoifiesta el proceso^ y para con- 
tedtar k ios que con sobrada ligeroza en al- 
funas publicaciones en el estranjero^ supo- 
nen que no hay administracion de justicia 
en ei pais, 6 que esta es imperfecta y par« 
<sial cuando se toca con los .eatranjeros. ^ 
. No obstante haber^se publicado afite9 los 
.prifieipale& fallos ile I6s tribanales en esta 
caii8a^)Cre«mQ8 de ioiexes que se coQO|ECair 
todos sns iptormenores^ 



— aao— 

El 30 de Noviembre de 846, se embarco 
qI riajero en el puerto de Beilavista de la 
provincia de Jaen, para ir a Teberos aU 
guiendo las aguas del Maranon. 

Los balseros que ie conducian se llama^ 
ron Julian Juica, hermanos, de 80 6l 40 aios 
de edad, Domingo Ubillus Julea, cunado de 
los anteriores de 70 aiios y Jos^ Marcelino 
Guevara de 18. 

Las autoridades y caai todos los vecinos 
de Bellarbta fueron a dejar nl vi^^conde en 
la balfsa, se de8pidt6 y abrazo d lbs liiaiu 
Los cuatro balseros recibierbn las masefiH 
caces prevenciones de las nutoridades? para 
(]ue condujeran at visconde con todoQuida- 
do, y (krjaTon el pnerto ^las lO.do) dia* 

El eqmpaje del vtajero, se rou^pi>nia de 
do8 cajon^ grandasrun baultpfsqneno A>r- 
rado en saela, dos cajones cliicosfy un.lml- 
lo de viveres. 

E) dial? de Diciembre, aifribaron b\ 
puerto de PoBiard ocniio( a las tmsfdelaiar*' 
idet y el 2 ismbarcaiidaao A. laa cuatro rde la 
tiranaDa^igoieran ei c.nrso del rio y ttegwon 
^aipueifte de ¥u8amar6'6 Itt^ftm da'iiitar- 
de, hora en que saltemntd tienrii. y. ^^i .^ 



—SSI- 
El ilastre viajero estaba coii la cam al 
rio, fhinando y considerando laa olas qne 
formaba o1 Maranon que iba en creciente. 
Hatl&ndose en esta posiciofiy Julian Jnlca le 
acometio por detrai9 dedcafe-gandole una fe- 
Toz pnnaiada: al ?olpe caf6 en tierra y qae* 
riendo levantarse, fo^ acomettdo por Luis 
Julca, hermaoo del anterior* ddadole tres 
punaladas, con las que espiro. 

Yufiomaru es una ranchefia de iodios 
b^rbaros d qoienes Hainan Jibaro^: no 9Qn 
antropofegbs* y ios gobierna un Apo 6 Cu^ 
raca principal Ejisuma: tienen tambien otros 
Cnlacas menorcs que dependen de Eji*« 
znma 

Mnerto que fne el vizconde, se preaenta- 
roH varios jibaros, y entre ellos uno que fu6 
hecho cristiaino, parece que en Copallin, 
nombrado Gadpar Monteza, de la pareritela 
de Ejizuma. ^ 

HI Ouraca de'8aprob6 el homicidio del viz- 
conde; nras Ios Julcas tenian amistad con 
Mdtitem' y coil' alguti69 ot^os jibaros, y Ios 
qve* dtovidaron &^itfbri«' nno de tos cajones 
gyaifide^ ^d vhteoiid^ del que sataroa b^s 
il«tile^; ^al^iifittB* hacims y on nOn^ro Cbnai- 



ble valor parQ. lo$ jibaro^ Fue ic^nto el nu^ 
mero de ellos qoe acudi6 a repartins^ el bo^ 
tin, que faltafron los cuchiltos, no obstante 
haber habido mucbas docenas por lo que 
piurece. T^ih t^'ilevarpn log jibaro^. in- 
ciusja i« eacopeta,deL(T4iadQ. , -> i u^ 

'- GaspaV Riorrteiza tomo una talega eh qab 
habia oro y plata, y quedSndosfe con la ina^ 
yoii* parte; d\o A Julian Julca'cinco onxaf? en 
orb y un poco de ifnoneda bianca. Luis Jul- 
catorno trernta j tantos pesos, y Domingo 
Ublltflrf ;1iflca, oncfe a doce. 

Jnlian Julca repaftio punaditos de plata 
a los jibaros, y algunos escudos de a real, 
diciendoles qiie les hacia ese regalo, para 
que en ningun tiempo dijeran a nadie i%i 
auri^que fyieran soldadosy que ellos habia,n 
muerto al vizconde. 

El re^tp |[|el equipaje lo encargo Julian al 
Cura Ejizprna, previni^ndol^^ue \fio lo en- 
tregarad Tiadie^ que s\ salia con bien y tio 
|p persagi^Jan ppr la mnerte del vizconde 
yplyeriqtpor 61. El reioj.del finado.que Qra 
. j}^ oro, Iq.^icieroa ppda^os josjibarosipara 



' —233— 

descubrir, que era lo que hacia ruido aden'- 

. • • • "'" 

tro. 

. ,£l. cadaver despues de quitarfe toda la 
ropa fa6 arrojado al M^raiion. 

Antes de pasar adeiante, <x>ntrien6 notar, 
(jue en el viaje de Bellavista ft Pomara, tu- 
vieroii la intencion los Julcas de arrojar al 
vizconde en un.mal paso del rio y los con-« 
tuvo el viejo Domingo Ubiilus; en Tusatna- 
ru quisieron matar a Marcelino Guevara, 
para que no descubriese que elioi^ fueron los 
homicidas y el viejo Domingo lo defendio. 

A los cinco dias de haber salido de Be- 
llavista, los balseros regresaron a Pnyayfi, 
donde fueron aprehendidos por las autori- 
dades y pnestos ^ dispuslcion del subpre- 
fecto. At regresar los balseros, trataron de 
persiiadir que el vizconde se habia ahoga- 
do, y que $u equipajc se lo habia llevado el 
rio; mefntira que no fue atendida. 

El subprefecto mando instruir el sumaric 
por el respectivo juez de paz, habiendo los 
Julcas ednfesado aqte §1 juez de paz de 
Puyaya que ellos habian muerto al vizcon- 
de y descrito toda la horrorosa escena. £^ 



—234— 

viejo UbiUus y menor Guevara, contaron 
tambien todos los porrnenores. 

Posteriormente llegaron los Julcas el he- 
cho, diciendo qne no era irerdadem' la que 
habian espuestaai jiiez de Puyay^^ qnefn^^ 
ron .(;paqtadoSy y rechazaroa el teatimonio de 
Ubillus y Guevara como complices, y que 
no podia danarLis; mas de la prueba reco- 
jidja, resulto no haberse ejercido ninguna 
coacciQp;,y a Ubillus y Guevara no se lea 
podia considerar Qomo verdaderos compli'- 
ces. Ubillus tomo solo once 6 doce pesos, 
despues de muerto ©1 vizconde, y Guevara 
no tenia ninguu reparo. Mas bien la nela*- 
cion de afinidad de Ubillus con los Julcas, 
lo hacia no aparecer contra ellos como testi- 
go de todo punto h^bil. Pero, la confesion 
de los encausados que no [)udieron invalid 
dar dee^pwes, el dicho.de Guevara y lo3 de- 
map datos recpgidos en la Jibaria, forma- 
ron una prueba completa en su contra. 

El subprefecto de Jaen, mando dos par- 

tidas de hombrej armadps para recojer da- 

toe» sobre la muerte del vizconde y toMar sti 

^$(|Uipaje. La primera comision noconsi- 

gui6 cosa atguna, porque todos' los jibaros 



negaron Iob heohon, eeponiendo que no ha- 
bian vkto nada, el Caraca Bjizuma, nego 
que tenia el equipaje. El de la cohiision le 
hizo instaxicia para que espresara los hechos 
y eDtregara el equipaje; mas Ejizuma se ne • 
go y 'mendo tocar un bombo» a cuya sena se 
reunieron eh el acto 120 jibnros armados 
con rejones, lanzaa de fierro y de chonta; y 
CO estaactitad hostil, ordeno al comisiona^ 
do, que se retirase con su gente; proporcios 
fi^ndole-al efecto canoas. La fcbmitiva des- 
pacbada de Jaen, era de doce personas. 

Falta decir, que el comisionado llevd pre 

«a audo de los^ balseros (Marcelino Giieva^ 

ra), para que senalase el sitio donde se hi^ 

ZD la muerte, y testificase sobre el equipaje, 

Pero, luego que llego Guevara al terriiorio 

•de fijisuma, j observando 6ste que iba pre- 

'M, pidi6 al comisionado que lo hiciera po- 

oer en iibertad, y neg&ndose por la razon 

de eatar bajo^la accion de la justicia, reno- 

vo Ejifinmaf^sadenMinda, haciendo armar a 

kM jlbaios, tqtie yaestaban en mayor nume 

Fo. El comisfonado) que lo lu% don Jode 

-MoaeofOt )tu?6 qs& eeder^ la petkibn ar^ 

imadai cbii^bnaviff otorgr6 in Hbettad a^ 

16 



—238— 

1>6rarony rnandando recojer \c^punadiios de 
plata qae habia repartido Julian Jalea d 
Io8 jibaro^9 para que no dijesen que 61 ha- 
bia cometido eT asesinato, y fie reunieron 
como 25 pesos que entrego Ejisuma, al co*« 
misionado Moscoso, 1iaci6ndole entender, 
que era todo lo que tenia que ha<;er eti el 
particular. 

Hecha la entrega, hizo armar Ejisuma k 
todos los jibaroa y previno al comisionado, 
que inmediatamente dejase su tierra> porque 
si llegaba la noche sin que hubiesen salido 
de su territorio serian todos asesinados: y 
le proporciorto canoas para que pasaseti in- 
mediatamente el rio/ 

El jnez de paz, gefe de la eomisidn, hizo 
entender k Ejisuifna^ que si no daba una rti- 
zon Ininudosa de todo lo qu3i hatfia pasado 
en ^u tefritorio, respecto al viacoride, y en** 
tregaba'el equipaje, iria fuehza en niimei'o 
sulidente'y padecerian todos los jlbaros. 
Respondio: no impoHa que vengan soldu^ 
dos^d hegrds, aqui tengo' tambien fuer'ias y 
%08 irechazare. ' Podia fen efectoi haberb'ef *^^- 
pacbado una fuerza suficiente; nihil "no' lie- 
nariati su bbjeto, porqu4 vf^niibse lbs }iba- 



—839— 

ros atacados ,poy fuerzas superiores^ se in- 
ternarian k la montana sin pod6rseles seguir. 
Yosamurti puede ser con el tiempo, una po- 
blacipn util para el Pern: los jibaros tienen 
reiaciones con los pueblos reducidos parti>« 
cularmente con los de Copallin. Persigui6n 
doseles sin fruto, cortarian sus relaciones y 
en lo sucesivo obstruirian k la gente hlanca 
el paso por el Maraiion. 

Los^ue formaron]a2 ^ coraision decla- 
ran, que I03 jibaros estaban ya rnuy bravos 
y con ganaa,de acomeierles; raas eran apia- 
,cadoa,por los hijos <lel Quraca. Con todo, 
advirtieron estos a los interpretes que no 
volviesen jamas, 

Concliiso.el piMuarip, se remitio al juez 
de 1 ^ instancia de Lambayeque don Ber- 
nardo Barbaran, porque en el a.no 47 las 
proyinqias de Lambayeque y Jaen format 
ban nn distrito judicial; se !e remitieron tarn- 
bien los cuatro.presos. Haciendo el juez 
i^aparar jalgunas faiths del sumarioi adelanto 
el juicio hasta el estado de pronunciar la 
.senteACJa de 10 de Mayo de 847, por la 
ciiai ,conden6 k Julian y Luis Julraala 
jx^a capital, a IJc^mingo Ubillus Juha 1i 



—240 

cuatro alios de presidio en el C^flao, y ab* 
solvio k Marcelino Guevara. 

Por sentencia de vista de la corte de Tru- 
jillo de 26 de Mayq de 847, se confiitno la 
de 1 ? instancja er^ todas sus partes* La 
sala de revistade la misma corte en su fallo 
de27 de Mayo, modifico la peiia de Domin- 
go Ubillu)^, reduciendula 6 doaanos de ser- 
viqio en las obras publicas de Trujillo. El 
fiscal de dicho tribunal entonces, doctor don 
Jose Nicolas Rebaza, pidio esta modifica- 
cion, atendida la edad de Domingo, 6 sus 
buenos oficios en haber salvado priraero al 
vizconde, cuando lo quisieron arrojar los 
Julcas en el mal paso del rio, y por haberse 
opnesto a que matasen k Guevara en Yusa- 
maru. 

Los cargos que arrojaba el proceso con- 
tra Ubillus, eran haber tornado, aunque en 
pequ(35a cantidad, parte del dinero robado 
al vizconde, y porque no estando complica- 
do en el crimen de asesinato, luego-quefqe 
interrogado por las justicias de Jaen, por la 
suerte del vizconde, nego los hechos de 
acuerdo con lo§i Julcas, sosteniendo que ha- 
bia sido ahogado er\ el rio y perdido ^n kl 



-241- ^ 

su e^ulpaje. Posteriormente el rnismb Do- 
mingo declaro todos los hechos; jJero fu6 
cnaV)do Ids Julcas habiari confer*ado prime- 
to. Para ca-tigar estas faltas que no toca- 
ban directamente al homicidio, ba^tabd dds 
alios de servicio en las obras publicas 'fle 
Tnijilli. 

El defensor db los reos i n la corte de Trip- 
jillo, interpuso el recnrso de nulidad, p^ra 
ante Ik E*ma. Corte Suprem'a, cuyb tribu- 
nal confirmo la s^ntencia'de revista por sd 
fallo de 15 de Jfunio de 847, y paso una ho- 
ta acordada al supremo gobierno, hacieridb 
una honrdsa recomendacion de todos fos 
rhagistrados y jueces, que habian conocido 
en la causa, * 

Devueltos los autos al juzgado de Lam- 
bayeque, mando ejecutar la sentencia; y en 
su consecuencia, fueron decapitados en la 
plaza pablica de dicha ciudeifd, Julian y Lu?s 
Julca, y A Domingo Ubillua, se le remitio A 
sufrir su condena en Trujillo. 

Este estracto, que es la fiel relacion del 
proceso, contiene/como lo dijimos al prin^ 
cipio, cuadros importaiites. El interes y ce^ 
lo que la justicia de la rep^blica, manifesto 



—242— 

para castigar el crimen, sin violar la ley. La 
idea que el gefe de los bSrbaros Ejisnma, 
tenia de los deberes del depositario, de no 
entregar la cosa, sino al mismo deponente 
El reclamo que hizo a mano armada para 
que fuera pnesto en libertad Marcelino Gue- 
vara, porqiie en su territorio no debia estar 
preso; mas luego que fugo faltando a su pa- 
labra, lo hizo perseguir y lo entrego ^ la 
justicia para que dispusiera de ej; y per ul- 
timo el haber recogido y hecho entregar al 
comisionado los punaditos deplata que i\k^ 
lian Julca dio a los jibaros para que nq tes- 
tificaran la muerto del vizconde, como quien 
dice, esto es nuestro por habersenos dado 
voluntariamente para ocultar el homicidio, 
lo hemes delatado y no tenemos derecho al 
pre recibido. 

Cada uno de estos pnnios, sondignos de 
una disertacion filosofico-juridica; mHs no- 
sotros solo nos hemos limitado k hacer el 
estracto de la causa. Nnestro principal in 
teres, es que se conozca el estado del pais 
en uno de siis mas importantes ramos, en la 
administraciOM de justicia. 



—243— 



EL CUBA PARROCO 

Un hQtnbre hay en cada parroquia que no 
tiene faniilia; y que pertenece no obstante a 
todas l^s familias; hombre a qqien se llama 
corno testigo, como cousejero, 6 come agen- 
te en^todps Jos actos m^s solemne^ de la 
vida civil; sin el que r^o podemos nacer ni 
morir^ que nos^ r^cibe del seno d^ nuestra 
madre, y cio nt s abftpdpna hasta la tumba; 
.que bendice 6 cone^gra |^ cuna el talamo 
conyugal, el l^pho 4e la.iijq.e?*ti5,y el ataud; 
un hombre A quien los nino9 se acostum^^ 



—244— 

bmn A amafi & respetar; k quien log tnismos 
que no le conccen llamati padre, d cuyo6 
pi6s Ilegan los cirstianos k descorrer el veto 
que cqbre sua mas intimos secretoa, y ^ ver 
ter las Idgrimas mas ocultas; un hombre, qii^ 
por su estado, es el consoiador de todas las 
miserias del alma y del cuerpo, el obligado 
mediador entre la riqueza y la indi^encia, 
que oye llamar a su puorta, ya al pobre ya 
al rico: 69te para depositar limosna sin os- 
tentacion, aquel para recibirla sin vergiien- 
za; que, nm pertenecer esclusivamente A 
ningun rango social, se enlaza igualmente 
con todas las clases — a los inferiores, por 
su v'da pobre, y muchas veces por la hu*- 
raildad de sii nacimiento— d laa elevadas,- 
por la educacion, la ciencia y la nobleza de 
los sentimientos^ que una religion filantro^ 
pica inspira y ordena, un hombre en fin, pa- 
ra qoien no hay secretes, que tiene el dere- 
cho de decirio todo, y cuya palabra penett*a 
los entendimientos y los corazones con la 
antoridad de una mision divinay el imperio 
de una ft enterartiente fdrmada. 

fistQ'hbmbre es el cura pdrroc&tiingxmd: 
' piied'^ b'acer mas Bien 6 mas inal d'los horri- 



bres, segufi daseinpefie 6 desoonosBca an 
iniportante mision, social. 

^Uue es un cura, en efectof Es el minis- 
tro de la religion de Jesurrifeto, encargado 
de conserrar sus dogmas, (Je propagar su 
moral, y de adtninistrar sus beneficios,' & 
la parte del rebano qne le ha sido con^ 
fiada. 



t •' 



De estas tre^ funcionies del sacerdocio; 
nacen las tres cualidades bajo las que va- 
mos & considerar al. cura; es decir, coruQ 
eclesiastico, corao moralista y como admi- 
nistrador espiritual del cristianismo en la 
feligresia. De aqui brotan asimismo las 
tres especies de deberes d que debe sujetar- 
se para ser en uu todo digno de li^sublimi'* 
dad de sus funciones sobre la tierra, y del 
aprecio 6 veneracion de lo^ hombres. 

Como eclesi^slico 6 consenrador del dog- 
ma, los deberes del cura no son asequibles 
a nuestrb examen; el dogma mUterioso y 
divino por la naturaleza, impuesto por la t6- 
velacion, aceptado pop (a fe, pon^sta virtad 
de la igiiorancia humana> eacapa dtqija c#i- 
tiica; tii el c!ira, ni eliiely edtdn<8ujetos«n es* 



—846— 

ta paite (lafts . que & m coDciencia y a au 
iglesia^ unica autoridad jrecQ^tocida; .,^m 
embargoi ep esto mismo la ilustrad^ razon 
del sacerdote puede infliiir con utilidad 60s 
bre el pueblo en la practica de la religion 
que enseiia. Algunas creencias comuhes, 
algnnas sapersticiones populares se han 
confundido en los tiempos de tinieblas y de 
ignorancia, con las importante:) verdades de 
pnro dogma cristiano: la supersdcion es el 
abuso de la fe, y al ininistro ilostrado de 
tina religion que se hermana con la-lua, 
porq^je toda ia luz ha procedido de ella, es 
a quien corresponde pnrificarla de esasi som- 
bras que empanan su santidad^ y que 4 los . 
Attimos preocnpados los haria confundir al 
cristiauismo, e^ta civilizaciori practica^ esta 
razon suprema, con las iiidustrias piado^as 
6 las groseraa crediilidades de los cultosde 
error y.de meiitira. El deher del c^raes el 
de segregar estos abusos de la fe, y redupir 
las; cr'^eiiciaa deniqs^adp compl^cientes de 

W ipujel^Oi a U gwve y^rifii^^fiqsa^ncUlez 

.d^l dogn^acri^tiano^ Hjiaicont^juplacpii.icie . 

san)0rat, nl desarrqllo Dri^g;r^^p^ jdf §ps 

ebcM 4e ip#rlMaU>iK l#ft ;\(prdiMi Pf^BPftiJ*- 



mas necesita def error, ni las sombra* an- 
mental) el bri Ho de la Inz. 

Coiiio moralista, sod ann mas her mosas 
las funciones del cura. fil cnstianismo es 
una filosofia dmna escrita de dos maneras; 
como historia, en la vida y muerte de Jesu- 
cristo; como doctrina, en los sublimes ejem* 
ptos qde 6ste trajo al mando. Estas dos 
palahras de cnstianismo el .precepto y el 
ejemplo, estan reunidos en el Nuevo Testa- 
mento 6 el Evangelio. El cnra debe tener- 
lo 6 la mano, & la vista, eh el corazon. Un 
buen sacerdote es nn cotnentario vivo dp 
este libro divino. Cada una de sus miste- 
riosas palabras responde exactamente al al'** 
ma que le pregunta, y encierra nn sentido 
pr6ctico y social, que ilustra y vivifica la 
CondtiCta'del hombre No hay verdad hin- 
guua, moral 6 politica, cuyo gei'men ho se 
halle en algnn versiculo del Evangelio; ca- 
da uno de los sisiemas modernos de filoso'^ 
fia han comontado uno, y lo han olvidado 
despue's; la filantropia ha nacido de srt pri- 
ihdrb y fiiiico pi-edepto, la cariddd; let lib^r- 
tiftim S^'^rildo el camWb t^kzado'^)ok''6l;7 
^jtin|il«& ^^fVidiimbre degradfaHte Ha po^do 



—848— 

otibemtir ante «iiMus; la i^^mildkid paltticaihja 
provenido del conociriiiento <|li9'ii<is.'t}aikM»*^ 
eha hacerde nuestra igaatdad,4er.na^fetra 

fraterni'dad' ante el trono dk Dios; liiS feyes 
se han temp)ado/los iisos iiihumahos db'kati 
abolidb, Isis cadetiad ee h^n I'oto, (a mtigyr 
ha recbnqiiistado el r^spet^ eh ' el corktdfti 
del hombre. ' A medida qne sn Jialabra'ha 

resonado en los siglos, ha hecho esta (Jes-^ 
plomarse en ruinas un error 6 uiia tirahfd, 
y^ puede decirso que el mundo actual en su 
conjunto, con sus leyes, sus costumbres, sits 
institucipnes, sus esperanzai^/noes masque 
el Verbo evangelico, mas 6 menos encarna- 
do en !a civilizacion moderna Perb su 

obra, dista mucho de estar acabada; la ley 
del progreso o de las mejoras, que es {a. idea 
activa y potente de la razon humana, es 
tambien la fe del Evangelio; el nos proliibe 
paramos en el bien, nos llama >iempre hacia 
ia perfecciop, nos veda d^sesperar de la hu- 

manidad, ante la cual presenta sin descaQ^ 
jaotboria^^ntea masiilaminados; y.cqantp nj^s 
so abre^i ifn^tr^^a qjqp a la lua^. rpas pr<¥Ae- 
p^kW>9 qnifina miptflrws^jin^s Xfirfl^flps 



^iii*^ .cwa liene,ipii6S| toda la moral, tpda 

rJ^/fj^s^il, tpda.la civilizacipn, mda la pollti*^ 

ff^eQ sx\ mano cuando egta en ella este \i^ 

.tn^.. , No necesita mas que abrir, leer, para 

4^ra{nar en torno el teeoro de luz y de per- 

.fi^Qcion .cuya Have le ha confiado la Provis 

depcia. Pero sii enseiianza debe ser doble 

cofYio la de Jesucristo. Por el ejemplo y por 

la palabra; sq vida debe ser» en cuanto fo 

- • 

permit?^ la fragilidad humana, la esplicacion 
sensible de su doctrina, una palabra viva! 
La iglesia le ha colocado en el puesto que 
ocupa^ como ejemplo, mas bien que como 
oraculo: puede hallarse embarazado en el 
uso de la palabra si la naturafeza le \m. ne- 
gado este dbn; mas la pialabra que penetra 
en todos los corazones es la vid«ir. ninguna 
lengua humana es tan elocufente ni tan per^ 
suasiva como la virtud. * ' ' ■ 

El cura es asimismo admitiistr&dori ^b- 

, piritual de ks ^acrament^ de su igleyiai y 

!Hle ios 'beoefidos^^Ja earidadv • Sus defbe^ 

^res 4 ei^td" reg^p^dto Mapmxil^ttfti ^& los q^ie 

4ttipdHb =t<ida adftlinibtraemn. ^Ti^eDe que 



tratar con jo8 Ij^^mj^res yde^-ffo^^^ 
si combate ias.pasion^s huiofiiiaaif t^A ^lanp^ 
debe Bor delicada y ^\A^^9 Uena4^ p^adw- 
cia y m^surA. En sua c^tribycionea enUan 
la&faltag^ los arrepemimientosi* Ijas tmaeriaA, 
las necesidades, las indi^encias de l&l^l;l^ 
manidad, y su corazon debe sej jico y-f^ 
bbsar de tolerancia, de misepcordia^.(te 
manned a mbre, de compasion, de qaridacl y 
de perdones. Su puerta debe estar aicdu- 
pre abieita para el que Ileg^ aturbamu 
duenOy 611 lampara siempre encendida, el 
ba&ton sienipre en su mano;, no debe arre- 
drarle ni lae estaciones, ni la distancia^ ni 
los contagiosa ni el sol^ ni la nieye,,siae 
trata de ilevar el oleo al herido, el perdom 
al cnlpabte, 6 su Dios al moribundo* A su 
vista, corao 6 la de Dios^ no debe haber ni 
ricoi ni pobre, ni peqneiio, ni grande, sino 
hombreat es decir, hermanos en raisena« y 
en esperanzas. Pero si no debe rebusax k 
nadie sy ministario, mmpocodebeofrecerlo 
sin prudencia a loa que lo deadenan i> de«- 
con^icen. L(| impgrtuijidud aunqne traig;a sii 
origan de If^ fmtM. ciwiddd^agria y n^peia 
m^s bi^ii que almeMnufilMMi vecws dob% 



perar que le bosquen 6 le llamen; y no de* 
be dvidar que el hombre no debe cuenta de 
SQB opinioiteB sino d Dios y fi su conciencia. 
Lo8 derechoB y los'debbres civiles del cnra 
00 emptezai) sioo cuando se le dice: Yo soy 
cristiano. 

£1 cum tiene relaciones administrativas 
de muchas especies con el gobierno^ con la 
antoridad municipal y con su iglesia. 

Stis relaciones con el gobierno son sen« 
ciHas^ & ^ste le debe lo que todo ciudadano, 
ni mas ni menos; obediencia en las cosas 
justas. El ho debe apasionarse en favor ni 
en contra de las formas ni de los gefes de 
los gobiernos terrestres; las formas se mo^ 
dmcm los poderes cambian de manos y de 
nombres; los hombres se precipitan d^Hro- 
no uno tras otro: estas son cosas humanas. 
paisajeraSy fngitivas, instables por naturale- 
za; Ift religion, gobierno eterub cle Dios som 
bre las concieiicias> estd fuera de la esfera 
de las vicisitudes de la volubilidad de las 
cosas polfticas; ella se degrada d^scendien- 
do d este terrene, de que su ministro debe 
inantenArse sepatado cuidadosamente. El 
CtMt es el unioo Ciu^adano que tiene el de^ 

17 



Ittfi cauBaa, w lo»4DdiM^>0nlft8 iofhuft.deikxs . 
partido64{B0 dividen 4a&v9piiiioi)e»'f 4o6 }f\om* , 
breg; porqae attte^todo m eiudadailoidfdi m^ 
no etenio^ padre comun >da ^'^pm^e^oj^W' ,y\ 
vencidoii» hombre de acni>r y paz, no.pQdifitn^ . 
do .pr«di<^ar. . (na» q4i[e< fM : y amor; idia^lpixl^ 
de aquel (|U6 r«|hui6iv^«t«r^nafa^>ia/g^Mkd^« 
saogre j^ara au dafanaa, j qae dijo i ^admCi 

Gon la.autoridad,l<ical9..(]laba mar^tenar f?l 
ciira r^ciones de ddbleiQd^9e|i^l^nda'l^ean 
pectivamente 4 las cosas aagradas^ide daU 
zura y cpnciliaoion. en todo l^Aem^iiUO'df^^ 
he ni aolicitar la inflpancia, m aluoentar lu- 1 
chaa de autoridad en el diatrito. . Jamaa de> . 
be olvidar qup au autoridad empie2;a y: ter>«i 
mioa ^a el umbral de ^u igjeaia, al pie. da 
su altar, en la e^tedra de la yerciad» p. Ja 
puerta del iadigentey.del enfeBono^ ^ la ca«. 
becera del moribdndo: aUi es elhombre da 
Dies: en cualquier dtra parte el mwa bomiU 
de» el niaa peqa^Qyo <\e todos io» homhreau 

Los debere6 j^ra con ^u i^esiarae limi- 
tan al orden y ^la economfai -^^i^^eji^e la. 
pobreza d« la majFor parte de^Ia^parrdqp^f- 



ctilmj «Hli t(»dd:^dfadiito<)3l Cfira ddibd sdficit&f/ 

que' cirfertniiteV^yeViteriiece. el cbrazoW ff6^ 
el cotitmste, mas cjue pat fo^ 6ritaiiidntos de 
seda y b« eandiefebros de ore;*' '^Clu6 son 
ittiestfos dorados y nuestros'granos deate-i . 
na centeH^eahtes, ante aquelque lift creado 
la boveda' celeste/y sentbradd Iks estrellaa? 
El cafi^ de estano Bace inclinar tanto las 
cabfearas icomo los vaaos de plata 6 de otd. 
Et fuj6 del cristianismo est& en sas 6bra^, y 
el -^erdadfero ajdorno del altar son foa cdbe- 

Mds del Mcettfote ehcdnfecidbfeeblHoracion' 
y'fen la tirtod, y Ihf^y la pifedkd de'los fie- ' 
led At¥6dH!ad6s ante- elMos dfe sus^adres. * 
• Pftra rtlimeirtaysfe f restirde, pari pagSh'J^ ^ 
aiKmeMMir fi fa htitailde- inm^f ' que le dlrr^;^^ 
pam leini^rsiiea^renibierM Itfpneittt'tt i^das 
lin^ tt^e^si^irtes' dd*ki««>«^h}^j^tittd(§,^ierie el ^ 
c«MI^4te>#t«fribQe{oiitiM<la niiti edn^iste 



fAi^groa} la a|r« aotcHrizada por «l.iiMi» j e^ 
Urjqii?! f* Mfimci pi^ cIq altar <$ emol^mentoii* 
Eatoa ^oluqieiito«t qua aoadealgoaacon- 
ai^eracipn en aertas cindadea doqda atf ve 
par^ pagjir ^ Jq9 vicar40i9| le> prodiaoeu mwf 
P0190 <$Qadaal c^ra: enlamaypr parte da 
Ipf puebl<v|. Apeni^s tienei. pue8» }o eatfii^ 
tajacMta neij^wriOf el^^ migmta ikmipj, 

sin embargo noa atrevemos aan d aconpe- 
jarle, efl. j^l. ioterefi d^ la religion, y en.^| de 
an coinaidaracion local: 'KDlvidad Ips eniplvi- 
in^ntos; recibid |o3 d^l rjcp gqe iQ3iaj:e en 
qpe los acepteU; rehusad I09 del ppbre qu^ 
se. ayerguen2;a« porqqe no pnede ofrep^coa.- 
los» 9, da aqi^i^lp? e^ qpie^^s se ^sqla al 
goKQ del matrimoDip, d.Ia dicha deila^pa-^ 
ternidad« al duelo de los faneralesj la im^ 

portwa kleaila buscar. en el £Qin4Q^ .d^\fiia 
bolsillo alguoas esqasaa moneda^ pa^a pa- 
gar Yuestraa beadieioneaf vaeBtras:l%ciq|iaa 
6 Titestraa oracionea; acordapa de qma s^ 
unoa d oUroa noa debeiaoa gratuitamante el 
paq de ia vida. . matariaJE^ ^o^ maa fwdadji) 
motiTO softdebemaatdel propiovMdiii.alpaA , 
c^fitm\ y rep^lafl l^oa de^¥0ia|r^8hfl^li(f^ 
da .baMir4K^{W- A^x ^99 !a4rJiw«r«c9M?^ 



—258— 

grabiit^ del Padre coman, y'de potior nna 
t«Hft S Vaestfos rez'os." Y & los fifeles di- 
retnbi^; la congroa' del ahar es insufideme. 
- - ObMro hbmbre. tiene tambien el cara aK 
gnrr6sl'3ebere9 parametite' hutrianos, y qne 
[e impone solamente el cnidado de in bue^ 
Ad^ reputadon; 'esta ^r&da de la tida dvil y 
domi^Btlca, qtie es tomo el aroma de la vir*^ 
tud/' ^ ' ^ 

Retirado eh so hamilde presbiterio, & la 
sombra de sa iglesia, rara vez deb^ 'saliV de 
este.sitio. Permitido le es, sin duda, tener 
una vlna, un jardia, un hnerto, algeha vez 
uh fimitado cartlpo, y cnltivaric por sf mis- 
rho; mahtener altl algtinoa animalesdom^s^ 
tteos, de recreo 6 de utilidad; la vaca, la ca«* 
bra, la oveja, la paloma, avedllas -que le 
disrraigJiiB con sd catito, j tambieti el perro, 
earte 'tnttebte viviente del hogar, e^te amigo 
de IcHi que ee hallan otrrdkdo^ ep el mtindo 
J sietiten la necesidad de ser amadr^s por 
af^n(K De eete asilo del trabajo, dc siteo-^ 
eid^'iAe' pae, llebe aiejart^e pobo et cnra pan 
ra^fobiar pnrte en las esftr^phodba «ocieda>^ 
tfAflls^^ar'fefdndaH; el no debe sino.en 41* 
|1!hfia«^8i</rQFne^, AuiViedecer nMs Ittbto* eon 



8Uf4tup9a,'|iospUaJ^dad; pi. pvbre j^s aoifabrifx 
y celwcK, facilmQnie ac^a ^e .ftdjiliicion 6 
de sf^^)^^l^ali(Jf^4 f 1 hopabra ^.g^iftP mntn- 

que e|l hugcip de.^fi,jchpip§nefi(. J9«,§l^«(a,.y.ie 
aDunqla luia mem mm bieo servula que.la^ 
8uy a. ' Con m^ .fri^ca^qiat, al , regf^eni^. de 
BUS escursioned piadosas, 6 cuaudo ei m^.s 
trimonio 6 el bauMsmp han reuaidu a jpa 
amigos de loe pobres^ puecj^.?! cuif^ saotar*. 
se un momento ^1^ mesa del labradpr, y 
comer el pan negro con 41; el I'e^stpda au 
vida debe pasarlo en elaitao.^^n lae/iio d^ 
los ninos ^cjui^nes i^paen^a U^fti/atoiadQar. 
el catecisip^, e^te cpdigp v;^l|[»r 4p la 139^ 
elevada fijosofiOf Qs|e ajfabeto de i^a sabir 
duria divina. Ocupadp de estudu^e a^ios 
entre los libros, socie^ad i^uerta dal solita* 
rio, al anochecer, euando el sacristan ha to*^ 
mado las liaves fie .^ iglesia^ caapdp. el An^ 
geli^ hare^onfido en el gam^Al^afip del In^ 
gar^ pued() y^rsp algunai^, vec^ §}, ^u^a ctQQ 
su breviarip ep la n^ai>o» ya bajo Iq^ {PflO^a- 
nqs de ^p huertPi ya en las elevadjGis 8e]i.das 
dp I08 monies respir^ndo el aire suave y re* 



Ugio80 de los campos, y et reposo c<*inprado 
eo aqiiei dta, ora deteiii^ndose para leer un 
veiBo de poesiaa aagradas, ora luirar al cie«« 
lo a al horizoDle de sn ?alle, y bajar con 
paso lento embebecido en la santa y deliciosa 
centemplaciun de la natnraleza y de so au* 
tor. 

Eala eg sti vida, estoa son sua placeres: 
soacabellos emblanqaecen, sns raanos tiem<« 
Man at demr et rdliz, sn voz ^i^ebrantada 
no llena ya el santaario, pero resuena en el 
corazon de sa rabano: muere, y una piedra 
sin nombre sefiaia un sitio en el cementerio 
cercft de^ la puerta de la igtesia. ;H(§ aqui 
una vida teftntnada! ;h6 aquf un hombre oU 
vidado pam siempre! Pero este hombre & 
ido 4'gttlsar del repose de ta feternidad, don<< 
de anticipadbmetite vlvia sa alma, y ha he*^ 
cho en la tierra lo mejor que pueda hacer- 
se* Ha continuado un dogma inmortal; ha 
servidp de eslabon a una cadena iumeusa 
de f^if de Tfrtndi y ha dejado k las gene-* 
racionea que van & aacer, una creencia, una 
ieyt iiii :Oios^ 

- . ■ I * 



— ?5»— 



f •; 






' * ' ■»*'^' 



-■ i 



APUNTBS DE UN VIAJERO 



LA RELIGION MARITIMA 



.La ciudad de Brujas; aspeeta general***^ 
Monumentas^ in8titutosditir$os.*^Ohje^ 
to8 de atte y prdcticas religioMs.-^Osp' 
tende; su panorama; sus ham^; eu s^ie*' 
dad. — El comercio y la pesca de los BeU 



gas, 



'i i 



La ria ferrea qne conduce de GaMe'^k 
Brujas, tocando en tres pe^uefias vittas, «8 
recorre eh poco mas de una bora j im^ 
rece de todo interes, i cau^a de la^otiDtb 
nia o tristeza det paitoje< La provinei^'Od-*^ 
cidehtal de FlanHes es notabl^ent^iiiiiilb' 



— 268— 

rior en riqneza, poblacion y actividad & la 
orieDlaly no obstante la posesion de dos 
paertos marftimos el de Ostende y el de 
Newport 6 Nieunpoart. E)! territorio es are- 
noso y casi e:^t6ril h&cia la costa; la prodnc* 
cion agrfcola y fabrii es en todo andloga k 
la de la provincia oriental; los ferrocarriles, 
machos canales importantes, en relacion con 
el mar, el Escalda, el Lys, etc., y numero*' 
sas carreteras, favorecen el movimiento so- 
cial y economico de la provincia que tiene 
por capital a Brujas, ciudad en otro tiempo 
floreciente y hoy relativamente decaida. La 
poblaoion de Brajas que ll^gd d ser de mas 
de SOOtOOO almas hdcia el fin de la edad 
media, esta hoy reducida a cerca de 5*^000, 
de los cuales rauchos viven en la mendici- 
dad. 

■ Otra cindad de esa provincia que ha de^ 
caido mucho' tambi^n es Ipres 6 Iperen, 
plaza, faerte y ciudad muy antigua que fu6 
lU) gtan centre de fabricaoion de tegidosy 
hof vedueida a 17,000 habitantes, en vez 
de SDOiOOO que dicen llego k contar. Los 
4«iiiis (^antrps ipiportaiites de pqblacion Fa 
liAi(ejiiHe>eRlai>ravinc^t2«aii: Caurtrah c\\k- 



dad mxky prod iiotor^. (coo |2;3ki^^.«liabijta«T» 

tos); Thidtf Poperinghs y Maulefira 6^,M9m^ 
sdoere (oada 4i«a oon ll|00p< kahitantes), f 
Memn y Tk^nrout (que tien^ 4^ 8 4 9,0W} 
sin coDtar et ifoportanite piierto de OutemJiQi 
que reune poco mas de ^6,000 veciuQs. 

Et aspec^o de Brujas es muy trii^, no 
obs^nte el iuteres que inspiran sus curiosas 
construcciones de todo g^nero^ que conser*- 
van profundarnente grabado ei seilo carac-* 
tedstico de la Edad-media. La ciudad de- 
ne la forma de un gran ovalo, circundado 
por un canal 6 gran foso que maritietie la 
cpnqunic^cion entre Iob seis grandes cana* 
le«, de navegacion que convergen A Bru- 
jas, de Ostende, Gante, Newport 7 otros 
puntos de la provincia, y los pequenos ca- 

nales que cortan la ciudad en di versa s di- 
reccionesy facilitando las operaciones co° 
nierciales. Uno de los de gran dimensio.Q^ 

el que cpnduoe 4 Ost^wle* es uQ^obranaiag- 
nifica quq se preata a ia.inayegMipojdei Iqr 
mas granges buques mar£(;i{iiQ0t y^fn^A3&^ 
medio de i3Qqpupiea.cion: qpe Bwj^ d«ilUQ 
en otros ^glas^w iw(¥PirtftQcili Qouw),^a«, 



— ^J— 

ofiiversal. ' 

- i^ If^e oampinas da Viaatisime .hteiaonte! 
qxHB rpcjean. a Brujw son ^otabhmeme anik^ 
logad 1 laa de Gaiite, d^sde la cima del al- 
Deffroi dc aqpella (X08 metroa de eleva<« 
cion) que el pueblo llama Ja Oran torre, 
se alcanza ^ ver un objeto qiie aair^enta 
raaeho el interes del cuadro. El mar del 
Norte, tumnltuoso y amenazarite en la cos- 
ta Aj Ostende,' se ostenta con majest'ad co- 
mo una inmenaa onda de plata pronta & 
imemdar las. coinarcas flamencas^ Pero al 
di^cendef de la Gfran torre (monumento 
gracioeo y de noble s€ncillex,t5uyo juego 
meo^nico de campanas es snperior) se no* 
ta en ia pobre Brujaa un aspecio social muy 
difarente del de Gante. Ninguna actividcui. 
en loa negocios y la vida; las calles desier- 
taa, tauto mas triates cuamoqueaon muclfro, 
maa anchas y limpias que: Las de Gante; el 

8}i#ficio reina en todaa partes Brujas, 

taa opulenta y animada en otms tiethpos, 
no €18 hoy sino una inmensartiina de ediii^ 
ciofi^y iifionum^ntoii.mtactois; un vj^ato niv^' 
se0 doi>de todo ed cmiioso en Jadic^saa ma* 



— 262 - 

terl&rk y totfo triste 7'femeti«ble"cr«l¥^ 
sbcialed 7 morales. Donde quiera frdndH¥^ 
der tnendftios'^comiftionistas 6 cU&rdni que 
ineotnodan c6n sama imperfiDeiida, dfiie-t 
cienda stis servidos al festr^njero^sf^ol^' 
de pobreza y eertancamiento.: ' ' 

^Por qu^ ta] decaimiepto.^ri pD^. ciudfid 
que. fa6 Ji4^ lujosa corte de )os d^qqe«.de 
Borgoiia coino coode^ de Fliades^ que if^k 
eJ ceiUro y dep6aita de las artes y del co 
iqeroio del mupdo decide el ajgjo ^IV basta 

fkies del IfNlt y eo^nyo.aetio proeperaroa 
tftotaa iadiisbriaa y vivieren los ^yh\/w,y cw- 
dadanoi <toti eatra^trdinario iuja?.v, ..^ . ; Se 
atega que Amberes ha rivalizado a Brujaa 
en el ino?imie»to comerciaK que Fi&ndes 

ka perdido an antigua cortt^, y que otros 
pueblotthan reetnplazado a! flamenco en im- 
portantes industrian que ant^ aiimentaban 
8U comercio. E&ro ea derto; pero ^cnftles son 
laft causae de la decadenchl'f Ea que las 
dadades' y las nadones decaeit s6lamen€e 
por virtod de la prosperidad de sns'riVateif 
Nof! semejante idea seria tirra heregfa coti^ 
tra la ley divina y social de )a armonftif'd^ 



f^^^greto* iBMii{^.y«obloil0geiiem64ecae 
por cflpua^oipe del prograso Qatnral de 

otrwtMDo por 9Q»|ivopta8iiUtu 6 1m da ^n» 
gnbiernos 6 inttitnciones. Todo la que Q8 
artificial es ddbil y ftcilaieiita perecedero, 
y 81 la violencia agrava laego el. mal fonda^ 
mentalt tanlo peer. 

^ FMiidee'fti6 on etnporio; y sobre tddo 
Brd^y ee tantoqee la indep^nd^n^tn nti*^ 
dbnal ft^'el estlniHio poderose tfae attima^^' 
ra al pueblo ffariienco Pero eetie pQ^Ma fie 
sepo comprenileir la Kbertad siiio & iftiedia»: 
ee deetTi la tibeitBdoonvedida ^eci fsriTHegie/ 
— -^eechiaka para las dndadeBi nala pam lea : 
pmaoost y ^ la ciwdad miema favdada eo^ 
el mightien del mosopelie. Cada leduatria' 
qnedo organi0ad% ea corporaoioo, pt iviiegja* 
da que rechazaba toda competencia. Dq ahf 
un g^raien de raina bajo la transitoria pros- , 
pe^dad de Ifts ciudades que tanto se esfor^ 
zarjpn porobtenerprivilegios escluaivoa pa- 
ra, el comerc^o, Ja fabricac^on y la indaatria.; 
E^l.dJA que aapmo la compi^tencia en qtr^. 
dtm^pasJoi^ oiuda^es que babian obteiaiido . 
la.^queza.arU^wl del mopopolio ise.arriuH^ 



CQiiseiriienerft»ld|e la union drttfieiftl'6B«f^«' 

decadencia.' La perderiicion*>ca«tr«i Id^^piw** 
tefeaviteft de Prancta^ B^lgicay mfo^filties 

tes^mineiitemeiite'iiidoMi'iosad yhcmradan* 
^ reft^giftrse en In^aterra, en H<>ta«dft y 
Sai^L, y tranrfadar ttM sMlindMirifafir^^nodi^^ 
fioa]i^ifor£ffiamerttetefiUttii0VQfi <le idsin^' 
terdd«s»'^odn6micMi '^ JPor ^dltntno, «9f^ra«iM>' jk 
reoo&ocer €fae f4 'predomink)t ^e '1a»' ideM 
cbrieales ^l Fldndte, detesiiendo el rado 
de regenefaoiott.popBlftr^-iia dnbido enrtm^ 
rafear mueho' >en Iob' tiaftipos modernog •! 
progreso. ^ Brtijas'ofrete una pmeba ifoia^^ 
bl^. ^n em 90ntido« 

Aqudta cindftd, lorepkOi no' ofrece hof 
interes ' smt tcainto an nhifeeo, pu^8 son nu«^' 
di0ro8o8 609 mohnmentos dh t€Kk> g4nerb 
di^tu>8'de ateneion, particnlarmenu; ^ to9 
o}(K8 ttlsl'ttrttlkta:* Oitar^ muy d^plii^, mtad 
los mas notables del orden civil: el HSfel^* 



iafi»oart4>dtro8iden etaaorao jiB^tglK|i» pQh^ 
rchBUaU0f>9r. ki gnaa4e . su an^uijtefttMfl^ « 

algniMUi f eAcaUivw: 9 Ja joagnifio^icliUMMa 
comiiigiiwbi* 6<£l^r,losi.V q\^ ^tecmrfi. wiai.4^ ; 

comieaereii'mar^f^^ejiaiflaia^lMiprQdiffiP^ 
8M'0bfii« do M«imlM»8]f iaa .c41/^bnfa..i9ntre 
1m «fiaMiiiado8^&.la>pkitaiay eoimJMr.cjEiaf 
lea sar4i0tiagW9i 0I pfimosp vfilkam^ wi^Vf*.> 
taeb au Q«ei[pi» y i^hr^a ^e^nniufaa .^Uff^K^^ 
piMwten.}a »ida;fb^#fi(a^{/r^u2ariift.Uifh 
tM(a«0qnBafi!af|a.al mafwimonio.imHticff i^ 
S^ntOi Catmm9^\f*e[ QmAtu qua ii^^a la 

Bjel^ica ee.un pais clasicQ xie* . pi^Qfiio^aa , 
iglesias qoo son . todas museoa artiaticoa; 
pero tambien es el paiis elaalco da la eape<- 
culacioa con las igleaias. Cada nna de ee- 
tag 68 adfintiiiatrada ;pof alg^aaa ooagrega^ 
do(i que kQoe entFar^enaoa jui^Qtiow pia^ 
dosaaJad^ venderla d todo^ cariosa la f im-" 
pie m$f^ inM^riiir 4e^cad^' lemplo* 1 Median- 
ta duMawfhS que l^gmtaos i4siteplMuigle\ 



^^9Wli /tf^aUws} ba iiia»iiofaU08i«€0i»iao 

pi^iopidMciB 4e t^aool^wi^ jiputtura^la ^flo* ^ 

profiKirQioiieaJQijMiiea^tQ^ y.la gv^eiMa iglet . 

c^ dabio au* fiombie i uoaa traaatda gotaa . 
^rffgitima. sangra da. JeaiH^Walo it«bda^ de ' 
J[firnwl/9n por UD aoii!da< flamanoai. • ♦ • iDal ! 
r)eatpi i»««Gee tambien'ana ^isMA la Acadie^ 
mUf'. de i^rtea. de dibo)^, cajFo maaeor baataiM* • 
^fH^ra y medioese no^ ustereaa' amo^'poir' 
alg^DQB 'Cuadroa de-Memliiig j ioa hartim*^^ 
qo$ iVan Eyoky ^ 



!.'J 






en 



^Qpn^droame 90 Brujaa ^ue. 4ilU^ coioq 
^^ Gante, i#8 maettrcNi y coiopanetoa qaee 
compunen laa tradicionales corporacionea 
de tfrtea^ indii8triaa.y oficioa conaenran may 
ciirioaa« coatumbrea reapecto del mode de 
Si 



— 8«r^ 



&4iiceqpomfl|i eeo Is comunidtfd d^ los Hgm^ 
dore«^ el «e6fita eft condacklo k uM Itttntim^ ^ 
ei^;pnicaeioo jr cetocado eobi^ nn -tenet 4 ^ 
gf^M deitijbqntt; alM arenga^y ^en^ae ettt^' 
e«ipmdfir, f ett ^egoifdia et gefe db la €orp^4t 
rtcUnl )e viene en la cabeaca mi e&ntarp ^ 
agua, aaajqftte sear en el rigor de) 'in vietnei 
Al pQtito leg coftcurrenteji de dftcio ecliaii. 
raano klOB barriles de agna qae ttekien ttA^ 
tot ett derredof) y -cade cuat lanza sobre %} 
\tx&iiz poMilante ua' t^rrente que le ^etiipap^ 
rama jr. eotitttieee. Gaando el pobre diabto, 
Dc^ paede raovenae j parece ex^irme/ se \6 
conduce «D procesion^d una tabernai doDde 
el/a^ardieir(ei adoiidistrado por dentro en, 
gran cantidad, neutraliza los efectos del ba- 
nc Y completa la fiesta de Ics aguadorea. 
El m6todo nc deja de ser brutal* pero no 
carece de I6gica, por via de esperimeota- 
oion hidnoDer^tca ^tre gentes ^q^ fiven 
ttefBpDB en relaoi<9i Meet agiA. 






-^-' 



• • • • » 



, ••/• i- , : I 






18 



\ •• 



—268^ 

• » •- 

Latransicion que i^o hace de Brujas a Os 
tendef t^fe faritb toas sensibf^-, cn^rltb^ne fee ^ 
vei^ii&i V^h'poconias He media hora.'"' t!n*' 
vet'itexiiiti'Siilddd' anticrua- y" solitariaren ' ' 
meWo defenvasta llanura, iifia cindad iiio- 
derna, graciosaV elegante, dbnile^al estrueh- ' 
dd'Wa^nifice) 'del riiar Ve junta el bullicio'^de 
unrd,* §b*cifeVfid •eminenfemente promiscua 
eUrCped en toda'lk acepcion clei ^lermino* 
aVidfe^de placeres, curiosa'de jfiovedades, y ' 
erite#arneiitebfcupada en pasar et tiempo ale- 
gr^ente;'' ' "■' ' '■ ' ' '-''" • ''''■ '' '' 
^1 phiiorama d6 Ostende e*s uno'cfe los * 
mas b^Mos y cnrfosos' qiie se puedeh HaHar ' 
erilas costas enropeas defNorte, no' obkWn- 
te la ausencia absoluta de ima tojiograna 
pihtoresca, tat como se encuentra eri btros 
puntos. ejU Ostende la naturaleza no tiene 
mas ^ncantos ni mas acentos que los del 
mar: todo lo demas es obra del horabre, Alli . 
seencuentran frente a frente la eociedad hu- 
mana con todas^ sus pasiones, sus vanidades 
y caprichos, y la mmensidad del, mar con to- . 
do 8U mistetio, su innnita magestad, su 
asombrosa elocuencia y sus tesoros inagp« 
tables de poesia. • . /• • Ningun intermedia- 



-269- ^ . ^ . 

si^^ son las /"^jrHjidable?^ forMfip^^iftnpS, #„ 
la ciudttd^ simbolps dp Ja, ^H^rra,, epe.^elj:,, 
rio de,.Ipf |>uebloa qne.sqple teoei; jp?^ c%r,^ 
P'AJS.,^ 1^ ondp col^ric* del,m».r! , .^ . ^ „.,,.| 
Qateu^e ps c6)e.b,^e pn.^^ropa pQr,s«* VJ^^ 
nos de mar, sus ostras y sp.^^sf]q^i;)^8 ^, 
harenque y bacalao. Si en Amberes se.m&-. 
nifiesta la actividad comercial de fos beigaa,,. 
en'Ostende tiene su centro 6 base prrncipaf ' 
la importante indnstriade Id pesca, que pro-'^ 
ddca anualrnente valores bien considerables ^ 
sin perjuicio del comercio general que s? 
hflce por e^e puerto, gracias'S isu'catial y A 
su ferrocariril. ' Es a Ostehde que afluyen| 
los vapor^s belgas 6 ingleses que hacen e{ 
servicio pernaanente de Jas comi^nicacioiies 
cop jos pjuerlos de Londres y Douvres (Do- ^ 
ver), ademas de la lin(3a entre LpKidres y 
Amberes. Es de Ostende tambien q^ei par? 
ten ^ojos los anos las numerqisi^B flota^de < 
barcas pescadora^ ^.buscar en el rriar d^ /. 
Nuruega y todo el mar del Nqyte su abun* i 
dante provisiQU^de hareoques y bacalaos,. 
que tienen tan esteuM^coiisujsno, en Europi^|.^ , 
en competencia con el producto dfe la peaca 



'' 'i 






I 



f 



—870— 

Ostende^Vpecuiii con 1ft cHa pennaiieDti d^j 
Buv renoQibradas ostras* Coma las.costas 
areiibsaa de B6lgica do po^den abngar ^ 
edoB mbltiseosy los Pescadores belgaa van ^r^ 
baacarlos d las cost^ls de Ingiat^rra parq»3 
aclithatarlos en ostreras artificiales de dour , 
de saieh arconBumo. , .,^ 

£1 trends] ferroCarrU flie detiene en dh f: 
gracipao ambat M.cia el Sod^-oesie de ja 
ciudad,— arrabal pompnesto de hoteles^ j^r-.. 
din^iy quintas laborto^amenteconservadds* ; . 

Sails de la estacioqi j os hatlais de repentej^ 
coind ^i OS mo^trase una vista de cpsmora* . 
ma, cewa del.vasto dxqae del Comercio] te- 
pleto de btiques mercantes de todas las na- 

ciones, pero principalmente beigas, ingleses 
y hoiandeseSi cuyas cien b'aoderas hacen un 
gracioso jaego con las chimeneas de los va- 
pores, los m ^stiles de los buques veleros y 
el colorido pintoreseo y la estrnctura eleganp 
te de los edilficios de la ciudad. Atravesaisr 
el -dique por uno de los dos pttehtes movi- .^ 
bles, dejando et bnllicio del cbmercio j 1)^/ 
najret^tEjbipn^ ;^ a^ segai^ directame ^a kjpjf^^^^ 



• • * 

e#%f ^eetitlfo de la gr^cioifti Oateude. ' 

^lia eititiad, completamente circunfd^da \ 
pfir Wi vasto fosb^ fortiflcacioneft y diqiies f 
qtle' la^efienden de las iavasioues del mar, f 
eii mtiy' peqnefia y no. tiene monamento qi - 
edtlSsio alguno particular. Pero qu6 gracia /•. 
enejiconjunto y.el estilo sencillo de )as cona- . 
tr^ficipp9s{,,.Tpfi»&lp»^Qaji.l«P rectos^^jmrqU'^ 
I a§ i y. fioxffidu^ h^j^b, si ipfftr^w iQft tecyb^qfif*rojfl« n 
y lo^ muro^ g^€r.§i;iiiente bli^q«p«4V<C4)rrittM i 
de;gftpteJl<?^Q3.dp.flftif»aciQ»jparti^ 

tes;, . ^(fid e.,qive!}fi . .^i pnda^, y , ,alm^p^ii«s ,dte ;- 

rio^id^das^maidtiwfvff :^<\ & i^hY Jf^f^uJQfAi^ - 
cesaiite ^n lo^ num.^fo^os hptqlqa, de.\^iaj^^5 ,, 
ro9 f que jUegaa 6 se van; por todaa part^a^ . 
algQjd^stinado ^ lajdiversjou, al entreleiiin 
iniento p el comfort 4e esos viajerog aflu- ' 
yendo de' casi todus jas cooiarcas de Ku« 
ropa. 

P6r Oltirno,. ^a|is. de Ja ciudad, salvanda • 
el gran fo80 que la.protege, y & un oivel ^ 
raujrisgp6xjpji;,9a enccw^trais ^obre^ Ids npial^i-r;^^ 
co^ep^e Ipa diqpe^y /^prpre^di(|o por la granVo^ 
diokia^ ^1 pc^ftijo ^,;if «iiigufeiida^^ 



«ii< 
'.-5 



do el raaiecon del formidable diqiie'^H^M^**^ ' 
feiiHa, enti^aestensiotf eornd de nt^kil6rfte- 
tro,-horAfiig(ieli un enjambr6 de pa^eaAtes,*'^ 
detcbriosoB de tddbs nkcionfed^, eiiti^t^hldoi*''* 
conetieantos dt^l egf^ectdciilb 6 loagoces'tfe 
la oeo^oriiaeion Dommando el mismo ma^^' ^ 
lecon^'ite diBstac^ncomo d^gahtes t^rriple^ * 
tea el- OasinVy el Farts^y Tariofe'cafes y Vea^ '' 
taonldores, qae son Ioa ptintos derennioti "' 
de la 8ociedad elegante qi?e va'6 tortiar los ' 
bafioa <ie Ostende 6^ solam^tiid pbf cariodU 
dad( ypladerw En'cada'uno de esos kigareiS^ ' 
renmlii aDimack>fi<d0 ta^ fattliliasr y los gru- 
po8'4f millleki^s de viajerbs. Alldosc^pti- 
choa' de Ja modft; las confidencW^ ehtre ' 
amigoB d'el niomento;' la ma1edicenci& de' ' 
ni^BjAhckismografia politrca de otros, las ' 
intrtga? galantes, los fhlsos ciimpHmientos, 
las ' pt-otestas qutS jtimas se cu^mpliran,' los ^- 
prrtyectos y.dichos mas 6 menos pretensib'-i^^ 
809,'*la mtirmuracion implacable de las mii- 
ger^i A la moda, las fkrsas de loscaballeros ' 
deiwdftsttia, la ihsolente* coqudteA'a de la*^' 
cort««»nlib/ms seflhs ctihVerdaViibries deloH*^' 
bo«(br^^^tt'*V*taa() efe '^tkclones, ^*f«?'^* 



— 8'3S^ 

d laivapon . .%:« 

Todos los tipos sociales se conf^indeii ttlU '' 
en el cnlto coiIoud del placer; todas lasia-^* ' 
zas enro^paasy y aan & veces dlgunas del ^' 
Nuevo MiiDdo, tien^n sns rejiresemantcs; *" 
todas las leognas se hacen oir, 6 si is fi*an* ^ 
cesa' sirve de organo al mayor 'ttflmero se *' 
percibe el aeeritp que distirigtre tan fuerte-^ * 
mente a las razas latinasi gerrafanicasi esld^**'^ 
vas 7 eecandinavasi ' ^ 

P^Q bay ona leagiia. uft a<tento4initefsiil 
y formidable que dominii y haoe caUar^ lal«*'ii 
demaa lenguas: la delt oceanoi . ^ . l^ *M pki^ ^^ 
deltpoderosQ dique se estiende la^ vaita.f^laN •; 
ya.destinada para los bainos de mar. ^Ceiip^' 
tenares de casitas- ambiiiante^, Bobre raa^ • 
daSf tiradas ^por cabal lo$ ^ efi las boras de ' 
banoSvyaceu alii a disposition de los amt'^ '. 
gos de la hidraterapia: y mnltituddit! g«i>ti#Sy ' ^ 
particularmente mugeres y nines; vagan por 
el ancho cases jal recogiendo copcbas, pliaXi- 
tas 6 pi^dfas curiosas, 6 retozaodo <x)fi las -^^ 
olaa de la marea que ^sube saccidi6Bda s«to J 
crespq^ torr^ntes oqiampsos, que par6»ce» r 
inouwviaaecpieiitw^do plafa^^enro^ca^tui^Mf 



1.' 



»i 



cage 86 ea^^BpBLf ae Idoza coliriraKtifaHMm 
la pl^ya. j$n estupendas moies, ae eatralla y 
despedasa^ chispea y se desata en mil toc^ 
beUinQd resplandecientes, apagando casi. v 
inatantaneamente el chasqoido y hervoi: da .' 
cada ola al retirarae frotaudo el cascajo tdd t 
la aruplia Uza en queaostiene sa combatay<v^ 
con el estraando de las grandes ondas que 
parepen bomba^rdears^ en laa lejanas ainuo^ • 
sidades del inmenso ahismo. • • • • • 

Qn^ de variedad en aqaeUa; aparente ino<^ 
notoHjia del sublime elemento! Quddecom- 
bat^n y rn mores i en aquel abismo de vida ^ 
y ma^^^d suprema! Que 4« inspiracio^ - 
neftipara el poeta, el fil6«K>fo y el artista en 
el seno.de aquella solodad ostensible que 
eBC<gi4Pi^f|iU06 inillones y.aiiilonead^i^areA 
y eiH^ mMSti#r£^nd40«ii(>: aifrifboip df la^ofiMiWnt' 
potanoia de Dioa y de la araionia ide>' '!«»'• 
craA^ml ^% m>?»ei(la4^inqiiieia(, indifunmt^ . 
te Stmipf^ jQi^Q se. agUa en jpeeMnoia d« 
aqagl|A;iim|FMi^f^r.i^oMri}irflM0cttcas«^Kt4 ii^avl 

g>«il#lii«MhlM»i4t}li^c(«i^^^ id afcio^..^ 
qu#fliJ^«9tq|ttiliakolefiiM9»'. (b:«9imt ^o^fifHiiii^iiR 
t&ff|l«dABr«Mi|PilM0knkJMRnilto^^ 












♦ • i! . ' ■ » . • ■ f . t 



ti 



f, < 



D^ OSTENDE ▲ PARIS 



El Noroeste de JSel^ca. — Courtray y la 

frontera. — La ciuddd de Lila. —Douay. 

\\' . »w ' - ...» . ' 

Arras. 

l>*¥pv»ed tf e visitai' k Ostende nuestra es 
curHitim'^lk' Belgica' debia terminar. Era 
tiertfp<yVie Vcrtref & Parig/, prue^to qiie el ree^ 
to diit'ptiis fiaitiiBnco do Itama la atenciori si- 
no tpajd%}*prantO d^ vi^ta aj^ric6l& y fabriL 
Port6^' 4^6 tratife'rtl Slit de Bfel«icrf la prii'to^^ 
retf^l^gioti d^ Id hdya d^l M(di^8ii/U6iB^h>- : 



-27«— 

Df Ostende era(irect«0:To(?erS. BffQJup 
(ciudad qpc^ lo dire de paso^ es i:enombra^ 
da por ?U8 mugeres hermosas) y allidebia- 
mo8 seguir por el ferrocarril que conduce d 
Courtri, en direccion al Norte de Francia. 
La via que gira por las campiiias occiden-* 
tales de Flandes es poco interesiante relati 
vamente, si bi^n es mucho menos mondtona 
que la de Bruselas a Ostende, por Gante 6 
Brujas. Donde quiera se abre sobre ia^vas- 
tisima llanura un inmenso horizontc, y el 
terrene cerece de infl^cciones perceptibles^ 
Por todas partes ricas praderas, campos es- 
nfieradamente cultivados, principalmente9U7 
bier\;os de plaritaciones de lino, remolachas, 
lupuTo, tabacos, legumbres y plantas de gra- 
nos oleaginosos. Y en medio de esas pra^ 
deras y esos campos, gra( iosos cascrios, p 
pequenas .vi!laS| demorando y a orillas.d^.. 
un riachuelo, ya a poca distancia de algun 
canal, y mo$trando siempre en la sencillez 
de sus editicios, en la pulcritud de.los luga-.^ 
res visibles, en la esmerada conservacion de 

...,,. tin,'.. 1 

SUS huertos y jardines y ea el aire pacificp. 
y honradojde Ian gept€;Sj|Cierto (;9iy|]at9i4^^;,, 
forma la mas simpdtica axmonia* o 






—277. 

Vh hecho notable en las comarcas fla^^ . 
mencad es la leiiz distnbucion de la pobla 
cioh. 1 an presto se la ve concentrada sin 
esceso en numerosas villas o peqnenas ciu- 
daaes de 8 a 12,000 habitantes; como se la , 
encnentra natnralmente repartida en peque* 
nisiiiias locafi^ades de actividad esclusiva- 
mente rural por lo comun. o dispersa en in- 
numerables cortijos 6 habitantes campes- 
tres. Conio el gobierno no ejene Hingima 
accioi^ que concentre ariificialmente en las 
grahdes ciudades la pobUcion de obrerosy . 
otras gentes en solicitud de altos salarios y 
una existencia de tujo, el campesiuo perina- 
nece fie) a su campiiia*. Asi la agricultujr^ . 
prospera constantemente, §1 misnio tiempo, , 
que la fabricacion se desarrolla en las ciu*^ ^1 
dades y villas secundarias; sin que las cos: . 
tumbres de los trabajadores, el equilibf^o dp ,^ 
las industrias, ni la regularidad de lu^ sala^- 
rios snfran perturbacjones peligrosas, como 
en otrbs paises. , 

La vida del asricultor flamenco es dulqe 
y tranquil^, en cuanto lo permiten sus labo^ .' 
re4**activas y el rigor del clima en el invier*^ 
no. Siempre ocupado en algun trabajo, sua 



doti^te Ion ' 9168811 prbpios^ para^ kid trabftjOtt ^ 
a^cblaa^ todft con^agracion del.can^BiilQ 
flainenco.es para la tierra; cqandt> el inviet- 
no Hace fiuspender 6 teriDJpftr aqi^ltos tjrft^ 
bajoB» el hogar dooiestico se convtejte en 
una pequena fiibricai 6 aI memm «m auxitiar 
de la fabricacion. Gada labrador M ocnpa 
entOBces en las prepara( iones qne exijen el 
Ubo» el eamnaQ, el I6paIo etc. para ser ntw 
lizados en las fi&bricas; 6 bien en la casa de! 
labrador ae fabrican bilade|S» encajeS)' algn- 
no8 tejido8» cordajes\y otrc^ productos in^^ 
dastriales; Nada ets mHs necegiario para la 
moralidad y el.bienefitar de las clases tra^ 
bajadoraa, -en paises donde ladiveraidad de 
eatacidnea modifica los climax que bcoexia- 
tencia de la agricultura y la industria, en 
beneficio cotnun y que permita aprovecbar 
el tiemp^^ en todos los meses d^ ano* ^ 

De Bt'ujas a la frontera fraoco-belga, es 
nn trayecto de cerca de tres horas, la via 
toea en oiBco locaiidades Mias 6 menps inv- 
poithnreaque, come antes hedirho/^pn no- 
tabtea; conM otraa 4e la f omarca damenca* 
pofLiicrjbreduo^n iabril; Thourbut as hi 






n9.<i%vei09 dff grftcla sa boiuta igleala; des* 
pmi. «e tqea en Boulers (en flamenGo iZ^^^r 
s^^ocT^inotablci pur 8u mercado de telae de 
lioa 7 cdifiamo^ su iglesia gotica de San Mi- 
mfif, cnya bermbsa torre domiaa la ciuda^ 
(l^j$00 habitantesy) y por haber mio en 
17(H campa de uba sangrientabatall^'entre' 
lotiAuetriacoe y loa repuhlt€ano» FraneeeeSy 
bajo lae ocden^es de dos famosoa geheralea: 
PiSebegTU y Macdonald. 

AlgQnos mioutos despaee^ la via pasa por 
Tseghemj salva el pequeno rio Ly$ y pene"> 
tra^en la considerable crndad de CoutWai'' 
(6 Kortryk.) Es curioso notar que la B(6U 
gifilt tiehepredsamente en «a8 dos e^tremi^ 
dades, de Oriente k Poniente, 'dos ciudades 
esencialmente manufactureras, que son coh 
me. los preludios de la gr^nde actitidad re^ 
laiiva de la fkbricacion belga. Si Verviert 
es en el estrenio oriental, 6 del lado de k\(i^ 
maoia^el primer centra de fabrioacion de 
pa$o8 6 tejidos de tana, CoUrtrm \o es : 
exL.ei estrenio occidental, 6 del lado del 
NQitt^de Pr^ncia, tespecto de las telaa de' 
lin^ i. All! 800 tnjperidl'e* !os t^idlbs die 4a^ [ 



( 



—280— 



madbos de hilo propios para el servicio de 
mesa^ v la rabricacion de encates merece 



^ mesa, y la Pabricacion de encates merece 

» . ...» ■ > y X-.- '»/irficj 

tambien de mucha estimacion. Es sensible 
que los pueblos americanos, pues haeentaii 
considerable cgnsnrao de articulos de Iieo,. 

V. . . , '. ......11 • J I .,.»..- < ^ * I''*. " f ' I? 

noliayan procurado es'ablecorrelaciones-di^i 
rectas con Belffica, quo ies serian muy veri- 
tajosns. Un pai9 como este, libre, honrado, \ 
muy poco poderoso, y cjuya fabricacion^ es ^ 
tan varida como barata y de escelente cali- 
dad, es de los que jnas pue.den convenir f^l 
comercio de la^ republicas hispano-colom> 
biahas i > 

Courtrai es famoso por la cclebre batalla 
de Ids Espuelas. sfanada por los ciudadanofl . 
flamencos, en 1302, contra los ,franceaes; y 
la ciudad no carece de alfifun v^lor por sus 
antiguos monumentos gpticos ,y sus moder- 
nos establecimientos publicos. A media hor 
ra de Courtrai, hubimos de detenernos en 
Mouscroi%i P^51."?fi^ villa de ccrca de 7^0pO 
habitantes, donde se halla la Aduana, Kra 
precise coqsignar lo^ pasaportes y pas^ar bflt-,. 
jo la mirada escrutadora de los aduaqerps 
y hombrea de la policia> No he tenidq- has- 
ta ahora, persona) men te, sino motives de 



— 281— 



reconocer la cortesia de Ips adoanerps fran-. , * 
ceses (esce^lo en el pueiite de Kehl,) y siif.,, 
emhjSLVso recuerdo siempre con disffusto las 
escenas que he presenciado en las houq- 
nas, respecto de otros viageros. Al mustrOT 
n6estro pasaportc en Mouscron nos dieron 
el base sm la roenor vacilacion; pero vimqi; 
que vanas mugeres o senoras tuenip mtro- 

ducidas a una pieza reservada para que les 

. ^ . ... * /,' ♦ - .Tin i,A . . ' mri 

registrasen sus vestidos palpandoiesvcuida- . 
dosanientesuscrinoKnas v otros atavios que 
snelen ser sospechosos. Acaso babia moti- ^ , 
vos fundaao8 para sospecnar algun contra^ 
bando de encajes belgas — de lo cual fue^ 
ron victima unoa tres 6 cuatro jamones que 
llevaba consigo un viajero, punzados sin mi- 
sericordia por los aduaneros para corciorar- 
se de que ho habia encajes en el interior 
de las piernas de cerdo. 

Oomo quiera que sea, no es posible ver 
sin iridignacion que el rigor de las exigen- 
cias fiscales implique elsacrificio del pudor 
6 de la dignidad del viajero, sometidos a la 
prueba del lacto, el registro etc. bntre las 
muchas ^azones que condenan coino un 
jSfrave mal la mstitucion de las adqanas. do 



trd'diceib'n flagtente en qae pnedd %ii(lMe^ 
eMTiiiistitif^OB cod las leyes 7 ^OBtttmb^ 
pdlfttcM de an paeblo* Pocbd.goMdniM «tt 
han Aibstrada hastti ahora tan ri^orM<M *€ln 
esd^ de' regis^t^bd aduan^ros y pasaprttei^ 
cotido 1^1 d^ B^lgfea; 7 sin <6nfibafgo ese g(^ 
biebno as ^ mas liberal de los monAtquU^M 
del bontin elite, y ol paeblo beiga es ono d« 
ioa mas'librei dal ihundo en sm ftiattifeita'* 
cioiies eiviles y politicas^ teniendo ed el im^ 
terior la libertad compieta de loeomodca. 



1 ■ ' 



Al dejar la estacion de Moascroirse cor^ 
ta en breve ia frontera belga y se entm at; 
territorio frances. La noche habia Hegadd . 
cvando "aeguiamoB esa parte de la via, por 
mi aaelo algo aecideniado, por 1<^ Mai M 
psdinjbi daraos eneiUa del agpecta del 1^^' 
Mmg f Roufitix^ importarftea por m ikbri^' 
ia^iai^ Nm daionttoa en Lil«, «a|^ud?dil[ 



®%8l p^lpiUico depvumeoto dal iKw^ 9)1 ) 
segQMlQiQn poblaciott . (i^SlS^SOO^ habita*^ 
te«)>jde Ja9 88 an <|ii# ^4 diyiditfa Itf p^rto ^ 
CQQ«uimtiU del imperio j&aoofi^^ ^£>oiid» ' 
qtUewiqueanbeMta la raiaa jSaMeaoa^ > las 
coiMtirticeioiiaS) ia agrieukora, la indBstsia, 
el ^alecto, y demos rasgps caracterisiicoa 
aq.flcMicHMQ en comfdeta analogia cen « Urn 
raagoB propios de la Flandes belga. Hasta 
en el gran numero de canales de navegacion 
6 irrigacion; en la predileccion por el cultivo 
del lincf j de la remolacha; en la faerte den- 
sidad de la poblacion, y en el esmero sobre- 
saliente con qne Be sostienen los trabajos 
a^rf^^olafly aa nata la BimiKtud-de los dos 
paisas FecinosH qne en nn tienipo estafieron" 
bajp «na ^miama dominaicion. 

...If a aM» 4|g6ra taapaccion bftfta para ha 
CM kmiprender toda la ioipcHrtancia y laa* 
eapMnatui«dMf]dd cbpaatamaoto del^fiioiia^^ 
eliittft fiiertadftiaa d0 Fraaria:poK al tgaa^^ 

i» 



con datrimento.deiptcosiain du(k»k|r(f}i^^ii^w > 
ne^ocios econdmieoB Es curioa9/««»;<bf^}ti9 u^ 

meiijto . ^^* .in(jlnstrial, rjfjo ^y jJ^bprii^W; <»)*% :r - 
el d^^Nort^j ¥,eiaem>iargOj,n^0guqp.^^yfl^e,,> , 

tes 6 militares.^ Asi, alii donde t^Qt^ft Cf^Hn ^ ^ 
vid/^^;a Ja pa:? y.e^^ laffftz^jsi^ la^^qallf, 
ind.ii^tifia qo.puqf|e..prpSRersLi;,,ftftJ;i^y[?^fi^ ,; 
cada PR8Q lo« aimbqlus deJ^gi)§frai)^,|fi.c|eTi: •> 
vafitaciofi Las maqainas fimcidnaja efim^, i^u 
dio d^jiTiurallasiy'fosQsj cprqo a4a^a^«^tea: 
de los caHpi)(?ri cpiitra^t^ <^uriQfiW)i<j*ia.^nv.. . 
\u^V(^ .eu ci^r^^,q^q<;io un ep^rajom tQuribte 
^^«ffi^Mfp|viliWiqR actqal, .. ..^'r. ^ ii*, wq 
Otro hecho iiQffiiA^ ieni^«l,dppW5lf^iW.»toiffiI 
meqcioaado ^s, la fuerte owceiiiraciaa di^i.;. 



en irfm provincia etctfieialai^at^ mcknuf^c);!^ 

Lila, capital del departamento (con unos 
90y00& ]imMyMrft6^,)>M^^^e^i^a b^^or el piuitp 
de nHxa miliWi*, y d^ mnck^ intportj^ncift por 
sivpfrodrtccionfabfil fniiyvaria4a, ^u comer- 
cio ysU^ esiabtecimififttos pOiblicos y aso- 
cia4Sione8 He credito/ ecQhomiay prevuiw y 
beneficeneia",. 

Roubaix (36,000 habitantes,) una de las 
primeras ciudades manufacturcras de Fran- 
cia, notable por sua tejidos de algodon y 
lana. 

Tourcoing, so vecina (29,000 habitan- 
tes), con trabajos de fabricacion anaioga. 

Valenciennes (24,U00 habitantes,) c^tebre 
por fins' eaeajesy rai £&hriGto. da batUtfM,'* 
]in«fi6s; gaaaa*y otrtt9:Cda8^dli((;a<l4a y dlQ^ 
gaMe9b>.'' ••••• ■'*' 

'OmlArai^ (19,000 babttmicaa^) vmiy notar. 



4> 



▼a16^ {»<►«'*'«* wowwientoti -■» irti,-,.*,... 

isiolnl* <8SiW0 iMbitAntes.) nM^iodiistrUl . 
y cota«rcial, y digna de atencion bajoolw*- 

aap^oB. ■ *-•" ■" ■ 

m 6ii;'ihifiqterqm (80,000 habHant**)* ■ 

pred^Mdlekidti de mochai localidade* ^nbgil-" 

tefrf4*,^i)*ertb • rtfu jr Inipbrtante ^ sobra- • Irt^ ? 

mar ^ehrf«ni<5o 6 deJ Norte, Irgado ^1 uit». 

ritfr p6r varies 'cftnat«8 dfi navegacion. qiM 

alimentan tin comercSo coBsideraWe. > •. , - 1 

•,'■„{ '. .1.; • .' ■ . • ' ' . . • J i« t.ff 

♦ ... • ■*. , . •« .•: i>.,. • I 

; ' ' ii t '' ■ » ■ ' * 5 -- ^ 

. , , ' M r ^ • * ; ' . ' • . « 1 * ' M } • • i . ' : 
• • . 1 ' ( ^ . . ' • • • J . ' • ':...' i <■ 4 » ' ^ * • I 

■Poco aproveehainos las boragi coipiMigpi^-o} 
dw fr viaitiff^^i'Liia, (><M'4}»e llpvia 'ComHiiiT < 
tem0ni«. La cwdad, sitoada sobce.laa eeitt, 
llaB'd^ <Us>ca«ail«8i et) el tcenMii d»iB|i>(^T( 
pli« 7 inev 'vaUe, foro «iio«rMd« ^r m«<^^ q 



ciU'MIR^i. Vita inaMtmmmmUtl^ mm q 
capital; 7 6 pesar de taa ine«n» (nmrtnif qkk- ^ 

i 

ndtf/^dsi proj^Mso de la iBdixdiQfti jr df^ tqs 
^Ifktktw que bb haceA todos lo^diaflUMa ; 
por medio de la beneficencia, sea intcodiv ] 
cieffd^ ^randes mejbras^^ftU oitf|ni«acKi|i 
de^ fiibricas y mtEumfaoturan^ me fmr^^. 
eviiieDte el malestar de las cla99a trabaj|a^ j 
dofB0« Sq modo de alojalnienu) ^9: deplp^i . 
rabie en*li»geBenal^ y no olMitanletJarexiar . 
tencia d^ tarias sooiodii4es de 'pr-^iaioni , 
economia y socorros mutoos» el numero de 
indigentes es mny considerable, y muy faer** 
te la suma anual que se invierte en actos de 
asistencia public s nrnl dirigida en mi con- 
cepto, 

Bajo el ^specto material Lila es intere- 
sante, pues aunque hay en su conjnnto cier^ 
to <it^ d^' tfisleza y imMtitiiflfa (no/Dbaffaff- 
te ifl'^mY) movimiento Atl^^ril y doioief ml^) lar ^ 
oaHAit son g^tfentlMMte ati«fcafi y ^ abiii&iia» i 
los^Mifitnm^ d^' bu^a* pianta y ^gvara^ ftro* ' ; 
porl$i^«l««/^4gKii^«Niliaifg!i)f Lka-Mi ttetteatiiiot "; ^ 
tiviiflJ'^rr-^l«ti««a 46.a*<mgi0t>^ qo^elM^ 
inaqfMtiM^^MQMliyt pMtJBraidflaibiiliaalim 



/ 



ssa- 



rolboiiin4t«8trilBii j ag/feolk y>e\ e^tado 8cfcla((' 
de iak cltt8*B Waba}af*6fa8. ^ •' '^* 



.'" ' '^ 



•- 1 



t*f. 



: h 



*• 



-»-. 



r. < 



I ' 



♦ • ♦ 



Desde Lila. hasta cerca de . Arnieas, al 
traves de* los depafrtQrioenios del Norter^ Pu^ 
sa-i4etOaf^ ^ Soimna (Somme) el terreno 
ea J>a9laiite' arceideniado, relativameiifte^ k 
causa dei 'trayecto que hace la via deJaho- 
ya^tel EacaWa a la del rio SomnicL. T6ceIv 
86 en esa via, sucesivauiente, con las ciuda*' 
des de Dowti^^^Arra$% que son lae mas im- 
pofjlaniesu/y dofxle q^iiera se ven inmenaos 
plantaciouedf de remolachas y lino, atgmtas 
de:,tabaGa^ fcokai y otroa gmnM oleaginosoe 
— ec^^Ddofda do. vcr >en tedo 0) • pui« que dl 
cultiifx) ba. ileg«ck>>a Un alto grado de^pro'^' 
greso^ i w liifi^ JPmniia) oomo en-toda» patten; 
8e>Y6a{itr8i||Wf0fla leii4indno>ciiri&iia ^de la 



no rio Sqarpe^ aflweute priacifxal. del aJto, 
Dscalda^ e^ nu^ ^iudad de asj).ecto a.gr|Etdar 
ble, inuyantigua y bastante biep cop^struida. 
Una va^ta llanura la rpd«a por todag\ partes, . 
y dentro de sus importantes fortificaciooea., 
medran muchas industrial, y se mantienen 
establecinaientos p&blicos que no careceu 
de interes. 

-4i^r«, plazft;niilHarig9alaiente.(concej:*/ 
ca de SO^POO habitant(ds)jk .6^ la. eapital 4^... 
depar^^yaoieU), del. Pq^^^e- Calais, ,^ ^eroe-^. 
ro (J<jj, lp?» ;4e ,Fraoci^..iPOJ: s» ,p(>Wiacian. 
(712,846 hat^i^mea), np^^ble.jUuspbj^r^or , 
sus plazns de guerra, lerrestred y maritinia€« 
Aq^uella riudad no e6 menos importante que 
las anteriores bajo el punto de vista indus-* 
trial. Su fabricaeiou es tan activa como va 
riada, y algnnoa de s^is in^numentos e ins** 
titutod publicos rnerecen atencion. Al pasar 
por alif no puede uno menos que estrmne* 
car^e y afligirse, recordando los nombres de . 
Robespierre y Joae Lebon, terribles bijos 
4^,A,rrfi|s» ya pen^iaodo ea la kratalittixlixl de 



^ 



las revolnciones polfticas y sociales que pa* 
recen mas trascendentales para los paebloe. 
Efectivamente, la revolucion francesa pro^^ 
dajo inmeDsos resultados que donde qniera 
86 palpan. Pero es triste rer que el gran 
pueblo que la realize esta todavfa esperan- 
doy despues de setenta anos de peripecias 
polfticas, el cnmplimiento de las promesas 
de libertad hechas en los terribles (lias de 
una lucha titdnica. La libertad, por la cual 
lucho sin(^ramtote Kobes^pierre, no ha ve- 
nido todavia; pero quedan aun los recqer< 
dos sangrieotos que despierta el nombre del 
diputado de Arras. Al menos 61 fue sincere 
en su fanatismo republicano, y pago con su 
cabeza sus estravios y sns abuso^. 



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ANTJGtJCOAP s , 

DB LA BSPEGIE HUMANA 

Mr.j Delanoiie, distinguido geologo e in 
dividuo die la sociedafl geologica de Fran- 
cia, tdvo la bondad de remitirnos um ejein- 
plar liijosamente impreso de la carta que 
ultimainente ha dirigido al ministro de ins^ 
triiccion publica de Francia, sobre la anti- 
giiedad de la especie humana. De el la solo 
insertamos el resurnen con que concluye: 

''Ya en el dia no se duda de la completa 
desaparicion de muchas e^pecies animates 
despnes de la existeucia de los primeros 
hombre^y y aun en los tiempos bist6r]Cos. 
La presencia de vestigios de nuei^tra eBpe« 
cie en las grutaa y en lo» valles, juntamen 



te Con los de ciertas razas perdidas. no Ij^s 
taria, pues, par si solo para fijar la 6poca 
de la aparicion del hombre gobre la tierr>a. 
Pero la* situacion estrategica de estos vQ0r(i- . 
gios humanoa en Saint-Acheul y otra^ k>-^ 
calidades a^mejantes, previen^ y aim dear 
vaneca todas las objecianes. Aquino se 
presenta el caso.como en las turberaa de 
una mesa elastica y permeable, ni coxno eu 
los valles un suelo in^vadida per las iniinda- 
ciones fiavidtiles p lo^. alnviones pluTtalas 
dclas laderas de las moiitanas, ni como en 
las griita's y las brechaij* oriferas, sipias abi^r- 
tas que Servian desde su origon de asHo y 
de sepnlcro a iantos seros diversos. Eh 
Saint-Achenl es* evrdento que los vestigipa* 
hunfianos y toda la fauna que los aconrjpa-'" 
fia, se hallah en la parte inferior dd dilu- 
vitirh. y son por cbnsiguiente, anteriores d ' 
todoB Ids depo^itos siibsiguientes: grava la' 
custre, diluVliitn rojizo, Isess y terrene rrio- 
defno. ' Ningurt geologo puede hegar 'qu6 * 
allf todosMbs depdsitos se hallaii intacto^ y 
qnrflfiis-hatihas'de piled r)a no se halfen fekt-'' 
m^Win ^w^rf,' estid e'^', ipiri que hayari peiie-i* 
tra(k> & acjiiel hivel'desptkes de la fbrmapiQii, 



y de position <lel terreno en que se encuen- 

tran.' ' * 

Nd, (le hoy mas no pn^de poner^e ^n du" 

da. qtte e\ homhre ha sido evidenterneiite ^l 

compatiiota y ei contempor^neo de lo6 

mott^ruosos pachidernos y de toda la fau-^ 

na de los cuaternarios, Sii venida cs, piies, 

necesariament^ anterior al antiguo cataolis- 

mo diloviano, que ha sepultadb para con- 

sery^rnost^«, ^^^ r>ek(>^ tan notaMes de la 

mas JBtniigna, y . probableraente dfi la mas pe^ 

qtiena de nuestras razas, de esa prirn^m . 

edad, en fin, de la hamanidad: (a edad de 

la piedra'desvastada. 
.|Estranp espectaculo! . • • • los fosiles mas , 

preciosQS para aosotros serian, ^in dada aU 
gu^a, los fosiles hu/nanoa; y solo Ayer co- 
mo quieii dice, hnmos coiaenaadp a compeer 
que laa.pfu^t:)as de su exi^tencia s^ preseri- 
tan^ajmillares. .. i^stas prqebas se ven por 
donjjp quipra, y el hombre vqrdad<eramente 
fosil no, se.hfi^.vjsto todayiajeri njpgona.parr,, 
teif Pero la ajt^ncion se ha despertaHoj> «e ha 

sobjr^scitado, y no |)odran menps de .bailar- , 
se (liego los titulbs por tan largo i^erapo* 
perdid6s dfePFa aritigiiedad de l& especie hn- • 



*» 



f 1 



— 594— 






. * \'.. t) t)ri[* 



I 

RB&LAMBNTABILIDAD 

Gieiites hay en el mundo'de iari dfe^brde- 
nadb' magin^ que ticneh por vicio y siipWK 
fluiaad el sistema de reglamentaVIo todo. 
Dicen los tales que una tez establecidod 
ciertos principios' fijds de moral, y ciertas 
iqdximas generales para el huen 6rden y 
concierto de la sociedad hnmana, basta c^oh 
que lbs que la dirigen cuiden de que nadie '' 
se descarrile de la buena via De manerci' - 
que para estos partidarios de la simplicidad 
en materia dejusticia, adniinistracioh y foaeii ' 
gobfernb, ^ los gobernantes, a tministrbdd 
res y jndces no las queda otro oficio que €ft 
de aV|ijie)!os'zagaIed, que cn^dando iin re1)a- 
iiuelo de inocentes corderilloS) log antecbgen 
y €^<?^arnhian hAeia el redil sin ntrd^intilti^ 



i 



raanlo represivo i|Qe aoft Tarilla flexible, lo^ 
cando snavemeDie al que te desvia 6 se re- 
zaga J lo meliren 4 inoorporar en el nioQte. 
— *;Qiie deeaiino! 

Venid ac6, pecadorea: (podreia negarme 
que todaa laa coaaa deben hacerse en eate 
mando con peao, regia y medida?'— jY qo£ 
^68 aino nna coleccion de reglas! Loego 
cuanto maa reglaroentemos, mejor nos ha 
de salir loiq^ue 4saiprwdatnoa« Yo i^e^ que 
este ' argumetito nq tiene vuelta de hoja, j 
asi he ^idq siempre amiguisimo de la regla- 
meii|;abilidad. Poi; eso iqe afligio mucbo la 
sapr^sion de los pasaportes, precisamente 
cu$tndp.ya tenia escrito an proyecto de ley 
pox 1^ cual se aumentasen las circunstan^ 
cia9. y r.eq^(lorio8 de tan importantes docu- 
mentor obligandp al portador k ruta fija, 6, 
que. f e presefitase & obtener el refrendo de 
cadaipc^oiux^mineruy y a completar las se- 
^OK ^ersanales con eiu propia fotografiat y 
probibi^o^iole durante el viaje tgda altaraH 
ciqn en^sn rastro^ como dejar^e labairb^^ 
qaif(|p;u3,ilfa patiliaa*^ engordar denflftqu^* 



ban Te^lamentftAa.jitw^iiiSi imiMsfMi^mmA f r 

se ha puesto en moda tr re^lannmiliin^i^^ * 
los hribpaeff ide iios icaaembiy * qtros;: iititMfe' 
propietarios£j I'/Stnbre.caio ^el>J^icKio pfOfpo^^'^ 
to dfi Uy ^i e6f)fopi)a0i<tD, y t^tifftoif^^tiM^^)'' 

esta i v4Ua (li&i Q%opoonht9o\ if tsr tne:>ban •^ef^ * : 
nado deregoeijo.'^v.-. Varies* iperiddiccwi »ite)^'»» 
liberales han«dir»h(i d^jj^6llinfiO,^qne pa^iN?:? 
cuentvm paiaforas'coti.^^ie i^l^i^a-ri^: yode**' • 
claro paladinameiite qljetampdcoilaisralifeiuen^ 
tro, por mas qije las he buscado. La que 
si he hecho ha sida aleritarme a culttvai^ la 
reglametitabilidad/ y Cengoya, nnnque en 
bosquejo, nit[a'pordRiiY<de proyectos patia re- 
mediar Wrtos los males e iiiconTenientes de 
est© picaro mundo en qoe vivimos No es 
cosa dsiitm&ladarloB todos aqni huerahnen^^t 
te; *pero irtqniera conpo mue^ra, voy-^ pre- 
sentar.alftooii'env^stracto, y 8i> iuegwj mr 
vi^odfikxs wl fnblioo no me.deQnsta anatcot^t • 
roiubt|Miii:i8iiAcrkiion 6 ^\\M\6d»tmkto jMlr' ^ 
tantOf 6 una renta viialicia para ayudaMno'Vi 
k Ugtaw^la fiyariiwaaatfyiwieMqptf^^ 



r< 



• I, 



—297.. 

¥fty«iPiK tipfie9» iilgia^c •& e^eaiplo^, m^^ i lal 

S^ffy^eti l49ua^emHt^ el Kulgo (te 499 ge»9 

te8»«hafievyi^ iargo tiaaipa; .de tmelos^air . . 
trea^^npl^ .^mefji^r la ti^ira\, esto eg caJkimr 
niar.ia iodJwas, atriJ^uy/endokB^ la culpa de .« 
UD08;pQU)s: pero cJlo- en, <(uevno hay aialdi« .. 

cieaije que DO Jos «M^ttae de BUone«« ni poeta > • 
satkioo.^ue.no te««aseateiduepigra^iia. 1\m* 
davia m%k fjt<;/9Q^la U4iia eon'qtte..s& impri/* /> 
mio el ultimo de ViU(?r<ras que dice asi: 

El saslre y el ladron, si mal no arguyo, 
con el ageno bien forman el suyo; 

tal ed la competencia. 
. Mas de Caco al poneroos en el potro, 
DOS viste el uno, y nos deanuda el otro: 

tal es la diferencia. 

literatura naciooal^ pues que el idioma en 
que ae escribierouJot^ roKiancefi caballerea- 
cos e bistoricosy base de nnestra poesia, ne- 
ceoitaba^itidticlcidabiefnefit^ Qri'toatttorp^ii- 
lar'qpie ooatiiiiiaae Jus trabajoo^dto' aqMlliMPtt^ 
de9G€iuoddo8 4KNita0/co3i«i'iMp«fiieiaii brotti^ >-' 
de Mm^^^vm^^ktmm^ I09 priflieros^lrigiM^ 



ctiftid la dfel" Bri-'Tefttdn a)^ recnerdo d^l tqen ' 
morable dia & qae ha consagrado ras (Has. 



Tambieh ha \\d^k4o A nu^gtras mailbs qii 
ej6mlp^At d^ El cantianero dk la "Pasian^ 
diminoto Irbro, caye defi^ttno eeiptfesft ^feW 
SO tftalo, y ctiyd' volumen estfi en razon in* 
versa de su m^fiiol ' Viene estct obrita liin 
nombre de autor, y lo seniimos^ pues mere-^ 
ce el poeta iih6iiimo grandes al&banzas» 
sobre todo por las compbdiciones A La ca- 
lie de la Amargiira, La cruz j La reden^ 
don, que nos han parecido notabilisimas. 



LA MUGEE 

To4m lai mngeres, dem Plabio, sod 
amiUM fiiem de eilaa. . Las mogeres ban 
apfmdido 4 lUwar para mentir mejbr. 

Qi*ete4^iiMd4^ keeiM>; e«te eocwfo. 



alargad e| pwQ. . _, ^ 

Pregiintaron d Milton, ^porqu^ ra^nQn^ 
ciertos .Daises puqde un priocipe ser ^prooa- 
do ray ^ tos catqrce anos, mientras no poeda 
aer casado hasta los diez y seisl ,£U..poQta 
refipondio: Porque es mas facil^goberiiarun 
remo qqe & una mufifer. 

— ^Un^hombre; d qniep no era ppaj.b.l9 viw 
vir en paz con su raugjer, qiiiBri^ndo divor- 
ciarse, parecio ante el juez. Eate, concedor 
de aigunaa buenas cualidac^es deja eapo^aa, 
^por que intentaia ^epararos de vuestra con- 
sortel le preguato. ^No es hermosat 

— Si, senor. 

— [No es rical 

— Si, sefior. 

— [No es fecunda? 

— Si, senor 

— Puea teniendo tan buenas .dotes, jppr 
qae la repndiais? 

Al Uegar aqu{, el niarido se quito un za«« 

to^J<^,^(Jy9 al i^e^zt iVpis esv> anipfttol 
— Si^ senor, 



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—800— 

— Si, senor. , 

— iNo esta bien hechpT 
— Si, senor. 

r — iNo es de hermoso becerro y buena 
SDeia1._ 
— Su eenor. 

4 ' / *■ I •'«-.»- f 

— ^Pues, sin embargo, continuo el inarido, 
este zapato me aprieta, y pienno desha^erme 
de el; porque yo s6 d6nde me apneta, co- 
mo se igualmente en lo que mi rnuger y 
mi zapato se parecen, cacioh (en papel se- 
llado) del nombre y dase de la dolencia, 
calidad, naturaleza y grado de los sintomas, 
y afiadira bajo juramento si responde 6 no 
de ciirar al enfermo, 6 si es su animo en^ 
viarle a la sepultura. 

. Art. • • • En cada una de las visitas su- 
cesivas estendera en papel sellfldo una no- 
ta de sus observaciones, la cual nota habrS 
de presentarse por la familia en el gobierno 
civil; 68te la elevara al ministerio de Is^ Go- 
bernacion; este la pasara a informe del con- 
sejo superior de medicina; este nombrard 
una comision de siete facultativos que la 
examinen, estos dar^n su parecer por escri 
to (en.^apel sellado) y volverft por los mis- 



X -301 — 

mo8 caiml^s b^c^ta ia farnitia del enfermdi 
»in que mientraa no se h0,yan ciimplido tOt 
do8 (^tos tramites puedan ejecutar^e Ian 
prescripciones ni propinarse los medicanieii*' 
tes recetados por el medico do cabeoeraiO^ 
pepa de volver a emp6orar el enferaio ea 
caso de ajivio^ y si se hubiere mnerto,' pd^ 
varle de sepultura. • . 

Art.,.. Concluido el tratamianto, y logra*/ 
da la Guracion conipleta» el m6dico presen- 
tara la cuenta de sus hunbrarios (en papel 
sellado), la cual no podra ser satisfecha sin 
probarse antes en jiiicio contradictorio que ' 
no ha habido algan pariente 6 amigo, vieja 
6 tnohja, que por intercesion de algnn san- 
to, 6 su propia taumaturgica virtud, haya 
sido la verdadera causa de la cura, en cuyo 
caso, y certificandos6 la probanza (en papel 
selladp), perdera et medico el preciodeslia 
visitas. 

Mugeres, Articulo que necesita una re- 

.glamentacion may complicada, y que noie 

ha dado mucho en que pensar por largos 

< .afio^. No puedo dar yo aqui tii stquiera tana 

j^ligiBiia idea, de to qi>e,ba trabajddo en etta 

materia: me contentar6 con indicar somera- 



S. 

^le^t^elo^ ppncipalea di38CM q^e nrntfuiSt 
di^rnos la9 senorBfi porfalta <le rigi^ftd^tr La 
primera dificultad en las relacioneur, de ^(nA^ 
^ien g^nero.que 8eah^ entre indi?^dia<i8 d^ 
itf|]ibo8 sexas, es la de saber el hombra^A- 
puifto fijo laa coisas qae la miiger liene y de 
oualeft^carece^ 6US fbhas y>u8 aobras^ i\^&^ 
mmlo aai; y eato se estiende d laa euaHda* 
desftsicasy & Ian morales, ^la posicioo so 
cialy y 6 bienes de forums. 

Bajo coalqniera de estps aspecio^ ho pro 
curado que todp se halle previsto an mi 
reglamentacion. Asi, por ejemplo, para 
precaverse contra toda ilusion y engano d^ 
algodones,ahuecadorB8y mirinaques, mi re- 
glamento pregcribn que toda muger spUera 
6 viuda haya de tener stempre oonsigo nn 
documento fehaciente (en papel selladn), en 
qqe consten y se acrediien sus dimeasjonea 
exactas en longitnd, latiiiid/ profimdid^ y 
altura, acompanando algunos dibnjos y pla* 
noa topografico^ ^^ujetos a rigorosa escala y 
oon sqs respectivosL cortQ^, perfiles y curvas 

Oada seas meises d^eM reiiovarsa mV^ 
mmoria dm^tiptimf cetPtidcnnd^ eq ellatkNa 



— S08— 

laciQlUitivoft las adtcioned v sustracciones 
oe^rridai d^sile ta uUimH Fecha. Yninguna 
fhdtk isoQtraer rhatrimonio sin exhibir esta 
d^mnentacion, con lo cnal se evitard el que 
maiido aignno se llame IiTego a engano, ale- 
gando qne eh ta arqnitectura desu conynge 
no hk hailado Ta debida propqrciori de vanos 

' Otro tanto ise arregia y dispone ^cerca de 
las prendas de car^cter, extgietido es ecifi- 
qaciipn de los ratos de ira, inpvimientos de 
aoberbiay etc^ etc , sin olvidar los ataques 
de nervios y de hipocondria, la inclinacion 
alcoquetismo y la predisposiqion mas 6 mQ- 
nos decidida & los celos, ai lujo desenfi^uia- 
doy ft la dictadnra conyugal. 

Pi?fo despots de este ramo mugeril en 
qnre estoy s^atisfecho de haber desplegado 
toda mi habilidad reglamentaria, el que rnas 
me ha dado que hacer es el del periodismo. 
S^tecieiitos nov6 ta articulos contiene mi 
f^j^lamento de periodistas, reglamento pre-* 
6lc)«o, con ctiya observancia se evitarian in 
finitos iticonvenientes ahora anexos k la 
j^^fes'on: AIll todo se bulla previsto: las 
e&rr^pondencias snpfiestas deluer^gas tier«» 



--304 - 

re^j ^ci^tas en ja ^e^ccio^; la^ ^bun<|(if|- 
cia de materiales, alegada por discjqlpf^ ^ 
no insertar un articulo, cnando el periodico 
estd relleno de paja y frui^lerias; los alardes 
de imparcialidad cuando esta patente el es- 
piritu de partido: los encotnios de obras de 
lit^ratura y arte, escritos a nombre de la 

critica con la pluma del compadrazgo 

todo, todp estS previsto, hasta el caso raro^ 
raro, rarisiraoi pero en fin, poslble, deque tin 
periodico preteste hab^rsele roto la Aidqui- 
na para dar solo medio numero, rnientras 
que la verdadera caiisa es el haber estado 
ocupada la redaccion en preparar nn ele-* 
gaate y aoiabilisimo te para sus amigos. 
Nirigiino dc estos abusos podria tener logar 
con mi reglamento: pero, ;cutdado! que a Ip 

k 

qite yo llamo abuses, no es al te, sino al 
medio numero. 

« > 

Basta ya con lo dicho, para que usta^tes 
formen idea de mi sistema, que es el de cop- 
vertir a la sociedad de un reloj, en un crp« 
nometro, y tener al mundo comp una balsa 
de aceite, por.obra y graci^. de los regla- 
menios. Si pualquiera de ustedes quiere ep- 
terarse a fondo de mi coleccion, que alee el 



— 305 — 

dedo, y al instante le entregare una copia 
literal, auientica, certificada y en .pa^n 

pctsei/acii: •' ■ • ' • • 

' 'M() »M • . . ., , . ..... • : 

-^5> if) :*» t 



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■"•:* 61 IH-: .;- • ■ I " .. . 



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. , , JilL. QI/P DB AG^NO 8E VI»TE, ETC* 

' ^ace algun tiempo que ci'ertas senoras, 
cava aijilidad de manos iguala, si nosnpera 
6 la de Herrinan y otros prestigiadbres de 
noinbradia, habian dado en la gracia de vi- 
sitar las liendas de modas de esta ciudad, 
y despues de examinar todas las tela^^ y ob 
jetos que Ilamaban sii atendion» retirarsesin 
comprar nada, pero no con las manos va** 
cias, pues siempre se les pegaba algo, y , 
aiin algos, cotno dice el bnen Sancko Pan- 
za. Lo peor del cuenio es, que los objetos 
asi restados 6 sustraidost, que en aritm^tica 
viene a ser la misma cosa, eran siempre de 
poc6 bulto y mncho valor, como^chales, en«» 



^orita Mary Morray,— la bistoria nio ntif 4i^ 
ce el estado de la tal, — era an^ de las park 
^qnianas mas asidaas de loa establecimien- 
tos susodichos, y por esoao es de estranari' 
fe que siempre andnvieae vestida con taoto 

El lunes de la semaaa pasada asistio la 
Mary Murray & la inaugiiracion de los jar- 
dines de (Jr^morne, en la calie 14, osten- 
tlsindo nil magnifico chal, cuyo ?al6r ascen^^ 

I 

dia k $55. Axin cuando nii lune^ no e# un 
m^rtes y por consiguiente no e^ un dia acia* 
go, fuelo y mncho para la Mary Murray, 
piie9 el diablo que nunca duerme hizo que 
4 la referida inauguracion asisti se tambien 
Madama Pinchon, niodista quo vivo '(*n la 
(ialle de Bleeker y en cuyo establecimiento 
adquiri6 el chal 1^ interesantei Mary Ma^ 
da^a Pinchon, por uno de eso-^ acasps que 
8,^ veil) y. no se cpndb^ii fu6 a sente^rse al 
Iftdo dp Ma^^yj en cuantp sq s^ento vio e^ chf^J, 
y en cuantp lo vio ecliKO la m^np a ^ ppr-^ 
i|dora de la prenda, ilaw) la j^liciay,.,.,. 



« 



lirlwiTotlibiui con todos los rhiramteijitds de- 
%idoi9«A-m 86X0 y & so sorpi^ehdente trat)flf- 
dir^^el chal fak devueico & sa legftiVn^ prd^ 
fMlairfa, y el publico gozo graifs de un ^ 
peotfictrlo que no edtaba compr^ndido eh el 
puDgratna de la fanciom. — Moraleja. Bl to- 
bar chalet no tietie tiiiitos inc6^veii)ei!ites 
comd el Uevarlos pnestos, ^obre todo en fa 
ctilta 4 otros par^jes p6biidi9S* 



♦ i 



' • \ 



LPYENDA PEL JUDIO ERRANTE 

La leyenda del Juoio Errante que noni^ 

bran Ashaverus, es universal en todos loa 

pnebTos cristianois, aunque en cada cual di- 

fiere, si no en sn esencia, en sus versionev. 

Eletnmente literato Wol^ al hacerse cargo 

delarersion popular espanola^ '^^P^pfiirfl A 

dbtbM 7 la prt^fiere por el dulce^etpiritii cii- 

4«i 



308— 



tolico que reitia en ella, que es el espirit^ 
del perdon, que a nadie escluye, pero del 
que todos sin escepcion necesitamos, y del 
I que las demas carecen. Y efectivamente, 
^cuun bella es la version popular espafioia 
del|,X|idio Errante, e^^a tradicioa universal 
que es apoirifa, pero que tal vez sea parte 
del deslino de aquQl ser escepcionat! Nos 
dice que sufre este jndio la oxpiacion de su 
maldad en este muudo en que pasa desco- 
nocido; nada obliga 4 creer esta tradicion 
cierta, pero nada tampoco so opone d que 
per cierta se tenga, y es de d^.:<i . :ae fue- 
se comprobada, porque nos pone casi en 
contacto directo cbn la gloriosa epoca de 
nuestra redencion. 

Esta tradicion profundamente melancrSll- 

"C^, y altameute consoladora, que corona la 

expiacion ccn el premio, la guarda el pueblo 

en el archivo de su fe ciega corno debe ser, 

pues asi se siniboliza la religiosa. 

Era Ashaverus un zapatero que vivia en 

Jerusalen en la calle de la Amargura, y 

cuando el Senor paso por ella con la cruz 

^acuestas, al llegar dla puerta de la casa del 

zapatero^ iba tan destrozado y tan exiiausto. 



qiie qoiso deacansar en ella y le dijo al dae- 
no: ^'Jaan, dejame descansar aqnu que sa 
fro mpcho." El despiadado zapatero le con- 
testo: *' Anda, anda, que yo tambien siifro 
aqni cosido al remo del trabajo," — y le cer* 
ro la puerta-. Entonces el Senor, viendose 
tan crnelmente despedido, repuso: *'\ Anda 
tu! — anda, y que se^ hasta laconsnma^ion 
ile los siglos!" 

Al punto aquel hombre sintio que anda^ 
ban 8US pies sin 61 moverse ni poderlos re- 
tener, y desde entonces anda sin pararse, y 
andara hasia la consumacion de los si^los^ 
para que se cumpla la maldicion de Dios 
que sobre si se atrajo. 

Conocio entonces aqiiel despiadado que 
sufria un, castigo del cielo por su d ireza y 
por aquella palabra tan cruel de anda, an- 
da^ que arrojara a la faz del maltraido ino- 
cente que le pidio descanso, y se arrepinti6 
con el alma de lo que habia hecho, y enipe- 
z6 a llorar su culpa y a desesperarse; asi 
anduvo, ha^ta que al ano, el Viernes Saato 
d las tres de la tarde, se le aparecLo en io 
mas iejanp de los horizontes, entre los ele- 
mentos y celajes, un catvario con tres era- 



^'810— 



-» » i 



cbs. Al pi6 de la tbas aha que era )a de 
^n&edio; liair&bilse una i^eiiora tan tem^ro- 
thctimo afligida, tan afltgida conio mattda. 
'Esta senora vblvi6 la cara descolonda ^Ite- 
iia de rSgribias h&cia 61, y le dijo: Juanfes- 

pera en Dios 

Entonces e! infeliz fiinti5 un consneld muy 
grande, y con mas dnimo siguio andando y 
anda sin pararse deade diez y ocho siglos; 
y Cuando se ve tan solo y desconocido de 
las geniraciohes que ve sargir y caer, ve 
SOS amigos mnertos, su estirpe estiuguida, 
su tierra que fu6 la del Dios de Issrael, en 
poder de moros, sn pueblo maldecido, des^ 
parrumado, despreciado, con ana s^Sial en 
'el^i'ostroconio Cain, se acongoja y desfalle- 
^ ce BU coraz6n. P^ro vuelve el tiempo dela 
•Falsiion, y con 61 el Viernes Santo, y a tas 
tres se le reapArece el Calvario en los leja- 
nos horizontes, y la Seflora qne con rfrftee 
Toz le dice: Judn^ espera en Dios; ^Viiont^B 
'"^tecobrala esperanza, y con elta 6i^¥aio pailra 
'•tutttpKfsiicbrideHA, yfentodces vnetvt^ d'Ati- 
^^^t sin titinca pararse, 'per loottaVle^fioni- 



-r^ll — 






ESPOSICION UNIVERSAL 

DE 1S62 

ALHAJAS Y PRENDAS PBSCIOSAS. 

La clase mas interesante y rica de la Es- 
poaicion^ as naturalmente la de^ignada con 
el numero 33^ y en la cual estan corapren 
didas las obras en preciosos metalee^ su8 
imitacionea, las alhajas y las piedras preqio- 
sas. Los esponentes ingleses, en este ramo 
de la ibdustria y el arte, ascienden k ochen 
ta y cincoy y coino en otros mucbos, puede 
4ecir8e con perfecta justiciai que se llevfin 
0UOS la pal ma en este gran cert^men contra 

todos BUS rivales estranjf^jrpSi considMMikNi 
en su totalidady en el mismo ramo. £« v«r- 



» * 



dfid que el departamento fraiices uo eeA& 
aun terrninado, y qae alganos platerog y la^ 
pidarioti de Paris y Amsterdam ban hecho 
esfucrzos supremos pata alcanzar el triun- 
fo; pero no obstante, es ya evidente que 
aunque en alguno que dtro case aislado lo 
consigan, nnnca podr^n igualar en su con- 
junto k rivales de este lado del canal de la 
Mancha. La reina Victoria y la nobleza bri- 
t^nica, ban exhibido tambien algunas de las 
principales alhajas y piedras preciosas del 
reino, dando con ello un valor e interes a 
esta parte d6 la Ebposicion, que apenas 
puede calcularse, 

Como en 1851 en Hyde-Park, y en 1855 
en' los Campos Eliseos, la inspeccion dete- 
nida de este tesoro, mas rico que todos los 
imaginados en lo^ cuentos arabes, es difi- 
cil hasta rayar en lo imposible. Las elegan- 
tes urnas de cristal que lo contienen, estan 
siempre sitiadas por un gentio inmenso, al 
cual se hace desfilar por entre barreras por 
\6% policemen ^^ \o guardan, despnes de 
echar sobre 61 una r^pida y codiciosa ojea- 
da. Solo viendola repetidas veces, es por 
lo tanto posible formar una idea de esta co- 



—813— 

teccion riqui$ima de aihajas y ^iedtas pre* 
ctosas. 

. Entre los plateros y lapidarios qiie mas 
se distinguen, figuran en primera linea Hunt 
y Roskell, el valor de coyas aihajas ascien- 
de a seis millones de reales, Elkington, Gar- 
rand, Emmanuel, Rose y Daniell, Philips, 
Copeland, Newton y Wedgwood, El valor 
total de las aihajas y piedras preciosas es- 
puestas, sin contar con los grandes diaman- 
tes, se calcula en cien millones de reales. 

La joy a que mas llama la atehcion ea un 
broche perteneciente a la reina Victoria, en 
cayocentro figurael famoso diamante Koh- 
i-noor, piedra que podria muy bien propor- 
cionar material para una novela a una ima- 
ginaciou oriental. Este diamante fu6 ense- 
nado on la Esposicion de 1851 en su esta- 
do de rudeza; pero desde entonces acd ha 
sido pulimentado por lapidarios venidos al 
efecto a Londres de Amsterdam, y reduci- 
do de 186 quilates que pesaba a 102^. Es- 
ta joya despide rayos vivisimos, como si 
fuera un foco de luz y electricidad» por lo 
^ual se le ha dado el nombre de f'montana 



']i/$iMt7^ y> 6fll diffoa de la f oderijoa 'sQb«f»^ 
Ml del vasto imperio de la India. 

lia his tori a del Koh-i-nom: se reaMmta 
'tt'sig^Io XI V9 en cuya 6poca^ fonnaba parte 
*d^kt9 joyaa de 4a corona del Empei^adoF del 
"-llogol; pero^cnando la famosa Oompmia 
de la^iitdift anex(> el Punjab a bus dominios, 
8eapresar6 & €obcar esta joya «n el Ivtgar 
mas prominente de la corona brit^niea. 

Al ^ado de este diamante sc ha espaesto 
otro en el departamento holandes, qne aun- 
quede mayor tamano, no ha consegdido 
.eclip$ar ans raudalestde vivaJuz. Estajpie- 
dra ha.8i;do enviada de Amaterdam por.JV(r. 
GbfiTter, y es. prapiedad de .i^arios af^ciaois^ 
{ tae franceses,. holandeses y brit^nicoe* Sa 
Aombre es ^^la Estrelladel Sur,'' y.su pf^so 

1S5» qailatesy 6 sean 22 1 maa que el. Koti^i- 
, jD.OQrf Sn fqrv(m, es ovalada y. tsu color bian- 
co con un matiz «:oni:o$ado. 

Widdowson y Veale hftn . qapneisto, .. pi n 

. (QmbarHOir^Qtro.diatoaiMe ai>ayor gue^amtH^a/ 

pues cpepa oada me^os que-treiQi^f to$ mi^ 

Ti^omMa q«Ha<»8f»/ proj^wd^df 4el ^Nnc^MMlet ia 

ntl«d(iay*\ ^ )t^o.49M0to "de paJ ijEmato^ ae <a9J«u^ 



(]» . en Ja .coMceion el ,4iaivantft. die NwlMsk, 
.tpmado por Icmi ihgleses lU juaodo del ti^r- 
.^pies.de Haatifigt del bagije dehP^uihwary 
ckiiafiite la gnern de Mahraita. Eati^piedra 
ha, •mdo .pnlimeiitada por los iamosos ilia 
mantiatas iloBt 7 Roakell; peaa 58 J qudla** 
ten, y pertfi^ece al marques de WestmioB'* 
Wff el cnalja compro hace co9a de vetqtte 
aiio8« 

El diamante mayor que ae eonoce en el 
.''ij^Qiido efl el llamado "Braganza," cnyo ta- 
mafio es el de un huevo, y cqyo peso de^ 
mil {(eiBcientOB quilaies. Esta piedra no ii- 
gura sin embai>/o, en la Esposieion. Los 
principalee diaraantes se obtienen del Bra- 
sil, dpnde son buscados por los esclavos y 
la pantidad sacada de sns minas se calcoia en 
diOs toneladaS) evaiuadas enmil ^eincientos 
millones de reaies. Los principales lapida- 
ries son judios que. habitan en Amsterdam, 
en c^oya (indad se opupan, nada menps que 
jdico; .ntil.perponas eaeste intereeiante rc^mo 
,jd« jt^ifr(tu9tria. 

"' p4d^f|>aa da. 4oa i racpsr. (liam^iiMpa, lo^iK^ 
;H9f(4oaM<ba7.^Qila p(Kl9C09i(^d«t;i^:liajaa y^fjle- 



—316— 

tilifa^, 'pulsei-as, brbches, pendierites, sort!- 
jas, affileres'de J)echo, y otra muftituddfe 
joyas' de todas clases, y todos los tam'af{o6 
imaginables. Las insignias de \as ilustri^s 
ordenes de la Jarretiera,el E$pino, el Baiio, 
la Estrella de la India y San Patrick, bri- 
Uari tambien en ella con una pmfusioil es* 
traordinaria de piedras preciosas. Londres 
y Ryder ban exhibido una esmeralda, tiAa 
amatista y un rabi que dicen ser ios de ina* 
yor tamaiio conocidos hasta ahora. Emma- 

nuel, de Hanover Square, Londres, ! n e^-^ 

puesto una copa formada de un solo topario, 

« 

montada en oro esmaltado, representundo 
la historia de Persco y Andromeda. La 
reina Victoria ha exhibido tHmbien entre las 
piedras preciosas un hormo^so collar de dia- 
mantes con los tres grandes rnbies tornados 
recientemente cuando la anexion del reino 
de Uda al Imperio britanico en la India. 
Los diamantes son de todos los colores del 
iris. Los hay de todos los tamaiios y de 
una rara belleza, Aqui brilla uno como un 
lucero en una manana de estio sobre su le- 
cho de terciopeld verde; allf ccntelfea otro 
'jcon un raatiz de naranja domo los primlsros 



—^17— 

albores de la aurora; acullfi lanza un terce- 
ro sus palidos fulgores coma el sol al caer 
la tarde; mas alia muestra otro de color azul 
uo pedazo de cielo desprendido de la aitu 
rary^ al otro lado representa el cesped ho- 
med ecidopor el rocio de la mafiana, otro 
de color verde esmeralda. Haatfi diaman<<> 
tes negros figuran entre estos tesoros ar- 
rancados violentamente por la mano del 
hombre de las entranas de la tierra. Al ob^ 
servar los destelios de viva lurabre produci- 
dos por esta coleccioii de piedras preciosas, 
me inclino a rechazar la hip6iesi9 de Victor 
Hugo, y creer que en vez de producir el oro 
los puntos de interceccion de la Inz en 1a| 
tierra, produce el diamante. El Koh-i- 
noor puede considerarse como el rayo de 
sol concentrado que traio de aprisionaren 
vano Averroes. 

En la urna de Hunt y Roskell de Bond- 
Street, Londres, brilla una magnifica col(5c- 
cion de diamantes y zafiros; un broche con 
un diamante estraordinario en el centre; va- 
rias perlas de gran tamano y estraordinaria 
purezb, y muchos aderezos y otras alhajas 
pertenecientes k la toilette. Estos plateros 



;; t|i|fH}fi8 ,4^ DolgeUiz .y el conckuio da (x|^\f«r. 

Xl^liibioD tienen en la EUiposicionnna.tii^ra 

.4(9 i)riUwtw, que sirve al misoio.tieHipOide 

Mj^oJiajTt pf^p^H^ando de elJa alguoas piazji^ de 

Las tnrquesas, diamantes y perla^ mon- 

tadaa v^n .^lh|ijas de estilo etrueco^de Ho*- 
^.weU« fiOA ^aa^jbien ja^tamente admiradas. 
^ Li>s.i?asoa3agrado9 de Keith son de un me- 
^ jiHtQ: eatrc|ardipario* Uno de sus calices es 
. exagonal,y estd ornamentado con diamati- 
■Mb s carbunclos, la Imogen del Crucific^do 
. y la de la cena del SeSior. E!n I09 otros cna- 
.iro tados estan rcpresentados I09 Evanga- 
, flistas. . Ptro, destinndo al obispo de Brecon 

esta enriquecido por una gran profusion de 
.rrubies, perlas, carbuncios y tiirquesas, e 

inscritos con las siguientes palabras en la 

copa: 

*'CaIictim, salutaris accipintn 
invocabo Domino.'^ 



itr.' 



£n uatereei^i adornadoftambien con mn- 
i^lMe^ttedcM p(aei«Ba« y on »diitiiianie de 



nltf^iMi/ ^iibitatimit6 tiMwJAdft^tj^iaVtte- 

^IM^tdB deWim^'de'tina forma tmiy teHa^^j 

'■ "^HM^nte. ^htm etros vasos Mgradbs, eihibi- 

'^dttHipm^^Bte platem, como Ti<iagerafl;^^afo- 

' ^taHy^pMeffrad/ eoponea, etc., son tambien 4e 

nn gnsto artistico admirable, y an valor iaa*- 

*ptecilibFe. i 

' 'Bi'cat^elabfO/la mesa y el jarronV de 

'ptata/ presentado por la ciudad dt Berlin & 

•W priiie^ML de Pmsta, Wja dela reina Vfc- 

'-ttffid,*^ "str easamrento, y el "Esciidodel 

llttiti," t£lmbien de plata, y otro regalo de 

'%roda hecho diatnt<ma princesa^ban i^ido 

'tttrpoe^oft en la c&pnla occidental. Ei prtn- 

eipe de Ga^es estd representado en nna es- 

fataeta ectrestre, y su parecido es admi*^ 

raMe. 

Entre la^ efsnreraldaa deEmmannel hay 
una, de <qne olvid^'hacer mencion mad-arri- 
bay que pesa ciento cincoenta y seis ^[{aila- 
tes dean color doberbio, montada como un 
brocfae y de la cual penden varies pertas 
de tamanoy color estfaordinarios. Eate pla- 
-"(tdrc^liaiheclio do»«lc«AiAmi»f^^ eate 

^l«MW«i04aiik<iii8*ia.'^ Bi tM» dmaMa^wi al 



« ~ 



emf leo ()e iciertas Qoocbaa de color dq xoaa 
descubiertas en la America de\ Sur, ifup son 
ausceptibie^ de pulimeato par pu diirezai ^y 
las cnalcis hc^cen may bello efectq combinft- 
das COOT la^ piexlras preciosas El otro qop^ 
siste aimpleme/ite tn montar piedras pr^- 
ciosas on ol marfil. 

Varios* iieceseres, fac-similes de los po 
fieidod por el principe Alberto, la priacesa 
real do Prusia, y uno e^hibido por Asprey, 
con las piezas de oro y plata bellisima*" 
mente trabajados, catijsan general admirja- 
eion. El ultimo meacionado csta enrique- 
cido con qainientas sesenta y cuatro perlas 
y trescientos ocho carbunclos. La vizcon- 
desn de Liemore ha espnesto uno, cMiyo e^- 
pejo produce curiosos fenomeaoB prism^jti- 
cos con^ las piezas de oro de su interior. 

La reina Victoria ha exhibido ana alhaja 
para el centro de una mesa, de plata y es^ 
make, en cuya base se ve un grupo de ca- 
ballos, c)¥ie se dicen sor ios retratos de los 
fevoritos de su majestad, y varia.s plantas 
de la Arabia. La reina tiene ademas en la 
esposieion nn escudo esquidiiamente traba- 
» jado por el c^lebre Vech, del Gentauro y el 



—321— 

^Lapitio., jr un' jarro con sn piedestal del vdis^ 
mo arti.sia, de ptata oxidada, y representan- 
do en bajo relieve Venus y Adonis, y The- 
tis presentando a su hijo Aqaileff la impe- 
netrable armadura fraguada por Volcano, 
fclntre estaa alhajas se ve tambien una con- 
cha bautismal del coude Bern:?torfF, que le 
regalojla reina Victoria para cristianar su 
hija. Su estilo es del renacimiento, con fi-* 
guras, sostcniendo gnirnaldas de flores y 
otras iiguras emblem&ticas vertiendo agua. 
Varias otras cbpas figtiran en esta boleccion 
presentadas por S/M. S difeVentes persona** 
jes. Una de ellas perteriece al prIncipe de 
Prusia, en la cual hay fignras tipicas del 
bantismo, y en cnyo pie e^iku representa- 
dos San Jorge, el Dragon y los escudos de 
armas de Inglaterra y Prusia. La del gran 
duque de Baden pertenece tambien al esti- 
lo artistico del renacimiento; tiene un grupo 
tipico del bautismo, guirnaldas formadas de 
la mies y la vid, simbolos del Sacrarriento, 
y las armas de la Gran Bretana y de Ba^ 
den. 

La mesa de plata de Elkingston es con- 
siderada con justicia como una' maravilla 



• 

artfstica en ^u cjase. Esta alhaja puede to- 
marse por un vello poerna lirico titulado Los 
suenos. Su pii^ esta forniado por tres figu** 
raa que fepresentan el labrador, el trovador 
y el guerrero, las cuaLes se hailan septadas 
sobre yerbas exoticas, que enroscdndqse 
en el centro forman ei tronco que sostien^ 
el tablero. Este esta distribuido en tres di- 
visiones que ilustran con otras figuras los 
suenos de las de la base* El labrador 
^st^.durmiendo y sus suenos de paz y abun- 
dancia, miesea y vinos, frutos y flores; todo 
Ip cual esta representado admirablemente 
sobre la mesa. El guerrero suofia con la 
victoria, y una figura con un ramo de Jau- 
tjdl seguida por el honor, la fama con su 
trompeta, y las musas escribiendosu nombre 
en las p^ginas de la historia, representan 
su sueno. El trovador snefia con el amor, 
las a Venturas y las buenas fortunas, cuyoa 
objetos se hailan igualmente simbolizadoa 
en otras tantas bellisimas figuras. Losbor- 
des de la mesa est^n £br«iados por una co- 

' leccion do figuras fant&sticas, representan- 

' >• > 

dp los horjrores de la, pesadilla. La diosa d6 
loA.tH^.Qos je ve, en fin, en su centro, der* 



—323- 



ramanao adormideras para establecer ei xclU 
nado de Morteo sobre la tierra. 

' Jnancock ha exnibido una copia de uji 
vaso de majolica antigua, de plata y oro. en 
el cual reproduce este artista con la raaypr 
fidelidad todos sus detalles y ornanaentoji: 
La taza de plata, coronada por la figura de 
un arcangel, perteneciente al principe Ho- 
henzollern, ea de mucho merito artistico. lb 
mismo que el grupo de iigaras repre8entan^ 
do Gurth y Wamba en el Ivanhoe de Wal- 
ter Scott. 



I * 



Hay otro grupo de plata repr^s^n.tj^ncjp 
la entrevista Je Enrique YH,! y Carlos, y, 
sobre el cual de^be ilamarse tambi^n la ^^tpn-' 
cion por lo llenq de vida y bien^ qipdeladp 
<]ue estd. Junto k e^te grupo.se h.al|^ otr^t 
copa de S. M. la reina Victoria^ sobre^pi^- 
tada por un zefiro de pie sobre qn |[Iob9 qiie 
carina por los espacios en pvs .^la^i ^ @n 
cnyo pi4 hay dos figara^ alegdficas ()el 99*^ 
merciq y el n^r. En )ql prna de fla^i90fjk 
sp ^djntiiran las pif(<^W precjosa* tomafl^s 
j^r lorfl Harris^ d^pues ^i^el sitio, 40 ^afj^- 

*iiM^fP^,«n,?»»c*fl^«w*- MoRfietenej^^jIr. 

nuuitM de gTM tfimapo^ €piii6faMM y p^* 

d2 



I. 



^324— 



WfeH. En el ceiitro de un aderezo trilla iin 
diamante avaluado en dos miTlones y medio 
Be reales; la coleccion de lady Montefiore 
fee tambieri muy rica, y k su lado estan es 
pueetas la riqufsima cpleccioii de joyus que 
Ifev6 la cbndesa de Granville en la ceremo- 
nia de la coronacion del actual emperador 
rffe Rusia. Uh bello zafiro en el centro de 
bkro aderezo de briHantes esta aprecindo en 
lib mttlon y medio de reales, y u'n collar, 
unda pendientes y una pulsera, de perlas y 
diamantes, en veinticinco mil duros. EI va- 
lor de un broche, formado de un solo dia 
niante, es cuatrociehtos'mil reales.' 
' Ifcntre las alKajas de la Esposii-ibn. se 'ad 
rriiran tambien reloje^ admirablemento cons- 
trtiidbi^, que fh arc an la hora, el dia de la se- 
trfana, la feclia, eV fnes, el afio, los cambibs 
de la luna, las ^arirtCidhe^^ atitiosfSHcas^^ y 
tio recuerdo'cu^ntas'otras cosas mas. '*La 
batalla del Estandarte," estd represeritada 
eti un grupo dfe figuras de'plata fl<3has de 
Vida, y e'^jiresindolielmente las fi^ras pa^ 
albn^s d^ c^e sb liaTlkrt anin^ado^^ M'iSin- 
bUt^bbtes "Ed principtil, es nri gd^rreVb" k 
crfttfirtlt^, '*^Wirt6 tbrt ufia eota d6 iriafra/^'tle- 



feiidi^iKlow cc^n una^ ancha tiamm C9i||Q|a 
i^arios homtures & pi^ qoe lohanatafSQi^. 
El cond^ Sefion ha exhibiclo> la alhc|^a^;^& 
plataqne pre^ento al regimienlo de la.gq||ir* 
dia cuando abandono sn mando. El (^i^jr- 
pro de ella es inia caja de ^banocomo,)4.^e 
on rcloj, sobremontada por {\o$ figurapfje' 
plaia mate. En eada uno de Jos cuatrp ,^Q- 
gulos de sn base, hay adennas un^va^n^^^ro 
d(^ la guardia, tambien de plata^ esqutaifft- 
niente trabajadu. El color del.ebano. y ia 
blaxicura nivoa de la plata, forman un con- 
trast^ tan agradable como singular. (^ • 

Lord Forester ha espae^to tarnbiei;!, qtfo 
griipo de figuras de plata^ representa^njo|o va- 
rios raieipnibros de Ja caza de Bf^auHO^r^ ^i^o 
de los cuales se halla trepando A un arbpl 
en donde se ha ocultado Reynaldo,^,.J|[aps 
hornbresy los cabdllos^ los perros, to^a$ |as 
figuras de este notable gnipo, sc diap, 9|er 
. retrains. -> ■ . . . ,j 

Entrt^ las palanganas de plaia« ,b£^y una 

que no debo dejar pasar en sUencio. fCl 

.;arMstA hiiriCoiocado en.su ceiltro eoatra.ine- 

dajlo?^ ^!^(^^*^^^<>do lea f Mtro eleffjHB^s 

.{)6, Urn f^D^lignWi £il Mt^ of Ntta^fig^^nw^e 



iiW^er icmidas «his deaplagiidaft mkf^m^ 
ida volar; el agaa ana urpa refM:e86i^ta»d«ila 
Aetite de m rio, y eet^ rode^do db pJ«ml;^ 
.ftcoiticas; el.ftie^ un demonio dejrrainftpjl.p 
Hftmas sdbre u»a cibdad /condenada,iJ^ 
defitracoioB; la:laerra liene, en fiB# poir.ew- 
blema la difiaat Ceres con una eprHueo|^ 
eb la imiTiD, rodeada de frutos y floaea/ El 
jarro BstA adornado con las figures de Dia- 
na J Apoloy y iofi signoa del zodiaoo Qtnce«« 
ladoB eo oro/ i . 

A pesar de lo mucho que me he estendi- 
do en este articulo, no quiero terminarlo sin 
dar una idea de otra obra maestra exhibida 
por el artista Hancock. Consiste esta on 
nn grupo de vasos> ilustrando la poesia in« 
glesa. El del centre esta dedicado a Sha- 
kespeare, y loa otros a Milton, Byron; Moo- 
re y Burns. En cada una de ellos se ven 
representadas escenas de los dramas y poe- 
mas de estos^ bardos inmortales,. &1> de 
ifiikakoipeare, el. mas gntmle de toclo9>«U06 
«Bt4> lobrdffiOQUtde pot la figom del.iiulp;^ 

^Omletv Lik tfngedia jrlaocKiMin«lft#V 
lafewsJM por.figiirM 9klg^film^)^^^h^ 
La emrenim de la |ilt«ilfai^»4Mttr 



k/Hii^t^ iter feroz, y'sirptftSal lo^tteMtme^ 
*di6 btftiltoetitfe ibs plieguefrde suUafgo 
iMttito'. f ia actitnd de la se^nnda M nn iMh 
to Mtr^e, Sri traje edta saelto,«mi ^apreftion^oB 
WIegrc si^ B^t vulgar, y so cabefea- estd ech 
H6fm^^ por la vid inesclada eon • la y^drt. 
*H<i el'vaso dfe Byron se veA escenastdeP^iBi*- 
ttb de Cdrinto," MSardan6palo," **D. Juan,"' 
^*La prometida dc Abydos/' "El GiaaucV y 
Mazzepa.^' En *lo8> de \o» oCros. poetaa.hay 
tambien escenas de sus re^pectivaa obfas 



1 ' 



- • M 



' .1 { 



I J 



EMBRIAGUEZ 



^ dril^rdiAte de la embtia^iiez, decia un Am 
l6iy6fo de la anttgiiedad/para qtie los kotiir 
tM^ rio'hayan'de gnardars^ de tf. Ddilie 
^^iflttia dlribriagueis distoparece ia HtzM 
^Id^tinnlrf) y'pd «i^ by^n titw k|fK^ biai^lb- 



.^.Unte^pfl, vl YMcip. que. debe .eyitajse cyn 
(g^nyor caiijado; los demas pueden ger cpa- 
Becuenciaa de afeccionesdeaQrdenqtda^'ijQi^ 
aete detorden^debe cousiderarae como el 
pi^dra* 6 al la^no^ como el apadrinqdcr (|e 
tQdo»* Otros vicios no hacen mas que des- 
inejorar el alma; pero este destrnye sus (\pb 
priocipales facultadea* que son el ent^ndi*- 
piiento y la voluntad. 

Es de estranar que no sea capaz de cor** 

. rejgir al hombre el bochorno que esperimen- 

ta cnando recuerda sobrio y sereno los dis- 

lates y estravagancias en que ha incurrido 

en su estado de embriaguez. 

Mientras el borracho traga la bebida, la 
bebida se lo esta tragando a eh Dios lo 
abandona, los Angelas lodesprecian,Ios hum* 
bres lo ridiculizan, la virtud hnye, y el mis- 
mo vicio lo destrnye. 

La embriaguez priva de la razon; hace 
perdeir la memoria, desluce la hermosura, 
,4esminuye la fuerza^ infiama la sangre, 
Pfipsfi heridas internasi esternas e incurables 
,y es un enemigo encarnizado de los senti^ 
. do9 T del alma. El borracho, que bebe a la 
aalud de otros^ se roba la sqjfQ, es el j^^.dron 



de 811 bolsiflo, el compaiiero del' metidigo, 
erase^iho de sf mismo, y la ruina de isit] mu- 
ger y de bus hijos. 

A tal grado llegaba el horror de los ea- 
partanos por este vicio, que para rntrodocir 
estos misrnos sentimientos en los tierncNi c*o- 
ra^ones de sns hijos, los llevaban & presen- 
ci'ar las degradantes locuras do un borrn^ 
cho, quo era considerado por ellos como nn 
monstruo. 

El mismo EpicurOj que hacia cotisistir 
toda la felicidad del hombre en el deleite, 
miraijii '"on asco el vicio de la embriagueZy 
se^fun Ciceron. 

SoJia decir el gran canciller VerulamiOj 
quQ de mil hornbres apenas raoria uno de 
muerte natural; y que la mayor parte de las 
enfe.rmedades tenian sn origen en la intern- 
perancia. 

H'abiendo sido preguntado nn espaVtano 
por que era tan s(Sbrio en la bebida? contes- 
to, para no necesitar jantas de la razon do 
otro. jCnSntaa aplicaciones tiene por des 
gracia el presente articulo! sin embargo no 
desespefamos que su [lectura producird el 
fruto que deseamos: la tenfiplAA^ s1q[iiiera. 



—389— 



i • 



i 



• * 



* , 



DE LA KDUCACION EN GENERAL 

He aquf el plan que nos parece maa ar*. . 
reglado para dirigir la educacion desde los 
primeros afios/ annqne se diga que deaoeii 
demos 6 pornienores conocidos. 

1 9 Sobre los alimentos. — Dvhen estos 
9er fifteglados al clima y k la natnraleza del 
itidividuo; pero pnede fijarse por regta go- 
oeml que siendo rnncho<nias activa la di- 
geatioft en' los ninot?, se lesdebe dar pan a 
ciialqUferai hora del dia que lo pidati. Dm 
iri{ib;dic6 Lock en su tratado aotire la edii^ 
.0MfrkMi» ^(tie m cohteii^^ con este . af^aciiUd' 
•ttMkkMtf»^<|iiftce ver que so tieceosdad .et real* 



El armario del pan, dice el autor del 
Emilio, que est^ siempre abierto para los 
nifios de las aldeas, no produce en elloa 
aquellas indigestiones k qne estan sujetos 
los de las ciudades, y aun mas los de las 
clases mas elevadas: cuyo apetilo contenido 
por un equivocado sistema, se sacia des^or- 
dettadameiite una vez cuando Ilega la inal- 
terable hora de la comida. 

De la mesa de los ninos debiera proscri- 
bik'SU todo manjar recargado de drogas y es- 
pecies, y asimismo toda especie de iicores, 
escepto el viao, el cual bebido con mpdena- 
cioii es muy saludable, segan la opinion de 
un jm6<fcco mny acreditado (Tissot), sin em- 
bargo de haber pensado diversamente Fla- 
toB. 

•8 H ^Sobre el sueno.~ii\ mayor cgrdidl, 
dice Lock, qae la naturaleza tha prepara(]|p 
at hombre es el sneno. Come la infancia 
nece^ita jdormir mas que la.clase.adulta, de- 
bietan concipderse die? horieis para los nifios 
de muy tierna i^dad* y gmidualipente, jia^c^ 
£»^e, qae son ab^pluj^aiUQn^^ nec^i^iiais aji;ii». 
j^i^lM losi.tiiajF<M^ss .Qonv\|iieiidp i^roi^^^ar^ 
Ja^^ .primer^a bor^s.cje la uock^y^M.de ^4/^^. 



lilt .» %) ) .1 w I rf|M'. * I « \ 

iar libres las de la madrugada/ tanto para 
dedicarlas al estudio, coino para disfrutar 
del aire fresco y saludable. 

Otra de las advertencias debe ser Ja de 

• c 

no despertar a los ninos con voces destem- 
pladas, y con ruidos esirepitodos, por(|ue se 
afectan demasiado los tierrios nervios, y pue- 
den originarse graves enfermedades. Per- 
suadido el padre del c61ebre Montaigne de 
esta yerdad, no permitio que su i)ijo fuera 
jamas despertado sino al $onido de algun 
dulce instrumento. Su lecho no debe ser 



« ^\ ' 



muy blando porque, segun Lock, pudiera 
ser causa de varias enfermedadesi 

3 ^ Sohre el vestido y Umpieza. --^Los 
nines deben llevar vestidos muy anchos d 
fin de que la naturaleza pueda desarollar li* 
bremente sus formas. El cuidado de la lim- 
pieza, tanto del cuerpo como de la habita- 
cion, por mucho que se recomiende, nunca 
estara de mas, porque su influencia no se 
limita tan solo a la parte fisica, sino que se 

r 

eistiende a la moral, como nos lo acredlta 
todos los dias la esperiencia. 

4 ^ aobre el ejercicio:-^^ odos los ejei^- 
cicios dirijidos a fortificar el cuerpo isef^n 



prescritoB para loa ninos, porqne sia ellog 
se haxkn rnal las digestion es, y los mieqi^ 
bros y tunicas de sus vasos no podran ala,r- 
garse ni estepderse como conviene k sn 
edad. De estos mismos ejercicios se piiede 
sacar un partido util y priivechoso, escitan- 
do con algunos preraios la agilidad» la fir- 
me^a y robpstez. No debon ser nn obstacu- 
io para estos ejercicios ni el agua, ni la nie- 
ve, ni ei yelci, ni los vientos, ni el gran ca^ 
lor. ni ei ^ran frio; antes bien se les deberS 
acostnbrar a sufrir todas las intemperies, 
que es el uiiieo modo de qae se robustezca 
sti fibra, y qi^e sobrelleven sin quebranto (as 
fafigas de ( -i^alquiera carrera penoaa a la 
que se dediquen. 

5 ^ Sobre el arte de nadar. — Debe asi^ 
niisino enseiiarseles a nadar, no solo porque 
la ignorancia en esta parte era considerada 
corao una mengua entre gnegoe y romanos 
sino porque la confianza que inspira alhom- 
bre esta habilidad le salva de muchos peli- 
gro^, y sobre todo le quita la aprpnsipn y 
el aturdirnientOy que son los enernigos prin- 
cipales de la mayor parte de los que se^aho- 
j{an. 



'' '6'^' i9i>»refut!gosnolkUrnds:^9iMh'^i' 
'6e en sn hiatoila rtatnral; tbihO'O.', '(^e'lidii- 
v^n'drltl asFmf^Vrto, ejerritat^^ los tiin^s en , 
los jue^os nocturnosy a fin de haceHes per* 
d^ d miedo d los espectros y fantadmas. 

Aigunod atribuyen ia caaida de estos te«- 
mores d lo^ cuentos de las persotias de erer- 
vitio que asB^ten A loa ninos dnrante sn in- 
'fhncia; pero ^s un error: esta caosa es de 
la irtisraa e?pede dela que hac^edesconfiaf* 
dos 4 los sordos y Biiperstidosro al pUeblo, 
qne'es !a ifi^norartcia de los objetos cjiift rios 
rddfean. Acostiimbrado el hombre a di«tin- 
guiV 'dlrWds objetos de'sde lejob, ya prevAr 
aniidptfdamettte j^us impresiones se elfe! 
ta sn imaginacion en las tihieblas, y le pa- 
lace que se dirfgen contra 61' algcfnos seres 
invisibles de los que no puede libertarse. Al 
menor mido que Ilega & sns oidbrse pone 
en ]guardi}l| y por consiguiente en estaiiSPo de 
susto y alarma, Nf> se conoce otro medio 
pttra disipar et tniedo, sina el d^ acosturoi-i 
brar los tiifios k fistmiliarizarBe leoii (oa c)b|e«» 
ios: 6|i la oscxiridad por medio de jiie|pM 
itioeeQies. ••••'•. ■:• ^'^k 

2^ ^ 75^ ' ' 4Sdibrt la edueacion m&mh^h^^A^ 



—885— 

igmildad ^ntre los hombres depetlde ni^os 
deia iatrfraecadiferencia de sus ^entidoay 
potencias, qae de la diferencia de las caii'« 
gas qae se combiDan para desarrollar sd in« 
genio, siendi) las princ^mles de dtcbas cau* 
sas las que influyeu en su edoeacion moral. 
4 P Sobre Im iMUfUodon y diseursoB mo- 
tvrftfTr-^i un nino ocmserva lo» pdrimeros «r<> 
MreeAdqairidoa en aainfaooia [por qq6 no 
hadeeonservar asimisiiio las prime^asm^&xi* 
mas da vmra), y.bi^ priineros principios dn 
solida ifistra/t^ciQiit Sea paes 6ste ?1 cvii<}a- 
do piiincipalde los enoargfidos de la ^dqca^ 
^iQDi fCDiQo base fai^damental, para que el 
e[^)|irita prpgi:ea^ por. el jcaraixio dela yirtod. 
I^ nEi^ypr>^dad para que uanifio qomienc^ 
4;i(€(cibir<las:priiQeras leccioaes de la mora) 
ea d^^los^siete d oaho.anos. 

gosllsMar^fi aMiembreanimplde imUaeioDi 
yfbon efecto, entre todos los animalos es el 
hiinibre el'^iie^por'stt constrttceion meo^aii^ 
^t'P^ la mayor escalencia de so senaibiik 
Hi4ikd'[8eipresta mas ^ la imica^tioa; po^Ja 
coat debeti los encargi^oa de la edojeacmi 
i«lS6x]ii^diQ\taii4aKcilfi>^«t e;ir0oiHftMici«'i9ira 



que I0s.nin98.no yean >n\ oigati ^itip iiroio 
nes digpas de a^abanza, y qntre alias lae 
qne recomiendau la justicia, la humamdad, 
la dulzura^ ^I amor al trabajo,. el rei-^peto al 
sobetaiio y a las Ieye», el celo por el pien 
publicp, etc. , J 

10 ? Sobre la lectura amena, — Ademas 

delpsestadios propios de laa clases respec^ 

tivas J sip cuidar los discursos* ni<>,rale39 ^j^«» 

ria, muy pon^iiiente destinar algun rato (\el 

* ■ 

dia a la leatura de cuentos tambien moml$}^5 

en Iqs qne se hiciera.siempre la apol^gib de 

la virtud, y brillaranen la linea berojca aU 

ternalivamentc al agricultor, el pastor, el 

niarineroy el soldado, el artista, y dernas 

clases que por sus bazanas 6 por su estrapr^ 

dinario m^rito habian llegado a ser objetps 

de aprecio y admiracion; y para aumentar 

la ntilid^d do esta qcupacion agi^^dable se 

deberjan adpptar aqpellos ro.nia,nces« ^ov.e»« 

IaS| historietas 6 aventums que ^^tuvies^n 

. enlazadag con la historic general, y ^iip p;ifis 

. con la del propio pais, por. cuyp snf^ve q^e^ 

,dip podria adqtiirirs^ una instruccipi^ipreli- 

^inar.cn este ramp de tanta jinpprtftiM^ja. 



—337— 

amor de ia £[Ioria proceden del misrao on- 
gen, si bieo la primefa de estas dos pasio 
nes es mezqiiina^ perniciosa, c incompatible 
con la grandeza del animo« al paso que la 
segunda es justa, util y noble. EI deseo de 
distingiiirse, que forma el ospintu de estas 
dos pasiones, se maniiiesta en todos los es^ 
tados y en todas las clases, y es a un tiem- 
p6 fa causa de heroicas empresas, asi como 
(le violencias y crueKlades. ' Toda la aten- 
cion, pues de'los ehcargados de la educt^- 
cion debe dirigirse a hacer que en este de-» 
t'Lu :?e distinguirse prepondoren los impuK 
so^ iKibles a los de una insustanciai presun* 
cion; y esto se consigue tacilmento por me^ 
clio de preihins bien calculaaos y oportuna- 
mehte distrihuidos, (]uc son los que mas 
infiaman la imaginacibn de los jovenes para 
morecerlos. El celebre mariscal Villars 
repetia con frecuencia que solo de dos cla- 
ses de placeres interisos habia disfrutado en 
sii vida/ a'saber: un premio en el cotegio.y 



•I. \ 



una' victoria a la cabeza de sus tropas. 

12 ? 'Sohre castigos. — ^La parte' de los re- 
glamentos penales debiera ser en lo^ pote*« 
giosi mas bien negativa que positiva; ante 



—388- 

todas cosas debieran proscribirae foe azotM 
y todo btro castigo corporal. La e»perien»* 
cia no9 ha hecho ver que los ninos ae acoa* 
tombran ^ esta degradacion, hasta el piinto 
de hacer ilusorio el objeto del rastigo; pier«« 
den comunmente la aensibilidad moral, ma- 
dre fecnnda de tanias virtodisa aociales, se 
Tuelven vilcfs, feroces, hipocritas, di0imula;<« 
do8, malignoB y crneles; y principiando ya 
desde su infaiicia a gozar secretamente del 
placer de hacer qne los deinas sufran aque- 
lloa jnismos males de que ellos no ban po- 
dido libertarse. 

Debe asimismo proacribirse todo castigo 
ignominioso, yadoptarsc tan solo aqaeltos 
que abochornan 6 mortifican elamorpropio 
por el momento, pero que no destruyen este 
poderoao resorte de la aplicarion. Los pre-« 
ceptores mas instruidos, juiciososy pruden* 
tea Buelen valerse del recilrsode privar &I06 
njRos que ban cometido algnna faltaide una 
parte 6 del todo de la racion diaria, lo qae 
no deja de afectarlos; por maa que aa mia- 
mo orgullo IO0 haga parecer inaenaibietf & 
aqoella privacioD. 

is ? JSbbre la religi&n^^Et plimer tkK 



bar de todo preceptor es el de ^isefiar 4 sfis 
alomaos I09 principios de la reliSion catoK^ 
ca de QD modo claro f qne 68t6 al alcance 
de 8Q8 tierooB corazoaes, para que se imph- 
man en elloB las Terdadea evangelicas sin 
aqneUos errores que padieran con el tieinpa 
baceries perder todo el nt^rito de aa prime-^ 
ra ensenanza, 

Edtaa son las trece bases principales 6 
teglamentos que deben observarse en todo 
establecimiento publico destinado k la edu- 
carion, para que la sociedad recoja los.opi- 
mos frutos que le corresponden, segnn I09 
cnidados, vigilancia y proteccion que haya 
dispensado al cultivo ^ estas tiemas plan- 
tas, que ban de llegar d ser un dia el mejor 
cHrnato de la patria. 

For conclusion de este tenia insertar^moa 
algunas de las mejores maximas relativas a 
la in&^ruccion que nos dej6 consignadas el 
(E^llebre Montnigne, y que hallanios acomo- 
dadw al intento de escitar la aplicacion de 
la juventud. 

^ ,^hA principal ?entaja que producen los 
estndtos^ dice el citado Montaigne^ ei JH ^ 
fatcenioi VMM aabios y mas firtuosoa. Lm 



—840 

' tonbcfniientoi que se Adqoiereft p6flliMe 
'tnedio cionstituyen uh tesoifo que tifaHe'yn 
irtteres inny crecido, y nos pone eb camitlo 
de desempefiar con mayor Incimiento l^s 
obligaciones que nos imponen la religion, la 
patria y la sociedad en que viviinbs. Por 
tal razon nuestros mayores consideraron e 
tiempo como el periodo mas importante de 
la vida, y nos exhortaroti de continuo a apro- 
rechar este tiempo precio80, porque lo que 
pasa ya no vuelve, y porque estos primeros 
pasos influyen en, al i^^sJq, 4e nuestros dias. 
Fuede, pues, asegurarse que era antigua- 
m^ntp tnayor la afition & lea estudiois/y mas 
golido y brillatite i^l aprotechamie^to de los 
j6vl^ifiesi ■". "'■'•■ 

Cuando tos estudios serroft se mes^clan 

con objetoS de recreo, de inodo que parece 

que losjovenes se dedican a picar las flo^ 

r^s a manera de mariposas, mas bien que d 

recoger' el fruto de los conocimientos, no es 

estrafio que se fijen en esta parte ingustan-'' 

cfali y que descuiden la mas importahteJ 

^ No &e desconocian en nuestros trenl]f)os 

' la^ dificultades que acompafiah &' Ids lefiftu- 

* •d¥6lsl; jptero se tios alentaba cohi^ual ferier^ia 



-^341-- 



j^p^cfp 4e eHa9 midinas: srin esto ae^if^ de 
.,|p(|^ P^to imposible conservar la uniit^ad 
«4l^ii^ gpe e^ tan absolntamente necasc^na 
^j$m j[a miama Iglesia. 






r 






I 



H'm 






I-,., 



^•^ ■ • 









LOSNAIPBS 

.... ^^Ori^n 63 el qw po conoqeel tan popular 

Ju^gQ 4^ lo^ naip€$l ^c^uien el <]qe no i 9abe 

lo que es la harajdl nadie: grande9>cbi- 

-eo8^ fiobi^s y ricos, yiejos y jovdnes, todos 

. cpnocen e»e juego que cuenta ya l^^frio 

lera de diez sigloa, 6 sean mil anos cIq, vi- 

da* i^il stnos de vida! Si: al ssiglo I^ se 

retnonta segun algunos el in\rento del juego 

.de Iqs naipes; aunque secree que no s^ po- 

pularizo^ hasta el oino de 1393. Desdelare- 

mota 6poca en que tuvo principio' basta 

fl[i|e8trof9 dias ha servido la baraja pSLvei fi- 

^W^ tnuy diatintos. Al mismo liempo qu^ ha 



^r^do H^hujo .ft que o^rQft prn«^^€ft j^fi 
jViqio d^ lo3 quja tieoeii .peorep cooaecneor 
€ias« jCaantas fortuna^ hap cambiacip 4^ 
dueno, merced al juego de las cartas! Cnin<- 
tea ricos ban pasado & la indigencia por 
abusar de ese juego que probablemente se 
invento para que sirviese de diversion y pa«- 
satiempo! Por una vineta de c6dice del ai^ 
glo XIV que se conserva en una biblioteea 
de Inglaterra, se ve que en aquella 6poca ae 
jugaban ya intereses cod las cartas. E^to 
demuestra que en todoa tierapos ha habido 
hombres suficieutemente d^bllea pAra espo^ 
ner al azar su f9rtuna 6 parte de.ella* 

Varioa.qacritorea se bf^n oc.Qpa4o en aven 
rigpfir donde tuvo oi;igen el juego de Imi 
aaipes, y cada cual ha querido pro)i.4|r if»e 
fae Qo 9Q pais, como si ae hubiera trat^tdpfde 
uno de eisos inyentos de gran trasqendeqaia 
para la civilizacion 6 adelanto d^ {^m. na«- 
c\qni ain embargo aada ^e a^bede pMUivo. 
E} primer edi^io que ae pqblieo en J^apawn 

Qi^.To^^do,^ el afip de l^^iJ^^IllD^MD^ 



fMirtt'^trfter at'¥«y C&los*VI eri git Idcori^ 
4f> etial'ha dado lugar & que se crea qne'ih^A 
ie»e motivo se inventaron; per6 como bemfM 
^spfiestb antes* lo mas probable en qae fete 
remota su drfgeti al siglo IX. En A1eniaB4\& 
ereen qne fb^ron inti'odacidos el* am) de 
1800. En 1460 ya eran popohirei en Pro- 
rentca^ donde se daba 6 las solas elnomhre 
de tuckun, bribonzuelos que asotaban el 
cond^dado Venesino. En Italia pretendeii 

qiie en un libro compuesto en el afio de 
lfe9& 6e hace ya mencion de las cartas que 
debift referir el autor ^ algun otro juego 11a- 
mado le carte, pues el que nos ocupa se de- 
noniinaba naibi aun may posteriormente al 
alio de 1400. En un vocabnlario latiiio del 
si^lo IX se lee la palabra mapa. Se da e! 
nombre de mapa a una pintura en forma de 
jnetfo, lo cual no d'*ja duda de que i-n aque«« 
Hos tiempos habia un juego llamado en latin 
mapa (pintura en forma de juego), el cnal 
fio era otro qife el de naipe.^. Aun se conser 
1W1 bn la bibltoteca nacional de Prancia dioi& 
J jiecfc cartas de las f)4]e henK^s metickiivadb 
se^^hioidurcttr \ paf* el deitg^aeiado r6? C^kM 



VI, las caales pinto en oro y colores el piotor 
Jaqnemin Gringonneari qae..ma8 tarde fae 
oias c^lebre. No tienen ningnna semejanza 
conlaa que se hacen ahora, que son grandee 
miniaturas sobre un fondd aalpicadb de 
aquelloB lunares y rodeado de una oria de 
plata. Las figures representan el rey Car- 
los Vly el Escudero el Cmperador, el Papa, 
los Amantesy la Fortunai la Tempiaza, la 
Fuerza, la Justicia, la Luna, el Sol, el Gar*' 
rO| la Eternidad^ la Muetite,. el Juicio, etc. 
Costaron unos 300>francos, y su objeto de^ 
bi6 ser mas bten instruetiva qub 'para servir 
solamente de distraccion. 



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—346— 






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LAPALOMA 

frn •>. X! ALE lANftBO DUMAS ; 

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Carta 1 "? —Mayo 5 de 1 786. 

Vuela, hermosa paloma, con tu plumaje 
de plata, tu collar de azabache y tus pies de 
rosa: puesto que la prision te parece tan 
cruel que pretendes matarte contra las bar- 
ras de tu carcel, te doy la libertad. Mas co- 
mo tu no quieres dejarme, seguramente, sir 
no parair d unirte a otra persona que te sea 
mas querida, es de mi deber justificar ante 
ella tu ausencia de ocho dias. Aseguro, 
pues, que habia querido hacerte pagar con 
uii eterno cautiverio el servicio que te habia 



--846— 

'heckb: tan egoidta aaftes el corazon humano 
que no eabe hacer nada sin exigir el p»go, 
J freraentemente en un precio doble* Vua^ 
la, pues, hermosa mensajera, y anda con tu 
pr^senciaS diecnlparme ante aquetia 6 nqnel 
que a pesar de la distancia buscan tus ojos 
' por el espacio. Esta carta, qne atar6 bajo 
tn ala, sea ta salvagaardia de tu fidelidad. 
Adios, on fin, paloma qu^rida; voy & abrirte 
la puerta: el espacio te espera. . Adios! 

Cart^ 2 ? , mayo 6 de 1637. 

Gracias, quien qniera que seaia, que me 
habeis devueito mi Qola compaiiera: ya Jo 
vereiB» vueatr^a accion fjencroaa no podria 
qnedarse sin fecompensa. Mi encantafjpra 
mensajera que me ha traido vuestro billete 
ha comprendido muy bien que debia dnros 
as gracias' y aunque yo temia apareper in- 
Igrata por no poder harerlo, pues que igno- 
rd donde vrviH, ella sin embargo me ha he* 
cho comprender ({ue quiere ser la portadora 
de mi agraderimiento. La misma inquietud 
y dis^usto que manifesto k vuestro la^u ha 
manifbstado boy lambien at mio. AS^ar^ 
''cxktiuAo }1eg6 indifd qn pla<:er estremicl^kie 



"v. 



i^rer 4 verm^: pero en la mamna de hoy 
faa demo0trado que eetaba tristo, que yo no 
le bastaba. Ha herido con su pico y gol- 
peado con sus alas, no las varaa de su jau^ 
la» porque no la tengo pr<isa, pero si el sue- 
lo de mi ventana: no quiere estar sola con^ 
. migo; parece que desea vivir entre los d^s. 

Sea asi, y contra la opinion de miichosi yo 
creo que se dnplica lo que se posea partici- 
p4ndole a.otro. Tendrernqs, pues^ en lo de 
adelante dos Iris; (notad qne yo le habia 
puesto Iris quiza con la prevision de que 
ftiera u» dia nitestra raensajera) vneslraim 

' que OS lievarg mis cartas; liii Iris qne con« 
docir^ las vaestraia;-por que, 6 lo que creo, 
espero que lendreis la bondad de decirqse 
ctr&l es ese eervicio que le habeis hechoi y 
ctt^l es e] motive por el que fu6 a dar a vues- 
tras manos. Parecera tal vez estrano que 
asi emje desde luego en relacion^s.conuna 
pbrsonadescouocida, pero sois bueno 6 bue- 

^nat, puesto que me habeU devu^ll^ mi palpN 
marademas me habeia enviado con ella un 

/ billete que denuncia qn^ quie^ loha e^crito 

<iQ04>uedQ wr sino jina personade t^|ent}} y 

ulilobiiiiw«»ii; i^hgr^i pa?8, tQ^a^ ji^oa^" 



- 348— 

elevaclas %on hermanas, todos los espinius 
sapenores son hermnnos; tratemonos. pue^« 
de hermanos. po^que teni^b necesidad ae 
dar a alguno ei litulo de hermano 6 de ner- 
mana que hasta hoy a nadie^he dado. 

Iris^ mi belia amiga, volved al lugar de 
donde tiabeis venido, y direia a aquel 6 
aquella que os erivio a mu que os devuelvo 
k etia 6 a el, anadiendole que mejor quisie- 
ra que fuera ella y no ^r Volad, /rts, y 
acordaos que os espero. 

"• > * '^ Carta 3^1* ,rf wktsmo rfifli* ' 

tiermana mia. No acusais ni a Irh m a 
nil, j^ho es estoT Yo ho estaba en mi apo- 
sento cuando llego vuestra mensajera: solo 
mi ventana estaba entreabierta para dar en« 
trada k los primeros soplos de la brisa dela 
tarde. Iris entro tambien, v como si la en- 
cantadora criatura entendiera que traia una 
carta que darme y que recibir una respues- 
ta que llevaros, ha esperado con paciencia 
nil vuetta, y cuando yo entre volo del pavi- 
mento donde estaoa parada a pdsarse en mi 
hqmqro. 

;Ay! en la caida que he dado al traves de 



—8*9— 

iKfidiverao^ gr^dos de la gra^dozft hntQapA, 
por ambos lados de mi caini|no he encontra- 
4o etpociones tristes y alegres. . 

I'ues bien, ninguoa segur^amente ha siqo 
mas triste que la que me sobrecogio cuan^ 
do tuve que devolveros vuestra palomcu (le 
la que ignoraba el nombre predestinadp, co- 
mb lo habeis dicho vos misma: yo crei se- 
pararirie de'ella para siempre. Pero, a su 
vez/ ningiina ha sido para mi mas alegre 
'que la que he esperimentado, cuando no es- 
perando volver d verla, la encontre en mi 
hi^bitacioo, yaentila frescura de su ala aca- 
.riciarVmi mejilla cuando volo a deacafisar 
spbre mi hon^bro. jDios mio! para el hom- 
bre, este eterno esclavo de todo loquele 
rodea, habeis hecho que los jubilos y dolo'« 
res sean relatives! Hay alguno que no ha 
llorado al perder un reino, que nose ha ee** 
tremecido al viento de la hach^i quo cerce- 

■ 

naba en su derredor muchas cabezas, y que 
sin embargo ha derramado lagrimas al vcr 
volar jiu pajaro en el espacio, y que se ha 
conmovido al sentir la ii^giiacion que produ- 
ce en el aire la pluraa ligera de una palonia 
.He^a^qi u|io de vuestrc^s misterioSy.jDibs 



—350^ 

humilde y fervienle de ellos queel-^o^oe 
pcpsterna ep estp inomento »! pieda la t^roz 
de vtiestro dmno Jlijo pam alabaros y ben« 

He aqiii lo que yo he dicho al volver a 

ver a esa pobte paloma que creia perdida, 

* * « '• .'ti'. • 

a\jn antes de que hubiera leido el billete de 
que era portadora. Despues, cuando lo he 
leido, ha comenzado para mi un delirio pro- 

fuT>do 

« 

^A que viene esio me preguntaba yo, a 
qu^ viene todo esto con un pobre n^ulhilgo 
que ha pactado ya cou la ternpe&tad f fra- 
tefnizado con la muerte? jPara qu^ asirra^ 
de nuevo & este lenc^ fiotante perdido en la 
inmensidad del Ocoano y ultimo resto aca- 
so de un navio d^trozado como el raioj y 
que la easualidad ha venido a colocar at aK ^ 
cance de mi manol ^Si me dejara guiarpor 
la e^peranza^ no me haria yo culpable de 
ceder ^ una tentacioni [Estoy por t.entura 
asido tmJavia de nn repliegne de rrii v^iCfda^ 
&,^8a puerta que lae aigla de) univei^o? j^^ii 



— «ei— 

fimtidot ' ] 

He aqui hermana ima, una ^estensa ma* 
teria «obt^ que discunrir y reflexiunar: Dt<68 
sobre mi cabeza» el abi»mo bajo mis fii^/jr 
eq derredar de i»i mundo que no veia.por- 
qije cerraba tos qJosi, que no esfcuchaba, por- 
qiie tapaba mis orejas^ pero que y9fAMr 
noinbrar como en lontananza^ y que voy ^ 
ver de nuevo como (3n medio de un torbp^ 
llioo. Soy un imprudente, lo conozcQ,: pe* 
ro Yoy & abrir de nuevo mis sentidos al 
mundo. ••••• 

^Mad tal Vez estoy mirando con mi ima^ 
ginadon ma,s alld de la realidad: acaso he 
tenatitado nn incidente sin fuerza, sin alcan- 
ce, hasta la altuta de un grande acontiBci^ 
miento! 
' Me pedis una simple relacion, hermana 
mi^, y osla voy a dar^ Etaqe ocho dias quia 
dstaba sentado leyendo en el jardin. 

*— [Quereis saber qu6 libro leia? Eraese 
tesoro de amur, de religion y d'e poesia que 
9&iktma^iLiV^coi^^HM^8 de Sun AgtUtin: 
£ji44, Y"^ ^m^aEimenlo lod6 totetio '^sbfrCBa 
iibtM^dd«ti »ldlHf6so 6bifiiHl'^iie ttiiro^tfAa' 



—868— 

.jLT6.al.b»tir bus alaa: levaot^los qjos. y^jifi 
que era una paloma que cayo & m\f^f^i^ f^ 
dihidwofd soNCorro; an gavtilan la seguiirinuy 
d« cerca, y aun habia dejado. alg<iinaa,4^ 
flUA^pJaxKa^'en las garras y el pico dt^l p^- 
i!a(}6.preBa« Dios» 4 cuya magestad es jg^I 
un igorriop .que cae y ^uq imperio que se di^^- 
moronay Dios le habia dicbci que eu ml hra- 
Uaria su proteccion oomo su muerta c^i el 
^gavilan*: < < 

Sea* io qfie fuere/yo cogi entre mia ma- 
fdoa ia paloma 4ieinbiorosa y 9;an al^o^en^ 
saiigreQtada, la, coloque en mr pechbdonde 
'8e<arfe]lan6 con los ajos cerrados y<el com* 
7:011 latiehdo; y viendo a poco raia qtti^'vel 
gavikin perinanecia en acoeho en la eiiha 
de un ^larao, me la lleve k mi ceida. 

Durante cinco 6 seis dias, el gavilan no 
dejaba su observatorio sino por algunos inss 
tantes, y yo Io veia de dia y de noclEie in- 
mobiiy parado en un ramo seco desde don- 
de atizbaba su presa. 

La paloma por su parte conocia an pre^ 

eeficia seguramente, porq^a . durante ..eatos 

,m^ M B^ifi distal .eata^a (ripte pero. reaigna- 



-—353—- 

^ da; y Md'se atreria ni atiti a parai^e sobi^ ta 

' ''E^ fki, antes d^ ay^r el gaviian dddapk- 
4bcfl6,'y et instiDto de mi pt'raioiiera le dijo 
'^^ 8ti' etiemigo se habia marehado, pofqHe 
c&^i &1 inomento ee lanzo contra los vidrMs 
"^' mi ventana con una fuerza tal; qoelbs 
imilrbtttpet. 

' 'Dei^o aquel momento no fuf para ella ya 

sino 8u carcelero. Mi habitacion dc!j6 dci aer 

isn aailn j ae^bizo sn prision. Duraiitei;odo 

-lunodia trat6r dte reddnciKark conmigo; do- 

^ranie^tidrabiiEaidia ia retiive por Ibersa; Ayer, 

iieD)fin^ m^. entro la eoWipasion: eacribMa 

tcantfi quetecibieteiS) y eon las lagrrmaa en 

' .lofs cjm le 'i»bri itt'ventana, por laxjae crei 

verla cbsaparecer p&ra siempre. 

,Pespues. he pensado mucho en ese gavi- 
jan ^pe inraobil y acechando pe mentia so- 
bre -el ramo mas alto de un arbol del jardin. 
jr en 61 VI el simbolo de ese eneraigo del 
genero humano qne se oye rugir pero que 
no se ve, y que gira sin cesar al derredor de 
nbsblTOs, queer ens quern devoret, a<;ecnando 
alguno ^ qiiien devorar. 
''' ' AKoti,'fii yo no esperimeritara un placer 



que ' me espanta en volver A ver & esta pa- 
loma y en recibir vuestras cartas, os diria: 
referidme^ hermana, como os dejo Iris, aho- 
ra que ya os lie referido el motivo porque 
vino & mi lado. ' ^ 

Maiiana al amanecer, encontrara vuestra 
mensagera abierta mi ventana, y^al priraer 
rayo de la aurora podr^ partir llevando esta 
reppuesta. ^ . 

Entie tanto, lo que de^^eo es que eaos 
genioa alados que llaman SMienos, se incli- 
nen respetnosos en yuestra. cabe(;era y re- 
fresquen vuestra frente con el suave .iji^vi- 
miento de sus alas. 

Carta 4^ , mayo 10^ detpues4e pfli^in^. 

He tardado tres dias en responderos^ co- 
mo vereis por la fecha de mi carta^ porque la 
vuestra no me ha dejado ninguna duda; es- 
peraba Uamaros mi bermana, y ahora veo 
que es precise 6 que renuncie a escribirosi 
6 que me resaelva & Uamaros hermano. 

Teneis miedo^ segun me decis, de tener 
prendidoy A lapnerta que os separa del mun- 
do, on repliegne siquiera de vuestre vesti- 



—356-. 

do. |Habei8 pues, pasado del mundo a la 
soledadt ' 

^Habeis volado por ios diversos escalones 
de la grandeza hamanat [Estdbais pues co- 
locado en el primer rango de la sociedad 
para poder atravesur en vuedtra caidatodoa 
Ios espacios intermediariosl 

^Habeis perdldo casi nn reinoy y no os 
habeis edtremecido al sopio de la hacha que 
derribaba las cabezas 4 vuestro derredor! 
|Hftbeis pues vivido la vida de Ios principesl 

^66mo ^qvi^eis que ' coaeilie todo esto 
cdn vuestra edad» purqne sois jdven, por 
' naeMra hmiiildad> porqu^ bablais do ro.. 
dillas! 

Y sin embargo; ^qu6 interes podeis tener 
en enganarme! No me coooceis} no sabeis 
si soy j6ven 6 vieja, noble 6 vasalla^ hermo- 
sa 6 fea. 

Por lo demasy ^qu6 os paede importar sa- 
ber qui^n soy como & mi saber quien sois 
▼osf 8omo8 dos criaturas estranas la una 
para la otra, desconocidas la una de !a otra, 
J en un estado que no hay poder alguno 
qne nos padiera unir. 

Mas faera de la reunion material existe 

»4 . 



— 366— 

h cowunicjad del pensamiemo;,^,fuera del 
tacto ytde Ja vista de los. cuerpo^, hay la 
frater^i^ad ,de laa almas^ .l^c^a{)\^f tq ipiste- 
jripsp dopd^ sebjebe en unf^,ipi2^ma|9Xfpa la 
palabra.del $enpr y l(»s rayos dpl^Jjamas 
del Espiritii Sftmo, , , ., .. ,,.,i .,.. 
lie.aqujL lodo lo s\uj^ deleft de vos; he aqui 
. todolaque. pQ(}eiat<mei;er de mi* 

£ato,svipiieato, ^i.exiatieae algana si,mpa- 

tlca eptre^ jpKieatros 68piritu$,.:dlgiina.a(H)idad 

. mtre^ nueaCras aitpas, (que-pbal pu^de haber 

« 

i,6i losj^joftid?] ^eaor en q#(^f«^^rtrp/|^piri- 
<;us.y,nu08tra€i:plinas9a comiimqq^iii iid tra- 
vea d^l^dpacio como. p^dieran. haj((er)o los 
rayos de doe estrjeliaaqiiesQc^ttzaraa en las 
soledades. etemafi del fixm&tmmQli r 

Vamos aboira al rnoti?o por qiff e; mi pobre 
Iris habia dejado mi habitacioa^ t ,. 

La vispera.del dia en^ qoele<habeiB saU 
vado la vida yo oraba* arrodillada; ma Idm- 
para se hallaba colocada nnuy cevcs^/de las 
corlinaa de mi iecho. 4 madia DOphe, y 
•continuai^do mi oracion me quede dormida. 
No habrianpasado aoasi) die2^q|iipQtoflipuan- 
do rhi pileijta, mal cerrada, se.tabrip;0mpuja- 
da por el viento: mis cortinas sacudidas por 



—367— 

61 cayeron sobre la l^mpara y ardieron: en 
\ifi' memento mi celda, que es pequena, se 
'' Vkn6 de cn\or y de hutfio, y yo despert^ me- 
dio dofocad'a: mi pobre paloma volkba atur- 
dida' debbtiendo de uno a otro Udo': k\ ver 
''nqnello corri a abrir la ventana. Apenas 
habia hecbo esto, cuahdo Iris sb' Ibi^zo fue^ 
' ra del apo^entb, y la bi 'aletear eir laoscu- 
ridad, eh las ramad deios drb'oles que le 
eran may conocidos, puesto queen ellos 
d^cansaba la mayor parte del dia. En es 
pera de q«e volviera & entrar dej^ mi ven- 
• tftha enteramente abierta/pero vino el diay 
liinoche siguiente sin que volviera. Asus^ 
tadapor eiincendio habia huido sin duda 
hatdta doiide te pudo alcan2:ar el vuelo. En 
la manana siguienie se cohoce que fue per- 
'fieguida por el gavilan contra el ciial fu6ii 
pedir OS Socorro. Entonces la recogWeis, 
la guardasteis, y ya la creia perdida,* cuando 
de repente la oi aletear contra la vidriera. 
Abri luego la ventana y -vf que era mi fugi- 
tiva que traia todas sus escusas, pero que 
aunqiie no las trajera habia sido perdDnada 
de a'ntemand. * 

He aqui la historia de la pobre Iris. jEs 



^J 



I'M -iJ 



esto todo lo qne querlais saber? }No teneis 
otra cosa qne preguntarme! Si ed asi, nues- 
tra mensajera volver^ sin respoesta: cono- 
C6r6 lo que esto quiera decir, y esta sera la 
filtima carta que os escriba. 

Adios, hermano mio, que el Senor sea con 
ros! 

Carta 5 ^ i 1 1 c2e mayoi cd omaneeer. 

Iris ha vueito sin contestacion: mi pobre 
paloma tenia el aspecto triste como si estu- 
viera disgnstada de presentdrseme decaida 
de su rango de mensajera: levantaba su ala 
y me la enseuaba vacia como para pregun- 
tafme qu6 queria decir esto* 

Estoquiere decir, mi querida Iris, que t6 
existes para ml sola; que la luz que brillo 
nn instante en nuestro sombrio cielo ha da- 
rado un momento; que • el bermauo et'a un 
estranjero, el amigo un indiferente. 

Y esto, qnerida mia, que escribo para ti 
tola: esta qneja de mi alma que se lamenta 
en su aislamiento, no Uegard hast^ &: & tf 
sola te dige que sufro» que Horoi qu^ soy 
muy de(i||faciada. 
? i JDios mio! { Vuestra jnstioia no. sojdesyia 



• w869— 

'^fod^^snlpaUeBrno les d& otmdireeci0«»olgun 

^ • n t }&ngA nmlo .6 tnvisil^le, ihaeiendo <^fi^ -wy an 

^ ift4i6rir 4' lae inooemee? 8e noadiceqcie los 

dolores de Mta vida prepara» ia/elioidftd de 

la otras pienro ^que son loa dolorea para quien 

nada ha hecho, que habr^ cometidotal vez 

una falta, pero que ciertamente no tiene que 

expiar urt crlment jPor qu^rel perdon de 

< Jebits a la Magdalena? * ^Por que la indul- 

^gteiieia de Cristo para la muger aduttera? 

%J?^x que eate rigor para mU para mi sola 

«' DiDSr«iot 

'Y<j he amadis es verdad;*peroamfiiido no 

he hecho mas que correspoisder 4 otro ^mor: 

. yo nsSci para la vida del laundo, no para la 

delclauEitro: he seguido abaoiar la ley iih^ 

ptieftta por ?08 & los arnimalesii ^ los hom- 

bre«» Ales plantes. Todoama en este^mun- 

do: todo proenrautiirse^ identificarse^en una 

misDM ivida: los<arroyt>s van 6 tos iriachue% 

tM^^^dvi^»thui)l€y9 6^1^ rio8 al 

OcMitiio. ' Eir^it ei9tretlas qae veoiM pot la 

' ^ocbe^aitoiuar en el borbsoiite ytttrayeearel 

cielo dejarido e:i el finriiMuneiito bna' hnella 

i; v ; ' >J^»Mii) para' if k i^aecmderie en "dii ht>rizonte 



ropnei^ /van- 9m»o k eatioguir^e q^ f^lifusno 
t deotra eatreUu. Nuc^tras.iiJma^ mismas, 
"eatasfemaiHicioDes d^I ^oplo divifip^ 90 bus- 
caH'-oira aloia sobve la tierra BiQQ|)ari| for- 
mar sum 'Conapaoia de amor; y otAatidp ^dej an 
nuestro cuerpo no es sino para^ir.daiimsolo 
viielo a coofimdirae en vos qjoy^ soi^plalma 
Qoivereralf ei amor infinito. . , , 

Un iBstante me habia r^gocijado creyen- 
doqae a la estremidad de mi horiwqte me 
habia encontrado una alma desponocida 
paro h^rmana, companerade wfrioaioiitos; 
porqu^e d las primeraa quajas conoei.qua era 
la boca del corazon la que se quejabfu }Por 
qa6 pues, pobre alma dolorida, no quieres 
participar de mis penas como yo participa^ 
ria de tiia sufrimientos? Ea qna ley gene*^ 
• ral que la carga qu^ se divide se aligera, y 
qae el'pBso que oprime aisladamente k dos 
foensas distintasy obra, coq nienos intensi^ 
^ >'dad sobre las dos reunidas. •••«.• 

« • He aquique siiena la^ora de losoficios. 

*\[ . . Vosime Uaiaais Dins mio! voy puas 4 vos: 

o/H. ^ayt' cpt) larcpnfiaQspi de.mi.pareza, qon el 

«l!'i'i(ioi?anonat)iwtff.i?Jira que ppdais, leer en 61; 

» .y^aipOFialguDa taction, por iinalquieia oo^i- 



—361— 



■ > 



mil aa h^bferidido, hacedmtdl6 dtffiocer por 

"• "bn istgtlb, j(tor nna intencbn/{}6r untretela- 

' tidti cnklqmer^, y permanece«'^ progteroada 

'" a&te vti^stro altbr con la frente «n el polvo 

y laid manos estendidas hasta qiie me bayais 

■ 

' perdonado. 

'' TQ, qtierida paloma^ seras la guardtana 
fiel de estos pensamientoa de itii d^bil co»< 
raison, de estos arranques de mi pobre alma! 
cabre Con tos alas este papo^rqnedoblo pa- 
ta sustraerlo a todas las miradas y <^iie me 
^#perar^, coii;io la copa medio Hena eapera 

< el Testo del amargo brevaje que fca de col- 
* matla. ? 



r > 



y I 



.* ■ I 



Carfa 6 ? , 11 de tnayo, d medio dia. 

' En efecto, lo habeis adivttiadoi pobre al- 
ma acongojada: habia resaelto no volver k 
"•*• e^ribiros, porque [^ que jfin un hombre que 
"' dd*encaentra sumergido en la tumba puede 
obstinarse en sacar las manos con objeto 
-' idmttnto que el de alabar k Diost Pero una 
' especie de milagro ha #enido a'trastornar 
mi resolucion. Etsa carta que habeis escri 
• ' **'to pard ^08 sola; esa cai^ta dn la que espla^ 
' ' jriftfaia t\}ei^tra alma k ios pi6s del Seiior: 



esa carta confideote do vuestnuip^suRiinien- 
toiSy copa llena de aclbar , hasta la mitad y 
que & vuestro regreso debiais' rebosar con 
vnestras Ugrimas, esta hoy en mi ppder, 
porque infiel la p^loma en esta ocasion, me 
la trajo, no doblada y escondida bajo del 
aliQa^ sine estendida y en el picojeomo la 
paloma del arra llevaba el ramo verde que 
indicaba que las agiias eomenzaban d es^ 
currirse sobre la superficie del globo, como 
escurren las lagrimas sobre las mejillafi del 
pecador absuelto. 

Plies bien; ^ea asi. Acep<y> el encargo 
que me dais d# llevar sobre mis hombros la 
mitad de vnestros pesares: porqiie es (jierto 
que nc^ ma peitenezco e9o|tt8iYAmiente a mi 
mismOi y que estaa fuerzas que Dim me ha 
dejado todav^fa, debeo servirmet para ayudar 
& sosteuer ^€>8 infortunios de.otro« Mi alnia 
queda de^d^ hoy yacia de^sui proptoa pa-* 
decimientos; depoaitad en ella loa vue^tros, 
riaehuelo que buscais ua rio dondjBif^wfun- 
dko-iy meteor^ que buscaio upa oatirelliidon- 
. de^pftgwoa. 

E ^t>. .Qsqiicd^itide que padsceis no habiendo 
:i> S9^^» ,Bada; ^uicMtdo. Np i9t9«rAglwi8 & 



. 5. • 



. .Dkm, porqoe de«ie«l mterrogatorio hasta 
la blasfeffliaf la distaocia es bic(D carta. 

Noestro orj^ullo es en el mundo.ouestro 
peqr enemigo. Se dice que existe en este 
moBiento un filosofo que ha dividido la na- 
.. turaleza entera en vortices. Segun la opi- 
nion de este filosofo, cada estrella fija es un 
sol, centro de un muftdo cooio ei naes];rO| y 
todosesos mundos sometidos a las leyes de 
la, pesantez girarian y gravitarian en el es- 
. pacio, cada nno ai derredor de su centro sin 
atropellarse ni confundirse. 
I He HA\ui u(i sistema que al paso que de»* 
'. muestra Ija grande^^a de Dion, l[iace mas pal- 
ipable la pequenez del hombre< 

NcMOtros podemos tambien dividir este 

i globo en niillonea de mnndiis. Nnestro or- 

' .'gQlla n^s hace creer 4 cada ano qne somos 

ijiii^ol^ centro de un Tortice; mtentras que 

< somps 6 io tnas utio de esos ^tomos^ de esos 

granos de polvo que el sopto del Seodr ha 

'hecho girar en numero infinita al derredor 

- ^i^iesa&eslreUas mas a manos brillantes que 

Uamamos r^yes, emperadores, pt^^eSf h6- 

'N*i(rM9il go^fM en fit! dd tualqnidfa das^. 4 

> »>^|tt|M«a DidS'lia entr^^ado conio sigfiroa de 



—364— 

' ' Bu podgr M cetro 6 el cayid«; fa' t?6rtma 6 
faespada. " * '^ ' '^ ^' ' ' " 

Paes bien, jqai6n os ha dicho que'ks co« 
sas inihateriaies no ae pasan corno Jaa ma- 
teriales? [Ctaien os asegura que h^ 4e8gra- 
cias de un mando no concurren para la fe 
licidad de otro? jQuien niega que una de 
las I eyes de la natoraleza moral es que el 
coi^azon humano debe estar aumergi(j(o en 
laa lagrioias hasialqi xpitad, mientras i>i otra 
mitad se eucuentra banado por el jubilo, 
asi como es necesario que una parte de la 
tierra est6 en, la oscuridod para que |a otra 
parte se encuentre iluminaxlat 

Referidme vuestras desgracias^que estoy 
segaro que por grandes que ^ean nunca 
pneden llegar 6 la altura a que llegan las 
mias: decidmelas, que yo espero tener un 
consuclo para cada una de vuestras quejas, 
un b^lsamo para cada una de vuestras he- 
ridas. 

Pero al misrao tiempo os suplico que si 

qiiereisbeber del riachuelo de mis p^labras^ 

'*■ lb' h'a^ais siil^iivestigar la fueiMe de que na- 

*' ''^^r* ofcrW eii esto comb los^^fiiiopes^y los 

' ' E^ipctos, que vaft'd^apagar sii sed> a la mar- 



—365 - ^ 

gw.^del Nilo» pero que breen cooieter una 
impiedad remontar k su fuente. 

• <4^6ria(gaiia8>patabraB que>M ine htin ea** 

' l^aipado habcris- qaerido leer algo de mi.vida 

'' lnaM^a: me habeia 8sipae8tO'uAo:.;d& ^esos 

' ghEitidea del;mundo: habeia CDetcbt. que un 

^an Mreo de Inz habia trasado to mi> cai- 

' *div f cfiiB' me habia ^desploitaadadeade el 

>eS^lo>80bre* la tierra comonn angel maklito. 

D^sengaiiaosl yo no soy matqu^ un humil- 
del refigibao que lleva un nombre ^odavia 
ttieta h'umflde'. De mr |>asado 9ombrio 6 bri- 
llaVitte/baijo (\ eleff ado, he perdldo coftipleta- 
mente la memoria, y hoy no me acderdo de 
* '"^llyer, cbtao maKanA 'habr^ ohidado 4o que 
'fek& pasando hoy. • 

Asi es coino quiero marchar S la eterni- 
dad, borrando sin cesar la huella de mis pa- 
SOS gue queda tras de mi, a fin de llegarel 
dia de mi muerte delante del Senor, taf co- 
mo sail del seno de mi madre; sotus^ pau- 
per et nudos: solo, pobre y desnudo. 

., ^ AdiQf^ he^iQajHta R^ia; no m^ PAc(ais mas 
xlotq/!^ (W>Q,4arWr^ fin de.flji^jj^edjjipiem- 



— 366— 

'BUiio habeis coaiprendidb ibdo fWrlbcta- 
' mente^ iMiemras queyoedtabaproBteniada 
al pi6 de los aitores, exigtendo^DicNsiciDen- 
ta de dtr rigor ^ fugar de^pedirleel perdon 
de^niiB fthas*, Dios^ por una especie dt mi- 
lagro me devolvia este coiHSueio de que ya 
me creia privada; porque nuefftra mensage 
ra/ infiel por c^a misma adhesion, os Uevaba 
sin mi eonocimiento ese bosquejo de mis 
ideasv 6 mad bien dicho, de mi eorazon tras- 
ladadoal papel sin plan y sin ^jeto. 

Qnereis per manecer desconocido: sea asi. 
^Qu6 me importa que el sol se oculte entre 
las nubes, 6 que el foego est6 rodeado de 
un velo de humo, si al trav^s de las nubes 
como k trav6s del bumo los rayos del pri- 
mero ine ilnrainan^ y la llama del otro me 
calienta? Dies tambien es invisible y des^ 
conocido, [y por esto se deja de notar que 
su maito esta ^stendida por todo el uni« 
verso? 

¥w^^ os'dir^ qae^ soy uita milger hiimiU 
kto^itkhi'dis nsorheeidb noble, >»«it,«ifeliz; 
mas hoy ya no s6y nada: he amadtfaieti to- 



—367— 

da mi alma^ un hombre que me amaba 
tambien; pei'o esle hombre ha mijierto. La 
maoo helada del dolor me ha despojado de 
mis vestidos mundanos y me ha cplocado 
esta ropa saata, este h^bito intermediario, 
vestido fuDebre de los que ya no viven, y 
que sin embargo^ auu no estdn enterrados. 

Ved; pues: esta es mi herida. 

Me hicQ religiosa para olvidar d aquel 
que ha muerto y no acordarme sino de Dios; 
pero hay veces que me olvido de Dios para 
acordarme solo del (|ue ya ha muerto* 

He aqul por qu6 me quejo: he aqfuf poif 
qnJ^ tike lamento: he aqui poi^qu^ estoy gri- 
laodo sin cesar: ''Senor^ ten piedad de miV^ 

Ahl Decidrae, ^como habeis obrado para 

vaciar esa alma del dolor que la Ilenaba in- 

• cMantementeT j La habeis vaciado cual se 

vacia una copa? Asi he querido hacerlo en- 

'medio do mis precesy pero al fin de cada 

oracion, mi akna se encuentra Uena do ese 

. 8[mof jteirrestre^ de lo que antes estaba. No 

parece sino qne al incliriarla para derrftmar 

el iicor amargo que contiene, la siimerjo en 

on dago ardiendo donde se llenA de \ui Jicor 

; .niieir6« . : 



•r 



—368— 

^ 

Vuestra. respues^ta s^rd muy sencilla: pa- 
rece que la escucho: "yo no he aifnad^ ja- 
mas/ 

EntonCes, si nunca habeis amiEido, scon 

qa6 derecho 6s vanagloriais de habef'sufri- 

' - ...I. •■> 

do tanto? 

'0ebiais comenzar por deciriiie estat "yo 
n6 Ifie amado famas." Erit6nces no ob ha- 
vlirla jpedido socorros ni consuelo: ehtonces 
'n6 soTarnente nabriaadmiticfo vuesti-OBilen- 
cibi sinb que habria pasado cerca de vos 
como se pasa junto fi un pedazo de th^rmol 
4 quien el esta^tiario dio forma humaria, pe- 
ro en cuyo pecho nunca pudo poner un co- 
razon sensible. 

Si nunca habeis amado, es S rrii iS. quien 
ahora me toca deciros: No me rej?pondais, 
porque no vivinios los dos en el mismo inun- 
do, no gozamos los dos de la misma vi- 
da. Me habian engaiiado las apariencias; 
ja que yiene en lo sucesivo entretenernoa 
en palabras inatiles? No podeis compren*** 
der* lo q\3j5 digo, asi como yo no puedo com- 
, pr.ender^lo que, me digais,, puesto que ha^ 
blamos un:idioma distinto. 

Pero por el contra rio, si habeis arpado, 



—369— 

, .' decldmelQ, decidme donde? d qui^n? comot 
O si no quereis, no me digais nada de esto: 
, hablpdine solo de cosas indiferente^^^ poco 
. jiqpiC^rta ^9 tal caso, que ya todo m^jserd 
interSsanie; decidme como estd vuestra ha- 
». l^jt^cipp,, ^i tiene la vis^a al Fpni^pte 6 al 
. Levante» si aj Sur 6 al Norte, si saludais al 
.89,1^ Cu.aA^Q ^parece, si le de.da adiq$ cuan«< 
.. ..do se esconde, 6 si con los oios deslnmbra- 
^ d(^8 p9J.lo^ rayos nrdientes del sol de me- 
dio dia tratais de distinguii: la frente de Dios 
. , en medio de su perpetqa irmdiacion. De- 
ddroe lodo ^sto: jpodeis describirme lo que 
veis desde vuestra ventana,' si llanos 6 mon- 
te?, si rpar 6 v^alle^, arro^os 6 rios, lagoa 6 
^ el oceano: yo ocupare xni espiritu con todos 
esos misteriosos problemas de lo descono- 

cido hecho visible por la voluntad; y acaso 

^ * * • " • J-' '^j • ' • '• • * 

,. . mi corazpn distraido por mi pensamiento 

llegara a olvidar, aunque sea un momentOi 
, .* f\ objeto que sin cesar lo ocupa. 

> tPero noiiio^ no) no 100 dii^is nada de 
<^. todo afioiporque'iiBda qtuerg^ oLvidai;}< I3|i por 
un instante- 



—370— 

Carta 8 ^ , lU d$ mayo. 

Murio el que habeis amado^ he aqai la 
razon porque auD teneis lagrimas: la que yo 
ame me ha traicionado: he aquf la razon 
porque yo no la» tengo. 

Habladme de 61 cuanto querais, mas no 
espereis que yo os hable de ella. 

Hace cuatro istiios que habito un monas- 
terio, y sin embargo aun no soy sacerdote. 

[Por qn6 es esto? me preguntareis. Voy 
k decfroslo: 

Cuando me falto su amor, que era el ul« 
timo lazo que me ataba k la vida, caf en tal 
estado de desesperacion que no habria sido 
un m^rito en mi entregarme k Oios en me- 
dio del dolor que esperiraentaba. Me resoU 
yii puesy 6 que mi desesperacion se calmara 
k fin de que el Senor no me recibiera como 
recibe el mar al ciego 6 al insensato que en 
61 se precipita, sino como un hu6sped hos- 
pitalario recibe al peregrino Fatigado que 
vietie k pediHe el teposo de la nodie des* 
paes de an dia poaoto, de aoa iarga jor^ 
nada. 

Queria darle un cora^on ferviente y im 



—371— 

un corazon despedazado, un cuerpo y no \m 
caddver. 

Y h6 aqui que despues de cuatro aiios 
c}ue me aislo en la soledad, que me purifi- 
co per la oracion^ no me atrevo todavia a 
despojarme del hdbito de hovicio para cu- 
brirme con el de monge, pues note que hay 
en mi a6n mucho del hombre viejo, y jmien- 
tras que esto sea asi, creeria cometer un 
sacrilegio entregandome incompletamente 
al Criador despues de haberme entregado 
tan completamente a la criatura. 

Sabeis ya de mi vida pasada e intima to- 
do cuanto podeis saber: por lo que respecta 

a mi vida presente y esterior, he aqui lo que 
puedo deciros: 

HabitOi no en un convento sino en una 
ermita fabricada en la pendiente de una 
colinai una celda de paredes blanqueadas^ 
sin otro adorno que el retrato de un rey por 
quien tengo una veneracion particular, y un 
cristo de marfi], obra maestra del siglo 
XVI, y que es un regalo de mi madre. Mi 
ventana estd casi cubierta por un grande 
jazmin, cuyos ramos cargados de flores en** 

LA PALOMA — V5 



• 



^ -372- 

trkn hasfe mi cielda y H perfdriiatf'tlm^su 
esquisito aroma: ella mira al orieAte* V' pro- 
' bdhlertiemte j?6bre el punto delhorizohte que 
voS HabitaiS, pori^ue desde ella veoVeiiif'en 
^ Hneii recta S vuestra paloma, y la yeo nftir- 
char en la misma direccion k la distancia 

I - *■ # ' w# 

de un cuarto de legiiai poco mas 6 menos, 

hasta que el punto que la r6pre«ehta va dis- 

"' rainuyeiido poco a po(*o Has^^' perd^ifsl^^ en 

el fondo aztilado 6 gris delfirmaniehtdi'-se 

' gun que 6ste estd puro 6 nublado. El klba 

tiene para mi encanios particulareS qiie Ide- 

penden de la! didposiciori' del terreno' que 

forma el paisaje que mi vVsta puede dtira- 

zar y que voy a procurar descritiiros. 

" ' Mi horizonte esta cerrad6 aTMedfoiJiy ^or 

1a^ran6fcdelia'de los^PiriniBOs, con bus'ftan- 

' cos Violadog y sus cumbre^ de nJeVe;al Este, 

''pbr una sert6 d6 colinasi<jne eleVjiUcrose 

' mas y irias, van a unirs^i como uir esWbon 

*^'*s6ciiiidari6, a la gratt ftbd^na priAdpafj al 

'* Norte 'eti fin, se estiende- ttfrt l^cs fctiffnto 

; ' ^ puedfe iYcMiki: \A vfeta, teh tin VQlIS s^'A^Sra 

'do de^oliVkres, y fitirtadt) de 'riachrrf^tos^ en 

'' medio de tos cuAtes se' dfefdatrolltf^ rritf gyftlio- 

samente'y Vectbe sus tributos como sil'iso- 



rt^ettiOp nho d$ lo8 mayorea rios que ^pn* 
dan laFfancia. 
Toda la edtensioD que mi vista domida, 
. pr<8,€(IKa tte^ aspectos muy diferentea, se** 
gun que 8^ vda por la mananay d medip dia, 
6 en jia ,tairde. For la manana $e levanta el 
CH)1 detras de la cad^na de colinas del Este: 
idi^K minotos antes de que aparezca, veo le- 
yantarse un vapor rosado que se appdera 
. lepta pero victoriosamente del cielo, somn 
. .br^do por loa negros surcos que dividen las 
jcolinc^aj, y qu^ se diaegan al traves de i38te 
vapor que yc^ pasando por todos ios inatices 
i|iterinediariosy deade el rosado suave haata 
el naraajado, y deslizandose de trechp en 
trecho, conao lenguas de fuego, algunoa ra- 
yoa p^ecursorea del, sol, que continua su- 
biiendo detras de las colinas, cuyos contor- 
. DOS cprpienzan a. dorar aua rayos. Bien 
presto salts aobre la doble cima, que forma 
la arista mas elevada de esta cadena. un 
fqegd movedizp que va estendiendose suce- 
divkaiehte, haata que el mismo astro lurai- 
Doao se presenta espleridido, brillante, der- 

tamaitdo totrentes de luz como el crater 

' ^» • ' ■ . , ■- < ' ' » ' 

irieirtinguible de un volcart divmd. 



< « 



Ent6pces. y & medijla que y& aubkuido 
por, el ciclOy todo renace a la vista ifobre la 
tier^aria cin^a de jos FiriDeos pasii.^^l.blan- 
*j, ^ojnate a presenta^r el refleJQ desi^inbfW^or 
de ja^pjata brillante: aus ilancp^. piflintM^ios 
se jaclaran poco & poco> pasfiiido ^^1 .Re^ro 
. al color violado, y de 6ste al i^^ul claro. .j^o- 
^ inp upa inundacion que tHvier^ 8|« osfg^n 
.en los picos jpias altos de las Kuontj^^;^^ la 
luz se difunde por todp ej ll^no^ , ^Gi^t^^f^es 
briU^n los riachuelos cpmo ciUmbres de pla*> 
ta, el rio se tuerce y pnde^ comp xj^ff. iyer- 
inpsa serpiente con escapias pp eemaU^t l^s 
, pajaritps can tan en medio dfs lps^.,bp^(}|}es 
de laurel-rosa, sobre Ips rainos de los.gra^ 
nados, 6 columpidndpse sobre ja^ copa^ de- 
licadas del mirto; y el dguila^ reiq^ del firr- 
mainento^.0ep£iseaniagestuo9amente,ppr el 
eter^ abra^2^ando en su iargp vuelp un c|r<;ulo 
de mas de una liegua, en la cuaLIa vi^p.^s^ 
conderae y Veap^recer alterqativ^^mente. 

En el Mediodia toda la superliciQ ,aue 
acab|0 de d^scribir se trasforma ef\^i:^,^^i^o 
encendido: lap mohtanas ilumioad^.^-^ 



' I'iHl 



6k^ gfranilo de qae estab foi'madas: (os ra« 
' ytMB del sol se reflejan con faerza sobreMas 

'siiperficies brillantes de las rocast los Ha- 
'' cfiQelos y el rio se asemejan 1^ torrentes' de 
'^'fildnio derretido, las flories se mardhitan/los 

idtos Be dobiegan, lbs p&jarob enmndecen: 
" hi dg&rra iiivrdible cantasobre los ramos'de 
' 'toiSi* dtivos q\ie crepitan, y sobre tos pitios 

cbyad eortesas drujen tostadas por el sol; y 

li)^ finico^ 's^red vivos que al par de las ci'^ 
; giafras animari cdte desiorto abrasador son, 
' yu una verdibsa lagartija que sube hasta el 

enVerjado de mi ventana, ya ona culebra 
' tiiarrtioreada, que contorneada en espiral, 

con su gat'ganta abierta, a^pira los mosqui- 

tbs que pH'san & su alcancte. 

Por la ikrde, la animaciori' renace pof un 

jnstante^ como la luz de tiM l^'mpara que 

se apaga, se anima al estl'nguii^se: entonces 
' fas fcigarras so callan unas deapues de otras, 

y'S sii dhillidf) repugriante y monotorio su- 
** '^jisdi^ el giito quejoso y tamblen in6t\6iOf\o 
'' dei Idk'grilfos. Los lacrartijos huyen, fas cu- 
"Mi^bras sd' esconden, los arboles se agitan 
'' cbii 'el Vuelo inquieto de loa piijaros qbe 
''"bfiscan'un tiospedaje donde pasa'r la noche, 



.elsql ^e.l^ppltft en al;hQrij50HRie, y. 4f»edida 
qiie baja jb yen l^a niepies dekisiFirkv^os 

j44^i|M«i94(H4Q^e ilnHg^^U^^m^ h|#fa el 
iicplorf dfitpifldrpurafT^ ^ama. j^ne^ lasbr;(i^if(|»|iia 

*>dii^0M e«ciil«i^gig&«t88<»ide}iix^ 
4'4ft Iiife>etbafilddn8y.basla qHGi^ ^afimfhaorcntfla 
V Iby iltitttiMsilf Ibgaft "^ apdderaidediel Uniwr"* 
' sa^t;€^o^ £nt6n^es.iConiieiiZiaii iftS(e$l:vel|as 
*^*4t MP#ei^ pdr el eieloy y el «l6flciaquedoftli- 
'' ^ todi'pQr tddas pat tes^'SolO' es ^altbmdo {)or iittia 
fiQave^melod{a>(|»6 ^se deepi^rta en mi^io 
del espftcic): ^^tsa, es el canto del maia^fior^ el 
aiaant^ ^e'^lias 'estmlia^, el ppeta de lano- 
che^ ei impt'oykador de la oaeuridibd/ 
' M^ pddfsteis u^a descripcioii de Jo que 
yovefid'e^de^fiii ver>tana:.ya ©s la he. dado. 
Fijadeste triple aspectp en^ voestra peosa- 
itiiento, didtra^d et corazori ocupando eies- 
piritu: vneAta s^lud en este mnndo y en el 
otro consiste en este solo precepto. jOlvi- 



'fi 



»'» 



1 



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—377— 

.' Carta 9 "S y 13 <ir ȴiyo. 

jMe mandais qoe olvide! EicudMid^lo 
"que paea en tni. Deade el momento>eai qae 
'lE^fnpieza la nocbe, una coaa iimiaditft» :e8«> 
'pontoga, abbrenatarai, -se apodara ^de^nis 
sen^dosr dnraate mi aireno el qa« ha foaer- 
Uymfmlrea la rida, lo^.teQioeroa^^daanl con 
SQa< largos eabelio^ negroa> 8U aaipbl^ate 
p61ido,raili aapeeto^ yajiPOBil mamradofeodocon 
la nobleza de ao raza* £1 eat&^li. la ha^ 
blo> le tiendo mi miEUK) y k grito: : |Tu,yi-« 
vaa aun! ;Me amas todavla! ¥ ^1 me ras- 
ponde que ei, que tota vivo, que me* ama 
cotkio' siempre; y la miama vision inc^^afite, 
reglada, casi matei!ial» se renueva todaj-Jas 
noches para desaparecer a loa primeros ra- 
yos4e ia aurora. }Ah! cuant^a no he hecho, 
Dies mio^ para que cese de atorm^i^arme 
eata viaion! hija sin dada alguaa 4^1 angel 
de las tiaieblas. Me he cubiei;^ con el yelo 
benditOi he rodeado de rosar^ mis.punos 
y mi cuello, he colocado un crncifijo sobre 
mipecho, y me he dormido, oprimiendo con 
las manos, los pies de este ,m4rtir diyino: 
todo ha side vano, inutil, infructuoso. El 



"^ia ine viiefve S Dios, la noche fi'flii d^lfto. 

'^yVoInd esd'ii^bade qae habla floitten?, 

' que '^p noche deshacia la obra (J«e de dk 
trabajaba. * 

1 1 ^ifl^ n^i haya noch^e, que no haya stiew), 
auQ no me persiga esta vision donstante'^ 
«ient?,. y entonces acaso podre olVidari "' 
. jPodrqip conseguirme esto de,Dios? 

Todo lo one 86 pueda obtetier de J5ioa 
per medio^de la oracion, lo obtendre para 
ros,\porque veo que estais verdaderAmerrte 
herijia, y qneesa herila es profunda y sati- 
grienta. Oremos amboa. 

r . . ' 

Carta, 11 de mayo. 

' ' Yo no 86 si desde que eecribo me ^iento 
*CG^ <iTias^ cdlma, pero si sabre deciros que 

Utia poderoiaa distraecion eomiensui^ & 
' bctipafitii vida! vivia sola, »in famiiiarsis • 
^^'l&da etl el hiun do moral corno en elinuftdo 
'^Ylsficd; yb acosrtada sobre mta litmfa«i|^)^aiMo- 



—379 ^^ 

nHidih desesperada siempre; cuan-io dero- 
pente be^encontrado uoJp^rmano,, Digo cs- 
"to pprqiie me parcce que vos sois para mi 
«n hermano que habets dejado la Francia 
^tes de que yo naciera, y que despues de 
.^fiberlo bu9cado mncho tiempo ha tle<rado 
111 fin. Un hermano que aunqne no se me 
revela por sn presencia, se me revela por e»u 
voz, que lo escucho aunque n6 lb veo, que 
lo ofgo aunqne no lo toco. 

No podeis imaginarosr cuSnto ha ocnpa 

do! mi pensamiento e^e paisaje tan bien 

combinado que os rodea, y que tan brillan- 

'.4^aiente me habeis desqrito. Nadie podr& 

^oy.dUputarme los milagros de la doble vU 

siont la doble vision existe! Por la fuerza 

constante de mi voluntad, ese bello paisa^ 

je lo tengo aqui presen e: y se refleja sin 

cesar en mi espiritu como en un espejo. 

l\>do lo veo, dos^de loa vaiporedk Hgeramen- 

fe ro^ados que «e elevan par la^ manana de 

tras de la colina, hasta la invaaiooi. de las 

^ aombiraa ^scuras de por la tardj?. j ^Qdo lo 

-.iCBQuchoi.depde el niido qu^.proir^juce J^a. 0or 

J4ilabtbr0» aaliz; cuando f t^^ibj^ pi ro,ciojpa- 

o iflin^l, Mata; ^\ emto del ruisefipri^e Sfipfo- 



—380— 

Ibtt^k en ia soledad f. en el silehcta cfe la 
tiofeHfe. ' ^ ^' 

Y veo todo esto de tal manera y- con -tal 
precision, como si positivamente me ehc&h- 
trara' enmedia del apfileatro que abrazan 
viiestros ojos, Podria senalar/ he aqfuf las 
colinas inflamadaS) he alli las montiiSas de 
nieve, por alia los riachuelos de plata, y 
aculla el rlo como serpieiite con escamad de 
esmalte: ^stos son los olivosV aqnel^os los 
.:grai{jH^dQs; mas alia estan los laureles de ro- 
sa, de aquel lado los mirtos. ' 

Veo adenias vuestra ermita leyapt4rido- 
se por delras de las paredes. del jardin, y la 
, ventana eubierta de jazmines y p^n^panos; 
y OS veo tambien ^ vos mismo en medio de 
vuestra celdita blanqueada, arrodillado de*- 
lante de vuestro crucifijo de marfil, orando 
a Dios por vos y sobre todo por mi. 

Decidme quien es ese rey cuyo retrato 
estd en vuestra celda, 6 quien pi^ofesais una 
veneracion particular, d fin de que yo tam- 
bien tenga «u retrato y pueda pfofesarle el 
mi^o respeto. * 

]€)jaM y tambien k vos pudiera veros....! 



tp solapfi^rite como i]iii8iera poderos.^ii^flD- 

g^uir. Me habeis dicho que pi^ra.vps l^t^P^* 

: ffuiigi.Do 6xi§tei y qpe no os pregunte. sine 

.«aQh(^ ioipres^jate j ^1 porvenir: <)ejemoi3, 

pi*^« jQ^»P^«a.do ep ^olvido, y decidme qu6 

fi4»di t^iooift nbora, cop qnp rasgos qu^reis 

, qil^; fQr^ie yu^atro retrato, f;uanto tieiDpo 

.,f9Qi^|a^ ds novicjOj.y comp para cupndp pen- 

oaifiidara) mnn^P un adios et^rno. . 

« ' I 

., ;Q,qkiera. saber tambi^n k que (|i:stancia 
efitamos. ^Sera poaible;C{^lcplarIa] IVIe pa* 
receia tan bondadosp que uo temo fastidia<« 
: ros; me pareceid tan sabio, que rK>temo 
pregantaros lo imposible. 

Voy 4 pensar en lo que pueda contener 
vuestra respuesta^ y luego que ya Ja tenga 
en nw poder, pensare en lo que de nuero 
tenga que preguntaroa. 

Parte, querida paloma, parte y vuela li*^ 
gera. 

Carta 12 ? , -4 las tres de la tarde enpunto. 

Ya lo yen&f dtupando vue^tria ^ifito^he 

Ijl^gado & dieitraer v<ue9itro>C4»uz(Hu^'£2s ne- 

...QfijCArio.. tfmer aLalina corneal cuQvpii): ba- 



*if4lfb*l9il« padecimreiitbs, y durante^ -lel^tf'ftis 

:■ {Qn^rtid qcre whable de ni47^ "{Qtfel^iB 

i^iifvesiigttr «i eii el hombi'e f Isico jr todral , 

Mwo y desconocido para vosyhaf algttnii^to- 

^Mtga dbl que ya na eiridte y tanto hab*te*artia- 

i'^'d^'Sfea^apii escucbadt Yb tiacJi efn-Foiitei- 

nebleau el 19 de Mayo de 160Trteil^o, 

pues; t'^^inta aiios y ' catb4*6 diasj gfoj^ alto, 

ttdi'eni)f; de ojb^ azules, de sembfelnte 'pSli- 

-^ do, frente elevada: me he rmlrado'dfel mttn- 

•" do desde el 17 de Enero de 1683, y he he- 

ehb yot^, '^i cJertas cosas ho cambian eh mi 

destiho, de consagrairme enteramehte a Dios 

al cumplir los cinco aiios de mi retire. 

Me he eeparado d^I mnndo & conseciuen- 
cia de una gran catastrofe 'politica ' que ha 
tfiagado ^ mis caros amigos: ^ consecuencia 
de un profundo pesar que ha dilacerado 
mi corazon. ' 

E\ fetratn de ei3e rey que es^tS en mi eel- 

da, y ^l que profeso una veneracion parti"* 

dlriaf^efti^d ^e Enrique IV. '• 

'^^'S^^Qfiia #Ab«r 4 que' distancia Wttfm'os 

>^mm iter otro! ' Vais 6 seb^^lb f%diM^idie. 



..M'lJIfttQfmi efurta 4 Ins tisa^ en pmito,^ pDtyjpQe & 

;, i^aibora fdret^ua deapachar^ A OBoptra imn- 

sajera. Las palomas hacefida4>idimiaade 

.^qS^ce & diez y seis dc^uaa pw hora» f egnn 

..-Jp^jque b/e^ obaervado las y^ces qQQthe.ioni- 

. jlpiif^cei^dadde ^e^urrir 6 eate itiedi^^iQON 

.,.j^J(a,.bora,en qoe llega, y. vepcda I0 tyue 

.^X^^: calculad, puest cu^l ea I4 dtataocia 

,gpc^ UQS «^para. ...... 

.^.(^1^0 mo reapond^ais aiQo.baata> deqtrpfv^c 
dos 6 tres dias: emplead eate tjqn^pQ f^ntf^- 
brlcar quimejca^ 6 reaiidadea; echf^dUa^\t$s- 
jpuep sobre el pape], tales cqiho j^ conci^ 
bj5ti.s, y enviadme luego el reaumeiQi 4e vu^s- 
tras investigacione^^ el resultadp, da vues- 
tros ensueiios. . , 

EntretaBto, que Dios os aqompane. 



Carta 13 * , 15 de mayo^ dos floras despm$ de reci- 

bida la anterior* . 



, \ 



jEscuchad! ;escuchad! No es dentro de 
idoa ni deiytro de tres dias ouando deN> es- 

lipr'^TQSf es hoy mismo^ en este mofpaento;... 

^Dios mio! iqn^ loca idea es la que s^, i^d 
^<f^9if^ai|do ..d^ mi fe^pfrfttaf de^^miic^zon, 
.d^Sfl^^ jni aloia! iSif^^a t^lM <\w jw^tiAPy 






,;a«DW »^mi imagioacipD toda? Itu noches!, 

|Jft«b6ii9 4i^t^ el 1 9 de. Mayqt ;et tamt- 

bien! jSaisjde dna estatura elevadft}^^|6I 

tatnbiien! • jSois de color morenot ;61 tisira- 

bieii!' iTenteis fo)3 ojos azdlds/ el semblance 

v|ff liflo, |a freDjte qleyadal. Pues soi^ id^nii^ 

.C9 4 ell« »..(. ^ , Adeums^ irecordaisflasfes- 

presionea que otra vez me habiei^ ^|<fhp» y 

gueii^un eatari fj:e£icfts en mi inefx)orI|^ Ha- 

]i)ep caido al trav6s de loisf d\{etenim 9^a- 

lone9 de ia grande^a humana: noos bftbeis 

e^tremecido con el viento de la bacjl^r^e 

derribaba muchas cabezas a v^ieetrordeiPre^ 

dor: habeis perdido cadi ua rebo coq esa 

caida. 

Yo no B& si todo esb se apfica S vos; pe- 
rb todo festo jDios eterno! se apjica reaU 
metite a ^1. • 

Teneis en vuestra celda el retrato de un 
rey,. al que rodeais de amor y de veapjra- 
cion. El retrato de e^e rey es el de Enrique 
. IV; y 61, .^l, era hijo de Enrique I VI 

; Si nqaois, pnes, Antonio de BorboA) eon- 
ide <d^ IVloret, que tddo$ cteen innertD 0A la 



—385— 

^KitaWfi de Casielnaudary, deciding Jq^i6n 
r sbis, pdrque me vaelvo loca. 
• •'*'^'jfte8p6n^edme,'eti sifHiibre del <iielU res- 
>^^pc>idedtae! ' '" 

*) J I • ' ' • ' > Carta 14 ? , mayo 16 ai amanec^* 

^^^'**fel b6s6is Isabel deLautrec, crijra infi- 

""^^dad ni^'hiei sunii&rgido en la desespfefa- 
' etob, 'decidme jqlii^n sois vofi? 

-^' ^S'W^rtdi yd Aby- Atitoriib,^ cbhdfe de Mo- 
•^'#e«, 4'i3|tiiBh todos filtipbnen muerto en*fa ba- 
- 'td!k de ©aeteinaudary, y qae vive todavia, 

'i^no 'i^'^M porta 'mis^ricordia 6^ la vefiganza 
-^iterSefior. ' 

' ' |Ah! Srlas^cdiiae *ioti camo tettio que 
seaOj desgraciados de los dos! 

, Ia^ palopaa se.Ua, p^^MA^o .e^,n^fi4i»9 ^® '^ 
WQCbe, 6 fatigada ^casp de t^^alp jr y ve»ir, 
se ha visto precisada a reposfir ea.^x^^dio 
del camipo, porque no ha llegado a mi cel- 
' da sino hasta los primeros rayos de la auH 
rora. 

Car^a 15 ^ , 16 d!e mayo d Im dete de lam^ana. 

[, tfesgraciado, Si: soy l^jibeF de Lau- 
tr^c! ^'Me habeis creido infidt Ycorhofjpor . 



" ' 3 86— 

qu£t ^con qu6 motivo? No me dedendo, 

|SiRbeis que^ia palmitt na m tan|a' Jiino 
rdcMi'hbras en rectmrer el eipAcioique nos ^- 
para! ],Sabeie por consngaiente que Mtamas 
& treinta leguae de distancfa el uno del 6tro1 

^Veamois como os he engaSado? [por qu6 
he sido iiill«t? ;deeidineIof jdefcidmidio!! ' ' 

Vuela, palocna fnia; que to* flevad mi Vidtt. 

Carto 16 «; , ^yo 4^ ^ las^once ^el dia. 

[Mi ainia» mi corai^B^ mid ojos^ tpdoaml 
miamo ti^mpo the han engafiado!* ' > ^m' 

[No 68 Isabel de Lantrec Ja misma < f ne 
vi entrar en la iglesia catedralde Valencia 
el dia 5 de Enero de 1638? [No era ella la 
que iba vestida de noviat [j el que marcha- 
ba detr^fi de ella vestido tambien de novio, 
no era el vizconde Emmaniiel de Pontis! 
Me direts que todo esto »o fu6 maa que una 
ilusion del eBpfritu oialo! Nada de <kida8, 
uada do vacilacton, aada de raapuaataa 4 
medias. 
^ El aileocio^ ^ ^ prueba. 



-^87— 

I 

Carta 17 ^ , mayo 16, i ku ires de la Idmiiv 

La proBbal sf : miif f^cil me teri^ (Nrfpsla. 
Todo lo qae habeis ?bto pat^oce ci^rto, y 
flin einbargo todo es mentira. 

Pfero ea moeho, mny lai^ga la retadon qtie^ 
tengo que haceros: tanto mejor pam imes^ 
tra pnbre paloma, qae est^ agotada, y tieoe 
ifece«idad de deacanaar uo poco. Caatro 
horas ha tardado en volar cuando siempre 
le bastan dos. Tendr6 que escribir una 
gtnii parte de la noche; no fmpotta. Pero 
antes Dhn mini yoy d daroa ta« gracias 
'porqne todavia vive, porc^e me lo habeis 
cdD8erva<lo 

Carta IS ^ ,.d las seis de la tardef 

He paaado tres horas arrodiHada, orando, 
apoyando nrii frentc^ catenturi^nta an las io- 
eas heladas, y h^me aqni mas tranquila. 

Voy a cofitinuar mi carta. Dejadme deci- 
Wdb t^do referirolilo todo, de^e el mo« 

4 

mento en que dejasteis a Valencia hasta 
aquel en que per mi desgrada me vf preci- 
sada d pronuDciar mis votos. 

Supongo que os acordareis bien, no es 
esto? Era el dia 14 de Ai^osto de 1682 

LA PALOMA — ^^6 



^^lijAcI «lil|0 d6>tl^ii0il sej^ttodte jra^ebpude 
4^1 ^Wtfn dl ! raido ^de «a galopisv ! Umneel^ni^ 
l)iqf£|l|ii&^btsii!Oi»fAijftad^ lriQl)boldbiL^u^l 
rayo vino & alumbrar la eecena^ percristMMb 

a)eja^a.dM»aaiadb,6 t^orqtte di|amilfti?jwl^ 

-)lTdela>laii]oobe iiefciiirttlDo ^ol rayQ»:U>fie^ )fi 
mvche^el ,'vieiitO'y U lluvta ^aQudi^aft ^ 
fiiieGttas de mi aposewtq: 4 la inai)anaiuigien- 
tiarlbiinatairbleza. cUarchitai langaida^itiDorA* 
bunda, parecia estar dadiieloiComQ.piJ; G%« 

' Sfebi^ yo^muy^bi^ir lo q^e suoedk-por ei 
'tt»!fifbd'S'^]dfe^oS di^Fgiaid, es deoin por-^el 
Lfttif^tiedbc.''* El dnqae de Montmorency, 
Vttctettci^i^Hil^d; quegob&niaba aqnella pro- 
viriciA/ ' Se^fin Ae d^cia, habia adoptado el 
(iatKidd de'la teina madre desterrada y «^1 de 
Monseftor, que acababa de atrave»»r la 
Francia pai'a i^uonirti^le: ei dnque de Miont- 
mdfency- habift Bublemdo la pro?ineia y le^ 
tttntabfet^tfopas pwa marchar eontarH el'rey>y 
tOTftW M#i tfe Rrichelietf. Voh ibaii^/piie^^)^ 
tbitib(E(tfr 'eo^tra 'uno de vnestros bermen^s 
^pbr fi^rvir al otro; y io que eiM mas patigro^ 



sbrtodavia, ilmis 4 sacar eliaoctro y.t^ jt^gar 
inieto«t<^4beza contra el terrible cardf^n^Jn 
IqpAehabift cercenado tant^ caelki9ty.tiMp% 
itozdcJO'tantas espad4&. ^ . t 

*^^ B?*ii lo sabeis: mi padre' e^taba eri Parii 
*5ftlr*ctf didl rejr. Me decide, poea/ ^ parlir 
con dos de mis mageres, bajb el • pretesto.de 
^f S^VWitat^ 4'iina liamia^qde era lailabdde- 
^e! d^^airit^Potid, pero en la realidadieon 
*t ^ ^dftfeftd ' de acercarkne al teatrb jd» > lo^ 
iitidHteciibi^tbB efi qae ibaii? 4^diB«Bmpifimr 
^fl ^^elimpt[)rtantfy; « ^ / » 

Ocho dias tarde en el viaje, y llegue al 

monasterio el 23 de Agoatp, For mny po- 

ca cQ^tumbre que.tuvi?ran lasmonjaad^ 

tneselar^e ea asnntos polfticos^ . los i^coute- 

oinaientoa que paeaban a .8u d^vr^dpr eraji 

taw graves que no »e hablab^.de otra CQ9?t, 

y todos los »irviente» del iQuiivento ae^ q^m- 

pafaan einicesar de inquirir noticia?^ r.. 

Ele aqui io qae supe a mi Uegade^ :. 

♦ @e decta que el he/ihanp del' r^y<^ Mqn- 

seiior Gaston de Orleans^ se babia.^mj^ 

con el raa^riscal dnqtie dd Moatftipreney, 

' ^traji^B^te dos mil hombres q^ue ;bfibi^; ; 1^- 

-nnaiita^ci^n el: pvineipado de Tr^v«@u9«^8 



■ I 



-898-- 

qmsBBwickrsdi eimtfQ^mii que.mniii 3ra:)al(dii| 
q]i9^bacia» on total dd ^eiis milisoleblobsk 
oaii>k»«que ocopaba a LodevieU Alyi^ Ua^i 
AlaiB, Lunely y SaintnLoniSy daxude Jtoiifiip 
hal^aba; que Nimes, Tolosa, Oaroasonaty 
B^iers> annque poblados de prote^tant^^ 
habian rjehusado reqnirsele, 
' iSe decftt ademas que dos ejercijjoa mar 
chaban contra el del duqiie de Moqtmpreq-» 
cy- EI Hflo venia por Pon-Semt-Effimit 
maiodada per el mariscal Scho4»b^rg.> - Ea 
el Gtro venia el miamo Luis Xlil> quiea«el 
cardenal habia creido conyenieiite qiftSi^e 
acercara ai teatro de la guerra, y el qtte;se 
d<cciia qu^ habia ilegado ya a Leoa« Unq 
carta que se ma trajo d»^ VaK^ncia, me con- 
firmo no solamefite esta nueva, siiio que 
deem que mi padre el baron de Lauti^ec, 
venia con el rey. • 

Esta carta, qne era de mi padre^ me 
^nunciaba ademas la resolncion lomada en<- 
tt^i^i y 8u viejo^amigo el conde de Pon^k, 
de esirechar mas los lazos de la anrwstad' j 
4^J ipN^entes^ que losunia^^paBan^ome con 
lelijgifccwde.dfttPQntis. Ke^sprdAroie m^ 
Jnmi^xj^W^'^ i»tmk^^%4o wP^.4eiitim 



-398- 

forbjtectq de natriinbiiio, yqne.entoiiceaiBp 
OoiktefeitaateijK degadme tres mesea toda?ia» 
l|Qe dorattte este tienpirpqeden vprificaraa 
gntiides aeoatecimientda, que debencamr 
lE^iar vdecnasiado noestros destiaos. Dejad^ 
m&ttBu meaea todavia, y eqtoncea pediri 
Yuestra mano al baron de Laotrec* 
' Aefi pcies,. al lormeqto de veros edtre los 
que vini ' padre llamfiba las rebddeSf se jua^ 
taiyivel temor de que se levantara entre 
viibstra casa y la de mi padre ui^ odio et^er^- 
teoMini padre que era tan leal y tan fielser-^ 
vidoir del rey, que confondia a 6ste con el 
cardeaial en ana sola admiracion, diciendo 
porlo menoB una vez al dia \o que el rey 
deeia una vez porsemaria: quienno umaul 
cardenal no jmede amar al rey^ 

£1 23 de Agosito se piibliqo una disposi^* 
cion que declaraba al duque de Montaio^ 
fency destitiiido dn todos sns honores y dig- 
nidades, coufiscaHtis sus biones^ y ocdenaba 
ftl partetmentu de Tulosu que le formara an 
pxipeeBO* > 

^'^'A la mnfiHua signierite se esparci^> Nt n«i* 
li^ de qUe^Ja misma dedaracioi; i»e fiabia 
^iido contra tqs y contra Mr. 4^' Rieifi. 






fot^ c^ortttson coh semejantes noeirat. '*^' 

Kti el ' itiUrhio dia S4 v{ pasar per Salnt^ 
pDiift k tin emistarm rfel cardenal, qde 'Iba 
se^u^ 06 dijo, 4 ptoponer la pazr al du^ite 
de Mbntmorfeficyi Yo consegoi de mi tia 
qne le ofreciera algnnos reff^escos, qd^ fA. 
acepto^ jr ji^ detuvo un mom^to en ib reja. 
La vi, le preg^nt6» y aupe que em- cierto lo 
qae ae me habia dicho: tuve^ poea, aiganaa 
e8peran2a[8. 

Eatan se aumentnron cuando ee me dfjo 
que el arzobispo de NarbOna, amigo parti «- 
cular de Mr. de Montmorency, habia pasa[«« 
do a Garcadona con el mismo objeto, a fth 
de lograr del duqae que depusiera las ar- 
mas. Las proposiciones que'llevaba en- 
cargo de hacerle^ eran segun se decia^ baa* 
tante equitativas y aun ventajosae k an ho*« 
nor y an fortuna« Pero bien pronto circnlo 
la noticia de que el mariecal 06 negaba "d 
tbdo. 

En caanto k vos, (porque bien eoni^i^- 

dereia qu^ 0e hablaba mnc^o (ietvofr;loq«ie 

•etn 6'ta ir*3S tin raotrvio de tefrot'y dte'€(hft»< 

8uek> pfa¥a* ml), itt 6'hitDto 'k roti, ^frfte?^ 



—896— 

^ifti.qio^ d mismo .cacd<^iutl q^ habifte»l 
crito ^^^, €^ta^ piacQ que le h^biaift^ ep0pi9^ 
t9i)R'^^ vu^atTii^ palaj^r/BL eatiiba oomprome* 
tii4a 4Q9<ld.»wbo tii^mp^ qoKvi cgiai OiQMe) 
i^if. QU^ ^Pt^ aoW podia. d^Yolverosli^* . . 
, Ah! ipor q^aeente hainbr^ t^o. i^<mtlkr ca^ 
niQ(C|Qbarda qo os la devolyiol 

, (filiS9<d«- Ago^oaupiraoft-^os el ej^oito 
•deriSblioaftbergi J el; de^Mn de Mpntmoreuk^ 
>Q]r(e8i!aba»i6,la viata, y que sin embai^o el 
viejo mariscal no olvidando que Mr;de RiK 
cbi^lieii no ela maa que wiministroquelpo 
dia qaer, qae el rey n6 era mas que ua horn- 
bra que podia morir, y que Montoeiibr^ con- 
tra quien marchaba, era el heredero presuii^ 
livo de la corona, y por tanto podia ile|(ar & 
aer rey de Francia, abrio con Mr. de Mont 
^norency una 6)tima negoetacion, enviando 
de parJaiaentaria^ a Jin de Cavoiet 

Sn()Oitodq eso, y roi alma sesaapendia 6 
cada eapetanasa quale eniviaba el.cielo* Ea- 
p6r6 ansioso eata ultima reapuesta de Mr. 
de Me«Kmorency; pero aea confianza 6 dea* 
eaiperacipni eate deagraciado confindo an ^tu 
.^4i9{^ta» i^<mtMBt6 lo que yaaabds: cmn^ 
jHff^mof prmfrp9 ^ despue$ tr^f^tmw^rwtr 

LA FALOMA — ^7 



^396— 

Uesde entonces perdi toda esperainza d4' 
avenimiento, y como una victoria del' Huqiik* 
de Montmorency era vuestra unica tabla de 
galvacion,' olvide mis deberes de hija y if^' 
Bubdita, y prosternada al pie de 16s aKaresi' 
rogue al Dios de los ejercitos que mirara 
piadoso al vencedor de VeTIano, y al^hijb' 
delVenceddr de Yvry. Desde este iftiohieti^ 
to ya no esJDere mas nolticias que lk(^ d'^l 
6xito de la batallaV ' ' '"^'^ >'»i 

Ah! el dia 10 de , Setiembre a l^aciDpO' 
de la iteirde Uego la noticia terrible, fa^al, 
dsfesperada* JUa batalla se babia perdi^Q^ 
eljqariscal duque eataba iprisionero, y (^a 
vos se decia, por unc^ que estabais heridQ 
gravieaienle, ooc otros que babiiais rpuerto. 

No pregnnte yd. mas: mand6 buscar al 
jardlnero, hombre de toda mi confiariza, y 
le di 10 necesario para qiie se procurara dos 
caballos, con Jos que debia esperarme en la 
puerta del jardin al comenzar la nocHe. 
Luego que esta llego montamos a caballo, 
costeamos la base de las montanasj^atraVe- 
sarhos d6s 6 tres riachuelos; dejamos a la 
izquierda la pequeiia poblacion de Lavinie- 



- 397, -- 

re^j a las ocho de Iqi iiQche nos detuvi^QOS 
ep. Cannes. ^ , , 

:Mi pa^ballo eojeaba y tuve necesidad de 
C£^nbijarlo alli por Qtro; mientras tanto tom6 
alli a^gunas it^formes. 

Se me dijo que Mr. de Montmorency ha« 
biapiqe^tolomidmo queMr. de Rienx. En 
cuAnt9 4 v^^2 '^^3 nojticias discrepaban: porr 
9.)?f^ Ulioa. OS creian muerto y otros herido 
mortalmente. Yo-deseaba veros de cual- 
quier modo que fuera, si herido para asis- 
tiTOs, 81 mnerlo para sepnlraros. 

A las ocho y media salimos de Cannes 
tomando la direccion de Montolieu atrave<- 
seincto )6s camt'Os sin seguir el camino, por« 
que el jardinero era de Sais^ac, y conoeia 
todo aquel pais perfeetamentej. Ml tiempo 
era may semejante al que hacia la noche 
quenos separamos: negros nubarrones atra- 
vesaban por el cielo, el viento de la tempos- 
tad silbaba con estrnendo por entre las ra- 
mas de los oli vos; viento caliente, pesado, so- 
fo9an(e, que de tiempo en tiempo $e detenia 
para dejar caer veriicalmentegrandes gotas 
de agua; y el rayo retumbaba espantosft^ 
mente por fjetr^s de Gastelnauda;*y» 



—ass— 

M AirsftffRttfob a Mdntorieti iiii^ dtehenemon 
'«1M>'y mas adelante comenzamM & etiaote^ 
trar los j^rvmerDS puestoa ilel* ^ej^ifo >cb 
ISchdrrrberg. Segdn tos noetoB infoi^mM 
que B6 me dieron, ei combateHhabiti C0ineH«^ 
zhA0'k^\^ once defl dia, y «olo fatebia'idQraH 
do poco mad de ana hora, y solo cien per<^ 
Sottas ha*bian muerto en el. Yo pregant6 
si Yos erais una de eilas, se me dijo que un 
infante aseguraba haberos visto caer; lo 
mand6 solicitar, v me contesto que en efec« 
to habia vis^o daer a un gefe, pero que no 
estaba seguro que fu^rais vos: quise que el 
mismo me acompaiSara, pero estaba de 
guardia y no pudo hacerlo, pero dio & mi 
compafiero de viaje algunos datos. Le dijo 
que el conde de Moret, era el que habia 
compromefido la accion, y que si 6ste habia 
muerto habia sido por mano de un oficial 
de carabitieros llamado Biteran. 

Esencb^ estos detailes cdn.estrenfeci^ 
miecrto bdado: mi pecho estaba oprimido 
basift el ^treillo de no (k^der habfair, y go^ 
M» de tiD simiarfno, tan groeato conm mis 
yigit i|> M iB» iTodiban ptj^ nii cava. o . j 



mam moAmAoeami. de^doce o^immi kgmn en 
•doeo borsBf pero oomo yo bflMacflMbUMb 
mik oftballo e* Caones bieR podsti Itefar hash 
4BtiGBata\rma4Mj: el jardioero. me .baibk 
fRvoMtidu weguizme, agarrado 4 la cola del 
ofio^si ^1 aiijiro bq cawaba mas adaltote , 

Poco mas alia entramos en un bosque que 
estuba custodiado, y fue preciso durnos k 
conocer. Se nos condujo hasta la oriHa del 
rio de Bernacione, que pasamos a nadoasi 
como otros dos riachuelos (ine encontramos 
todavfa en el camino. Entre Perrals y Vw 
llespy, el caballo del jardinero cayu de fa- 
liga y no fu6 posible hacerle dar ui» paso 
mas; pero afortunadamerite casi habiamos 
llegado, porque desde alli distiiiguimos muy 
bien los vivaques de la tropa, y vimos vagar 
muchas luces sobre la pradera donde habia 
sido el combate. 

Mi coiiipafierodeviaje m&dij^ qnsefitas 
loces ^ebkin '9er de los soMaxJkiia -que se 
-afireetateito ain d«da 4 em^errarihis cdid6tre«- 
rvei: te rafiik|«)^ que bm%m wi Aiiimo e^ 
fberzo para aeguarme: hvmii ^mimimfafAu» 
-#iit}<ii4^tMr^ mi oftbaild: ptO i to twdbien 



6'oa8r> j^patfMQos^en iid motnente flos^ilii* 
mosifn^osdM campamenta* . > < 

• V Acab^baoaoa de dejar la>aldea di^ S^n^ 
Fiapout a.ncieatm derecba, caando miicabia^ 
Ud 8eieneabrit6: mtt mclin6. 4 var ptir qiire.9^ 
asnstaba, y vi ttnaold«4o maerte* Aoa(ha.ba 
depkar elprifineir cftdaver. .^ .. ., . 

-;• fc^aite de mi caballo, que deje ir aki vea* 
tarai porque ya habia llegado al sitiotqo^ 
buscaba. El jardiaero corr^o en direcetoo 
d donde estabao laa antorchas y los grtvpos 
de gente mas qercanos a oosotros^ y jq mo 
fiaBb§'ai68peraflo sobre ui>trozo de;o^ped. 

£loiei<i se maaifestabar aierapre sombrlo 
por los oscurosi nubarrones que lo entolda^ 
ban: eLirueno continoaba retumbaadQ ha- 
cia el rOe^te, y algunos rel^mpagos ilumir 
naban de vez en cuando el campo de ba* 
talla. J. . . 

EI Jardinero volvio a pocos momentos 
acq(np^9adu de vajcios soldadoii y. con una 
ai(itQEqba ^A la maAO* Los habia eqcp()1(ra- 
do cavando un largo foaodoade 9^pMl^r )p3 
cadivQT^; ^ro-^auq nQ habiap, eaterradp ^ 

Alii comeac^ d tener notieiasiinaa posih 



•» 



bierto de herida^^y no babia iwawHi^MabHpm 
^eMiilba pHdioneto; luego que ioeogiiero^ lo 
H^lAan llevado k una alqiterfadigtatitefia 
^iSitti^to da legoa del eampo de baitaltdr de 
dofid^ de^ipuefi de haberseeonfeiado oenel 
limosnero de Mr. de SchombeTg y ide.ha^ 
berk) <;urada el cirujano del cuerpo do- ta«* 
ballerCa ii^era, (labia side condnddo^ Oas-^ 
l^lnaudary sobre una eseaierai ^ 
-^' Mr. de Rieox habiamciertotaeabftbaBde 
encoDtrar so cadaver. . ! 

fin cuanto ^ vos os habian vidto^oaer del 
cabailtr, pera no se podia decir de posilivo 
lo que despues os habia sucedido 

l^fegtint^ por el sitiodonde habi^ia caido, 
y Be tne Goritest6 que era en( el lugar de la 
emboscatla. 

Los soldados quisieron saber quien era 
yo. 

-^Mirddme, les conteste, y adivinadio: 

' tios'sollbzog me ahogaban, las Mgrifti^s 
Surcabatt mis mqillas. - 

— jPobre muger! dijo uno, ella !e ama. 

Yo coji la mano de este hotnbre' y 'Icuha" 
bia Heudida tos brazed. A 



eontrarlo muerto 6 vivo. • ^ ? 

^ Y/diffifitiiidoae u qbo de eUcNS, aianthftdft 
{KNT'delai^d, le dijeron. 

Sit qu« oei^ba de ser natnbrndo «uaslird 
gwa^ODgio la antoreba y maroha^por de- 
value d e nofOtQOs. duo de ello» me ofrecfi^ 
9u braia^ para apoyaifme. 

— Xiiaoiafi^ W dijre^ me BieAto.todavia ba»^ 
tante. fuerte. 

En efecto, no eatalm ffitigadas y n»e creia 
eon fuerzas snficientes para caminar habta 
ei fin del mivndoi 

Anduvtmos eosa de doacienloa-o trescien*- 
t08 pa808, encomrando un cadaver detreobo 
en trecbor-a cada uno de estoi^ me qverra 
detener pnm examinarlo, pero ioa aoidados 
me lo impediah; no es poraqul, senora, ai'- 
no miss adelnncev 

(Ltegamofi por ^n & ana eapeeie de bar- 
ranca coronada de olivoarpof ambM Iftdfitts 
en el ^ndoi coreia im riashuelQ. 
"^1 «if^^fi6» el* lagan dijerofriM aoidatfoa. 
ofMc^lpas^ la iiiaiK>.>fHir. ia fttete^- vfHH^qflMi 



vi^iftba y me Mn(ta prdjiiina 4 dtiVmie- 
eorme. 
^'Qmmm9mmo» a bdwar por la parm ma? 
elevadtt, donde habia tendkkW' con»o uiia 
docena de cad^reres: coji la aatorcha*' de 
las manos del que la llevaba^ y la inclio4 
bieim la tieira pava ver con mas cuidado. 

Eiia{iiifn6 todos las cuerpos uno.despoes 
4e*otro: 4oa tenian la cara cantra el saelo; 
uno de ellos era ofioial y tenia Iod cahellos 
tiegros odmC) vos: hice que lo voHearnn, se- 
pare los cabellos que le cabrian la cara, y 
jue de8!!6figaDe qufe no erais^ > 
. De repente di un grtto, y me baj^ i ve^ 
coger un sombrero que habia reronocido 
ser el voestro: las plumas eran las misttias 
que le habia yo colocado: no podia en- 
gaAarme* Eja, pnesi en aqualisitUi donde 
babiais caido; pero babiais rauarta 6 ast^b- 
bais viv^l He aqal mi duda*. 

Los spldados que me acompaiiabatt ao 
hablaron al oido, y vi a tuno de eJioa eaUn- 
dar sn braKba eoi4ii!aecion al ^riachnelo. 

^-«<«iue eslaia diciendo? 1# pregbote. . 
.8^»w06daa9os#sanoraf ma roapendai el ^e 
tmlmKps^cfBdidO) ia maMt^ >qoe l ciWii|do istoo 



est^ herid^i'fi'obre todo pfoi* tlnti ftrmUr^^ 
fuego, tiene ordinariamente muchisima ilt^ 
ipi^ si' el cbnde de^ Moret solo est^^keriHo, 
d<dbe ' litaberBO arrastmdo haata d foiido de 
M b^fiiama; para beber de la agua d\A rUkh 
ehtt^o. ^ ' ^^ 

'-^—MiftU 06 una espemnza! gritd, vervid 
conmigo; y me lanc6 al traves de los oKvos* 
La-bajadfeL fu^ rdpida, mas yo no la sehti. 
'« G6?ee, con la antorcha en la mano, bas** 
cUtldo k Proserpina qne se le habia perdi* 
d^, por mas di6sa que fuera, nodebe'haber 
corrido con mas velocidad de la que yocor* 
ria. Ed an momento me pnse en la orilla 
del riachuelo, y eil efecto me encontr6 alli 
con do6 6 tres heridos que habian echo es- 
fuerzoseguram^dte paraliegar: uno de ellos 
habia' espirado en el camino, otro apenas 
habia lleg&do 6 tocar el agiiacon k rhano, 
mas no pudo ir mas lejos; el tercero tenia 
la cabeza metida dentro del agua, se cono*^ 
clia qtie habia mUerto bebiendo. 

Un^'de^atos tfes cnerpos fespiraba to^ 
davia. Era el del homhre'qtie apenas habia 
lle^add* '& Wjtear el ^^aa con la niirnfo,* pero 
que no habia tenido el esfuerzo -Mficiidilte 



pi^ra liokv4rsela 4 la boca:.edtaba deffvaae- 

La fre:9cnra de la nochey 6 un milagco del 
ckIo( lo bacia volver en si en aqael Rnooaeah 
to. M<e ificiine & examioarlo ponieiidola la 
antorcha cerca del rostro, y cadi no wria 
mi'SorpreM al eneoiit«arine con Armando, 
vneatro. etcaderol 

. Dl un grito de terror al yerJo» y ^i entoiii 
eea licabo de< voider en si. Me vio coii aire 
eeftttpido como st tratara de reeonocerme. 

-^Dadme de beber, me dijo despuea de 
alig'Qnos segundo8« 

Yo iba a darle agua en viiestro sambre* 
rOy^ pero un soldado me detuvo. 

—-No le deis, me dijo al oido, porqae pue- 
de en ei acto quedar muerto. 

— Dadmedebeber, repitio el moribimdo. 

— 8i, si, le contesie, voy a daros agua; 
pejTo antes decidme, que le ha sucedido ai 
conda de Moretl 

Me miro eotonces con mas atenciou que 
al prineipio^y mo parece quj^ al cabo de .un 
instante me reconocicj. it > r ^ r 
M:*^Iia.^^orita.de Iiautrecy mvurmmio • en 
tre.dientes* • -i »•,- t ,. * ■ 



—406— 

i^Sl, Boy y0, Afmatid^ «oy jro qnteii <iu«t 
c^ 4 tQ senor^ le respondl, dondeest&l GivA 
le ha Boeedidet 

-^Chfiero beber, repiti6 con ana tok mo* 
ribunda. 

Ma acord6 que traia en la bolaa uafias* 
quito con agua da 4ocoi>giU lo eaque y l^ 
eche unaa gotas eotre loslabiostqueio.area'^ 
pimarion un poco. 

— Donde eat&l le repeti: en noirnbreidaJ 
cielo, respondedme. 

— No lo 8ie, me contesrto. 

— Le habeis visto caerl ^ 

-•Si. 

— Muerto 6 heridot / 

— Herido. 

Y que hicieron de el? 

— Se lo ilevaron. 

— Por donde? 

— Por el camino de Fondeille. 

—Las gentes del rey 6 las de Mr. de 
Montmorency? 

— Las de Mr. de Montmorency. 

^^^V despueil 

M^I^pQ««! Ya no tape ittaa, pMque 
cai herido y memataron rai cahiiki. < Uf^ 



—407— ^ 

§6 la noche y me arrastr^ haaia eete aitio^ 
porqae tenia mncha aed. Al llegar iM dw- 
vanecf . Dadme de beber: tango nuieha aed. 
*— ^i^edeia darisi dijo el soldado; ba dicho 
todo lo que aabia. 

^ome otra vez agna en vnestro sonibre- 
ro, lo9 doldados le ievantaron la cabeza, y 
bebi6 con avidez trea 6 cuatro tragos, dea 
puea se tiro hacia atras, dio un 9UspirO| y 
se pnso rigido. Habia muerto. 

— Ved qu6 bien bice en deciros que le 
hici^rais hablar antes de darle de beber, me 
dijo el soldado soltando la cabeza de Ar^ 
mandoy que retumbo al caer en el suclo. 

Yo permaneci inmobil por nn momento, 
torciendome los brazos por un movimiento 
insensible. 

— jQu6 hacemos ahora, senora? me pre- 
gnnto el jardinero. 

— *^Sabes tu por donde queda Fon/deille^ 
le conteste. 

—Si. 

-^Pties vamos alii. Eh ai^ida'drrigi^n- 
cdqmft k , loa soldaddB: ];<fni^ <te utilaatros 
<|ftifere veoir conmigv>Ti6a 'piregwnt6« 7 : 



08— 

.. — To^PS, xpe cop.tjB/sitarori )os trpe; | 
^TTI-V^monos. 

Subiiuos hasta la. parte mas eleyada.de 
la barranca, , y de alii descendirno^ & una 
pradera Un oficial roridaba aquel punto 
con una docona de sohJados: mis comiiaae- 
ros se cambiaron una mirada de iriteligen- 
cia'y se hablaron en voz vaja. 

— [Que estais diciendo? les preguiite" 
— Decimos que ese oficial podia daroa 
datas mas ciertoa. i -^ 

-^Aqnel* Y me senalaroti el o&daf ^e 
maiidftba la ronda. ' . 

♦^jY per que creeis que pueda darme 
mejores noticias! 

.— PoFjque el es justameftte el que se fia 
batido ew. este lugar. 

— Eqtonces vamos a verlo; y me dirigi ra» 
pidam^nte a donde estaba el oficial: pero 
nil soldado me detuvo, 

— Es que me dijo. 

— j^Por que me deteneis? le preguntl. 
■ -pjQuercis a cualquier precio tenei^ da** 
tos (segurosl me contesto. 

-T-A cualquier precio. 



09— 

— Entonces yo os Ilamar6 al capitari: y 
dirigiendose & este: ;capitaii Biteran! le dijo. 

Et oficial se detuvo, y procurando reco- 
Docer al que le hablaba, Ic coniesto. 

— jQuien me llama? 

— Una persona que desea hablaros, ihi 
capifon. 

— jQuien es? 

^ — rlJna senora. 

— {Una seiiora! ^A esta haca, sobr-e el 
campo de bataila! 

"H^Yi pcMT que no^ si vi«ne ^ ibuscar 4 este 
sitio al que ama para curado^ si solo seha* 
Ita hei^idOy y para enterrarto si lo et»contrare 
rauertot 

Eritonces el oficial se acerco a d<)nde es- 
tdbamos: era un hombre de cnsa de treinta 
alios. Luego que me descilbriA; se qiiito 
el sombrero, y pude ver su semblante Hfk^ 
ble y distinguido, limitado por un'cabelto 
blondo. 

—A quien buscais, senorat me pregunto. 
'—A Antonio de Borbon,' fcoricie d*e Mo^ 
ret, le contestei. ''m ' ^ 

E\ oficial entonces fijo en iiir^us mir^da^ 



con mayor atencion; paiideciendo visible* 
mente, me dijo con una voz alterada. 

-«AI conde de Moret! Bascais al conde 
de Moret! 

— Al mismo, sefior. £8to8 soldados me 
han dichoy que vos mejor que nadie» po^ 
driais darme noticias ciertas sobre su para- 
dero. 

Entonces el dirigio una mirada ceiiuda ^ 
mis companeros Uno de ellos le A\}oi 

— Mi capitan; esta senora parece que es 
la novia del conde de Moret, y desea saber 
dv, vos lo que le ha sucedido: tened la bon- 
dad de decirle lo que sepai^. 

—Si, sefior; en nombre del cielo! grit6, 
yo, si le habeis visto, si sabeis de 61 algnna 
"cosa, decfdmelo todo, todo lo que sepals. 

Sefiora, he aqui cuanto puedo deciros, 
contesto el capitan: se me habia enviado 
con mi compania de carabineros para es- 
plorar la eniboscada que estaba oculta aquf, 
dentro de esta barranca: debiamos retirar- 
nos 4 la primera descarga« para ver si lo- 
grdbamos sacar al enemigo para empenar 
la batalla. £1 conde de Moret, que desea- 
ba aegaramente ma»i fester su valofi 6 do 



—411— 



n 



w habia hallado Jamas en ningima £|ccioO| 
cargo temerariamente sobre nosotros,.y co- 
menzo el ataque tirandome un pistoletazo 
que se llevo la pluma de mi sombrero. De*^ 
bo deciroslo todo, porque creo que no debo 
enganaros. , Yo me vi precisado a cont^s^ 
tarle, y por desgracia fui mas certero, ••. 

Un grito de terror me arranco esta noti» 
cia. 

— ^Y sois vost. . • . le dije retrocediendo 
un pasp. 

Senoraj me interrnmpiu el mihtar; el 
corpbate ha sido leal. Yo creia no tener 

■ 

que hab^rmelas sino con un simple oftcial 
del ejercito del duque. Si yo hubiera sabi- 
do que el que me atacaba era nn prmcipe, 
y que este principe era el hijo del rey Eu 
rique IV, habria dejado mi vida a su dispo- 
eicion antes que atacar a la siiya. Pero has- 
ta que cayo supe quien era porque le oi 
gritar: "A mi, a Borbon," y conoci en el ac 
torque acababa de originar una gran des^ 

gracia. 
—Oh! SI, le contoste, una gran desgracia! 



•^ AJ 



Pero en fin^ esta muerto? 



-i— No lo se, porque a este grito toda Ifi 

* LA PALOMA 1^8 



I 

eihllo^feada s^ Vino abbre mf. Mte carabi^ 
neros retrocedieron conforme a la drdfen que 
teni&m^s: yo tambien retrocedf can ellos, y 
solo pude ver que se llevaban al conde-cu* 
bierto de sangre y sin sombrero. '^ — 

—Sin sombrero, es verdad, helo aqui, Y 
estreche contra mis labios esa prendW que 

de vos me quedaba. 

• . , . •• - . - . 

— r^adama, dijo el capitan con una dul- 
zura que no era fingida, dadme vuestras orr 
denes. Despues de haberos ocasionado tan- 
to mal, decidme lo que debo hacer para,re* 
Darar en algo mi falta. Si creeis que puedo 
seros util en vuestras investigaciones, man^ 
ladme lo que gusteis, que estoy enteramen- 
te a vuestras ordenes. 

— Gracias, capitan, le conteste procurao- 
lo dominarme, pero nada podeis hacer en 
ni favor, mas que indicarme el rumbo por 
londe se Hevaron al conde. . 

— Les vi tomarladireccion de Fondeille, 
viaa para mayof seguridad, os aconsejo que 
omeis el camitio que encontrarieis d cien 
.asbs de aqui d vuestra derecha: & un Cilar- 
o de fegua de distancia, vereisr una c^i^ti 



doode^ 88i08 podraa proporc^nar m^ores 

r r-**La eoDOces tut le dije ai jardinofo. 

'1— Sit aeiiom, ffie^qooteaio eale. 

— i^Pues vamos. 
i -*-Si qoereis un par de caballos puedo 
prc^oraonanislos, me dijo timtdamente el 
oficiai. 

— ^GrraciaSy ie conteste; os he preguntHdo 
tddo lo qae deseaba saber de vos, y al con- 
tedtarme me habeis h^cho caaiito servicib 
podiais hacerme. 

Reparli eiitonces un punado de Inises a 
los soldados que me habian acompanado, 
dos de el)os se retiraron, pero el otro (]niso 
absolutamente conducirme a la casa ii.dira- 
da, y marchamos en aquella dirercioii. Pe- 
ro antes de dejar para aiempre aquei sitio 
oonsagrado con vuestra sangre, me vo\vi 
para salodaria per la uttima vez, y vi que el 
capitan permanecin inmohil en el m<smo»i- 
tio en que lo habia dejado, con los ojo8 fijos 
^o mi, mirandome alejarme con todo ei a$- 
pecto de un bombre aturdido. 

, Xilegamos a la casa. En todo el (amino 
bal^amiiB encontrado cadaveres tirado^s acjui 



- 414-^ 

y altd/p^ro t3staba yo yatan babttua4a ateft- 
te espectilcnio que marchaba A nnpamoifit^ 
me por entre aqueiloa hombresypon&iHBe* 
dio de la yerba empapada en fiangre^ . ^^La 
casa estaba toda llena de heridos de una y 
otra clase> acostados sobre pajaqn^hafeiao 
tirade sobre el suelo. Peitetre ^n^este asilo 
del dolor, y pregunte & los moribimdM cw 
la voz, as( ct)mo hnbia pregaDt^do.^ Job 
i^uertos con los ojos: a mis instanciasii nn 
herido, apoyando la cabeza sobre surpiaiiQ, 
me dijo: 

— Yo vf pasar al conde de Moret en la 
carroza de MoDsefior, 

— Muerto 6 herido? le pregunte. 

— Herido, me contesto, pero tan malo^ 
que mas le valiera que lo llevarau muerio- 

— Dies mio! grrt6, y a donde io conduje- 
ront 

— No lo s^; pero si oi que pronunciaron 
un nombre. 

— Gu6n 

— El de madama de Ventadour, y el co- 
che tom6 ^1 carnino de travesia. 

-— Ya lo comprendo, esclame, se ha hecho 
conducir & la casa de madama de Vetan- 



-.416— 

ckHi^ qi}0 eM& ^ li^ abadia. da Praqille. 
QriM»afl^ amigcK Y regaldndole alguaoa lai- 
sessain y dije aljardinero: nxarcbeinps A la 
|jjadia;tie> Prouille. 

fisterestttbleoiraiento esti situado d dos 
l^guajs pMo mas 6 inenos del lugar de don- 
4^ nos eneoiiteabamos. El cabalio del jar- 
4ki0ro habiH caido de &tiga» el mio lo ha- 
t>ia dejado en la pradera del campo de ba- 
talla: era impodible conaeguir m\ carruaje 
onalquiera; y par otra parte yp.me encon- 
traba todavia con vigor snficiente, asi es 
.que me re^olvi a marchar a pie, 

Apenas habriamos camLuado un cuarto 
de Icgua, coamdo la tempestad estailo con 
toda sn fuerza; pero ocnpada enteram^nte de 
vos, ni senti la lluvia ni hice el menor caso 
de la tempestad, y continue mi camino por 
entre mil torrentes que me circundaban por 
todas partes, y que brillaban como la mita<i 
del dra por la multitnd de reldmpagos que 
se succedian sin interupcion en todas direc 
Clones alumbrando la escena, Al pasar cer- 
ca de un grande encino, el jardinero me su- 
plfcaba nos detuvieramos un rato bajo su 
abrigo en tanto (^ue pasaba la torujenta: yo 



—416— 

* ■ • 

cmitet^tai^; y*'apenas bos h abriamodr'ai6 ja- 
ck 'del vdHbolmitoaeffta pascfSf etianxld'tifi tk* 
yo lo redujo k coniza. EntODces me ot)n^ 
tente^ cbn mMmifeatarle con (a marid'fi^fni 
compaSem lo que habia sueedido. '^ 

•-»-Ya lo yeo, senora me contest6 61; el 
cieloos proteje/y piiesto quo Dios os pr^* 
ta'Sn auxilio^ sigamod adeiaigite. ' 

Caminamos todavia poco mas de urta 
bora, ctiando distmg^imos d la liiz delre- 
Idmpago la abadia qne buscdbamosrentolis 
ces redobl6 mis esfuerzos hasta llegar a «lla. 
Todos dormian en aquel edificio, 6 al m<§- 
Dos b fingtaiiy supnesto lo mncho que tar- 
daron en oir mis golpes Digo qne lo fin** 
gian. p<^qne desconfio mncho de ese pro* 
fando sneno en qne parecian estar sumer- 
gidas la tomera, la abadesa y las monjas 
todas. Al fin me abrieron, pero despues de 
rouchas precauciones. Era, pues, evidente 
que me habian oido tocar, y que teriiiendo 
una viska dp algun cuerpo del ejercito 6 co- 
sa semejante, habian procurado tomar dn 
tes sns precauciones, Yo me di h conocer 
en el acto, y pedi nuevas de vos; pero la tor- 



17— 

n^A. we, contesto que qo enteiHJia.i^^hra 
de 16 que le decia, afirmaDdome qu^ no os 

hj^ia vi^to ni sabia siquiera que eatuYi6mis 
h^r^do. 

(otuUe hablar entonces 4 madama do Veu- 
tadour, y se iu6 llevo donde estaba. La en • 
contr6 vfggtida. Al .i^nido que habiamoB he** 
chor igoorando quien fuera, se babia levan^ 
tado inmediatamente. Eataba p&liday tem- 
blorosa. 

. jSUa atriboyo aqueUa palidiez y aquel teiti** 
bjpr al iniedo que le habia produoido mi Ue- 
gada,. pu^s temian que fueran algnnos aoU 
dados de matas intencione^ los que tocaban. 

jProcure desvanecer sus temores, y le re- 
fer! mi viaje des^e Saint-Ponsy mi llegada 
al carapo de batalla y lo que me habia hu«» 
cedido en el lugar doude haj^iais caido...Le 
ensen6 vuestro sombrero* que Jlevaba siem • 
pre apretado en mi mano. Le dije los datos 
q^ie tenia para buscarod alli^ y conclui por 
suplicarle que me dijera lo que sabia de vos. 

Me eontes^io que se me bahia enganado 
segurameii,te 6 que la carroza despuee de 
haber tornado el camino de la abadia s^s ha<» 
bria separado k derecha 6 izquierda toman- 



, —418— 

^q otro ca^i;p,ino; que en cuanto a elk ao qq 
ba))ia visto ni habia siquiora oido hablar de 

VQS. 

'Entonces me tir^ en un sillon y deje caer 
mis brazosy porque send que las foerzas me 
abandonaban al par que la esperanza. ' 

La abadesa ]lam5 a varias criadas que 
me desnudaron, porque la lluvia me habia 
pelade los vestidos al cuerpo. Mi ca]zado 
se habia quedado en el lodo del camiuo, y 
habria andado segnramente una legua con 
los pies desnudos: se me coloco en un bano^ 
despues del cual cai en un estado de lau'* 
guidez que me hizo permanecer largo rato 
desvanecida. , 

Cuando volvi en mi, of decir que se ha- 
bia visto una carroza pasar por el cami<» 
no de Mazeres. Me inform^ de donde ha. 
bian adquirido este dato, y so me contesto 
que lo habia dicho un paisano que por la 
tarde habia traido leche al convento. 

La abadesa me ofrecio su carru?ije por si 
yo quisiera seguir mis investigaciones, y 
acepte a I momento. 

Se me trajo otro vestido, porque tan lue 
go como vi la primera luz de la aurora qui- 



- 419 - 

ie BO perdcr un instante y segair mi cami'- 
Ao^ era tanto mas probable que vos hiibi^* 
rais sido conducido a Mazeres, cnanto que 
1S& me 8Lsegnr6 ser este lugar un Castillo muy 
faerte perteneciente a Mr. de Montmbrency. 
Madama de Ventadour me dio sa coche 
y partimos. *' 

En ViHeneuve, en Praga, en Saint-La- 
n^ette pedimos informes, y no solo no su-* 
pieron darnos el mas pequeiio, sino que se 
ignorabaaun en estas trps aldoas el combate 
dado el dia nnterior en Castelnaudiiry. 
' Sin embargo de esto proseguirnos nues** 
tro camino hasta Mazeres. Esperabamos 
tener alli noticias positivas, porque en efec- 
to la guarnicion pertenecia a las tropas de 
Mr. de Montmorency, y ningun motivo tenia 
de bcnltarnos la llegada del conde de Mo^* 
ret Llegamos d la pnerta, y no vimos car- 
roza alguna: nadiesabia allique esiuvierais 
herido, y nosotros ftiimos los primeros que 
dimes la noticia de lo ocurrido en Oastel'* 
naudary. 

Bien pronto nos con vend mos de que su 
ignorancia era verdadera, porque a pocos 
moraentos de estar allf, Ilego un oficial de 



— 420 — 
parte de Monsefior avisando que.el.Cfiiii- 

• i • i • . ■ ' « 5-"* < 

destable se hallaba prisionero, herido Mr, 
de Rieux, que todo se habia perdido ^y qju,e 
cada cual debia buscar el modo de safy^UBe-. 
Dosde aquel momento ya nadie se pc^po de 
nosotrOvS, y do pudimos obtener unn; .sola, 
respuesta a nuestras preguntas. Habia, 
pues, perdido completamente vuesira hue- 
Ua, y me puse i buscar d la ventura. t)eB' 
cribimos un circulo en derredor del^teatro 
de los acontecimientos a manera de los ca- 
zadores que han perdido la pista. Visita- 
mos a Belpech, Chausac, Faujaux, Alzon-^ 
net, Cpnquer, Peyrac, y en ninguno de es^ 
tos lugares encontramos vestigios de vues- 
tros pasos: era entre Fondeille y la abadia 
donde vuestra carroza habia desaparecido 
como por encanto. 

En Peyrac encontrfe al intendente de 
nuestra casa de Valencia, que me buscaba 
para avisarme que mi padre habia manda- 
do decir, que muy pronto tendria el gusto 
de ir d pasar dos 6 tres meses d mi lado. 
Habiendo al fin perdido toda es[)eranza de 
encontraros, y habiqudo durado ya tres se-- 
manas jfuera de casa, reisolvi volverme. 



— 4S1— 

Mi padre llego jufitamente un dia des- 
pues que yo, y me encontro gravemente 
mala; pero como todos en el castilJo me 
qtaerian con una profunda veneracion, S una, 
sbla ptilabra del intendente nadie haMo de 
irti viaje, 

Ya le conoceis: es mi padre nn hombre 

grave y sereno. Tan luego como llego se 

dirigio d mi habitacion y se sento en mi le- 

cho. Yo le habia hablado ya de mi amor 

por vosy de la promesa que me habfais he- 

cfib de ser mi esposo. EI honor de esta 

alianza era tal, que se habia visto precisa- 

do d rienunciar a su jjroyecto favorite de ca- 

sarnie con el vizconde de Pontic, hijo de su 

mejor amigo; pero supuesta vuestra mter- 

te, sua ideas en este punto volvian a tomar 

mayor incremento. Por otra parte, Luis 

Xlll le habia hablado ya acerca de mi 

amor por un rebelde, y el rey estaba tanto 

mas irritado contra voscuanto cpie erais su 

hermatio: vuestros bienes han sido confis-« 

cados, y si no fuera porque se os tenia por 

muerto, vuestro proceso se habria terminado 

coi)no el del duque de Mouimorency, a pe- 

sar de vuestro naciraiento, Asf, pues, era 



422— 

iipa ve^dadera felicidad que hubi^rais inMter- 
to» y sobre todo eu el campo de hatft)\ttr. 
Ese capitan k quien vi e interrogufesotee 
aquel mismo lugar, ese asesino ^ quien fea^* 
bia maldecldo y cuyo aspecto reptignabte 
se me ha representado mas de una vez cti 
medio de mis suenos, fue sin embargo 
acreedor a mi reconocimiento en aquel ins- 
tante, pues os salvaba de subir al cadatso. 
Co|i la mas profunda tristeza estuve escuf 
chando 6 mi padre, y conoci desde luego 
que tenia va tomado su partido. El viz- 
conde de Pontis habia combatido bajo las 
ordenes de Mr. de Schomberg, tenia pues 
6 su favor y contra mi al rey, al Cardenal y 
a (ni padre. 

Pero yo tambien tome desde luego mi 
determinacion. 

Pedi a mi padre un prazo de tres meses, 
comprometiendome a que pasado este liem- 
po si no tenia noticia alguna de vos, 6 se 
confirmaba la de vuestra muerte, seguiria 
inrnediatamente a la iglesia al vizconde su 
ahijado. 

£1 dia 30 de Octubre subio ul cadalso 
Mr. de Montmorency, y con este motive me 



—483— 

vlpr^^jpLdaab^ndecir de.nuevQ 4 vuestro 

awfliiio, porque no podia tolerar la idea de 

q^l^ jafrierais todo lo que tiivo que safrir 

aqiPie} deagraciado. Y yo os creia maerto, 

pprque.todo el mundo lo aseguraba sin la, 

menoiT duda. Todo9 me miraban como 
viuda cuando no habia Ilegadoa ser esposa 

vuestra, 

Pasaron los ires meses, y en el ultimo 
dia del.tercero ae presento mi padre en el 
Castillo acompanado del vizconde de Pon- 
tas. 

Yot que conocia la puutnalidad de mi pa- 
dre, y que todo lo habia previstOi sail a re- 
cibirlo vestida ya de no via. 

Eran las once. El sacerdote nos espera- 
ba en la iglessia: sati, pues^ apoyando^mi 
brazo en el de mi padre: el conde do Pontis 
no^ seguia en compaiiia de su hijo. 

Caminabamos todos en el mayor silen 
cio: mi padre solo me miraba do vez en 
cuando, y como que se admiraba visible^ 
mente al contf^mplar mi calma, 

Como losmarlires que marchan a la muer- 
te, mi semblante se dilataba a medida que 
daba un paso mas al lugar del suplicio. 



.A) antmr 4 la igkeia Batiina^segmfita^i^ 
tf^ mpy pBlida, pero ine piis»e miegneootnayel 
tt^ufrago qne columbra el ptietto d0iel{l€|$b 
de haber sufrido la tempeslad. « . ,1 .. 

Df gracias k EHos, y: trat6 de r^cpQC^iit^ 
trar todas mis fiierzas. Ya el sacerdote nos 
estaba aguardando en el altirt nos acefm- 
inos y nos pusinnos todos de rodillas. Aqni 
era dbnde temia me faltaran las foerzaa. 

EI sacerdote pregunto & Mr. de Pontis si 
me recibia por esposa. 

—Si, conteato este; y volviendose a mf, 
me pregunto a su tnrno si recibia por espo- 
so a Mr. de* Pontis. 

-i-Mi esposo en este mundo y eti ef otro 
contest^ yo, es mi divino Salvador, y nbten- 
dr6 o£ro nunca. 

Aeentqe esta respnesta con un tono tan 
firme y con tal aplomo, que.loa asisteates 
uo perdierom una sola palabra. 

Mr. de Pontis me miro con semblante 
aturdido como fuera de si. Mi padre se le^ 
vanio precipitadamente. Yo salve en un 
momento la barandilla que me separaba del 
altar, y eisclame con voz clara eatondiendo 
Ips brazos el cielo.- 



-—326— 

-^Deedfe este momento pertenezco i iTios, 
y nadie tietie derecho de reclamarme fuera 
de'DioB. 

— Isabel! grit6 mi padre; te atreverias d 

iif^aconocer rai aiitoridad? 

1.- . ■ 

-^Hay una autoridad mas elevada y.san- 

tac^jae la yuiestrai padre mioi le contest^ res- 
petttosameTite; y es la de Aquel que me ha 
beeho epcontrar la fe ep el camino d^ la 
desgracia. Padre mio, desde hoy no perte- 
nezco ya ^ este mundo; rogad d Dios por 
mi, como yo voy a rogar por vos. 

Mi padre qui«o tambien franquear Ja ba- 
randilla que nos separaba para arranearme 
del altar, pero el sacerdote le dijo deteni6Q^ 
dolo. 

•— jDesgraciado del que forza la vocacion 
6 quiere contrariarla! Esta nina pertenece 
ya a Dios, y yo la recibo en osta casa como 
en nn santo asilo, de donde nadie, ni 8U 
inismo padre, tiene derecho de arrancarla 
por la vtolencia. 

Acaso mi padre no se habria detetiido por 
esta amenaza; pero el conde de Ponifs lo 
cogio del brazo y se lo llev6: el vizconde y 



—.426- 

los demas asistentes los siguieron, y la pner* 
ta se cerro tras de ellos. 

£1 Bacerdote me pregunto entonces & qu6 
convento quaria yo retirarrae, y 6 mi solici- 
tud hizo que se me condujera al de Ursali* 
nas. Mi padre partio al momento para Pa*« 
ris, donde se hailaba el cardenal, y todo lo 
qne pudo conseguir de ^ste, fu^ que yo no 
pronunciaria mis votos sino al < abo de un 
afio. Pasado este, al dia siguiente tome el 
velo esto sucedio hace cuatro afios. 

En todo este tiempo no se ha pasado nn 
solo dia sin orar por vos y sin besar las plu« 
mas de ese sombrero que recoji en el cam- 
po de batalla de Castelnaudary, unica reli- 
quia que de vos me quedaba. Sabeis ya 
todo lo demas. 

Ahora a vuestro turno, habladme, referid- 
me cada cosa en el detail, docidme por qu6 
milagro vivis, como estais, como podre ve- 
ros. Decidmelo todo, aprisa, antes de que 
me vuelva loca: 



\ 



. i 



^-487— 



' « 



I ' 



I . 



Carta 19 * , & las seis de la maflana: al momentQ 
de ?Utber fecihido la truestra. ' ' ' 

' . J f : ■ ^ . • • ■ • « J ♦ ■ • ^ 

Dios ha separado un instante sui^ ojos de 
nosotros. y durante este instante el anffel 
del mal ha pasado sobre nuestras cabezns 
y nos ha tocado. Escuchad a vuestro turno. 

Sdbeis ya cualcs eran mis coraprornisos 
con mi hermano Gaston; adema^, favore- 
ciendo at uno yo creia ser util al otro, por- 
que el ministro me parecia que pesaba to- 
davfa mas sobre el rey que sobre lodos nos- 
otros. 

Semejante opresion era intolerable para 
un francos: yo veia a cada instante que el 
cardenal forzaba la voluntad del rey, dispo** 
nia de su sello sin consnltarle y de sus ar- 
mas a pesar de el; gastaba seis veces mas 
en un dia en su casa, que todos los hijos de 
Enrique IV, incluso el que se hallaba sobre 
el trouo; y mientras que solo el mmistrose 
habiaabsorbido mas de doscientos millones, 
ftpenas una tercera parte de los habitantes 

LA PALOMA — ^9 



-1428— 

diJ^rrancifiL' podian comer pan ordinario- 
dtra^ferfcera parte se alimentaba con pan de 
avena, y el resto, semejante a un rebaiio de 
anirtialed inmondos, solo comian betlotas. 
Ei cardetlal tenia per si sola en el reino 
casi tantas plaza.s y fortalezas como erniis- 
rtio fey. Poseia & BVouage, 'Olevon^ Kfee, 
.la Rochela, Skumur, Augers, BresV, Arti' 
bbiae, el Havre, Pont de TArchey Pontoi*^ 
se, de suerte que tenia hh'camino militar 
hasta Paris. Era tambien duefio de la pro- 
vincia y ciudadela de Verdnn; y ademas de 
lias trdpas einp'teadas en todos cstos puntos^ 
tenia una lirttiada en el Marc^alia con" guar- 
dia, y estaban en su mano todas fas Haves 
de la Francia, La Francia entera, ei se 
reuriiera contra 61, no era capaz de fbrmar 
an ej^rcitb tan grande como el snyo. Las 
prisiones'se habian convertido en sepulcros 
destinados k enterrar d los verdaderos ser 
vidores del rey, y no era mas crimen dele- 
sa mdgestad ateritar contra el rey 6 contra 
el Estado, como el no obedecer ciegamente 
todos los deseos y caprichos de su mmistro. 
' H6 aqni lb que debia deciros antes deco- 
de, esto es mi escusa de haberbs dejado y 



de baber tornado el partido del qtpe m^ajtki^-f 
d^ debia renegar detodosQosotrc^, otpeiitQfi^ 
6 vivos. 

lE^l pwceBOf }a ejecuciofi del antigtio miH 
rjsca's Mt. de MariHac, fu6 lo que me deri^ 
di^ dftodo- . Yo llevaba una activacoiYM^ 
poa^^npiacon mi hermt no Gaatdn y^ con Itf 
reiixa Marift 4e Medicis, que-ee habiairia^ 
naj^do^iemf^re muy bien tronmigiq. R^sbl- 
yi, . pues, u nir a la suyu' mi fortiuia. 

;Recor;dai8 mi trii^teza ep e^ta epocal 
jBLecprdais n.ii emocion, la tirrbacion de mi 
voz, cuantlo os decia que mi porvcjnir era 
mas incierto que ej de la hoja q^e oaciadal 
arbol, bgyo el cual estabamos aeiitados, y 
cuando os pedi un plazo de tres mesps.para 
haceros mi esposa? Pues desde entonces 
conocia ya muy bien los proyectos de mi 
hermano Gaijston, y era elcondiacto pordon* 
de se comiinicaban el y el desgxaciado 
Montmorency. 

Me encarg^is que np omita ningun de-^ 

talle. 

Ah! demasiado conozco que pftra justifi^ 
carme d vuestros ojo^, nada debo pmitir ni 
olvidafnadav 



- 430 — 

^(r^Qfit^hai|^Q9 CQtno a^qxiliares cL^^ nue^tra 
empi^a , i los <espafioIes y d los papolita- 
HOis.; Estosi. en el raomento en que Mont-: 
QO^vem^jf : se. declaeo, aparecieron en efecto 
eRH)Ai^(i^3tiBL8 df^ Narbona, pero no se atre- 
vj#n99 .a^.^p^Qjnt^Qrcar; y Iqs espanoles ^un- 
que llegaron hasta Urgel, no pasaron (^e la 

jj^Ved nuftdoa visteis como conoenzo ^ des-« 
ptega^r^e la insurreccion: oisteisr jq^ g:ritq^ 
denies qu^^ee levautaroa en Bagupls, Lja- 
ne\f Beancaire y ,Alais: yo miscno ob i;uos};re 
una im9.nana» y^ esto con el corazon CQppr^- 
Hiido^ porque ^ra una prueba que debia.se^ 
pararme de vos;>os mostre, repito, iiu vfiSi^ 
nifiai'to de mi herniano Qaston. en el que 
4Bte< totnabft 6l titnlo de lug^r teniente ge- 
neral del reino, Poco tiempo despues su- 
pistieitdipor.vtpa carta del rey dirigida a yiies- 
tror padr^ en la que le raandaba, que mar^ 
cha^a ^ Paris, que aquel habia entrado & 
Francia con 1^8^00 cab^llos; qne habia que- 
mado los arrabales de Dijon y las cagijas (1^ 
ldB\mian^br(>8 del pariamento que bal^jftp 
jnzgftdi) ^ Mwiijact ^ 

i:u \}»:i^a.,smbi yo tambien v^na partft ^j)^ 



— 43t— 

nil h<itrhaho me escribid de AIM,^ tirt'ltt^ ^e 
me exigfa el ctimptimiento de^ mi pt^ottlt^iia 
E'st'e dia fn6 aqnel en qure ine se^ar^^'dd 
vod, 14 de Agoato de 1682, dia ftttfl-^jnti: 

qiiedar^ para siempre profunda ytloldJNtlsa^ 

■ 

merite impreso, tanto en tni cora^o^ 'tohio 
en el vwestro!' 

Ah! todos los detalles de mi partMa^ dbri 
fnuy exactos: la pititnm qoe habeia be^ho 
de e'sa noche es mny fiel. Solo atf adrr^ qde 
yo 6s pnHe mirar mas largo tiempo del que 
vos me vfsteis. Estabais paraHa en ei baU 
con de vnestro aposento; ilnminada fD^r de-* 
tr^Ss, mientras que yo iba hnrrdiendpmemffs 
y mas en un horizonre cada vez mas som^ 
bHo, Sin embargo, hnbo un momento en 
que dando vnelta a! camino iba adejar de 
veros. • ., .. 

En este momento detuve mi cabaHo, y 
ine pregnnt6, si no valla mas olrlHar mis 
promesas y rompromisos sobre lofe negocios 
de mi hermano, y sacrificar el- hoiW)r a nii 
amor volviendo & vnestro ladb. Ptet^-en- 
tfiiices vf cierrafse vUestro balcofv/'falnzdd 
eaparecio, y yo crei que ^sttyfeha nf»»?^d- . 
V^^ihclA Ae D*os, y que ^dfeWa 'e^g«iii- mi 



«ifiJ^Miibi9e4»i C0n ttii- caftorytdo ton«i£a«i* 
aqadi "pwifotide y^ t6iiebrmoThori%Qiitev'|fKi44 
ttedeifneu4 tiit mishiofiaMb atuirdiraiMadeH 

i : > >A> lo' iMMna; Hdi guieAte ^staba eh Albi^ ^ 
ta^do d^e mi bel'iiiaiio que me de^esta-plazra. 
con^ quibioMM poiacosi, y niaroh6 Mbre Be^ 
zien^s. £1 29 r^cibl 6rdeti dd mari»Gal pa^ 
ra ti^aYt^lli^t* & re-anirtrre^ can eJr pani cb'n mis 
qtifjlnieiltofi hoinbre&, y ei 30 de Ago^to 'po^ 
la^tarde me enc(mtfaba en^sii compania. ^* 
Et dfa 81 &e paeo en recoger n6tJciaS4 
BabYontiod que Mr. de Schamberg hiarch^-i 
fee^ sirbre Castelnaudary, y avauzamo^ taift* 
bien nosotros; pero Schomberg cam^^no ma* 
apriaa.^'toffldo posesion de un edifido que 
estftba d diez minutos de camino dastar^e 
de no^otfOBjj pusoatli una avanzada* E«*« 
to pesa^a eJ dia 19 de Setiembre k las 
ocbod« la maftana. 

' El martftoai-duque. supo lo que acababa 

de sttcaderv y tomaquiqiemos hombrea'con 

loB que fvte autTBeifnocer hI e)6r<;itod6l mar 

^ dacal Scbomberg^ y eucoqtr'Sndoafr eerca 

debiedi&oki^ ufaacionado, ca»g6 6 los^^uff^to 



aotlp^miKy 4o«tiofaifl^a»& abrndoHaii^^i fMi!i> 
de^ MmtitmiQimBeyi.dejQ akli cwirto oi<iciften&iiF 
howbcesr ]h ?olvt6 a doiMieiecMf^hflimos ms^ks 
trdi|s Qony^oootenio con el lKieni€xitotJcl#>eflN*t 
ta primera tentativa* Nos enoesitnof r6iiiii«;«t 
d^s eta Ift^ oaaau principal de. . la :ftldea« ^mi 
bantoeoo GastKm> ^ Mr. de Iiieux» Mr^ ^q 
Cbtiudebonne y 4 mC jB&tonces dirjgien* 
do^ei^a ini-hermaao, le dijo:. . ^ - r .. 

rr-Wonseftor^ he aqui el dia en<<|ii? vett^ 
e^fieia 4 vuestrofl: anernigo$) y en queipo> 
dreis riB^ttir al hijo con mx madre. . ffaroi 
a^^dia moatrando su espada deaaud^ y pu- 
bi^ta ,de saogre: as n^ec^nario que vue«ti:a 
€)9pada.8epaitga como la iiiia> e^o4i$ifj<^ 
hiasjta eLpunOi , > ; 

Mi hen«ia«o »o puede ver iHia eapada^y 
mx^ho' menos ensangreiiliaday asi es que^ 
mamento vol vid los ojos diciendolc: 

-^ Aii!< ' aenor^ hasta cuaado pprdereis la 
costnmbre de andar con eaas farifarroDadwI 
Jiaoe ya mncho tiorapo que a. pesar de faa^ 
berme • prometido (si[ra«defl victorias^ aa me 
^itaia'daiido maa q«a eBperais/.a8»' 
v'«<-^8iB embargo, contestd ^i ^ma^ietaU aao 
itapofiieiido que, como"d«€isr i)c>«Ni>iiaUa 



d^db iSriBidt^ ftBofa mud t]tM e^ptoTeLntMi^hB^ 
go ' tottaVfa mueho ' mas que ptidiem -littttef 
per V09 el rey vnestro hermano; porque/'ftK* 
te en lugar de daros esperanzas os tas qui*' 
ta, y aun podr^ quitaros la vida. ' ^'' 

— Bah! tenor, replic6€laston alKatrdoios 
hombros, habeia creido nimca que la vidai 
del her^ero presiihtivo pudiera hallarae.€lh« 
peligro? Suceda Id que suceda, estoy aiiem^ 
pre segurode consegniria pazeii favor fttio 
y eri el de otras tres personas, r 

El iriariscal se sonrio amargamente>y ski 
CCht^sr^r al principe, se-idrrigio a nosotros. 
' -T^Vamos, n<)& dijo, he aqni un boiiito: 
modo de comei'zar oria empresa como. eata/ 
aiun no hiiele la pohora y ya comienza a^ 
deAVfanfecerse: ya habla de escapar«»o . con 
6troj^' trted JPero s^tipongo que no sereis voa 
seRor de Moret, ni vos senor de Rieux^ ni 
yo t&»)pot*o, esas tres pereonas con qoiened. 
cuenta para^ que le sirvan de escolta? 

Le conteBtamos redondaioente q»e:\tto. 

' •^■^Bieh! cdntfnuo el mariscal, unk>9,a ini» 

porqii^ es neeesario que lo comprometamoa' 

hby de tal tnabera, quo to veamos al -fm c«mj 

M^dsjiMda ieu iU manoi. ^Eiie^teitnoMenla' 



ao^ri^ riosptros* Vamo«i, se^ores, nqs dijo 
]V|gpta>prep9y., el mofnentP |ia lle^^do y ca;, 
da cual a su puesto* , 
^,,^q]ft^.ai9Sjij,^e atraypsar ua rio^por un 
ptf^Deno puer^te; sa n^ po^ia di^putar ac^uel 
pfi^cyj^^^j^adie penso ep ello, ]^l plan, del 
aAji|iT)igp era por el contfano, atraernos n^3- 
ts,.uua^cnl)Qscada que habia cplocado en 
aquella barrainca do*»de,.p.ucpntra8tpie a. mi 
eecuderp. ^ 

Lufigo que paramos el pueate, toroq mi 
puesto en el ala izquierda, qu^. er;a la que 
yooiaadaba. Aquella era en efecto, comq 
OS lo dijeron, mi priniera accion, y mp en> 
CQUtraba deseoso de manifestarijut; aunque 
de la misma saugre oue Ga.i^ton, la mig. pra, 
mas ardiente que la ^uya: vi a nu,,.cuerpo 
de carabineroa deaprendido deljC^j.^rpp d^l 
ejercito, y cargu6 aobre ello^., . ^ 
. Obae^rve;rauy particujarmept.e ^, p^e j>fi. 
cial qii^ encontrasteia la nq^he fl«^) ,c(^mba- 
t«5: venia.coipp un yajieute, coD.c;aJma^j^ ?<^- 
Readdad, cpiap^i f^era k asiatir a qya^paF^^,-; 



- 486 -- 

toietaib que, dii^mo 00 dijo, ie [)ei^ ta piDnid 
dA\ tHiifibrero. fit ibe 'contest6; y sentritiotoal 
iltt* pdRete^o eh' ei^flanco iasqirierdbtnllisffe 
altf itii mano maquitialfiieiite, y ik retiti^wf^> 
bierta de sangre. En el mmmt)inoBie«iitOi;«iii 
sufrir un dolor, vi padla.r|yor d^Iatite de'iouii 
dj'^s una costi c6mo nube; setiti que el* siiilo 
me faliaba: mi caballo hizo un moyhniento) 
que nO'fui dueno de reprinik; yno piKiiienK) 
do sostenerme en la silla por mas ti6mpo#; 
grit^: ^*a! mi; Borbon'' y me' deavanjedi p*n- 
sando en vi»&. 

En el momento de cerrar losrojos me-pa- 
recio escuchar una descarga de las mas^viw 
vA^ y ter comb se desple^aba itelante de ml 
una cortinade fuego; 

Sin duda mis polacos me paearon del 
campo, |f)arque desde este momeato hasfa 
aqnel en que pnde recobrar mis s^entidos^ 
como^media legaa mas allude aqnel'sitioy 
ya no tuveconcicncia de lo qne me paso. 

Un horrible dolor fu^ el qae me volvi^'^ 
la vida: abri Io3 ojos: vi una multitud de 
gente iigrupada at derredor de la carroza did 
Hii liermano, en la que se me observaba eon 
aniiedad. -Compretidi que^se trataba de«a« 



hm &^aAde me Ueyariao. Ale aurord^- que: 
lai lieroMifta de Mr* de Ve^tadoer, nao d0\ 
mm mnjoreB ainig08> eri^; abado^a dta qn> 
coflweolo: deaquellas cercaniaay.y d^ Qrd0U 
al momeiilo para que me lief arao a ia casa^ 
dft madama did Veiattadour. 

i . Ya la «ei^, Tuestra graade adbesicii (O0. 
ciindajoexftctameate «obr«^ ibis hueilaa, y m^. 
octMistip oieptara^nte en V06 el q>ue no. m^ 
encontraraia. 

>'El dolor me habiasaeado de mi alatar^- 
gamientOy pero el rnismo me volvio a^ste* 
JNc^ii^e.quien se encargo de mi iritrod|xc«' 
cion ep aquel lugnr, y solo puedo deciros 
que al volver en. mi me encontre recostadp 
en un escelente lecho colocado en una que- 
va subterranea, y que (enia a mi qabecera 
al medico del convento, el que taja Inego co- 
pdo abrilog ojos me dijo en.voz. muy bf^a. 

-'--Silencio, no digais quien t^ois. ^ 
. . Aai como liabeis sido vos mi poatrer • re- 
cuerdor asi tambien fuisteis en aquel itas- 
tante mi primer peu^amiento* Examine cui- 
dlGidoaameaie las- pt^r^onas <]«e me asiatiaiv 
{KNique esperuba 6ncof)trai9os entre diaa 
paro no puda ver was qjoe , cara« eatranaa^ 



~ 438— 

en 'medio cfe las que se distlnguia !i4i3^''iln 
hbinbrfe: este era el medico que acababd'dfe 
curarme, y que conservaba aun loa pufh>ii 
remangadbs y las manos llenas de s^ngi*^: 
'Volvl k cerrar los ojos. 

En esra noche os present^steis & la aba- 
desa, qnien por el temor que le inspimbrt el 
cardenal ps contesto que no me habia Visttti- 
Asi que, vos ignorSbais mi patradefd 'y 'yfe' 
no supe que esiabais alli a pesar de haUoi'-' 
n6^*tai>i cerca el uno del otro. 

Niada s& de lo que sucedi6 dur'atite 16s 
qniuoe dias que siguieron & mi herida, por- 
qiie estuve en nn estado, no de convaleceiY-*' 
cia, sino como de suspension ^ la puerta Vie 
la tumba. Sin embargo, sobrepujuron al 
mal mi juventud y la fuc^rza de mi tempe- 
ramento. Senti al fin que una suave frescq- 
ra se difundia por todo^ mis orgauos, antes 
lAr.'gui^os y calenturicntos, y el medico me 
d6clar6 fuera de peligro. ;Pero a que con- 
diciori! \ o no podia hablar, ni dejar mi le- 
cho, ni tomar parte alguna en la vida este«< 
rior: se me concedia vivir, pero bajo la con- 
diclon de permanecer muerto tocfavfa por 
el espacio de uh mes 6 seis seitianks. *-' 



—439— 

Dorante este periodo de tiempo, fa^ jaz^ 
gado y ejecutHdo el mariscal-duque; y esta 
ejeccicion redablo el terror de las pobres 
monjas qne me habian dado hospitalidad. 
No tenian ni la menor duda en qae si se me 
degcDbria, & pesar de ser nn prlncipe de .la 
sangre, rendria qne sufrir la misma suerte 
que Mr, de Montmorency, asi como & este 
nole.habia valido el estar unido a Maria da 
M.edicis* 

Se con vino, pues, eo que se me debia ma-^ 

tar a lo«$ ojos del mundo todo, y en conse- 

cuencia todasi las personas inieresadas en 

mi suerte apoyaron la pspecie, y robustecie- 

■ ron, de qi|ie habia raunrto. 

Pude levantarme al cabo de dos ineses, 

y comenzar k salir de los subterrftneos ew 

que'es«taba metido: cl aire era necesario A 

mi convaldcencia, y aunque est^lbamos en 

Noviembre, el invierno de Langueitoc es 

tail suave que se me permitieron algunos 

paseos iiocturnos por los jardihes del con- 

tento. 

> .... 

, Todp mi amor por vos, adormecido por 

la muerte, habia vuelto cod toda su inteif <^ 



desde aquel i\^9.n[i^^^o U s^a;^^9^§«fa^A 

mieroo. !<;?„- '>i» . t Biiidi bj^)io 

Mas como no era mny facil^saiir aeJajcuiel 

convetlto, poniue se viffilaofln mi? pasosroor 
,., ;? ..." ^ -. . . : f "*' ti fe':&38Jl 

te'mof de una impfunencia, de mi pane, no 

Habf^ ae mi9 drseds de salir del conyento. 

sifio mi nece.sidad en dejar la rruncia. ? 

, Esta prpposicion ,era 1^ ,«^? ,gf^tip.j,qijfc 
ppdiajhaoer a la bu^n^ nbacJQS^; hmm 
no(tegidelnegoien entenderse ell.aj;(^jsi^j^^ 
unos ]3esca(lores de Narbona. dpudfL ngie 
embarcacia. Uesde Ja abadin ha^^/^{j^jj)g^ 

dfcsa. Todo el mundo me creijgk^yfffb^i^ 



X ■*' -A '- 



V * » 



MMil» qo* no fiabia probabilidades de ser 
#MoiiocidOinbre todo en aqael pais iflie Iba 
A atr«f6Mr por la rez pifteera. 

La abadesa poso sas cofired fi mi d!ip6* 
•lebOy maa 70 le df las gfacias, pbrqne lle^ 
fiAa ieommgo desde el dia de fo bataHa co- 
•a de dotcientoB Inises 7 algnnas lUhajas de 
diamaiiteiit eayo valor no bajaba de trnai 
dlies aiil libraa. Vos 6nm rica, iqfxk iiete«> 
ddad tenia 70 de aerloT 

Al principio de Enero dej4 la abadia* He- 
tto de reiHHiocimiento por la boena hoq>ita»^ 
lidad^qne ae me habia dado. 

Ah! ignoraba coin cara iba 6, coatarme! 

Eataba i yeiotiocho leguaa de Narbona, 
7 me aentia tan dibU, qoe no pnde marchar 
aino & eortaa jomadaa. Ademaa, no era 
malo exagerar un poco mi debiiidad 6 fin 
de inapirar nienoa aospechas. El primer 
dia fbimoa 6. dormir & Villepinte, el aegun- 
d6 fi Batbeirai 7 el tercero & Narbona. Dea- 
de el dia'aiguiente por la manana mi viaje 
aMaba arreglado para Maraelfa. Yo era nn 
(Irelader enfbrmo del pecho & quien loa m6« 
dieoa habtaa ordenado loa aires de Hieraia 

LA PAIiOMA— W 



\ ■ ,- * 



pana^p/ y qn.ed^ absulutam^JVte l^bopu ;{u yi|. 
Al xnoijieijto tx^tJ^ id#. j»J!»ataf Mnii?djlc!|aje 
:c^ i]no eandoj^mliaata ii^iSym^iiiafQLAihyoffr 
iKi^ldle desde ema ciiidafllhipteu j^|9H^ 
gubieiido el Il6dano. .** » .. v ^ > ji if^o* liv^i 

estaba cpegoito de m «9ir moMtadiiV-'^oli .'' 
Dedde; Maraella^hasta'AYmpcu tu;(t4<tr^ 

g»iealie'tettfivisgAciqo.J$rei.JiMitP(|, «|iih$||| tpyi 

no^oai^le. qi|» ^iM^fb^ .PJMw4««l ikflMl^ 
Desde lejof^ y iqgg^ , /qu^ i^majM^dlaliS- 

^d^0 esi^b^i donde maji|!|^|^8«^ 



/■ e^ 



.^fU ') #II,S 



^(rtM 'de tM,«, Mtiio Mine htbiii 4Mh4, 
fwMtfO'ptdre'M kftbia Utiraclo' & Purisv* > 
QiiiM Bidtar eiitiemip|iarq«e*teteim 
VimiMdnt eon qm lentiiiid q^tene dMMNi- 
{MMibais fem* dMgvaouutettetate ' nra JittiialMi 

. ^AMmi 'im'lrtibierft ttddlttitadoporJd^ne- 
ttjMKtuiar'lionu ^ hobi^ra fKidtda feimki*.*! 
Para^ eato bo debia aer^ail: eataba^ya aa»- 
teiMriado mi deatina. ; i 

f >jal( 1 madia iagiia:aait« ^ da ttsgar i6<yjii)en- 
l»aidaaamlAr4ti6;f anoqiaa «<^ podia i»ai^^ 
molaaiamfiiiia, 'cattiiii6 sia tmbargid^ maa 
apiriaa qatai^^miido wniai^mbaicadi^^ iftaa- 
pbhiiiaa^cia 'wrtia latatilttb^ aiis^nbailldaa 
ftieraaa* Desde lejoa comeae^ ^^distidftiiftr 
1^Mattt>^ba{cafi9 del'itiiaitiodMde a»U^«a8.Ia 
wt&tWt <da ncreatrtf'deiipedida'fiaia d»ctiiao 
adraa; pero estaba vaeloi y taa catoafiia aa^ 
tid»a carradaa. £1' leaatilld tbdo, ettyaiHri- 
flteM^^faiiA mef tiMria alegradd taiHor^rasan* 
ttMk^*^ iiKliittl^ ftoinfento m ttip^ctd -may 






fiiMe'qtfeififr Itotiiba el 



cio 6, mi vista. Eoto^p^g aie.lp^|lal|fi[ajne- 
noa de pn euartq.tde.l^gua.i^ ^tfi^fiJlA) y 

razoQ,y me send 4i^failoc^. M^ j|)q|^ uo 

M9mwt4 «a fl.tcpoi:0 4» wd.^cbfl^jl^iinpi^ 
«Jl:sm}Qr aUlindante qu^ imt^tV^^W- 

4l|gni;i i|ii,WWi^q„ y, 4..P9C09 jVMpa^g^- 
oontr^ cod un criado. ; ^ ,, ,,. ,.,.-jroij 

; r-^AmigP Jjoio. le ^i|ejQoo uoavp;?^ ^mff*^" 
.4«r iqufrois decirme ai a«n(bAbiUk^ f$ffi 
e§i» caatiUo la jienocita l9fib.ejt.46.,I,««ji(te(;! 
. . «<-Sfk pqi xxficial,. contfiatd; aUi;r}|9|^J|a,«(f- 
nprita la^I deXauirec, jwla q^e^* ^ft^^ 
de uoa media bpra ser^ pirscipp Uam9i:Ufdfs 
Qtr^ maoerjiY ,, » v . ,,? 

— (Q,a6 decfsl jva d cambiar su npf^[4^^ 

.,r-pS!f,.flepo^, pwr,el de m(|d«nft 1^. yiji^on- 

rrPftrcme.,dei^trp de ^edia,bpra^gr^|^ 
aspqaa d^ipi ^anor el vi^copd^ <?e,j^oif<^(8. 

Seut^^e rae, ponialivido, jr \^^^ d^^^uR^ 
tar mi semblame con mi panuelOf . ,,p ^^~, 



te't}«i6 acefbd d« ver iSsS^ 4d' 6adt!^. .'.'2. 
- «^E» eldte 1^ noi^ios. ' ' " "'^ 

X v-*ijyi6ta eft^ ttaomenW'.i'.if "" -^" ^^^^ 
< •o^it^tte moMt«nto'efiftfiii €lh li^^^Mi. 

rHiPptoi' tdeMtos ^rdtiiod^ bjoL, d? ofii!l«ll,»affln 
"^i^ittett^d. €Wg6d eBti^ CfAb!k'<y qti6%s el 
'hAit'cortd, y ifegareis £ la igiesia «d nSMIo 

tieiBpo qae eltos. ^ . . > . <i • m ;> t xfn :> 

"^a "Hbc^^Mi^'^e ^egtirkhire' p6im r^ 

•a*-'^aHen^ibF^'^ekft(fecl. "No- nife i^soW^Vi 

•«8i»tfgffito-'S' la't'elaabn 'tfe aqo^l tbiHbre. 

♦Kllil t^ftia segnrafeettte'tiii'ihktivd'park'Jli- 

' i^rttie una btirta tan pesada, pefo' fH ietA- 

ba caai ctegaro de que me e'stab^' '^^ga*: 

ahtido. ' ' 

''"(Tb&orcta may bien & Valenda, cdiido ^ue 

habia Tiyido allf mas de tres mbs^s; alf^Tcl* 

8^ ei pacmte con cuanta cel'erid&d ihe (\i6 

po^iblie; etitHl eu la ciod^d, y aitftiirds^' las 

•«M!ei9'qtt8 mlUi 'directa^eote coflduiciistt'i^ttt 

i^sitf; ademas, 'elre^iqne de la^^ckltfpnias 

me dirigia; ■ , - • > ( tM 

' 'BI ' atrh) de U catddral 4g&hk ^KcWRf de 



^Ja^ ^^iqoe^^ no.9o4Wfp€Miritidinii!ii'4k'lo 
que 86 tn.t$\i^ymf^ ^»cm ^mi .muHiaoitfxe 

,4^^o;^ ,,||jjll,«(|lbf^l|ft,ll,l,llH8l^^ 

8i no Qie.hqbiera Ye8ti(ip>!(^«Iiq4if9nne 

neii^ h9 )o)9 ^1^089^ 1^ era. el . ii^^icu^e 
j^nt^ jqiip ayif eataba r^unida; ]g0m.s9{ ver 
li^i t^y|fi« tod^^ £ai|9.d^a|w ^ tr^* 

•ito libre. , . ,, ,. . mi<» 

, ^f Atd|9v^Ul)gcir asf ]^ li»eay?]r 

entpncet^... Ob!.... Necesito hoy todft- 

^1^ ItfS^i^ftwm^ <ie tiyior p4ra daiH(>8r tan ^ler- 

r^lbl^ #t«U^« ^A^€ar» Luanda aikn^igtiMtfte 

que Srais^voa la^^ me aacribiaisi^^d^ 

dtOiQiia, bifida noiMd^a « • Ml wMi'sota Imih 
itM^^#l^do;oQii bi idea d^iiiii^nioeftavtfitte 
fxi^jb^ aiifiido Ia da vueatratraiciiHiw ''<> ^ ' 



rii'^ 




a^oek)^4re&t del 'c^bftlfd'^^^. 'Mlk 
itoi^inaf JB^^clohlmSi ilT^dl^cMWif/'p'di'qae 

segundd en el corazon. 




-^kifft^ktia^mir^el SitHd, f ine paJ'ecioWmo 

anhelante, bablando en voz oaja en tnedio 

'Wtio! ^b no e$^ detta. . wl'*^o es eJT<i', I ^•■ ?• 
mi$ q)osy tnisdidds^ iddos miisentidS^ ^Me 

.rARtrfi^iaifl 4 laiglesiai quid 08 deften^^fliis eh 
el eamiooy que gritarfais' qfne W^ltevl^^ 
|b«za^ qiie ap^Iartais ki^61^iM%^^ilAM 



r^ ;■» ^. 



vuesliro aihor; y^^ efit^hc^ yb me lattsflilriav 
arriesgaria mi yida por deciros: si, yo hi'fttttJK' 
sCffie aima; Boy et conde de Moret/ ttiie^o 
para lodlo el mundo m^nos para elf^i pttM 
Isabel, mi prometida en este muncbf eoisA 
^1^2. 1 . D^Jadme jpiasar & t^eknx.xsi^f^- 
^6ki''''Ti>8 hubrera ambatado dd«itGl db 
tdfloisr V i pesar de todos, porque iositeQiis 
elbaqtiel momet^to con \m foettea* deiutiiipb 




■>i > fcOl 



^' i^i^ vo^, Isabeli perifianedsteis mwlal, 



no 08 detiivfsteiiElt^ntfdsteis 6t(i iglesiqu^ 
tTii fargb gentidbi tomerizadio desd^ ntehtD 
l&iited 6tt el fcMo de mi peii^ho^ sslkS d«kH». 
r^nclolb' etl y momerito en que os vf degax 
parecer en el p6rtico, y ^ntes que se mefMi- 
diera pedir ra^oii de aquet gemido, qab^'ha- 
bia hecho lugar por entre la muIttMd^ fe 
habkit idejadii ate^i ft habia desaparecido. 

Me volvf por la libera del rio hasta llegar 
«^lj9Hlit».4p9deestaba pi jjajrc^^e ti^ en 
medio de mis marmeros, con mis manos 
enreidadas en mis cabeiios, y gritando fre- 
lifeficb jisa^el! rlsabell 
*' Me dejaron un rato entregado 6 mis 4p- 



»iP»«i^W y>«'»IW^ m^.vi^rftll MljjI^dBj 
v.¥.«.#>Io 1^9 moftrf el .rjp: lop . mwijierds ; 

tofii que conclayera el t^rmino^ vos iQianit^ 
;de»d0i qpte fii^ <(|R^rn%flwaJ3 M i(^ m 






lie^lQi^riP orar* pprvoa^,^ , 






} I 



•■ f 



A'jAttu^ deb^ikrJkj 



^n ' ■ '-^ -' ^ ■«•: 'A-L^i-l 



Carta' 36 ^' ^dJas dncd y H^d^ M in^^ dia.' 

prendo! Me habeis eni^tr^dOf^es^^^He^ 
guK^^ae i»o 9a hc^fjilt^dp,. viyifi ||atiji|echo 



L 



de. qbe tm a\no, y "estb, deidls, apresuHl el 
tlrmiho die vuiefstros ybtos, os hace la Tdc^- 

cioh mas facil, os da niaa calma para ^^i- 
'iifos & 'DiosI iQixe^ consenrais tbdarf a^ ^e 
es(rail6 proyecio de abandan^r el mondb? 

Bscuchadme faien "antes* Dios no en iii- 
justd. Cnandb me consagre i^l fhe ^ |a. 
fntelfgeDcia de que habiais mnerto; j^ro y|- 
Vfs, f Bios no ha podido r6ci1>ir anos ypfi^s 
qiie 8blo me arraiic6 la des98pera9ioxi; y 
pttrato que en la cliusa de ella no . ej^|tjl|f 
JO estoy fibre, libre & peaar de mi^ voWs. 

' Si, s! V08 niishio lo habeis dichb. Agibos 
cMi tios tcKrdmos an momebto eq aquella 
abadfa, y nadie nos dijo qae estabamos tan 
€6rca d uno del otro. Digo mah kaj iufjus- 
tii con mi propio corazon, porque ll me gii; 
taba iEidueira hoche: insiste; qnedate, pqr;- 
manece aqai, porqiie aqni estd el que/bu^- 
cas. , i ^ ' • • » 

— Si, lo comprendojt (a abadesa hjBi tefu? 

hospitalidad que os dajba cansara su p^4^ 
cion. ;Ah! ipor qn6 tio os encont^6! Yp bAn 
bria sabido desemipenar con placer la mt- 
fiion de salvar al lifjo de Einriqoe IV. Ha- 



bria dfrbntado tooos los pali^os per el bo 
lo crgnllo, por solo tener la gloria de decir: 
'0ttlinrdo ^i tetfntfd entero lo abandonaba, ;o 
idlb h fkH oatvildo, bbitt 16 he urotegido. 

rBfo ^Q&ti loca Bojrt ei esto hubiera. sa 
cedfdb 08* habna traicionado^ j acaso ba«^ 
bridis eorrkto Itf'misma suerte que el maris- 
tbi. Yale mas, pues^ que madama de Ven- 
tadburiittjra oculfado vuestra existencia aun 
^6 tW'fbiBiiias ¥ale'mas que yo sufra, que s^ 
dtisgitichida; que termine mi vida. 

'^Pdr qtik mzon debo ser dt^sgracidida! 
'^P6r qii6 dcibo niorir? Vos no habeis proi- 
nunciado todavia vuestros votos y yo oonsl* 
dero como rotos loa ioiios. Bartamos^ mar- 
ch»ihos & Italia, & Espana, al cabo del man* 
do. Todavia soy bastante rlcat* y ademas, 
.^qU^ necesidad tenemoB de dioerot yps me 
amaiSy yo os amo: marehemM, marchemop* 

<;Oh! tespotidiedme. iBi^ decidme dbnde 
etotaie/decidme d6i}de ipuedd ir & bU8caroB| 
f'emiid^ que ^ habeis sospecliado unio. isfii'mia 
de trtf, de tuAtra Isatbeli y qtie me -debeis 
oM H^pavaeiob. 



>' > * « 

I » -• • i 

I 



^ .» 



, _,, Cc^^a 21 •! , 4 hi dnco dfi Ui rmflamv -^ 

Vaestra (;arta ba veiaid6 fi cittMcRr billb 
^ fibrtis fhad secretss' de inl «orftMU. 'j^a6 
^stiHo-^ el bdesti^! Me dfrfee^itt lt( f^t^. 
dltd iqdeJie bu&t6suiii>V ^peradbj (^s«bi(^atf. 
hi^te itoehk tnl vida. y shi etnb&^|{> ^a^M. 
dtf'AceJjfetfai ^^ ■ '^^' «^'»^ 

^'iUabeH^ iblifaei! Atord^M i)tfb Koitak 
UK0|f<nr de H6h^r cdoib ^6 tiby iiiP^i!»2fl}cn^; 
/'iif2 tii^ protnesft, trnk sirnftli^ {}t6W£Af^^ Ifl^ 
ttk i& iosbombreB n^s o6U||a'b^^iia^, 8tfii 
cu&nta roas razoo ntf debe 6bfi^ri!dii^^ 
jarooieDte^Mefao 4-DtQis! ■ >'• ( ,o bc/t»iO 

No oii'fi)h)ffeis jli)8itim«^^ 'Vtfebtt^' v^ib^ 

con tales tuitHbisffiK' Ncl iiajr, ^tteaf^ri Heiif- 
tjUxou ma« t)1i<^ - nb floto' t>bi^tti^' HqtieF «l 

qtoe Me^.«i<dM^eia<«oii ha iaiii^lidbrteii 

me habeti eUeiitidd el caniiititr' ^MirMidti' Tb 
ptithie/rtiy v^y ^i segoirbs para 4^ IfigtteitioB 
itoibtid^d Mishdo^t^mkioVya (jf^ hdhibii 
podtdtl Mmfnar jtratos: omt^ts' por Hi^, 
toi^iitralsr'qiie oro por vot: catte euHl dii rvdf^ 
otfos debe alentar sua precea con an trdtft 
€j^e Ho potMa tener ai orara por ai miambt 



y el Qmca wm concederi la vida eterna con 
sa fltnoir ceieBtial en Tagar del bthot-^erece 

caido deade may alto 6 nn Inmmf^^BVftJ 
Creedme, pues, ;lMt)ip^ mi««lr5ti«natt;of 

|h^»^ m)a:palal:Hf(M pm-^Q Mmg f»>W^ <9% 
l^i^^a^Q v,iiQ9tJ(»> atenciop; qL po^ ^f^>^^ 
l^r«pito„tii«ii6 d^ecbo d9^fli^i^t{||-^.t|)ii«ii 
^^1 dinpN^to aal, precitamente j#|Ea^»vin 
ti^ la deaeaperacion de, im) c<w^:iH9A engal^ 



do doino Im 8fdo e^'VUSMrd; ^itfilMlId^ HH 

68 ej papay.y vaestra familia tienrd en ItalNfii 
relaciones muy poderosas. Obt^eci ^ ^^ 
tora de vnestros votes: else dmVli^ii^Kqiie* 
dar6i8 Whife: deddiitelo, t tttldtiiee6....iob! 

ea. eM( |(4ijpi4«d 8in^em(H^4iito 

Estd bien, sf, teneid razon/iiitdfi^ditfitetM^ 
har^'imcBtra ^iddardf 68 pretiao: ^qfoe el/Ico* 
razbn no itofra m teffiic»r m reinotdirtiifintcn^ 
es neoesario qne 4 nobstfo crdoitoiBj^gtilo;- 
8b y «»lnl>ria »iiceda[ ofA) iltimiiittda^^iuai^^ 
da sa estensieiy/ e<m Itt' Ihztd^ltlig^aiia tWil llM ^ 
Sl»: aqtadl 6 qiii^n^viif ^ & dil'igilme««li6.>«ilfcQ*> 
chat^: pop4tffl63tiii)6 qde 8eatttndi4l pieihMl 
de 49afr«(ilai('Or pido'trB8' iii<^ f$m^e&M» 
nris^MtMi f ^^i altfioi d^^ e8te ftfa8ai»« noemim 
paloma no 08 Ueva la bnla qae^d6b6 {Mto^ 
porciqnarine la libortad,, entoncos debettnos 
de fijar nuestra espemnza solo em 6l cielo* 
/EM9^gaM^ent6iie6s6>i)Mi8yo«iiio ftf to 
e8«6f, eOAiliSM tJidi8«lQU4^ppot^pse'i«8ftlMt 
nmcko '<^io 4^ (Mrbcdri qno ywit»» litai^ 
cnando yo no io esMdm. - $ » i- h ./ i.» ^ij 



I ' • > f 



»<'t .' 



Carta S§, if /ai cudtroy media de la iari^. *' 
Id COD Dios, y que el os acompane. 

.^._ Carta ?4,r^Jtt»ioXP<iel^5|fj,,. 

^^Htt^ hbf exaetamentB on med qm rMir 
Sd'MAtni "dHoMa eaita; tm mes hace que 
BO no Jteigftr & voestrnpsiomftrun'med^hfit^ 
ee» oii^fiiH^qtte^^iNNkt^iiie haWade vos si no 
mr'pniciBdrafltoiiL - !'>>m ' "t < <• •<•.,; 
^ooj^btiep|n.»v»f«8ttdiai t)oino mniea:ilb* 
jnflnitfiB aocoi&haseeRitkMMr^B; ian 'boras 4ias, 
5)iMti^ia»'AnNMU' jBodr4> espevar a»Ktodavla 
«trM>fll«)flni»i!< tfitf^ porqicie no perdere ta 
iMptaiMtta^hafia el; 6itinio dta^ 

JBtcfibo eata carta ain. saber si la recibi^ 
0fU»* n|r «elo k loaofibo, f^vatqiie^ii el^dijai 
tfUb^Atim fi»m 4Nf«pre»rei]tiiriips*6 aepurat^ 

p^'sepaii 4«e no ha cettadod^ pMsar mi 



* ' . Carta 26.— /M»to22<^ iGSfe'. ' 

*>: YuelafiMii qutwlft piahNnai vipela 4 d(Hlide 
^ritftittirfj^aiii^ado y diie^ quie. aw orac|oA«« 
m^hmk pi0ifgido9*qmi ya eatoyUbre y n^ 
pronto aeffemos feliceiv 



j^imafidc^ querido mto. . . . ^ . Bkira iioMi§ 
l^.fl^^qde c9i9eAsar< Oreo que the lie VoM- 
to loca. : ^ ^ ' "- 

^j^^bes ^e. el dia Jiiianlo eit qoe^M Mcri-^ 
bA^ ^Jb^iiia<oaria»r«a repwii6 oAOfathiMMb 
l%^^^l9^(4Al^n|lMrawiil6•lanmaP^O»l| 81^ 
tjMnQti?o:4ieM»AiFmAc^ gmttAi»4iMii 
0f),j[pdi^ : i«L..FraQciar yiijiefaioB^c^^ 
i^fict)|ifi igrApia% tMxAo pcMr el ref emM ^|Mlr 
^/ffff^i^^l JtMalvi ir i4iediamwil4cM Ifflh 
4e .^pit^ i|b^>Lqae^cwt4 n9«tM 
n!^4« %pli69 fwd«r^.piaa4«Mlm 
todas naeptrafiiioa^aticoiee eclaihfmtm^\^ ^Hh 
a,q^f pou)u6 te; piedia de .plaaa>>«eio('ire« 

.1:^1 wifitto dia qne ta seaeriU maicli^ «Ml 
u^ jpiaciej»te 4e auetUra aaperiort: ml vettiaa 
<|^.9§)da 8etm€^g64eicaaida^& ainBtra pa^ 
lf)i^^: tefiia en ella macha confianaat f '{ttl^ 
e^,8e la dcj^ ain OMif itu teaiar« . "'^•' 

,,J?f|i;tf,:i]^9 ^or roac^a piriaa qi|a igiWdf^Mni 

ta despoea de diez y siatenliafeo^litiCitil^ 
n|j^il^l4^.4»ii«imaa^deai^ 



ilPrX9<^ki^^^.na<]ie:iKi6 aioj^, pu68, en xxiA 

j|§gi^4^ifijUflea y esper^, babieiHiA Writes 

dado mi nombre al padre Jos6. ' 

^nJ^ Mrnef^diaei fiadr^ Jos^ «ii persona 

rfJMMSMWieiA^ eacaahar fiamejaiioe fmera; 
^lds>#$ikb^>caia^iiiegQ'«n ^aii^Dtb;^ poi^ 
19Np Mfc^q^i duAiyacida eome ai tti^ tt^*^ 
dlMf fbi^feaMpttaite^nii oorasoalatia cfoia tantii 
J6Mlr2fii< iqDbtpeMcia' > ^a iba H* roitip6f86» f 
#MAI'odMlaaiae^iM]IK^» ^obKy ili "no poidK^^ 
jMi qaywaait>dii»g<»^i6 ftH>«iefrpo,'^^^ 
fi8i£lopadiOwiJp8^>8agli«idieeD, no lea ota 
honibra mny sensible ni muy galante, y sin 
#0alt>4lR&fb[iiaiurti<i»'ma' ifii^^m^tfiiii estado, 
fiftliW^RrptNrlasoia'kiea da prefifetiWra^^ 'an- 
t§<p\4^imA^na\ftxM6 de alentlirme to m^joi' 

cosa que pedi0<;6 mi. 'fhmtiveneMt, el momentb^ 
tBBiUQilf vgprataa^ :porqae ei Ottrdeiitil 'ae 



porvehiriiia a deciclirse en 'aquet m&i!i?mto. 

feegui al padre Josfi ^ih Ver bti^a 'dliHifi 

porque^ mis ojos estfiibarii fijos sofcre'^Sl, Iffii 

pa^os dirigian Tos mios, y sxis' niMitii%tii&^ 

reglabaii this acciones. Atraves?iftio4^%IJj| 

^pairtelfe la aldea/ entramos fen ef ^&^i|ilfbyy 

^segiiirnos lirta caRe de firboles corpfalentty^. 

^adii iiVia de estas escenas me At^ctabM'^^ 

conjtinlo; pero no me haflbba en eetadd dfe 

exarifiinar iddos sue pormenores. • ^ . "^ 

En fin, distingni A lo lejos bftjb tlnf t6ldb 
" de (ileiiiatide y madre^eHra, ^ fitt Honfibre 
medio recostadu en nn gi'an i^iHdn.' Bstfdiilia 
vestido sencJlhimente/ y sob Ih^Vaba eft su 
cabeza el solideo rojo, sfgnd del eaftlenala- 
tb. Estendi h^cia 61 mr knan^, y ei padre 
Jose comprendiendo rfii pregtrnta, me con- 
te^to: ' • 

— Si, el es. 

Pasal'amos en aqnel mbmento mtiy cerca 

de nn grande &rbol, en el' que me ap6ye, 

^qrqne senti que me erA impbslbW dar un 

pa90 mris sin tomar aUerito,"'* ' ^' :**^ t' 

Ei Cardenal, que vf6 aqnella lic^ic/n^iie 

. '^enbfaba ra? ffiii^tiWarsfe tei^afefc, y dirt|^- 

•Btee 4 mf, "llegad sin temor:" me aijlS5«**» 



oMm^'i^^ ^••'Pe de:«entinMenJpk haiia 
e^yi7.^(,.eami favor su aci^ntp (i^e ordii^^rio 
M aap^rg^pero.en fin,, ^qq^elja frase ale^^^^^ 
m\ (^Werwwa. , Hipe ua .^afuerzo,, y /ja^i cpR- 

O^ra 4eJ. alcaace de la ?oz, ,p^9,i^j^,,4(e, la 
y48t»;. Yo intJiiie mj^, ,ca.^e?5fi .y ept^pdi miB 
f^of ;maflps,iuq^ft qf .?^9>\ 4e ^p)jpft,;„, ' 

— i<ine .queteis, hija ,ini^?..p[\e p,(«||^j^t6 
•Rl^^^^epal,, , , .;;,,.,,;». ,,;, ,,'.j 
.KiiTr^o"S6nor, v»ua gfa9ia4e.la qiji^dpp^- 
do mi ealuii y mi vida. 

— jAh! yuestro padre;. era u^ iic^ s^rvidpr 
^^1 r/^y; qosa bien raraiep .^stos.^jempbs de 
rebelion ;y hemots lenido la desgra^ia, . de 
perderle! 

— Si, rnonsenor, iine aera permitido invo- 
car Qii memoritt cercade vost 

— rYo \e habria concedido cnanto me pi* 
diera^ escepto lo q^e, depende solo de la 
loajDO de. D jp8i de ^9pien no soj^ m^s m^ no 
^jeyiqftrlc^^ tjro ^hab^^d^ 4gp6 ^^^^^ 



'^"^Sm^^^ik, 'fie^prbriuhciadb '^liiis'mos. 
^^ *^kh6xi^rS6 algb de eso, pbr^^e cbtllS?- 
'ikS'^ldl'de^ieordb viifesti'o pti^teymh^^ 
iTti^ll'^tie los^tiundarftr^ {nmMfamiUbifffe 
cbtfibHo des^Sbais, y oa fijS ttri ant^de pflW^ 
^j jCttiS ^pesar de este aftd^llegistdis i 
jj^bmmciatFos. » .; ornii 

— ;Ah! si, monfeenor. '■' ''^ ^ 

vo*— 4)SB fY QfiT habeis arretientidot ' ' 

QSeiiB^ ma» biisn b^cetle snponer que- rai 
Hl^eptlmiento era debido 6 mi incottstan. 
jE^fi^ 4Uf QO & mi fidelidad; asf es que lecQQ- 
teBt6: 

; -r-^Atori^enofy do tenia entdnces mas que 
^iez y ocho anos, y la muerte dbl fibmbre 
dbe $inaba me habia vuelto loea. 
' 1-;$^ ahoria qtie tfeneirf veliiUctiatroJ me 
cbnte^'t6 sonri^ndbse/habeis ^ecuperadb e! 




Admire la memoria prodigiosa de este 
hombre que se acordaba de la '^pdca de'un 
i([!d'i]k6bVmiWto t'dri pocb importante pa^' i^H 
m6:mi ^JM db vel<y db u^ pbbt^ m^ 
(^abtik^^ciuied jainatt Hkbia^B»6c^^^ ^' 



Ill 

el 



jj^i— y ithoja, cdnliim6 61, qoeri^a !99npre 
j^u votos, porque la mager ha. v^ncidp ^ ta 
r^e^iosa, porque led reouerdos deil iniwlp 
<^..bait ido 4 persegnir hastaQl clawtrpt 
ppft(|ii^ babeis dedicado e\ coerpo d Dipm 

paitoei alma oh! ei alma seHiia quer> 

dado sobre la tierra? jH^ aqiii Jia de&Uidad 
humana! 




jiVlomenor! esclani^, inoti9elfioc, tioy 
a 81 no teneis pt^dad de mil 

""' — Pero habeis pronunciadu vuestrog vo- 
ths libre: y espont^ncamente: no podeis aler- 
gar que se os ha violentado. * 

' '' — Si, libre y espoiitaneamente, es vernad» 

monsenor; pero yo estaba loca. 

.•■ •- ' - ^ . .. -, 

— Y que escosa podeis dar a Dios de esa 
po9<i persistenqia en vuestra voiantad? 

Mi verdadera escasa es demasiado conp^ 
cida de Dios, que se ha dignado conjierva- 
f^os la vida; pero no podia decirsela al Carr 
^i^n^l^pprqqa seria perderos. Me fa^, P^^* 
v^fpnmff gn^fdeec sileQcJo, y soJq Je coot^et- 
te coi^^^fl geroido. 



t '. 



^ £•• . *i;i;.'> 






la encuentre, continuo dici^ndome, aiiif^ifB 
ta) vez sea un poco moiidana. 

— Ob, si; ayudadme, rnonscnor, ayadad- 
hi^, y bcfndecire vu^stro iiombre hasta el ul 
timo instante de mi vidn. 

— SerA asi: yo no qniero como miiiistro 
del rey Lnis XlII que perezca un nombre 
tan leal corno el que llevais, poojue vuestro 
fionibre es una de las glorias de Francia, y 
las glorias de Francia las arno c6n defirio. 
^ Y loego clavandome la vista, nte dijo: 

— jAniais k alguno? 

En lugar de rontesiarle incline mi freute 
liaBta locar en tierra. 

— rSi,esoe8, me dijo, lo he adivinado: ete* 
tecs eiiaoiorada; 

— jPero esta libre el Iiombre. k qmen 
amais.^ 

r — Si^rnoiiseiior, le conte^te. • 

— ^Y Hal>e q1 paso que. ac^bai&i. .do 4l^r? 
ips espera? ,, .^ 

• ! —EfttH.lji.eij. Vqeetro am^j^p /uipjQjfn;^ 



a fin de que el iiorabre del venc^ddf- deRIl^ 
ifiitihiss y de Brfesclat no perezca, y qtieddYeis 



•jOh! sefior, esclnme, besando sua pies. 

El me bvanto robosando de conterjtoj y 
llamando en seguida al padre Jose^ le dijo: 

— Llevad a la senorita de Lautrec.^ su 
alojamienlo, y dentro de una hora le lleva^ 
reis el decreto que desale sua votoe. 

--piyioneenor, Je dije, icorao ,pjadi/e^rft.<jr// 
rew^ip^nsaros? , , _ , ,,.^ ,,j 

-^Miiy. facUmente, me cinte^^i' cwaudo 
OS pifian vuestra opinion sobre mi oc^du^ia, 
deciidl qne soy nn hanabret que ;si cadti^r y 
recompensar. Que r^tando yiuo^onatigfi^ 
al traidor Montmonrency, y muerio, reeem- 
pense en vos la lealtad de La«itr6c« id con 
Dw9^ hija mia. < . ... 

Base diez veces todavia sns manos, ye/^r- 
gui al padre Jd^^, iqtirfme trajo d^spoefrde 
iina hora el dfecreto bff et*d6V *'• r. - - 

Inmediatamente me puse en camino tra* 
yendo sobre mi corazon estd preicibso ;doca - 
fiflSirto; y creo que adoro a Dios don tina ft 



desde^ que Dicm md^devdvio 
aiivpftlabreu ^ r> 

i 1^ be tardada inaa que trece dias ^j$^.ii^ 
▼uiaka, y heme aqui que os escribo, nq f]^^ 
fft decffoa lodo Ip que deseq, porqvip ^f^ton- 
MS lendria q.ue escribir un volumen }(^..tar* 
dariais mas. tiempo en saber que estoy (ibre^ 
qiieo9 amo.y que pronto vamos 4 ser fe> 

Me ap^esuro a termjnar esta carta para 
que focibais tan agradable nueva algunps 
miniitoB antes de lo que d^biais. il\\f cf- 
bfdiAm eatdn prontos, y a la vuelta, de la pa]o- 
IMI p4tf(ir6« Oecidme aplamente en qu6 
4tigar €Mtt»it>!, y ei^peradme. 
>. ^¥iela» patoina mia. Jamas he tenido 
^iWa^aecesidad ma^ urgente de recurrir a tus 
a)w* V4» y vu4«1ve pronto. 
'• Y tUi querido nii<s no ladetengas: mo nae 
4iga0 mas qne el Uigur donde te haUa9^ por- 
que no quiero que se retarde nuestra vnion 
-ati ^tiiit^ ioiaa, si n#<ea para QfCCiUpailifB es- 
'fUBidolas paiabfaiC;YO TE AjV[OtvM».<i« 

^--"'^ '*'' -'' ■-' • '■ •• -.. .; •.. h.O J 



J 



— 4«T— 

{Desgraciados de noi^otros! nod !;peni)goo 

^rg^tiid det mkl! Ese hombre nm ^fa,-^ 

tkV y e^lH Vez mas ac&e^o que la ()rtiii^i^'^ 

- ' ;0h! escQcfiadiney ei^ucha, (laoridn^^toiHi^ 

l6 que voy k decirte P^ito «ib^ 0«H3dw 

biniie; acaso no sabrds minra^ \6 ^qxne^w/i*^ 

el^iibirte! Habiaatado^comodo'edfiitMiilMf^ 

mi carta bajo la ala de la paloma, esa 4UMk 

'en que te referia todb, esa oairtiiHfiii^ tl^le 

Vabaun porvenir de felicidad {febi^'6oliap> 

do ^ mi pobfe Iris y la »egoia <30fi (^ ojan 

en' iflf^ profandidades del eapaoio^ #&ikl^ 

kcababa de lan^afise, enando repenttniiiieiii^ 

te, por fuera de la pared d^l olaii[^tv);><li4H 

detonaciofi de nna arma de fi^go, jM k 

irii paloma deteiierse err su 'vuelo, dilr^t^Aia 

vuella y caer al 8nelo« ;0h{ lajne^ un gtito 

^e dolor tan terrible, qoe cref que raif ali- 

ma se hahia escapado con h\ ftiem '4^ ini 

duef'po ' ' , 

' AI instante )ne precipit^ fuura: deLnCpo** 

vento tan trakornada, tan fiiBtnk\d& tait ijpie 

todoa comprendiei[on que acababa de ance- 

d^rme «na gran desgraciat y nadie trato de 

deteoerme. 



468 

MaMa visto la direccioft en qni^ liWbia 
caido la paloma, y me encamine h^cia 6lla. 

A citicuenta paso^i (nan alia de la pari^ 
del conventOy vi a un capitan que segxxtliL^ 
meniemndaba cazando: lera M el -qwrapa-- 
balm.ile tirar &]m\ paloma;. la tenia ep 8M« 
manps y contempiaba con admtraaiqn» mm 
aeiMmiefito acaisoi la carta qt^iei tenia'atada 
bajo'del ala. 

Llegn6 Im^ia el con los bra2o« esteiKlidaAc 
no podia hablar^ y solamente le gritaba {oh 
desgracia, desgracia! 

Me detnve a cosa de cuatro pasos de di8- 
lancia tembJando, esitupefacla, como herida 
de un rayo: ese hombre, ese capitan, el 
que acababa de herir A nnestra paloma, 
era el mismo que habia visto por la noche 
en el campo de batalla de Castelnaudary. 
Era ese Biteran quo os pnso en bnkzos de 
la mnerte. 

Nos reconocimos mutuamente. Os lo 
aseguro, porque su palidoz era igual a la 
mia: se sorprendi6 al enconirarme y verme 
vestida de religiosa, y creo qne comprendio 
qiie ^ra ef'a quien eifk deudora de aqnel 
^veatido: '■'■'' • -i---^>W 



, jQ> ^enonpt. >Q9 dijp^ a la verdad quasoy 
njtoy desgraciado! Y me pre>ent6 a mi.po<^ 
iiijl^ paicMiia qi)e luchando por salir de, sn 
DWU9 fl^y^ ^ ticrra. 



• « • • • I 



'' Ea'fe^ogi. Felizm^me no tione maif que 
fiha Ata rbta, pero ya no piiede volar, y elift 
tofa sabe el secreto de vnestra habitacion 
y iKipttede decfrmele* jiComi) podr^ sa^er 
donde estais, ya que ella no pnede'll^varoe 
eiwa carta? 7C6mo podr6 avisaros que estoy 
libre, y que podemos ya ser feltres/ 

;Oh! Ciertamenie parece que hay una 
atnia en esta pobre patotnita: si la vi^rais 
como me miraba cnando la traia herida, 
mientras que sn asesino inmobil y" sin voz 
me conternplaba como me habia vistb' al 
alejarme al traves de Ja yerba ensangren- 
tada de la pradera ei? aquel memorable 
campo de batalla. . 1 .! jAb! yo no sfe si ese 
hombre tornara alguna vez en bien el mal 
que nos ha hecho; pero serd necesario^que 
asf lo haga, para que yo no !o maldiga ha§«- 
ta mi ultimo iristante. " * '" 

t^Dgo aqui entre rais.rodillas. Felizniente 



f?j 



i^0„c^mber\4?i.enel cmtpp,.y sok) ^ei^^- 

tb'lft,e^.t]reiiiulad de 1^ ala^ .if..* 

^cabo de desatarle la carta 0nsang^6ii« 

tada. ..iQii^ des^acia! Sin este aconte:^;^ 

mjehto ^a.f 8t?^»a'^ ^"y, ^erca da ^fivilJHiE 

dondevivisi ^p„«^ 

Han venido a avisarrae que ha llegadn el 

m^Sico del conventb que lie mandado Ha-^ 

fimri '' Voy & recibirle. i r^/ 

^-<5. •? •■; .-',?' ^ ' • .',.••,. '■ » •'•. , iij 

Carta 27. — CucUro horas desputs. rp 

.£1 m^dieo "68 an escei^rite soj^o*' H^ 
edAipr€iidid«» imif btem <}Qe en ci^rtiis siCuEM 
6k)Me«:.imsterioi^8'de la vida, ia eifisiencfa 
d&inia palc^iiia valetianta 6 maehooift^ ijiie 
In eniBteneia' de iin rey. Todo lo ha eotii- 
prendido at ver mi desesperacioi^, y 111 ver 
aoj^f^ja ffw^ la cart^ eiw«igi^iijadai, ,. 
.• jj^a^ heri,d.9c nada vftle ?n a£ nusii^a; dc^r^ 
d^^ lirQ^, df ffs pUiOde estar curada si^. Ifi c€ifr 
ti|,^el,ala, Rwp ya n*^ ^e opuBatp; m^oliAi 




^i^^^rii'^?'^"'^^"' 




.471- 

<fti niV vidL Es precisd que VJi^Vei^ear'ali^ 
solmamente necesario que pueda votar. '"^^ 

— Esta bieij. me ha dicho: la cosa es has 

4 . . « . . 

tante dificil y no puedo asegurdrosia; pero 
iiare bor lo nienos cuanto este de mi parte. 
ItPas eUtotices tib espereis quiB pueda vdlar 
Mno debtro Iha^Vfif de qbfncb diasi^^'tTes s^i^ 
manas. 

• gi??i^ wnquince dias 6 tre« i;ei^ia^;^pi^9 
que vueie. Bien debeiB compjen^ei> anoi^ 
mioy que todas mis esperanzas estriban en 
esto. 

Se te Jia atado el ala contra el cuerpo, y 
pliece €fm lodo; b^ .oaoiprende ihi pofaretekai 
pQrq&e Bp liace el^meftw m^Muiento.- i1i» 
pveftlo^ ikl alcamee' de in pico el-agiMii gr^ial^^ 
giaqOf qua.por otca {Nuto no i^ jbamaRCMton' 
pi|(60 caai ffiooipre le dftr6 de tomm «i> ^mi 
pcQpia inano*' : i - 

iPero qtt€ har^ emretaiiti3'|)arll qlicJff^- 
giii^ & sabt^' Id qiie Ha sncediddT ' i^6 
6M lii^tfBft'ggH) pod^ ^hcotiYrarbd! 'i!$'^i^ 
jMfatD dbl cieto ri^^ diHgirt p^^ Hfi&r'.'^cdi^ 
nA el ^iif((tt^d>^i^d}d6 M eP(^ 



que 6ib Wgar ide »ij,.ala Jaibiera rol9 aftpi4^ 
mJ8 b^a^os! 

Carta ^S.-r-Ju^io^ 

8i, baa tenido mncha razoo, ii^i q^»e2(5|0 
amtgo, lo conozco; si no hobiem cH)t^i$)f^ 
la relaja^ion de mis Totoe» coii8^Taria;iini£^t 
mb^dimiento en el fondo de imestra ,felieiri 
* dad; 6 mejor dioho, no tendrtatal'firilioidail^ 
puesto que Dios no la habria* Bancioaado 
'Cnandd ' Vo deoia ***^stoy libra, hnir^frios 
juntos y seremos fellces,'* me alnciaaba; tra- 
taba de eiijranarme; pero una voz se levan- 
taba en el foncia de mi alma bastante pode- 
roaavpaivi ^icallar alguoas vece^.i^ ,de: mi 
•ai&or« . • . '•.... ^ . 

;. Hqy j9oy muy desgraciada, pueatp. que 
..igiioro c6Dao<pueda. encontraros ni^ cuajudo 
ipodfe vieros; pero mi conciencia eata .tran^ 
quila: y cuando esclamo con todo el arditr 
d^ mi pa^ipn "tp amp," ya no esperifuento 
j^fi/B.doipy agudo que resentia .apn .ei3\ ^I 
^omenio (i« d^cir^c; "eetpy tranquij/sj^ j|ue- 

;ma .dedicacion quo hubiera tenido p^|^a 



— 47i— 

K'^miLfia etiftrrria; 8e cortoofe qae^'sufre mwt 
choy y que es 6 consecuencia del d6F6r pbY 
lo que cierra los ojos de tiempo en tiempo. 
tI6'estoy echando largos ratos agua he- 
.Tlilda'dobre la herida y parec^qoe con ^to 
slente mueho eoiisnelo; y dla me hace cart^ 
etas con an pieo color de rosa, como para 
Hnflnlestanne su gratitnd. jPobre paloma! 
itiO'Comprende codo el egoisino que encier- 
rdn.flois coidadoB! 

« 

iPeso tu ^que es lo que pensar^ al ver 
mi' taixfauMa/ 



» J 



'•* Hkn paSado otroa diez f seis did^' y niil- 
gufia nbticia. Mis ojos se gastan en atrfi- 
vAsar en vana ese horizbnte pot' el <|nd es- 
pcfro ver veriir mi palomat querida. Gada 
pniito negro que aparece sobre elespacio, 
(figb *^6s elW mas k pooos moraentos me 
convenzo de mt ferror, y mi pecho dilatftcio 
por la esperanza, la exhala en ttd'fitispitt). 
'-^PeM^'no irtiporta: esperarfe ' siemjit'e; > ee^ 
perare. Puefetd^^Ue vites; l![fi4 'm^'aifttts, 
«JPbf crtfg^H«^«^ {ierd'iV la bspekA^k 'dte' ser 



• 474 

, Maa. el tiempo se paaa: bace ja dps 
nieiM qiK^ partiste ;Oh] si mis calculos «p0 
exaco8» dentro de ocho 6 dies dias dabes 
estar de vaelta. 

jliios mio! ;Dios mio! si habia tenido qoe 
lucbar contra a« corazon d$ brpiic^l 

Si ^mbi^rga, se dice que esa boiQla^ft bun 
amado. 

jPios eternQ, no nos abandpqeis! . . 

Carta 30.— ^ji^i^^; 

Si tu anpiaras, qaerido miovei]6nto'te<h6 
ascritoen eii^toa qtiince dias! si io vierasi- te 
encofttrarms con una mucfaiBidainbre de pen* 
t samientoSf de descos, de esperataff, de 
qoejaS) de recaerdos. ;Si» volver^nios 6 ver« 
nos! Qu}6ralo Dios. como se lo snplico ar* 
dieniememe todos los dia^, pero con vaxm 
tenacidiMl todas las noches. Si Tolvi^rnmoa 
k vernosy j algun dia ley^as estos papeleSt 
solo entonces podrias compender to macho 
qneteamo! 

/Fere si no llegamos 6 reoniirnos...i.f 
: AU! esB temor me atormenta con ma«*fo<MnBa 
qoe/jtodM Us torturas del w$WMh fwB 
bMfit.ei» tal ea«o ya sera qnitn Umrkm^ 



mrestQs cartas, anadiendoIeB eadu dialt^na 
bofa nms de desesperaeioo k la de to^g^ 
jiera, y- 70 soy quieti mnrire :escrib^tid(» 
sobre la ultima pagina estaa patabrasi -'^l^ 

jOh! yo '<61^ia haber agotado por ti' tddbir 
toA dcrFdfes y tiDdosJos gbc^fs de rtii-cdfri^on: 
conozco que hay todavia en el porvettft 
abismos nimenso& 4e gbces y dciloires que 
estaba mny distante de suponer. 

iMarfbtia. . . .! j^Por que lanto tiembla mi 
omnonl qiierer e^ciibir estas palabras^ iBor«<> 
qm^ BiaQaita va a n^er el dja .que debe deet^ 
dir«4)oda mi vida: mailaDa vere simi pabma 
fnneda volar. Hace ya tre« dias que ha sa^ 
lido de &n ceatiUo^ qtie estiende aus akam, 
i|iie.86 enaaya en mi habiraxiioDi quo vaeia 
diQsia pi^eita haata la ventana. . Bareoe que 
ieompreode toda la importaneia ^jue >tiene 
.pai^inosotroa ei poder de auaalasf« .>. v . 
KijM^nsirial iMafiana! ;]VIaaaiia! . : 

Escribire una carta muy coEta *«p8fa..i|o 
fatigl^<^ C^ii un peso inuiit: ouatico pel^i|ra8 
iodlaiflwta ^<jii0 te dire tcrrfoi • a »y 'i*,A 

LA l>ALOMA— S2 



476— 



ittit^ porqiie seria una pretension entera- 
mdnte' in & til. iHxn^ harSs id entretiritti? 
Dndaras todavia de la lealtad de mi cdYti- 
ism y dejo mucho que por ti snfrot 



Carta 31.— /tiZio 6. » 

{5 



He aqui ya el alba; como lo habia dicho, 
no he cerrado los ojos un solo instante, si^ 
no que orando he pasado la noche. Espero 
que Dios me habra escuchado, y que hoy 
sabra.s donde vivo, que estoy libre y que te 
espero. La paioma esta tan irnpaciente 
como yo: hiere el qnicio de la ventana con 
las alas y el pico. Voy a abrirle; Dios Iquie- 
ra que su ala este bastante fuerte para sos- 
tener el vuelo en el largo camino que va a 
emprender. '^ • 

Son las ctfatro dela mafiana. Internun- 
po esta carta para escribir la que debe, 6 por 

)o menos va d intentar llevarte. ^ ' ' 

« • » » • • • ' '* 

■••'■> . ■ 

. Carta, 32,»T-/«K<> 6 A la$ cwatro ie lamkftami. 

i^ St la^ali^ifta puede Hegar hasWtJ, queVi^' 
dfi^B^pl*^ ^^e biilete y vehfe: Vente'sm^ 

perder un segundo, como yo Fo1i^rJ£ki^cf^ 



—477— 

^ ^iftpy libre, to amo y te esperp en el mQT 
naaterip 4^ Montolien, entre Foix y Taraa* 
con 4 1(^8 oriltas del arroyo. Entonoea.sat 
bras por mflQ no te to he avisado antes^, pox 
que este billete es tan pequeno, y por qu6 va 
eacrito en papel tan fiuo. 

Sabra^ todo esto, y otraa mil cosasipas: 
sabras todas rnis desgracias, miaaugu^liia^i 
mis esperanzas, si puede llegar ha^ta.t^ 
nuesira qiierida mensajera; porque si llegft 
partir6s al instarite, j^no es verdad? 

Te espero, querido mio, como el qiego 
espera la luz, como el moribundo espera la 
vida, como el nmerto oj^pera la resurreccion* 

Carta 33. — Julio 6, d las cinco de la mafLana* 

1 i 

;E6tamo3 malditos! oh mi querido conde. 
j^Que va a ser de nosotrosl No me queda 
mas que morir en medio del lianto y.de la 
desesperacion. Iris no puede vojar: al ca- 
bo de cien pasoasu ala se debilito: encon- 
tro con los rainos mas olevados de un ^la- 
a|p. spbre^ los cuciles quiao pa^ar, y «q ha 
maltratado, y cayendp dq n^ma e^ iranM Yi«^ : 
ii9|i^dwlj|i8ta elsuelo, , , 

He corridoh&cia eDacoulpiJ^rii^psigibiwi^i 



—478— 

tosT* ^t'corazotr d6sp6da2ad0S todami caar^ 
r6ra tio Iicrbih sidb mas que uh gemido; tet^ 
nfadhado por un grito de dolor; -Lwreoogi, 
y"de8ptie8 de un rhomento de reftoso ha pro* 
turaxlo volar por segunda vez, pero ha cas^ 
do de nuevo, y jro cerca de ella me he tira^ 
do cotitra el suelo desesperada, arraQcandp 
la yerba con mis roanos y coti mis dieti'- 
tes. > i 

jDios niio! ;Dios mio! jQue va a ser de 
nosotros?' Estaba yo tan orgulibsa, tancbn«> 
tenta, tan segura de mi felicrdad, como que 
la tenia eh la mano; ^ sin embargo, la fatft- 
lidad ha venido k ai-rebat^rmela eri uh md^ 
mento. 

jSeiior! jSenor! Alumbrame, dame una 
inspiracibri,'j;tjiii& es to qae debo hacert 'Se- 
fior, ten piedad de mf. porqrie mi cerebro^se 
trastbrny/porqne fhe Viiblvo loca!' 

E^jp'fera ..--.. Boridad diviha, t6 me lifts 

'Sf, ac^ba'de rehacer li'espeVahza' ciit ^ 
iMi'on; 'fi*thVjdrafHh6V 'ei unH iiiW^frtldttli 
que me \ieg&mi cielH' ' ' ' ' '' '' '^ '^ '^1- 




—479— 

moihento de su partida, do suerte quo estoy 
eegiira de poder andar sobre do3 6 tres le** 
gnas en la misma direccion sin equivocar- 
mfe. Iris pasaba por arriba de las A^enies 
de ese pequeno rio que viene a desembocai: 
eti el Eriege cerca de Foix, atraresando el 
pequeiio bosque de Arnioutier entre Saintr 
Gkoits y. Oust. Pues bien, he aqai lo que 
voy 6 hacer: me veistire con traje de peret 
j^iij^>: voy a buscartei dirigi^dome prinaero 
^ ia p^quena aldeade Rieupregan^ porque 
^1 la direccion de esta aldea la perdi de vis- 
ta; y cuando haya pasado de aqui recprrir^ 
xie nuevo ^ mi paloaia: ella puede franquear 
de un volido un esp«cio de ciento 6 mas 
|)i9^os; ad la ire soltaudo de treeho en tre 
cbo, para que me vaya sirviendo de guia; y 
yo ^eguire m1 derrotero que me vaya tra- 
zandoy con^o los Hebreos^ segnjan per la no- 
ch0 la columna de fnego, y la de bun^O: de 
dia, en su largo camino por el desierto; 
,^^jqae yo voy tambion 6 buscar una tietra 
|irr>m0tida, y la encontrare, 6 caere muerta 
d^Tafiga oh medio del catninb. 

V jAh! Breri ironozco que la ruta serS ja^^ 
r^a jr pbViosa, y mi pobre palonm na pq4^^ 






volar ajio.sprpo m^a de doso.trtis le^SP^|4 
por dia; pero no importa, porqiie yo debo 
emplear el jresto de mi vida eu b^sqafte, 
querido mio! 8i, yo te buscare haet^ el J§k^ 
de mi vida. jPerdoname tu lo que voy a 
hacerte Hufrir, pobre paloma mia, m4rtif de 
riuestro amor! 

Voy a partir hoy mismoi sin tardanza. 
Lo he dtcNo ya torio & la snpefiora, todo, 
escepto tu nombre. Es una bnena y santa 
miiger que ha sufrido con mis dolored y Hd- 
rado con mis lagriinas. Me ha ofFecido al- 
guno que me acompane, pero lb he'rehcr- 
sado» porque lo que voy a hacer es una do* 
sa de insCinto, un midterio eittre el ci6lo y 
nosotroa^ He prometido escribirle si acaso 
te encuentro: si acaso no le escribo conoc6^- 
r^ que he muerto loca, desesperada, en el 
recodo de aignn camino, 6 sobre la mfifgefi 
de algiin rio, 



Llevare conmigo todas esl^ c^4« 
te„he .-^8<y:ito,,y qup ^p heppdjdp iBfliHl^rt«ii 

«lee, lee y ver^s todplo que be.iWl^iJokdtaTV' 



-481 - 
dtt^lid que he tettido ()ne jp^^V SHtbii 'd^'iie^ 

J 

Parte: son las treb i\e la tarde, 7' Wfed 
^tie bien paedo Hegar hasta Rietipregati. 

" CtLihk 54 *? , — Julio 7 d lamedia noche. 

He pasado por la iglesia Siites de poner 
me en camino, a fin de snplicar k Dios que 
me proieja. Me he prosternado delanto del 
altar y he apoyado mt frente on uha piedrd 
que tiene esculpida en media una santa 
cru2. He orado Inclinada dobrQ esta piedra. 
jCuan cietrto es que la oracion es tm balsa^ 
mp! La oracion es el v^rde cesped en que 
descansa el viajero fatigado por un largo 
caraino. La oracion es el riachnelo que re** 
frigera al caminante estraviado en modio de 
un desierto de abrasadas arenas; 

He salido de la tgle^ia Uena de fiierza y 
csperanza: me parecia que Dios ataba a mis 
espaldas las alas de algun Sngel: la oracion 
era la que me arrebataba de la tierra, ha^ta 
pdnerthe eti fi^nte del Seiior. jPodr^ consi 
d^r esfo cbino una pruebti de sti protec' 
ciotit /<^aier6 acaslo dtecir'qtfe he 6iitr<{|lo 
en^tff (kieti tiamino y <;ti0 adefbb 'd^^i^Dy^ 
qiftfa* te^literaetttaiiciaP ^^^^' ^-^^'^ "^"^ 



—482— 



Esp6rame, mi querido conde, e»peraaie^ 
porque yo estoy segura Uegar on dia at. 
cabo de este viaje con toda felicidad. ' ' 



He dejado un instante la ptuma para 
asomarme k una ventana que mira hacia la 
aldea de Boussenac. l^sta aldea esta si^ 
tuada en el camino que debo seguir maSana, 
^ menos que nuestra palonia no me desvie. 
Un perro esta ahullando tristemente, per-*^ 
dido tal vez en un pequeiio bosque que dis- 
tingo a mi derecha. Me he dicho a mi 
misma: si el perro cesa de ahullar sera un 
buen presagio, porque me indicara que 

hallare al que busco El perro^e ha 

callado. 

[No es cierto que se vnelve uno es|raor^ 
dinariamerite supersticioso cuando sufre? 
j^Sabes tu lo que es esto? j^estas padeciendo 
t^mbien lo que yo padezco? 

iQue noche tan hermosa, Dioa mi, . ^ . .! 
^-Sabi'.s en lo que pienso, querido condle/ 
Tal vcz aliora mismo estas como yo, co)p- 
Qddo en una yentsaoa dirigiendpti^rmirft^jaB 
hacia efste |)aiat(> como yo dix^<^l las mia^ 
hacia el ' qub te mitiVi^iitisftsi . tat- ^ye^ ^^>m^ 



—483— 

pewaiidA^H JOiQ?..y.q^^ .mi: tj^,v^z,^f ^{)a^ fie 
coat^mpl^r e^.herqiosa estreUa que; va de$' 
cendiendQ« (^ejandp en el espaqJ9 una Unpa 
defuego, ^'cuantas leguas habra caminado an 
un aol'> f^omex^to? jOh ;ojala y yo pudiera 
del mismo modo y en igual espacio de 
tiampo.caminar hasta ti y apagarnie en tii 
aeno! Acep.tariagnstosa ese murneiito l^mi- 
noso de feticidad, aun cuando lo ^signier^ 

4 

uaa. iioche eterna. , 

Has^ naanana, querido mio: manana voy 
segurameate a coiocarme cerjca de ti. 

Carta 35. -Julio 9. 

Heme aquidetenidaen utiapequena aide 
qne se llama Sauian. jJesus, que tompes 
tadi [Que hahria hecho la tierra pam que 
asm amenazara el Senor con su voz terri- 
fekl La agua que ha llovido a torrerjies 
ha aumentado considerabjeute las aguasdel 
Salat^wd^.^fl^'^tf^Qiifi me ha iiiido imposible 
. *^ftveri^lok; i para coji^eg^rlq ^ h^fjp la tc i ji(l o 
qu$ fiubir hasta Saint Girons; e^ decir, pp'r- 



' 



-^4 - 



tanto he perdido un dia, un dia durante 4^ 
ciK^l me habras estada eaperando y aon m^ 
ipe habras dirigido reconvenciones 



Carta 36. — Julio 12, en la aidea de Mos. i 

Un paisano ha cprisentido en servirn^e de 
giiia, y he atravesado el rio montada en 
una mula. La corriente era tan rSpida qne 
durante un instante crei que nos arrebatara: 
la inula falseo un poco, y yo no hice magf 
que levantar los ojos al cielo, crnzar lo& brai- 
zes y esclamar: <^Dios niio, si muero bien 
sabes que es por buscar a mi espoBo" Efi, 
puesy seguro que te debo encontrar, puesto 
que Dies me ha sacado de aquel peligro. 

Carta 87. — 15 de Julio. 

He seguido mi camino & pi6 siempre 
guiada por Iris. El dia 13 camin6 desde 
Alos hasta Castillon: fue una gran Jornada 
para mi pobre paloma, pnes eamin6 tr^s 
legdaa: debia tener mas eonaideracicm' edtaP 

elfau ^ . « .' ; '' ^'"•' ■ : '••• 

f^ ^iatJbiiheipagada |[>teTi mtctti^el i^Vn^V^ 
dad di%flaiT^)6nu pbrque ap^nai ptidiAdii^^ 
caminar una legua; y hoy 15 ha fingai^lDi^ 



Sumt^ary, despues de atravesar tin pes 
queiio riachaelo sin nombre, que vd & Ae- . 
sembocar en el Salat. For lo demasi estoy 
segura de que no me he estraviado, por que 
la paloma no ?acila nn instante» ni se des^* 
v4a an segtindo: vuelva derecho por delante 
de mf sin vaeilacion alguna: pero el tiempo 
se pada y t^ me esperas, se pasa y ti> has 
becbo un solemne voto ;oh! yo no quiero 
cpi6 cumpias ese voto! Creeme, espera d 
tu Isabel. Acu^rdate quo has dndado de 
elia un instante, y que esto nos ha costado 
e Ids dos snmamente caro. 



Carta 38. — Julio 18. 

He aqui tres dias que herrado a la Ventu- 
ra^ atravesando bosques y vadeando ria- 
chuelos. E\ aire no tiene ninguno de los 
obstaculos que me opone la tierra« La palo- 
nGua pasaba rapidamente por donde yo me ; 
v^ prQcisa^da 4 detenerme & cada 'momenta^ 
Te lo confieso, querido mio: hay voces aik • 
qup. oie fftltan. ^1 yalor y las foer^as^ ty me 
ti!^.;^:pi^ 4^ ua 6i^bol Uaoa fkifatiga' ly- 



—486— 

^ Once dias'kfice que ca^mino^' y ajiendi 
habre andado quince 6 diez y^ ocho iegtias^ 
las que hacia mi palorna en una hora cuando 
era tiuestra mensajera: paaaba r^pida co% 
mo una flecha p6r arriba de las caheeaside 
eea miiltitud de reptiles que seUamari' or*" 
^uilo^Nos' loa reyes de la creacion^. yiqac^ 
earecen sin embargo del instinto d^- im 
pajaro, que tardan once dia£i..#n ftCravesaki 
nn espacio que saivainna paioma en m^os 
de nua faora% 

Dime, como es que una miseriftbld^tfgujat 
imanada sepa donde estfi el Ndite, yqud 
yo, yo, una criatura viva, con inteligencia> 
con voluntadi hecha k imagen y semejanza 
de Dios, no se Hondo est^s? 

^Como es que un barco que parte desde 
un cabo del niundo vaya hasta el otro cabo 
6 encontrar una isfa en medio del Oceano, 
y yo no puedo encontrdrte a pesar de que 
nos serpara un espacio tan cortb, que podria 
He'i^ar a tobarte, por decirlo asf, con 'solo 
^8ter^a6^e^'bra^.o"? ^ i - 

^ 'iA^hM^lerlij g6; i&myyid^Blfeiiib^'^l^i il^B 
^HMfCht ^ddnde-d^m ^^iendef ^iy'iyra'4 
tmt' ^k-'hitci9L voB para que nt^'^nfiSSSMi 



— 487'— • 
Carta 39. — 29 de Julio. 

^ He vnelto en mi, k la luz, a la vida. He 
ereido morir, querido conde, y poco me 
ha fait a do para que la sombra de ta Isabel 
jentrara en tii celda por la noche a la hora 
de'^lM'fWtitasmas. 

< Pcrr esto sola siento viyir. Al ver im 
sombra habr-ias comprendido que yo babt4^ 
RiU6Kto,>mientras que no viendo mi sotnbra 
ni mi cuerpo podr^s suponer que te he ol* 
vidado. {No lo digas: mira que ya otra 
yez lo has »oapechado! 

;0h! no: yo note olvido: te amo maft que 
ntmca, pero he estado detenida en brazos 
de la muerie. 

{Reeuerdas aquel herido que tenia £red| 
que sd arrastr6 k laa orillas d^il arroyo, p^r-, 
dic^do las ultimas gotas da su aangre^ lo^ 
filUnitig alientos de du espiritu, todo por.be- 
bfer agua;y que muri6 al Hegar a 0»|a Ubioa 
IH^'piHuiHt^ gotal Pues biea,*es^ H^ridp ei 
SBiile^ante A mf. Despue^ dd Haber, ^uf¥tdQi 
iMiiir^i^ailfen^esi^'^ 



—488— 

djs j^i^uleon, liegii^ ^nhelante a una fuei^t^, 
cnya agua estaba helada: bebi creycendo k^ 
cuperar mis fuerzas y segiiir mi camii)q« 
Volvi a andar en efecto, pero apenas hal^ria 
andado cien pasos, cuando me pare sofopar: 
da: uh fuerte catosfrio ee estendio por tjodo 
mi cuerpo, y cai desvanecida a la brilla de 
la senda por donde caminaba. 

No podre decirte lo que pas6 flespqes^.y 
solo 86 que ayer he deapertado d^bil^. mi- 
rando con nsombro cuanto me rodea: quQ 
estoy en una caruara muy aseada, que al 
pie de mi lecho esta yelando una jni^ger 
desconocida, y que Iris se haila 4 mi pabj5- 
cera acariciandome con su ala lastimada. 

Esta muger volvia del mercado de Man- 
ieon acompaiiada de dos lioa)bre,s,.y viendo 
que yo respiraba todavia, tuvo piedad de mi 
y me condujo k su casa, que est4 situada 
en una pequena aldea cerca de Nortier, se- 
gun ella me ha dicho. La habitacion que 
ocupo domina todas las cercanias, a lo qpe 
parece, pues hasta ahof a no he visto mas 
que el cielo. ;Oh! el cieio, el unido de ^uie^. 
debo esperar socorros. 

Ayp \ie ^prBguntado por la fecha d^^^ iae 



\ / 



•^489— 

tfia, J' se me ha contestado que era et 28 de 
Jiilib. He aqui que hace ya mas de veinte 
dias que sail del convento y que camino a 
la veniura. j^Donde estoy? jClue distancia 
nife! feepara de tit 

He pedido papel, tinta y una pluraa; pero 
& las primeras letras la cabeza se me des'^ 
vanecio, y me fue imposible seguir escri- 
Kiendo. 'En esta tarde parece que me en> 
cuentro mejor: esciribo sin fatigarme, ysolo 
he repcysado tres veces al trazar estas li- 
near?. 

H^ dado las gracias A esta buena ranger 
que me risistej porque estoy mejoi*. mas 
fuerte; y no tengo ya necesidad de que me 
€Sten velando. Esia noche me Ievantar6, y 
maf^ana tal vez podre continuar mi camino. 
Moriria si permaneciera mas tiempo en la 
ihaccion, particulafmente cuando pienso 
que Aie estSs esperando, porque me espe- 
ras> i^ho es verdad! 

Xa paloma ha descansado tambieh: creo 
quo ahora podrd volar i mayor disiancia, y 
en consecuencia me podre acercar a ti cpif 
mayor violencia. , . 

vreia poder pasar edcribiendo^toda la no- 



—490— . 

che, pero he presnmido de.jtnis faerzas mas 
de lo que debia; es precise que rae deten"* 
ga, j.^ue te di.a adios, porque mis oidos 
Canff^nzan S ensordecerse, todo vacila pN 
rededor de mi, y las letras que estoy escri'« 
biendo me parecen de faego. 

Carta 40. — J4 las tres de Id mafkonun 

He dormido dos horas, poco mM 6 m«t 
nos, con un sueno sumamente agitado, se* 
tnejante al detirio: felizmente al abrir Jos 
ojos comenzaba A salir fa aurora. 

;Oh querido mio! ;Qii6 cosa tan rnagni*^ 
fica es asistir a( nacimiento del dia! iQu6 
feliz seria yo si pudiera contemplar a tu la- 
'do todas esas e^trelias, cuyos nombres co- 
noceS) cuando van desvaneci6ndose en et 
6ter a medida que el sol va levantandose! 

He abierto mi ventana diBsde donde se 
domina con la vi^ta una estenaion inmensa 
ah! mientras mayor sea, mas grande es mi 
temor de estraviairme en ella. 

;Dios mio! Ese pasaje amoroso de Ariad- 

ria y de Teseo no qs k la verdad mas qu6 

' nna hermot^a fabula^ sin embargo, yo destto 

'ardii^dtemente que se desprenda d4 voeitra 



— 491-^ 

d^€^tra un ingel q«e me traiga uq hilo conr 
4ocWy^,con qu.e salir de este laberinto. 
.. Escucho, miro, espero 

* . jif aUny aadfti Qios wo! nad^ mas q(if| el 
B0l;«8 idecir vueatria ioiag^i), ^e ^in pre- 
aentarse todavia> caiora. con uo tiqte rosado 
la atmosfera que bana esa vasta cadetia de 
moDtanas por detras de la cual va saliendo 
paAisatiaiQeiite. iQ.i;i^ e^pectaculo tan h^r- 
moso para un coraz^oq tranquilo! jQue for-: 
naSitan gracioaas tienenesascolina^cuyoa 
contornos aasuladoa contrastan notablemen? 
te oon las ray;0s de fuego que las coix^nan! 
]Qi^n g-igantesca y beila es. esa otra. cade* 
oa de montanas con »as cumbres nevadas, 
€k>nde brilla j chispocrotea la llama del sol 
qne se levanta! Gu4n mages^uosn e impo- 
nente es ese inmenso rio que corta la pri^- 
defa:de9^nvolvt6ndose con gravedaH como 
•ona gpan serpienie con escamas de.plata! 
Cu4n^... pero^que es lo que digo! E.^to 
no es ilusion, yo no me engano. El angel 
del Senor que hace poco imploraba, acaba 
,nde bvi#ir, inviaible, pqrp .no.ppf^e o^p|ef)ps 
.^A|i ,,P^jif calin^s, por 4®tragi,;leJ^i|,rua^^8 

LA PALOMA S 



—492— 

M^PI^P^P de la cual se baiaucea ^en eete m<^ 
^XQJ^nto; esas mon tanas de nieve como qtras 
tiy^lias ccdugioas de plata que parecen dev** 
_fin9.das d eiostener la boveda del cielp;. efe 
^ ri0 caudaloso que atraviesa de Siir d Norte 
. y recibe los riachnelos vecinoa como un sp- 

' berano el tribnto de sus vasallos son 

, las colinas, las montanas y el rio que me ba 
, idescrito mi amado, y que tal vez estd ahora 
coQtemplando desde su ventana^ Mihori- 
zonte es el suyo. [Dies mio! ^no me habeis 
estraviado sino para dirigirme a el con mas 
seguridadl {No me habeis cerrado los ojos 
. sino para manifestarme la luz cnando los 
abriera? ;Cu4n infinita, Sefior, es tu mi^e- 
ricordia! Eres grande, santo, bueno; y soio 
de.i:odillas debo hablarte, 

Arrodillate, pues, corazon sin fe, que has 
dudado de la bondad del Senor! arro^illsite 
y ora! arrodillate! 

Carta 41. — A las cuatrod^la mafUina. 

0if»ftr ^flj^ftinino, Xa fwerza ofp ha vt^jjQjCjon 
desdsperada. 



—493— 

Pero voy S dar & mi horizonte la'iiltinla 

%Jefifda. jCudn fiel y exactd es el dtiiiEi^o 

qae me traiaste, querido mio! cdYiFio j[^ht!6r 

Ifo^bosquejaste, como poeta lo descrtfcliBtfe. 

'fif6*'Aydl Ws cinifes de los Pirineos qti^ b4- 

saridet bianco mate al refl^jo de la ^Idta 

^fftilVda, AH! sus flanco^ oscuros que vkn 

aclafSn(!ose poco a poco, pasando desde el 

iiegro al violado, y de ^ste al azol, S medi-* 

dd que lai inundadon de la luz descienide 

de las cnmbres. Alli se ven los riachaelos 

que brilJan en el suelo como alambreig de 

plata^ y mas all^ el rio que se tuerce y on- 

dea como un cinturon de esmalte. Oigo k 

los pajalritos que (i^antan en medio de ese 

bosque de laurel rosa, en las copas de los 

grahados, 6 se balancean en las ramas del 

mirto. Alli esta, alli estd el agurla, el rey 

del flrmamentO) elevandose por el eter. 

No hay duda, amado conde, estamos ya 
jreunidos por la vista^ puesto que estoy mi- 
rando lo que t(x tantas veces has visto. Mas 
no se d6nde vives. 

' ^ ^Aguarda, agnarda/qtie aqdi ten^ tns 

i/ai^kB, qttb W6 me hah' abandbtiadt>' <if}'tan 

^^f6 ihii4ti(er ct^dt^ mti^ d^n fAtfk* 



itrftflRP tQ^e mi porazon, jr.qmp^9 qfte,l»8 
^idbpowten en la taiqba c^migo, b&m p<^ 
<le Bacrilegio. , , ^ „j 

, > jP^fo.Bi QipeQas pu^do leer! No importa: 
1%B B^f 46 (memorial y ppdria recitarlas defide 
liiiprimera basta la ultima liuea sin CiQuivOr 
leMniQ en. ana sola palabra; jlas he leida jft 
tftstas vecea! i 

Dices qtieltt ventana esta guaraecida por 
tin intnBDso jaamin, cuyos ramos cargados 
deflorcfientmn heasiB. tii habitaciony taiper- 
fuman; y dices, ademas^ que mira h^cia el 
Oriente: pnea bien, por alli esta. El sol aca- 
b{i,4^ Icvautarse a mi izquierda* tu e^tas & 
mi derecbia^ E^ aoSteatro que dominas es* 
t^ iticlinado del Mediodiaal Norte, d^^d^ l^ 
moiitil^a« al liamo; p^es bien, e$te ^s, j^iq me 
Ijabe duda, . .1 

Siy.a^ll^€sst^s, alI6 masabajo* iQrac}f|9» 
Sjenor, por el rayo de luz qi^e apabai^ ,de 

4^ar>8^t0«4a la erHiitci. .^ur. q\i^, ^stji^y f|ip 

4i9taf)te,:tQc|ay^a 6 por quo «on ,Uu),4^i^)s 

jiW* fiJPsViSoJl^ 1^, P5)rcj9n ,de |<«a|(}p ya.i^- 



que til vives? Oh paloEoa mia> pfaioina bijn 
del cielo, tu eres la unica capaz de ai^lqrar 
mis dadas! 

PartO) b{; voy d ponerme ahora mismo en 
camino, porqae cada minute que estoy per^^ 
diendo se lo robo d tu felicidad y k la mia. 
Ferder un minuto as tentar a Dies. ^No es 
por haber llegado un minuto mas tarde, por 
toque merperdiste V hemossufrido t^nto? 

Yen, paloma mia; no es majfiana m}p es" 
ta misma tarda cuando quiero volver d v]^rIo. 

Carta -42. — 31 de Julio. 

La noche ha venido a i^ntetrrrmpir mis in- 
yestigaciones, pero todavia la esperanza rei- 
na en mi corazon. 

He preguntado 6 todo el rhnndo, y seme 
ha senalado desde lejos sobre una eolina iiii 
convento de caraandulenses, y cerca de el 
unapequena casa rauy semejante a la que 
nie has descrilo. Todavia la veo blanquear 
en medio del vapor azulado de la rioche: 
acaso es la tuya, acaso tu tambieu contem- 
plas ese horizonte, sin saber queen ^1 #e 
aigita estaipbbre criatUra, invisible p«£a li, 
ijj6^6 qoo BO vive npas ^que^pttr tL^ ' i* » - 1 



-- M^m^Marmeiddy se nie htt difcho* <i"<ite 

^ela iiasita £fdt& habitada por uh Kolhairi^, pSr 
un "sabio, por tin hombreyde Dids, j4V6rr ftj- 

"davfa^ que fesiB lirtmbre visita la casA d61 
pobrfe y (bI letho del mortbuildo: que tieile 
j^ialabfas de eonsuelo para todos lbs que pa- 

"^eceri. ' Ese hombre d^bes ser tu irio'ds 
verdad? Solo tfi puedes sier. 

Sf, tu, t(i has pasado hoy fi la aidea de 

' Caniond donde ahora estoy, y has visitado 
& on pobre carpintero que se cay6 de un te- 

• ch6 y se rorripi6 una pierna. to has cura- 
do, le has asistido; y despues has dicho d 
toda la familia que te daba las graciasi de 
rodillas: "Ya que estais consolados, rogad 
d Dios por el que ha venido a darod el con- 
suelo.*' > 

Seguramente que eres tu quien lo ha di- 
cho: te recbnozco en esas palabras, hijas de 
tu dolor. Esperame: tu no lo sabes que 
vengo, por eso sufres/ 

Pad6ces'p6fque dudas. El hoitibre duda 
' diempre: y o jarai^ He' dadadot inas bi^ ke 

iCaando pienso ei/ tjtie si hbblem '9)6|li'* 



..tff d^! Digq tal vez, porqqie «i e^ti^^vit^fii se- 
^gjijra.(jue er^s tu el qu^ all^ yiv^, paj?MrAStAl 
I9^^^tj^ rai^njo por mas fajtigada.que ea^p 
yj/Br|Bu tprparia an guia y hariia ^u^e nia .%- 
varaiif ;P^ro si me engano, si np eres t(i! 
lOh.! el iostinto djd mi paloma vaie mas qi)e 
.nada: no he vacilado uii instante. Las faer 
zas son las quo me h^n faltado^ 

}Y que haces tu en este memento, sea 
que vivas en esa casa q en otra partel A 
menos que no pienses en Dies, debes pen- 
ear en mi: yo asi lo esp6ro, por que yo por 
lo menos no pienso en otra cosa mas que 
en Dies y mi esposo. 

Son las once de la noche. jHasta mafia- 
na! Hasta mafiana digo, porque abriga mi 
corazon una esperanza que es demasiado 
grande para que no venga del cielo; y es ella 
la que me esta diciendo jhasta maNana! 

Carta 43. — Julio 31, d las once de la noche. 

■' Yp np s6 si volverfe 6 verte, mi amada 
^•Jfsabel; peco «i s^ qae se acerca la ii\e4ia ^o- 

che y qae al sonar las doce a^aiMir^ p^raiel 
^i*P»dpi.«J.Wtimq.dia. , , . .^{„.,, >, 



-498- 

He esperado relrgiosametite el cumpiiU^iiR 
fo enterb de los tres mesei^ que heoffecrdo> 
y no debo faltar k la palabra que tango d«-» 
da a Di^s. Dio8 me habla, puesto qire til 
catlas; Dies me reclama cuando t& me aban^* 
donas. 

';Oh! No eg sin uh profando dolor comb 
rennncio a esta halagiiena esporanza que 
tne hiciste concebir durante un momento. 
Ella me ha vuelto fi hacer entrar en cni^rpo 
y alma en las delicias de la felicidad pasA** 
da; y me costara mns aalir de esta que Iti 
qae pudiera costarme el perder la vi<la. Por- 
que la vida del claustro, por mas que ae di* 
ga^ no es ni la muerte del cuerpo ni la muer^ 
te del alma. 

Yd he examinado frecuentemente los ca- 
daveres; he pegado mis ojos sobre 8us frea- 
tes palidas y lividaa, y he vis o que era sold 
la materia la que se descomponia, y nada 
tms: nitigun sueno se agitab^ .eii aq«ei ce*« 
rebro dormido para siempre^ ningun dolor 
materiail 6 moral hacia estremecer aquellaa 
fibres relajadhseternamente. ' ? 

Pop el cofitrarig, he examinado ^tataibieB 
ftftikiidd^d^ veces esos cad^vo^es VH^oi^^e 



se ilaakan monges: por maa p^lida y livida 
qde se obsenre du'frente, mas fria aun qae 
lafroDte de >tiQ muerto, se conoce desde 
loegd que no es la de trn eaddver: las tagri'^ 
0188 que fluyen iocei^antemente de sn cora-< 
zon come de una ixiente profunda ^ inago«» 
table, habian hundido bus ojos hasta el Jbn- 
do de la orbita y practicado a lo largo de 
8ttS: mejUlas ese profiindo surco de aiiiarg\i- 
ra en el que Dios reconocera 6 los eacogi* 
d^s por «l dok^ff y ^ los que esper<> di^^cin^ 
guird con su amor infinito. 

Ese estremecimiento nervioso que ate»H 
trgua la vida y demuratra el dolpTi a^^ital:^ 
incesantementestts disecados m6seiilos« No 
hay alii ni la quietud de la vida ni fa ealma 
del sepulcro. Es la agdnia lenta lu fiebre 
h'^ctica, d^voradora que arrastra ail Itombre 
desde esre mundo al oti'Oy de la Vida a la 
muertia, de la cama A la tumbA. 

Phes bieo, Isabel no lo puedo disimukf ; 
voy a deserfder a ese ahismo desptie«» «te 
haberi medrdo toda su proCimdi^adi i^oy<a 
entrar yotambien en esa aganfa '^<c^4j^ io 
Bias^'ptwito toe^tm^dtizc^ m^^^ii *{ ' 
V -^ifios: voy d pcwci^ k n^diMr^il^tri j[i>A^ 



9§{pp^na«i del. pooveotp aot^iSifiu^ laa df^ 
de Ifi m^f^oa para aDUncia)r'que una ^lmJ^ 
si no un cuerpo, va & dejar la ti^r^rft ppc-j^ 
cielo. 

Manana 4 laa nueve me yendrfin d bns^ 
car mis her|:Qanos en DiqBf para llpvarmp ai 
convento.,, . 

Carta 44« — Agosto 1^. ^ d las diico de la maflana. 

m I, • 

t 

Acabo de ver levantarse el bo\ per la 6U 
tima vez. Jamas me habia parecido m»s 
briliante, mas esplendido, mas magnifico. 
iQu6 le importan a el ios dolores d^ eate 
pobre mundo que con su luz alumbra! \(aiae 
le importan las Idgrimas que yoe^oy dcr- 
ramando en este papel! Con solo esponer^ 
las a sus rayos por diez minutes, se las ha- 
bra .bebi<jio como se bebe la gota del rocioi 
que tiembia a la estremidad de la h^ja,{}e 
.qua yerba, 6 que rueda como un di^Jtnante 
en el fondo del c^liz de alguna rosa. t,.., 
,. .^jlTaciw v»Jwre 6.yerlp! lia, celfiita ;que 
t>fn0t|09tj^4?^inQj!da, qarr/s^pontie .^ ,una^Ue 
cerrada por parades muy altas, y pw JftH^a 

rio:!9W(toii4siqtM?B»a^ cp^ BWlon 



—501— 



p^a formar mi ttimba; porque i^s nec^fskHo 
IfeWer to mas cerca posible, lo que con 'tkh^ 

^9 ri^rafi 8€i desea. 

» ■ . 

Los cantos de los monges van acercitt- 
dose: me vienen & buscar. No quieroque 
esos hombres entren aqui. No quiero que 
lean vuestras cartas^ ni este pap^t. No quie- 
4t6 que vean sobre 41 derramadaa mis l^gri- 

Bk«S« 

Voy & recibirlos haata la pucrta. Kl alma 
t9e queda con vos, Isabel; ellos no se Ueva- 
rap sino mi cadaver. 

{A Dios, Isabel^ adios para siempre! 

Carta 46.-^ A l<u diez de la mUnana. 

;Vuestra celda vacfa! vuestra carta moja- 
daen lagrimas! vuestro supremo adios! He 
Ilegado media hora mas tarde de lo que de* 
bia! 

' Sin embat'go, los votes puede ser que aun 
• bo 'Ofit^n pronunciados. ]Dios mio/dadoie 
r-ftftrtasl • ' .. . 1= .^ 

«ea|Obrpal<>in^i piaiioma querifik, qut'dfi fb- 
n^igM tt» atett ftHflqta&esttiVi^riiii ¥Dtft$!*^>n 



/ '. 



602— 



CAETA 47. 



(Pragmento ae una carta eneontrada en 
los a/tchivos dd convento de Ursulinai de 
Montoheu^ pero vuyo prmcipio no ka p6d{^ 

do hallarse.). • • • • . • • al amanecei: 

sail de la aldea de Camons, k donde/ conro 
OS he dicho, mi querida madre, tbdo me ha* 
cia creer qtie ha* ia venido 61 en el dia; M^ 
informe detenidamente con la familia AA 
carpintero herido, y segun lo qiie se mfe d?- 
jo, quede convencida de que era el solitarfo 
que yo buscaba como me lo habia sdspe- 
chado. 

Ademas, fi.quellas palabras que al deiape- 
dirse habia dirigido k la faniilia, no podian 
salir de olta boca qiie de la suya ^*Ya qne 
estais consolados, rogwd k Dios por el que 
ha venido a daros el consuelo " 

La esperanza de encontrarlo me dio nue- 
vas fnerzas. Queria tomar un coche 6 tin 
caballo para proseguir mi camino, pero en 
tal caso tenia qne dar nn gran rodeo para 
Ilegar a la capita que se distingnia apen^is 
como un punto bianco cerca del som'brit) y 
rtiacido* dorivento de los CaTOaiidul^ime^, 



que aunqiie distante todavfa cosa de tres 
leguas en linea recfta, llegaba hasta mis oi^ 
^os el rpido de bus camoanas^ 

, AI saljr dq la aldea ecb6 *4 volar ^ nu. p^^ 
Jom^; y la pobrecita hizo uno de lo^ niayp^ 
^esf ^esfuerzos, pues volo a mas de doscien- 
If)^ paspp ea Ifi direccion d^ la casita. qvL^ 
era mi norte. Xa no me.qa^d^ entoQcesJii 
^.m^l^pr dqda. For desgraqia ifo habia ea 
a,^ii^l|a. direccioi^ fiingun qap^ino trazfido^ 
i(^,6fk que riQ fu6 prepiso segair la jxendi^- 
jt0,fd^.la mqnt^na cortada por bairrajQca^, 
iitra^esada^ por ric^^boalosy y s^mbrada ep 
distintos pontos por bosqoecillos, en los que 
jiQ m^ atrevia a.eintrar ppr tamor de e^tra- 
viarme^ iVlf^rqb^ a^i cosa de tres hpr^ ain 
4?jt^en9rme; perq api^nas habria axidado.di9«i 
Jleguas pQv Jaei mnc^^si vuQJtfis qoQ e^'aipr^e*' 
ciso dar para h^ll^r un buei^ paso, 

, J^lgiinas, yeces la casita desaparecia de 
jfj^ ,vMtp, y, sin mi (juerida palonm me ha- 
jf^iB^ , . f^trayiado ^i^gunamente; ff/^o 'Offfpo 
J^a spUaba de vez en caand^Q* notenif. n;ias 

^^f^^m^MM^'^^^^^^ poft 5?i ynelo^.me 



—604— 

camino presentaba menos dificultades. Of 
sonar las ocho en un pequen4 aldeai/y 6in 
saber por qu€, el timbre de aquel reloj nife 
parecio tener algo de triste que me heI6 el 
corazon: parecia iquecada sonido de lacanl- 
pana, al pasar por mis oidos en las ala^ del 
viento^ me decia de una manera bien per^ 
ceptible: Apresurate^ apresiirate. 

Obedeci aquella voz instintivamente, y 
procure caminar nias aprisa, y bien pronto 
comence 4 distinguir ta casita con todos 
sus detalles. A medida que me acercaba 
reconociafa exactitud dela descnpcion'qne 
de ella se me habia hecho: conoci la ven- 
tana'desde la cual contemplaba el la salida 
del sol, y el jazmin que la guiEirecia, y'que 
desde lejos se presentaba como un empar»- 
rado. Hubo un moiiiento en que crei v^r 4 
mi amado asomarse k aquella ventanl^, y 
sea ilusion 6 realidadi yo estendllos brazos 
y di tin grito; pero ;ah! todavia estaba'dis** 
tantb como un cuarto de tegua^ y & ni tae 
Vi6 iri pudo oirm^ ' 

Xas campanas del convento seguian so^ 
nandb, y entonces record^ ese clanior ifbc- 
tamo e mcesante qae habia precedidQ para 



Oil! -ujv i?;ij 



.♦ •..! k. 4. 



—506— 

mi a la tuma del velo, y como una terrible 
i99specha paso por mi espiritu y por mi co- 
raa^n^ la idea de qu^ eataba sucediendo pa- 
ra el una cosa semeiante. 

Pero procure desvanecerrne aquella 80S« 
pecha gritandole a mi corazon: "No, iio 
puedeser." ^ 

Me acerque un poco mas, y vi una larga 
procesion de rnonges que se tiirigian a la 
casita blanca, y que nn in^tante despues 
Yolvieron k tomar el camino del convento. 
iCtne habian ido a bu^^car a aquella casal 
jHabian ido a sacar un vivo 6 un difuntot 

En el mofnento iba yo a saberlo, porque 
solo ni^ hallaba distante algunos cente^a- 
res de pasos; pei:o ;oh fatalidad! un torrente 
yino en aqnel momento a atrave^arme en 
medio del camino. Su corrientQ era tan ra^ 
pida, yenia tan cargiE^lo.de piedra^^ e^taba 
tan faq^Boy parecia tan profundo, que n} 
ifit^nXe siqniera aCravesarlo. $qbi haci4,.su 
fqente corriendo a pesar dja mi fa^i^a; y al 
cabo de un cuarto dehora de ndarcha, lle^ 
. gue a iiq lugar dpnde el tronco de un drboi 
estaba echado lohre una y otra orjlla. ' 

En cualqtuera otracircunstancia no me 



\ 



—606— 

hjibria aventurado 4 pasar pqr aqud pue^e 
m9T6di2K)# aun caaodo 8^ enc^^^r^ra el p%^ 
r^^Q eu q1 otrp lado; pero ^n ,a<)ue| ip^Qm^l^- 
tq 5Hie lance .^qbre^l y. lo .|it,rayede iC99^:pi^ 
sggnrOt como ai lo hubiaira aiitt^hWedillo 

1 Daspoed de este, Hingup oiievo<o]33t4colo 
efttorbo im camino, y procure •attdarMmas 
violent^f a me^dida q^e me acQrcaba mas^al 
objeto de^eado. Llc^gne por &i.t 4 la'Cimita 
qo^ estaba abierta: »nhi uQa-pequena^H^rar- 
leraq«i<e.encoRtre a mi derecha, y rrie lance 
a ia, habiiacion sin Uairiar y ^il^eficiosar por*^* 
que tenia la intima conviccion de Cfue do 
eocaiitraria aUi personal algiina. La habi*^ 
tueiof) en efecto estaba vacia, la ventana 
^bietta, y sobre una mesa encontre uua car- 
ta huuaeda Uidavia y acaso con sus Mgri- 
msLS. Esta carta, JDadre mia, eata carta 
cuya!« ultimas lineas estabau fre^* as^ cpn- 
teniasu po^,trer adiosi itlabiailegadO) me- 
dia ko^R mna tarde de lo qued^hia.vy el.ae 
baltaba en la ig^aia eii aqwA momento-pro^ 
uuociaii^o aos uoioa! ,7 

I' -8eriif qoe te dajia laaihlaba baJ4> mja. gieii: 
gierp4r0ei6 qm tmlo tidbit t^nuitasairfivMol* 



—507— 

d6 mit exHal6 Tin proftlrido snspir'o, y^estabft 
por abattyonar aquel sitio desesperatfiV 
cuandb me ocurrio la idea de t^ue acasb no 
se habna consumado todavia el sacrifidid* 
Me laf)c€ en el momento fueiia de a^jil^Ua*' 
habitacion, recogiendo ifistintivam^nte at' 
pato mi pa^oma^ que se babia cotooHido en 
la ramaide an afbol. El Convento estabtt 
sitnadofsl'coisa de ci^n pianos; pero esta ves 
me pareda qii^ no tendria las foerzas siifi^ 
riontes parn andar ese trecho porqiie estaba 
niQf fatigada, y apenas existia nn alient^ en- 
mi p^cho, y f^na chtspa de rasson eti mi pO' 
bre cerebro. 

Sin embargfO) piidi^ Hegar rauy cerca de 
la iglesiia donde los sacerdotes cantaban la' 
Magnificat; y oi enlonar al organo el Veni 
Creator Conoci entonces que sola mo que- 
daban algnnos segundo!!), y tiada mns. 

•,Df»8graciadademi! jLa fatalidadmeper'- 
aeguia! Habia llegado al fin & la. iiflesia, 
pero por la parte posterior, y neceaitaba dar 
un largo rodeo para encontrar In pnerta. 

Viqne una de la« ventanas ej^taba abief- 
ttr, jpero como podia e^^perar que mi voz 
ddbitaaria al raido d^ 6rgan6 y al raritb tf@ 

XftA PA1.0MA — 34 



lo8 y^g^rijpt^?. , Sifi ewb?t^g^i procure df^ 
un grito; pero solo salio de^Epi^pechp ijfl ^p:t- 
gado gpmi<;lo^*^,.. 

May iiiBtantes en q»e se compriintie qu6^ 
todo n0» abandofia, que todo^sta perdfdo^ 

Oonoei que mis ideafttfaan conftrndi^ndo 
88, i que lodo desaparecia akededor de m¥;> > 
pero en medio do este caos, de esteanrqtiH 
lamiento en que estaba proxima kutimtir 
giri^e, un reiampago, ur>a r^faga, na vayo • 
de luzj atraveso mis sentidos anonadadosv 

Lance mi paloma por aquella ventana 

abierta y cai desvanecida ;Oh felicidad 

inesperada! cuando volvi en mi acuerdo me 
encontraba en bus brazos. 

Tenia ya el vestido de monge, tenia ya 
la tonsura del sacerdote, y sin embargo, es- 
taba a mi lado y era mio, mio para siem* 
pre! 

Estaba ya pronunciando el terrible jura- 
mentoque debia separarnos: lo tenia ya sus- 
pendido entre sus l^bios, cuando mi pajoma^ 
bajando como el Espiritu Santo en un rayo 
del sol, habia Uegado a interrumpirlo. 

jlris, mi queridf^ paloma^ tu serSs e^cul- 



; I ; 



—609— 

pida sobre nuestro sepulcro, entre nnestragi^ ' 
manos entrelazadas! 

A vos, qoerida madre! babia prometidb 
escribiroB si lo encontraba. Cumploi pqeiEi, 
mi promesa. Sabed que Dios en an mis6<» 
ricordia iofinita me ha concedido que lo en^ 
ct>eatre» y que en consecuencia pueda escri- 
biros vuestra hija reapetuosa y recapocida^ 

Isabel de L autrsc, conde$a de MoreU 
Pulirm^j ciudad feliz. Setiembre 10 de 
16d& 



:ii 






,1^ 



■610— 



LA EXPOSICION 

UNIVERSAL DE LONDRES 

• 

El 2 de Marzo ultimo tuvo lugar la ap^r* , 
tnra solemn e de la blxpo^icion, que estaba 
anuuQiada para el dia 1 ? Una gran ccmi- 
sion de i^ltos pertaonajen, presidido^ per 
el du(|ue de Cambridge, ha dirigido la. 
parte oBcial de la ceremonia on represeu-- 
tacion de la reiua. Por magaifica y iiuiy^n-. 
teresante que haya stdo aquella 8ulemni4ad» 
que iln.<tra una vez mas k la libre, labqrip^a 
y opuienta Ijiglatcrra, creo deber omitijr Iqs.. 
pormenor^s 'de la. ceremoma cortefiiaMa 6 : 
de 4^^arM<o» y otraB Hccesorias, cpm^ ba^-.. , 
queteSy discursos etCi en atencion a que n£|fT,<)^ 

EXPOSICJON 



--.fill- 
ted encontrara en los periodicos^ mejor de 
!o que yo podria decir no habiendo sido tes- 
tigo presencial^ todas las descripciones ape 
tecibles. 

En realidad la Esposicion no e^ik toda^ 
via en plena actividad, paes sn inaugnra- 
cion ha sido festinada por no contrariar la 
espectativa del inmenso numero de interesa 
dos y curiosos que se hallaban en Londres 
desde el 80 de Abril. La parte britanica y 
las secciones de Italia y otros pocos paisea, 
ee hallaban cast completas: pero las de 
Francia, Belgica, Escandinavia, los Esta*- 
dos Unidos y tnuchaa otras naciones se en- 
contraban aun en gran desarreglo, sin que 
la mayor parte de los articnios hnbiesen si- 
do ordenados y descubiertos 4 la vista del 
publico. Aderaas, durante loa quince pri- 
ineros dias el precio de entrada ha sido tan 
enorrne, qu(^ solo la opniencia, la vanidad 
fastoosa y la cunosidad escesiva hau podi-* 
dotener entrada frecuente en la Exposicion. 
Esta circnnstancia y la de la festiiiaoion de 
la apertura, hacen juzgar que la Exposiri. n 
no estar4 en su pleuitud sino eu el mes de 
Junio. 



r* 



_612— 

fintretantOy nadie paede hacer aprecia-^ 
cion algnna respecto de los objetos exhibit 
dbs/al DiiBhos en la parte rigorosamente in- 
dastriaU Todas la^ apreciaciones se rfedu- ' 
cen hasta ahora^ la ceremonia de inangU'^ 
raciori, el aspecto general de Londres por 
cau^a de la Exposicion, y la* eBtruettrra 6 
eatilo del m6ilutn^ntoi Si se hubiem de jnz- 
gar pdf las impresion^er de lo8 corresponsa"^ 
lea 4>atlce8e8, ciiyo punto de vista diSej-e' 
tantd del de los periodistas irtgleses, habria ^ 
mitcfbo que censUrar. Dicen que el edificio^ 
es -de may mal gusto, que los empresarios '• 
manifiestaYi mucha avidez, que ia poblacion 
de Lnndres es inhospitalaria, y que los es^ 
tranjeros son tratados como presas de piraw 
teria en todo lo que significa deseniboiso. 
No tne es dado juzgar hasta qu6 punto sean 
fundadas esas Censuras, que no careceii de 
alguna razon dpriarif pero que puedenser 
exageradas. 

He deseado ardientementey senor redac- 
tor, poderme trasladar en este mes a Lon- 
dres con el fin de estudiar detenidamente 
la fixfiosiciori tJhiVersal, y tener luego la 
satisiUddion de'ofrecer & lo^ rectofes d^r^' 



tai^Jnjere^ftpt^ y ^ranjJioso Qb|eto,;00fl;i to- 
das la^ apr^qiacione^ qnp pudicr^ri darldQa 
de Ipa prQgre$08 indjQjatrial^s, cientlfipo9 y 
arti^ticp^. qiip ja Expp^icioi^ P!i!^4,9. naanifeB- 
tar..,Por 4^§graciQ un cpnjuiito de circuiia- 
tapcif^s per^pnisiles me obliga a dilatar mi 
pap^p basta,,el mes d^ Julio, y ,como deseo 
que usted y sus abonadps esien al comepio 
de todoi be creido, a reservad^ espreaar mas 
taxde.Jioifi impresioj^es propias^ que debia 
emviar.a Qsted iiD eatracto de las mejores 
publicacipnes quo hasta ahoru ha hecho la 
pr^j^isa dje Eiiropa r^specto del graa aeon- 
tecimiento interiimcioDal que uos ociipa. 
Pu^stp que todo Id.que yo pudiera decir por 
refexeucias seria iiicomplet9^ prefiero tradu* 
cir lisa y Uapamente ailguuos e^elentes ar* 
ticulos que ha publicado la Independencia 
helgOLf e^critQd por un ilustrado corresponsal 
enviado k Londres ex-profeso He aqui 
esos articulos reunidos en un solo cuerpo. 

. . t i ■ .. -t '^ t 

1 

INTRODUGCION. 



» . I 



'^El mundo ha tenido ya eqpfirifQ^c^ da 
dp^.Jf^P^^s'JcioBee un\ver?a^p; la 561:9,61:51 gf^j,. 



ba dd ser ftlatiguraffa: los informed de lofe 
divei-sos jurados y comisiones establecen' 
con precision los resultados que han prorfu • 
cidb estos conccrsos internacionales. El 
curso ofdinario del comercio se ha encon* 
tradb on poco embarazado durante el ano' 
en que esas exposiciones tienen lugar; pero 
la nacibn que ha soportado las mad pesada^ 
carga^ de ellas, la que ha contriburd6 don 
maslartrueza a los gastos que han 0(*asio^ 
nadb, e?* la que tambien ha obtenido el ma-^^ 
yor provecfib. La seccion britanica en* la' 
Exposicion Universal db Paris rostb al te^ 
soro un'mltbn de francos; esa misma Ex^ 
posicioni ihclusivrV \d constroccion de los 
> edificios, le cosfb a la Francia jttstamente 
. veint'cinco veces mas El numero total de 
los visitantes fwe de 4.533,464; los rendi- 
mienrbs no 'montaron t^ino a 2.941,675 fr-, 
pero aparte de eso-* rendimientos la Exposi- 
cion te ha dado provechos inmeiisos ^ la 
Frfincia y sobre todo a su capital.* 

* Debe tenerse en euenta que el edificio de 1^* 
Ex^bsicf6R' era 'peripanente (de ptedra* hierro, vi- 
dnoypi^n^jFtfl). i|;uedaQdo asi do^do ParU, con su 
palacjj:) 4?-'^ tripustria, de uno de sus mas espl^n- 
diddy'Aiikdfncmos.-i-N.' del T* , ♦ . 



—516- 

'<Lri e9tadiBtica nfieial establece que du<* 
rante la Exposicion 160.000 cstranjeros y 
350,000 habitantes de los departamentos yi- 
sitardri k Paris, y gastaron all i por lo menos 
150 milloneg de francos. En pocaa palabra^^ 
se ba deoiostrado que ese gran aumenio de 
gastos diario8 y las ventajas qne ban sido 
sn consecuencia, ban compensado, y de 80- 
bra^ el gasto total de la Exposicion misma^ 

"En Iiiglaterra las exposiciimes tienen 
lugar sobro^ bases diferente.^; por consi- 
guiente deben ser apreciadas bajo nn piinto 
de vista distinto Ellas emanan de la irii> 
ciatival privada;.8on independientes de la 
proteccion del Estado: se bastan a si mis- 
mas, y aun dan nna garmncia4 los empre- 
sariosr 

Los^ gastos de la Exposicion Universal de 
1851 fueron de £330,000 ($1^650,^00); 
los rendimientos sabieron a £506,000 
($2,530,000); 4^,831 personaa visUaron ca- 
da dia la Exposicion, por termind medio; el 
total de admisiones fue, pues, de ccrra de 
8 millones. Et n6mero deexponentes fu^ de 
cerca de 14,000. El vafof total de^lds'obj^ ' 
tos espue>tos fue estimado en 30«55O90Op 



' t 



cian ^ I^ Qr^ri Bc^alui y ^ ifl^Uloni^a a sfls... 
cqlcyiij9i|iv El r^wUatjIp final di?,j&sa fp^rftvi^ 
llQ9a jemprqsa dip una ganancia neta de. 4| , 
^HW^fi? 250,000 j^ancps,. que j?i. CQroj^ion 
re^l ^es.tino^ favorecer de u^piodo p^rqua-,., 
nente q\ progf esp. de, 1^ prtes x mflfluf^fi- 

^»rA9- , • . ....; ,/ 

"He citado estoa dates eatadisticos^ por» 
que^suministran iqteresaate»puutp9 dp qpiu- 
paracipn con la E:^ppsicion actual. He i^q. , 
lado xenios que. er> Paris se juzgo que Iqs .. 
gastos d^ logestranje^o^ qne mqrarpn en. 
esa capital habian compensado suficientp'- 
meiite Jos 25 oiiiiones de francqs destina^. 
doQ al establecimiento de la E^posicipn; del 
otro notamos que los gasto^ ocasion^dos 
por 1^ Expopicipn d^ I^pndres ban. side cu- 
biertQs, y, n[iuy; do spbra^ ppr los precios de 
eqtrajda. A^si pues, a los 4.250,000 f^an« 
. cos que repr^entaron el excedente de lo|i . 
ren^dinfii^fl|08 s,9Ji?re los ga^togf, hay que ajo^H 
dir tqflibi?i|Jps.pr,oventps qpp esa E^po^ir, . 

ac^^peafafnifiptp^el^.^^lficjo . 



517— 

las hiannf^ctufaB y del romcmo; i6sdiir be-^ 
neficios por anadir k las ventajas resiiltah- 
tea de la Exposicion de 1851, son de trn 
valor, cuyo total exacto es imposible calcu- 
lar; pero es muy cierto qne excedieron in- 
mensamente los de lu misma naturafe^a 
producidos por la Esposicion de Paris. Es- 
to por lo que hace 6 las ventajas financier 
ras. : 

**Paso ahora al objeto esencial, d losprin- 
cip'ales efectos de las exposiciones univer-* 
sates, Ese objeto es evidentemente el de 
hacer conocer, los recursos naturales de las 
comarcas lejanas, a fin de desarrollarlos to- 
davia mas. Un conocimiento mas profundo 
de las condiciones climat6ricas, de la ferti- 
lidad de los territories, de las fuerzas pro- 
ductivas, de las razas y naciones diversas, 
no puede menos que h^cer al comercio mas 
ent^ndido y al trabajo de las manufacturas 
mas lucrative: esas nociones precisas des- 
piertan, por decirlo asi, las facultades em- 
botadas de la naturaleza; ayudan k descu- 
brir riquezas escondidas en' las entraiias de 
la tie'rra, ensenan k cada nacion eti donde 
ya^e ^il' ^iiperioridad natural. La'red^idri 



-518— 

de lo8 productbres y de losproductos en un 
solo foCo y un mistno fin, tiende evidente^ 
tnente A la unidad; pero la diversidad de los- 
retufsoa del mnndo no podria ser anrquila^ 
da, rotno no lo serian los contrastes enire 
las diveraas razas que habitan el globo. 

"Las esposiciones nniversales tienen fa 
midion especial de desarrollar essas riquezas 
inagotablts, de buscar la armonia en la ley' 
de los contrastes, y de llegar a la unidad* 
equilibrandolas variedades infinitas. Hasta 
el siglo actual una gran parte del globo era^ 
casr una t^ra incognita; todavia en ntit-stra 
epbca el muhdo no es conocido pof sus ha- ' 
bitantes siho imperfectMmente. Sin enibar'^ 
go, los ferrocarriles y el vapor traen hoy a 
los grandes ce^tros de lacivilizacion tribu^^ 
tos qneconctirren a nufestra comodidad ma- 
terial y 6 nuestrofe progresos intelectnaleis, 
y de ]o^ cuales no se hacia uso ninguno en 
los siglos ahteriores Las dos esposiciones 
universales de Londres y Paris han servido 
ya para dar & luz parie^^ de la tierra, cuyos 
recursos todavia por desarrollar ofreoeil utin 
lidad'y riqneza a empresas bien organiza- 
aSi • -" •• •• ' 



619— 

« 

<'^n Londres y Paris los productog (Jala . 

Tndia, el Canada y la AuiStraliay la^ princi^ 
pales colojoiaa de Inglaterra, y I09 recursoa 
nacientes de la Argelia» esa hermoBa pose* 
sion d^ la Fr^ncia, habian prometido ya pa- 
ra esos mismos territorios un pdrvenir prog- 
pero, y ofrecido al mondo nuevos y vastos 
campos para hacer fructificar los capitales. 
La Exposicion actual va a probar hasta que 
punto esas colonias ban aprovechado las 
leccione!?? de las dos exposiciones preceden- 
tea; entre tanto, los algodones hilados es^ , 
puestos por la India, denotan ya que este 
inmensoimperio marcha no solarnente hdcia 
su regeneracion intelectual, sinq tambieri 
haria una pros^peridad coraercial, ciiyjos li*^ 
mites es. imposible calcular- 

^ Si se pasa de las materias primas a los 
productos mannfacturados, hay razon para , 
e^p^rar que la Exposicion no firoducira re-^ 
sultados meni)S felices. La supremacia de 
Inylaierra procede de dos causes: la bon** . 
dad de la naturaleza y la energia dei.hom^ 
bre^ la riqueza de sus recursos. luinerales 
unida a la indnstria infatigable de sas ha- 
bitantes. Como en Belgica, la naturaleza . 



—520— 

harealizado alii una de sus mas felices 
combinaCiones: ha colocado alli la hulia 
en ciertas capas geologicaa, en las <capas 
vecinas, hierro, que la hulla sirve para fan« 
dir y forjar, y spbre la sapercie de esas mi* 
nas uh pueblo singulannente a[)to pam traiEr- 
formar la mater^ria bruta en niercanefa^ 
manufQctnradas. La loza de Inglaterra/iSU3 
pafiod y sdB tegtdos de algodon tieAen re- 
putaoion uiii^erc§al. Ega sopreinacia no ed 
purdmente accidental; ha sidp honradameit- - 
teganada, guapamente adquirida, y durar^ 
tan largo tiempo cuanto el pais se mariteti'^ 
ga fiel al g6nio que le es propio y las vetf'^ 
tajaid que saca de su podicion geografica sin 
igual. 

•"En una ^poca bastante reciente, pero 
que no reaparecer^, se habia manifestado 
alli el temor de que las naciones estranje** 
ras lograsen apropiarse poco a poco los 
procedimientos de fabricacion de Inglater- 
ra, y & dispensarse de ser sus tributarias. 
Las exposiciones internacionales ban redu- 
cido esos temores k sn juste valor. 

^ A la verdad, las naciunes industriai^s 
se arfbjan altiyamente t^ guante.; no qnierett 



— 52J,~ 

ms^^ :V^ntajio^<u Rl prpgrearf ea hpy f l .gritp >- 
de fi^grjup^iiiieDto upiversal— el,prQgi:esopQr,. , 
la qiencia y. el a,rte— up prpgijeso d qijg 
pu^^i^ .a^pirar sierxipra Ja@, i^acio/iea que no 
se qp^dax) QstaciQf^rja^ e^i^ el cami<\o 4^ Ifit ; 
int§ljg^pqa,.y i?i?ya ^iAergiq.,e^ 4icigida,p9^. 
bl^flij^m^p y. CQQ, acjprtq, , . . 

'^La iDglalerra- avanKa,. lo miBHio que 
8u@^ rivaled* 'Hn. iigurado con boen exi(tO;ea" 
la £-;(|^iQ0ieijQii de 1851; ea lade. Paris ba 
pr<^WdP q^e d^spuiBa do 1851 habia hecbo 
]iiiay<p»:pi;Qgir^so3 en casi todoa las ramps, de. 
su i^dusjtr^ja .nacii<xn4L Si ae ha do d^r cr^^ 
ditp a.las autQri4ad#-i mas competpntes, las 
productos que expone hoy prueban ha hecho 
prqgresos auti fnas granges dqil8i55 ^,18^2. 

"Dp todos mpdos, \t^a exposicipnpa iflt^r- 
naci9.pale$ ban dadq a la Inglaj^^rra un^l^c- ,^ 
cio|j|muy^utih Le ban bedhq saljijp que no. 
pos^e^ej ijjonopoUQ del genip inyefiyo ai del . 
arte^pr^ticQ, y. que ^J mpaqipft^^ ^pgjurp ^e^ , 
mapteuer su po^cipfl ex^. ^1 dq,,cj^jlyar Lafi . 
cienciasy l^^ me^ ,qil(? r€jaU?iap.ca,ti9,,dAa.. . 
^^fP^ 4e fiCQ»pp[^% ,e», Ja iflft^^ijl^joj^ra, 
y 4Mf^«:^ log i»P»f9f tl?^e^9^^^ 



—523— 

lea. Es 4 esta conviccion, resuUado de las 
exposicione^ aniversales» <]ue la Iiiglaterra 
deoe la creacipn (le un^ cornifiion guberna-. 
menial de las ciencias y las artes, cl estabie- 
cimieDto de \m museo de las aru% que est^ 
siiuaclo en South Kensington, cerca Jel 
palacio de la Exposicion actual; de.u^a es- 
caela de minas, del museo de g( ologia 
practica y de las escueias de oficios en las . 
provincias. 

"La Exposicion actual demostrara, si^wi- : 
pre al decir de las personns rouipetenieii,. 
que.cada una de las ramas de la industri^ 
britHnica ha sacta4o grander bcneficio^ 'de ' 
esos colegios y esas escuelas de artes' y 
manufacuiras." ' 

Interrumpiendo por un niocuento e^ta tra- 
dnccion, dire a usted que me prupoiigo,.taii 
Inogo como ruente con las aprecia< iones 
completas de los hombres cnpaces, ycoiTlfl' 
base de mis obj^erva clones personafe'^': barer 
notar jpritici(»alemente dos 6rdenes de*h«^^ 
cho8»: I* cnal es la situacion romparativa^de. ' 

*■**«■.■'■ ■ ■ 

la^ industrras europeas, ;d fin de que el cc;^^^. • 

mer^io hispaiio-colombiano cono^ca meijarr .^ 

fciOfv * T- '• ■'■' ' ' ■ ' * ' • . 

ia natnralera de Jos mercadLj que Lp Q4R-&> 



vi^ien respecto de siis comprag en Earopa, " 

J V & quk grtkdo de desarrollo 6 mejora 
han ilegado los diveraos paisea de Hispanp-* 
Colombia. 

Deagraciadamente iaa goerras civilea iMiiif 
han colocado en triste predicam^nto en la> 
Exposicion actual. Los £stados-Unido8« & 
pei^ar de isns fabulosos progresoa^ no han 
podido presentarse en la plenitad de su im- 
portanciaecon6mica; Mexico, la mayor parte 
de ' Centro-AfnMcaf los Estados-Unidos 
d&Ootombia, Venezuela, y Bolivia 'brillan 
cast por sn ausencia^ en la Exposicion; la 
Confederacion Argentiiha y denias poeblos 
que han aufrido conmocidnes recientes^ ann- 
qne algo menos sangrientas, no aparecei^ 
con snficiente brillo. Db la America llamada 
latinat el pais que hace mayor papel en la 
Exposicion es, natnralemente el Brasil, y en 
seguida Chile, el Ecnador, el Peru y Gua- 
temala* 

Si no no8 apresuramoa & vivir en p^% j 

hater grandea esfuerzos, & fin de que ni^ea- 
traa indtistriaa 6 prodocciones queden dig- 
saniiBnte repreaentadaa en la BxppaicUNi 
d« Piria qua ae prevea para 186^' h«H 



^0iipiieidad ei irrMfiediAtytd, «ea por rtizutt^ 
da^ Iqa ra«M^ tmip0€ caum de. las kifliftikHi 
dfim^m^' ^^iiiwor 6i4defite^ per<rqfi» fiampra 
no8 Mf^ funesio. 



' , • n ' • * 






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EL PALACia DE 1862. 



"^No hay qaien no reeuerde el entusiaamo 
qoe eKito el Palaeio de Cristai de Hydie. 
Pairfc; ligero como el aire, con el ciial ae 
coRfiiiidia> baatante aho pmra abrigar uti 
otoio giganteBco, y bastante vasto paraeoil-^ 
tener i no tiempomas de cieii init p^rsonsmij 
PaiBceque la esperiecK^ia que^sie jha adqtriu 
rido dBs lbs conBtraccionea de breiro y nndrnf^ 
n^' hail - pennittdo adopt^rt por ' eoteidr^^ 
sial^imrde 'bv* Joa^h Faxtk^^ii ^te^ToxtiT'l 
tciMtaM3i^kpalitob aetmkl^ Sbpttoeha odsi 
vidlrio no pu0drT«|iifidaiBd«paittiafri»tepl^ 



imrros de iuerro del moiseo de 8<omh 
flingtoD^ Hamado vtAgutmeutB mnat^Mm^f 
son demasiado acceBibles b1 6*10 jr- «t *c|ddf9 
edMmBf his grandes conBtreeeioftdt^d^^i^^ 
cfiiip exigen on mantetttniiento mkiy drnprn^ 

dioso. . . . t. > iH ;;. 

"£f palacio actual en nada corresj^odr 
6 las ideas qae habria razon de formari^e de 
ua templo monumental de laa artesf y de kt 
industria. En cuanto & su arquitectuf^ 
debe ser contado en laclasedeloa hibridas; 
en efecto^ tieue algo de todos lost eatilos 
ixnaginables;. pi^rteuece a todoa Ips generoa 
de construccion, desde ia granja hi»ta el 
ciiaice I deade la bodsga 6 alm^ceft^de^Vle* 
pci8|to hasta la basilica de la edad nsediii^ 
pero dela arqaitectnra ectesidstkm p4 iiidm^ 
omo la nave» late^tora y laGupulaambiaicuNiL 
£L palacio tiene dos cupulas ^qua .19 jBfdaa^ 
taii;«9 kit^antan en las dos; exlremidadBa^ 
deJaimve^ y se ecKpsanr la. ana 4 lf|4Hxi^a'^ 
qpue ae.aoioca deiante da la del flifti^M'i 
jteeda «r^ la d^L Oeala, y r ec ^ o p aaiehl»w 
Eitarqi^eelo d«l palaciK^pareoe^baberM^v 

rida ailte todd daeb m cuictfr* «tiilMiaf|i^ 
NoUe di^HiiamfM este minuii^ i vt out. 



.hw materialea de su oonstracciOD 89|ei 
Jli4nlio9 inadera» hierro^ vidrio y fieltro em? 
l^etunado* El plan^ de frente^ presenta uiilt 
nave de 800 pies de largo, teniendo 4 cadof 
§:^remidad una testera (transept} dQ €35 
pji^s; una cupula «e levaota en cada punto 
diB inteTseccion de la nave y la testera^ Jm 
fftcbada principal d4 sobre Cromwel-^BQiid^ 
y estd ocupada, por la galeria de las belles 
^rtes. Las testeraa se prolongan por> edi&* 
fioa ane^^os que dan sobre los jardines ,4e 
Ij^^aqiedad de horticultiira* La nave yJaa 
t^ateras tienen lOQ pie3 de alto ^obore 85' 4^ 
and^o. Las galer(i^9 superiore? tieoen c^pa^ 
de milla y media de largo (casi medialcM 
ipa); unfis tienen 50 pi^s, otras 25 de^an^ 
(jbio. Hay tres secciones con vMrioa 6 
i4>ierta8 al. Norte de La nave;do3 tienen 2$X) 
pies <|e^ loTgo por 87 de ancho; la tercera es 
de 150 pi^s de largo con 87 de aiueho U^mr 
bien» E^tas secciones tienen 50 pijls 40 

elevacion; careeen de galerfa; el tecbo.,4e 
Tidrio est4 estfil>Iecido segpn el aistema 4^ 
g||tac)o (die 9n9tai de Sydenbam« . 
ai^.higW^P!fi**>Wi el^dificio compmn^i 



—627- 

4e' dikmetroy para la nave y ' tas testetaa, 
813 colnmnas redondas de 8 puf^^adas de 
di^metro, 149 colamiias de 12 pnlgadas id. 
plim ias galerlas; 138 eolamnas cuadradatr, 
de 8 pulgada0 de di^metro, y 160 de ^10 
pnlgadas, que sostienen log pises' de la ga% 
lei^a de las bellas artes; en fin 63 cof nninas 
rerfondas que sostienen las secciones cn- 
biertfts de vidrio. (Sea en todo el enormA 
n4iiien> de 1,159 colnmnas.) Hay 1,165 vi^ 
gas; loe tubas para el agna miden 11,600 
pi^Si las canales 15,000, las balamtradas 
14,000 con ias atadnras de ptomo, los her- 
mjes eie. el todo pasa mas de 4,000 tone*-'' 
tadas. 

^Estos gnarismos no comprenden las 
1,000 toneladas de hierro y vigas que han 
entrado en fa constmccion de las ri^pnlas 
Cada una de e»tas masas de hieTro y vidrio 
tiene 160 pifes de diametro; son de forma 
dttodiagonal; cada una reposa sobre 8 co* 
Inttinas de hienro de 8 pi^s de diametro; en 
cGatro puntos soportan vigns que se tahzah' 
por encima de la abertura de !a nave y last 
teiMtim; en otros t6rmtnoi«, odib (adon de 
cwdtf S&)>plfl dan'Mfbte la nikte y s^ %1^' 



hb JMfti tfiitis cdputas sofi'Iaa flfimgfAade^t 
q&e se hayan ^f)Mtrmdb^ tmiaa lio^: ii«^^ 

eoiti^^^e tftean<}6'la nave y de faditdBlofn^ 
ofl»#Mi' & k ^hita la a>r«iri(fa ceni^tr^ f ■ ailii> 
4e Iker tMterat Parftk»rtdo desde^las efiif)tt^ 
luif,' las teet^AB (6 cfmr^^s tmsv^ysrden) ti^^ , 
j^aefrtd d^ MO pi^d de tarfb S cl^^ha y 
k- \i&f\%mrAiir y 1^ naVe midecsetrcft de 860? 

'^Les «atoiiM octogonales Hajo tar c«ipQ^. 
piflas tieii^d^ 'ckico pi^ mas de eiavaeiMi^ 
q[«t& d reme dei ^dificia. Lai^ cdpolaB dee- 
caman sobre 6 columnas, y estas se alzaa 
de eada dngtiio de nn dctogouo. Tienea 2 
pi€fe de diaiKietro y 108 de aitura; est^w hb^ 
cJias de cifwro piezas 6 longitiide^ difereatea^ 
Un inmenso cfrculo de hierro, fijado en la: 
edti'emtdad' de Cad^ colamna, mantien^ en 
lf##a r^cta' ia mada de la ie^patavde to alto 
(te'las colm^ai^ aepaldsan, g 114 pi^i^ dci ele.^ 
i^idn, t^ aroB 4^ hierro qtie formaW d6ptah^ 
ln^- La' ^a di&la ffi^diditt mimtija* 6' e6piiHii 
m^ ^^{M^arriSM dd la Iftifea^ 4^ ^^te^o^ 



coMHf f aiieii ' a Im ^poflMbn ! de . isH fliitqBifi . 

EMtH 6^ b galenk de hmmh\^ij^m ?Wi[ roo^i 
vtmiento. El aoexo del Ecite no es igimln- 
meiite l»gfo< lia aeecion cabiwta de «idrto 
dM§e 6^ti^n expnestos- ioB modeloiB. de> inr; 
verna^fiMir rejas para pai^es^ y puerteHjt 
asidimie^ Ian iBiiGstriid iPoliiaiiilomB d% pvo^ 
(ftietiMs fiiSineratogicos y tnetaiBrgic^m, M0n0 
300 pills de iargo por 100 ^de afioho« La 
IcmgiVstA total del anefxo del Esie eo de 775 
pi^s^^ 

"Paso ahora a la decoracion del ed^fteio, 
Kt lecfao de ia nave es de col4»r jgrris baalaii^ 
ter^^ardifente* Addrinos do color rejaMmatuS^, 
8«|^n d^ toB ^o^ados boata el. boi^de de*^ 
Q»lihm»bre* e«Ffo retnate , esrifft fiji»effteiiii|diitfif 
ctal^o ^r ait cf^baq ipefi«> y ^Mf^^^i Ivflii 



iftbdotai^' J cidnroadod de tabteiiM 6 cbarte^: 
riMied'rQJOA y azules, realzados por h'neaaijr 
adomod blancos; ^st^Q separados por ma^ 
daUonea de fanda oagro con u^a eatr^U*. de 
oaGHcaieLcentro.; Oada area 6M6 coroaiado 
deL'norabre deuao de los paiadS'd deJafi 
dtadcMlcs' priiicipalea reprqseniadoa: an Ja* 
EaqpoffiQfon* JLoa aFres goticos. (ci^tfW') 
q«ci laon (de^ tres espesocesr efitan^oriUadiQtt 
por loaaojcNi afomboa blaneos y aegroa-i^ni 
las eatrefnidade.^9 7 rojo9 en eioentro.. Laa: 
c;«iiunnaii( 4|tie aostiepeii el (eebo aon da GO?i 
lor de^broiice-p^lidOf realzadaacon Jmeaa. 
vaitioa tea da color c4aro; ioa eapiteleaeatan 
pifttadda aUemativaiBente. de azui j rajo^ y 
aaa.harioas'aoQ doradas. Laa balaaatradaa 
deJaaigalariaa-astda pintadaa color dafajrOH^f 
oe, li^eramente r^alzadaa de oro; eataa b^ 
laatiitradaa tieneii colgaduras de paiio easar^ 
lata ea. et iateruiri lo que hace reaaltar <me^ 
j Of . la 'obra calada« (orDmudo . rosaa, ca rd^a. 
y imboiea. Las ^^aleriaa eal&a adorfiaAaa. 
tMfiilftiea, ^1^ <!adai^. Aeccion, de banden^r {ifsr: 
tatitiisb >afi'ta nave ooo ^oa cotoreayiaJi^atvY 
liMia^ de^toajpaMea^ asatatjjeraa^ 6 de^ bn ati^i 



mive y «u tacho m debeUp efec<o» y. iP5«liftr, 

>'^<QneiTia poder di^cir oitro tatitii*d6«la.»da^> 
coTMtoo central de las cupulas; pemr*aiia> 
radios de eoloi^» inaertost entre Ida^cnalM- 
domtoaa el oro y el fx)j& color de sangve da^ 
t<^o, prodiiedB e) efeclo de im inmeoao^^ 
rsBel indianc^ 6 de an giganteseo parftgM^^ 
japotiaa; lo8 frisos azulea qae decorail la^ 
bas^ de la cupula y quetiesea iowrifjciun 
nm amariliaa, se part^cen demasiadoiirnona 
tfd0t«aj9'iiiaeatfa8 de tieodaBrpero la& deco<»' 
r^aiaiies de loa et^pacius angiiiarea /fonma^ 
dp» por lo8 arcod en los pantos de i ateraee^. ; 
cion de las teateras y t^ nave, sor> aencillaa^ 
de hermoso dibii|o y curt tones que^neiBotifv 
zan bieti caH:el edUieio* Ai j^erredop ^sle fati 
cdpttla del Bs^te, duod^ comienaa^a eKpo^^i 
sioion ifigie^a, ao leen estaa palabraa: *hO 
lard^ both ricfie^: and honour coma of'theefi 
amd^^mi reignmt evtr all^^- ett. (OArimihi 
ras^rique^qf hon^menfin^pmlwde l^r^^iiiii 
remoMkretodo).. EnJa eatnsmiddd tfilatej 
dr ^ ^naiw ^1 Thei^^arih u^ tkA Jjoni^Mk on^ 



d»i'J^Qite^iB ta t60tera del Kstd «e tMi^0^€.\ 
frase de Gowper '^Altemaiey, th$.mftiimr 
learn and Uaeh'' Las ii»cio^s apt^fKl|Bn 
y eme^n. Qlternaftivamente.) En lar ef^r/e^ ^ 
mi4^ 8iir.de la Q$t$ma l^sterai se lee esf^. 
verpo dal misino poetaj: 'yEackcUmate neetlf^^ 
w^kf ii$k€r cUme$iproduce.^^ (Ci»<a cUmr,{ 

• 

nece9|iti^ jo que otras regicnea prodrnq^). 
Eq la cupula del Oesla, donde con^^n^i}^^ 
las ejQposicionea de lo^s paiaea Qstraujqvotiy ^ 
las iaac^ipciones son en latin; alderredor^ff. 
la bas^ de la cupula se lee: *'Tua estp Dp- 
miney magniftcentiaj et potentiq, et gloria, 
atqu(i victoria; et tiki, laus; cuncia e^im 
quae in ctslo sunt, et in terra tua s^nt^i tuum , 
Domine, regnum^ En el punto de inter* 
seccion de la uave y tie esa cupula: ^'Gto- 
ria in e;ccelsi$ Deo et i% terra pax.^^ Kn eJ 
estremo spr de la testera del Oest^: '^Deuf, 
interra . respeff^is, et impUvit illam bam^ 
nm/' En. el estremo Norte <^e la mi^^^ . 
itmrn^Li'^'pcfininiest terra etplenitudi^efuiK^* , 

1 ^^ELpalacie^^de la^Expoaiciod tieoecii4tm' 
^ahidha pntusipfilefi^ lit pcimen nl'< Beie|;^ea : 

lAioilif te sefttMidii al49^dlnc» 



fc\^>'>» thA 



\ 



-5^ ^-4 



-^ 



CtwntMU tioiidi la cuaita at iCoite/'<^Mrt' 
loftn;l«itif)red de horttcuUura. ' ^ ^ ^'■ 

^^^Bntrandb por la seganda puerta^ m fth^ ^ 
lla utio bajo (a cupula del Oeste; es attf qti^ * 
cotTH^iizan las exposiciones estranjeras. Las"* 
secctonda iTel Zollverein, de fa Francta, de ^ 
Esp'alla^ Poitugai, Italia/ Roina est^n a1a'^' 
derecha: lasr del Austria, B6lgica, Hotanda; * 
Siit^a, Dihamarca, Snecia y Noruega, Ru- * 
sitfi Thrquia, GrecTa y Brasifest'^n & W iz- 
qilfei^a. Las secciones estranjeras ocnpan 
la nrntad del edificio, y terminan en la tes^ - 
terd deiitral; allf comienza la expdsicibn in-* 
glesa> en la cua! se hallan tambien fas sec^ 
Clones de ]os Estados-Unidos, la China y 
el Japon. Los productos britanicos estan 
colocados en el orden siguiente: a la dere- 
cha los metaled preciosos, la cerSmica (lo*** 
zad y porcelanas) la cristaleria, la arqnitec* 
tora navdl, la ingeniatura militar, la inge- 
niiitfcira civil, la quincallena, los hriiculos de' 
acer6> los ciierbs y la sitleria, la peleterfiSL,' 
l«8>£«ta<kMHUmdoe. La carrnaiieria ast^ 
eo.t'el .edifleio anexo bajo la galexia dbivltt) 
a«|a4^;A1a is^ttiiihla, las ibecionM: deVihfiSIL 



ftioa^ <te IrOtriimi delJapon; de ritiobilierrio; 
#6' las colonias-^estas se proton gan hasUi 
el anexo del £ste — de ia mineraiogia, la 
meta^torgia, ia quimicay lad Bustaneiafl ali^ 
flfientici(^i9, las dustancias^anitriales j vegeta- 
lesV lad mSquinas y la agricultura. 

f 

'**La Gran Bretana cuenta 5,965 espo- 
nentes en la exposicioti de los productos de 
Ik industria; sus colonias 6 dependencias, 
en numero de 31, cuentan 2,234; total por 
efiiiiperio britSnico, 9,ld9 exponentes. Los 
paises estranjeros estan alii representados 
porcerca de 18.000 exponentes; la Prancia 
y sns colbnias cuentan en esc nfirnero ^,621 
exponentes, el Zollverein 2,875, la Italia 
2,070, el Anstria, 1,410, Portugal 1,065, 
B^lgick 8^5. etcr 

'^El total general de los exponentes es 
pues, en las 86 ciases indnstriales, de 27,199. 
B^l espacio reservado en el palaeio a la ex- 
posiciou de la industria nniver-^al, ha side 
dividido en partes poco mas 6 menos igoa*- 
les entre la Gran Bretana y los paises es- 
tranjeros. 

"Las bellas artes tienen su exposicion en 
lag galerias de la facbada de Cr^mwel— 



EMdy y en las q^e continually en dngula; 
i;6CtO| de las priacipalea galerfas 4 los Iftdot^ 
Cste y Oeste del edificio. 

^<La avenida principal 6 la nave eat^ lle^ 
na de trofeoa de todas las formasi de todaa 
las dimensioneSf y de todos los estilos y g^ 
neros, qae destrayen completamente la pers- 
pectiva del palacio y hacen pareeer el cen-, 
tro de este & ut{ bazar. Vistoa de 16joa» mu^ 
chos grupoB de esos trofeos parecen remir, 
oiscencias del cementerio del Padre Lair 
chaise. El cielo de las cupulas est& ador* 
iiado de trofeos tambien* Un espl^ndidq 
pulpito de estilo gotico (de los heroianps 
Goyers de Loyana).ocupa el pnesto de ho- 
nor bigo la cupola del Oeste. Ea otroarti- 
culo hablar6 de los trofeos y de las sec* 
ciones« 



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GOLPti DC VISTA 6iS!fERAL. .. ». r 

•'Los articalos exf^MStM e^Ai ^tfitr<JMdifl 
eti^tMHro seK^eietiesi tnaterimbHitksy^iiil^- 
qninas, manufactafM- (35 dase^^)- y llnditli'^ 
aitM (4 claiMrt); . . -' & 

'^1^ cnal^o clases de beHas- art^ <3ciftj^ 
preiidea:: • ^ ^ 

"19 La arqutiectura. '^^' 

'^2 9 Las pinuiras al oleo, agnad&s jr <ti* 
bj4oi% ifie^ioi^iyas Iqs dibujos para maniifac^ 
taras. 

f.tlSf9 E^foultura, modelost medailas, as- 
cultnras en relieve. - 

''4 9 Las grahados de agaa fuerte y- ia 
litografia. E#t|u»v cuatro dases figaran eula 
nonienclatiirft general bajo Um nianBxwWf 
88988 a (dibajos para miinnfiictnfaa), ^89 



. / 



''He aqui ahora la nomenclatura de los 
productOB de la industria. 

1 < Ciase: Prodactos de ias minaSy mi- 
neras y canteras; productos metaKirgicos y 
minerales. 

2^ Sustaiicias y productos quimicos; 
procedimientos farmaceuticos. 

8^ Sustancias alimenticias. 

4 ^ Su^tahcm^ aKiimales y vegetales em- 
pJl^fiCM ep la indi^tria. 
,55^ Alai^rial da log ferrooarrileaf ^in^lost-^^ 
vp3 locomotivas y carruaj^p« . ; 

6 ^ Carruajes y equipajes para lils; Gai>t^ 
reteras eoinunQS. 

7 ^ Maquinas industriales y herramien* . 
tas. 

8 ^ M^qoifias en getierai. ^ 

9H M^qQinas ^. instramekitos de Agti^' 
cultura y horticultura. ^ ' "' '^ 

^ ^ Mecdnica, mSquinas/ aitiaitecftjra 
y construccioti de edificios. " ' * -mijiv :^ 

O.^ ingeniatiira militarl -^ - ^ ^ ^' 

15 ^ Instramentos de relojerfa. >^^ t 



17 - Instmmentes de cir*ij«, 

, ,J9^ .Lino y c^nafiio. 

20 * Seda y terciopelos. 
. 21 5 Lanai inclosives los tejidoa mesBda- 
dos de toda especie. 
,. 22 ^ . Alfombraa 6 tapices. 

29. ^ Miieatrds de procedimieitfoa de ioa- 
.preaioQ 6 de tintoreria^ 

24i^ Encajes, pasamanerfa y bordados. 

25 ^ Pieles, peleteria, plumas y peloa« 

26 ^ Cueros^, silleteria y arneses. 

27 ^ Articulod de vestidos. 

28 ^ Papeleria, articalos de escritorio y 
libreria, tipograf ia y encnadernacion, 

29 ^ Objetos de educacion, y aplicacio- 
oes 

80 ^. Mobiiiario, eaciasi^es el papel de 
adorno y %\ papier-mache (6 iaca.) 

81 ^ Hierrp y raetalea trabajados. 

82^ Aj'tlcnlos de acero» cuchilleria .y 
herr§r|a CQitaBt6. 

^ 83 < Qbra3 en m^alea precipfQS. . 
y' V^% Vidriosi crisMtleria y eap^oiv ^ 

85^ ProdncitQfi cenftmicM 






36 ^ Objetos nKBiiiiifa<;«Qradioi^ nh •^m*' 
prendidos eo iaa elates aDteriorel. ' ''''- 

^^Paso ahora & la descripcioa sinmafii de 
las obras y los prodnctos que figiiran en la 
Expoaicion internacionah He clasifldado 
•t$ta descripcioii en coatro parten^ la pl-feie 
ra comprende los productos inddslHatesr '-^ 
las naciones estranjerai?: la segun^aV^ los 
prpduoloa de la indnstria de la Otah'Hi^ta- 
iia y sus colonias; la tercera,-la» m^qciMas 
eeamovimientoria cuartar la «eccion d^' lag 
arteB« ^ '" *^ 



I 






n r<3 



.•1* 



■ > * ■ 



K'. 



h' .5 



PBO0UCTO8 EXTBANilfSaCRT. ^ ^V* 

"udtttsMa.— Esta seccion se fcoWirfottb'jinfi . 
cjpalm^rite de proddctos riiinerales 3?* v&ge- 
^les. Las rique^tia cai^bonfferas He^'ese 
yasto imperio estan represcmtadto'pilif i^iH^ 
coleccidt)€i^ eota^pleta^ acditapaSada^^ su 
roayof«««^flierd de </ArtafiP ^\^0cm fil§ la 
Sociedad impfetWlMfe VigHif;'^^'-^''' * 28 

EXFO8IC10N — 87 * 



—540— 



"Se; notan las rauestras de sul de comer 
Y 4? roca, de las cuales el Austria exporta 
anuaimeute 400,000 toneWdas; de mercurio, 
^ufre y nitro, provenierites de las mirias 
im^eriales. ' Los cereales forman la parte 
giaa importaiite de las sustancia:!^ vegetales: 
eil(9 S6 comprende por la gran fertilidad de 
|a mayor parte de lus paises de la monar- 
auia austriaca En seguida vienen muestr^s 
de maderas y lino; una gran cantidad oe 
muestras de vinos; el Austria produce anuat - 
mente cerca de 19,000 liectolitros/ de ese 
articulo Sus productos en lana, que esce- 
den de 34,000 quintales, estSn completa*- 
mente representados, asi como !a sedas. 

^^Los generos de lana, y Ips panes son 
Dumerosos. La secciou austriaca contieue, 
ademas, < in^trnm^njtqs de musica, un^ her- 
juaoaa col^ccipn de cuchilleria, herramientas, 
^iCf loscueros trabajados, la papeieria, y 
el mobiliario estan alli representados con 
luay buep gusto. El papel atrae la. aten-« 
dm por aq baratura. El cristal dd Bohemia 
i5S«»*^y*.al'A.su ajta y antiguajejputocion; 

macavillas del Palacib de la uidtistna El 



minlsterio de la; insiraccioD p.ublica exbibe 
una eerie de obras que sirven para d^faiioa* 
trar ia progresion y condicion de li, instrac^ 
cioii en Austria, y, ademas, los resnitkdtilijr 
adquiridos por ia ciencia con el viaj^ al d^- 
redor del mundo de la fragata Novara. Wdtii 
rasumen no seria completo, si no llamase 
la atencion hacia las preparaciones atiatd*^ 
micas del Doctor Hyrtl, y la representadon 
del cr^cimiento humano, del Doctor Lickai^ 
zick. 

^'Las maqainas austriacas est^n coIoca» 

d^s al extreme del anexo (la distancia no 

ha p^rmitido que ese pais enviaeie nn ^rf^n 

liumero de ellas): entre las espuestas' se 

nota una locomotiva de montana. Tieiie 

cuatro cilindros^ recorre en Ufia hora una 

distancia igual & 90 millas inglesai! ' ' ' 

"El Austria cuenta 1,410 exponentei. < 

Belgica. — Esta seccion es, sin disputa, 

ana de las mas interesantes de la e^posiekM; 

aparte de la excelente posicion que ociipa 

en el 4ep(ir]tamento estratijero, ha tenidtt^l 

m^rito de estar completament^ terUiiMida 

9I 4ia de la apertara« Laa coleccvoiiet ikk&ie- 

^fateflic^y, n^etalOjTgica represeotwt^^^fgwi- 



TflMsite esfts do9 ramaB efieoeiales de la ri- 
..quem de) soelo y de la industria nacioaal. 
? Al'lado de loa mhieralea de hulla y bierro, 
'6st&n los pi^tjurtos que hati stdo manatac- 
^bdbs <^n ellos« Las rocas cdofititati^aB 
y ' k)B pfoductes sitnerales claGftficados por 
'Mr. Jnle^ Van Scherpenzeel-Thini sou mciy 
ndtadasy asi como los minerales de plomo, 
ninCf azofre, etCM de las sociedades miaevas 
de BeigiCa. La coleceion de marmoles es 
nno de los ranges sobresalieutes de la Bec- 
kon belgn^ m> solamente este prodocto mi- 
'nemlesti repi^esemado alli por muestras 
ibrcitas tan. varriadas como numerosaa^ sino 
tambien por objetos fabricados, tales como 
ehimeneasi, etc., que constitnyea una de las 
maravillas de esta exposicion. 

<<Hay nnf^ buena cotecaion de pizarras y 
piedras de molino. Lieja sostiene alli dig- 
namente <8a alia reputocion; sus magnificas 
CoI^cciQoes de armas de fuego y armas blan- 
cas atraen la atencion general. Las alfopa- 
bras; alguaao de las cualos son dq c^to liso, 
ba telas de hilo, les encajes y los caeros son 
.fdmbien* mny notados/>asi cqmo k^ Jf>itrfios 
Adp.yfitiei«|, llamada^por Im^ cbigte^^:^ 



lieedB die B6)gica. Los Mpajos sofiraMg- 
idficos; huy dos de elio? sobm la Hai^ii|iie 
sbn de gnuide»;dimdqsione8. No ^^«plv- 
'daba meiios de la Belgica, donde eM iii« 
dustria lia aldanzado gran pevfeeeiofi. Los 
tttuebles delojo son espl^ndidos. U» altar 
de madera escuipida provoca^latnbienla ad- 
miracion generai. En ia galeria,'lo» insiru- 
inentos de musica. y sobre todo los pianos, 
son objoto de mucha atencron. El corapar- 
ihniento destinado a ia exposicion de los 
s^stemas d^ en^enanza einpieados en las 
escuelas primarias (ensenauza de la histo- 
ria par medio de cuadros decoralivos) y pa- 
ra la ensenanza dd los sordo-mudps, es may 
interesante. La Belgica cuenta 863 expo- 
nent's. 

^'BrasiL — Si la toleccion de los minera- 

lesde este pais no es numerosa, a io menos 

fes m»y escogida. Hay niirterales de ofo, 

pfatina y titanio; diainaiites, cristalesde ro- 

ca y pfedras preciosas; mineral de hier», 

■ cfCMi rtrnestras de hierro fandll^o *y fixrjado 

*Vftie'provietien de.el; galenas y ?ailfid«^de 

pfbrtip y crninatos <iei niTsincy m«li«h rtMAe-* 

4#fe* '*lf»totirt y ooiiMittH y de orrlolos^^le 



^^fiifioriftiiefstras variadlttjf iAe buila tritwaii- 

'^T&ikiL^'y lititmdtai coleecidoi^ff de weilks, 

*^%ittMbt<6, 09thi&fds, piedras dexsal^eto. hLe 

'^bteceibfi de^ prodnctos vegataleBBS tan'mi*^ 

'<Mfero6a fomo interesafi^e* Lade. las made- 

t%fd dtfraae« tati^ien d& las mas.^notftfales; 

% ^ayor prafto de ellas Mtide ona. terroo- 

' litlf & ' V^dadieram6nte sorprendenlie ,' Lias 

producciones farraaceotioo-^qiiftiiicas^piwie- 

ban los progresos que han hecho eo el Bra- 

ail las ciencias y sus aplicaciones. La co- 

leccion de azucares, gomas, resinas y acei 

,te8 parece completa; lo inismo sncede con 

,las de sustanciaa alimenticias; alli abiinda 

el te. el ch(^colate, el cafe, las conservas etc. 

El Brasll expone tambien ron y otros espi- 

rituosos, licores y vinos; o-lgunas pequenas 

maqiiinaSy uno 6 dos instrumentos arato- 

rios, y algunos rtiodelos de armas; excelen- 

tes modek)s de bnqties; algunos histrumen*^ 

toa de precision, y fotogfafms que represen- 

tan a la fdmilia imperial y d per&cHiajes bo- 

'•mWe«^eRi(H-Ja«eiro Elalgbdony eUino, 

^^cdfitMi^b^^fxeeleiiteii y otros articulos maiiu- 

^''ll^dkifrU^d^ ' C49iir ^Bias dos materia^ priofas, 

^i^§kl«Hgh^«'^e'^ieiicioii. El vidtw^Mo- 



mmei entre ids otros prodivcto^ laannjIiGto 
rados; e( vidrio de hilo se acarca mni^^^al 
estito aiitiguo de Venei ia. * £1 raJaadode 
cuero €s de cxceleiite calidad. bas bujias 
y ia cera virgen estan repreeeutadai^ taipiN 
bi^* La seccion del Brazil esta adoroada 
de aigunas pinturas que represeMtan paiaa*- 
j^s, y la flora y la porna del paiQ. El Brasil 
eoenia S80 exponentes. 

'^Oiinay Japon. — La grait curiosidad de 
esta seccion es uii craneo ricamerite mon- 
tado en oro cincelado. Se dice que es el 
de Confiicio! Execrados sean los incres 
diilos! Se nota tambien una pantalla de 
marfil admirablemente esculpida, vweos, 
bronce y ornainentos de azabache; instru- 
rnentos de cirnjia y piantas rnedicinales; una. 
gran variedad de objetos de Formosa. 

"fil Japon expone muestras de cobre, 
plamo y otrbs minerales, bulla y lava; bron- 
cee, articulos de laca, marfil, carey y n^car; 
patiuelos de bobillo, en papel^ con J[liistra- 
ickijaes 6 sin eilas; parasoles.aombril^a, lin 
t^rnas de bambii, de seda y d^ papel^ jPa^ 
cfRdf^QMtieda de 80 4 ^0 .(^^^.. ji^pf^^ria 



—546— 

mnjK variada y destinada k una mnltit»d ds 
U9O0 desconocidos en Eiiropa* 

**La Chinf^ y el Japon coentan 35 uxpo« 
nentes. 

**Dinamarca. — Los prodiictos naturales 
de este paisr, y los de ?us fabricas, no estan 
aun suficientemente clasificados para que 
se puoda hacer su descripcion. Diuamarca 
tiene 299 exponentes. 

"El Egipto expone alto de rosas, otros 
perfames del Orlente, curio&idadesdel Cai- 

cp, el&t 

' ^'Espana. — La coleccion de los produce 
tos indlgenas es notable: comprende una 
gran variedad de raa<leras, cerealej^ y taba- 
cos. Las mannfacturas de tejfdos, entre 
otras la de Barcelona, estfin representadas 
por gene'-os mixtos y tejidos de lana. Los 
bordados en eeda excilan admiracion. Lo 
propio ^ucede Qon las piezas de mobiliario 
epculpidas. Los pianos parecen de factum 
pxcelente; abnndan los equipos militares, 
j^in .h^bJ^r de jjn canon rayado de bronce. 
«|^a K^ip/inA cuenta 1,133 exponentes. 

, . finder de j^t^a fi^Pfpviop ft* p^spo.^ajrj^dx?- ^ hpfB 



--647 - 

objetos expueatos son pmicipalmenie m^?* 
quinas, de gran interer^ a la verdad. Se ve 
alii /un. telac mecanico de tejer alforabras 
aterciopeladas, del genero conocido bajo el 
nombre de Axrmnster^ y que produce una 
economia' de mano »le obra de mas de 100 
p. c. (hasta ^bora, esas alfombras eran te- 
jidas a la rnano); una bomba de incendioa 
raovida por vapor; prensa-^ para compriniir 
el algodon, el aceite, el aebo, el heno, etc.; 
maquinas agricolas para segar, guadaiiar, 
raor, hilar, coser, etc. Lo.< rainerales, en nu- 
mero de mas de 10,000 muestraa, dan com- 
pleta idea de las riqnezas minerales y 
metalurgicas de los Estados Unidos. Las 
mnestras de aceite para lubrificar parocen 
ser de i^ran pnreza. 

**Noto aun una maqnina de cortar el cue- 
ro para calzado, formar los zapatos 6 las 
betas, coserlas etc; una m^quina para terra- 
plenar que consiste en una serie de palas 
que escarban y levantan el suelo, escavan 
fosos^ etc. Una de esta^ maquinas trabaja 
tanto como-seie^ obreros Naturalmente los 
Eai^d^s Unidos ^exponen carraaje|ft: qsiiniis- 
mo piatios, armouios, reiojeflf, etc. 



-- tr 



—648 - 

Fraticia. — Natura!meiu« la ExpcN^ifeion 
francesa es la mas importantd y riUfn^M^a 
de fas secciones estranjeras. Pernios HBtat- 
dos ocurridos en sn arreglo no perrAitew dfiir 
an diseiio completo de eila. Los bro^to^s 
est^n expuestos a la entrada de este depair- 
tatnenlo: esta coleccion ed admirabl^; y la 
mas completa de su g6nerode todaiaexpom- 
cton. La co/eccion de sederias de; Ljroti; 
las' de alfombra!^ de alto liso y otras, de los 
ihaebles, colgaduras, eifcajes y bordados, y 

' de los arciculos llamados de Paris, ^sckan 
la admiracion general. La seccion de fa pla- 

/terfa es tambien de las mas espl^nJidbs. 
Las fraguas estdn reipresentadas de un mio- 
do grandiose. 

m 

'*La Francia tiene aun bellas colecciones 

de productos minerales y qufinicos, ^qtiipos 

militares y armas de fnego^ instrumentos de 

musica y aparntos de fotograf ia, pioles, ibr- 

' ros de piel y griantes, calzado, paBoa y teji- 

dbd mezclados. Puesto que estamos ^n la 

galeria^' rto blWdamos hacer notar las mftg^ 

"^ nific^d Vidneras de Metz, La Francia tJtfSn- 

''4a'S,62l expohenfes, de los cuaies 187^'te- 

' p^eis^taW'S'stis fedtohiai. ci 'v-i?-?iUB 



^f»ieqti«>ap y V6getalee^. Las niiff3t;raK^^e 
-ftfUkalcft manjufiicturados so^,pp^o.]^pgfH 

.>. ^'^Holania.'-^lAO qu^ inte^eaQ luap en |a 
i^sp^Bicion dfB.^te pais es un doael (i^. {j^ie- 
6m \ para pulpito^vi^^culpidp con ima fiou^a 
acUvarf^ble. Los prpductos.minerales sonpo- 
C9vnfitii9roao8;.perD en desquite, lo^j^tejidps 

. .<|e ianai abundau, y las im^aciofi^Q de.^l- 
Sf^fsj^xn, de Eswrnn aon^scel^nLjes i^uesuras 
de ia industria.holaiidesa,. ^off^ 4^t>i^ ^^ 
. pi^rarse, los productos co|opial?s ^qq nun^e- 
rososy variados y inuy digno^ de atj^.ncion. 
Los mas curiosos son bambus de Java que 

. miden 160 pies de alto pero qae ha sido pre* 
ciso cortar a 60 pies del suelo. La Hplan- 

da numera *385 exponentes 

I 

■ )*^ltaUa^ — Lift Cxposicion de este pais 

cH»aiprQude todas las clases industriales, m^* | 

.^op^f U iccinsa^^^da k la arquiteq^ura oavyil. 

., J^ prwcipales coleeciones coinpcendefi Jos 

jpfip^ic(P9< wneralogicQ^ jr juetalufgffj^Ms^Jas 

8astancia« aiime«^pii)t J Iffs, n%i/^^lf^, |m>- 



•^(JlftB^ \^g^ttt!es^,' las* §ede?itt» y *[» ^cib- 

^fcts; Pt*8 intiebleS, las arm'as de lujoy l^te flo- 
ret artlftciales, for man grupos^^niiif Rotables. 
' Eioir' moiiaifcoid y est^lnas iqiie* adorn ati'te^ex- 
posicion italiana, son dignoa de esa' tif*tfa 
* cld^sica <Je las attes. El rhodelb de^ Ik ^-^t^*- 
dralde^Milan es una verdadeva obra rttaeb- 
'tra. La Itafia cnenta 2,070 fexpon^rites. 

^^Maddgmvar e^vk represetitado'por miies- 
tras de carbones, maderas, minerales de 
hiefrfo, cal,-abonos, coral etc.; otras'de azu- 
car, cigarros, bizcochas, especias,* licoresi 
coleccidrres de esteras, g^neros d<^ felgodon 
que indican el rango-de qnienes los i^an, 
orhanK^ntos de plata, y esrcithorasl en ma^ 
Aera, 

'^Mecklemhdrgo exhrbe nna» itieg*a xfe jar-- 
din, de piedra esculpida, sHIas^ dfe jardiri y 
mueblets. ' .. .^ 

*^ Portugal, — Esta es la prim^ra-vey que 
ei(lte'-pa^ig idxhib«i mKnerdks; ha -mayor parte 
'd[fefi^i^'Wriia6*fo'» 41311 llKtnfeib la atenCten 
'^ft^^^epit^s de 1850/ ^lya o^teeci^nde tbs 
irtii%**W»*^' >t^6Wipr«iiSt» frfttteetWi^ dTe^hiiffa, 



ht^ m^riqQlet.coalieii/w.li0iwoBOB:i;ab|6«|^ 
.d Qubiertas de mesas. .Loaprodnctos yage- 

4$ibaQQj9. I^a colecc.ipn. de giranqa^ isedaa y 
i9.ii^ Qs co««iderabI^; JaB maonfactura^i hi- 
\%bles e^tan repre»e»tadas por tejidoa en 
^aptidad tal vez parcimoQio^a. h^n de^qnite, 
lo8 prpdixcto9 viniQotes forman noa cofeccion 
completa. Partugal cuenta 1,065 exponen- 
tes. 

^^Moman^^IjB, soceion romana compreiKie 
46 expoDentee repartidoe en 18 olases. Las 
coleccionesF consUten prkicipaimente en pie- 
dras naturales y anificiales para decora*^ 
Clones de e4iificio3, mesas incrustadas, bal- 
dosas para mbsaicos, libros esplendida^ 
menle encpardernados, y encajes y ta^^iceria 
hechos por reclasos, Lia« colecciones de fo- 
tografias y rauestras de gfederias son muy 
interesranteS'' . . •' 

^^Rmia^^-^ki^ exposieion ruaa esuotaWe 
por mas de :un timlo. En eUaedtdnreprtf- 
sdntHdas-todas )as zonad de ese infiienso 
imperioj/a^ii >m ven Ion pro^uetoa i^dMrakiB 
44iQd«^tir)«iAM:fd!e@ib^a:^e 



1 

g|aa(|^j^ .prcii^rietarios. eomo I09 patisanos^ 
IjjPj^^^frandeQ maoufactarcros como las nias 
tMjLp[i,iic|as arte^aaos^ hati contribuido- i la 
oji^^a coo un celo f upa^ Jnteligencia que 
^i^en.fiiigurat bien de la •inmensa proape*;* 
ridqd 4 que esta llamado ese <pajs. La. co^ 
leqpioa de cereales es tan rica como com- 
platii; comprende todos I09 granos farinosos 
y, Qieagjno3€)^ imaginables^ En las muestras 
dla lo^ minerales se nota plombagina de ca- 
lidad igual k la de Cuniberland. ,Las maes- 
tra>s. ;de lana son numero^as; rauchasi de 
eji^s @po ,de una belleza, finura y suavidad 
astjrQordiparias. .El iii>o bruto es tambien 
djB.polidad superior. L(i plataria, en plata^ 
.egta, r^pre^entada ppr numerosas piezas de 
%i;a;ip9C) dibujo y fina cinceladiKa* La ex- 
, j^osiiuop defies cui^os es, sin disputa, la mas 
Jt^llH. ,e;jposipioB ^nternacional; comprende 
cuerqs bQ^dados de oro, de plata y.deseda, 
de.un irabajo exquisito; el calzado es,de 
niia rfinvirA y ligereaja yerd&decaaiente es- 
„^ip9l(liqf^ri9^; aUi . 8e np^a u|i pfi^ de botes 
,|)^Qh%8 . (^<m, treni^as de cuero de gran flexio 



- : 56S— - 



peleteri^ y los forros de piel son tnuy es^d? 
gidos; losarticulos espuestos representanlds 
vestidos nacionales. Los mosaicos ocapa'i^ 
tambien un gran lugar eu esta seccioh. '13W 
cuadrq de dimensiones gigantescais que ha 
costado 100,000 rubles, represeutando ^^ 
San Nicolas, es todo de vidrios> A aigii- 
nos pasos, la ilnsion es completa, se creeria 
que es una pintura al oleo. Bay en la ga* 
eria una xnesn, de piedra durayCVLyaguit' 
nalda rivaliza con (os mas bellos mosaicod 
de. Florencia, y luego cajilas y cofres de ne- 
fritas cuyos grupos de fnitas son de i/na en- 
cantadora naturalidad. Pronto la seccion 
rusa estaraadornada por dos 6 tfes cibelinas 
blancasempajadas; al lado del arbol sobre 
el cual quedarari agrupadas, se encontrarft 
una masa enorme de nefrita. Las est^tuas 
y ornamentos do grafita 6 blahbagina est^'n 
adniir ableraente modelados. Vasos de pof- 
fidd, un cahdelabro de l^piz-lazuli^ una 
multltua de btfos ornamentos esculpi^o^^^b 
esos ni6ta1es tan prfeciososi, brotices, df^'li^s 
cuales uho representa una estatua 661osaI 



, la atencion. No kay que otvi^lar tas cam- 
. paiiaa; hod dc uu timbre deliciosct^ y B\h em- 
.' t)argo el metal coa que entan fandidas es 
ii)uy b^irato. Se dice que los rusoti pose^n 
. el aec^eto de una liga particular. Tampioco 
, paaar^ en silencio la coldccion de Bedas 
para' brochas, pinceles, cepillos, etc.; cada 
cual la exainina con atencion, as! C6mD la 
capita que las encierra, y que dd idea' de la 
construccion de las habitaciones aldedtias 
en las cercaniasde Moscow. Los modelos 
de ar(]iiitectura nnval merecen ta'mbi^n par- 
ticular atencion. En fin, en la seccion rusa 
. hay articulos de sombrereHa de una ligereza 
sin rival, y un billar, pianos, carruajes, etc. 
La Rusia cuenta 750 exponentes. 

^^Siam ha enviado coiecciones de tejidos 
de seda y de fibras diversas, asi como maes- 
tras de los principales productos del^ suelo. 
'^Suecia y Naruega — Esta seccion se 
diMingneBobre todo por su coleccion de pro- 
ductos niinerales. Dannemora y las otras 
qiinas de hierro de Sueciu est^n represen- 

. iiadas por bellas muestras de minerales mag* 
o^twos y pir^ con que es oianufiBicturado el 

, fai^rvo^u9Co. Lan fffagiias y fafidiciones hm 



— 6S5 - 

eoVjiado hierr6 en barras: n6a grati varie^iiild. 
de articalos de hierro y aceros de&d^ tos 
h&tnoB de hieiTo colpcado hasta la cncbilte- 
ria fiiia y los instrumentos de pr^ci^iota, 
prnoba la superioridad incuostionable de }a 
jnetalurgia en Suecia. De algunos anos aca 
lasminas de zinc (ie esta parte de la Es^an^ 
dinavia han IJamado la atencion, y no sin 
buenos motives, como lo atestiguan las 
muestras exhibidas. 

**Laa de minerales de cobre son numero- 
sas. La platerfa argentifera esta convenien- 
temente representada, asi como el plaqu6. 
Las selvas del Norte hacen aiti may buen 
papehestaexposicioncomprendemaderasen 
troncos y tablas> y mnebles lisos, iabrados y 
con embutidosi fabricados con esas maderas. 
La industria lineza y los productos hilables 
estan representados por lino y canamo brui- 
to^.telas delino^ escelenteseordajesi telas de 
ajgodon, tejidos de seda» de lana^ de aeda y 
^godon 6 seda y lana. La peleterla, etcuen 
jp^ \o^ forr.os de piel» la crin, las plumas, asi 
, cpqoo Taria^ indnatriaa qae se rel^cioni^n 
. CQfi .e)l£(fi)]^ firman un« rama inl^resante de 
^>8ie<^oQ ^^eca. La loza merece aleneiotii 

BXPOtlClON — 38 



-556— 
< \ i- • > i-' \ ^ 

asf como la coleccion de los granos que ere- 

cert en las regiones polares. La Suecia cueri- 

ta608 exponentesi y Noruega 213; total 821. 

JSuiza^—'L^i relojena y los tejidos de se** 
d^^sgn Jas dos ramas mas importaotesi.de la 
exppsfiqion sjuiza. Ginebra y Neufchatel han 
enviado una gran variedad de relojes, pen*^ 
du|o9, retoj^s de bolsillo, cronometros ipari- 
noa y di^ bolsillo; la coleccion de relojena 
coa^preode una multitud de estilos: la orna 
meiitaoion de los pendulos y relojes es sin*^ 
gularmente graduada; en una parte es ma- "* 
ravillosamente esmerada y ha alcanzado 
pi'ecios fabulosos; en otra^ es de la ultima 
sencUlez,y los articulos son de una baratura 
verdaderaraei\te asombrosa. La exposicion 
de la relojena comprende la herramienta . 

para la fabricacion de los relojes y la talla 

< ■ 

de las piedras preciosas; |;iay tambien una 
coleccion interesante de cajas de musica. La 
joyeria est^ dignamcnte representada. Las 
gederai^ son el rasgo mas sobresaliente die 
la seqcioQ suiza; se admiran sus tejidos 
i^nto por laebelleza de las tintas como per 
la eticelqncia de la testura. La Suiza ciien- 
ta w2 exponentes. 



557 - 

^^Turquta. — Este pais estd representado 
por su gobierno y alguribs inditiduos privli- 
clus, Shs colecciones comprenden suist^W-^ 
cias alimenticiasi frutas, maderas, lanais, ba- 
jillamaci'/a y en filigranas de Tesalia; i^'^i**' 
^os diversos, huevos de gusanos de ^nM^,^ 
uh^ cerrkdura de seguridad, que hfece SbUai" 
una campana al abriria, etc. mvhu 

^^^tHudddes ansedticas.—l&r^men ethlb^ 
ornamentos de plata, ricos muebles, cfgdr^-i 
ros y tabaco. Hamburgo tiehe un trof^''^^ 
bastones y articulos de barba de b^lldna; 
muebles y adorno.^ de cuerno de gtiAtjli% 
muebles de madera escalpidos, y uri teiipfcjjbj 

^^Zollverein. — Esta seccion, que abraza 
los productos de un gran nQmero de Es^ta- 
dos, contiene muchos objetos interesantes. 
En primera linea figura la coleccion sister 
rnatica de los productos minerales y krieta^ 
lurgicos, entre los cuales se nota una cd- 
lumna de sal de roca de Estaford, de gi^an 
pureza y sin agua hidroscropica. Las eo« 
le.cciones de productos qulmicoa bru^osr f 
manufacturadoSy y de vinos y lanas, sdn 
tat]^i)ien muy interesantes. Las muestras 
de VI D 08 y Unas son excelentey • La hibtli* 



'ftir^ia y las maqninas comprenden cole&cio 
nes que demiiestran los progresos de esta 
industria; ta de los aceros fundidos de West- 
falia es notable entre todas las otras. La 
coleccion de instrutnentos de musica es tan 
nnmerosa como interesante: en ella se nota 
una coleccion de la orquesta del gran du- 
que de Baden. Las colecciones de pianos 
son esplendidas. Las manufacturas de Ore- 
feld y Billefeld expone sederias; Prusia, 
Sajonia y Wurtemberg tienen tejidos de Ta- 
na, tolas de hilo, canamo y mercerfa. Franc- 
fort y Berlin han enviado bellas colecciones 
de cueros, artfciilos de silleria (monturas), 
neceseres de tocado y afeite. porta-mone- 
das, etc. La pasamanerfa de ScharfF es 
verdaderamente sobresaliente. La colec- 
cion de metales preciosos trabajados, es 
bastante rica; entre la plateria de Berlin se 
notan los presentes ofrecidos a la princesa 
real de Prusia con motive de su matrimo^ 
nio. La plateria en oro est^ representada 
por Hanover y Barien. Las provincias bdl- . 
ticasde Prusia han enviado hermosas mues- 
.tras de 6mbar y articulog con 61 manufac- 
turados. Las porcelanas pertenecen prin*- 



cipaloiente 4 las fabricas de Mei^^Dj^etn 
ii^ajonia) y Berliq; los ornamentos de hierco 
cplado a las fandiciones de Berlin y Stol 
b^rg. Dos leones de bronce, enviados por 
Hanover, son notablesfi, tanto por la bellezfi 
de su estilo como por siis proporciones co- 
losales. La imprenta esta dignamente re^ 
presentada por Berlini Brunsvick, Francfort 
y Leipzig. La coleccion de globos y cartas 
geograficas es excelente. La Baviera h^ 
enviado numerosas muestras de fbt6grafia», 
lapices y juguetes. Las bellas artes estdn 
representadas por los grandes cartones d^ 
Peter Cornelius excelentes modelos de la 
nueva bolsa de Berlin, de un nnevo puente 
para el ferrocarril de Brisghan, y de un 
puente para Baviera segun el sistema Vi- 
chol. Los rauebles y los papele§ y objetos 
de colgaduras son amy belios. 

'*El Zollverein cuenta 2.875 exponentes. 



.L .. . 



•-fifi«H!> 



I . ,' » • 



Mill 



; > 



!PA^ia y LoNpREs. — Comparaciones sobre 

8U ASPECTO MORAL Y SOCIAL. 

Es imposible que un po6bIa.no inaaifies* 
te en su eoniposioion social y eos costum* 
bresel reflejo de su orgaatzacioD poMticar-^ 
asi como a bu turno, la ley politica ea la as- 
presion de las tendencias sociales. En eato 
bay, al parecer, nn clrciilo vieioso^ pero en 
realidad nn principio de armonia y logica 
inevitabia i^i la economfa de las aociedade«. 
Toda ley, por absarda que sea 6 paresca, 
'txene siempre atguna razon de ser» algun 
punto^eaooyo ^ las costumbres; asi CQino 
t(i(kt> costDnibre, por vicioea que ae la en- 
cuentre, emana en mayor grado de Im^. im- 

aitisimm^ y sa fortifioa con ^Uas^ , { 

PARIS T LONDBBS. 



Hemos vmo qioe, asi como Londres ere 
ce sin cesar por la «oja virtud de bub a^- 
meraciones es^pont^neas, en tanto que Paris 
DO se deBarroUa sioo bajo la impulsion di- 
recta de la antoridad; del mismo modo I^b 
dos sociedades obedecen en su cooaposicion 
& principios muy difer^ntes y aun opueatos. 
HemoB visto tambien que la City af Lunff 
doTis fuerte por bub grandeB privilegips de 
autonomia municipal, vive al lado del go- 
bierno nacionai — la corona, el parlamento 
y los ministros, — como un poder aparle y 
de existencia propia, sia coliaion ningqna; 
tanto mas cuanto que la verdadera capital 
de la -Gran Brotanaes mas bien Westmip^* 
ter, es decir, el gran barrio aristocratico de 
Londres. Por ultimo, beaios cQinparado Iob 
modes diversos como viveu yse combiniiu 
las clases sociales en las dos capitales^ ^De 
qu6 manera se produce la coficeatracion de 
esas fuerzas sociales, reiativamente 4 la to^ 
tulidad de cada ^aa 46 las dos nacionest 
Iiea()ni un a«unto digno do corioaaB iimr^- 
tigacioties: ;examiii6tiiofi|o, siifiiiiera^Beii.ao* 

Y para eMo, sin entrar'^-et ^ddiMioitfide 



—668— 

la erfcicci poUtica, ^ ^in embargo indiapen^ 
stfble votvet' 6 la cuestion de las prerogatiw^ 
vas nfiuiiicipales, y nla obaervacion de! ge-^ 
Hid de ]os dos pueblos. La Prancia os 
cfsendalmente centralinta^ en todoy per to- 
do, mientr&s que la Inglaterra es municipal 
pbr excelencia. En la primera, todo proce- 
dede arriba para abajo. El Eetado es la 
fuerite; el Depttrtamento tin mero instrn- 
mento de'clasificacion 6 division del tmbajo 
gubernamental; el distrito uii apendice, iin 
^omo desprendido del gran -odo para cier- 
tbs efectos. Eti Inglaterra e! Estado es tina 
aglomeracion, una eritidad consentida; el 
cohdado un ser de vida propia; la villa (h&- 
rough) una persona libre; y es de la fuente 
de esas municipalidades, ftrmonizando con 
una vas<ta organizacion aristocr6tica, que 
emana el verdadero gobierno nacronal: las 
dipataciones que forman el parlamento.r— 
Unas de tradicton (las aristocr^ticas 6 de 
lores,) y ptras de eleccion 6 derecho boo* 
6^tnu. 

'El i*esTiltado de esas dos* organizaciones 
tan* ^tversas no puede menos que ^'er ^te: 
eU'lPratk^ift, la tonipeiitrtcion^lnptefa)de)a^ 



foerza political )aiOuinipptepcia.(ii^ I^ cabe^r 
za— Paria^~y partanto, la nulidad po/qo rnae 
6 menos absqluta de loa npiiembros 6 mu^^ 
cotos pequenos -los distritos. — En Ingia-, 
teyrra, al cantrario, limitacion evidente dq la 
fuerza que reside en el gobierno nacional^ 
y po(lero$a vitalidad en el condado y la vi 
lia^ ciudad ^.distrito que g(»za de admiuis* 
traeion local. Oe aqui un contcaste visible;. 
60 Ing aterra, un equilibtio coostante entre 
el todo y las partes, la armonia don<ie 
quiera; en Francia, una capital que lo ab*- 
sorbe todo y destruye todo corurapeso en. 
los distritos. Paris gobierna solo, y tart to, 
que ea de alii que surgen todas las revolu- 
Clones, todos los golpes de Estado y todas 
las reacciones, Nada puede ser tan fuerte 
ni tan pelii?roso como una cipitil de seme- 
jante* condiciones. 

Ei^H aituacion trae consigo muy compii- 
cadas y nurnerosas consecuencias. Hemes 
visto que en Inglaterra la regiacoinnn es la. 
de la libre iniciativa individual, que precisa^ 
mente es U excepcion en Frfincia- Tai prin- 
ciple uiiidoial poder del priifcipiamuuiQipaU 
pi6dkiQ0 60 lo^laterra^esi^ r^^ilkf^Q; ^u^ 



—564— 

donde quiera que hay una fuerza en activi- 
dad 9brgen manifestaciones locales que 
tienden & eatisfacer necesidatles locales t^m« 
bien* Asi, si Londres contiene magnificos 
moDume^ntos^ de tpdo genero, no creais que 
8Qja 1q9 unicos en Inglaterra, 6 que puedan 
hacer una competencia funesta A los de las 
demas ciudades. Visitad a Liverpool, Man- 
chester, Bfrmipghan, Leeds, Neweastle, 
Sb^fields, Oxford, Brighton etc., y donde 
quiera hallareis magnificos monumentos ins- 
titut03 y obras publicas de todo genero, que 
harian honor a capitales de grander Esta 
dos. El comercio como las bellas artes; las 
fabricas como las universidades; los magnf- 
cos muelles, puentes y docks, como lbs es»* 
plendidos edificios consagrados a ia instruc* 
cion, el credito, el calto etc.; los instrument 
tos de especulacion, como los bellos jardi- 
n.es, paseQS y objetos de recreo, todo eso 
coexi^te en todas las grandes ciudades. 
Loi^dres tiene una brillante universidad, sin 
duda; y sin i embargo, es en dos pequena!s 
ciudlfide? de cu»rto orden, silenciosas y traitf- 
guilprr-^xford y Cambridge— donde se kii- 
euentran^ 16jos del bullicio de la Mit'li^tfa 



—665- 

metropolis log mas gritndiosQs y bellbs mp^ 
numentos que el arte britanicp ha. copsagCM^ 
do ^ la enseiianza UDiveraitaria e|i IiiglaM 
terra. ^ v;: 

Londres posee enormes imprentas do jiro^ 
digioaa prodqccion, ^randes 7 rauy nonierd-' 
Sp8 diarips^ centenares de revi$tas 6 peri6- 
dipo^ no cotidianos, innnmerables librerias, 
g€^binctes de l^ctura de proporciones vasti- 
si^as; una inmensa pl^yada de escritores 
de todas clases, un gran movimiento teatral 
6 dram^tico; en fin^ cuanto puede manifes- 
ta.r las grandes fuerzas de on gran pneblo. 
Y sin embargo, la vitalidad se mnestra ba- 
jo los mismos aspectos, y en grande aunque 
no igual escala, en todos los centres princi- 
pale^ de la poblacion inglesa, sin qne la 
grandeza de Londres perjudique a las de- 
mas ciudades. Es que Londres, como ca*' 
pital, es un oceano que lo recibe todo y lo 
devuelve todo, sin absorber 6 monopolizar 
cosa alguna. De ahi viene que Londres ja- 
mas tendra el poder de decidjr de la snerte 
de Jngjaterra, y menos aun de la Gran Bre* 
taps^; y ,qiii€i at contrano, el moviKniento social 
jomejiat produce en Londrea, escluyeado tb- 



; • , • ., •> 



— *666— 

da concentracion artificial^ feeunda todoeie- 
mepto de progreso que so halla en los de*^ 
mas pnntos de la nacion, siii imprimir por 
eso un espiritu pernicioso de ciega imitay* 
eion. 

En Francia la situacion es muy distinta: 
la centralizacion se manifiesta en todo< Co- 
mo las demas ciudades no tienen vida pro»* 
pia (y Paris misma no la tiene, bajo el pan* 
to de vista municipal, abrumada por su pro- 
pio peso como cabessa y perspnificacjon del 
Estado) cada una de esas localidades recK 
be do Paris toda inspiracion y toda iniciati- 
va. Lo (jue ci» Paris est4 de moda ya, co- 
mo una palabra de orden, va a repercutirse 
invariablemente en Ids departamerjtos. Si 
en Paris estalla una insurreccion, en las de- 
mas ciudades, responden Amen; si es una 
reaccion, el eco se reproduce en todas par- 
tes. jParis quiere renovarse y se lanza en las 
demoliciones y reconstrucciones? Las de-* 
mas ciudades hacen lo mismo. [Paris aco- 
ge con favor una novela inmoral, una coma- 
dia escandalosa. una estravagancia i^ua\ 
qniera? — igual favor en los* departamentos,. 

Pero no sa crea que, segun ese i^istenuu 



567— 



Cftda dodacl'de provinda ha clfe seV lina co- 
piia en peiquefio de Paris No; por 16 co^dh 
las coiiias no son sino caricattiras. 'fP6r iqu§? 
Lik razon es sencilla; como laa fuerzas y'tos 
elementos difieren totalmente, cada ciudad 

4 

de proTincia» careciendo de espontaneidad y 
olvidundo que eada coisa debe ve/tirle & sii 
medida, copia 6 imita A medias, exagera lo 
maloy hace iiisfifi<!riente 6 ipcompleio lo hue- 
no, se contenta con realizar las muecas del 
itt<!)«o, en lugar de imitaciones 6 creaciones 
fecundad. He tenido ocasion de observar 
estas t^osas^en casi todos losdepartamentos 
importantes de Francia. 

Y luego, puesto que Paris es el centro 
obligado y absorbente; es necesario tambien 
que Paris sea privilegiada en cuanto a mo- 
nnmentos 6 institutes de todo g^nero: pala- 
cios, estatuas, paseos, escuelas especiales 
academias, jardines cientificos, museos, bi- 
bliotecas, teatros. etc., etc. Sin duda que 
hay importantes universidades fuera de Pa- 
ris, cdmo la' de Aix, y bellos y excelentes 
institutes y monumeritos de varias clases en 
Ly6n, BArdeols, MarsellaV MoritpellieV, To' 
losaJ'l/bursV R6han, Reniifeg, fiila,* BJ^tra- 



tamnieilte JWUgano xi^^e^ps ii^st/tm^p.^ |jn 

4 .^uAiq^^ra $Ib !/(?/? que Paris cqptiepp. ^^i 
PjBiwa e^.uq* l?on[iba,abaorl?,^qtpjqp,e aimeijr 
vef»i^ tod a fn^^z^ p^ra ^ppjietp^a,^ !|!^:Jil^ 
ppaiW^al prUiqpio.y regiijaen.d,^ pl^lN^-iu ; 
jGaal eB la eoiiBectteiiciail qii^Pa^i^^j^fO^: 
1$ foeraa de |as coaa^, recDJ^i^n s^^^^^a 
tddas '\a» grandes y 'ma^.ttivacoa 6iii^ 
la sociedad franoesa,.pe£Oi(aiiiibiQii;to4M>9N!A 
debtlidHdesy Isb maa dQpk)c«&bl^8< ^ f^A 
Paris xloade se maesitran Jas mn$ oojbjf^^j 
fecundas fnanifestacioaes 4el ^spiritUifr^? 
ces^ y las mas horribbs llagas de ia soQfaidad 
actual. InmeDso tonel de la9 Danaide^^ qiia 
jamas se liena ni se yacia, donde yi^^te la 
Francia entera su mats generosa s^ngre y 
su mas hediondo lodo! Levantad la esta*' 
diBtica de la poblaciqp parisiense,,y halja^ 
tern que sa& cuatro quintas partes ppr lo 
menps h^ ni^ciflQ fiiera de Pari^^ La ys^^a 
fpapijbal apqaeufn ep pc^lftcion con^tante- 
l»eut?4y>pr qii^tr^fij^^^^^ dp ^a iRi|\i^a- 



mucho mayor que bI de lod qD6 iMsen i^H^ltf^ 
capitill. Y lo peor de todo as que 4^ viiMd^ 
de la vida artifidal que s^'tiVQ en PaHsiou 
vid& ^in eqUilii>riOy en qn<) Itt pane nsorai 
e«ta sofocada pot el exceao de ^Mes^iiiatei' 
riales y actint^d y refinatnilentd' intfifadc^ 
tuaf6d^la raza franeesa deg^eMm tneiamn < 
tidttieM^^Bn Pavis^ ^eii eMiiito & iafbilta» la 
fObti^t^, l&i foer^a^ la^enefgta^ laiiermoMra} 
fi^ TiedtetMibia' yitai, Uu f(9eand«dad y la mo- 
m44dild. La Fvancia entera le en via a Paris 
diariatneiite mialnvioH de seres rotmstos y 
san^m; y Pi^ris Jos consume en el fuegode*^ 
v<H*ador de un es^^pitnalkmo Atbsador— el 
del^alenbourg^^y de mi maief ialismo ique se 
ttaduce todo e» eetas dos pald»iast especu- 
laeum y Aeleke. Gomorra^ GatHSf^o y At^ 
DBi^.'hMi hecho aliansa para refondirse elk 
Paris. 

' Recorred los departamentos franceses: 
iqu^ 'veis en los campos y las ciodades? 
Desdeel nias huhiilde labriego hasta el j6' 
vi^tf de genib mats emihente, tddos tien^ti ')t 
mirada fija ien Paris^; Pari^ es^^htfr^tithfo, 
ef dlijeto do tadas las waltf^xbimt W^l^^kK^ 
l&l)rl^^ci''as[)ifk A dqar ti6' exyt^mlitf <iii0>. 



—670— 

dpateijiaiM yaraiKiuiiAt.por 0I ^^Urip .fa£(cir^ 

i^io^Qfi dQ Fm^i sin pansar que e^e salariQ 

^p ha de coQ9U(Qir io^ufiq^eaternQnte/ eu 

aatiafaqer.upa, iafinidad de. caprichoa, de 

tfinXMioneei, de necesidadeaparameqte faq«» 

ticiaBt La bonita pero humildei^m^to de 

Jaa ipeqnejSas ciudades^ de^lunibrada d^ Iq- 

jo» por Pais, caJcula que haxd ifortuna ea 

Ja capital, veiidl^ndoae a iHMicho mayor 

pcecic) qa^ eii »a . departamento* £1 artipktia 

.(rouaico^ pjntoro actor) el poeta, el literato, 

el pubiiiciata, el abogado, el bwqaeroi etc., 

que ae stenleu con gran talento, 6 coo mu'- 

, cha vanidad . y arnbicion, creen que sole 

Pariapuedeofreqerles el amplio teatro que 

les conviene para elevarse 6 enriquecerse. 

Asino buaqueis en loa departamentossiqule- 

ra un.buen periodico. La prensa departa- 

mental ^s tai^ in^igoiiicante, tan nula, que 

nadierepara en ella si no es poraigun motiyp 

^epeci^l. N^da do iniciatiya; ninguimorir 

»8inaivdc^d« Dm^e quierayu ecp mas 6 me- 

,po^^^ de Jo«f ri^mores qi^e pfodiifffp el pao- 

^MV^o^a 4^ Ji^^mrpepsa tjoq^iba.pari^ieRfie. 

. X IflPgP^ y^ el /ejirerao de Jft qipd%l}f^, ,9i 

4' . i' » • 



—671— 

la9 provincias ie enviata & Paris duis tta^joflnft 
talentos j bus ftierzas mas energicas, (Jii4 d^ 
eficrecencias no Ie arrojan tambien! un Aln* 
vion fangoso de eminentes bribones, de itt- 
gjgnes cabal leros de industria, cortesahaid y 
prostitatas; rrtendigos, vagamundos y ftici'- 
nerosos. EI bandido de temple comun, m 
dimentarioy plebeyo, se qneda vn las pro** 
vincias; el qtife viene a Paris es el bandido 
de salon y de teatro— el hombre de arte, e\ 
que ^abe acomodar el crimen"*^ lodos Ids re- 
finamientos del ingenio, de la ftstucia y la 
habilidad. Asf Paris es la sociedad mas pro- 
miscirn y complicada que se puede dar; ella 
renne v ostenta el refinamiento en todo: en 
el Injo mas ramboso y desvergonzado, y la 
miseria mas horrible, — en el patriotismo 
eminente, y la abyeccion politica, — en la 
virtud siiprema, y la siiprema prostitncion— • 
en la ciencia sin igual y el genio maspbde** 
roso, y las mas indignas manifestaciones de 
la inteligencia estraviada— en las Vnas- fe- 
cundas fuerzas economicas, yMai^ ma^ Viles 
especulaciones del caballero y \k dathrt de 
industria, — en* las mas nobles y ptfrtfj^'iVea^ 
clones del arte, y las mas groseras pati%naS 

PABI8 T tONBRBS.^- 39 



^^jivQbarlai4n 6 »altimbaoqmi,-*— qq log fQ^9 
gfH^rodOs actos de caridad, y ioa maa tqt^ 
pes jgaanejos de la hipQcrqsia reiigioifi! ^ 

Una d« los rasgoB inas curio?!OS: de o§;$^ 
iC^CHitrastci profun*iu que diatinguo 4 ln^ dos 
grt&dee c« pitales del Occidei^ te de Eqcapa, 
0B asie: que mientras queLoridre^no ti^h^ 
a€^ caracterii'ticp ninguuo, Par 8, ai cqixi- 
Iragsjo, iruprinif' cqracter. Paris ^s ua^wfeo^*- 
d^poimk todo loiqne entra a sii sepo p^r^^ 
fijax^e aqjui, recibe iufalibleraenie^ aunqi^ 
de un moidb in66Hsible» cierto oort6 q e$tiio^ 
cierta fagon^ camo dicen los fraqce^esv taci 
JQdelable como la que un artista 6 artes^oo 
»iipi!^ior le imprime a la materia que pa§^ 
.pQr ^s manos. Un pariaien^^e es un ^er.^n 
isf/emejante en Francia: sele pueile reniedar, 
an caricatiijra 6 con algun viso de imitacioii; 
pero pava parecersele es precieoJiacfH^^ p^v- 
ridielnse>. irtvir en Paris, enlriLr de ll^^o ^jj-eJ 
HKolde prodigioso. . . L 

- Bm Londreis^i jal Qontrarfo, todo u^vs^ 
liiK-dej^se refonde en la tumeni^a conibsidn 

f jBif (iw p^f^u £& que en mati(kf|> Lbiulcn 



edttjuntodectudadeshbivs, uri pu^bld;' dtik 
naeion edftcada; E4 eMrkor de Londvefc 
el artisttt, el bftnquero, ^1 esuidianlev el ^cof 
lAefciMie; el obrero, etc., no Bedf^fenenfaian 
en nada deloa iftismMttpoa re«mido0ieii in 
deiiias ciudadee. Bl mkAe l€>rd coiiseiTa 
iiitegratitefite en l« cafikallod caractetea de 
^0' fuerte petacvnaiidady tal came s^ niibi<r 
Aeila en «a m^or (au propiedad 6 'tierra 
aefloriai;) Y maa bien puiede decirse^qm 
et bombre de la ndblesa se siente en Loti^ 
dre» como en tierra eatraiia* La estaciob 
-eoirte^ena«-de bailes, 6pera«i) concielrtaByiTe*- 
^pcienes ete., que el inglea llama o^h an 
eti^rgieo la^oniame the season^ ee reduce 
par \a coimin a des meses — Abril y Mayd, 
-^festttCion' deteraiinada en realidad p&tl^ 
reunion del pai'lamento y algunaa ctrcaiMh 
ta^cta^ eBteiiorea. Durante eaa cortiaiina 
eslacion, et noiUe ingl^ase mucstra entLon^ 
dres mas bien por mostrarse personalfii4n<l6 
y^ varjar de aitnacieti que por ningun inMres 
de •daaeito 4e oeoesidad sMialqnele Ham^ 
ijidaimetrafieli. AHI se manifieMa maa il 
moMki qu** atuitaoaei^ D draate eiivt 
nm«y«i el oloAtr voehre'i u mdmor. 



plkan aJgiPiia tfadioien de iodependenoia y 

^p^ormlidad aristocr^ticai-— 66 alii donde 

el oobl^ senor pasa el inviemoi despl^gAQ- 

,4q todo el &usto de m^ opuiencia, de an api- 

(tgridad y aun de su beneficeaeia. El noble 

ide InglateKrQi altivo y con k concieneia de 

,m fuersa moral y social, bo mantle ne, pnte, 

Joitftoto ei|i pre^encia de todp lo que pjiede 

jimbplizar la fuerza del Estado. EI no ae 

dpja absorber por Londres ni imponer un 

^earacter, tin modo de ser. 

En cuanto a la lengua, Londres es, sin 
dpda, muy notable en dos sentidos opuaa- 
tos. Es alli.donde se habia el mejor ingles 
-^lenguaje pnro y elegante T-ren las clases 
coltas de la sociedad, las altasy4as mediae. 
Fero.tarnbien el ingles que habla la muche- 
dumbrer-sirvientes, obreros, cocheros; etc« 
etc* — es el masdetestable^tantopor la pra* 
nunciacion como por la sintaxis. En esa^ 
cla^s todo ,^8 pronunciado al reves; se sien 
tep las Kb aspiradjas donde no deben estar, 
J las^upriq^^eq donde sop necesaria^b dQ 
i^fld^i^'Wflftldecir ojm TA^M^i^i yi^»«««: 



SL 



- 576 

r 

gar & rail q«i«>proqoo8 6 eqvivcycacki^s 
caando e) eatranjero no eatS \d\tn habi^Na'- 
do.< Pero al menos, si }a muchedumbre too 
taprende el bnen leriguaje de las clases 8a-> 
perioresi estaa no se contagian con e) p^H 
mo leaguaje de aquelia. Y en todo caao, 
^en Loadres no existe esa deplorable ten- 
<ieiu:ia a desnaturaiizar la lengiia con nn 
lenguaje abointnable, de convoncion, tal co- 
mo el que en Paris llaman argot ou jargon. 

' CoSn diferente es el modo como se pro- 
duce en Frai>cia la corriente social que lo 
arrastra todo hacia Pans! Sin duda que, en 
apariencia el flnjo y reflnjo de la poblacion 
es analogo al de Londres; pero las cosas di- 
fieren muoho en el fondo. La atraccion de 
Paris es tal, qne hftsta el noble 6 baron ru** 
so fc«ale del fondo de sus lejanas jfllorestab 
para ir a la capital francesa k gastarsu for- 
turia, civilissarse un poco y corrompei se tam- 
bien pasablemeute. 

La garra terrible (no dire la mano) la 
garra que Luis XIV hizo peear sobre la 
anstocracia, se siente todavia en Paris, qud 
hat reemplazado a Versallcs. Defcdc el j^rin- 
ci)^iade Mayo ^^asta' medi adbs de' Norreni)' 



^^ 



8W 



nan .^4 Baria, {mot noce8i€la4 d poif vftnidndi 
paift; irHa{;gii%ar JaadaUor^ del c^mjpoMM 
vtajaven niay<Mr 6 manpr escala* F^o pi> 
eM^s qne <Pari» a^ qoeda solo: ea ,(9iitQfic€fSf 
^ne lo inuadan {aa^ oa4as de ingl^j|aa, ale* 
niaHeSi eBpa|k)Iiea e itaUanos. ^ElotQiiQ.ea- 
t& para ooaciiiirt La jran corn^nt^ ff^TifttQ-^ 
ooratica (aristoefacia de peirgamiiioa^ do. ta* 
iegfa^ de aJ^os <«n)pleos, del miiDdo Uterajcio 
y pieatifiix^f d& ias d^masdel medio mund^ 
apristocfacia. d^l vicioT— y% dA lo* arnigos d#l 
spotty Ids alut^^'-'-aridtocraciade.Jos f^tuf)^) 
la gran corri^nte arislocraU^ai digo» poi; vJi^ 
d« idisiiaeion . reapecto de I a much^4^:?^)i^^9 
vudlve i i^u molde parisien^e,, a g<i$Uir dii*^ 
jrante ^l iavieuno ciaco.o sQigf.ii^esjeiig! cL^.ui^ 
yida de ostentacion y vanidad^s» de graR-^ 
d^fi li^borea y .^^ipecuIa^iQnq^ de e^tudio^ y 
tar^a9 djveraaS) de ^av^dade&y oaiaQriasb 
de §rande:^ co^aa y de cmas miaembiear. d^ 

^gitaqiQJl c^*! fibril, y de fa^tidiQ Tadp 

#ao cpiafai^didQ, Q9iq0 Ip estati las.qlf^ea ^- 
^lfip.ftn.4,i»Qlde wro»fl^ ., ,,, 

'^ ciiAitf/.la aboiedad entara, en . lo* i|MI itfoO^ 
ide6iiuiiii:tefaib(ft|ti teibM;fleffiti4o«^<iM«HMaifL 



cerviz, airiontonand'ose en Pamva<9to al;mi^ 
berariia absorbente de ia (5apita1^ • ^9?oda ori)- 
ginaHdad desapariece, toda ftii^ra^ soci«li499 
disuetve en la fnerza anonim^ y colectiva 
de la ciudad cabeza, eorazon y Brazo. |Qrae 
hacen^ todiaa esas fuerzas alHT Unas de en^ 
g^randecen por ia espan^ion de) teatro en 
qae ftrneionan, otras degeneran per on con* 
tfgio mai^fico; dstas hb plegan bajo la pr6» 
sibti' ^oberana qae todo lo ahoga. aqne^ 
Has eon^piran, con todas las ventajas que 
o^eee una organizacion social tai» podero*- 
samente unfrtariav Ello es que, dnrante el 
inviemo; eri lo mas rigoroso del frio cuanck) 
la Franeia tirita, Paris est6 en fiebre, sn ri. 
da se centupliea con una exhuberancia pro*- 
digiosa de vitaKdadagitaciony refi»amiefnta. 
'Ptir\» es entonces ia mas grande y gloriosa, 
y !amas emferma y peligrosa de las^capitates 
ttii-Qpeas- Es ^1 eerebro del mundo, ero nft 
tierebro pronto a delirar; ee elcorazon de la 
Franeia, pero un corazon agitado por los 
esti^emecimientos de la anenrisma« . ; • B^ 
en uno de esos periodos que Paris tleheto^ 
"4it0lk fe^rzH y Incidez capace^ de enaiifecer 



iiii]iido;.y al misiito tiempo^ todosJlos wrfi-^ 
go8 que^puedeo prodacir las catastrofes de 

la 60cicdad francesa 

D^cribir el tipo del londinense es labor 
coya dificnltad solo consiste en la dtverai- 
dad de lo^ tipos. Poesto qoe Londres oo 
imprimo caracter, lo que hay en el kabitan- 
te deLondres no es en realidad un londi^ 
nensef sine simplemente un ingles; hombre 
de una sola pioza, singular en Europa, sin 
semejante en todo ej continente. 

En otros estritos (mis estadios de viajes) 
he tenido ocasion de retratar muehos tipos 
ingleses viajando. Dir^ algo sobre lo quo 
es el ingles en Inglaterra (at home J y k re<- 
serva djs mis poBteriores descripciones, par- 
ticularmente relativas a la Gran Bretana. 

En Londres, como en cualcjuiera otra 
4indad (en e<l campo es mucho mayor su 
simpliridad y uaturalidad) el ingles se pa- 
rece a lots: troncoa de sus enrinas seculares: 
corteza dura^ aKpera^ fria, sin elasticidad tii 
gvacia -seductora; y adentru una meidera m- 
Ucbf .coBsiateiitey estimable y durable. Ai 
tacarJ^r 0$. parece que os laatima y jr^piate 
edq!Jai».a^eqe£as de iSU corteasa; oapajjooef 



iopenetrable) incoamovibier sltivjo y, sdvm^ 
corao la ericina^ le hailais incivili 6.biGp,mt 
diferente, 6 cuanda meiios ioateuio y frio, 
Ese es el ingles de la calle, del ornBihus^ 
del ferrocarril, del baque de vapor, del tea* 
trOy del concierto u otro lugar publico: in* 
gles casi inabordable comt) sus navios de 
gu^rra. 

Pero buscadle en 8U hoi>ar domestico: 
j^Habeis side presentado, y os ha necho ofre- 
cimienios de amistadl ^Lievais la recqmen* 
dacioti de un hombre ostiiuado y sois esti 
mable! Contad cou vuestro iagies, L^ 
corteza de la^ encina ha desaparecido, ha 
quedado eu la puerta de la casa. Kncon- 
lrai<^ un hombre seucillo ea lodo: galante 
con seucilleZy geoeroso con seaciliezt .^er- 
vicial con sencillez, Iranco y suicero con 
sencillez. Un orgullo inflexible y profundo, 
at misino tietapo iradicional, uisXinUvo y 
razonado, — orgullo de raza y de perse nali 
dad,-— una benevolencia me surada y «i« ar- 
tificio, que se ignora a si inisnia,— y un 
huen sentido pracUco» severo y Ivonrado^ 
tB&pfxXo de todas las coaas po^iliva^de ia 
Buta^cH^ei honor, la famitia> la prcypiedadi la 



— 580-- 

irftf^^fdehda, la juiatieia, la patria, el pitn 
^rfesb: tales son ios elementos que cdmpb 
nen el fondo del car^ctef ingles. En ^""fato 
hay eias^ticidad^ pero hay coniiistencja; no 
hay sediiccion simp6tica, pero hay virtadtes 
estimable6 Nkigmno mas estravagatite qae 
nti ingles exefintrico: pero tiingurKi tan Ve* 
gulfif y acompaaado coiiio mi ingles de tem- 
ple normal. 3u orgulio^ sn benevoleiicia j 
msi buen seiiddo practice) 1^ hacen at misinid 
tiempo aoda^ y prndente, frio y pefi^ve* 
rante, deB'confiado y generoso, caadorosa y 
astnto, medio salvaje y tolerante, liberal y 
aristocrfitico, progresista y conservador. "En 
apariencia, ei ibgl6s es niia paradoja vi* 
viente; en realidad es una I6gica organi- 
zadau 

Uh parisierise no es un ser moy facil de 
retratar. Hay ein su tipo tantos rasgos ca- 
racteristicos, y al mismo tiempo tanta[s es^ 
capatorias y reticencias, que mnchas vecies 
parece iVasteible. ' En el parisiense hay dos 
categorfa^t el parisiense de uacimiento, y e\ 
phtiBiHrise pot hattiralizacion 6 asiliniladbii. 
1)%]^% ik 1&l*6 el segundo, pneito^^qioi^^gtt 



pwea servUnae de. uw e«pr^on, viifidja f^ 

d«,dbiers«imQdo8y con diatmtos JMMubma) 
ya eaelgoattM 6 galopdo, 6 ^pillueloi'jKlfcel 
2i9Aemt«M .(gitano) ciiyo. noDifatfa da coanfea- 
ebii tiene qna significacioo grafioawyaria 
gri$6taf cDTi^eepoBdietita ^ & (a yapauga, \^ 
gmiriekaki ^choia^ etCi, do: Hispano^t^Ci^* 
lombia^ya el obrevo dcr ley» 8i»>9!ilar.M|^ma( 
ya el bourgeois o cmdfida.^0 de la claae.met 
diai que Uabaja ^n el icomeccioi .la^ acte^^ ia 
mduatriH, etc*; ya ei 2^n t^I^gantej patiU 
metre de la aka sociedadi que anda en 
coche; p^itenece a ua club, monia a. caballo, 
jaega en las carreras, se pica de inteliger^te 
^ qrltica musical y literaria, cqmema la po- 
litical, vbita ia bolsai ^i no pur jagar, al lner^ 
jipa po^ bacer creer qqe ju^a, ya en el ve- 
rajdoji lfifsagu(i,$ 6 ios bano»,d^ mar, ga^i^ 
camo »n loco, y considera coinp lAdi^p^Hr 
^ble al.g^an toao tener jwa qnerida de 

^.em>^,%wwim tipw p^rifaaoppa i9J< ^^^^ 
^l^ea^MiiiQMt i»f*tigikyiaif .««WW %fh 



—682— 

'>i'a^(4 «u modo) b>jo de SufOa BArbara 6 

>'sle ImSoriona, adcnrador de xodBB ism triMii^ 

' ionos parisienses; el charlatan de todos los 

ie«t4)ds hna^^inables, ingenio!>0; chistosd, ca 

imnburista, h&bil para las faraa.«; en fin, el 

ganapan de todos los estiios — ^mendigo, 

limpia^botas, trapcro {chiffonnietj) mozo 

de cordel, etc.: agregad esos tipos; digo, 

y hatiareis en la sociedad nativa de Paris 

macho queestudiar, infinitamente cnrioso. 

Y eso, sin rontar al e^tndiante del barrio 

latino. 

No pretendo describir cada uno de esos 
diversos tipos en particular: esto me impon*^ 
dria una larga y laborio.-sa tarta. Bastard 
& mi objeto indicar el rasjjo caracteristico 
que predomina en cada una de las clases 
mencionadas 1^\ gamin 6 pilluelo de Paris 
(que es el fruto de cierta edad y se mnestra 
en todas las clases — en los salones como 
ea los colegios, en las cables y los teatros 
como en \o^ talleres y fiibricasi); el gamin, 
digo, e^ la encamacioti de la malignidad 
en el ckistei raza in<^nsiva en acetones, 
pero nnplaeaUe en gestos y pala^lnrAs. *Subid 
nai99ea\am Jf tropexarBia con liL' gri90i^f la 



Jijja del paebldy pobfe^ graciasai^igom^tle 
QMCos, coq.ueta, humilde en am aapiracionlaay 
oouaagrada y eapas de miKho amor y nui^ 
cha abiiegacion mieBtraa le dumfta -lasitlu- 
xBiooea de laprimera juvenlud. Maa tarde, 
harida, de^^enganada y abaQdQBada» 9e con- 

vertir^ en loreta, es decir impadente 

vendedora de placeres conforme a una xb^ 
rifa, Pero mientraa es griseta — co^turera; 
ea ciialquier establecimieuto de modaa,rr- 
a reserva de ser luego loreta, y mas tarde aiin 
ouvreuse 6 sirvienta de teatro, portem^o 
coea pareciduy sua rasgoa distintivos son la 
gracia y la coqueteria. Eaa gracia^ que es 
la tentacion para los dema^, y esa coquete- 
ria, que es su prppia tentacion, puesto que 
le hace ambicionar galas, elegancia y lujo^ 
son precisMmente los instrumentos de su 
perdicion. 

La griseta, hija del obrero pariaiense, 
tiene sin embargo un noble orlgen, porque 
ei obcero parisiense eh -uno de los mas no^ 
blea y belioa tipos de la Franeia. Si la bija 
CAe es porqoe la misetia laarrastra, — lami*- 
Bgrici^Hej^tada por ei lnjiOi > leuM^aador y '- lov 
pJ*Q«Nt d^ Efari v-^ |Mif qu0>el ppbw obraro 



ti4))hiPipiodilio rastraerse k* las tvistee c^n* 
sMueiimdrde la imempeyancia;^ Elfw^ 
MJiB teBraoteriitkord^] obrero pavisiense as 
imaetitiiiit^eHlaque Itaniareai^a d^gnidaAfd^ 
iwpmieHm* JamSs^ por mia^aJble qde eal^j 
le vcQp^fi: aalir de au eafera: el.iib:ae>co<i^ 
viene;en laricatura ABlordUcoffioM «c^fefO 
lEiglia tjfiie uaa olano los v^8l^dos> >a»df a|Ot 
pna qa&ea un uempo ll«v6- el rirr> '6,iiQbl^» 
Mo;'e^ obf cro pamiaiiia vtata uita • blmra. id^ 
al.g<idot} y uim eaohucha de -pafiaMC^j :/o 
diatinguen HeiileraHientie;^ el i^^eekaaa.toda 
librea y es rebelda^a lodo eapirituidiiQ -imit* 
laQiQii^ Honrada^ iabofioaOr inteHgenie^*or- 
gmlloso can au condioion^ eienciMoyroaper 

1ia<>«o; eotnedidd^ amigb del a^eo, ei'pbirero 
partm^fvse tiene ia concieiieia de <]ae nin^ 
gtino ae di^eidora a4 tenerki d su lado; tiaidie 
le Irepelei j i\ saber ser siempre agradabl&. 
EI^MiingOy eso si, es para el plaeen 'dn*- 
poe$ de los^seis dias de abnegaieioiK '<Sie 
enooffta e<i!B los teiatros, devova pedpdicos 
f tiovefas, mantfene el callo innato de' in 
jtiiMkHa, suire y^toleraj con tat qu^ie 4e}0fi 
tM^ Hbtemente; y el dia de 4afaTO^u<le 
f riliideir l^tttj^a^ iHEVttda' la fMttfiv MolMHa 



8U8 servioios^el obrero e.'^t^ alii ^n auaisrabfi!! 
ptpi^x) & todo acto de heroismo y todo sa^; 
erificio. Entonces el pobre obreru« d^ pe?« 
queiia talJa, sin robastez nv belleza fiftiea» 
flaeo/bqr'tony superficial y d^sidiosp de las 
eMas pubiicas en aparienda, se tradigura 
derepentey manifiesta todo ei lempie^de 
ld$' g^and^s- pacriotasy los amigo;9 deiidrdos 
dt^la'libertadylos hen^esy los m^rtiresl: Am> 
^spfritii de dignidad pefsonaly i^piritii de 
oposicion frondista (la cr£tic« verbal) y pa- 
triotisnio^'-^lales son losrasgos caract^is'«> 
ticos del obrqro parisiense. ^ 

)J>el obrero al bahentiin la distaricia no eft 
grfinde, }/^ de la griseta al ec^indianteno^hay 
ma^ique an paso. El estudiante parisienae 
tiene uii renombre uuivemai; ei espuritualisr 
nia burlon» la estriivagancia y UO' vigorqao 
e^piritu de libertad son sus distmtivoii). Sio 
efflibargo/ el estudiante, hijo de faJoailia 6 
provisto de una renta que ie permits viyir 
(annqu'e Dios sabe como) no ea, :baJo:el 
piiltp de viata spcial un ente nuiy inteucesaif 
$Q4:>£9 .iia ser de traii^sicionrqM^ljlpj^)- ja 
J|nijtf^6i<|ad tQfflar6 nn g\^o^mW^«m^ 



686 - 

gitanopktmenQe et ser que me parece real 
j^ proftindamiente (nteresante Un estudian^ 
to del barrio latino es lina zarzuela que se 
agit&: tin hohemien e^ «n drama en accion, 
dVama comolicado, variable, laborioso, es- 
frano, d veces terrible . 

[Que cosa es el gitano de Paris? JEl nom- 
bre no mas lo dice todo: es que en el seao de 
Paris, de la sociedad f*rancesa, vive ur^a ra- 
za social, de la misma ii^angre qqe los de- 
mas franceses, condenadapor las cpntradic- 
Clones de la civil izacion a las alegres mi- 
serias de la vida del verdadero gitano. Alii 
se confnnden: el hijo de, las aitas clases que 
ha caido al abismo, despenado por la disi- 
pacion; el hijo de la clase media, oscuro, 
pobre, dotado de algun talento, de alguna 
ambicion, y aguijoneado por la nececidad 
de abrirse paso en el mundo^ — luchandosin 
tregua contra la pobreza y la oscuridad; 
prefiriendo la independencia aveniurera k 
la siijecion de la vida reglarnentada por los 
habitos beurgeois; viviendo etitre las nobles 
'aspired ones deil espiritu y las vulgaridades 
de la vida niateriar; ayer con hamfere f^Vo^ 
ratndo, hoy cantandd y riendo; hoy co^edfi, 



—687— 

inafiana drama; aguzando el ingenio^ un^ 
vecee para embrollar la vida, y otras pari^ 
escribir, componer, pintar, etc ; agitapdo86 
en un vaiven de. esperanzas y ar^j^rguraa^ 
de altos de abne.:acion y de miserias, aJgu- 
nas veces de indi^nidades 6 procederea 
equivocos. ^Que hay en el fondo de esaa 
existencias de la Bohemia parisiense? la 

( * 

ianza ciiriosa de Fansto y Mefistofeles, 

con Don Quijote y Gargarjtua, es decir: 

curiosidad y ambicion insaciablea. espiri^ 

tual mal|cia, abncgacion sublime y cando- 

rosa, independencia audaz. 

jPara qu6 detenerrne a estudiar la vida 
del leon parisiense? No vale la pena. Una 
sola palabra lo caracteri/a: fatuidad, fatui- 
dad inmensa! Hablemos mas bien del hour 
geois y el hombre dc letras distinguidos. Ei 
segundo es tan estimable, como repugnan-;- 
te el primero, si es que, como el buen aen- 
tido lo exige, se considera con la d^bi^a 
d.istincion h csas dos categorias, de la ]la«^ 
mada clase media* 

Lo» tiempos 7 las instituciones modi^ 
fican las costumbresi y ^stas hacen sen- 
jtrr SQ inflaencia sobre el lenguaje> acasa 

PAUS T L0NDRS8.«» 40 



—588— 

maa que eobre ninguna.otra cosa. E^to. 
ha sucedidq precisamente con las pala- 
bras bourgeoisie y bourgeois. La denomi- 
lAcrofi 6e bourgeois (ciudadano 6 vecirio de 
iifia dudKd, con industria, profesidn *1 fON 
tuha, pero sin hobleza, honores ni distincron 
alguna) que tiene sn signilicacion esp^ml 
cirando Ja sociedad estaba claBificada por" 
lid iirdnstrias y Ia& coatiimbre^, no'tiene hoj • 
la niisma aceptacJon rigorosrat se iia eWen- 
d?dp, dseha reestinguido mucho.* Esteti^?- 
dtt, fire ApHca d tod as las capa$ d^ kt socie- 
diad 'que ho viven forzosamente ddl trabajo 
HjiauuiBtl del obrero 6 proletario, ni gozan dfel 
tftiJlp da nobieza 6 alto rango politico. Res* 
trmgida, se aplica a lo que es vulgar 6 de 
mai gostO)--^rabaUerfio sin sef bajo. Aei, 
la Cftlificacion de bourgeois se refiere, 6 a 
una cfi^stion de posesion economicar de 
candicion personal, 6 a una cue&tion de^gug^ 
to y dif^inci^n en las costumbres y lea nsos. 

Lo que en Paris se llama hour^t&isie "mad 
copr^unmente. comprende a los hombrea d^ 
nggocjos— (jonierciailtes, indu^trialep^ ^\\^'ii 

fea de 8a.8ti;^ria9> c^fpipterias, imprentas 



— sed— 



etc-^-^a ia masa general d^ empieados^ pre^ 
fb'^orbd d€^ todas clai^eg^ abogado^V rifillclid^:^/^^ 
ci^Ajanos, faombredde letras, etc. ^ ' 

.Perp en esa gran masa cuan diferejpt^, 
sofi los.gradosde consideracion y ipefijtq^, 
Ejl .^4?urg-;6<?i« negqciante de Paris es, por,r,9^,,. 
s!*.g^Aerftlf.in^ufrible: sus rjasgas. car^tef^ 
risticos 30D; la avide^ de dinero Uevada i^^T . 
ta.Ja 4nipQrl;iaencia, la vulgarLdad w jlai*; 
mftq^^ei y la ratifia. Para el, la vijdailvpi^; 
m^a.i^e ,redu<;e a ganar todo lopo^i^e.!^ 
el .ngtenpr tiempo. Para el la intelige^djEi). 
np ti^ne valor ^ino en cuanto se redupq^ 
dinerp tangible.; la patria esta detras 4Phi 
mostradar; el mejor periodico es el que ti§n 
ne mas. avisos. Esa claae detesta a la mri' 
ble^a, porque siente &u propia vulgaridad>,' 
J con todo no piensa sino en imitar 6 reme-^ ; 
darla #n caricatnra. Y detesta a lo qoe lifa^f 
ma • <?2 pueblo, porque siente que nece^ta 
coatar con el; lo que no le impide acaricii^rt 
1q p^ra esplotarlo. i v i 

l^r oti'o gmpi^ de let h&urgeaine\ al cob- 
t^d, es; ieia^mi eMce^o, la hiasa ii<SdiitI^' 
wMk eftiiii^lite/valitfsa y Mspefidbln qutf lii^T 



^MMslmittid0« La alia magistratnra, di cuer*- 
po medical y de abogados, y la pleyada de 
faombres importantes ^ ciencia y ^e letras, 
BJsi como una peq-uena parte de I03 artistas, 
componcn nna masa de fuerza y virtud, hiz 
y .dignidad, tan eminente, tan solida bajo el 
triple punto de vista de la familia, de la pa- 
ttia y de la civilizacion, que ningana otra 
puede serle superior. £s en esa masa so- 
cial donde reside todo lo que la Francia 
tiene de mas digno, mas noble^ mas poten*^ 
te y glorioso Es alii donde estan su fuerza 
moral, su prestigio y los elementos de su 
equilibrio. Es alll donde debe buscarse la 
familia francesa, si se le quiere hallar en 
Paris, tal cual la han producido natural- 
mente el gcnio y las instituciones de este 
gran pueblo* 

Una coroparacion mas, a reserva de mu^ 
chas «tras que vendran luego, y completar6 
este rapido estudio de las dos sociedades* 
jGual es el rasgo caracteristico que todo lo 
espiiea en cada una de ellas? En Inglater* 
ray tet ^spirku* profundamonte arusto^ratteo* 
{GnfiRfaneiat^^el esfiriitodeiiioer^tiGo^dJcp 
Kiil0^1im6nd0itf 6fi e^tb hay iiQ 'ffVip 0i:i^ 



\ 



ror, y es nece^ario bacer una disUi9^)i»q cjAjt^? 

se hallara gu breve. . -: 

jPor que es aristocr^tica la sociedad ini* 
glesa! Es preciso remontar nn poco en la 
historia para encontrar la espHcaciofi, G.ui*« 
Hermo el conquistador, al emprender sia 
grande obra, tuvo que contar con el con^ 
cnrso de los barones normandos que l^ 
acompanaron, y luego, para obtener la asi* 
rnilacioii que era necesaria al afianzamien* 
to de la coiiqnista y de su dmastia, hubo 
de buscar.su fuerza en la nobleza nacional 
6 indigena, haci^ndole grander concesiones* 
Los conquistadores normandos fuerou ab* 
sorbidos por la narion conquistuda. 

Andando los tiempos, ol absolutismo ha- 
bia recobrado ro(ia sn fuerza: h s hobles »e 
levantan entonces, ligandose con el pueblo 
contra el trotio. "Unarnos nnestras fuerzas 
para enfrenar la autoridad real; vosotros 
tendreis libertadeH individuales y privilegios 
rnunicipatesj y nosotroamantendremoss nues; 
tros privilegios de raza; el despotkmo S6r6 
debil, la nacion fuerte." Tal fu6 jel pacto 
que lost baronet propusieroii ^ los :liorf)W.0| 
del pueblo, y ma liga ie arratico a JuHJi^ 



—592— 

« 

Si&^^iferm la magna cartas et fartioso ha- 

* Cfiiatro siglos despiies la aristocracia, por 
sus divisiones eritre york y Lancaster y sus 
fiichias y debilidades de todo g6hero, habia 
cedido de tal itiahera el campo al despotis- 
mo real (trabajada la nacion tambieri por 
las luchas religiosas) que una hueva revo- 
Iiicion fu6 necesaria. Notese bieri, que en 
1640 la alianza rio es solo ehtre la nobleza 
y el pueblo: las clases medial entran en la 
figa tambieri; la cabeza de CSrlos I cae co- 
mo la mas terriblei pnieba de la ruina del 
abgohitismd! La restauracion viene, gra- 
cias & la traicion de Monk; pero en 1688 le 
Heaa su turno a Jacobo IL En esta vez la 
niiagestad real sale proscrita, pero sale para 
no volver* jamas tal comb habia sido. La 
nobleiza, que la ha tumbado, la abandona y 
rechaza, iacepta resueltaimente el protestan- 
tismo, y lo que es mas notable, recibe de 
HolAnda sn hu^Vo rey, elprincipe liberal, 
audak'y Katatlador ^ue ha de coTis^lidar lets 
fliittgti^d bbnqmlata's dd la libbrtad; yfundiftr 
itsRv/HWiitA^iiid e! regimen cot^^titucfoiibl^ 




-593— 

..Despues de 1^^, la historiadQ Ingt^tetH 
ra se ha resumido toda en estas.tres idei^s^ 
eclipse de la raajestad real roncesione» /le 
la ari^}tocracia y progreso popular. No e^ 
mi animo en manera alguna defender laa 
institaciones aristocraticas de Inglaterra, 
que tiene uiucho de vicioso pero que conn 
tienen el secreto de grandes fiierzas. Bas*. 
teme decir quq la clave de prosperidad y la 
fuerza britanica e.^t^ toda en este becho: la 
alianza 6 armonia entre la prerogativa y la 
libertad; — la prerogativa, que es la potencia 
de la aristocracia, y la libertad que es la 
fuerza del pueblo. Una aristocracia apoya- 
da en esclavos, como ban sido las de Rusia, 

Aubtria etc., es impotente y esta condena- 
da k morir: pero una ari.^tocracia como la de 
Inglaterra, que enfrena al monarca, influye 
sobre el gobierno, y es refrenada por el ha 
beast corpus (garantias del debit) tiene fpr 
zosamenie que hacer consistir su prosper!^ 
dad an la prosperidad del pueblp, y mostrar* 
9/e constantemente atenta a las necesidade« 
qpe y^n surjiendot para ir haciando concur 
BimM k tiempo. . No hay en ql mA^uda qi|% 
aristocracia que sepa hacer cq^gfifCMjij^lli^ 



-► 594 

I 

h^hiles y oportnnas como la de Ingtaterra* 
De todo eso ha resultadp que el pueblo 
ingles se ha hecho tisencialmente aristocra- 
tico, desde el inas alto y opulento daque 
hasta el ultimo obrero, hasta el mendigo. 
El noble se ha mantenido fiel & la libertad, 
que es su propia defense, y el honibre del 
pueblo se ha sentido aristocratizado en to- 
do: en la vida domestica, en usos v cbstura- 
bres, en las nspiraciones, en la induatria, 
en el serjtimiefito n'elorgulloy hasta en el 
vestir. La aristorracia moderiia misma, la 
de los baronets creados por la corona, lo as 
aun antes de recibir el titulo, porqne tiene la 
aha di&ti»»cion del m6rito. 'El talento, la 
ciencia, los grandt'S servicios prestados a la 
patria son low motivos \\\\e hacen gatiar el 
titulo de sir 6 fnilord, o el de ^\m\Ae esquU 
re. En In^rlater'a, el pais clasico de la po- 
tenciaidel diiiO'^o, ningun titulo aristocratico 
ni condecoracion so gana con dinero- 

Escurioso ver cuanto puntillo pone un in- 
gles en pasar por gentleman, en que se lla- 
me esquire^ no mister. Es < urioso obser- 
var cohh' el espiriiu aristocr^tico deseiende 
aWi por escalones de^de el raa^ e.ricainbrfi^Hl 



—595-^ 

baata ei mas bajo. Ell daq^ie se cc^ee ^upaf 
ribr al marques, Osteal conde, el cond^ al 
vizconde, CvSte al baronet, el h^toix^t ^\ Jiono^ 
rablef el iionorable al esciidero (esquire)^ 
el esciicjcr^ ftl ^''iniple gentleman, este al 
mister 6 senor cualqaiera; y luego, el co, 
merciante al tendero, el tendero al depen- 
didntt^ el mayordomo al lacayo, el lacayo al 
cocinero, el cochero aristocratico al de co- 
che publico, el cartero (potsman) al mozo 
de cordel, este al trapero que recoje en la 
calle desperdicios, 1 trapero al !irnpia-bo 
tag, este al mendigo, y el mendigo que ha 
comedo, al mendigo que tiene hambre.. .» 

En rancia la situacion polftica y social 
es enteranaente distinta. Luis XI— un cu 
rioso revolucionario asu modo — Ifi dio dos 
primeros golpes a la nobleza aristocratica; 
golpes terribles, (pie debi^iu tener su logica 
pero quo no hirieron a la aristocracia sino 
como a cuerpo priviiegiado y politico, temi 
ble antagonisttt del absolutismo t-eal El 
troiio ataco entonces a su adversario, pero 
sio ligarse realmonte cou el ppeblp ni la 
clVise naedia. Lle^o Luis XIV, y este hizo. 
tmK ^'osa macho mas grave: atara 4 la arisr 



tpieraeiAf iio ya coitiq f^ntid^d pollticak^ nmo 
CQ\\%^ cuerpo ^'socied'' como elemento de;la 
soieiedacl,,en lo que tauia de mas notable ,y 
eminente bajociertoB aspectos. Eae ^m q\ 
goJpe decisivo. [Qn6 hizo Liiis XIV? Se 
ligo aeaso coii la '^bourgeoisie" y al '^pue^ 
bio" contra la nobleza? No; el puebjo qvk%^ 
do tan esquilmado como antes, solo que Iqs 
esquilmadores no fuoron ya los aobles, aiiiQ 
IpH a^eates del fiseo, los.remata^Qre^ de 
impuestos 6 rentas y el clero; y la "bouf- 
genisje^" ooriraida en su vitalidacj religiopa, 
se via perseguida, asesinada y proscrita en 
su parte mas escogida y valiosa: los protea- 
tanies 6 hugonotes. 

Luis XIV 110 hizo atiaiiza ^ino consigo 
mismoy para consolidar el gobierno que se 
fundaba en esta maxima de la suprema fa- 
tuidad de degpotismo: ^'El Estado Sov Yo." 
Con tal fin, el rey que la Eraocia Ka JIama- 
do "grande'' no se por qae, se redujo a dos 
cosas: empobrecer, mas quo e^Qf arruin^r, 
y 4egradar en todo 4 la noblesa* Fontai^ 
nebleau y y^rs^iUes son lap tiaaibas d^.j^ 
nobleza. Si pqr ua latdo se abrige, e) f«98r. 



—697- 

mirada del my/aniqdilaron en 6>ht fdMArnij' 
inde^etidencfa, dignidad, pfedtigio 7 laaHorU f 
dad, pdr otfo el rej-naol trabajaba cdii iio" 

» 

thenor eficacia. ^Cdmo? hadendo'doqtidsaH 
a BUS concubines, prlncip^s a sus bastardos' 
adalteritios, marqueses y condes a los rti-^ 
fianes que le Servian en sus aventnras de at / 
coba; Ello es que cuando Luis XIV muiri6 
la nobleza aristbcr&tica quedo por e( suelo ' 
literalmente arruinada en io moral, matertav 
y politico. 

Tja Regeiicia levanto nn poco k la clase 
media, dejdndola desarrollarse mientras la 
corte se divertia. Luis XV se encarg6 dfe^ 
vengar a la nobleza, completando la degra- 
dacion de la monapquia. Cuando estallo la 
borrasca de la revolucion, casi no habia si- 
no inmundicia en la nobleza, en el alto cle* 
ro V en derredor del trono. La revolucion 
barrio toda eso, y en su colera, para que no 

qoedara rastro, Io lavo con sangre. : 

^QuS hicieron la monarqufa, lanobtezayel 
alto etero durante la revoiuciont Oonspirar 
o&ntra la patria. 6e acordaron de que, en 
definitiva, S9 causa era comun. ' 
^'L^M habia llegado an turho al j^^i^^la y Ift' 



—698— 

elase media. La Francia^ en stns dias de lu- 
ckJee portentosa, de inmensa fueraa y. de 
i»9piracion pnifetica^ hizo ias cosas mas sur 
blimes*; en sus dias de delirio, de desespe- 
racion en la defensa^ hizo cosas horribles. 
Pero un hombre de poderoso g^nio ilega^ 
fascina y domina a todo el mundo; la Fran- 
eia ie sigue, se embria^a con el, se. perso'** 
nifica con el, el pueblo calia y obedece; la 
Francia es un en artel, como la Eiiropa iin. 
Qanipo de bntalla. • • . Despues de 25 ftiios 
de revolucion y Inrhas, la Francia fatiguda 
vnolve a caer baio el [)eso de la inonarqtiia 
iradicional. jQue. se hn salvadc) del naufra^ 
giol Alguito-* grandes principio.s sobreua'- 
dan? y mas que esos principios coutroverti- 
dos queda la enormidad de los hechos irre 
vocables que se hau Vi^rificado. De rasto, 
ruinas donde quiera: la moi.arquia restaurs- 
da es un escombro blanqueado y remeuda*^ 
do por el invasor, que un din se hara polvo; 
la arrstocracia, antes prostitnida, so ha he- 
cho odios,a por su traicior a la patria, y ha 
perdido sus privilegios; la revolucion quada 
en esqueletq; el imperio es una rotna que^ 
nititda per el canon de Waterloo, • , ,, 



rCttaada hacia 1817 la Frahcia QQmmfi(>^ 
i^aUr de 80 estupor y se observ6 4^' mU-> 
ma, buba de pn^untarse: ''Si todo ia.fA^ 
sadp esta en raina, ae ha levantado algp. 
para lo faturot Si la monarq^ ia matp^ la 
aristocracia, y se Buicitlo en seguida, para^ 
renacer impnesta por el invasor, ^Ip Revo- 
lacioii ha fundado la soberania del pueblot^' 
Uua reiicencia de miichos anoB Aie la rasr. 
pueayta uegativa a esa pregunta. 

En efecto, la monarqnia,al hacer laguerra 
A la nableza, no supo 8iquiera aliarse con 
elpuebbjy mas tarde el despotismo militar 
de Napoleon hirio profundamente 6 la de- 
mocracia nacidade una revoloci<)n que no 
tnvo tiempo para consoltdarse. Adien Fran- 
cia no tienen presti^io ni la motiarqnfa ni 
ia aristocracia, y la democracia esta apenas^ 
eabozada. Evidentemente el periodo de 
transicion no ha pa^ado auti para la socie-^ 
dad franceaa. Ella »e busca, se e^^todia & 
si tnisma^ y no acierta k saber cual es et 
objeto de su predileccion, si la monarquia 6 
}a refjOblica. Es una sitiiacion negativai 
La Frahcia no es un piieblo democr^tico; 
sinoapenas un pueblo que deiesta h)B drte» 



- 600— 

I 

V 

tocracias. El no tiene las convicciones de la 
(femocracia^ sino 6nicartiente sus pasfones. 
— La d6hi6cracia es el' gobifenio de tbdo's* 
en las'cosas detbdos^, y die cada'uno en las 
dd cadfei' cudl; y el >pueblb frarrfces no conK 
prende Bino !a primem parte del principio, 
y eso cotisideratido b\ Estadd^ixmco f ab^ 
sorb^nte, cbtfio la persofaificacioa de to'doa 
los dudadatios. . . . , , 

Es penosd decirlo— porque amo profun- 
damente al pueblo frances, a pesar de sns 
defectos politicos, — pero hay que reconocer 
que el verdadero fondo del pretentido es 
piritu democratico ,de los franceses, no es el 
sentimiento del derecho individual y colec- 
tivo, sino la envidia y la vanidad; — la en** 
vidia social, de persona dpersonay de clase ' 
a clase, y la vanidad nacional 6 de raza y 
nornbre comun. Esos son precisamente 
los grandes peligrosi los escollos de la de- 
mocracia: laenvidlia que despierta la eleva- 
cion de unos, y la vanidad qiie suscitan los 
propios triuiifos. Pero esos son tambien 
los males que la libertad cura 6 evita ihfkli- 
bfeinente, cuandb es k alia quei se cotifikta 
edfucactbu cle los pnebfbst elki^Veettiplic^edii 



601 - 



envidia con el sentiiniento cjel derepho, y (a 
vaiiidad con la conciencia del deber, 

P^ro ^n FranciQ, y sobre to?!p ,en Rafi^ 
iu>.80Q.e9Qs lq9 sentimientos.qu^, pf^^prnln. 
nan en la masa sisaciaL Todas \as cl(ij»e$ 
^Qf^v^lfB (clases qup subaiten a ;pes$tr de la^ 
igjualdad legal, porque son obra$ del tiempo,. 
de las costumbres, la ediicacion, laspreocu'^ 
pariqnes y las diferencias de fortuna), t9> 
das lactases sociales, digx), se detestan entre, 
si. Mientras que en Inglaterra el plebeyo^ 
no ttborrece al gentleman, ni este al lord, 
porque siemjjre el que esta abajo trata de 
ascender pn Ja escaia e imitar al que esta 
arribajjeste sabe inclinarse 6 tiempo para 
proteger al inferior, en Francia no se ve en 
el fondo de todo el movimiento sino. la 
guerra social, disimulada por las aparien- 
cia^ y ja palabreria de la igualdad. ^Lo 
dudais? Pues observad las manifestaciones 
intimas y constantes de todas las clase$. 

El clero esta dividido: el alto clero es ul- 
iramontano, papista, y detesta la deniocra- , 
^^^9 y pretende hacerse superior a la auto*^ 
ridad civil: mientras que el clero inferiora 
mal dotddo y en contacto directo con e| 



piie|>la» eft eo lo general galicadoi pfttci^ta^^ 
^^m^^cmta en cuanto puede s^lo ut^-miOM^ 
d|(^^ ^atulico de estos tieixi(>o8*, 

ft u/Lakrintocracia se ebmpone de if enTfstt^ 
Clones (hablo* de hi dc titulbs:) * '*•*''• 

;ir?sLa que precede de la ant^gita'mo- 
Rant|ma; nobleza de tradicioneB '^n i^il^ S6 
meeclaa las glorias legitima^' y >^ ^BeAfP 
miento akivo del honor, a las tr&dicii(iT]%# 
de'la* aristocracia de ba^dtardos ffhS^^^ 
«readii' p«'>r tiiucho^ rejres y parti^tttftfriitteift^ 
jtor Lois XIV y ^Ltiis XVv J-" '' ^^ :jr.ji«iq 
rB^f La ari^ocracia de -gJot^iis ^nr AiW*ii»^ 
le miliiareff, cr^da por la diaas&a nliik>(4o-* 

•' 3 .^ La arlslocracia m^orcanti^ 6 boitrg^ai^ 
tfi^-qneleconipro i^iis trtulos al gobi>erAo^Hi- 
bridode Luis Felipe. Esa8 Cres arisldcf&«^ 
aias se detestan eordialmente Lalegitimiid-' 
te coQ^dera: I& revolucian como nu^la^^de 
ningiiQ valor, despreciasoberanidmdnti^^^Uiiir 
otras aristocracias, detesta tos patioipiedxjbel 
1789 y a| pueblo, y vive en aliooza coiflel 
ppntiBcadp, contra la Francifi liberal yiprn- 
gire^^tata; la iDilitarrdesprecia & la maiicw^ 
t^ I¥>r<pae se qree hija del patriatiiim>.)rL4« 



A-f-— •» .'.' %• ". 



«oa?*^otgiiUO' fiogtdc: <^£1 mundo es de Im 
iqibe tienen; vosotrcM^ nobles de otro orlge0» 
119^ ioi^^^^np lQi(^ifM|gxa4a8 !d« jasefolQcioo 
6]o8 e8padac]^i&Q9 d^l iiaperto^'' . , 
..JS^mot^tf^^^ laAotr«a.dlf^^ k gtie«ra 
iW^.piWo»atHexta. La claae media «»ib^ 
i:i^l^,la qp^ fmvift 3ii valor ei| la inteligen- 
^,4ttAtQ^ncMi. 9>n.Q0eado8 de^ armas ni ta*' 
Ifiglfifh mif/^ QQH ,mfH:€^da aiiitipatia. . a t0da» 
iapii.AFMtocraciafi^r jpiro^iama con fervw lot 
principios de 89, y oo otrida que 'durante at 
ts^lQ^^del^iMf .Felipe las talegaa furieion 
el/pod^R^ . La ot^a fraccipri de laif dase me* 
dia, fHlaage de ^propietarios y eapecieros-^ 
i^a/blirU^del m^ritp. lateleatuaK x«ee que el 

nmoha^ envidia iporlaa Utalos y( laa cpnde- 
coiAcionaa. Ademaa* esa cUae le tiei}er'4ii] 
mie^ ^riuiit ^al; puMOf 4 1a mocliedambna 
proleiarM^. Y . del miedo y la eiividia.al ^io^ 
tal dktamoiatf a<€9orta.' 

* t* Por f^hinay Qi:py0letariD>aafe8'ikMli Mntg^ 
lidiMra«iira«ilaoiieAoa.^ -BtpaiiMKKfiMiefaii 

^wnctattnente eooaefvador, ne*alMiiMft^4' 

■ • 

tt*dte (eaoepto al gnarda campestrte)i "petii! 

FABX8 r ii02n>aBa.«*4l 



J 



es desconfiado, ego\t*teiy rebelde al progreso. 
El obrero de las cmdades, '^frondear** (fron* 
dero 6 mnrmurador) por excelencia, liberal 
6. $u modo, es decir socialista^ detesta & lo* 
dos lo8 qae ticnen tftulos j & los capitaiia- 
tas. Todo Bu amor es para lod grandes es« 
critores 6 patriotas; toda sa admiracion pa- 
ra los qne trabajan por la gloria deslambra- 
dora de la Francia. El obrero es patriota, 
may patriota; pero tambien, como no tiene 
convicciones claras sobre la democracia f 
la libertad, efe eiividiosA/. J . 

-(PundB est^. paes» e^e espfritu democr^- 

^Tti9Q 4^ I& Francia que tanto se decantat Yo 

; no Io-Qiicue9tro sino en una peqaenisiaia, 

^ aiinfiue brillante nainprfa; de resto^ no veo 

#99 ^1 sofisma de la democracia: la demo- 

. cracta- en las leyes-^no en todas, pero al 

id4/Iios ep las mas importantes del orden ci- 

nU-^y en l^s costnmbres y las convicciones 

J^ guerra social en permanencia* la guerra 

f ,MQti»f ppco aparente, pero incesante. . S,\ , 

^ ]^.Flraiicia» lo repito, no pn Qua democraN 

cia» smo ana negacion de toda ailperioiridad 

* 3 






^- ' 1 ■ ' ; ■ . . » M-p «-,>< pob 

' tag y bkjas mttri^ksrya-^htl'gfbntlbti^-biietfti- 

^tViie'tite fe't^rol'^a -adqaitiahdri 6')^rt(l(Jiiao 
sns derechos, jr los conocimientofi qtife^la 

penaftecen! ' fiesdie laW's'VemofA a\it%9e- 
dfad lia venido asf goBeriiSndose, 6 ert^lfr- 
minos marinos, mareanab sii bajel, ton in 

' cierto^ riimfio, porqiie le es^rapoiiblS dfei- 
par^a niebla'He i^B ^asibnfe^, f A6 mdy*ft^ 
cil de%%r1k^ midgnfta tf^ Ib«'^sfetetta8 

:%idtfgf^f;araVl^i'^ef riiarcSbV^ie^^ & 

Fluctuando las sociedades dfitf^fffii^r^ 
miaos fatigoaos, la samision y la inaarrec- 

LA8 IIABBAS 



QOs anajog09 ^ 8U 8er» sin hab^r qocgt^^- 
do aun la pqrfeccion rQlativa 4^e bii9ca cpp 
tamo ahin^o^ 

Sometida la humanidad al jiqgp de Iqs 
dji^spotae.!, ha sufrido y vuqUo A sufrir.un.pfp- 
longado taartirip, gnsi^^i^adpdp,(|pi9^^l)f^^ 
iado en. usurpaciones, qruejes trataprii^n^os, 
tanto raasciiiejes ^pawto^iaas iqjii^to^^r- 
que al esciavo que s^ , aojmgtq, filft le, ^tra^i^ 
meJQjr que al que r^baza U ir)ju£rf:i|(;m de, |a 
eBclayitudi^beMsta que, por ultimo, ^d^^jp^e- 
radoi 86 ha insurreccionado y casugado i 
ir&ces coa deittaiiada i^evWtdtid^^ jS^iBrtira- 

Pero eu ^ez deida pqeiblii de ^^ti^Dlt^er 
eon ccitiQia ^ii^ tiggirfli^ti aiiSf^^ '4 Ids^'fiMs 
que .8e^pr<^80 at ^blevarse i^ ^iciik^r 
m y^i^; ^avode ia GotttHH'l^m- ^^ 
<«rad)dokiea, too prf jrtifMd ^bH^k^tfif bk^iHo 
de iiiirteittav |(£rtfto*en au gesfiscibtf, %l^iMft%- 

matios del primer empirico pulftico^^que^e 
^pte cu jdar da »ii ^erte y l^a|jj^ 




li^^Wl^?V•:,>,t^;'> V'.-: ^K"l J.h>-^<^t I4O4U? i^>> i>«ij 



J?'ik^^ 




y r^<n6 vtgila - por «i i&a 'pii^bi^s 

teidiMKiiiabiMi) «n unii pi«<ii6tf McalATctibll>, 
\(fw ie^^aMOufeMiB dte ^ie ed difibtf des- 

' ^ertia tMktid dc^'sus ^derebh^, -'etis t^^tih^yiti- 

t«ffi^ncicn«,-^aa ' dheiM6fM»»a, iif "pdf i|tf bottiuii^ fio 
■ii^imma, •'' ■"' '''•''' -■'''' '■"" ■*■•"■-••'"' 

. Eftt^ ha»ucedi4o eft Ift/Vja^fi^ft.^^^^- 
Ia, & pensar del vigor y de la inteligenc.if^^d^ 
.aus pp^lof; y iJ|^tB{ur u^jn^i^n ^e f^^ins- 
;;^Bl^ dp iru^^deii(yft,gpsow»l llfli^-icj^l^^ 

. i^zft 0O9ptra jsfuiai di;gft la, raasa f98iia5p[a» 

,^n.orgulio8a JKidiFidMalmeiiteftUQ ^spepji- 

/,tt)f>>]e fiipijiioa en upuftfai^ jtan %;! .d^ijsr- 

#)iadirl9 coq et «i^Dton .m^i» abfflwjdft,, ; t, 

""' 'Ift^ si^dst^e litoa^fibRiiMcidH e^6p%, 
'mtHiliill en i«i -tda^'l^ttlierB inti^i^^aoh^^ 
«n%nii»^ ^^d>«'4tt^a«ri^teafn^j$- 




?^ j^Wt .?4gffn««^ 4 te*jiirirtejf«*;e«»tttiijreBtlo8 
.,,,pr^i(|e9^. x<j[q(|rrAd(|aiB<iy imtaofhot^, 

.jD94}9 i[]t«e«i .ftnn^irahift: ofDgreiosrflivtJtiau 
; .f^M «£r9wd6, «B dataayor paite'delaa^e- 

; De dstos cpntrawenticlos don «I ktiftiwa 
t fid^pthdo QOB k mdependencia, nabtflii ViNl- 

f acUad'ds! que lu^ pn^matora la ^BteWnei^o 

^ekmde Ija Am^riea.' Mas lo« ^iicPafif ^x 
' 'CDClred ofrtSBbrien- de6irD(i4s^ «lii&tfd^ elUr-tin 

{M>eMo'su)]^uigkd& por la~ coitqn^fo t/a ^s- 

t .tttd«de:pacbB«'>^(pn^ «»fiivl9««i IKlMid. 

oil iBA&sebkimacllegtfdift t|»irt( -M" KAMba 



irittt^ «6Kei6Tit«, b^ fi^bs quW soil mnjo de 

In lit^rktiira etrpfaifelk, II^dos d¥ cMiz^acion, 

^ * Bh leomtM^i p&t mi > eomercib tim' todo el 

r^ ittiiBdOi' iprtg&fiftctoele A fet Etf^anit si esta en 

iMtaib» ttts^^ser iiidepeiidi^iite, cotitestari que 

4ddam imr^mg4MM^^^^^ liqtil fi tiri ftt]glOi 

j^de^aqni^^ft ^m^ dd ^qni & di^, la mis ma res*^ 

t^QiistanityMir ^? pbtque iik; iso^is^ideMt ana 

f «^*p9llfKi«dad >q«l€r(^siidota e&ti gttid ventaja de 

psmfiiiloiiw^'^ to^ bttbrii* dicfh^^f '^iJBi, me 

amwtte^sMiy^cam/'biisoa madre qite te eii'* 

^ : bUenJm^ y ft^ fxnedd mii|»tfimttg^.'' Pero sa- 

f oteQdDifirichis4oii«iio»^algij^ sien- 

««idedCobi^iiBa wtarAeehwa^de etijra mantila 

chapailJi^odoMs de^laicuirte/;'^^ des- 

f (f#«ld#iiBQid« QUAtliFsrataaqoiereute acorda* 

-iff4 jl!#ftiAcfC^ilt$»<ft»pi»inacHi eapofloiai y que 

n#%«« pf»|Nft*cfl*a. Wo M&Di^ todo ba ha de 
.8^: f4fi fdi^!m%*V'«^ «ttoe;«lsjtngto,de la con> 
b9l4ii^{ ^«k% twMAmik MH^lao* ]r ff^KaKasptfra 
«jB%ilwr''WttM«f> <§ftto»4ieBa«Jiisatirtaii del 
?()^<lfi^f^! i99tMr . fl9lM«r» ifldf flMwlk(B:4iii^ 4lel 



(gaHlgdn destiao, para di9tiiiguif»9 oati^tos 
6pre6ores.de sus paisanos. - - 

; jPcft'o qae Qstrano<]uece<ii:afl&^eoionm«e 
iiaga 6fitO; ciiaiido Ta mayor fftirte tte^loa 
fmeblos de la coita Biiimpab8t(in>^piipiloy 
bajo el Faisal lajede bos trranos, qtieieiFim- 
ponen fa le^ y iois^sbjetan'^ ratis tsopfiidios 
cpmo a kijbs do 'i^n^piddhb^' COttto^ft«>e»^ 
riavbs ^iri iiiucfafts ()ai^ei»'y'apehal^e0mo^^ 
UbertQg eh' atgtrtftfst <Btti^ 4aeg6; 4«'ki|Mi* 
iendi^ d^ asanas fethiMas'y eia8^Hi>#iMHfiii^« 
Ua spci^dd, ali^rdd'dfe'ld miaei4h*d»l'ptt^^ 

bid, ha'ce ^&a'arvisi6ti''d^*fedfl0i?«s^*jr v«i^Mkihfll^ 
Ips tftulos h«lcen al ^iierbKy lUihliisc^^oiiii^iii- 
terior a' las chsed pHiril^i«da»'q«^<lolr Ute^ 
va^, y'ktas da»ed btiti Ui^^6^>p«iMiadk-- 
86 qne itota^^^iof^fi'^C ^btdy NfiteYtwIo 
les' petVeMcb 'f ar*'|ft^bl\d<*^TiMta;)^[#&«t<Ma 
-mip^rioridad e^ dd dti paVMV'^^dmriAidlaar- 
gordbl plidilto'sdfen'loiy^pfoda*^ 
riqueceh 'la sofcigdad,^ de «rfittl^firttof|J*«io^ 
cTmientbs' cffehtfiidbs/ \ob deitefAirtiMi^BWB, 
los adelaiitos ^n'tbt^ raMb;^ di l^'^^aiMrte 
' ke todof sat)ef,^de tddo'pr<l^rfMiy*y*rftA«en 
' le t6davir^fid!"R^orMd4#ii0i£lt|letolf^^ 



01 fiu toiftlidad^' d^/hottibres qftcidQ^^^i^. t^^ 
ti4oi^(iiiitiq(li0Zft* Yaato ao es «iut fiecretp de 
4Alurf4ezill{|^Qrq«ie doade asta lotnec^sidad 
^t^il5l^0gQliiQ a^f^paoado deltereico ds- 

%£QiiAio6nca<odo^8 pueibhngniciw6:«a 
jorema^nrtf indepefidenciaf no bayclasbs 
pmiiagiiidaB^pordj^ediode^imci*^ Si 
lae. hubo ea tiempo del coloniaje, y dt^Mn 
aaiiminBo unoa atiaotuaBefitDntips^eiifainilia 
a.dar^e titulp3 rec^proc^meate, cuyo ridicQ- 
AfttMic»a bi^<dejiQieiM^Q(6 la ^alle, el 
>fifieiMo to^ij^d via i]ia»|a tr«dMiiQf» <|obitiaria, 
«^rlvi^Maiiti«aM)f(i^ aiipi^^^^ kctaibras 

4; im<i9«i^: a«itM. nq i Iq eiraa ^pw ^er marque- 
iiMSfy iMadM;}. ]^i4 iS^ v<)im<m«guntpi;eblo r68^ 
Aiib»i>aQ«iipif^ aQimjoia>o,;f»a8. d^po-asto & 
Mtii'iliwlaoiaB^da of»i4unoa;^a* 8io eikibar- 

*4[09 ' a*t# fMiebki 4a«i ria^tkiti^MQientev demo** 

. atM(imf!^sfil^: mw diatwitefafin 4e ier adbe- 

. ^iMlaiiQ9iiip>«a io.dJMaon.^ refnten k)aqa6 tie 

^ iaMi4nM)raa>aB • ef^(l^^w 10. 

t^ |foipflple!^^l«)iiUeiaw^ !;qa0 pUf e 

-4lfN|i9fcyjRf|cQ(?fipo^^ 

' iariiMiifc ipi'i loiii Hplwip Top Mk ,dalkarai^^{r4|la 



89t)i>e , tqmiirlep enema dehu$o-^eb|i&1|e<^ 

^ chxf ciej poder qae les confi^, que 48Abe |^e*« 

miv |m semcioa y castigar 4a$ £MtaAif -que 

* ;[io 96 Sjpim^te contra la lay 4 lew j^rit^a 

del q^e mandacon el ppder qneJ^ifi I^M^- 

do como aoberanOi y por (iltimo^ .qj^- ^afdbe 

exigir 1q jqae le oumapond^ jcoawlo;^ se 

lo dan* .^ , ..,, . ,.^ K. ^ .'t*.!.,' no'* 

; jE« BtueatKo pueMasoberanQ.^Pj 999 »««• 

u^ente. ^ .^, ^.. -,,.-..' -- t- •••5 h^ 

^ t$f, el, ^^»b«r{Mi^,>piift)do :l4(9; iil)»n^kHNti bn 

lf),^yfso;>i#o, 41^ iaN «!Wtifir4k4ttM|ne 

riff q^f §,9i^jo,ojp^\fr6i y men fotov^lffweMo, 
eia Aa«a igtioi;Mite y desvalijdR 4a^q«en0e 
^^jp$e, & m^ <<eg^«daitte M»te^:^t«9 laa 



4. 



^<". 



'm matarlM' d6d^ta«B 'del q«^''id#la 

^ifvAi at>«>ltiUl iqtte r^inata ah^^y '^tf' eitks 
^•■ij^ttties!- • ■■•■*' ^ ' •'' '-■"•"^'"' '^;'**'^ "^ 
^ 'Eticepdones do faltan 4 ekk V^glk'^'p^ro 

son todavia por deigracia, muy podaiSi. 
-^ Ai^ pues, iabnqtie k America osbefpola 

&0te en ei periodo dc so alta mafetCP^ii^ 

8a efectiva y no una palabra vana:"8r aeja 

(sitUiateBtMaakitlMHliek)lk«B#^^'^ (^ feU- 

tvMlalismd, poc6 httb^S a^fihci&dt^'toif ^ti^^de- 

Jibra qae^al rosti^tkit ittattdo%(f}^o^% "iI^b 
>«l>8DfaMKtii,<sfitf^pas^ tmUff^ mtkti^Wih-^ 

.;4ia«R«»porf)ioBVi9e^iin dH^loi^eA^fUi^- 
->fidM»«e>«Uip«il4ii e» hftc«rb iSi^tlH'"p^^e 
t.^ip(|ait)i«a WAiWkfcft el dir«^d@1lli^r^c- 
4at>tt^«M6'>ttiaB<yecbiiodd& qf^ 'M eftM^j^-^ 
itn^yti^Bkteribirl pregidtbnt^d^'ta fe^fibfiba 
,< >l(&j 'atibidb' ■ It!" poder inviicl^bto' ^din^^el 
'.«iM»a^adty<f8 lt« dBfbclft«:^ ^^««' '^'' 




^liilreccidiQ, J|(ie an eH 6Uimo tecurso ^de -.on 

"ptte^b Ibera de la fey/goberDaado«ii^>^ii^ 
jecitin a ley algnoa. ^ ^'*' 

tiafiuropa y la Affl6rica 8onf^)a8'dos|>ar 



' J « ... t 



tea disl muhdo mas sojetas hoy ^<eata8 alias 
y^hiBL^B^ inai^aa (fa ijiber^il 6 d^polismoV^^c 
fkb^olutisino 6 vagiifiieD 'coiistitiimon^^ de 
uisarireoeioii 6 sinhiaiouif . y m 'fiif> *4le baima^ 
ne 'O civihzacioo;^porqoe burbapte e9>de0po- 
|i8fi[io»r ^ivihisaqion iib^tad: y baio date 
rpanto de yiata. eo igeB«ral> jiosqitm aotnos 
<flMW ciKilisadM qo^Mos eucopeos, 

Pmbloa doiide, li peaar de^un dereehp^e 

impdrA ikiaa'poeiiiiiio d^eeH6'qke-'«lH|^fa 
/^Ki^sa^^aGfiiafQlay eh Idbiide laii pici^i^^. 
!t^6iad knpOMo -4l \o9 dfkms 4t Adtketlo 

iBiviliiarse* ^ ^erbcbtf int6riiai:i(ma!f/^ma 



{)iura softteuer la iojasUcia, 4^ flf|s, 0^14^4)^- 
qipoes,.. y .las cqUJarfidaa <],ue se .gtmtan, eh 
. «j4rcitos> fQrtal9Eas y escuadr^, servirian & 
'aliviar la misenade e^osi pueblos que.se 
Ven , obligados a abandonar el ^uelo <^ohae 
iiijclerop, para bu^car el alimeuto y la liber 
tad en ejttranos ciliuae; no se sa^iificarian 
railloiies, de subditoa ^n sanffrientoa campos 
de batalla por aofitener las combinacionea 
interdunahles de una' politica Jan maquia^ 
v41ica cocno iiifecunda. , ., ,1. 

«1«J^e;«"^.W f:lMcaMceA|^ alto.ff^d/^,^|^j- 



-- r ii 



Bnydr psMe, se'leiraka 'btrtt eisc^tfrdfi'ttel 
' aioqfV espi^aM^a del ^U^bt6,' te!>^tAr^e 
'an momotitbcon mas libertaVf, ^e'ok-gatiiSn 

l^jb 'mejores bases socie(Md^i^ popdflres, 
~ dembcrSticas; los periddicoii se 'aiihj^^li, 
' sb ei^parce con profusion la 'IbzJ^ie <y%8fii- 

ikn mejor los ti-abajbibi^l^cclbhSrfo^i' y^^- 

qiie triunfe' en algnnas jikrtes 'la' Cc^feifdn 
' del Gobibrho sobre la Vblilirtad'd« pi^iiR), 
''tas masds se disciplinan,' fba ^Mlt^m ^^ 
'' cen sensibles Ikd' f]jlta^ ^dtoidtfd'a'sl'^'^c^if i 

' pocp se' vS' eaitiAid eh %r 't^^toeH?<^^'ti8lb 
" canb.'Criestibn de iVebpo ^^f^k limtJbs 

la Verdkd^ra^ ItepfiBlrda', corf ^dHai 'SmWe- 
' \k1hs 'cbfast:Hiicl8ne^ 'y%ramW4A\!^^ «i vi- 
' lii'acibh ^ae ' U 'C(irre^p6n^^. "-^ll^V^A^i)^ 

tija jlevambs d IW Elit^jia 'fi^^st^ ¥8sp«8«JP 

La gran marea qne baja en Europa sube 
en America: alii estd el pasado, y un pasa- 
do bien oscuro, acd el porvenir de la hama* 
nidad con todo el brillo de la Repfiblica: 
alii las trabas, aqui la libertad; alli la esN 
casez y el hambre, aqni la abundancia y la 
riqaeza; alld se apiiian los hombres por 
falta de espacio, en terrenos artificiales; 
aquf se galopa en inmensas pampas, abun-* 



dantes tie alimenta para todo el g;4nero hQ^ 
imino; alls las anejaa tradiciones oprimen 
al pueblo; aqui todo 68 nuevo, acabado de 
crear por noe^otrod y para iiosotros; alia ue 
lucha por conservar lo usurpado en medio 

de la miseriay acS por organizar la profn- 
aion de loa dones de la naturaleza, de que 
todos somos doeiios; allS la tierra se este* 
rilizat aqui es prodiga de sus frutos espon*^ 
tiaeos; al\& todo es peqaeno en lo fi^icto, 
acA todo oei grandi^osQ^ ipagnifico; alia reina 
la estagnacion de sistemas envejecidos, aqui 
Ul palingenesia del progseso; allS^^n ^R; se 
enyejec^r ^^^i recien #e acajb^ de nacer. 
: iBeadigam<^ 6 la Providenoia por h^ber 
fiacido eir >AflDlrica . y sepamos conservar «< 
patnmonio qua nos cupo ensuerto! 



/ • » 






I 1 L 



^*^** j^-,-^ , 



1- 



.■. •,. ^J -•: ..:pb 



I I 



II 



• * ■ 



EL k»ASADO, EL PBESENTE. 

* • Un fen6itieno efltraordiiiario se vien^ad- 
Tiittendo eh erdesarroUo de loa aiglos. £1 
deiipbtiamO'Se ha\ahs&do rngietite y de^ra- 
4or; perola bmnaniflad ba imnthado. Loa 
tiranoa ban oatentado, llenoa de arrogttiioia, 
aua diademas y cetros; el paeblo ha lucha- 
do por instinto contra esas espuriaa distin- 
Clones: despues armado de inteligennia, de 
eae mismo poder, que viene regenerando las 
aociedadesi les ha mandado a los patfbuloa 
'ftexpiarfiuscrimenesydpagar con su sangre, 
la aangre del paeblo que ban derramado & 
'torrentes* EI pueblo ha vivido en la mas 
^ aapantoaa abyeccion; pero de ese lugar In- 



I 



mnndo ha salido & predicar dercchos. En 
medio de la cncarnizada hicha de ioa pri- 
meros tiempos; cuando todo sigDificaba su 
ruina y destruccion; cuando estaba a mer 
ced dei trono y el altar, una voz mistenosa^ 
precarsora de tin dia de ventura, se hacia 
oir en el fondo de la concieiicia del pueblo. 
Ese dia I lego para la America, y ese dia lie- 
gar& pnra la vieja Europa y con el la ruina ^ 
la deatrnccion y el eterno ocsprecio a lo» 
hombres de corrupcion, no itnporta se lla- 
men eiiip^^4ky^^ 44oy^A-^'i "^^^' 

.|)on(|eraWe arr^qgaocJ4^^^3^^^ ^(^ Sfi}^:^l^B 
,pcan^dela.F^piciajeL 
^ |)fc) iiQ era pnel^a:.efeLjlj)p^tla.;Sfijv:^^^^ 

jpjgiaidarl,, El p^imj^rp./H^r^qia? isni 4jpfn|j|i(> 
,^j<)f3lf;»^.^!j4ulp; el spgyfl^aJe.fl^Ypr^il^.eii^ 



f:0 



—620— 

jgfpmbre db. rey<5»l No: > af uartdad, y . mnad 

4<xf6cia. La Babia Grecidf an el furor ^6 

Jjj^ QoinJbate^y on oiedlio del eatru^^ 4^ 

jW9:firaia0» haca la colosal c0.uq.ni9ta.dpl d^v 

xmIm) y la filosofia. De ahi parte ;el gran 

i@ioloo, y 8QB nociones hacen eatr^m^^c^r 4 

ippi: Ojialiradas; ese pavor.es el hQrra.i:,c)^.^ 

i^p^iencia: criminal; ^a vox es la cpuql^ n- 

qia del pueblo, pidiendo ans deirecj^efn, 9JQ8 

^gaj^ogatias; baciendo cargo sna buinjilj^qio- 

jocat y colocandose ensu iwpprtante pn^stp. 

.lia idoH d^ lo hello y sublime quecfa egpU- 

pa^a,,l;^teoriade Diosy la inmor):alidad del 

.ftloiia. quedan desarroUadas., £l pueblo pA- 

4a,cpmprende> porque solo , sabe compren** 

. der.s.u servidumbre y humiliation, los lira- 

.nps. Iq comprenden todo, y saben que> un 

dia sublime se apro^^ima^y que ese,dia en- 

vuelve la sentencia de Baltazar. . , . 

, . ,Lopi pujeblos de Oriente ceden ^u, j>i!ie^o 
j^ ^baid^i^e 4 lp@ de Occidente. AJbi.^§ta 
;;^,4yiMl<i».4e rWawpa, ahi la rpc^ TAfpiV^i 
f JlWv^tfirfiQ coft «Q3 fierap, %\k\ la^.^a4c^s 
4w»f»»d%^^sw ,liijpp,.aM Ipp J>Iprfti»g,i:^- 

aiimentara, ahi las hogueras, de los tieni*^ 



—621— 
pos modernoHy creando milagros para ca- 

4ikn¥i^ild al famosoTorqntemada; ahl,^§ili*ft<^, 
p^pnian Ids vicio^; las niiqtiidactei^^i^tiMW- 
nfa, y la virtiid corre a morir en ^mliMJil»* 
iti6r El pueblo, eiitre tanto, e& la Vf<t:^ilttk 
de ex]^acfOii, en el s.ncietn lod tirarms i^ii'i^d 
de doAiinar, y con 6l8d|iizgan otros ptiiebtldB 
y?a tirdnia se hace univensal. Ef podtir de 
1oS fyfeares y de lo« reyes es oitinihidde. 
Ef'toneblo trene sas comicios, pero j'cfe itJiSe 
lei' sit^en, que soberfinia, qne garantia bia 
fif^nado? Ir a las baiallas 6 morir coiriot^* 
clavo, k iriunfar pum el amo, d morir^frifii- 
hiurite cimndo el Oaniipotente Sefib'i^''fo 
tntfnde: tiene comicios, pero, ^adond^ ef^& 
sn voluntad, ad6nde ese supremo q[uieirer 
que manda el dcspotismo de los i^yek 4 
morir en los cadalzos? ' • ' 

El mal sacerdocio mas ^a que hablar 

del inai sacerdocio,!^ qu6 hablar dl^ esta 
ifiitctla excepcion de la huma nldad? '^& ^^k 
dtcitntiei sola palabra de los tnafoir'^tkliili^- 

'tres que ban descanttlhKlo/ ishvtoillui^'his 
MJadtis; 168 ^eberegr d<^ la f& (fde tttf «itkiH^ 

"^IMlfti iam^leay fiQ miniflrtel^H^il «Dfc^fWMfi^%l 



T-C24— 

. ' 

^f^fn^jjf^ff^sjpor las 8ohres^lUrip9 virtu^ 

^4i^Jf^uOMX¥i R^vmnafUQ A propagar Ips 

,. priiicipios de Aristoteles y Platon^ sino a 

decir que la doctrina del que nacio en Be 

.Ien,,teniapor objeto la igualdad, la !ibeha<i 

y Ja fraternidad. 

\ 

., EotQiiceB ^e eatablec0 la lucba entre la 
jQaoQarqaia y el principso civilizadorporex- 
'Cele(\cm, la democracia. La rnonarquiajao 
X\em prioqipio, pero tiepe l^s . b^yonetas 
. liQ d^itiocr^cia copdbate la fuerza bruta con 
..el pod^ de la persuasion. £1 pueblo mue 
i^« perp ya iio es cooio un siervo, muere 
,como^un heroe» muere con fe, y niuere sa- 
. ludf^nito el precioao dia de jibertad que go- 
zara el hiju que dqja en mantillas. Los ti- 
mx\jos entre tanto no ban trjunfado, ban ana- 
didp una infamia.mas alas innuraerables 
que viene de ellos contando la historia- 

Mieiit;raip tanto, el poder intelect^al dja un 

hpoibre de^cu^bre un mundo nuevo; yasto 

panorama*, euyi^pk bellesas ban cautadp^ain 

.a^ptair, los poetas mas emiiientes. Uqai des- 

^gr^(;iflj,,bacei que, este vaato continente^ cai- 

<>g?i>eR n?^noi?.^(lp Ips hombres maJxiico^^^^por 



Aberte del dmerWarib se difepntarchdV eikre 
dbs/tres 6 ciiatro avaros lit poisesiori d^ ttiia 
riquisima y sbbresaliehte joya.^ ; tios ho'rnbHes 

'Be America, no son hombrev<, 'son simptte* 
mente el querer de aus tiranos, de'stis ladto- 
n^s, de sus asesinod. La tucha ei^tre lo8 
trohos europeos se aumerita con el pi^er 
que comnnJca Ik virgen Aiti^riea. 8a stier- 
te no tierie ningnna partkipacion en lo^ f]k> 
deresr de sns tiranos: nhi figuran lo» hdii'- 
brtes que vienen a hacer el pfipel de vampi 
ros: ahf los condes, duques y marquoses 
que se ofrecen para ser verdugos. La tira- 
nia acrece, pero de aeguro no se perpetuarS; 
en los destinos del hdlmbre estd inctibado en 
etinoblecimiento: vencera ajos reyes, no hay 
que dudarlo. El viene Inchando una rnmen- 
sa catitidad de siglo^; ayer era inmundo es- 
elaTO, hoy es hornbre librc, y tna'uana' pa^ 
deara el pendon de la libertad, iguafldad y 

•fraternidad, en todo el universo. 

Eh efecto, en el sigfo pasado, de triple 
memoria para la monarqnia; de gloriit y lin- 
grandecimieiito para la deniocracia, fi'^tlie- 

'\fai^fviiicipia & esttidikr ^msmmmi^Bi 



-•626— 

oii^pUo deloa tiranos, cuyadependenciaop- 
taba su marcba de ventura. Cast A un tiem^ 
po la Europ;a monarquizada, y ese noble 
pueblo a quien insulta la inerolente osadia 
de un ridiculo aventarero corno Bonaparte, 
se constituye en juez y destrona y guilloti- 
na reyes, y hace temblar d los tiratios del 
mundo conocido. 

Mientras el poder democratico de Am^eri- 
ca arroja del continente las corrompidas 
proocupaciones que establecieran las reyes, 
mientras se constituye y erije en soberano, 
la Francia, el pueblo libre por excelericia, 
hace temblar las testas coronndas, y un caii- 
dilio ileno de fortuna, se presenta a los re- 
yes y Ics impone; estos le openen ejercito^ 
que destrnye, y les ordena, y manda con la 
misma arrogancia con que cllos mandaran, 
en otro tiempo al pueblo. 

Los pueblos libres de America y Euro- 
pa na^lu tienen quo tomer en adelante: don- 
de quiera imponer su voluntad un tirario, 
ahi habra energia y poder para conteiierio; 
donde quioran violentar derechoss con la 
fperza de las armas, ah( tendr^tn miles de 
pechos beroieos <pje a^rostren la mu^rte 



—627— 

porqtie Iqs pueblos Uenos de prerogativa y 
Hiempre en lucha con la ignoraricitt, no'i^V) 
deran al impulso de la brutalidad. 

Snoedera tal vez que la artimana 6 per- 
fidia S;e 8obrepon$;a por un instante al in 
menso poder del [>|]ebIo; ^habra por eso 
triurifado para siempre U tirania? Mentira, 
solemne moniira. Ved a la Francia bajo el 
poder de un despota que la ha traicionado, ' 
mirad ass mejores hijos errantes y pros 
criios, pero siernpre llevando en sue cora- 
zones la imagen de recuer ;os tiernos, y en 
8»u boca la predicacion de la deraocrncia. 
Y no lo dudeis, la Francia, la Europa en- 
tera y la America se daran un dia un eter- 
no e inrnorial abrazo, pero sera cuando la 
America, ensenando siis preceptos al Vie- 
jo Mundo, haga que este arrojo los re- 
yes, los imp(*rios y el poder temporal de los 
papas. Este dia sera grande y solernne; 
Duestros hijos le verSn Ilegar, y los eslTuer'* 
zos de hoy, la tqnaz lucha de la democrada, 
con la estupidamonarquia, la tendrS slehi- 

pre presente la liumanidad. 

lit ^ » . t 

. jPor que hemes de ahogar riuesti^a Vbz, 
7 manifesti^r un temdrnue not'enem^i^/cinan*- 



—628— 

do Ift torpB violencia y motives raquiticbs, 
en nombre de reyezuelos, vienen a invadir 
]a America? No: el miedo trae a los men* 
guados gobiernos, y es necesario probarles 
con energia, que les agiiardamos para ha^ 
cerles raorder el polvo que nuestros padres 
les hicieron saborear. La poderosa nwnar* 
quia francesa, la desprestigiada corona de 
Isabel II no.creais que vienen solo, porlle- 
nar de (»ro sus areas agotadas, por sus de- 
predaciones e infamias, no; vienen porque 
tienen miedo cunda al pie mismo de sus tro- 
nos esa noble planta que les hace temblar, 
y que custodia toda la America, la demo- 
cracia. 

« 

Aguardemosles con gusto, Americanos a 
esos gefes de filibusteros que vienen en 
nombre del perjuro de la Fr^ncia, en nom- 
bre del ignorante gabinete espanot; aguar- 
demosles, pero sea, no ostentando la noble 
generosidad de los Mexicanos, sino tenien^ 
i do en cada mano un revolvers, en cada pe- 
cko una valla para irles dando pasaporte a 
la tierra de sus amos. 

4^,u6 importa la muerte, si tras ella vie- 
ne la esperanzai la felicidad? Con esa maer- 



— 629— 

-. . >• ' 

te se ha venido cotisiguiendo el engran^'« 
cimiento y ensanche de la democracia, con 
nuestra mnerte, probablemente lograremos 
811 perfeccion. Esta clase de muerte, esta 
clase de sacrificios arrostraron nuestros pa- 
dres, y esta doble oblacion en lo:fi altarea de 
ia pntria, ha sido ia luz magica que ha ve- 
nido iluminando los pueblos de la America 
y Europa ■ 



t. 



* ./' 



i* 









630 



^,*l 



t^ 



ASPECTO MATERIAL DE PARIS 

Aunqne la sitiiacion politica de la Fran- 
cia se ha modificado muy profundamorte 
durante los diez ultimos anos, d virtud del 
reiiimen imperial, en lanto que la de Ingla- 
terra no ha esperimentado ningnna rnodifi«* 
cacion notable; y aunque lu<^1 ras publicaa 
son uno de los raino« de adminisJtracion; en 
que mas se manifiesia la ac<'ion mas 6 me 
nos energica de los gobiernos, no se puede 
negstr que hay mncho de caracleristico en 
la manera, como la antoridad funciona en 
Londres y Paria* respeclo de los irabajos de 
edilidiad. Ann teniendo en cuenta las gran** 
^de^ diferencias de organizacif^n poliiica y 

ASPEGTO MATERIAL DE PARIS 



— N 631 — 

municipal que median entre los doa [MiebloBi 
se palpa en sua demoliciones y construccio- 
nes un conjunto de tendencias absohita- 
mente distintas. 

Desde lucgo se nota que en Londres la 
regia que preside k las consirucciones ur- 
bnnas emana esclusivamente de la autori- 
dad municipal, y no tiende a crear un mo- 
vimiento artificial de mejoras rnateriales 
(aceptemos la palabra, auiique sea cuestio- 
nable en algunos cases si las modificacio- 
nes son mejoras) sino que, dejando entera- 
mente la iniciativa individual, se reduce a 
imponer precauciones de mera policfa. Asi, 
en Londres laautoridad no emprende cons-^ 
trucciones ni deraoliciones, sino cuando hay 
absoluta ne^^glflad de un edificio publico, y 
aun asi la obra es confiada a los particula- 
res por el sistema de contratas. 

La autoridad no se encarga de dar tra^ 
bajo a los obreros, porque reconoce que un 
prccedente de esta clase conduce logica* 
mente a los talleres nacionales^ idea socia-* 
lisla que tantas alarmas ha causado. Cuan-' 
do hay miseria entre los obreros, sea por 



632- 

falta de trabiijo, sea por otro motivo transi- 
itiritf }m cfmpfe^arios'dfe indimtriiis se ^«i- 
carglah de tbmar medidb^ sabdabl^ft, y Ids 
titidadanofir se srrveti del sitstemd de 6ttfi(^ip- 
tiohes votuntarias pBra socorrer al ded^l^a^ 
clado. Pero la autoridad ae abstiene, refeo- 
nociendo qae si ftubiese de ofrecer trabtajo 
al obrero que no lo tiene, la inisma razon 
habria respecto del abogado, el nredrcto, e* 
artista, el literate, etc. que rto tienen ocupa- 
cion lucrativa, Ef \ng\e^ considera que !a 
nairion de la libertad, se reduce &^recono* 
eer el derecho comun, garantixar la liber- 
tad, ge^tionar y defendf^rlos interesej* colec 
t!VO» y administrar joftrcra con equfdad 
absoluta. 

Asi, en Lon(lres la auioridad municipal 
se reduce a imponer a los qtie^edifican cier- 
tas prescripciones de ornato y salubridad 
que se con^ideran necesarias. Las casas 
ban de quedar alineadas, deben tener scr- 
Vicio interior de agua, boenos conductos de 
aseo y desague, solidez suficiente para no 
amehazar la segaridad de otros; y durante 
la construction el publico debe ser garantt^ 
ikdil cbtitk'a incomodidades y accid^btes. 



_633— 

<Ajeftte, prap^^fiiti)^ tmr^ notar do^f hQRl^f>^ 
di^wm (ie coosideraqion; priai^iVri flP^ j^ 
n^ip^o^oad^iantas ciudadeB;y villtas.que qqm- 
pomp ai Londre^ 8e ba verificado ^ vi^rtud 
d^^<;;^l^#lM|U€ai9n^a.8obre teJi^reuos antes das- 
tina^f 4 Ptros.ua^.fin iiecftsidad d,e fliu- 
gwjlBi.. d^wqUcian;: segu^da. qoie el itnt!?ff^8 
parliionlaVy i^l. pdacipio (|e aaQeiacianb^o 
pr^^vi^^ de^ ropdo oia^ft^^bip a ici9 incoAve^- 
Hi^ptei^ de la B^glomerajcifjti. Nq bfice. ^ip- 
cha9,a£08.qiLie < a ai ^itio donde i)oy sqo^- 
tQBta uno da ioa laaSiet^plendidof^barrio^^^ 
Londres no habia aino un potrero ^a que ae 
cebaban cieri reses; de modo qqe lo qu0 ha 
ido ganando la ciudad no ha caiisado per- 
juicio a conshij^rfciones anteriores. La uni- 
fori;aidc^d general de los nuevo9 barrios no 
es o^ra de la invencion^ oficial, si^io del 
,guig;^Q particular que tienen loa iugle^es em 
arqiaite€tara» an conformidad con las qq3^ 
.iji;iflttjjr^8,.y Aa, iJCQ^ d^l cohort ^f^pxi^^' 

dicado, lo considero uno de los qae mas 



hMran el car&cter ingles. A ^ ni6tlrdii ^oe 

mcfoft; liegando A ociifiariRitt'6neitJ4linien- 
wky (ft 0itDaeioir de Iob obrerdi»yUd«eifif)i)6a« 
do9y fitibaltei-nos del comercio^ ha eiiifii^afa- 
dc Lfl8 habitacion^s se iian* «ticsi reeido eo 
el interior; y los tratjajadore^ po> roa haute- 
nido qn^ elegir entre dosgi^vea^iddonve- 
nientes: 6 vivir en elcentro/ atffynytiltoipre' 
tiOf encerrados sin dalobridad ningaiia im 
•horribles s6tano« 6 chiribitilifs;^ JlJfitrAbfecer 
fins abjamientos f(i(*ra tie <a JCiridfiid.'Ajin- 
mensas diAmneias He loi^ iugares'^e^^tmbejo 
(lo que es mny iricomodM y di^^pendidso), y 
TiviendomiiabHgonicomodidad. £4 interefi 
de los fabVicantes, negd^iantoa^ artnadores 
y constnlctores, y la caridcid y filan^ro- 
p{adeio;3 cindndanos hei-B^licitado fa so- 
Incion del problema, y laWn obtenido mm 
aat!8factoria,-^^mas aim que enla indns^ 
triesa cjudad francrtsade Mnlhoiiae <iofide 
se ha malisado la( ideade las cmdmimiebn' 

' *Efti efefcto, k fderza de ecc(riofirfa'y«tiwo, 
y mediahte an sistema de constriicciaiMs 
pareadas en gran numero, se ha teg^rado 



eatftbldc^r k p^as millas de JUontlres, par« 
ticolaraifinte idel liido A^ Kiogstw, , ui^ . ^iif<^ 

temaidefbonitaa^aldwfity Hmpiasy r^gularM 
y may aaiuhrMy. aonnpuB«i;a«i dd teositfts ^ 
tees ^19009 ^da 4H»a de ia9 c^wle^^ teMeiidQ 
toda8.1a»coiiK)didade8i.iieceaariasi'para u^a 
familMy aaldra coatando 4 io BiimQ 4 razon 
de tl^000('peao8« Aaegupandole al ^capital 
eraplnrado un interas suficiaDtei el aquiler 
aera. tan moderado que .podr4 soportarlo 
muyt bien oada familia« de obrero- Fero 
corao ia distancia seria reiativaiaeate larga 
reapecto del interior de LAndres, y coatos/a 
para los obreros^ se ha hecho uaa combina*^ 
cion con las companias de ferrocarrilee, 
segnn la cual cada obrero sera trasportad4) 
diariamente, de iday vnelta, en iin trayecto 
de 20 millas MiN^rmino metiio, por el pre- 
cio maFavillosknmnte bajo de dos peniques 
(menos de medio real de Aoaerica!) Reus 
nidos el alquiler de la casa y el precio de 
traaparte en.300 dias del ano, el. obrero vi-- 
vir4 mas barato que en Londres, irabajar^ 
QMJ^r, y.t§|K|r4 si^ domicilio independiente> 
digf^yaalflbr^^y ci^nfoftabls. J^esuj^p nk^- 

AWBOTQ MATBRIAIi OB PARIS. — 43 ' 



\ 



>laB£y ' 



m^ii 4ifeMttcia8 piaDiuinin«« »tIioii}iweii^i\ft:< 

Francib. MtibUfM^ ha eafnbiado^d6^espect<»afi 
8u tati^lidad, c^liio pt^r etie^lmoi;*^ al Mm^ 
biaf 40 a8fie€t0i ha wfirtck) anar praiiAiili(> 
mod^eadoo ea^ an c»Brta<^ iHDraH a^ial f.- 
economicDi- Se^ptin \o$i e^lcutasr^qtieiner^ ma 
hail comufiioadd^ la Fvk&eia*«io hia *gms(LaiiG\ 
en ioB^ uteimoe'die^ an«>9 (inekiyeckdD kra 
trabajoi^ no, terminadoe pero^qu« -estanen . 
viade ejecuei^ menos^e'SOOvmiUones^die 
pesoBt afnortisiadoB en demoltctbiiesV'Cons*' 
traccioned y ^mbeHfeeimientoa en las ^^ioda 
defir^^Has^ eoc. Paria^ Lyoi!^ MarseAlaijr 
veinte c^iudadaB mas se bar^Mx^ormado^: de 
ta^n^a^eira qiie,franceae8 ^jresrtraiijeiros qud 
habian babitada a.Fansmntes de 18£Ay aj^ 
velvet ahoraidespaaa de dies^'agofl' de -aitv-/ 
sencmyse^han hailadoK cmnplaiameiitefdflHseH t 
rientadM eo ila;e8pli^nd«d!a leaj^tab&aiHtiaMU ; 

&k la ^^6iAi€4i 'ki tha&Hna' ^e dteeretliiMll^ ' 
la ley de expropiacion^ y de un mesv^^tll^ 

Burg^itid^tedal^ pt»^^-^uattel0a ^t«fi^- 



:-7 



i 



A 



637— 

do8,.magnifioos leatroe .y).palaob8>/i%tebi«^ 
faeiites^ estatatds .}/i^otxommpni}mmtm,iin 
mensos boulevards otiUadoft poriiil^ras de^ 
casos may. s»ntao?a« y miifonaes earto(fe. / 
Todo lo v^i^jo^ac va a,tierra, paradar Jugar i 
a ccm»truceiofiea lagpjo^ainaote aiiaeadas y r ^ 
si Hietoeaa^ y a ; vaato^ >ardi oe«, parqaeay ca- i 
lies y plazAs, ouyQd espaiek)s disitiinu)!^ 
enomieniarita.el area que Iq^ ^dificias cu^ i 
brcti^ pero la dan a Ja ciudad aire^ comti- 
nicaciaiies ampiias y faciles y ua eapleador 
deeconocido. En h Cke^ [a vieja, ia prh 
rwitiva Paria, todo \o que tieneialg«noa si 
glos, alguna hifltoria 6 iradicion, ha4esapa- 
recido caai; los puentes son deinolidos para 
hacerloa da nuevo; los viejos monumentos 
que sub8i8tei^Sl|fio la catedral de Notre^ 
Dame y la SaM$FCkynlla) son rejuveneci-* 
dos y cambian de aspecto y de caracten 
Ahora poeas semanas se matid6 demoler 
una inmensa part? de la Cite, donde vi^nan 
6 trabajabati 2,500 petBooas; < de €Mre lag 
ruinna 9^ levantar& up inmenso cua^t^ qtie 
dattiiiiara todo el Sena j lag baul0mrd$t4e 
SebiiftapQl^ 

• k J • * • » 

IWolio qae tiene el sello dela e<(adin)e. 



dift se ttonvieite en polvo, 6 el cincel del 
obreroid taspcL fiebd^ ttionnmlsDto la fene^ 
raMe libriM de ios^siglos para de]ai1o cbmo 
acabud^ de hae^rv &i las famili «ib pterden 
sus viejosi'bogares y cnatito )as liga k \o p^- 
sadoy tiA dtidad'entera va perdi^ndo las hne* 
lias seenlareb de tbdas sus tradiciones, en 
t^rmin'os que la historia de Paris, reducida 
6 los archives y enteramente te6rica en 
cuantodUos vJejds tiempos, cometizara des- 
de 1852; Pero esta nueva historia serd bien 
fiicil de esctibir, porqne bastard describlr 
una calle^ urra eieisa, uii fnonumentd caaU 
quiera ji'dra describir todaslas calles/las 
casas y los monumentos de Paris. Asf cb- 
mo un nfimero 4 fes igiial S otro riumero 4^ 
todo sera uniforme como el a^pecto de un 
regimiehto, de una comunimd^e frailes 6 
de nna Ooleccion de escuaoras aliheadas. 
Paris ser6 en breve una ciudad tan regular; 
tan matemdtica, que si viniese k visitaria 
algun sdvaje de la Polinesia pocjria pregtin* 
tar* sendiHaiii6rite:*"iHan Inventadb etJ Fran- 
cia el mbdo de* hacer ciudades de mblde; 
cotfro'iS^ batJitt ladriflcig!.../' • • -• 

Nb hay duda que solo el formidclble "po- ' 



> \» 



der del gobiemo' imperial, ha sido qayaz.dff 
realizar la inmensa trasformacion que ;se>ha . 
operado en Fraucia y sobre todo eaJPuris; 
y es tambien cierto quo tniichaa de h& obn$s 
ejecutadas son de evidente utiiidad* JUo 
que hay de malo es el abuso. Pero tambien 
es incuefitionable qae a pesar de toda su : 
fuerza de autoridad, el gdbierno actual no 
habria podido emprender ias gigantescas 
obrad si no hubiese coiitado con un pnebip 
que, en lo general, las mira con simpatia- ; 
Sea que se haya qnerido glorificar el reina- 
do actual con tan colosales empre$as de re- 
novacion; sea que se haya tenido en mira 
uniiiteresde estrategia, de salubridad y de 
importancia local de Paris, }?ea quese haya 
deseacJo desti^ujr \a^ tradiciones de otros 
tiempo^, daritraa|jo a los obreros por cual- 
quier motivo, y^ear en Francia un pode- " 
ro8o espiritu de uniformidad y disciplina; 
sea en fin por lodos esos motivt^s juntos y 
algunos otros, la verdad es que estas ea;- 
preeas estan en armonm con el caracter 
frant-6s, socialista por excelencia, Lo que 
a((ui se critica es el abuso; la precipitacion 
en los trabajos, el exceso en las dern()liciQ- 



—640— 

r 

ne» f ;k)9.liiediosi4e ejeQifcion» en parte, mas 
no Uidect niif^mA de nojejorar a Pa|ris, prp^ 
curdndole salubridad, coixtodidadee y h^r- 
mosura. Esto lisonjea la yanidad fr^ncesa, 
aumenta la fascinacion que Paris ejerce so- 
bre los estranjeros, y satisface ciertas preo- 
cupaciones deplorables del caracier nacio- 
nal. / 

Sin embargo, es evidente que la vida se 
va encareciendo en Paris de un modo alar* 
mante; que laff costumbres empeoran, por- 
que el kijo de los hahitaoteaes^imula el tu- 
jo y la disi(mcion en lo demas; que la ¥ida 
de familiaser6laja.de dia en did, en virtad 
de este <H)munismo . orecieote de inmensas 
caaaa donde todo el mundo vive acuartela- 
doy baJQ la.tntela y vigilaiMia^el portero; 
que las gentes pobre^, inc^Ue^ da sopor'^ 
tar I09. fuertes alquileres de las^ habitacto- 
nes recientemente construidas, se ¥en for- 
zadas a emigrar h4cia las afuerasde Parift, 
y emf^ieaan a alimenta^ semtimientos de 
eayidia y odia resp^cta de las olasQs rtoas* 
yi.cp{iK> las^ insUitiic^Hies, lap co|ltu|||br^8 y 
loAra^eidtcis' d^iCpmimicacii)!! de ParA»)Ua«Q 
prt9tiiii>;4t}QEmibmos jprogresoa realinadoa 



641 - 

petigrps ^ae naeea <le las <l^niolieio>iiesi}/oa 
reci>iidtciiccione» actaales* ' ; i. /.i 



. ? ' t^ 



1 '. 






-M 



Si la efitrudura die LdndreB y Paris di^ 
tinguen tan yisibtemeDte ias^os'civilizacio^ 
neSj las proporciones y nammle^/a de sn fa- 
bricaoion ilo«a^ tnenoscara?c^rf8ticai». Lon- > 
dres esi6 ihi>y»J6jos de ser on oeniro pode^ 
rosatnente manwictureri); coma Birmkiv ? 
gham, Maticn^^^> Leeda. etc. El cetn^cio, 
la navegacf on y la peqtiena fabri canion ^on^ ' 
siia^lementos mbsnotftbtesdeaicoionecono- ' 
micsif ademos'de icMg^opemeioi»eadecrediix)v 
Fero ftt' ae eso^taan Ids yasios^siilterDis del 
T^mesis, iaisanimensas £&brica9 de eerveaa ^ 
y atgUiia^'Otras de granded propof oiones^ lai 
grain ^m$am de la fabncaeion pmoedetde4eflK i 
tsdddeiititemos 6 talleree arelativarneni^'f^^^l 



- 648 -- - 

diiciidofi^ Aupqiie en Londre^ se trabiya en - 
to^o g^QQro de objetoa, y aili sao lauy nota 
blea las obras de joyeria, grabado, tipogra- 
fia y algunas bellas artea, el fondo principal 
de la industria consiste en articulos que no 
requiereii precisam(;nte genio ni grande ha- 
bilidad artistica ni est^n destinados a la sa- 
tisfaccion del lujo. Las carpinterzas y zapa- 
teriaa", las fabricas de objetos de viaje y de 
m'enaje, en fin, todo lo que solicita el congu- 
nio del mayor numero possible de compra- 
dores tales son las grandes fuerzas iodus- 
triales de la ciudad de Londres. Sns pro- 
ductos maniliestan siempre la ^^oble pn5vi-« 
sion de ia solidez y la baratura, desctiidan- 
do frecuenteniente la elegancia.y la gracia. 
En las innurnerables sasrreria^ y Zapaterias 
de Londres, sobre todo se jf)iair esos ras- 
gos caracteristii OS (in la inAfttna inglesa; lo 
que no inipide que en ninguna parte s^e vean 
* joyas, reiojes easeres rnetalicos, vajillas y 
objetos da a,rte tan c^)fjtos()S coHio en la 
metropoli britanica Y sin embargo, par 
suntuoaos que sean. es^oa articulos, se dis^ 
tinguen per ^n soiidez, su aencillea, su.au 
sencia gjener^ii de lige^eza y aireTimiento. 



-^43— 



Se comprende bien que el obrei^o' qrfe tra ' 
bajift' eiios artfctrl68 es tin seV i^atigtifrifo y"^ 
iiiifttrco, frio,^ rfeflexivo, po8itTtriAta,"68Clav»''^ 
del h^bito; qiiese nntre cdW roasi^^efrphpki^''' 



y cerveza. " *"^ '^ " " 






Donde mejor se mahifiesta el cafacter in- 
Sfles, en cuanto A fabricacion, es en las cer- 
vecefias de Londre^. Se puede prescindir 
de la enorme produccion que hace Londres, 
aparte de 1(/S objetcis ya iiidicados eri teji- 
dos de seda, -lana y algolon, cuchilleria y 
quincalleria, cneros curtidos, carriiajes, ina- 
quinas de\vipor,, municion licores destila- 
dos, azuctfr re^naWa, cigarros, fosforos, cor*- 
dajevS y pAdiiclos-^quimicos. Todo eso e.s 
muy vaiioSf) yll^^ocnpacion d centenares de 
miles de ob^eroW pero e.-as fabricas no tie- 
neii nil sellc>\aii •ninentemente ingles co^ 
mo las <ie cerveza, de entre las cnates me- 
recen' particular mencion las de Barclay 
y Perkins, de Allzdps, de Bass y C ^ y de 
Truman, Hamhury, Buxton y C ^ 

La primera sobre tndo, que he vfsitado 
coii muciio* interes, es de propbrciones co 
loftrtW^; La f^brrca'de Barclay es ^ las'c*^-- ' 
vetbrfay dfe otl-os pal-ses como la irnprSntA" 



del tHTms'es ^ \m imprenta^ medtatias dei 
conttti0nt^. Baste decir que aquaf e»table^ 
cimtetito*e& por $;i «olo trim pequefia dmbicJK 
por^is eont!»tfuccioo3e9 y la p^blacioa obre- 
ra 'q^^'X!t^mieiieyjab€rrcando 4^ hectasas de 
siiperfieie. qae paga anuaimente at goUier'^ 
no cerca d^'Un^millon de pesos ppr impojes^ 
tos; mne sias tintas 6 eetanques de t^erveaa 
en fervfi^ntacioti parereii' lagos yi sus tooetes 
edificros; que 600 oaballds y centenarels de 
carfo^ estan empheado:;! cdnsfanteinente >en 
la disidbuoion del articolo en k ^w^ 
que apesar det gran aheiFrji^'^iie brg^zos que 
procura el enipl«o de las mia:(jfuiDa% de v^a^ 
por, mas de 500 iridividu#0jiaiiey'trabajd 
permanefite en el establecmu^iitcY Asi es la 
fabricacion ingiesa: forniidfele/y eolosal, 
coma se nec^ita para tina%fti^ de consa- 
midores qaa abarca %\ mundo entero^ 

La indnstria parisiense tiene nn catacter 
m uy di ferentfe baj o todos aspectds . fin Pa - 
ris, al' contrario de Londres, las grander 
fabricad Mti- rajrfsiftias^ pero son innnmera*^ 
bles las medianas 6 pequeiias. Si ios tibre * 
ro04ral)ajati' «» ias i^bricas en nttmemiimy 
conMde^pe^ei^e&i ^tande tambienel i^lpr^de 



micilio del obrero, aen multitud de peqn^u; • 
nosntolieres ^obradoiff^ipdepefidientQaqufi. > 
reciban ^nce^rgos de. I09 girandes eroprQaft- ; 
rios* . E9te siatema ccKisie particqlarmiM^ .:; 
reapeoto de )qs trabajaside acte^c^nio- e) de, ^ 
grai;^^iitografia^.pQtara, JQyeriayiQto^El 
cacacter esencial de la industria paxisiQiiaer 
toGQado et> au taa^a mas valiosa y ooti^ble,. 
es el del refinamiento eo el gQsto^ la deli« 
cadeza, lagcaeia^la elegancia en todo,f«-* 
c<)ndieioae8<]Uie requieren de parte del obre* < 
ro mncha iDteligencia, habiiidad manual, . 
espiritualismo ingenioao, y un alto senti^ 
miento de la belleza artistica. 

Todo el mnndo conoce el merito particu* 
lar de los articulos llamados de Paris. No 
busqueig en olios solidez, y contentaos con 
la graciai el gusto exquisitp en las formas y 
combinaciones, y unamaravillpsa perfeccioa 
en la ejecucion de los pormenorea. Se 
puede decir que la industriac parisiense se 
resume en tres grandes categorfas: 1?^ laa 
artes que se refieren k \^. tnfi^o^i Wf^ cona-^ 
pUca4a nomenelaturaes \w$k\ i&durar;^Uaii t 
arUfi.qna aatisfacen al lujo ean^ ctf^rtp oar^ 



—646— 

r^cter fie permanencia, como joyeriat bron^ 
ce8y dorados* tapiceria, poreelaims, pintiira, 
fotografia, juguetcs y curiosidades; 3^ las 
artea que ^atisfacen directa 6 indirecta*- 
mente lai^ . necesidades del espiritiii tales 
como la papeleria, la tipografia, la litogra 
fia» el grabado, la encuadernacfon de librps^ 
la fabricacion de instrnmentps cieutificos, 
musicales, de optica, etc., etc. Todo lo 
que esas grandes categorias de industria 
producer! en Paris e?? primoroso, de gran 
Valor y sin rival en el mundo bajo el piinto 
de vista del arte que seduce y encanta. 

Asi del mismo modo quH la Inglaterra 
parece revelar todo su po«Jer de produccion 
barata y en inrnensas escala eu lasi inmen> 
sas cervecerlas y los astilleros de Londres, 
la rancia se manifiesta con admirable au- 
perioridaden lasjoyerias, las libreriasy los 
almacenes de primores artisticos y niodas de 
Paris. En Londres hallais la fuerza, la 
graiuiiosidad en las proporcioneS; la mer- 
caucia destinada k las muchedumbres de 
la humanidad, la mediocridad en la ejecu- 
cion/ia soIid,ez delos positif i^tas 6 los poco 
afortunadoj?.— En Paris el refinarhiento, en 



_647— 

todo» la teiidencla constante & conspliar el 
interims de la fascinacion, el gusto aftistioo, 
el capricho de las inriovacionea sorprenden- 
tes pero pasajeras, y las delicadezas del e»- 
piriia. Londres tiene y tendrd sierinpre e\ 
centrb comercial sobfe las grahdes miisas 
del mundo.' Pafis ejerce y ejercerfi sti so- 
beratii'a sobte los espfritiis distihguidos y las 
organlsiaciones delicadas' o caprichosas. 

Una de las manifescaciones mas eviden- 
tes de la fuerza y de la libertad de iin pue-- 
bio, es ese fenomeno de la actividad econ6^ 
mica que se ha convenido en llamar el ere- 
dito. — [Por que? porque nada hay mas 
intangible, mas rebelde al artificio, mas es- 
qnivo d la compresiin y la violenria que el 
credito, es decir, la confianza que inspira 
con sus actos un gobierno, una asociacipn, 
un individuo, I na situacion cualquiera, — 
confianza en virtud de la eual los intereses 
se buscan, se combinan, se consolidan y 
des^rrollan, centuplicando la fuerza de los 
capitales 6 valores creados con una ifuetTjA 
6 capital moral que' ftcilita las operarjorfes, 
las rriultiplit^a indeftnidaniente ^ i'p^rrttite 
conTertii* tiriia simpld'garantitf'enin'struhfien- * 



to (h qwmbio 6 ai^o reprevaiHitivo de-inr: . 
m&DSioa valores en accian. Laiobaierv^icin 
mas elemental ddi movimiento^ polltioo y 
ecQnqmico d^ Ipiji pueblosij baj^ta pfi^'fi^ haqfk 
comp^efider que el lepguaj^ , 4?. 'a fw^^jpif a. , 
(activo 6 p^ivq) yis^ situ^(ji(?9 del pr^it^jq . 
sonjoamas ^giiro^ teri:ppmejl;rp^ pfu;^. j^a^-. 
gar del gwdp de jjasticiii y iBqra|Udwillplos. 
gobiernos y de la coiidisteucia de 1<^ ii^t^^ 
re«ke«i queeUos lieoeii la;mUiQn de{>roteg^^. 
Asi, cUarniose quiere bacer el:pairaDg<)a4^ . 
las socied$de8> politicaa^ es en sa prensay 
SUM eJementos de credito quQ debeo bus- 
carse los rasgos mas earacterCstioos. v 

Bajo etatos puntos de vista, es preciso re- 
conocer qo^ Inglaterra tiene, por punto g^ 
neral, una gran superioridad respecto de 
Francia, superioridad que na^oralmeiite se 
reVela en Londres mas que en ningunactra 
ciudad < rit^nica. A reserva de pcnparhos 
de la prensa en otro Ingar, Yeamos lo qtie 
sucede respecto del credito. Desde; luegp 
llama )a ateneion la gran superioridad de 
capilales q\i& atesora Londres^ sin^ absorber i 
por e)3o la riqueza mpnetaria de las demato } 
ciiid^es ^^4graii movimierito indDstrial y 



iri 



\\^' 



comen^iah E»|idinirab)e ve]^cha9ta^<^ae^^uit ^j 

net[aFi0'6 la cajadal/mandOi. . ». ,.i < ^v>.i 

No olb^tatite ta fuerte<:ompet^ncia'4)iie le""' 
haeeh los capitft^tea monetari68 de PAt^w*, * 
Amsterd^liiv Francforl< y* otras et^h!iad6«' de 
primer '6i*deif en el movmirettto del- creditdv 
68 evidebte fyne nirignna grande op^^ek)li 
de eiilpr6stitb,'8tiserkitm6eiiipresas itidos- 
triceteet^se vjerifiDa eti 'Eiiropa din camar con 
losi %)aiKOi^ de LdDdre3> qoe^son, pev decir- 
lo adi> lo9 mitmikor^s del €ir4dita« Loe »<>ta*- 
nosry lea cajas' del banco de Inglaierra y 
los demas que fancioi^an en* hi (>it7/j con- 
tienea todo el oro y-toda la piata que el 
mundo coinercial de Eoropa p:uede ni'cesin 
tar.parasuB operaciones iioroialesyiy ese dU 
nero esta.ajempce dispoaible^ a iqieBorinte* 
rea que en^ninguna Qtra parte^ k eUtrai; en 
cii»siilaoVMi y fecuiidar con su ar^via podero* 
sa *el cftiiif^o de k riqueza publico. .,:, 

iPe:qii4 proviene tan felis Bkm&Qul Co* - 
mpi ) 68) . <qii« V Inglaterra) coo* un* it^r^rioi jjr. 

tait4ft: loitdQiFraftWat .^^. sa^tys eeli»i»'Qf». j 
ditpiinii^pi)d$r enormeiQiepte sttp^^rior *l de . 



la Francia entera? Y esto, no obstaute Jjf. 
ventaja que tiene la segunda de hallarse 
admirablemcnte situada en el contin^nte^ en 
contacto constante con Betgica, Alemania, 
Suiza, Italia y Espana. La esplic^cion na* 
tural e'stS eh la libertad del cr^dito en Jn- 
glaterra* libertad fimdada no solo en las 
institiiciones y costumbres, sinp tambien en 
el espiritu particular de lapolftica. En efec- 
to, laa in8titnciones,*por una parte, acordan^ 
do amplia libertad a las operaciones de ban- 
co y d las que con ellas se relacionan eetre- 
chamente, favorece sn solida multiplicacion; 
las cosinmbres, por otra parte, siendo tan 
favorables al principio de asociacion, le ofre- 
cen al credlto un poderoso elemento; en fin, 
la politica britdnica, basada toda en la pu- 
blicidad de la prensa y la libre diseusion 
parlamentaria, no puede menos que inspi- 
rarconfianza 4 todos los intereses legitiraos. 
Puerto que todo se discute y nada se hace 
sin contar con la opinion, el credito estd a 
cnbierto de esas sorpresas y maniobras, d^ 
esost movimientbs artificiales 6 de camarilla 
que son propios ^e los paises gobemadoB 
despdticamente, donde toda gran resolueion 



J 



—661— 

i . 

es un secreto para lo8 cindadanos y nadie 
puede contar de seguro con el dia sigoierite. 

£n Irifflaterra todo el mundo puede cons 
tituir companias anonima^ con la fnaygr 
faciiidad^y ningun privil^gio embaraza 1^ ac 
cion de los bancos. Verdad es que el go- 
bierno se entiende unicamente con fcl banco 
general, de Inglaterra para verificar el cobro 
de las contribuciones y el pa go de sus li- 
branzas; pero como los demas bancos nada 
sufren a causa de esa'concentracion perfec- 
tamente justificable, cada ciudad queda en 
plerla libertad para mantener sus bancos^ 
pertenecientes a particulares. Asi, aunque 
los billetes del Banco de Inglaterra circulan 
por todas partes, eso no obsta para que loa 
de Dublin y Edimburgo emitan sns billetes, 
asi como los de Manchester, Liverpool, 
tjlasgow, etc.; y en todas las ciudades cir- 
culan constantemente como billetes 6 dine- 
ro \o& cheques jirados contra tos banqueros 
6 por estos. Deahi un ihmenso movimiento 
de sigiios'i'epresentativos, que hace en gran 
parte irinecesaria la moneda y permite des'* 
tinaria en cantidades enormes a empr^stitos 
jr eniipresas en todas las regiones del niunn 

ASPBCTO MATERIAL DE PARIS. — 44 



—662— 

.4R? Agreguese 4 e^o la intima relacion 
eetablecida en Inglaterra entre la institu-« 

cion de los bancos y la de los docks, y4a 

• ••* ' • ' • , •'. ^ . •'j. 

aqsonoia de todo privilegio en las opera- 
cionte? die bolsa (agendas de cambio) y en 
las de corretaje, y se compreudera facil- 
mente por que tienen tan inmensa impor- 
tancia los establecimientos de credito'yco- 
mercio en Londres. 



No,es meno3 interesante alli, relaiiva- 

. . ' • ■ - ^ ' ■ ' Ji 

mente, el rnoviaiiento de los institi^tos de 
prevision. :Caj?is[ d^ ^hqrros, bancps de 
a$egm;o3 p^^ra todas la^ cosas y contra to^ 
dos los riesgos irnaginables, sociedades de 
feOQorros mutuqs, — cuanto puede satisfacer 
el interes social ^ individual de la economia 
y. la prevision, — todo eso se encue^otira en 
Londres Uevado al nias alto gradp d^ de- 
sarroll^ y engran pnosperidad, Y todo eso 
es libre> todo reposa en .el principio de aso- 

• ctacion,,sin que la autoridad tenga que. in^ 
gerirse e^n uinguqa, d^ las operac^qnes^ ad- 
ministratiyas ai entrabar la organi?aqion de 
^S^l^l/ps ipptitptqs. ^ All! la autoridad ao- 

..;.cial,^Jp't^r;i^i^ne si^ para /f e|)r^mr el 
fraude, el dolo 6 la violencia; y aunqae a 



- 663— 

la spmbra de la libertad se suelen prodocir 
incidentes deplorables, siis males sou siem- 
pre mucho menores que tos que resultarian 
de una legislacion suspicaz y embarazosa. 
Recientemeiite, como en btro lugar' he 
tenido ocasion de esponerlo, el gobierno 
britamcoharealizadouna magnifica reforma 
convirtiendose en cajero general de ahorros 
y haciendo de cada una de sus oficinas de 
correosunasucursal para depositos de eco»> 
nomias y reembplsos. De ese modo, de- 
jando a todo el inundo on absoluta li- 
bertad para mantener cajasde ahorros in- 
d'ependienies, 6 tlevar a 6stas sus econo- 
miasy ha creado un poderoso instrumento 
de cr6dito y circulacion, igualmenie favora- 
ble al Estado y los particulares. 

Por lo demasy es digno de notarse que, no 
obstante la grande inferioridad de Ingla** 
terra, en cuanto d la cifra de su poblacion, 
respecto de Fraucia, y no obstante la nnejor 
situacion que por regia general tieneii en 
Francia las clases pobres, son sin embargo 
fnuy superiores el numero de las cajas de 
ahorros, y sus deppsitantes, el de las socie- 
dades de socojrros miituos y sus miembros, 



—664— 



J el valor de sus econdmias'eh tnglaterra. 
ten Francia la sitaaciori del crfedito y de 
lbs institutos de prevision es muy diferehte. 
La inferioridad es evidente y grandisima 
en el numero de bancos de giro, deposito, 
descuentos y aseguros, tanto en Paris corao 
en las demas ciudades; la institudon de los 
docks esta muy restringida 6 por estable- 
cer; las leyes oponen grandes obstacnlos a 
la creacion de conipanias anonimas, limi- 
tando sigularrnente sa numero; el Banco de 
Francia tiene el privilegio escliisivo de 
emitir billetes y estd en gran parte bajo la 
dependencia del Gobierno; los bancos espe^ 
ciales al servciodel credito mobiliarioy ter- 
ritorial se encuentran en semejantepredica- 
xnento, favorecidos por una especie de mo- 
noplio; los corredores y Ibsagentes de cam- 
bio forman asociaciones privilegiadas: nia- 
guna caja de ahorU)s ni sociedad de socorros 
mutuos puede ser fundada sin autorizaciou 
oficial, y ia mano 6 la influencia de la au^ 
toridad se siente en todas las operaciones 
de credito, prevision y economia. 

De ahi un fenomeno muy singular que se 
produce en Francia: los capitales son abun- 



- 666— 

dantesv 7 niil objetos l^taman 8^ CQncurso 
dentro del territorio imcional; e^ quetpo- 
drian eer aplicados con evidente utiltdad; 
y sin embargo, esos capitales solicitao de 
preffrencia las emprcsas estranjeras^ raos- 
trando8U poder fecundante en toda la Eu- 
ropa, porque las instituciones restrictivas 6 
de escesiva reglamentacion los alejan de 
su radicaciqn natural Ademas, eomo el 
. privilegio y las restricciones liraitan mucho 
la aoeion del credito, y per tanto la niuiti'* 
plicacicm de los signos representativos, la 
induatria y el comercio necgsitan en Francia 
una enorrae cantidad de moneda metalica. 
Esta neresidad espoqe a \n especuiacion 
france-a a maygregt peligros y agravaciones 
de crisis nioneiarias, produce fluctuaciones 
mas violentas en el valor del meialico, y 
mantiene el alquiler del dinero a una tasa 
que> sobre ser inuy alta relativamente, tiene 
naucho de artificial porlo comun. 



« ' f 



ividcOB y Pai'is h^9 el pnnto de viata d(^ las 
^Comunica^^ionesi Ifts diferenci^e po sqii me- 
no8 paipables. Pero en esto cada una de 
las dos capitales tiene supenorida^^o ven- 
tajas bajo dertos aspectos. Desde luego, 
auu habida considerctcion a la gran .d^^i 
giiialdad que hay. entre Paris y Londres en 
. cuanto a eetension y pqblacion, no cabe 
comparacion entre el innienso movimiento 
de los ferrocarriles, telegrafos, correos, car- 

. ruajes, etc. de Londres y el de Paris, inuy 
considerably spero inferior en raucho. El 

ferrocarril, mucho niaa audaz ea Londres 
que en^ Paris, porqne la necesidad es ma* 
yor, penetra.pof todos lados hasta el cora- 
zon dela metropoli, pnientras que en Paris 
apenas se aventura trabajosaraente hasta 
los arrabales, en lo general. Creado en 
virtud dpi privilegio para cpnstituir:uii,mo- 
nopoJipi el ferrocarril frances, directamente 
(tpoyado y aun entrabado por 'a autoridad, 
est4 destinado a ser un dia prqpied^d del 

J Est^ado. Si.algun raro escritor vercjadera- 
! , ,ii^ej;£l;e liberal sueLe pedir la libert,ad,pfM^fi las 

-I !^ €^!9^?!?^<ii« d^ f<^rpcarril| la inmeMam^forfa 



—667— 

de l6d Franceses n 6 W(/6S^W^i!i(y^or que 
el gobierno fifd(j[tiiem todks1*feMltleaffV:xis- 
tynte& Jr las admlriislii^ c^ytoobwneidel^Es'^ 

Esa preocupacion general se atnerrficon 
la' die la centralizaciori de Ids ferrocarriles. 
Parts es en realidad fa estacion dbligada, 
principle, centre y fin de todo« los ae ^ran- 
cia; en tanto que en Triglatertala'V^d estan> 
compHcada, que se puede declr (JtVii'i^ada 
dudad tiene su ferrbcarril, y qtie ca'da ftnea 
terreia no es sine una vena de la intiifensa 
rarhazon que cubre todo el pais, gin qu^ sea 
facil decir en donde se hallan el trorico y las 
estreniidades. En Inglaterra,'basta que una 
compania! le pruebe al parlamento que po« 
see los fondos y elemfenros reales riecesa- 
rios park drear un ferrdcarril, para qtie se 
la conceda el permiso de hacerlo mediante 
el derecho d^ expropiacion en cttso necesa- 
rio. En Fi*atici*i el asuntd- es tail ^duo y 
cbmpKcado, que todosi los obstSctflis se 
^ hgrartdati aftfficialraenfte; : . > 
' ' ' Et teMgrafo el6ctrico de Ingldtfel-ra es li- 
lire ypettenece k lbs jp^ti(JttJttr<is:''Ae'tfhi la 



<<» 



'tici^ ]^ despadiiM, no boIo de cinde^d td citi- 
dadr et^o de barrio k barrio, la baraiara del 
^(anricioy la prontitud en la irasimsioa, la 
iBdepetidencia de que gozan los meBsajts 
pfivados, y Io6 grandes progresos que fie 
han reatizado, particularmente en Lonfdres, 

, e&el sistema de administracion y los apa- 
ratos. En Francia el gobi^roo tiene el nao 
nopolio del telegrafo electrico, escepto en 
cuanto & loB alambres destinados al eervi- 
cio leselusivG de los ferrocarrilee. Todo 
m^nsaje pasa bajo la mirada e^serutadora 
del gobierno, y de este solo hc^ho surgen 
nail consecuenci^<i» miiy importanies que li- 
fhitan muchoy relativamente, el movimiento 
telegrafico 

La feituacion del servicie) de omnibus y 
coche, de alqnilar, sin ser exactamente la 
miama, tiene muchas analoffias. En Lon- 
dres; libertad absoliua, compeiencia eritre 

' tnQchas (;om|iaiiias y un inmeneocinimla de 
vehiculopi, de donde proviene la batatura en 
el servicio, al iraves de distanciaa inny con- 
siderables. ' En Paris, monopoiio y privile- 
gio acordado por la autoridad a la^compa- 

»fite» ^^j« eapei'uiaii con 6mf|ibQ^ y^ cfachea 



de alquiler comuBy evid^te ja^c^siSA de 
vehicnloB respeoto de la poblacioni y regljst- 
tnentacion rigoi'osa. ejerctda por la ppUci^. 
Estoy moy lejas de condenar <todp^ ^to, y 
luego dare la ra^on, pero debo ^staiitlecer el 
hecho^ como un raego camctertsiico. 

Encaanto at movimiento de los eorreos, 
la superioridad de Londres 6 de Inglaterra 
es inicuesiionabley sin reserva alguna Des 
de luego, nada es cotnparabie en et mtmdo a 
la prodigipsa actividad que reina en el ge 
neral Fast • Office de Londres, estableci- 
miento admirable cuya deacripcion seria pe- 
dantegrca de mi parte despues de tanta» que 
se han publicado. Baste decir que ha lle^ 
gado a suceder, por un cumulo casual de 
circunstanciaa^ que las mala&.di'^ ambas 
An^eviria^i de la India y dif otras regiones 
li^nailuido $imuha^eam^^tc^ arroj^ndo en 
un s^o dia sobre la Oftciaa genera! de cor- 
reos 4mas 4e. tres miHones.d^ carias; y sin 
embargo todas han >8ido distribuidas en el 
mismo dm coii la mayor c^gtijaridad* ^ Otro 
'tooio miQ^e conJoB tmpceaos,^que guaii en 
^pami^iAdes ]»ri)d}^a8a8. * mi.mm • 
'I '«Fer^-;|,4.que<Be^.deben.(ian .Q8U'f^r4iQ^ria 



- —660 ~ 

''iif^tivVdad'y re'gnlaridad? Evidentem»^nte a 
*^fti si^lHefites ctrcanstaticiad: Ik estrerria.' ba- 
"' rtitiith d^ \o^ partes, al menos en ctiafitb al 
' interioi' del reiiio-unido y S Etiropa y los 
"fi^ado^ tJnidos; la uhidad d^t p6^te, siH di- 
ferencia d6 distancia (eh igualdad de peso); 
Ik libertad qd6 fefl* gbbierno deja A los parti- 
culares para las rcmesas deirripresofe'dfe to- 
do g^nero^ y annde cartas, toque sfmplifi- 
ca itiucho las ^Dpemciohes e^ritando el imci- 
'namiemo de paquetes pesadd^; en (iiii olvi- 
' dsndo eirctiititaiicias 'subalternas, la inviula^ 
bilidad de que goza la corresporidencia, in- 
violabiiidad que evita a los empleados de . 
correos la - perdida de tiempo en escrutar , 
los secretos epistolares. Debe tambien te- 
nersc en cuenta que, tio habiendo en Ingla- 
terracentralizacion de vias de comunicacion, 
lacorrespbndehcia gtra en todas direeciones 
sin necesidad de pasar por Londres^ eercep- 
to en casos muy escepcionales« Ad^mas, en 
> nn pais donde tod a carta paga de porte un 
penigue nea. ceal fuere la distaocia, ks gos- 
tundbres han ^eslablecido eaponiloiehiiiente 
'6l fMHqueo antictpado, como 'Vn' afcM de 
iSfiiipId 4tdli6ade%ay taiito mad fd^il'cWinto 



que elsis^emn e$tampilla$ ^e^i^^fpG^.^^iiii- 
mblem^/i]te k eUo, £1 correp cj 3, pq^, ^i^ In- 
gl^terra un ppderpsisimo insti^uma^a de 
comuuicficion y civjliz^ciooi t»n util al mis- 
vtio tiempo k la libenad como k la autori^ 
dad^ armoniz^ndo en todo con. Iqs ferrocar- 
riles y teljegrafos^ los vaporea, Iqis cmmibps y 
Ips cocbea de alqiiiler. 

Asi, 6 proposilo de carrnajes publicos, es 
tnuy digno de noCar que la. soeiedad in^Ie- 
sa mostrandose logica en h aplica<cion del 
principio de Kbeitad,^ recoooce exactamente 
la mismaindependencia en el carruaje que 
circola por la calle que en Vapor«>6mnibu3 
que navega en el Tamesis. De ahi Ja ^uma 
abundancia de vehicuios tan. favwabie a la 
circnlacion en todos sentidos^ 

Bn Francia se sigue exc^ctamente la lo- 
gica contraria. Partiendo dol principio de 
que tado vien*^ de la autoridad oficial 6 de- 
be apoyarae en su conaeutimiento^ la Indus- 
tria deja de ser an ^er^c^ para conyernrse 
BDrrealidad eia una concenmu Mieouras que 
eftlnglalwrra la libeetad «fi la regia y kt li^ 
imtacion .una eacepcion rara» ^UvI^rimQia es 



'^'^'d^ hriAl:€¥vefiet6Q tie Wh atHoriiiad en los 
^ ^'^o^ibs pril/'ados. - EUo es qua el pueblo 

' fhmcesf, eti s» gran miasav^a Hegado ^ per^ 
^* tJet casi t6ta^mente^ et'espirkn d^ iniciativa, 

*" y no feie sietite fterte sino en ta'atoque qbra 
coleetivameme bajo la impalakki ydireoeion 
de la autoridad. Et paeblo frandes 'tiene en 
alto grado la cualidad de iaespofiladeidad; 
pero no ee debe voufatidiv ki espanianeidad 
con \a iniciatwa^^'pne^o^ que la- priniara. no 

V se ag'ita sino en la esfera de los-Mntk.mien- 
tos y lad aspiracioiaes, mientras «qii6' la se 
gurida^xige traducirae.en ados Ubraa y efi- 
caces. 

Sin Embargo, es justo rcconocer que no 
les faitan sus ra/oned 6 los frftnceses f^ara 
preferir sn sisterha al de los ingleses, Imgla- 
terra es pot escelencia nn pais de prodnccion 
activa, y Londres no es visitada en lo gene- 
rHJ sino por'hombhisde hegocios, porque esa 
inmensa metfopoli hd ofrece verdadero in- 
• tere^ al^tmnjero', con escepcion^deaJgunos 
fnmiumentos^ sino pdrsus grand63 manifes- 
''* tacibnfe» de caracter economieo f cofiio una 
*^bbttt'esdufela 'de estadios practicos re&^cto 
dfel'^bic^fnd polftiw; Eh'FaiM, penoto.pe- 






' ro necesario es decirio, la escnela e0i j^ura- 
mente te6rica bajd ea& aspecto sino oegati- 
va; 7 en euaoto k lo indastrial y com^rcial, 
no es en ia capital francesa que se halian 
los modelos. Paris, metropoli de la ciencia, 
del art^, de la literattira, actividad diplom^- 
tica y el mando de la elegancia, la Dovedad 
y ei placer, |es la capital de los estranje- 
rosy sea que soiiciten instruccion academica, 
sea que busquen solamente didtracciones 6 
placeres. Asi, la poblacion se renueva y 
modifica en un flujo y reflujo incesante, y 
como la centralizaeion ha hecho de Paris la 
cabeza y el corazon de la F/ancia, como la 
civilizacion lo ha constituido en foco de to- 
das las ideas del mundo, es a esta ciudad 
que afluyen todas las arnbiciones que bus- 
can su via, todas las pasiones ardientes e 
insaciabies, todas las escorias de la socie* 
dad francesa, confundidas con las mas no- 
bles'inteligencias y aptitudes. 

De ahi, dicen los francese^, la necesidad 
de que la ar*cion de la autoridad se haga 
sentir fuertemente, organizando todo, ^ fln 
de facilitar el accepo de todo eL npiundo, y 
ofrecerje al ejstratijero el mayor cumulo po*< 



—664— 



• - I • ' » I 



HP\^h 4?. I^p^^iitiafi y venta^as. El ar^umen- 

.tP.RU^cle t^ner su lado buenp en ci^rtos ca- 

,,pqs, y^ efectivameritc es muy superior en 

Nrancia, respecto de Inglaterra, elservicjo 

de los ferrocar riles, omnibus y coches, en 

, cuanto d seguridad, decencia y comodidad, 

, Pero tarol^jen el argumento es especioso, y 

^011 el se prettetide justificar, a tit;ulo de pro- 

, teccion en favor del estranjero y de todo el 

publico^ un conjunto de duras restriccioneg 

que erabarazan mucho al pueblo frances en 

su vida moral, inteleclnal y material. 

Pkra terminar esta carta, aun k ries^o de 
prplongarla demasiado, hare algunas breves 
observa.cione8 respectQ de los esiableci- 
mientos de instruccion recreativa. 

, Eu esta i3(iateria la superioridad esta evi- 
, . dentejj\en,tq del lado de Francia 6 de Paris, 
. ppr mas .que baya de censurarse el esqeso 
de, .esplppdor y de intervencion oficial. Com- 
prendo muy bien que en m pais pobre y 
atrasado en civilizacion (como nuestjras re- 
publicas del Nuevo Mundo) el gobierno de- 
be en caso de imponerse la protection dU 
;. recta de ciertos intereses, comenzar su obra 
^ ppr la instruccion elemental y las vias de 



'*_665— 

comunicaciori, sin to coal todo pVogVeyb'^s 
imposible, y la libertad cafece de con^iaten- 
(iia. Los monumentos y los institiitos de 
bellas artes y recreo, deben venir mas tar- 
dei cuahdo se cuenta con mayonBd rieciMitis 
y lo indispensable est^ asegnrado, ptr^Bto 
que el pulimento artfstico, Iiter6ri6y'cieti* 
tinco^ (ss hasta cierto panto el lujo de la'ti- 
Yilizacion: Pero a los pueblos opalentby y 
muy avanzados en mstruccion y tuerza, d0'« 
'mo Iiiglaterra y Fraricia,' les estS hitjy W'en 
el proteger con largueza las bellas artes y 
todos los perfeccionamientos de la ciencia, 
ya porque en la sociedad todos los conoci- 
mientos se apoyan reciprocamente, ya por- 
que en los museos publicos, lasl3ibliotecas9 
lbs jardines cientificos, los grandes monu- 
mentos, las exhibiciones /> concursos, y to- 
dos los obletos de instruccion recreati va re^ 
side Hh gran poder de moralizacioti, de Vul- 
gari^acion de las ideas y depnracion del 
gusto, que ho piiede menos de d^r feicnndo 
para'la sociedad, ' ' ' 

Los fraiiceses, en rhi concepto, han com- 

prendido niucho mejoruue los mgleses ese 

' gran mWres social. Asi comb Paris ea'bna 



.cnpitd. prodigriosamente nea eiv meniimen^ 

tMi bibiiotecas, mudeos y demas mstittitos 
. pilblwdET afi6log09, Lohdres ha side tititdble 

por BH Indigencia en ese sentido. Hasta 
;ahoFa poco tiempo Londres m tehia itias 

e^tableoimientoe de ese gewero qtte sn ad- 
^jgrnshi^ Museo BritAnicb, ^n pohre Gdleria 
idepf Blurbs de la p(aza de Tr^feilghr^y Hos 
16: tre^ inftUtatbs fiffa^ de orfgeh nactonal 6 
ifsoleetifoj • Los demas, 6 erarr de fereacton 
iipabticttlar y en m«y reducido numero, como 
^1 Museade geologiay el de fa 'dbmpania 

de lad Indian Oruntales, 6 no efan abcesi- 
«bi^a al publico, sino med'rante el inevitable 

c&fZin qae ise paga donde quiera. Gn Lon^ 
idres no^era posible ver cuadros de pintiira 

de\«nerito (con may raras escepciones) si^ 
<no en las precio^as galenas de opnientos 
,personajes, y la ma^a popular no podia te- 

ner a an aleaRcefacitmentebuenoamodelos 
en artes^ oi eo industrias y oficios* 

El esGelente museo de Kensington, de 
reeiente creacion, ha comenzado & remediar 
el inconveniente, y ya se va reconociendo 
que no es 'bneno encerrarce esclusivamente 
ea el iodlvidbaitsoio euando estfi de por me- 



J moralidad. A petar de 68o» Paite^rettiPe 
T^ntiy^a in^finttameate nuporiorea y taa ted- 
dr4 sierqpre. Sas magoificoa mUBeoi j coa- 
servatorioa, . sa^* soberbia^ bihtiotecasy an 
precioao jardiii bot^nico-zoologico y nra- 
chos otros objetos an&logoa, aoo moy r«k 
ni?rosQ8» eotemnaente gratuikfsy may bien 
servidoa. . Verdad es que I09 f«'aiiceaed na 
ban logrado 6 sabido aclimatar eo Pirrta el 
gabinete de lectura papular que en Loodrea 
ofre.cc tan fecnndos serviciosi al lado de la 
fabrica 6 manufactura^ eo cl barrio del obte* 
ro^ y debido euteramente it la intciaciva in*% 
dividual* Pero al menoa en laa coaas publi- 
CfLQ el £9tado se mueatra en Prancia ma^ 
aolicito de aervir 4 laa muchedombrea gra- 
tuitamente, auoque d decir verdad no hace 
con ello mas que llenar on deber rigoroao, 
Dueato qne la centralizacion y reglamenta*- 
cion imponen una gran responsabilidad y 
an cumulo enorme de deberea^ Oada pue^'^ 
bio pues, obra segun la Indole da sua inati^ 
tucionea y costumbres, moatriuadoae aupe* 
rior en unas coaaa 4 inferior en oUraa. 

Acaao nada ea maa dMcuidado qos Urn 

ASPBGTO MATBRIAL DS PARIS.— -45 



. 008— 

rios de las grandes capitalee, y particular- 
ineniie del Tamesis y el @enat coiiio'etemei) 
toade comparaoion, cUandd se ^hiere cdtii- 
prender i^la iiuloie propid de rad^ lirid de 
lail dois *civHi2jaeioiles. Sin dtida ^ne todb 
vifgero a! r6cott^r 6 Londre^ y Pdrtn, se 
apercibeal pritner gcflpe de vista de la enor- 
ine difereiicia tjne hay'enire el dsp^ctri'de 
log dds-^rios^-^el trrfo esenciafmente comer- 
cialel'Ciit^ edeftcittlmetite monumentatf si se 
me permite la e^ipiiesion; pero cssi iiadie 
sed^lftne 'd inve^tigar la sighificacion so 
cial que tienen los dbjetos mas ndtables en 
esos rios, en" las partes comprendl das den* 
tro de las dos capitales. Y bien: no creo 
exagerar nada al de6ir que en el aspecto del 
Talmesisy^l Sena y de susYormas acceao- 
rias, encuentra la ma* completa y fielfoto'^ 
gr€ffia de las dos iociiedades en parangon. 
Ambasse manifiestan all! cori to'da la ener- 
gia de ^ fucble partieolar, suci tendencfas 
y su modo'de acdon* 

^Eti efectt>, si recorrbnios rSpidamefafd las 
mdr^neg'dW TStnesis dissde el piieiiik' de 
Batt&nea ^tt Ltvidte^, hasta la 'Md^dllos- 
wna^ f '#1 fBM^ il^sde' ei "ptietxtedtt Wa- 



r I ". ; ^1 \. . x'i 



—669— 

Ji?un ea Pajjis, .tflciq uos apamce bdjo .an 

aspeq^^C9j^p|etam^u]t^ dif^t*^!^)^^- Lm ijt^^i 
dag dd.Tan^^is up tieoen ^n ii)9t§LntQ;L d^^ 
regoso en ningi^na eppca dgl ani>| mi^ji^tf a€I ^ 
que en jag del Sena lia quietjiAd no.j^s, inter-. 
rumpida, sino^de u;^ mpclo ej^c^pciohal, y. . 
eso ea esca.la muj^reducida. Es.que Lpn* 
dres es mas bien la met^opqli de <lo8 nqgor ^ 
cio^ del miindo que la qftpital do luia g[ran, 
monarquia; mientras queParifif, a pesar de, 
todos sus esfuerzos de centralizaqion* no ha 
podido reiinir en su senoun granmoyimien- 
to comercial: ella no es sino Ja^ caipital del 
mundo monumental, artistico jf Jiiteraria, y 
el cerebrp soberano de la. nack>n francesa 
como cuerpo railitar y politico. Para no 
embarazar la comparacion, observemos ae* 
paradamente log dos rios. 

. ^] tender la yista al Tamesia en Londres 
es necesario abrazar simultdneamente bqs 
oncjasi cubiertas d^ vapore^^ bfirqa^ y ba|e'* 
lefi[ii a^is riberi^ oriUftdas por mutiieB y edifi* 
cio^ de todas cJases^ suf pueol$» y i<i9 .treei^ 
nos. mpnumentpd, susi diqgeaf :«lmaie0&eV' 
de depositOy y todo lo que puede indicar el 



dmimorxemueM da e«arrio qtm eiHra^iitaila 
fMM^ mw, pareca tenier una gnln parta de 
la majestad y ia iacansable actiridad del 
Ocr&ajtoi Lo primero que se iiota eo .61 
T^dshl eaqtoenstiaaguas la naregacion 
oomerdal 6s aula en sentido deaceodeBtey 
eH la fmrte superior 4 Londi^g^ al cootrario 
da lo qii^ BQcede en Paris* EI Sena es el 
rio pmveedor de Paris respecto de lbs |in> 
dnetofs lQt6];iore^, camp los vinos de B<^r?* 
goSHy laa madj^ras y lenas, ei carbon va|^ 
tal y los QGiaterial^fi de constrqccion. .El 
T4me$is ea el proyeedorde lus prodocjtiM 
estranjerog^ lo que {lace qnearriba de LoiH 
direa nose ?0 ninguna barca con provisianea 
del tado superior destinadas a la metropoU* 
Pero en la parte vendaderaniente comer** 
(Sidl un inmenso moyimiento de gentes y de 
Oiercancias! Un enjambre de vaporest^in* 
mbua 86. agita de dia y de noche, sobfe las 
hondaa turbias y salobres del rid, von»ican'^ 
do y ' reeogiendo de momento en momesto 
millares de pasajeroB en los numerogi«mios 
muelUk flotaatis da las dos riberaii, sihia* 
<kra pfine^a}nieme en las c^rcanfaa ojal pi6- 
d^loCbuiCtQS c<Jk)lsa]0s <iae altraviebkn el 



— 6Vi 



n^ Las dpei^on^sMiie V€^ifidan^«(^if>ffi«^ 
v]Uo»a rctpidez, jr es prddtgkiM tT)^ isoiMi 
dqUeHdft Oentdnares de vapored sii^)fi»a;y baNi 
jan por eatre mil obst^cuba «ifi choowt^ 
nanca a^on en ioa dias de niefa^a, dealiz^iiy 
dojse cmno pecea por en medio de 'enJAm*»i 
brea de botes y buqties velerpSy f ^paaandm 
da an TOoelle i^ otro y de ribera k fibera con 
lai^egalaridad dehnas acertado me(;aAi^^o;r 

jt^e qtife movlo se hace el servicio? Lon* 
dr^ OS una capital dunde la politica fitnw 
ciona coti admirable prontrtufd y asidiiosi- 
dad-; yeiin embargo en ningun muelle por 
pi^nto general, se alcan^ia 4 ver nn ptdie^^ 
mrni. La autoridad no tieno alii nnda qn^ 
haicer: el iuterea panicutHr deioB emUi^esai 
rios y el interes sacmi de los pa^^jeros hiis- 
tan para mantener el ^rden en inettio del 
movimiento mas tumnltno^o ^a\ hfknemisi. 
Ei pre<*io de trasporte ^s tan sinurnWnfmnte 
moderado, que e\ estranjt^ra se adniira: pop 
doBy tr€s 6 cnatro p^ner/nrx ot^ trasportan en 
uxi'trayectode 8» 5, 8 Y) U) kilemf^troji 6 mas^ 
Aewii^ BattBreta\\h9\it Woelwicho Orav^*- 
senfL.ocm tada^a cx)n>odi^ad ^y aegnrictad 
desaabie*^ jPorqae tal baratiltalit ^qcte 



— 67S— 

/ 

ningan priviiefiffo, Yiingan monbpolio, nin- 
giina esclavitud Veglamentarm pesa sobre 
los empresariod ni el pfiblico. El semcib 
es/esportado por diversas coitapanfas libres, 
y sm tarifks, Wumaitiente sencillas, son *es- 
tabiecidas segun la ley de fa competencfia, 
que 68 la tey de la utifidad comuo. 

Abajo de London-BridgenaWaisel gran 
movimiento comei^cial: millares devappres 
y buquea veleros, de navegacion costanera> 
6 trasatlantica, estan anclados d orillas 6 
en la mitad del rio, o en los inm'ensos do€k$, 
6 sube 6 bajap con su c^rga; y salvo las 
precauciones estrictamente necesarias para 
evitar el contrabando, esos buqnes gozan de 
libertad en sus movimientos^ y su carga y 
descarga es mas bien una operacion pura** 
mente comerciaj que un acto presidido per 
la autoridad. V.II1 todo es grandioso, in^ 
menso, todo tiene el selo del cosmopolitis- 
mo V de la libiertad, 

Pero ^de qu6 modo se presta el Tamesis 
a las operaciones multiples de ese mov)-- 
mlento?' Es a<]ui donde se ve lo que e^e 
rio tiene de cara<:teristico. For tddas partes 
hallareis muelles 6 embarcaderbs flotwtefi; 



en ninguiia un rafllecon, an parapeto 6 cons-,; 
truccion de] g&nero de \os quais 6e Paris- 1 
Laa riberaa del Taraesis no son dtji dorai- 
nio publico, en realldad, sinopropiedad de 
' Ids particulares. Asi, no hay medio algu; 
no de circular A pie por tas margenea del 
rio; lo3 edificios arrancan degde la orilla 
miama del caace, y aua mnroa estdn aiem; 
pre batidos 6 tiumedecidos por laa ondas. 
Como casi todos \oa edificios que dprninan 
el rio estan aplicados al almacenaje de mer- 
cartcfa^, sea como casas particulares, aea 
como almacenes de Stock o deposito (que 
pertenecen S miichas empresaa distintas), 
laa mercanci'as entran y. salen directamente, 
sin auxilio muclias veces de vehiculos in- 
termediarioa. En los grandes deposJtos la 
mercanoia sale del buque airier para en- 
trar |inmediatameiite at inmenao deposito; 
en las caaas particulares las ventanas sirven 
de muelles, — el buque atraca al pie de |a 
casa, y por medio de garruchas se hace en- 
trar d losalmacenea 5 salir de ellos, por laa' 
ventanas, |os bultoa de la carsa, Nada ' 
maa aencnfo y ventajcao bajo el punto de , 
vista de la economia de tiempo y trabajo f 



b^fttwa de li>8* locales y Im opmmei<^ 

I 

'Pero esa s'tuacioh tiene tahnbien incon- 
vcnieiites gravisimos bajo el dbble piintode 
la Sttlubridad y de ta policia fiscal y aun 
correccionaK En efecto, estando encerrado 
el ^dmesis en el corazon de la ciudad sin 
respiradero alguno^ sin mas diques 6 niiiros 
6\ie lo canalicen que las dos hileras de edi- 
iicios ddlas orillas, la pobtacion que alii de- 
mora 6 trabaja esta bomo asfixiada; las iiias 
horribles inmundicias j<e acufnulan donde 
quiera; el aire, el espacio y la Inz fattan; los 
medios de embarque y' de^embarqhe para 
los pasnjerosson penosos y frecuenteiriente 
repugnantes; las cbm'miicaciones de piiente 
a pueriteson dificiles por falta de malecone,-; 
el reflnjb de la marea d^ ja sienipre las ribe 
ras del rio en descubieito, asquerosas, fen* 
gosas; los fratides y mil maniobras cul^a- 
bles sefecilitan mucho, por faitade vigilan- 
&ia i?obre el rio niismo, y pur la comqdidHd 
^ue' ofrecen las ventanas que sirven Qomo 
nftjellee. - 

' EHfo et» qi]0 la opinion y las aiitoridades 
se^hkn praocupado mucho con lajcuestion 



gado & veces a tal estado de putrefacci^. 
eavenenadQra» que todo el n^uin^o Uftda^ 
mado pidiendo nn remedio eficaz contra 
gra^visimas cat^strofes, y el p$irlamento^ la 
preDsa^ el gobierno y los concejos munici- 
pales de Loridres han tenjdp que soliqtar 
asidnaipente un modo de resolvcr' la di5- 
cctltad. Y esta no eg de poca monta, sino 
oioy grande y complexa: por una parte el 
costo de la canalizaclon gpria enorme; por 
otra el coraercio sufriria mncho bajo ciertos 
a^pectos^, y la propiedad particular espcri- 
mentaria s^riod perjuirios. Lo del ,costo no 
es, en cjefinitiva, cosa muy grav e por ingle- 
sea: quando en Inglaierra se recohocc que 
algp es ueceaario, ntil siquiera, se haco sin 
vacilacion, ciieste lo que costare Pero las 
otras objeciones son de gran podjer en In 
gloterra. . 

En efecto, auiKjue el comfort pa jin obj*^- 
-to dii primera atencjon para lod )ng|eiBe«i y 
aanque ello8 se interenau hoy n^pchQ:^n IflfS 
cuestiones de salubridad, en tendencjpi gj^. 
Bidl les haee considerftr .con)o. .preferc^ntQ el 
iBtewa cota^rcialy pue^tp laif^ft es ,^pc^.q^e|§f7 



—676— 



i • 



tidn de riqueza, de preporiderancia y de or- 
gollo tiacional. Si el Tamesis fuese cana- 
lizada'conveni^ntemente, todo el edpacxo 
gatiado por los parapetos y malecdnes lo 
peirdeHaii d (iomercio y la navegacion; et 
rid no podrid conteuer con mucho el nume- 
ro de btuques que hoy lo navegan, rii all- , 
inentar tin movimiento tan vasto coino el 
actual. Ademas, las bperaciohes de^ carga 
y descarga serian mncho mas (io'stosas, pbr 
ra2;oh dfel tr^nsito sobre los raatecones, 
Agrfegaese la' enestion de propiedad parti- 
cular. Eti Inglaterra es tan sagrado este 
derecho, que nadie se atreve a'vulnerarlo, 
sino ^nf casoa muy excepcionales, y median- 
te ^ndenlnizacion previa^ Alli lbs hechos 
tienen tial autbridad, que frecuentemente 
sirven hastapam legiiimar la violacion del 
derechOi El individuo es tan poderoso, que 
toda la fuerza colectlva de la sbciedad lo 
respeta feiempre, por la senciffa razon cfe 
qife la'fberza colecitiva, hoes ma^ que el 
reddltado d6 la aglomeracion de tasfuferzas ' 
in(?ividttal6». Asi, dudb mucho que el^jfame- , 
fiis'ptieda sufVif liatr^gformacion/ que serla * 
coife1^4ifefete^6 su canaKWdcion en Lb'ridr^W.''^ 



—677^ 

Otro temgo caracteristicb del Tlia^e^if,,) 
esta en siis puentes. Gigaotesco^, c(wq 1q v 
requieren las proporcioaes del riO| ta499r 
tienen utia grandiosidad y sencillez d^.fqr- . 
mas que correspbndan perfectani^nte 4 Ja^ . 
teridencias y costiimbres inglesas* Xodo» . 
esos puentes (sin btra excepcion que el de 
London^ cdsteado por la City) son obras. 
de companias y particulares, organizad^s 
libremente, y por lo mismo 3U transito aflt6 
gravado con un derechp de peaje 6 portaz* 
go que pagan las personas, los animales, 
los carruajes y las mercancias. EJj indivi-. 
duo de raza latina (de! raza socialjsta) no . 
puede menos que sentirse chacado al.ver,^ 
por primera vez, que se le cobra ese dei^e- 
cho; pero luego> al reflexionar un poco y • 
reconocer que este hecho esta en armoafa . 
con lalibertad economica en tx)db, y (jneesa 
libertad es fecunda en mil ventajas y benei- 
ficios de que uno se aprovecha k cada paso, > 
acaba por admitir lajusticiayconveni^ncia 
de lo que al parecer es chbcante. Ba<9ta . 
considefar, en efecto, que si los puetiteadel, 
T^mesis hubieran side conatruidQS ppr ; 
caenta de tas ciudades y villas interesadasi - 



4 Ji#A 0wDii4)aalas pd4rliciilaftS8A y para conar 
t|^airl<y« b^briai) tenidq que grM^t & todoa 
loa^^udadanos 6 hahitante^i mediante emi\. 
pr^dtKo^ Q impueatos. El rateres detl.dioan 
ro^ em^aado en obra^ oficialesi s^ria maym 
que el qae paga el publico k Ids eatpr^sa* 
rips particulfirea; .sin contar con que no ha«r 
bria justicia en hacer .pagar «l afrviaio, de^ 
tai Q cual pUente 4 quiep nb. lo aprovechasei < 
Todo ea!:0 6e compretKle en Ingiaterita; pim 
terni^ammento y habita^ yningun adrgmmfen*. > 
to hariii penetrar la opinion contraria en*et- 
e^piritu de un ingles. El. indind^aliidbo 
est^ en la aangre, vive con. las tradiciones^ 
y se fortifica y perpetua con los bechoa cjai 
cada dia. . : , 

Nada fna^ horrible y ^Btravagant^e qUBreAv 
a^pectodp I93 edi^ipa particulares iqua se 
al^au sobre l^a.do^ or^iUaa del X^ftieaisv 
Todo0 fii?n^^ tal apariencja da mugrat das- 
CHido y mal ^iistOi^ q*ie sa viatatte^n reali- 
4ad repelepie eji^ ^^tr^mo. En lae carcaniafiv 
al traves de ipeatricables callejuelas^ oscti^ 
raft.«agi enbterrinefis y.mny hpmadw» toda 
e%KfiiPkte^ i;»rttaiido J |HW^|0n;t^^ .i^tnotai'el- 



^ r 

iomtinclieias de todas las r^gioned^^ fit i^^^^ 
rft« [For c)ii^ tal abandono y deaasied? ' ^Es^ 
qtfe ei mgldB, que eh el hogar dom^sliM^i 
ama tamb el dirden, fa oompostiira y i^l aseof,} 
cnacido se^ntrega al negocio ^e ^^d^fitiefn^^ 
de de todo etro ipterea qtre el 4e la espe- ' 
ctildcioti;> tEt T^medis as an rioddcam- 
l^te, de eBpecnladon^ donde todo el mundo^ 
se i!ohfoitna con la mugre, la fealHad y el 
de89cden:matoVia), 6 eambio de contar con 
la :baratiirarla prontittid y (a facilidad en 

^ Eti oti^o efitttdio'relativo a Londres he in- 
dicado fos rassfba mas notables de la ad mi- 
rable iii8tituci<^n de los Docks, una de las 
mas bellas, gratidiosas y fecundas creacio- 
npes del g6nio cofnercial de Inglaterra. Asi^ 
no me:detej^r6 a hacer una nneva descrip- 
cion; Bake ducir qne esos csCablecimientos 
son iono de Ujsjt ohjoto^ mas caraeteristicoi 
d€ ese formidable pb Jer que la Inglaterra 
obtiene del e^piritu do a^ociacion, y de esa 
magnifica ar monfa de los intereses legtti*^ 
mim que solo'encnetutasu asiento y stiCon*' 
siBtencia en la libertad^ El Ik^he^ una Insi^^^ 



—680— 

tilucioh esencialtnente lilire y conaervadora, 
y es en ella, conio iiistrumento de crediiO; 
de sidceridad y de regularidad en las tran^ 
sacdones, que Ids bancos han encontracfp 
aii nieibr ' aiixiliar, su complemento. El 
JJock es por eacelencia un retugio univer- 
sal— asilo de seffuros para el buqae y, la 
mercancia, donde todas las operac'rones co- 
merciales se combinan con admirable facU 
lidad ysencillez El Tamesis seria un rio 
incompleto si el genio ingles no lo hubiese 
dotado de sus Diques-almdcenes quie son 
sua monumentos verdaderfemente inffleses. 

Veamos ahora lo que es el Sena en Pa- 
ris. Desde lue£[o, todo tiene aqui el sello de 
la nniformidad que el reglamento cria,ty,de 
suntuosidad propia de un gusto refinado.. 
El Sena no pertenece a nadie sine a todo 
el mundo; es un rio ^ocialista de riberas mo- 
numentales. Desde el estremo superior, en 
Paris, hasta el inferior, el rio esta canaliz^r 
do con una perfeccion y maj^nificencia^s<^ 
traordinarias, tanto en sus dos riberas CQ • 
mo en las dos islas que se ballan hdcia la 
parte central, se levantan de entre las a£uas 
mtetminables y estupendos inuros de gra- 



—681— 

« 

nito one sodtienen los altos malecones, lla^ > 
iriados quaisj que no son sino esplendid^p 
cattesy orilladas de e(iificios solo ppr un la- 
do, nefendidas por pretiles 6 parapetos del^ 
ofro, co^tosamente macadamizadas, y adpr^ 
nadas con filas de arboles en sus amplias* 
aceras de graiiito u asfalto. D^ trecho en , 
trecho, y particufarmente al lado de cada 
puehte, se abre una escalera de piedra que . 
desciende ^ alffun embarcadero, 6 una via 
eri plano.inqlinado para la circulacion de los 
carros que reciben en los malecones inferio- 
res 6 muelles de piedra la carga que tras- 
portan las barcas qucdescienden hasia Pa- 
ris dVil interior: ' 

Dbnde quiera magnificas o'bra;? de man- 
posterfa, lugares destinados a la comodidad 
del publico, establecimientos 6 construc?io- . 
nes donde se ven la mano de la autoridad 
y '^1 selTo de la propiedad coraun. Donde^ 
qiliera'el niaydr aseo, la elcgancia, la mag- j 
nififeencia,*el arte, la'uniiformidad. Aqui el 
qudt donde se venden flores; alli lbs de las 
libferfas y bbjetos de arte; mas al(4 ©1 de 
los aimacenes de instrumeqtos de optica, . 
mg^ematura etc., mas lejos aun el de los ro? .; 



paj^roB^ 6 TMdeiloires do pSjaros, 
6 cualquier otro obj^to; p«ro ^n todo caso 
cop cierta regtilaridati particular que parece 
corredpoader a una )gcograJia iavarpubie ett 
la di8tribm::ian de la^ cosas. En el Sena to-. 
do parece estar dispoe^to para la eomodi* 
dad del publico^ para el orna^o dej rio jr las 
calles que lo orillao, y tenjeodo. mas en 
cuenta las magnificencias del arte que toa 
intereses del comerciorque requierea aate 
todo proatitud y ecoiionua, es decir «bara« 
tura. 

No boBqiid^ en las aguas^del rro ta anh- 
BiacioD cooiercial — ^el Bena ea cast an rio de 
iujo — ^ni en bus pueMes y edificios vecinos 
aada qae cis manifieste el poder de la ini- 
ciativa individuaU En las aguas no vereis, 
durante el invierno, sino algunas barcas flo* 
tantes en lugare^ deteritiinados, que sirven 
de lavaderos de ropa^ y durante el yerano 
un gran numero de establecimientos de ba- 
. nos 6 eacuelas de natacion^ tambien forma- 
dos sobre barcas flotantesy elegantes par lo 
coiDun^ a veces muy vistosas, y siempre may 
concarrida^. AdemaSyVereis entonces emco 
6 seis vaporcitos vergonzantes que sinreo 



^fiffi pageop antre Pam yrSamt^Glpmd9V^ 
loa m^s <lft wrepo. j ; > ?'> i;pli en o 
; For 1o que fiace al eatoierdittj kr BiigdttS? 
latfaima de algiin vaporr^n di6f tki^p^ali; 
procaddnte (k Londres con ta^i;du8^s,^ es 
ud « aftOiitedimien[to para Tos P^ri^ife^ieW 
qaienes. (eh dd gtan mayoria) no habiendo 
aaiido jamas db Pari3 y sua cercanfas, se 
ddbitan "oontemf^lando dbsde ^1 piiiBnte d'l^t 
€^9ratt5^'la chimeinea y todas !as partes 
de Ufa bu(}ue d^ ^Vapor, como' si viesen un 
animal mny raro traido del fondo de la Afri- 
C4fj .DespufSd de esp el Seoa, que es fan Vio 
r^JativamoDte cpnaiderable en Paris j o^tk 
mny bieu Qanalizado en cuMli todo sa curao, 
no ofrece mas interea comercial que el de 
algunos muellres donde atracan las barcas^ 
que llegan de las comarcaa superiores con 
materiales de coostruccion^ viiios de Borgo^ 
ua y combustible para la ciudad* 

Si Londres no tiene mas que uueve puen^ 
tes de tr^sito comun sobre ei TamesiS; es 
porque sus millares de vapores/ barcas etc. 
sou otros tautos. pnentes 6 modi on de comu 
nicacion Paris que, al coiMriirio^ no tiene 
Qixel ^^uf^ vapores-omnibus ni flota atguna, 

ASPSOTO MAVBRIAL DB PAKIS. — 46 



—684-^ 



ha teWao qtie constmir un grirt ridmdtd de 
pu^tites, con tanta mayor razon cuanfto'^la 
ancihura d6l do no es desfavomble.' ASI; la 
ciudad tiene hoy 12 puentes de ^ati' if iiiiferi- 
sion, de lina rh^rgen a ptra del caude pViii- 
cipal, y diez y seis menos considerabie6 c^ife 
corriuhican las dos riberas con Id^ dos isfas 
y i 6stas cntre si. El car^cier generaV^^e 
esas i)b\4s 4^s el de la eleganciay lam^agiii- 
ficericia ahistick. Ningurio de eisW 6oi&'n- 
tes" est^ snjeto a derechb de 'potithzgo bi 
peajef todos son enterkitnente libre^j m\Xis 
por haber sJdo coristriiidos a espensas.de la 
ciudad, otros por haber 'sido rescat'adbs en 
tiernpb del gbbierno provisorio'db i84B,* me- 
diant^ hideriihizacioh a 'fas companias em- 
presarias. TF esb'fu^ tien hecho, aurique 
no fo eeria en Londres. [Por que?— porque 
asi io exige la indole socialista de la socie- 
dad francesa; porque ho siendo Paris' soli- 
citada, en lo general, comb centro corner** 
cialf sino cdmo una capital exceferite para 
estudiar,^gastar, gozar y crearse i'eputacioti 
liter^ria ^ politica, la opmion exige que to- 
daslas cbmunicacione's sean fi^ciles, name- 
'^:^6i3S; 'i(gtd*dables y gratoiia^i . 






Mm?fWfP>. Cfirfiptqristicp: ,pl dejJ9.«jtfi ^^ ,yj^. 
m^%, ^9?~ Aftgi^«^. W , no tan e8wci?lw^i||;e 

,¥af, ,^>?^„ r^l^eras, ,0p,9 otro§ , .j«|cwumeatQs 
qfle.los.j^^c^S9,i;^os. al 9.<fmer<jio.(p)0)r;r^gIa g»- 

^ J.<?M ,J?PPks.v, ^^, ,«V. PalaQ|q..df>l Parian 
Pfep%<m« ^€!,al^a,.cpp PKu'e^M. eobre la 
ribeia izqji^erdaj (^I pal^^cjio lJaie^4o ^SW?er- 

sjno ,e;|cepeiope8. En eI.S^fla,,al,coij£i:arib, 
1,9s frAficesea han quefido aglpnierar casi 
todps sua iiiQpu,m^t99 mas g^andioapa 6 de 
,W8.aJtasignifiqacion.,Asi, ae yen alli, au- 
cesiyaipaente, dprnitiancia las riberas del rio: 
ia ad^im^le Catedral ^q Notre-,pame,.et 
Hotd-pkVf (hQ^pital ijauy anugu^o y f^rno- 
90.) ej, Pdlddo de j^stic^a,, .^iCyQu la Isja 
dfi! San Jiui^; fi^ente, cerraado ppr doa laidoa 
la.gfacioaa pj^za del pbatelet, doa ^gqf- 
^cpfi t^atroa. ejitetrajnente nnevp*; loaa ^1^- 
jo la inniena^ s^ip. de p9.i?«os ii^,ip|i|^|pg, 



teciott d^ 'Menedasy del §n^tituh'f'Sie 'Iti^ 
flBritoi UltAs; ell segtiidtt toda tuia "smie' de 

etd^ 06nm}a^de Estaih el de l8L*LegiondiB 
fibnfor^f'el ^l''0tierp& ^LegislcttivOfy ei A^ 
\Mim9teria^dt' Neg&dun eBtran^eroSr'^y'de^' 
fates idie < la ee^taii^a: de' los inV&tiddibr; b 
Ma$tafaccttoira de'taiacas y depS^a miUti& 
toi^f»do^'<Li ^€kmpo 'de Mww. Eti f rente de 
lii>a9{]ilaflada< ftMado de ia e0pletidida'|)l£r2a 
4^lai(l^U)^an6{m (BiD'ma}' en el nbuiido) se 
40Vaiita «n^iiD;r eKelegante Paiacio dela Jn^ 
'AuUfim'' » ^''■' ■'•'• ' •••? >■ ■ •• ' •• ' '• 

' *Es dbHoso bdtftr c6tno en Srnbas ^ilieras 
tdddSlds "^jrfdhtimentos tieneri una signifl- 
datfon ^ffiifi&^iitemente'sdcifiLl, desYl^ el jpri^ 
ittet'b haSta' er filtftoo. Adif, eti la mi'rgeh 
'dekchtf, 1o9 d<>8 tdaWds de'la plaza del C*a- 
^«et,^l iViagtitRtiof'Mtf s66 del 'L6\Wq y el Pa- 
iftd^^^ ;la fiidlistriasdn'bbfiAs icle la Btattt- 
*lftiildfr«Jl*«bb!d»^«iMa^fef2a colettil^raft^^^ 
ni^Ht«;^dttitt^lW*JrcSfte etf k riBeftt^z(itHktta •*! 



^m^fllp (Jfi iii^JiqpQlio. , ,,. . - J. ^,^. . 

4<A ^oteimi^ di^I /Senar^di tan ^nnuctocipiti- 
ieo^coitto el q«i[i tieue^el. oomljNraNde HMfi 

«7^fag9afdiQale»/ sitciado 4 continnacioa , del 
idspleiftdido j0aYlmdefFiimj^B$,Ma aui e0tn*> 
4)lec'imiente que abarcflt 12 6 . 14 hactarii&y 
^fmtrrndoi .por aUoa ly. s^iidosr .miiros die fm- 
idfB!<en Unas partes, jr^eti otras^por oi^cizas 
Tfijas *d6 ihierro^'EI. terrene alii corofireadidOy 
MBOmbireado eo parte .por hei^mosas arhoie** 
das, contiene. una multitud de ediiicioside 
jpiodrd aisUt.dos y ipdcis^ 4^ :f9fm^-an^logaB, 
em ciiya^, ; l^adegai^, ^.^^^iff^^.tK rOiasifica- 
das eon,»OErobrpa>fipn,nf>^?it;JM), ppd^iv »^.,^' 
f»«mliMi^i pnpiipfts todo^itlfiSiyiaq^jr ^^^f*f^- 
^ieiit^t.tpae fUegan Wr Pari^^ por.el ^na, 
,p«ra,Q).iewp««iHf^.: g^per^i 4i )w .vs«^f.,ppr 



bajo ta VigUaiidia/ cte hei attt<H44fid<\ '!(]• t<^: 
'■ A*4)i1i^tih ne^bctatite le ei^'pei^fnitttioiili 
trociucir'sis irinos 6 tfgueii-dientfefe ifiH^Mja- 
iiientb cil eohsuthb;^ lit-i*«feaficte Mefa^al 
puerto baJQ la vigilancia di^ fet^^xttofid&dp y 
de alli entra inmediatamente al deposito, 
que impone el gravamen de un derecho. Se 
comprende qae et objeto de esa institution 
(que en realidad es una aduana interior) es 
principal mente el de facilitar la percepcion 
del derecho de consunio y evitar el fraude; 
y acaso tambien influye un interes publico 
de salubridad. Sea de esto lo que fuere 
(mi objeto jio' es criticar,)' io ciferto es que 
el comercio de vinos y agaarditeiitfeis, que es 
nno de los mas HraKojsos prodattoa de Ja 
agricultura francesa, esta sometido d to- 
das las trabas imaginables, poir motivos de 
fii^t^alidad y' polii^sft; Y a^ este propd^ito es 
mtiy dtiriosb obserrar que > en F^aiiQiE, as! 
como^ 1^ i^)miaKdiid de Ids' pt$apof^0i9i< ai^p - 
lida respecto de \m ' irigl^ses, bol^i^ - y 
btrd^ edtranj^roi^, peflii ^ sobre > ' lod frAnoeseB 
para viajar en su >pif opio pais^ doliiwkftio 



modoe! libre canabio, pr0c}ar»9:do y. Ad^pt^- 
do respepto del ooinercio bxtetior^ £^l$a 
completainebte <en ias transacibneis qneM' 
teresdid aL QQiberciQ interior. La J^r^ucia, 
pemjio €8: d^<5irlp, ea en Europa uno |le l^s 
palsair inaa atrasados en ideas e institi^^ 
clones 9oon4inica8. 






i 



» . » » 



» I ' 



He aqpi ^efior redactor, ^1 3 9 de los m- 
teresantes artiQuIos de la Independencia beU 
^a, cuya traduccion hje comepzado. 

TROFEOS. 

• • ■ .' ' . / ■ . .. ^ ■ 

''Una de las paries mas ciiri^sasf anncfiie 
no de las de mejor exito de» la^ Saposicion 
actual, son ios^ trofeos ebvadps por U>^ o^- 
ponebtes de cada pais. 

>*E1 pulpito enviado por \m ^acultpfrd^ 
Levsona fornia el centre* ^ y : ..j 



t' r 



I T 

^'A'lk dearecha de esia otwra de art€f «ebl^ 
ian Ids irofeos del ZollTBrein^ quecoAdmeti 
eri cblecciones de porcelarias de Berlin, pe* 
drerias, objetos de hierro colado, un e^Lnoii) 
una cbleccion de bastones de Hamburgo-^ 
y todo realzadb por bustos y estStnas. ' 

^'A la izquierda del pulpilo, el Austria 
recibe cornb trofeos estatuas de marmot co 
Tocadas sobre las gradas que conduceh al 
ala del norte de la testera, j cande!abros de 
yidrio de Bohemia; bajo la rotunda, una cq- 
leceipn de diamaiites y ruiuestras de tipo- 
grafiai tin troFeo de armaa mezckdo con 
obras de cardcter enteramente pacffico, ba- 
jo la forma de porcelahas, vidrios y bron- 
ces. ' ' 

'"Si descendeftios en lanave, Vfurios & la 
izquierda a la Belgica esponiendo corno 
trofeos espejos magnificos y nn surtido de 
bujias esteSrica^^^^Ia'Holanda, escultoras 
en madera y muebles;— la Suiza, tambien 
esculturas eh madera e rnstrumentos de mfi- 
sica; — Dinamarca, porcelarias;— Suecla, un 
'aitclrt',— Itusia, columnas de jaspe y pdrfido. 
A Ife der^cha, el trofeo deFraricia.aansiBte 
• e^ lin iftmenso portico de hierro. tbiado. 



-691 - 

offillandd la flfive en toda l£^ iongitudd^ es- 
ta seccion, y formando un corredor . qe 17 
pioa.de la^gb. £1 portico estd dividido m\ 
trea^ partes por cu^tro graades colamnas: 
las divisioHes Oeste.y Este, d^ die^s pi6s de 
ancho^ a^m las entradas de e^ta sepcion. I^a 
division central, de 12 pies de ancbo^ serd 
ociapa<^a por un espejo de una sola pieza, 
de la manufactura de San Gobain, de pa- 
ri^z^ y trasps^rencias nijaravillosas; este e^- 
p§jo mide lOJ pijBs de ancho^ por jlGJ de 
alto. Est^ flanq\ieado por dos leones de 
.bierro/ni?dWo;^de tamfino nat^ que re- 
ppsfin.sqbre ppdefitalep de granilp. ^ La di- 
vision central, del corapartimiento esta co- 
ronada por las armas imperiales y adornada 
ran banderas. Las entradas tendran de ca- 
da lado cs^ndelabrQa de br^jace. y dorados, 
ipcrustados de cristales El diaoietro de es- 
tos canddabros es de seis pies. Las cuatro 
coluranas principales de la entrada del por 
tico «est6n adornadas con alfombras de An- 
bussany Paris. 

. "^El ^rofeo. de la Italia coiwiste <eo qn gru- 
pot djenittebleB^y articulps de. papelerfa. , 
•ji <<He«nf>s Ilegado a laavexjida ijen^ral del 



' —692— 

edificio, que separa las esposiciones estran- 
geras de la exposicion britanica. 

"Es sobre todo en la parte del edificio 
coDsagrada d la exposicion de los produce 
tos de la industria inglesa que la nave esta 
repleta de trofeos cuyo arreglo y eleccion 
son de lo mas estrano, por no decir otra co- 
sa. Aca^ son panoplias y piramidesde velas, 
faros y trompetas en monton, gruesa artit. 
lleria y manguitos de piel. Alia otros tro- 
feos, el del negociante en forros de piel, Ni- 
cholai, por ejemplo, son mostradores de al- 
iuacemes; como 6e ve en todas las callus; fos 

" jugtiieteis y trebejos estan expuestos sobre 
Tina torre enoraie pero horrible, coy 9. cima 
eet6 coroiiada* por edta sublime divba: To 

juveniles of all naUons. (A los ninoe de to- 
das la& nacioiies.) > . 

"Llega uno a preguntarse en que pensa- 
ban los comisarios, al ver inniensas camas 
espiiestas tambien en la nave, como trofeos, 
en la seccion italiana! 

"En cudnto al resto de los trofeos ing!e>« 
se6, hablar6 de ellos despues, al miamo 
trempo qiie*pasar6 re vista k los productos 
de imestri Industrie^. ' ' ^ >: ;^ ^ 



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-. • ' ;.'-•' .: . .<{:»■ »: ' .11 7 '-.' -j^ 

BXP03ICI0N INGLESA — ^PRODUCtoS IN- \ 

DUSTRIALES . 

«Bn«ayar4.ahiira dw atgomt-idea deria 
parte "^de la nave penenQoifente {drlai l»^- 
terva, annqne no es^po^iUetBapOD^ qi:^< Ja 
i^al oiMtQisionidej&sabBistii: pi6i^.liifgOi tiem- 
•po k fisr(kdei!aAnai^iim> la d€^pioi»kbl# cqs^- 
fasion que rcina alii baJQ eLnqinJbffadle^Ito- 

4^a3f»i .la ,ei;poai<;ioii[i ingl^^^idie. |ft ftauf ^^ft. , 
"Lo8 joyeros de primer qrdqi^ ,de Vpig|^*> 

qii. 1^ nj^tve jBfpl^iuJidmi colficcipfl.^ , de f^§,- 

■ m^».>^ joyeW».y,.l?i8a^ia p j^jjlai^^^^- 

maatei y otrag piedrai^prfc^qf^.^^l^, qpe 



tM ho ibt^i^m^o m^s m ia eicpaiiiciQH de 
Raskell y Emmanael, es la colecciofl de 
easddlabro$, BobraitodM, grtpocr. etc^ ;que 
haatidaeiioatgadM deejeoitar d^fi^io^Mnte 
ia51t y qoe ban* sido ofrecidos. acfmOK i:e- 
ooerdoao & titulo de prefoio & iodtitutc^ ^ 
partieolaireB. Grt'eacu^io de Aatonio V^^hte 
eM& raagnificafDente cinodiadKSi XXeeqp^o^ 
viene el trof<;o de loa aegoi)M ElkiD^Orii y 
C ^ rivaled de Cristod^ y KuMz. d^iPoria: 
lec^mpoifte delgrupo de Uronce qu^ reprer 
senta ^ Boadieea jurando v^§^ eliiii^t^ho 

- *<£^^ «gm^ 1t«('-idd)(^ e)rlf ibiido ^3eh ^Bteria 
en 1955. 'BsiA Aatiqueadd 6 la di^nTOba:pf)r 
do9 'estiVaafi qu^ represetitan^^^Siodhai* y 
Mun^age; *tf (tf ^pdce^ abaf^ MtMa esedtcm de 
Malcoltti >CJa«irtK)fe , ttuxtelada^ftiw d ^wfo- 
eipe Alb^to. Sobre sa base est4« colocas 
das estatuitas tarmbien de^bronei^^ ^fin el 
eentra^ae eleva UHa'amaftdnm eptupL^niv. A 
ia : iiqmetda icatfta lafe edteitwaa de W baro** 
ae^i d^ k^^Magfra-Gharta^aic^iitc." t£iAtoa 
fsmdadorm^e ias Itbertades buits&iricaiB tf^^ 
•froaati ir fa siOfatfim^^to ct^a^ ki'b^vrible 
saMbte de:'tMi:l0lira ^<Mbi#i«la>/d€F fff^m^t^ 



im otelifecodegtatiitd 'de iSiice^tii €o£i?H^ 
ctihitafdotittii deiWi)^/38tHbtfe*o^riaii^^ilH 
enieratn^titej ii6evo. El trofeo de neeesserios 

K 

A^t0Ske ete;<'elc«v se ^reee ^ torsmtido 
de^atMacdo btepiMtttdo de la caliter de Bond 
^te'%3£)i<>9iiH(iri; M t^^fi^a Ik ihz rflManfe y 
' g|yi|toiria'de'tfn'irt>amtoi<|\£3^fir^ pm^f^prm 
dbtiiQ ' rid i»e$ ^fetbtd e^tabieoeir faiiaiesi per^ 
ma»Mt^. '^4 liid&'dei^bte^a^fate^e&tt^ 
agrd^ados: Ilia fbx^^t^tot de fiuem'ctons- 
tnip*eion» pbra' ptieft^s y f^itcteattil^f y qne 
aphtfio^^if ladj^tancia de die2 y ochomtUati; 
im reflect0r4-^r^UboU'de'pteq^ de plnta, 
d^ tretnta y^seia p^gadaa de^iSmetro* pia- 
Fa el uKo de los fanajj^t yde mn'aldance de 
veiitticinjeodiitHai. i t ^ . ij ^.. 

^ ^^Vi^i*h'fen^egtfidaiirtfa#h^b»ttetet8en^^^^ 
gv^*fefii€d8 apa^aiicrs de refraccioh; an ^lial 
cdiftpleto; ilna ^rfeija'^rta^Atflcte^'fifeLrti *i; ^> 
dad <>* NbrWich? dr^aridsde i^siajlvWpfe^ 
ti^'fcori' muetottas de^ forrM'^pl^^i^d^ <raHa8 
^i^tt^del^n' ytM 'l60pardb^i^pftjaddi<di^ 



los que pa«[fm, Te^eif razpi) par^i.^sg^^ 

.^V^ityvoKt^,, . 4^1 ^qal^rp Aft , ,100, ^it^r^, , ,c^ 

'd8Per^p«Pry.gVf(rr^,.aFii,quejptfaQft;,prUjic^- 

.por ■n</!d.^it,q.up^)^rt>eHj.toflft sq ,at^}ic^^B. 

Despaea se hallan los g§|^<is ^^..t^j^a^^^ 
J^ocks,lijrQ4 1,0^ caeros cnrtidosf 6 sin cartir, 
.^Q^br^^^dcis ,p(^r otrQ gbelisco d^. gfanito de 

Cornualles. , a ■ 

:«JP^ ipriAQlpe Albprto jgeabia.maQifM^do 

;^ ly^ jtpnojito: e8t|S.,obeIisco. as ^ ) ojjodelo 
iHa!n*«*4pfrPfft>?a«ht«t B»enW»»if^«)«V 4<tW- 



—697— 

cuohtra el modelo del Warri^ cok tWfii 

secdon iraaverdal de su armadara« f ^^' 

» • ■■ • 

**En fiti, varies trofebs de rriaebies aos 
condttcen & las grades de la plataforma el^ 
vidabajo rotunda del Este. El centifo de 
ei^ta piataforma estd ocapado pror la fuente 
de majolica de San Jorge, de Minton: y C ^ 
En medio de esta; faent6 se aUa'tin pabe- 
Hon rodekdo de cnatro estatbas de la Vic- 
toria, la que tiene coronas de" Is^urel, y co- 
ronado ptir el cuferpb de San Jorge y el dra- 
gon, Abajo est^h otras fuentes mas pe^iie- 
na«, una de las'ttia;lei^,'la Giguena, fti6 mo- 
delada para la lecherfa de la rerna^eii ^1 
parque de Windsor; bajo la direicion ' dfcl 
prfncipe consbrte. .1 

^^Aiites de continuar la descripcion su- 
maria de los prbductos de la injlustria de la 
Gran Bretana y sas colonias, debo'^liacer 
observar, que las obras cnyos elemenios 
esenciales firon la escultura y el dibnjb, no 
son debidas/en general, ^ la ins[iiracion del 
gehio irig^I6s. La asercioh e» * gmye; ^si, 
la^ eMto S la ligera. 'Dir6, piiis, {jiife el-rfr- 
ttiario-de liBrbs exhibido pot* HWanJ^'Hi- 
j6,18a feiido dibujado por Viudai, ^f^ftrtf^fes 



Frances; que el^pobiliario de Wright Maug- 
field debe su Ihermosura 6 Prigtian, que es 
frances, que 1o pi-opib 'sucecie pon \h, es- 
pl6ndida esposicion Jackson y Grabdnd, que 
empleari al esciiltbr Tachson, el cual ha 
empieado para la construccion de su admi- 
rable apcirador ^ un dibujant^ fraaces, Hugo 
Protat, y varios escultores franceses, entre 
otros, A, Phenix. Protat, otro frances, juo 
ha ptiesto la mano en ermagnifico,aparato 
ej^hibido por Lainbt y las cul^iertas 6 fijrrps 
de Ids libros de ChancOi y las decoracloiies 
de Morant,. J[ones, etc., y 'a joyeria y los 
cartones — piedras de tantas otras . pxbibi- 
clones que se admiran en la s^ccibn inglesa, 
^son debidos unicamente ^ artistas ingle^ 
ses? creo que no. 

'^^Se debcria buscar en esas circunstan- 
cias^el pensamiento dominante de la Co- 
mision rodi, cuando ha rehusado discernir 
preniios a los obreros, lo mismo que se ha- 
bia hecho en Paris? No lo pienso as(; me 
contento con senalar un hecho, movidp solo 
pof* esta maxima: Patmam qui pteriutferat^ 
Por lo aem'as, la cosecha de palmas que la 
in^ustria 'indesft estd Ilainacta & bbtener en 



—699— 

la grande arena de la industria, dera^bas'M 
tante abundante para que desdeiie las qi:je 
no le pertenecen exclusiVament^. 

t*»Lateatera que est4 dividida por la r6- 
' ttinda d^l £ste, contiene & )a derecha las 
^xposicioues de las colonias britanicas, que 
oondncen al cuerpo anexo donde se encuen* 
tran las cuatro primeras clases^ qqe cornn 
pfefhden: 1 9 los productos mineralesy me** 
taliJrgidos; 2? las sustancias quimicas y 
sus productos, asi como los pfocediihientos 
fartnac^Qticos; 3? las sustaiicias alimen- 
ticm8;4P' las sustancids ani males y vege- 
tates empleadas en las artesl En este anexo 
se encuentran tambien las clases 8 ^ y 9 ^ > 
que comprenden los instrumentos agricolas 
y las m^qmnas que no funcionan. Estas 
exposiciones las diseSo en el 6Tden que 
tienen en el palacio de Kensington; las 
diversas clases serSn posteriormente descri- 
tas y comparadafi por mis colaboradores se- 
pltradamente« 

*<Treinta de las colonias britdnicas estan 
representadas en la exposicion, sea por co- 
miBione^y sea por colonos que ethibeh indi- 
Tidualmente. Las colonias representadaai 

▲SV^CTO li^TBRIAL DB PARIS.—- 47 



por comisiones que han presidido la forma 
cion de exhibicioiies coleCltmtte, ftoii irece; 
ta^ representadas por exponentes mtiitidua^ 
les SOD 17/ y el nOmero de l6s expon^ies 
es de 1,747 ' ' 

^'Las colonias australianas tienen elprU 
iner raiigo en esta seccion. Victolria abre 
la marcha; sus productos iiaturales, sits tna- 
iiufacturas y sus diversos ramos de ihMns- 
tria estan representados con tanta variedad 
como inteligeucia. Esta es la priniera vez 
que una colonia figura 6n una exposicion 
universal ^e un modo tan completo. El 
rasgo sobresaliente de esta exposicion sera 
la piramide dorada e}^actamente con las 

mismas dimensiones que tendria una pira- 

■ ' ' ' ' ' . /> ' ' ' 

mi da formada con toda la cantidad de oro 
extraida en esa colonia desde 1851 hasta 
las ultimas femesas, cerca de 860 tbneladas, 
ppr ivalor de 103 millones de libras ester^ 
lina,^» 6 515 milones de pesoe. » 

'*^La Tasmania hn enviado una' herthosa 

coleccion de maderas, arreglada en un tro- 

feo; a ciiya cima se llega por unuesCalera 

'circular practicada en el inferior. * ' 

^<La Nueva^Zelanda est^ representada 



—701 — 

por maderas, hulk, i»rorproductos agricolas 
y Mna. 

♦*La jyueva^Gales^el-^Sur tiene una co- 
l^ecioo may bien organizada de sus pro- 
. 4ucU3 ^^uriferpBy bajo la foroia de mineral 
bruto, cuarzoy grapos^ polvo y soberanos acu* 
nados en la casa de moneda de Sidney: ex- 
^pone tambjen vinos, lanas y vellones^ paiios 
psa^nufacturadas con ellas^ bulla, maderas y 
otrps productos indigenas. 

^^(^ueenslandf que figura por la prim^ra 
vez en Europa, ha enviado maderas de 6r*» 
namentacion y productos del tropico. 

"La Australia del Sur es rica en miles- 
tras.de cobre y plomo,^ articulos de mala- 
quita, cereales y harinas. La Australia 
occidental se hace notar por su hermosa co- 
leccion de maderas en tronco y aserradas* 

^'Las colonial orientalesj que comienzan 
por Hong-Kong, exhiben productos indi- 
genas y manufacturados de la China, com^ 
prendiendo otras, lana, algodon y seda broh 
ta» sederias, terciopelos, alfombras 6 tapices 
^bordados de seda y oro, porcetanas, esmai- 
Xw etQ* 

^^Ceilan eat^ representada por productos 



—702— 



" coloniales y perlas; la Ma Mauricioj por 
'^moestras de az^car, frutas y sustaiicias ve^ 
getales. 

<^Lo8 establecimientos brit&hicos de Afiri- 
en comprenden: 1 ? "Puerto Natal,'^ que, 
bien que de muy reciente aparicion^ estd 
representado por una rica coleccion de pro- 
ductos indfgenas e industrialesi cprnpren- 
diendo agnadas pintadas por los naturales; 
2 P el "Cabo-de-Buena-Esperanza/* que 
exhibe muchas muestras de vinos; 3 ? "San- 
ta Elena y Madagascjar^ que exponea pro- 
ductos del tropico., La Exposicion de Ma- 
dagascar proviene de las provincias coloca- 
das bajo el protectorado ingle0. 

"Malta" y las "Islas Jonicas" represen- 
tan las posesiones brit^nicas 4^1 MediterrS- 
neo: Malta exhibe productos agricolas, en^ 
cajes> ojbras de plata^ etc.; laa Siete-lslas, 
representadas por 170 exponentes, hati en>< 
viado muchais niuestras de productos del 
suelo y una gran variedad de articulos ma- 
nufacturados, entre los cuales tienen el pri* 
mer puesto los bordados^ la sederia y las 
qbras de filigrfina de plata, , ^ 

"Las "Golonias de la Anoi^rica del Norte" 



figurao de im mo^o briHciBte c^ If^ E^ipo^i- 
cion. El "Canada'' exhibe la knaa. magpie 
fica coleccion 'de maderas qne sea po^ibie 
imaginar; se ve hien que estamoa aqui en la 
tierra de las selvas. X^a cblecciori de mine<« 
rales no es menos completa; alli se ve oro 
proveniente de los depositos de alavionesy 
hierro; cobre, plorao, plombagina, mica en 
hojas, fosfato de cal, cromato de hierro; pie- 
dras de constriiccion, mdrmoles, serpent!- 
nas, rocas de cristal; aceites Je pescado, 
pieles blancaa, de marsuino, etc. El Nue- 
VQ^Brunstmckf cuya exposicion toca a la 
del Canada, ha enviado mineral de hierro, 
hullas y betunes; cereales, Ja mayor par- 
e de ello^ii desconocidos en Enropa; made- 
ras, productos vegetales; muebles y un gran 
espejo, que hacen honor d esta colonia. 

"La Isla-del-PrinciperEauardo se hace 
notar por sus instrnmentos agrieola^j; Van- 
couver^ por su coleccion de' productos indi- 
genas: Colombiai por sus muestras aurife- 
ras; la Nueva-^Escociay por su gran trofeo 
de bulla, de 33 pies de alto, y porsu colec- 
cion de minerales de oro, del valor de£ 4.000. 

/'Las Indias Occidentales, fepreseiuadas 



^704— 

.po^X^efi^erara, las hlaa 3arbadas, Trinidad, 
j^agcnaipat Uominicai San Vicente y las Ber- 
mudas, oxponen caf§9 a2ucar, sagu, cacao, 
ipadar^s y fibras^, gomas, aceites y drogas. 
*»Lasi Indias Orientales ocupan la gale^* 

,. ria que se estiende del angu'o Nordeste de 

,, la nave & la estremidad Norte de la boveda 
Q test^riL del Este.* es deoir^ una superficie 

. de IQ^QOO pi^s cuadrados. Estas posesioqes 
Iprit^nicas pqupaban 24,000 pies en la expo- 

. si.cipn de 185^^y fiin embargo, sus coleccip- 
nes no eran ni tan variadas ni tan nuniero^ 
SB!d como en la exposicion actual. H^y que 
decir, por lo deihas, que ha side precise re- 
legar una porqion bastante considerable 
de ellas al miiseo de la India, en Whitehall. 
"Lps eiivios de Bengala comienzan la 
exposicion indiana; consisten en productos 
indigenas: granos oleaginosos y aceites, go- 
mas, resirias, sustancia^ Tarmaceuticas, fi- 
bras y maderas, te de numerosos distritos; 
pinturas en mar^I: bordados hephos ^ la 
mano, de un precio estraordinariamente ba- 

jo; bordados de seda sobrepaiio cachemir, 
aJ[fombras en que los colores armpnizan 
admirabjiemente; espl^ndidos panolpnes de 



—705— 

cacfiemir. algunos de los dualVi 'i^liSneff^'Be 
Sirinugsyur, capital de Cachemir{ obirai^ae 
acero iiicrifttado de ora; tejidoa He serfa'tiu^ 
*yo tenido es maravillbso; sederias y bfotikv 
do, con el tejido entremezclado de' hitos de, 
*bro y plata; muestras de' papel, entre' fas 
cuaies se nota el faraoso papel hechb con 
la'planta dafne de Nepal Este ultimo^ pro- 
ducto esta representado en todas las fases 
de su fabrlcacion, desde las fibras del ar-^ 
busto en savia todavia, hasta la concfn&ibn 
de las hbjas.* 

**La8 colecciones de Bombay soii tambien 
muy importantes; la industria del algodon, 
8U preparacion y 8u mjinnfactiira, fignran en 
prin^era linea; vieneulnqgo las .-ederias, las 
lana^, los leiidos de seda v alffodou, las mu- 
selinas, los cachcmire!>, los hordados sobre 
terciopelo, seda, pafio y cuero, las escultu- 
ras en niadera y marfil, los esmaltes, las al* 
hajas de oro y plata etc. 

"La Exposicion de Madras rivatiza con 
la de las otras dos presidencias^ Kn ella se 
notan losproductos naturales: maderas, frn- 
tos oleaginosos, aceites, gbmas, ri^^inas (Iro- 
gas de tmte, mdigos y cafe; chales, seoe** 



—706— 

rfas^ bordadosi una especie de encaje-^t- 
pur de Vizaya-patam, adornos de plumas, 
papel para escribiri obras ceramicas. 

'*La coleccion Indiana contiene tambien 
muestras que prueban cu4n propios para 
recibir el time son los algodones de la In- 
dia. £n resumen, esta esplendida exposi- 
cion denota superabundantemente que las 
ludias Orientates ban hecho grandes progre- 
sos industriales despues de 1851, y sobre 
todo despues de 1855; fecha de la Exposi- 
cion francesa. No hay que olvidar que las 
tres presidenciad poi^eo esou^laa d^ antes y 
^ficios desde bace atgonos anos. 

''Las otras partes de la expoaicion ingle- 
sa son tan vanadas, queseria itnposible 
compronderlas en una revista rapida y ge- 
nera! como eistn, k menos de caer en la ce- 
guedad de una nomendatura, 6 de invadir 
ei oampo de ios inforoies especiales^ CrqOy 
puesi haeer bien dej^ndolos fuera.de este 
tra/bajo preliminar. 



1 



—707— 



MAQUINA8 KN MOVlMIENTO Y EN REPOBO 

'*Las maqaiDas en movimiento 6 ep re 
peso est^n expnescas en el anexo del Oeste, 
que estd provisto de un arbol de vapor de 
400 & 500 caballoB de fuerza; cada arenida 
est^ proviata de ana via ferrea« 

'^Oinco calderos dobles de SO p^a de Jar- 
go y 61 de di^metro eatan oonstruidas en 
la estremidad Norte del anexo, y coinuDi^ 
can con nna chimenea de 75 pies de alto y 
10 de diSmetro en sii base« La foerza de 
vapor necesaria para el mpvimiento de las 
maquinas les es Uevada por couductos que 
miden juntos 2,000 pies de largo, y cuyo 
di6metro varfa de 8 d 15 pulgadas. 



—708— 



*'Ya la mayor parte de las maquinas iri- 
giesas estan en plena actividad/ Como en 
las otras dos secciones de la exposicion, la 
Inglaterra ocupa aqui la miiad del campo; 
el resto esta dividido entre Frarfcia, Belgi'* 
ca, Prusfa, Austria, Suecia y Noruega, Ita- 
lia y Dinamarca, La Belgica es la mas 
avanzada en el momento en que recibireia 
estas lineas (12 de Mayo); sus maquinas 
'tambien estan en pleno movimiento. La 
Fra!hcia, a pesar de sus grandes esFuerzos, 
estSn en gran retraso; esto depende sin du- 
da de la importancia numerica de au expo'^ 
sicidn y de las dificuttades para mbntarlas, 
propias de rnuchas maquinas. La Prusia 
est^ al frente de la Belgica^ y tambien ha 
terniinado casi sus preparativos. El Austria, 
que ha enviado enormes locomotivas; esta 
aqui en tanto retraso como en la exposicion 
de los prodiictos industriales. 

^'En cuanto a las otras secciones estraa- 
jeras^ tal ve^ son nienos apreciadas b^io el 
punj:p de . yistd del conjunto, a causa de la 
exigiiidad cpmparativa de sus e^^jposicione^; 
ain embargo, mas de una de estas seccioaes 
secundarias'comprende productos verdade- 



— 709— 

ramente nptableii; la Noraega, por ejemplo, 
exhibe peqqenas m^qoinas de vapor tiechas 
con mucho esmero. ^ 

/'La se(;cion inglesai por la masa y hoK- 
moswa de sua mdqoinas, presenta up cop- 
jimto con el cual las aeccipnes estraojeras 
no prulrian sosteoer pQr un instante la con- 
parQcion. Esta superioridad abrpmadora 
de la In^iaterra es aqaso mas aparente que 
r^al, Y es posible que desaparezca en , mas 
de un punto por la comparacion especial eo 
cada genero de maquinas. 

•*A la entrada del anexo nos ofrece una 
magnifica coleccion de maquitias para bu- 
ques.de vapor, entre las cuales se admiran 
sobre todo las de Mandslay y Fi^lJ> do 
Humphrey y Tennat, Scot, Russell, Ren- 
nie. Laird, Tod y McGregor; la ejecaciou 
de todas estas maquinas parece escelente. 
Pero las mdquinas francesas de los asti!1e« 
ros del Mediterr^neo no parecen oi^nos 
buenas. 

'^Asimismo en el grupo de maquinais 
destinadas & la industria del trabajo de la 
lana cardada, se reconoce que la exposicibh 
ingiesa es mucho menos compteta que fa 



—710— . ( 

4? %mn^9f^ y sobre totjo qotf te i|d la ^^^gp- 
iBi^QP, 4e Verviei^* l^u^ efecto, las m^quiQas 
j^viadas ppr los sefiores Honyet y Testoa, 
jRps ofrecaTi pcrr si sola? in^'H^rieia 4? pa- 
jBioBx^asi completa — ^mSquinaf de vapot^ >ma. 
qninas de limpiar y cardar la laan, telares 
de tejer, mSqiiinas de pisarr cacdar ^ tun- 
'dir lo8 paio^, Eata$ miquiiias, que ]ucl)%n 
en el esterior contra, las inglqsafi, piie4en 
tambiea aostener 1^ locha en la expoaqeion. 
A un lado, otros exponentea de.Veryiera 
presentan aistemas diferentes de es^s mte» 
maa m^quiiiaB: varioa fabricantea de cardas 
y lanaa muestran sua productps cerca dcj fas 
m^qqinas qne ellos deben guarnecer. En 
re^umen, me complazco en poder afirmar^ 
sin temor de ser tachado .de exageracion, 
quo la exfiosicion de Verviers ofrece al fa^ 
.bricante de panoa y gfeneroa de lana un in- 
teres d^ primer orden, 

"For ]6 que hace 6 herramientaa. la expo 
.aicion ingleaa^ por aua innumerables y mag- 
nificos productos, parece monopqlizar este 
ramo de la mec^nica* Sin embargo, id has- 
ta el,fpndo del cuerpo anexo» v encontrareis 
erilasecqion del ZoHverein hertami^fas 



'—Til— • 

muy notables jr que parecen^pdtfeir'ftiijb to^ 
dos respectos sostener la cotaiparaeioh iibxi 
las sobresalientes de 16s const rtict6r^ ' fti^ 
gleses,lo8 Whttworth, lo& Ftoirbatrft, Btd. 

''En ciianto k las mSqmnas ]^ra el atgd- 
doD, la Ingtaterra no tiene rival . 

^'Las mSqninas del' anexo pr^sentan bn 
sn conjttdto mad productos notables por la 
ejecttcion que pbria novedad. 

''fintre las nov^dddes, se nota desde lue 
go una fberfe m&qnina de indudcion movl- 
da pdr una ihairiuina de vapor, y que da una 
Itiz electrica deslumbradora. Es la aplicks 
cion en grande de nfia experiencia qtre se 
hace en oste mornento en todds los ciirsds 
de f isica* Uri poco mas 16jos estSn varies 
aparatos cuya modesta apariencia atrae po- 
CO las-miradas, y que, sin embargo, son de 
alta importancia. Hablo de las grflas hi'* 
draulicas de Sir W. Armstrong.^ El 6gua, 
oprimida jpor una mSquina de vapor bajo un 
6mbolo fuertemente targado, puede ser 
enviada comb una fuerza motriz^di Versos 
apiaratos, tales como una grSa, plataforma 
volahte 6 cabrestante. Abriendo una espita 
(^ llave)-8e paetfei diidrecion U^^^ 



^ —719— 

tear la grua sobre si mistna, 6 hacerla le- 
tbfitar ftit^ds, 6 tiacer quid dk ¥wif»a\ia 
cabrestante. La RiaDiobrsi ea f4cil» s^igufa 
ii^ jnfitant^Qea. Estos aparatos estan ya en 
.pso en ios jDoc/^s (cliques) del aimirantazgo 
indies J otros; su empleo pe generalizara 
cientdmerite* 

. *\^9 9^^^^ pasar en sjlenqio la gigantes- 

ca e^ppsipion dpi Sr, T. Krnpp, de Jftefesee 

,,.(\Y^^tfHlia,). Como en las^xposiciones an- 

; ^teriprtjfij ella constituje en la que nos 09U- 

. pfi^uiiQ de Jos, nias grandes atractivos oara 

. Ifls^tion^brep de ciencia y pr^ctica. ^Ani el 

. ^cprQ,fapdidp reyiste todas |aa forjgias/y'en 

masasy ciiya produccion no podria acometer 

ninguna manufactura inglesa 6 continental. 

' Al lada de daSones perfectameiRte fiNrtnados 

y iimadosy de drboles acodados para biiqaes 

de vapor y locomotivai^y de cinc^os de^rae- 

das, resorteSy etc.> se vo farjado ea bifuto .un 

ehorme Srbbi acodado que .peBa 15»Q0Q ki- 

16gfamoB; cerca de oira masa xJOiSlLnikilo^ 

gramofi ftindida de una sola piesai y .^^Miha | 

sido qaebrada; sua rotbras soa taa farUtiLn- 

tes conio liomog^Beaa. En fiii^ otm mfiaa 

igiiiahiieAte de SI kil6graiiiOB|^ ha Bidbin>ta 



—713— 

I 
- ■ - ■ « J . • _ 4 . ^ . I • 



* * 



en ctiatre partes, j mueslra aw^u^MQifP' 

''Debo decir tatnbien una palabra del rf»- 
ri^(?r-m(75frflrf<?r y del sistemacle estirar Ki- 
los del senor Lacre, de Briiselas, apHcado 
a la fabricacion de los hilos de lino, Silas 
esperanzas de su inventor se realizdh^ eaa 
maquina sitnplificara singularmonte estahi- 
dustria, y prodfucira mllagros de ecorrOmia 
de tiempo y mano de obra. El mWtb cVel 
mal exito de eata invencion no tardarS'bn 
quedar establecidf^ La mAqulna soplado- 
ra del Sr. Terard merece tambien rnuy 68- 
pecial mencion. 

*^Eci resuinen, la Belgica ocupa un Ingar 
notable en la seccion de tas maquinas en 
movimietito de la Exposicioa ujniver$al;. me 
compktaoo tanto nias en proclawar el he- 
cha^ cnanio que cieitas casaa de primer or- 
4^n haotcceido deber ab8tenprs6<p Xos esta- 
Ueaifiiento^ Coekieril> San Leopa^d^v San 
Pedirow0te«9 no habriau debido brill^r ^^ 
parjisQ aosencia. Eq. ^ta ^eqcip^i Ia£!i^1* 
f icduioaut)a sma sop^rfide jt^<^ }\^^ 
pies m^tros; estd representada alii por 176 



qtie ie8l6 abidfta ofiefalfiiente delkle htic^'dM 
£6maiia»,*-M»e ^r eeria ttno en los Himcittfttev 
de aigttn gigatitmco dodk: cotneit^ial. 6<»t)- 
de qniera eajas eci desempaqae, barraeaia 
en constmociod: ei paiacio mituno no ^tA"^ 
tertninadoy y en los auexos, que invaden io^ 
jardine9 de la sociedad de.hortionUiira^llfi^ 
obreroa irabajan<jlo. 6e tropieza coa boItM; 
y montones de tabla^; no se oyj&;Sitao ku^ 
chasos y manillazosi oiujidos de Bierras. 
''No es M^mpQ aun^ para h& eatraajeeoa 
de venir d v;i9ita^.y.0stqdiar esta gmnde y 
curiosa expoaieion. 

''Feii2ment6, ias galeiriaa cotiaagmdas d 
las beilas ai^tes, etn^&n casi* en^ ordeiiv 7 'dM* 
de ahora ae ptiede cdmeii^ar el ehcitnen' de 
las obraii de arte, enVladaa de todfla hu par- 
tes del sitiiido'd este concVifM'nnWenM^^' ' 

*<La galeria prindpaldoiideMMlnklllikfr^ 
doa los ouadros; ocupa el primiNr^pMo 40 'la 
fachada meridionai/ pamMli & <^olfeiwelI-- 
jR6dk; tiene 846'metros de li»^# y<4lb'Vle 
Mdi^^rcKibel&lurda aitil* *lft«i1NM4« 



did« en el contro per uoa especpd ^ifrfer 
zttclt*. cen^^uerido 69cul|oraB» c«4t Hna de 
1m dpfi seooioset e«t4 wtbdifidida .ftUB en^ 
saUft que 46 comuuican por inag^SMos poct^. 
coa; de tal modo qii« la mirada pe^efcra de 
on ^irtreino al otro, aobre una eateneion po* 
CO «iaa 6 manos igual 4 la de la galeria del 
Louvre. 

^'La aeccieii de la JEqtiierday entrando 
pof )a plazoela cetitml (square) esta toda 
oetipadapor laeaooela \ng\i^Q^ (British di^i* 
mm); ia de la derecha (foreing division)^ 
por las escueiaa eatranjeras, en el orden 
sigaiente: Francia^ Alemania (coinpren«« 
diendo k Prusia, Baviera, Bajonia y todos 
Ids pequenoa Eatados de In GoDfacferaciun 
geiiKi4nica)t Auatria (elaeificada en parte 
de la Alemania^ y compcpodieiidQ k Hu8«« 
grk y Veoeoia) Holanda» Soeciai Nomega, 
Dinaihfiacca, Riisia» B^lgica, Eapafia, Suiaat 
Italia^ Roaia (Roma* ay, no aa todavia del 
teine de Italia!), Grecia, Bfaeil, fiatadoa^ 
Uaidoft, PortQgal y Tarqofa. 

<<Aaii el arte del ihosdo entem ae liatta 

AaFxcTo ifATsmiAi. PS FAaia.-— 48 



lo largo de la fachaia oriMtal de^ pM^HidiOf 
pwf^iski ii Ectkibiei&n toad* J^^mmo^M' 
foreing^ dhikhni^oniind^en laer dblcM fW^ 
lelaad la tetfceraf faohada, del krdo de 'FnPiT 
ce ASmtroad. > La caaita[ &ch«MCai dcmiie 
est6n<Io8 saioties de refredco 6 ireNitaofacifiQii 
CrefheshmMt rooms) da soilNre Iq8 j^rdMMi$ 
de la sodedad de faorticalturai . !> >. 

^'Agregtieinos:* qtie tambten haj^'onadves, 
esculturas, grabado9 y diboJM, disetninados' 
por todas partes, abajo como^rribat eq to- 
dos los' cdmpartikiientos' de este vmto edi- 
fidb; sin contar lias eat^egoriais qoe se rda^- 
ciomm at mismo' tiBmpo con las art^ y la 
indu9tria, cbnto lois broaees, joyaa^ esmaliesy 
loza vidriadci, tnuebles ^-esoalpidou) y ledsas 
las produGcion^y coya feraiay coior intb^ 
resto'tambieti^ ia erftica del aite/ 

^•Pwa v^r tbdo egrto«<)iKiienjisiidainentfe:iy 
endetafte^ se neeef^itaifian m^sasV fpnitfi dir 
ciie^nta^'MlJiltHa dg ello, Mnm ti^esariito 
vdftMetie^ ien^folb-^'NoB ilniitaremoK^ial oe^ 
tndt6 de l^iet*(CMla6» de*pmMea^ digues 4e 
lor'iealfel^eob|lremo•i>«o]anbimt« '«ta^ bjedda 
g|}Ma^Mte«4ayeMaimra^ eligrabadb^^te^^Anp^ 



J 



—712** 



t* - 



confiiMfe 9^98^ num^i^s; en ia^iinti^k divi-^*- 
sioni%\5^ "etfi iH plhtuNl al bleoi'taa i^cia^^' 
da^y^)M d4bi(foif^ 65&6n lols diseSfis de a^- - 
qufleet!ilrar^6 en gratia dod^ y al a^sfuer- - 
te ^^M'^eido hftrifeo); >eerea de 800 en di^-^ 
bujos de aplicadbn industrial; ' La«obrafi 
dceecidtnra; c^ue sonicoeaot 800, no tien^n 
nuaa^msy aianque ^tdn cataiogadas al fin 
de la primera divi$ion. ^ 

^^La narmeraciof) recomienza con la di«< 
vidon estranjera y sub^ al gqari^qoa de 
2,905: de la Franeia, 455 . numero^i com- 
prendidQB iodasla.^ ciasf^st de ia Alema?nia, 
cercadevSSOi de»Auetria» nnos 150;deHo- 
landa^ 180; de &ueci'a, Noruega y Dinain^r- 
ca, cerca de SQO; de ia.Bni^ia, mkQB l^O^de 
Be^gim, 150; de Espaila 40; de Portugal, 
2; d^^ivia^a^Wi^Pf^^tQoar:} derltali^, cerca de 
350$i de R^nia,t uno^. 200^r,p^iw;ifwpklm^^t§r 
esoahdrae^ ^GtfBafew y moaaico8;ide lal^rie- 
ciav^unoa 3i0^ deiiiBn9fiJllO(id(^lws£lBtado8'-;) 
Uafatoa 13; de lQiiT<wqiisa«'. SrfqM^ eaveti^^^n 
rioio^ tdr 4»ia':Vt(^a Ttiri]iliai' y i&>tejo)6jfjBa?- 



artiste) eetk kiA;grii9gQt yim r^jitmnosl f * ' 7 X 

nambra lokl aiti»^ Jwfeahas>CQnQ^>'ni«^^i 
4 8u biografia: s.up}ir^mas> ealjQ.facil^qjt^. 
eq^aniq ,^ las e^cuelas <j«e *hqin conqjjig. 
tado ya, au,raoffo ei^ ej arte europeo.. Es 
irjcpmodo taiabien que ^1 catalpgo no bay a 
podidp adoptar un orden r(?gular, sea alfa- 
betico,,se!acrpnoJpgicp, ni siquierajclasif|caf 
jupta.i^ l.a^ obraB d^ uiji misino artista. ,BBto 
hace e] e^aiTien de la exposicion mujj dific i 
y .«9bre to(jq i».uy )arg^. En la escuela in> 
gj,ep|9^,si,n epabargQ, es^S observada pgco 
inas p. Bppnps la clasificaciqin cronolpgica, 
CQiaenzOfUdo la s6rie .por JFloga-Tth^ Reynol- 
d^.y^ Gainal^cyrQugbi y .q^joMnuando. sin in- 
ternip^joQ h^ta I09 piqitqres vivos. . . 

^ .^Goiifieso )qu^t lie reeorridQ prjinerpJos 
saWaes^d^riai^ciiela ingl^aa, B^biendo jq^ipq 
la<{^glaterm habia. tenidq 0I int^ljige^tei lOgr- 
gvtioido'jibMtflM & la Slar^^pa^pdeJa qcw^Ai^ 
^r^'Jba.pjtoiiiicidO) do^daqu^ hAy,ap ^gl^ 
W» #i):;AM«^ aiQtqctiHio. y ,v«r4«4eRVS(9«to 



nli^onft}; ^'tledir, desde 111 in1iftd)daI)f9^(iiA 
XYIIL La lAgtateyra> m' todtd larsi oMfUt^xs 
tiene pbfrdivtea !a dM iem^ fn4nuf ^Hi, 

um&k kMt^ld ^erza; pero el ctewsw-mflo dm 
las ihdii^idaaHdad^s Conduce por olrog tnouf 
dos & tin resultado id^mlco. ■ 

' Vti s^ri6 de la escufela ingle^a es, pnfes/ 
cdmpleta y' bsptendida, mas completa' aM* 
que fa gr ancle exhibicidri de 'MHncrbestery^ 
que eh la Galeria Nacional de Lohdres,^ 
Todps los maestros de alta calidad — h^y 
de ellos una docena desde Hogarth hasta' 
Turner^ — esteu alii representados p'or exce- 
lentes ejempfares. La (Critical IJits aficiotia- 
dosy los artistas del continente'dieberian 
venit a ver esta incomparalile coleccion, pn- 
ra cbmprender en fin que tiay una escuela Jti 
gldsa; de (o cu^l el restof de la 'Etrropa, y so-' 
bre todo Tos franc^ses, nd fiari 'eitadof bifeii 
segurois hafeta ahora. Es verdad qod Jos ctia- 
drois' mglb^ imnca salen de ibu isla^^efCle 
-cufoi se «it6diA 4 do^fcdlio fijd ^m loi^ ipbhi . 
iikr^'f eastbl^s d« la» iiofobilid«^ft)brit^iiri 
C^^f qftelio apdrecen en]>l%ttli^ttl^i^ ((llfu 
tJR^^d imo eh las i^Va& y sdteAiiieft «1t*l^ 



—720— 

biciones ^ itt&r cttales ds conrbcado ^ 

**Jdtaas se ha ofeeddtt tnejor oecwioirpara * 
estudibr 1h ^di^uela ingKisa. - AHiie9t4tt sm^ ^ 
bre todo'^l^interels y hi^ f»0?edad deitaies* 
posion actual. A&i, tendremos el plaeet de . 
popularizar i^n poco» coo nueatra re)aQio»a 
los' luftestros que ban coDStitutdo ^ ,art^ 
britanico* 

yiPaBando^ = 6; k *f di^isioa witrapif ra" .Ifi 
impresion ee mny difer^mt^ ^ tipSj pil^Oie^ 
ingleses produeen el efect^ de un muaeo; . 
los Balonea dpnde e^an! col^jado^ sin ilia? 
guo or deo apareate los ciiadtos de {€» fraiH 
ceares coiitempurdneos^ y en . ^eguida Ias 
cnadrroBdelodOtrospai^e^^tM^Dan el aibr^ de^ . 
de^.esas expoftioioeei^ vulgare% fr^^cuente^ , 
en las dafjiitales y las grandest ciudades del 

continentev Todo lo qoer eita ahi' lo he- 
moH vmto i^n la exposiciones de Paris, Bru* 
selfts, Amberesy Am<stei<dam^ Mufiieh y Co- 
Ionia. 

"*Es verdad qiie las escuela© del (ioati- 
nettte no teuta^D las mifimas razones que Jft 
esCiiela ingigsH para apoyarse sobre s« 
pa€ado,qne es unii^ersalmeute cococido en 
la hisitdria del arte y datade lejos. Mn^aHto -^ 
el X^VIII aij^lo ya no habia'pifnMrjk ctorktitia 
ni ei^wEi^pafta, en- Atematiia, ^)Xi ^ HolaDcku niu 
en^PF&ticiia- Pii ouanto a Rafael^ Corregjbr.jr. 
Tie^atto, Velaequez, Murillo,DurerGraiiach 



y Holbein, Rembrandt y. B^ibeniSy elloa ea* 
tan en los museos. Su periodo ha conclnidow 
Viejo tradicion interrumpida deada hac& 
largdtietopoy^y t)ue mairca nna faz hmt6rica, 
absoiutrim^ite coino el* arte antiguo. 6 el 
arte de Ja ednd niedi^. 

*^bl6 la Francia tavo en el siglo XYITI, * 
una esctiela nueva, separdda de la que se 
ha ilamado el Renacimiento. Watteaii, 
Catdin, Boucher v CreiiSse forman banda 
aparte, relativamente al arte europeo y aim 
al arte franceiB. Pero el reinado de estod ha 
pas^db tamiiien, y la Francia, como Jas 
otra^ nacion^s^ ha comensmdo na 'pefrodo 
enteranWmt^ mwlcrno. Tal vez ia i^raneia 
habi^df'h^c^hO'bien enviafndo & laeKhibici^^a 
intemac^iODa] algttna8Cbra&de'»a8mae8tros 
qutefi(bren'ttHJ^gtw>tiigfOrJ— de GroB, dePrtid- 
hoif^ del Gf^ricault v otrog inieiadores de la 
g(Hieraci€>n;aktttal Seme>anie serieihabria 
sido tan I6gtea<co«ao la aerie ingleaa (Jesdie . 
Hogarth. 

**Tal bomo esta^ la expoaicion^ de la es- 
cucfla fraricefiattoes may sorprendente, y 
los mejores c«adro» eatan alU perdidos en 
lapiiktora militai; que todo to h^ invadido. 
No se v6(dtsde luego sino batalla^, cargas 
de'i^okdados, rctratos deguorreros c6n dni> 
foririelr'brillk'ntes. jNn ei^Jiiugular esta gto- - 
rificat^oir de' la g'aerha en ekteniplo del arte 
y .Ue .iia IfidufSttla cw titiotivyQ d^ lih^ gr^n i 



—722— 

sofemnKjad picifica! fiso tiacejuegd con ] 
los soDeifbios canon^s ingieseg, ^edpo^st^d 
abalo. con tas placas de hierro, qnc sus ba- 
las nan atravefiadoy deapedazado. S|ri ern-* 
bargo, los. ingleses se admirafi' de eiaa pi^-' 
ponderancja del elemento milhar en la piii- 
tura irai^cesa, y notan sobre t6do que fea [ 
tropas britSnicas no' mnestran sus dasac^^. 
rojas eh log cuadrod que reproducen^|lod 
episodioa de la guerra de Crimeavtfondd ie 
ban hiecho matar valientementel ''A cacfa 
pueblo sus heroes. 






Despues de las batallas, los cnadros due 
atraeii mas I^ atencioh son los ^e Pauloe- 
laroche,;' 8u Maria Aritonieta^' perienectehte 
a un ingles; su Martirio^ hajo d reihadode 
Dioclecianoy 6tc. IH)farofche es bien conci- 
cido en Inglaterrd, y varias de sus'graiides 
composiciones adotnan las galerias inglesas. ' 

**Ary Sclieffer es tainbiejti eistimado ehlftr 
pais de Milton. Fero el finico cuadro ,de 61 
que Hay jen la jExposicion, parece allf muy. 
palido- - . ; . . Aqui el autor del articiilo que 
voy traduciendoj se queja de la ipafa c6lo- 
cacion de los cuadros franceses, qup impide 
apreclar todo el merito de obras perteuQv 
clenteq en jpintiiras de historia y de ^^^ii?- 
ro l^artista^ niujr /potables, coi^temporSheQs, 
l;i^ies. Conip Eugenio. Delacrqi?^ T^qdpro 
^ usseai), t)ia2, Millet, Decamps y Coiir-' 
^^ En segmda menciona varies (itiadrod 



DuvaL y ^ propQsito del de In'grpa, (titula- ^ 
do Ja FtientQ) afiad<§»: VTa^l vez la decencia^] 
ingles^, e^^ asueita un.poco^coD. Ja joyeri 'pin- .^| 
fa fljip , pu|BBtra en plena luz sq permosura ^ 
eriter^paenie^ deshuda, y,A^^ Be^^\{;e^(^p'' 
eetfii jpiiptura rp-y shirking ha estado a piin^ 
to de ser escluida de la exhibfcibn., don fo- 1 
d(^ las ladtes no^ pweden njenos que rniraria 
y ,adflairajla. fi»ta sera sin duda la pbra 
mae^t^ra^ del yiejp pintor que hasabidQ di- , 
buiar, a los bchenta y cuatro aaos, formas ' 
tan lu venues. ^ 

*<^jbp iactpres.del Cpmercio tendrian es- 
C6\^Q plaqerv Jeyeado la oornenQlaiura o re- 
laQion de losi cuadros, cosaa jfastidiosa cuau- 
do Dp se qonocen las obras meticionadas.. 
Ppr lanto, abrevmre, .diciendo que el autor 
del articulopa^a, re vista a los cuadrosnias 
no^tablea de Ja exhibicion. Ipdica. princi 
palmente los de 'A'Jarilhat (^^^to^ d^l Nilo y 
del CairOyj NecrdppUs del QairoJ de ^aul 
ijuet, pintor ppiisajista*,^ de Rosa BonHeiir 
(fampsa .en paiaajes en que jigura la raza; 
vacuna)^dp Troyon, Ziera, ttebert, fclerey; 
Breton, Isab^ey, l^audrjr, Benpuville, Ids dos 
Fiandrip y ptroe. Tambiep ban contribuidb 
4 Ja e^hipicjpn/ enviando cuacfrp^ de aus 
ColecciopeS|( el Museo de Veriialles^ el em^ 
g§|raclorx cl prfqcipe, NapolepB^^sobre todo 






miHtfttrd^/'eUortitfet dl)' ^ItoWf) «! lAfidf^ 

ta, hofribi^ de grati tal^ittd pam los-^tt)^^' 
ciosii^ilo mucha infli]6nciA> if sobte tedoigeH' 
nerMo,' snniameitte oavitalivo, snodesb^ y. 
8en(;)No)y y mros peraonajee. 

•'L^ "escUela holandesd no eis^ brlHant^* 
continiia diciendo el tnteligente crftico;?^, 
apenas ennmera algunos bu^tibs t^tiatibro# 
debldos al'pincelde Israets; de Sprit^cBTt 
Roelofgf, Burnier, Bild^rs y ofros\ • -^ '• •• 

"Entre los alemanes hay poco ^ue notaf. 
Como en la serie frahcesa, en la al^mank 
faltan los^principates maestrps de la'esciid'*' 
la* , jDonde estSn Cornelius y Ratilb'aCh,' 
Ovcrbeck y Steinle, Lessing y los detrias ' 
artistias popularea de la Alemania? El es 
critor apenas cita algunas obras' tegiilare^, 
debidas a Alfredo Rethel, Quadal, Gustavo 
Richcter, Schrader y otros. 

''[Quien lo creeria? Buecia, Nortrega y 
Dinarraaca prodiicen mas impresibn que 
Alertiantay Hfolanda. Las galerfa« Jiacio- 
nates y fas galerfas reales de Elstokolmo, 
Cristiana y Cbpenhague, fas' Adfildemias y 
Sociedades dfe artes, y varies aficiofWidos de • 
esas tn»s cindades ban enviado cttadltlii ttt- 
celentes, mny pintados 'ct^ dtt«l;aiid6t«^-' 
gihal y ftierfe, mwy iilterebantes cdtttU'e*- 
pr6slo<i det^pftte y dfe Vk costhinbi»^:i'^ E*^ 
ant<>^ *de1 artieald dta k>i^<ccmdi^<ittM dig^^« 



no&tdft «le*ciont f loti nooibros do JoaMtUi* 
tas:. Hc)dkfert^ Mainiiatr6m» Gdvardo Borgk, 
Sorenpoiiyios doa ThorvaldgeiH y otros 

<^bro, ^eH ccmcfencia y sin cuniplimieDtOQy 
contimittj es la escuela belga la qae^ dea^ 
pues de la inglesa, tiene tnejor aire en ettta 
graa esibibipioa internacional • For fortunia 
6 por elecc.ioR, la Belgica ha cenido la ven- 
taja ^ obtener para ^lla sola uoo de los 
coiiqpiirtifnientbs qaecontiauaDel gran salon 
donde est^n paai. ^o/ifuudidos loa francefieSi. 
Holandeses y Alemanes. AUi, un arreglo 
muy b^bil hp hecho aun valer a. los prime- 
ros^pintorea belgas, representados por sus 
obras capitaJes: 10 cuadros de Gallait ocu- 
pah el centro del artesonado izquierdo y 
tienen:en frente 9 cuadros de Leys! En, 
uno.de los angulos estan rcunidos 9 cua- 
dros de Madone; en otro 6nguto, 4 cuadros 
de Alfredo Stevens, fee notan ademas los 
de Willems, Dillens, de Giroux, de Block, 
Lies, Fqurnois, Van Moer, etc., etc. 

'<La gloriosa Italia y la activa Espana no 
tienen ya piiitores que rivalicen con las otras 
escuela^. Ah! hay que notar en 1h sala donde 
estan reuaidos los italianos, los espanoles 
y log suizos* Sin embargo, se ha hecho 
contribqir ppr la.ItaJia.d la galeria nacional, 
y la Ax^ademiade Flofencia, la galeria y la 
academia de Paraia, -liis colecciones del rey 
Victor Manuel) del principe d^ Piainonte, de 



la dvqoesa del G^novat etc. Apenas se dia* 
tingae en todo eM.aigriii cuadro que reco« . 
miendan las dimerisiones q' el aaunto; por 
ejemploi, los Iconpclautas del aeSor Dome- 
nico Morelli. Entre los espauoles no be 
visto sino an Goya* Mujer acontada^ pintura 
deliciosa, extraviada alii eiitre la^t obrascon- 
temporatieasy que uo se ligauya a la tradb 
cion espanola, como el mismo' Goya des- 
cendia de Yolazqaez. Entre los romaoos, 
nada; eptre los suizoii, nada." 

Despues de citar algunas obras notables 
grabadas^ dibnjos, aguadas y aguadas-fuer- 
tf38, el relator*de (a exjiosicion terniina esta 
parte de su revista asi: j : 

**Para haberlo visto todo/no s^ necesita 
masque buscar lawS cnriosas pinturas de los 
arnepicaiios, que estan mezcladas, abajo, a 
la exposiciou industrial; las del joven Turco, 
Pablo Musutus bey, que no be podido des- 
cnbrir aun; y tambien una muUitud de sin 
gulares reproducciones de ia naturaleza 6 
retratos salvajes que no est^n catalogados 
como objetos de arte en el catalogo oficial 
del^w^ art departameht y que decoran aqui 
y alH huecos consagrados en la exhibicion 
& objetos cualesquier provenientes de paises 
Iejano)9/' 



Fl$ 






M, 



FEB 2 



1938. 





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